Ohayo Minna san!!! Aquí Karegome reportándose luego de un examen de biología y otro de química. Se podrán imaginar. Pero bueno, vengo feliz y muy contenta de ver todo lo que han comentado y la cantidad de gente que ha estado leyendo. ¡Eso sí que aviva el espíritu! Bueno, sin más que agregar, a excepción de un torrente de alegría, les dejo mi historia. Capítulo 5!!!!!

-

La noche fue pesada, cargada de pensamientos. La mente de Haruhi no paraba de pensar mientras miraba al techo. Se decía a sí misma que debía parar pronto o sino no podría dormir, pero al segundo siguiente ya creaba una nueva perspectiva en su cabeza. Se movía de un lado al otro, creyendo que lo que le incomodaba era la posición, pero no había forma de estar inconforme con aquella cama, digna de una reina. En cuanto se vino a dar cuenta, la noche se había ido tan rápido como había llegado. El amanecer iba colándose poco a poco por su ventana, y la luz le fue cubriendo desde los pies a la cabeza. Increíblemente, aunque no hubiera dormido prácticamente nada esa noche, no se sentía cansada. Más bien, era un alivio saber que ya había amanecido. Los divinos rayos solares la calmaban en cuanto hacían contacto con su piel. Tal vez lo que la había mantenido despierta y pensativa no había sido otra cosa que la oscuridad. No había estado tan despierta en mucho tiempo. No podía creer que la sorpresa del día anterior le hubiese afectado tanto como para llegar a eso.

¿Qué voy a hacer cuando tenga que ver a Kyoya sempai? Se preguntaba.

No sabría qué decirle. Se quedaría mirándolo un rato, preguntándose si sería él quien iniciara una conversación, como en la limusina. Pero al cabo de unos minutos, se daría cuenta de que él no tendría intenciones de tocar el tema. ¿Por qué? Porque un Ootori no habla de esa clase de asuntos camino al Instituto.

Por fin se levantó, y fue allí cuando sintió su mente descargada, y finalmente, dispuesta a relajarse. Lástima que ahora iba a ver clases, le habría gustado quedarse así más tiempo.

Se colocó su uniforme, el que la hacía verse como un chico. Se quedó unos momentos frente al espejo, comparando la imagen frente a ella con la que había tenido la noche anterior para bajar a cenar. Qué diferencia. Sin embargo, ver ese cambio le calmaba, como asegurándole que nada malo podía pasar mientras ella fuese un Host. Porque las chicas siempre son las que se amargan la vida, ¿verdad? Quizá por eso su conciencia acerca de los sexos siempre había sido más baja que la de una persona normal. Si se veía como "Haruhi kun" nadie le reprocharía nada, y Kyoya sempai no podría hablarle en el Instituto como a una chica, porque había muchas miradas curiosas que se daban cuenta de hasta el más mínimo movimiento que hicieran. No podían distraerse pensando en la Haruhi que nadie conocía. Se debía limitar, mientras fuera en público, a ser un chico.

Pero, últimamente, sentía que algo estaba empezando a cambiar.

¿Por qué ahora su conciencia de los sexos se percibía ligeramente más preocupada?

Sería, posiblemente, porque estaban cambiando sus pensamientos. Y no solamente había cambiado ella, Kyoya sempai se lo había demostrado ayer. Se preguntó si los otros Host también estarían cambiando.

En momentos así, uno extraña los días en los que no importaba de qué género fueras, siempre podías jugar. Pensó.

Y de eso se trataba ese disfraz de chico, ¿no? Siempre, sus seis compañeros lo habían considerado un juego.

Pero ya estaba convirtiéndose en algo diferente.

-

Justo como había imaginado, Kyoya evitó tocar el tema de lo que había ocurrido. Ella lo había esperado aproximadamente media hora, y él bajó por las escaleras, ya listo para irse. Se subieron a la limusina de él, luego de ser insistentemente despedidos por todos los criados de la mansión, y no hablaron casi nada más camino a Ouran.

Aún así, ambos querían romper ese silencio. Hasta el más sangre fría de todos, no soportaría un silencio capaz de cortarles las lenguas. Así que había que cambiarlo.

- ¿Has dormido bien?-. Le preguntó Kyoya.-

Obviamente, ella mintió.

- Sí. Tardé un poco, pero al final dormí bastante.-

- ¿Qué te mantuvo despierta?-.

- ¿Eh? Pero si te he dicho que sólo fue al principio…-.

- Haruhi, cuando alguien no duerme, eso se nota.- Dijo secamente.-

Nuevamente, los agudos poderes mentales de su sempai la habían descubierto.

- No creo que tú desconozcas mis motivos para no haber dormido, sempai.- Le dijo ella serenamente.- Pero, afortunadamente, no tengo sueño.-

- Son buenas noticias. Hoy tienes que trabajar en el club. Muchas clientas se decepcionaron ayer por tu ausencia.-

- ¿Y eso significa…?-.

- Trabajo extra, Haruhi.-

Ni siquiera podía dejar eso un día. Verdaderamente, era admirable una persona que pudiera adaptarse a cualquier situación, sin importar cuan delicada fuera.

- Acerca de ayer…-. Empezó ella.-

- ¿De verdad te ha sorprendido tanto?-. Preguntó, como si sus razones hubieran sido suficientemente claras.-

- La verdad, sí. No me lo esperaba.-

- Eres demasiado inocente, Haruhi.- Dijo él, encogiéndose un poco de hombros.- No es algo malo, pero sí algo irritante cuando alguien quiere hacerte notar algo.-

- ¿Qué quieres decir, sempai?-. Preguntó arqueando una ceja.-

- A eso me refiero. Tú tienes la culpa por no darte cuenta cuando alguien quiere transmitirte algo.-

Ella seguía sin entender.

- En mi caso, creo que la única manera de darte a entender lo que pienso sobre ti fue tomar ese comportamiento contigo. Y, sinceramente, aún no veo que lo comprendas.-

- Sempai, gomen, pero no entiendo lo que intentas decir.-

Kyoya rió. Sus sospechas eran ciertas después de todo.

- Esa respuesta me lo confirme todo. Aún cuando tomé esa actitud contigo, tú sigues sin entender.-

- ¿Entender qué?-.

- Me pregunto si tendré que llegar más lejos la próxima vez para hacer que lo captes.-

Haruhi se sobresaltó. ¿Qué había querido decir con "llegar más lejos"?

- Sempai…-.

- ¿No lo tienes todavía, verdad, Haruhi?-.

Ya se estaba hartando de que Kyoya no dijera directamente lo que pensaba.

- ¿Podrías ser más claro?-.

En los ojos de Kyoya, Haruhi vio reflejadas unas expresiones de resignación y de decepción. Desde luego, no muy notables, tratándose de Kyoya.

- Haruhi, ¿tú estás de acuerdo en que para mí no hay méritos en estar contigo?-.

- Eso ya lo sé.-

- Entonces, ¿por qué habría de comportarme como lo hago si no hay méritos de por medio?-.

Ella dudó. Tal vez ya empezaba a comprender un poco. El sólo imaginarlo la perturbó. Quería estar segura.

- No lo sé.-

- ¿Lo ves? Sigues sin notar lo que la gente opina de ti.-

- Siempre he sido poco interesada en lo que otros opinen de mí, sempai. Casi nunca presto atención a lo que los desconocidos apuntan sobre mi personalidad.-

- No sólo los desconocidos, también la gente cercana a ti.-

Cuando dijo eso, Haruhi sintió una parte doliéndole en su interior. Ella consideraba que comprendía muy bien a sus amigos. Ellos nunca le habían ocultado casi nada. ¿Qué podría estar mal?

- Tomemos un ejemplo. Asumo que te acuerdas bien de Arai kun.- Dijo Kyoya, como si estuviera hablando con una niña de cuatro años.-

- Claro. La última vez que lo vi fue en Karuizawa.-

Kyoya se pasó una mano por la frente, indignándose.

- ¿Qué más?-.

- Estuvimos recordando cosas del pasado.-

- ¿No te acuerdas de más nada?-.

- ¿Debería recordar más? Arai kun siempre ha sido mi amigo.-

- Y enamorado.- Concluyó él.- Y tú ni siquiera lo notaste sino hasta un año después de su confesión, cuando él no dijo con palabras directas, sin rodeos.-

- Ya lo sé. Y me sentí terriblemente mal por eso.-

De repente, Haruhi creyó seguirle el paso a Kyoya. Pero no creía que fuera posible que ninguno del club, ni él pudieran esconderle algo así a ella.

- Nunca te das cuenta de cuando alguien está interesado en ti, Haruhi.- Afirmó él, mirándola directo a los ojos.- Y como yo no soy de las personas que suele decir las cosas personales de forma directa, supongo que esa verdad ha pasado desapercibida.-

- ¿Qué verdad?-.

- Que no me importa si hay méritos o no de por medio cuando se trata de ti. Si me comporté así ayer, fue solamente para que por fin te dieras cuenta de que me siento atraído por ti. Pero ni siquiera así has logrado darte cuenta. En parte, es mi culpa, por haber optado una opción tan radical. Y por eso me pregunto, Haruhi, ¿si ni siquiera de esa forma lo has notado, qué tendré que hacer la próxima vez para que de verdad entiendas que me gustas? ¿Acostarme de una vez contigo?-.

Sus palabras habían sonado muy crudas, pero había algo debajo de aquella coraza. Había un Kyoya que quería darle a entender a Haruhi lo distraída que estaba siendo, que él quería decirle algo, y ella no lo escuchaba. Ella lo miró unos segundos, anonadada. Las acciones de Kyoya no habían sido más que una manera de transmitirle lo que él sentía.

- ¿Eso quiere decir, que no ibas a hacerme nada ayer?-.

- No.- Respondió él.- Por mucho que quiera estar contigo, no podría hacerlo sabiendo que tú no comprendes cómo me siento. Y además, besarte en el comedor de mi mansión no habría sido lo más lógico que podría haber hecho. ¿Qué dirían los del servicio si nos hubieran encontrado?-.

Ella apretó los puños sobre sus rodillas. Si no había podido descubrir lo que Kyoya había querido decirle, ¿de qué más se estaba perdiendo por ser tan ingenua?

- Pero, entonces, ¿tú…?-.

Kyoya la miró, interesado en lo que iba a decir.

- ¿Tú…me amas?-. Preguntó.-

Se sentía tan extraño preguntar algo así en una situación como esa. Se sintió estúpida en cuanto notó en Kyoya suspiraba, obviamente, contando con que ella diría algo así.

- Podría decirse.- Respondió él.-

Haruhi no supo qué contestar. Inexplicablemente, el espacio se le hizo reducido. Era como si ahora sólo fueran ella y Kyoya en todo el mundo. Y era incómodo. Ella no sabía cómo corresponder a un sentimiento semejante, y no sabía cómo actuar frente a una confesión (si se le podía llamar así) de Kyoya. Esquivó los ojos de él y sintió sus mejillas arder. Kyoya habló para tranquilizarla.

- No te estoy pidiendo que te cases conmigo. No tienes que ponerte así.- Dijo, mirando por la ventana de la limusina.- Sólo te estoy diciendo que deberías darte cuenta de lo que otros piensan de ti. No digo que debas traumarte por lo que gente de Ouran diga, pero, nosotros, el Host club, ¿qué somos para ti, Haruhi?-.

Ella trató de recuperar la voz.

- Son mis amigos. Por mucho que no los soporte, son mis amigos. Yo disfruto estar en el Host club.-

- Si somos tus amigos, debes saber que es importante conocer lo que el otro piensa. Yo sé que tú te muestras reacia a reconocer lo que siente Tamaki, Hikaru, Kaoru, incluso Honey sempai y Mori sempai.- Dijo con gravedad.- Y no es porque tengas malas intenciones, sino porque simplemente no te das cuenta. Somos tus amigos, ¿qué podría estar mal con eso? Pero el hecho es, Haruhi, que lo que nos incomoda es justamente eso. Tú no te das cuenta de nada.-

Kyoya estaba siendo muy crudo con ella. Cada comentario era como una espina que se le incrustaba a Haruhi en el corazón. Si sus amigos querían decirle algo, siempre podían hacerlo, siempre había sido así. Su relación se basaba en la sinceridad, ¿no?

- Ya nos conoces a todos, Haruhi. Llevas tiempo con nosotros. Bastante, por cierto. Ya conoces todos nuestros comportamientos y costumbres. Sabes el pasado de cada uno se nosotros. Y siempre trataste de ser nuestra amiga, o lo que tú considerabas amiga. Pero ya no eres solamente la chica que nos debe dinero y que trabajará hasta pagarlo. No. Apuesto que hasta tú te has enterado de que algo ha cambiado.-

- Kyoya sempai, no sigas.- Pidió ella, aún sin mirarlo.-

- Ya hay más que sólo roce amistoso entre todos. ¿O es que tú no sientes las excesivas atenciones que algunos tenemos contigo?-.

- Yamete…-.

- Quizá porque estamos cambiando, estamos creciendo todos. El año que viene ya Tamaki y yo estaremos en tercer año, y los gemelos y tú en segundo. Incluso, pronto se graduarán Mori sempai y Honey sempai. Ellos ya son, prácticamente, adultos.-

- Yamete…-.

- Cuando pasamos de nivel, nuestros intereses cambian. Porque ya no somos simplemente niños. En especial en Ouran. No sé si tú seguirás el mismo camino, pero los herederos de grandes empresas y corporaciones tienen que elegir rápidamente sus caminos. Incluso, van pensando en la familia que quieren formar.-

- Sempai.-

- Y eso es lo que tú ignoras en cuanto a nosotros, Haruhi. Todos y cada uno de los Host, ya estamos pensando en lo que queremos para el futuro. Y en algunos casos, esos futuros te incluyen a ti, ¿sabías? ¿O es que creías que todos éramos de verdad un montón de niños que se divierten en el Instituto?-.

- ¡Yamete kudasai!-. Gritó ella.-

Ya tenía suficiente con que se lo echaran en cara.

- Jamás te he considerado a ti un niño, Kyoya sempai.-

- ¿Y los demás?-.

- Admito que…-.

- Tú creías que, lo que respecta a Tamaki, los gemelos y Honey sempai, son aún muy inmaduros. Tal vez tengas razón. Aún les falta aprender. Pero lo están intentando. Ellos ya saben lo que quieren ser. Lo tienen bien claro. Pero, no creo que tú estés nada clara.-

- Lo sé.-

Instintivamente, una lágrima había resbalado por su mejilla.

- Esta experiencia, mientras tu padre está en el hospital, ha sido muy conveniente para todos. Nos está brindando la oportunidad de darnos cuenta de los cambios que han venido aconteciendo.-

- Yo no tenía idea.-

- Wakateru. Lo sé. Siempre lo he sabido. Y me disculpo si mis maneras de hacértelo llegar no han sido las mejores.-

Haruhi no se limpió el rostro. Dejó que las lágrimas fueran saliendo, una detrás de la otra. No las quiso detener. Sabía que si lo hacía, aflorarían luego, quizá en el salón de clases, y no quería que nadie se diera cuenta. Trató de esconder la mirada, colocando su cabeza sobre sus rodillas. No quería ver a Kyoya, con oírlo ya tenía suficiente. Le dolía. Y lo peor era que quizá le dolía igual o de peor manera a los del Host club. Pero no acababa de entender. ¿Kyoya quería decirle que él no era el único que estaba enamorado de ella? Ya tenía suficiente con él. No quería llorar más esa semana.

- Hoy te toca quedarte en casa de otro de nosotros. Tu maleta será llevada luego a la próxima casa. No te preocupes por nada, que yo me ocuparé de eso. Mañana es viernes. Tal vez tengas que quedarte en casa de uno el fin de semana. Me encargaré de hacerle llegar todas las noticias a Ranka san.-

Nuevamente, el vicepresidente había salido para hacer aparición. Kyoya tampoco quería que fueran a Ouran con semejantes caras. Él sabía que también se debía de ver igual de conmocionado que Haruhi. Quiso cambiar de tema para suavizar la situación. Tal vez había sido muy duro en su explicación. Pero ya era hora de que alguien se lo dijera.

- ¿Estás bien?-. Preguntó a Haruhi.- Ya llegamos.-

Ella sacó un pañuelo de su maletín y se quitó los restos de lágrimas que quedaban en su cara.

- Sí. No quiero que crean que estuve muy triste. No me dejarían tranquila por el resto del día. Trataré de actuar normal.-

- Será lo mejor.- Concordó él.-

La puerta de la limusina fue abierta por el chofer, y los dos bajaron. Cuando estuvieron frente a la entrada de Ouran, Kyoya la llamó.

- Haruhi.-

- ¿Nani?-.

Él posó su dedo índice sobre su mejilla izquierda, y quitó un diminuto resto de agua salada de la cara de Haruhi. Una pequeña prueba de su llanto que el pañuelo no había sabido quitar. En cuanto él quitó su dedo, ella tocó su mejilla, avergonzada.

- Gracias por decirme esas cosas, sempai.-

Antes de darle tiempo a él de contestar, Haruhi ya había dado media vuelta y había echado a correr a su salón, dejando a Kyoya solo. No era con él con quien debería lidiar en cuanto llegara al aula 1-A.

-

- ¡HARUHI!-.

Los gritos del pasillo eran perturbadores. Los alumnos del aula 1-A se preguntaban a qué se debía tanto alboroto. Alguien había estado gritando ruidosamente el nombre de Haruhi, quien estaba tranquilamente sentada en su asiento.

Se sostuvo la cabeza, preparándose mentalmente para lo que iba llegando. Conocía perfectamente esas voces.

Diez…nueve…ocho…

Los pasos se fueron acercando, y se iban haciendo más ruidosos.

- ¡Haruhi! ¡Haruhi! ¡Haruhi!-.

Siete…seis…cinco… cuatro…

Se notaba que iban corriendo. Se escuchaba cómo se golpeaban con peatones en el pasillo, daban disculpas rápidas y seguían corriendo.

- ¡Haruhi!-.

Tres…dos…uno…

Ya están aquí.

- ¡HARUHI!-.

La puerta del salón se abrió a la velocidad de un rayo, dejando pasar a dos muchachos pelirrojos. Respiraban agitadamente, como si hubieran estado corriendo en un maratón de atletas. Se notaba lo desordenado de sus cabellos y lo desarreglados de sus uniformes por haberse apurado tanto. Incluso a Haruhi se le hizo extraño que se hubieran echado a correr tanto.

- Hikaru, Kaoru, ¿qué les pasó?-. Preguntó ella, acercándoseles.-

En cuanto oyeron su voz, ambos levantaron la vista con ojos chispeantes. Hikaru no podía hablar de lo cansado que había quedado, y se apoyaba en la pared del salón a duras penas, con Kaoru, en igual estado, sosteniéndose de él.

- Ha…ruhi…-.Empezó a decir Hikaru.-

- ¿Te encuentras…bien?-. Terminó Kaoru, ahogándose con el aliento.-

- Por supuesto que estoy bien, ¿por qué no habría de estarlo?-.

Con sólo ver las caras de los gemelos, se podía decir que la respuesta los había dejado perplejos y horrorizados.

- ¿Cómo que "por qué no habría de estarlo"?-. Preguntó Hikaru, ya recuperando sus fuerzas y logrando separarse de la pared para queda frente a ella-. ¡Si hemos visto lo que hicieron Kyoya semp…!-.

Kaoru se lanzó sobre la espalda de su gemelo, tumbándolo y tapándole la boca. No podía creer que hiciera falta hacer eso dos veces la misma semana. Le lanzó un comentario mental, que seguramente, Hikaru recibió de inmediato.

¡No digas nada! ¡Nos vas a meter en problemas!

- ¿Eh? ¿Qué dijiste, Hikaru?-. Preguntó Haruhi, agachándose para quedar a la altura del tumbado Hikaru.- Kaoru, por favor, si sigues tapándole así la boca lo vas a asfixiar.- Dijo al gemelo más joven.-

- ¡Claro! ¡Disculpa, Hikaru!-. Dijo Kaoru, quitándosele de encima.-

Hikaru le lanzó una mirada molesta a Kaoru. Pero se recuperó y se paró de nuevo, ya más calmado. En el fondo, sabía que se lo agradecía a Kaoru.

- Estuvimos preocupados por ti, no creemos que nadie pueda cuidarte mejor que nosotros.- Dijo con expresión dolida.-

Obviamente, estaba actuando. No podían permitir que Haruhi supiera lo de la cámara. Y, a propósito, no veía que ella llevara el broche con ella.

- ¡Haruhi! ¿Por qué no llevas puesto el broche que te regalamos?-. Le recriminó Hikaru.-

- Hikaru, no puedo usar un broche con este uniforme, se vería muy extraño en un chico, ¿no crees?-.

Desde atrás, Kaoru se golpeó la frente con la mano, resignado.

- Sólo asegúrate de llevarlo siempre contigo cuando no vistas como hombre, Haruhi.- Le dijo Kaoru.-

- ¿Por qué?-. Preguntó ella.-

- Pues porque es un regalo que te hemos dado con mucho cariño.- Dijeron a coro, fingiendo que iban a llorar.-

- No podrá ser, Hikaru. ¿Será que Haruhi chan ya no nos quiere?-. Preguntó Kaoru, con tristeza en su rostro.-

- ¡No puede ser, Kaoru! Ella es nuestra mejor amiga. Incluso hemos decidido que la adoptaremos algún día. Ella nos quiere mucho.-

- ¡Pero si no lleva el regalo tan especial que le hemos dado!-.

- Haruhi, nos has lastimado. Y como compensación, debes prometernos llevar nuestro regalo siempre contigo.- Terminó Hikaru.-

La actuación que le habían montado a Haruhi, tal y como esperaban, llamó la atención de todas las chicas del salón, que miraban expectantes cuál sería la respuesta de Haruhi.

- ¡Kya! Haruhi kun, ¡No desprecies a Hikaru kun y a Kaoru kun!-.

- ¡Te han hecho un regalo! ¡No seas malo!-.

- ¡Haruhi kun! ¡Haruhi kun!-.

Tanto griterío la estaba afectando. Haruhi sintió una gota de sudor caerle por la nuca, nerviosa.

- ¡Está bien, está bien! ¡Lo prometo!-.

Y, como siempre, otro plan de los gemelos surte efecto.

- ¡Gracias Haruhi chan!-. Dijo Hikaru, sonriéndole con picardía.-

- Sabíamos que aceptarías.- Dijo Kaoru, de igual manera.-

Ya todo el mundo calmado, el trío de compañeros de sentó en sus asientos. Hikaru y Kaoru miraban con insistencia a la chica en medio de ellos.

- ¿Qué pasa?-. Preguntó ella al notar su insistencia.-

- Es que se nos había olvidado como era tenerte en medio de nosotros, como faltaste ayer. No te imaginas lo solos que nos sentimos.- Dijo Hikaru.-

- No te imaginas cómo te extrañamos. Y se siente maravilloso volver a tenerte de vuelta.-

- Así que… ¿Por qué no nos compensas prometiendo que de ahora en adelante compartirás cama con nosotros y almuerzas todos los días con nosotros en la cafetería?-. Propuso Hikaru, tratando de parecer lo más inocente que un Hitachiin podía ser.-

- Nos harías muy felices.- Terminó Kaoru.-

Sólo fue un día que falté. No comprendo porqué tanta alegría. Pensó ella.

De pronto, la conversación que había tenido con Kyoya regresó a su mente. No los comprendía, y eso era lo que supuestamente les dolía a ellos. Al recordarlo, quiso mostrarse lo menos cortante posible ese día. Así que se dirigió a sus compañeros con una sonrisa digna de ella.

- Gracias por preocuparse por mí. Hikaru, Kaoru.- Dijo, sinceramente.- Lamento tener que negarme a la primera proposición, pero… me encantaría almorzar hoy con ustedes en la cafetería.-

Los dos pelirrojos escucharon asombrados esas palabras. ¡Les había sonreído! Les había sonreído, no como compañero Host, ¡sino como chica!

Al cabo de dos segundos, ya sus caras estaban completamente rojas, aún mucho más que sus cabellos.

- ¿Les pasó algo?-. Preguntó ella dulcemente y sin dejar de sonreír.-

¡Maldición! ¡Qué linda!

- Ess…esto…-. Empezó Kaoru.- ¿No has sacado todavía el siguiente papelito, Haruhi?-. Preguntó.-

- Todavía no. Aún tengo los nombres conmigo. Lo sacaré de una vez.- Dijo ella, buscando en su bolso.-

Hikaru se paró de su asiento y fue hasta donde estaba Kaoru, para susurrarle al oído.

- ¿Qué fue eso? ¡Aún siento la cara ardiéndome!-.

- No lo sé. ¿Crees que haya pasado algo con Kyoya sempai?-.

- ¡Más le vale que no si no quiere que lo golpee!-.

- Aunque, sinceramente, no me molestó esa sonrisa.-

- …A mí tampoco.-

Mientras ellos hablaban, Haruhi había sacado ya el próximo papel. Leyó el nombre, y no supo si sorprenderse o sonreír aliviada. Al ver que su cara no cambiaba de expresión, los gemelos vieron el nombre por encima de su hombro. La decepción los invadió, pero se sentían más tranquilos con este Host que con Kyoya sempai.

- Bueno…será mejor que empieces a prepararte para comer pasteles, Haruhi.- Dijo Kaoru.- Honey sempai te tendrá bien alimentada, puedes estar tranquila.-

- Seguro estará feliz de saber que ya es su turno.- Dijo Hikaru.-

Yokkata. Pensó ella. Siempre puedo contar con Honey sempai.

Era un alivio saber que el próximo protector que tendría iba a ser alguien igual de dulce que un pastel.

CONTINUARÁ…