CAPÍTULO 9

Se aparecieron en la celda sólo unos segundos después. Estaba aún iluminada por la antorcha que Snape le había dejado encendida a Lily tras su última visita. Evidentemente, James se esperaba un cementerio, o un cuerpo interte sobre la hierba o algún camino abandonado... pero se vio sorprendido cuando ella se levantó del suelo.

--- ¿James? ¡Dios mío, estás bien!

Él soltó a Snape lanzándolo a un lado, después de todo había destruido su varita.

--- ¡Lily!

Corrió hasta ella y la abrazó, luego se separó para mirarla de arriba a abajo, le puso una mano en la tripa.

--- ¿Y...?

--- Todo va bien --- respondió ella con una sonrisa tranquilizadora.

Y en ese momento James salió disparado contra la pared. Su varita se le soltó de la mano y salió despedida a algún lugar oscuro. Snape había sacado la varita de Lily, que aún guardaba en su capa.

--- Vaya, Potter, como cambian las tornas...

--- Está bien, Snape, tú ganas --- dijo James ---. Pero deja que ella se vaya, siempre te protegió y te defendio, si aún sientes algo por alguien, dejala marchar.

A Snape una fugaz ráfaga de ira le cruzó los ojos. ¿Sentir algo por alguien? ¿Qué sabía él de sentir? Si alguna vez ese simplón sentía la mitad de la mitad de lo que él sentía por Lily, se volvería loco. Y una vez más se hacía el heroe, y ella picaba porque parecía preocupadísima por él y agradecida por su sacrificio mientras se agachaba a su lado... y por supuesto él quedaba como el malo.

--- No. Esto no va a acabar así, Potter --- afirmó --- ¡Accio varita!

La varita de Potter voló hasta su mano.

--- Apártate --- ordenó Snape a Lily.

--- Hazlo --- dijo James, y ante la reticencia de ella añadió ---. piensa en Harry.

Lily se separó lentamente, entonces Snape le devolvió su varita a James.

--- Ahora veremos, en igualdad de condiciones, sin amiguitos que te respalden, quién es mejor.