Sin palabras
Por Xabax Xiron
Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha, ambos de ocho años, estaban sentados en pequeño muelle junto al lago, ese lugar en donde el papá de éste último le enseño una técnica que no olvidaría jamás. Estaban ambos colgando sus piernas al aire, y no se dirigían ninguna palabra. Estaba reciente la matanza que dejó al pobre niño Uchiha ompletamente solo. Era obvio que Naruto no sabía por dónde comenzar alguna conversación. Quizás terminaría metiendo la pata y rompería sin querer ese lazo que apenas estaba forjando.
-Oye, Naruto- el aludido, sorprendido, saltó sobre su sitio.
-¿Qué pasa?- El rubio tenía la mirada entrecerrada, prestando atención a todo lo que el pelinegro hacía.
-Después de lo que acaba de suceder, quizás ya no pueda usar palabras para acercarme a la gente- Sasuke miraba al atardecer mientras abrazaba sus rodillas. Los rayos rojizos del sol dejaban al descubierto unas lágrimas que el pequeño se esforzaba en no dejar salir.Los niños podían tener conversaciones que podrían dejar asombrados a los adultos
-¿Y hay algo en lo que te pueda ayudar?
-A partir de hoy, hablaré tan poco como pueda.
-Para que nadie te lastime con palabras de más ¿verdad?
-Y tu serás el único que me entienda. Ahora sólo serán gestos, o sonidos simples.
-¿Como cual?
-como hmp...
-¿Y eso que quiere decir?
-Que sí
Unos cuantos meses después, la gente aún compadecía al último descendiente de su clan, y comprendían que no hablara mucho; pero les extrañaba que hubiera entablado una amistad con ese niño en particular. Sin embargo alguien dijo que "cuando dos amigos lo son de verdad, las palabras sobran" y desde entonces asumieron que estaba bien que niño Kyuubi se hiciera cargo de disipar la soledad del niño Uchiha.
En una ocasíón, ambos niños se acercaron al puesto de ramen Ichiraku. Iban caminando tranquilamente cuando se escuchó un rugido proveniente del estómago de Sasuke. Naruto, al oír inmediatamente, buscó algo entre los bolsillos.
-Toma-Naruto le entregó un papelito
-¿Qué es?- Sasuke miró el papel con extrañeza.
-Con eso podrás comer aquí sin pagar nada. Tengo que irme.
-¿Por qué?
-Necesito hacer algo. -Y así Naruto se marchó corriendo. Para que el pelinegro no oyera ese mismo rugir de hambre en su propio estómago.
Corrió hacia los campos de entrenamiento que ocupaban los jounin para formar a los genin. Sacó unos shuriken y los lanzó contra el tronco grueso del centro. Irónicamente, en unos años sería amarrado allí mismo. De diez, sólo dos se incrustaron en el tronco. Después de entrenar unos minutos, despegó los shuriken y se sentó. El cansancio y el hambre no le permitieron percibir la cercanía de alguien. Este alguien se sentó en el poste que había a su lado derecho. Y entre sus manos llevaba un enome y delicioso plato de ramen.
-Te di ese papel para que tú comieras.
-Y lo hice, pero el señor del puesto vio tu noble gesto y me dijo que te enviara esto.-Le dijo mientras le entregaba la sopa y los palillos.
-Muchas gracias, Sasuke.
-No, te lo agradezco a ti. Y ya que te debo una, te ayudaré con esos shuriken. Pero antes debes comer.
-Claro, dattebayo.
Después ambos entrenaron arduamente, hasta que el sol empezaba a ocultarse. Ahora Naruto logró incrustar 6 de 10 shuriken.
-¿Qué tal lo hago?
-Podrás hacerlo bien, pero sólo si practicas mucho.
-Oye Sasuke¿y tu crees que algún dia logre ser Hokage?
-hmp.
