¿Tiempo sin vernos, verdad? Gomenasai Minna san! Es que estuve un tiempo de vacaciones con la familia, ya saben, la navidad, año nuevo, todo eso. ¡Espero que todos la hayan pasado de maravilla, y un feliz año lleno de alegrías y éxitos para ustedes! Yo estoy contenta porque pronto buscaré una editorial que publique un libro que escribí, jejeje. Mañana me voy a la playa por un día con mis amigos. El otro día les reclamé que nunca había salido con ellos aunque fueran mis mejores amigos, así que me invitaron. Para los que han leído mi perfil, sabrán que la mayoría de mis amigos son hombres. Muchas veces me siento como Haruhi. Y de hecho, uno de mis amigos me dice que a veces tengo unas salidas parecidas a ella.

Una cosa importante que aclarar: Como ya se acerca el final de la historia, quiero que entiendan que, como el manga aún no ha sido terminado, uno jamás se entera de cómo termina la relación de Haruhi con ninguno de los Host; por lo que me he visto obligada a incluir parte de lo que YO creo que ocurriría. Pienso ser, en estos últimos capítulos, lo más fiel que pueda a las personalidades. Pero tengo que poner algo de mi imaginación, porque ni en la serie original nos dejan saber con quién se queda ella. Espero que me entiendan. Espero ser lo más convincente posible. Como he venido diciendo, nadie sabe cómo termina…A propósito, este capítulo tiene un ligero contenido del manga.

Ahora sí, después de tanta habladuría: Capítulo 13!!!!!!!

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El susto que se había llevado Haruhi al despertarse no le había sentado bien. Las gemelas, como en las ocasiones anteriores en las que las había visto, le probaban más de mil vestidos que "podrían ser adecuados" y ella no tenía la capacidad de hacer resistencia. Eran más fuertes de lo que parecían. Sabían tenerla bien sujeta para que no huyera.

- ¿No le gusta éste, Fujioka sama?-. Preguntó una, enseñándole un vestido azul celeste que parecía tener efectos brillantes.-

- Ah…-. Empezó a decir, confundida.-

- Para nada, ese color ya lo ha usado antes. Debemos colocarle algo que no haya sido visto.- Dijo la otra.-

- En ese caso, probemos con algo rojo…-.

- Y un poco de negro aquí…-.

- Los zapatos le quedarán hermosos…-.

Le ponían y sacaban la ropa como si fuera un maniquí.

Dios mío, Okaa san, auxilio. Pensó.

- ¡Esto es perfecto!-. Dijeron a la vez, enseñándole un conjunto a Haruhi.- ¿Le gusta, Fujioka sama?-.

- Esto…-.

- Muy bien, será este.-

-

En el piso inferior, Hikaru no paraba de consultar el reloj cada cinco minutos; Kaoru había optado por ponerse a jugar un videojuego. De cuando en cuando, miraba a su impaciente hermano.

- Hikaru, puedo asegurarte que no importa que tanto mires el reloj, no irá más rápido y no vas a moverlo tú.- Dijo con cierto aire sarcástico.-

- Wakateru (1).- Respondió él.- No tienes que recordármelo.-

- Qué extraño, cuando nosotros somos los que la obligamos a ponerse la ropa, nos tomamos todo el tiempo que queremos, pero cuando no lo hacemos nosotros es realmente desesperante, ¿ne?-.

- Es porque es nuestro juguete. Nadie más que nosotros debería jugar con ella.-

A veces me pregunto si esa metáfora del juguete la usas seriamente o sólo estás jugando, Hikaru. Pensó Kaoru, con algo de resignación. Dedicó una larga mirada a su gemelo, como si quisiera saber si sus comentarios eran de juego o eran serios. Pero por más que lo intentaba, el mirar a Hikaru viendo el reloj con esa expresión de niño pequeño siempre lo llevaba a la misma conclusión.

Realmente eres muy infantil, Hikaru.

Volvió a concentrarse en el juego. Le quedaba una sola vida y no la iba a desperdiciar.

Por su parte, Hikaru hacía lo mismo que, segundos atrás, había hecho su hermano. Sin embargo, con él era un poco más difícil. Después de todo, Kaoru era un 10 menos malicioso que él (o al menos eso decía Haruhi) y era un reto hacerlo alterar. Se le ocurrió intentar con algo sencillo.

- Cuando llegue nuestra madre, le presentaremos a Haruhi. ¡Seguro querrá verla con los nuevos vestidos que nos enseñó la semana pasada!-. Dijo, como quien no quiere la cosa.-

- Estoy seguro. Después de todo, le quedan muy bien.-

Muy bien. Respuesta normal. Nada extraño. Pensó Hikaru. Aumentemos un poco el nivel.

- Creo que a Haruhi le quedaría bien un tipo de modelo como el que usó en Karuizawa cuando salimos juntos…-. Empezó a decir.- ¿Tú fuiste el que lo eligió, verdad? Aunque, me pregunto cómo se vería con uno que tuviera una falda un poco más corta.-

- Ambos modelos le quedan. El bordado rosado que usó en la fiesta de baile del Instituto le favorecía. Me gustaría probar con otro maquillaje, aunque seguramente lo va a odiar.- Dijo, entre risas, tan sólo con imaginarse la cara de Haruhi al maquillarla.-

Todo sigue bien. Su instinto es similar al de nuestra madre…Sigamos…

- Y también estuve pensando en otra cosa, ¡Va a ser muy divertido! ¿Qué te parece si, cuando llegue mamá, presentamos a Haruhi diciendo que la hemos elegido como esposa?-.

Hubo un pequeño silencio. Desde su posición, Hikaru escuchó que en el videojuego, la última vida de Kaoru era eliminada por una nave enemiga. En la pantalla se podía ver en grande las palabras: GAME OVER.

Mala señal.

Esperó a que Kaoru respondiera.

Para su sorpresa, él se volteó a mirarlo con una sonrisa.

- ¡Buena idea! ¡Ya me imagino la reacción de Haruhi! Aunque apuesto a que a mamá le fascinaría la idea.- Dijo, bromeando.-

Kaoru echó a reír por la idea por unos cuantos segundos. Hikaru lo miró, pasmado.

Kaoru… ¿Estás hablando en serio?

- Kaoru.- Lo llamó, el aludido dejó de reír.-

- ¿Nani?-.

- Sé que estaba bromeando, pero… ¿y si fuera real lo que te digo?-.

Ahora el pasmado era él.

- Por favor, Hikaru. Ambos sabemos que el juego de "Los tres juntos para siempre" jamás llegaría a nada más que a un juego. Admitámoslo, sería algo demasiado bizarro. Además, no creo que ninguno de nosotros estuviera dispuesto a compartir a Haruhi, ¿no?-. O al menos, yo no.

El tono que había empleado era algo que vacilaba entre lo molesto y mofa. No había manera de decir si había una indirecta escondida ahí. Pero, a pesar de eso, Kaoru no parecía estar enfadado con Hikaru por haberle dicho eso.

- Claro. Tienes razón. Es algo tonto.- Dijo, a modo de disculpa, Hikaru.-

Yokkata (2) Gracias al cielo, se detuvo. Pensó Kaoru.

De repente, fueron interrumpidos por el sonido de unos pasos ligeros que bajaban las escaleras. Ambos giraron sus cabezas y no pudieron evitar dejar volar los ojos hacia ella. Increíblemente, era justo como habían querido verla ese día. Haruhi les habló con algo de reclamo.

- La próxima vez que quieran que me ponga una ropa, consúltenlo conmigo primero.- Dijo.-

- Haruhi…-. Empezó Hikaru.-

- Tu apariencia…-. Siguió Kaoru.-

Haruhi estaba vestida con un conjunto compuesto por una falda negra con detalles floreados rojos que le llegaba un poco más corta de las rodillas; una blusa color azul oscuro que dejaba al descubierto sus hombros, y decoraba la zona de su pecho con un adorable lazo. Llevaba una discreta, pero elegante chaqueta que hacía juego con su falda; su cabello adornado (por supuesto) con el broche que le habían regalado; y unas zapatillas escarchadas color marrón brillante.

De esa manera, nadie, absolutamente nadie, ni siquiera los del instituto, podrían confundirla con un chico. Detrás de Haruhi, las criadas gemelas sonreían mientras hacían una respetuosa reverencia, complacidas de su trabajo al notar las expresiones anonadadas de sus "señores".

- Nos retiramos, hermanos Hitachiin sama, Fujioka sama.- Dijeron, mientras se alejaban.-

- Bien, ahora prometan que no lo volverán a hacer.- Dijo Haruhi, cruzada de brazos.-

Al quedarse los tres, fue que los gemelos reaccionaron. Para tratar de ocultar el notable impacto que la apariencia de Haruhi había causado en ellos, decidieron empezar la rutina del fastidio.

- ¿Doushite? (3) No hemos hecho nada malo. Al contrario, ¡Hemos hecho un milagro!-. Exclamó Hikaru.-

- ¡Te ves maravillosa! ¿Qué puede haber de malo en eso?-.

¿Por qué? ¿Por qué rayos tuvimos que obligarla a unirse al Host Club y hacerla parecer chico? Pensaron a la vez.

- Ahora ya estás preparada para jugar.- Dijo Kaoru.-

- ¿De qué hablan? Esta ropa es incómoda. No puedo caminar bien.-

- Mejor. Así se te hará difícil escapar de nosotros.- Dijo Hikaru.-

- ¿Por qué rayos tengo que vestirme así? ¿Hay una fiesta o qué?-.

- Algo parecido. Verás, Okaa san quiere conocerte.- Dijeron a coro, cada quien levantando el dedo índice, como en un espejo.-

- ¿Su madre?-.

- Le hablamos mucho de ti.- Dijo Hikaru.-

- De hecho, le dijimos que planeamos hacerte parte de la familia, para que seas nuestra hermanita.- Completó Kaoru.-

- Para nada.- Dijo ella, haciendo un ademán de negación con las manos.-

Hikaru consultó, una vez más, su reloj. De pronto, una sonrisa complacida se formó en su cara.

- Lo lamento mucho por ti.-

- ¿Eh?-.

- Nuestra madre es muy puntual a la hora de llegada.- Dijo Kaoru.-

- ¿Qué están…?-.

No pudo terminar de hablar. Más veloces que un rayo, un centenar de sirvientes de posaron, de manera ordenada, a cada lado de las enormes puertas del recibidor. Cada uno preparado para la entrada de un ser espectacular. Fue entonces que se abrieron las puertas, dejando pasar una figura femenina por la entrada. Resonaban los zapatos de tacón como pisadas de fuego, tan brillante como lo era su cabello; parecía que la sola presencia de la hermosísima mujer era suficiente para inundar la mansión entera con un as de luz y de glamour deslumbrante. Entró acompañada de un hombre que le sostenía su bolso, y que caminaba a su paso, vestido de traje negro, elegante y bien parecido. Ella sonreía, dejando ver sus perlados dientes, con un conjunto (obviamente de su propia creación) que se adaptaba a su cuerpo de la manera más, ¿había otra palabra? Perfecta.

Por un momento, Haruhi se vio incapaz de hablar. Era una mujer de rasgos fuertes, pero no por eso dejaba de ser delicada y agraciada.

Chotto kire… (4) Pensó ella.

- ¿Ella…?-. Empezó a decir.-

Como si no pudieran controlar su alegría, los gemelos fueron corriendo hacia la mujer, llevando, cada quien de un lado, a Haruhi.

- ¡Okaa san! ¡Al fin llegas!-. Dijo Hikaru.-

- ¡Bienvenida!-. Gritó Kaoru.-

Al verlos, ella amplió su sonrisa.

- Hikaru, Kaoru.- Dijo.-

- Mamá, ella es Haruhi, nuestra compañera de clases. La que pronto será parte de la familia.- Dijeron.-

Los brillantes ojos de la mujer se posaron sobre Haruhi. La examinó largo rato. Esa manera de "inspeccionar" le recordó a Haruhi mucho a la de Kyoya senpai.

Lo primero que notó fue que estaba observando su estatura. Claro, la mujer era un poco más alta que ella, y tuvo que rodar la vista hacia abajo, pero no pasó mucho antes de que volviera a sonreír.

- Así que eres tú la chica de la que tanto hablan…-. Susurró.-

Justo cuando creía que era una persona tranquila, tomó a Haruhi por un brazo y empezó a decirle cosas.

- Deberías corregir un poco más tu postura, si peinas tu cabello hacia la derecha se te ve más bonito, me gusta ese lazo, te sienta bien, tu piel es muy apropiada.- Dijo, como si hubiera sido un discurso ensayado.-

- Ah…-.

Pasó sus manos por la chaqueta de Haruhi, quitándole un pequeño polvillo.

- Así está mucho mejor.- Dijo, por fin.- Es un placer conocerte.-

No sé porqué me da la impresión de que estos chicos salieron iguales a su madre. Pensó ella.

- Es una joya, ¿la han estado cuidando adecuadamente, Hikaru, Kaoru?-.

- ¡Desde luego que sí!-. Dijeron, sonando ofendidos.-

Le pareció un buen momento para presentarse.

- Esto…mi nombre es Fujioka Haruhi. Hajimameshite (5).- Dijo, haciendo una reverencia.-

Los gemelos miraron la escena, complacidos.

- ¿A qué es tal y como la imaginábamos, verdad, cariño?-. Preguntó ella.-

El hombre que había entrado con ella asintió con una sonrisa.

Haruhi no cupo en su impresión.

¡¿Ah?! ¿Él es su padre? ¡Pensé que era un acompañante!

No pudo evitar sentirse ligeramente avergonzada.

- ¿Ya está listo el almuerzo? Mejor será ir todos al comedor.- Dijo la madre.-

- ¡Buena idea!-.

Sin dar pie a ninguna espera, arrastraron a Haruhi con ellos al comedor.

- Supongo que tendrás hambre, Haruhi.- Dijo Kaoru.-

- Espero que te gusten las rondas de comida italiana, francesa y luego sushi.- Dijo Hikaru.-

- ¡¿Eh?!-. Preguntó, sorprendida.- ¿Tanto?-.

- Ha sido mamá quien ha insistido. Después de tono, viene de un viaje algo largo desde Londres, y quiere sentirse en casa.- Explicó Kaoru.-

Cuando se sentaron en la mesa, trató de no hacer obvia la últimamente repetitiva sensación de asombro. Esa mesa era inmensa. Como siempre, se sentó en medio de los gemelos, quienes no cabían en su alegría, como dos niños pequeños.

No pasó mucho antes de que les trajeran el primer plato. Apenas se había llevado el primer bocado al paladar, el mínimo contacto la había llenado de placer y alegría. Se contuvo de no lanzar un suspiro de éxtasis.

- Está delicioso.- Fue todo lo que pudo decir, mientras ansiaba disfrutar el sabor.-

- ¿Te gusta?-. Preguntaron a la vez.-

- Hai.-

En menos de un segundo, ya tenía dos tenedores frente a ella, cada uno con un plato diferente.

- Ahora di: "Ahhhh"-.

- ¡Chotto! (6) No pueden hacerme tragar dos bocados de una sola vez.-

- Haruhi, no seas mala.-

Desde su asiento, la madre de los gemelos rió. Sinceramente, tenía tiempo de no ver a sus hijos tan contentos. No recordaba que en otra ocasión hubieran invitado a un amigo o amiga a la casa. Esa era la primera vez, por lo que le agradaba verlos tan felices.

No me sorprende que la eligieran, no es fácil de alterar.

Y, conociendo a sus hijos como los conocía, aquella muchacha debió haber representado todo un reto para que ellos la aceptaran de una manera tan cordial.

- Ne, Haruhi chan, ¿Te gustaría poder venir en otra ocasión? Nos encantaría que nos acompañaras en alguno de nuestros viajes al Caribe, o a Bali.-

- Gomen (7) Es que no tengo un pasaporte.-

- Ese no es problema, conozco más de un contacto que puede conseguirte uno en menos de una semana, y a un buen costo.-

- No insistas, mamá.- Dijo Hikaru.- Ya hemos intentado convencerla, pero jamás ha accedido.-

- Ciertamente, Haruhi nunca acepta nuestras invitaciones. Muchas veces, debemos llevarla a la fuerza.- Dijo Kaoru.-

- Eso es porque todavía no tienen completamente desarrollado el sentido del convencimiento.- Respondió su madre, arqueando una ceja.- Aún son principiantes.-

- ¿Cómo que principiantes?-. Se quejaron ellos.-

- La verdad, son bastante irritantes, y eso es suficiente para que cualquiera acceda.- Intervino Haruhi.-

- ¡Haruhi!-.

- ¿Cuándo fue la última vez que lograron ganarle en un debate, Hikaru?-. Preguntó su madre, en un tono de broma.-

Se había dirigido al gemelo que tenía más cerca de ella. Haruhi dio un disimulado salto sobre su asiento.

Pero…si ese no es Hikaru.

- No soy Hikaru.- Respondió el aludido.-

- Ah, gomen, me equivoqué, Kaoru. Ahora, volviendo al tema…-.

¿Su propia madre no puede reconocerlos?

No se esperaba que eso pudiera pasar. ¿Era, realmente, la única persona que podía diferenciarlos? No podía creer que ni siquiera su madre fuera incapaz.

Pero, tal parece que a ellos no les importa tanto, viniendo de ella.

En el instituto, podía apreciar siempre el deje de incomodidad que afloraba de ellos cuando no acertaban ninguna de sus clientas al llamarlos. Pero, con su madre, era como si lo pudieran dejar pasar.

Se sumergió de tal manera en el tema que no se dio cuenta de cuando derramó su vaso de agua sobre su falda.

- ¡Haruhi! ¿Qué pasó?-. Preguntó Hikaru.-

- Nande mo arimasen (8).- Respondió.- Creo que iré un momento al baño para secarme.- Dijo, levantándose.-

- Subiendo las escaleras, a la izquierda, la décimo quinta puerta por el pasillo que va hacia el oeste.- Indicó, por primera vez en el almuerzo, el padre de los gemelos.-

Creo que me perderé antes de llegar a la mitad del camino…

-

Ya, luego de numerosos intentos fallidos, había logrado encontrar el baño. Se lavó la cara y aprovechó de secar la ropa. Todavía no acababa de creer lo que había presenciado.

¿Será por eso que siempre se refieren a sí mismos como "niños solitarios"?

(- Nuestra madre viene de un viaje de Londres.-)

Me imagino que sus padres deben viajar mucho. Casi siempre se quedan solos en esta mansión.

Sentía que sus mismos pensamientos hacían eco allí. Si así era para ella, ¿cómo debía de ser para ellos, que vivían ahí?

Cuando salió, se encontró con que Kaoru la esperaba, apoyado en la pared del pasillo. Lo vio interrogantemente.

- Creí que tal vez no ibas a encontrar el camino, así que vine a ver.- Dijo, sonriendo.-

- Arigatou (9).-

- ¿Todavía piensas en que nos confundió?-.

¿Tan obvia soy?

- Descuida, Haruhi. Mamá, desde siempre, ha intentado con mucho ahínco diferenciarnos a Hikaru y a mí. Hay veces que lo logra, y otras que no; depende de su suerte. Pero no pasa nada. Nos hemos acostumbrado. No nos molesta, pues sabemos que nos quiere de verdad.-

Sin embargo, había un deje de soledad en su voz.

- Kaoru, eres amable, pero no sabes mentir del todo.- Dijo ella.-

Él la miró con insistencia, y luego rió.

- ¿En verdad?-.

- Seguramente, a Hikaru y a ti les duele mucho no poder ser puestos a parte, ¿verdad? Aunque lo escondan muy bien, se nota que hay una herida que no ha sanado. Y ya lleva tiempo. ¿Seguro que están bien?-.

- Uno se acostumbra. No es el fin del mundo.-

- Dame (10).- Dijo, seriamente.- La identidad de un ser humano es lo que lo hace ser único en este mundo. Si ustedes dudan de sus propias identidades, ¿qué se puede esperar de lo que sienten? Si a mí me pasara, seguramente me dolería bastante. No actúen como si no pasara nada. Es un asunto serio. Y, quizá, ustedes mismos tengan la culpa de eso.-

Kaoru la escuchaba con los ojos bien abiertos, y con la cabeza algo gacha.

- Por eso mismo, es que nos hace felices tenerte con nosotros.- Dijo suavemente.-

- ¿Nani?-.

- Sabemos que es por nuestra culpa, que no queremos ser reconocidos. Pero, aún cuando nadie más lo logra, tú sí puedes llamarnos a cada quien por su nombre, y no se te ve usar ni una pizca de esfuerzo. Eso ha sido muy importante para nosotros. No tienes idea de cuánto. Nos hace saber lo que tú misma dices, no somos lo mismo.-

A ti es a quien, seguramente, debe afectarte más, Kaoru.

- Por eso, gracias por venir hoy. Nos das un día muy especial. Créeme cuando te digo que, en serio, estuvimos esperando nuestro turno con muchas ansias. Queríamos que estuvieras aquí, Haruhi.-

Kaoru puso su mano delicadamente sobre la cabeza de Haruhi, y la empujó ligeramente hacia delante.

- Vamos, ya nos hemos tardado bastante. Mamá quiere hacerte muchas otras preguntas. Le caíste muy bien.-

- Bien, vamos.- Dijo ella, empezando a caminar.-

En ese instante, por puro reflejo, sin ninguna intención oculta, Kaoru tomó la mano de Haruhi para obligarla a ir más rápido. Fueron trotando escaleras abajo, donde los estaban esperando. Ninguno de los dos se dio cuenta de que sus manos estaban entrelazadas.

-

- ¡Ya volvimos!-. Gritó Kaoru, entrando al comedor.-

- Ya se habían tardado, ¿qué les tomó tanto tiem…?-. Empezó Hikaru.-

Su pregunta quedó congelada al ver las manos de ellos dos. Pero no duró ni una milésima de segundo. Haruhi y Kaoru regresaron inmediatamente a sus asientos, impidiendo que Hikaru pudiera preguntar.

Así siguió el almuerzo. Les trajeron dos rondas más, cada una más deliciosa que la anterior. Haruhi no paraba de saborear, como si hubiese una fiesta en su boca. A cada rato, los gemelos insistían en darle de comer, pero ella seguía negándose.

- Jamás había visto que fueran tan unidos a una persona.- Rió su madre.-

- Es que ella ha sido el mejor juguete que hemos tenido.- Dijo Hikaru.-

- Nunca nos ha aburrido.- Dijo Kaoru.-

- ¡No soy un juguete!-.

- Eso me recuerda, que de pequeños, no importaba cuántos juguetes les comprara a mis hijos, nunca pasaba más de una semana antes de que se aburrieran completamente de él. Y si no hallaban algo mejor qué hacer, los convertían en artilugios de bromas pesadas. Son unas mentes brillantes, pero muchas niñeras fueron las perjudicadas de sus travesuras, y ninguna podía aguantarlos. Lo único que hacía que se quedaran tranquilos era que me pusiera a inventar actividades para ellos dos.-

- Mamá…-. Empezó Hikaru, con un pequeño sonrojo.-

- Yamete kudasai(11).- Pidió Kaoru.-

- Por ejemplo: Recuerdo que una vez les compré todo un guardarropa de disfraces para las fiestas. Y siempre se aparecían en las celebraciones familiares, a veces Hikaru de niña y Kaoru de niño, o al revés. Siempre se canjeaban para confundir a los parientes.-

- Mamá…-.

Haruhi escuchaba atentamente, sin inmutarse.

- Y recuerdo que me encantaba vestirlos a ambos de niñas, cuando tenían cinco años. Se veían adorables. Recuerdo que, aunque los vestidos no les gustaban, Hikaru siempre escogía el rosa y Kaoru el azul.-

- Eso explicaría muchas cosas.- Dijo Haruhi, notando que los sonrojos de los gemelos incrementaban considerablemente.-

- Les ponía pelucas, y de verdad, se veían como dos pequeñas niñas. Eran unos amores…-.

- Tenemos una estupenda idea: ¡Cambiemos el tema!-. Gritaron a la vez, dándole a sus vasos de cristal con los cubiertos.-

Su madre rió, para luego dirigirse a Haruhi.

- Haruhi chan, dime algo, ¿te gustaría ayudarme en algo muy importante?-. Preguntó la madre de los gemelos.-

- Desde luego, ¿qué ocurre?-.

- Es que necesito a una chica que me ayude a modelar una ropa para una campaña que pienso estrenar. Y me encantaría que tú te probaras los atuendos. Son exactamente de tu talla.-

Haruhi se puso pálida.

- Ano…-.

- ¡Ella acepta!-. Gritaron los gemelos.-

- ¡Matte, aún no termino de comer!-.

- Ya podrás llenarte mucho más después. ¡Esto no tomará más de dos horas!-.

- ¿¡Qué!?-.

La obligaron a pararse, y se la llevaron a otro cuarto, prácticamente, arrastrada.

- ¡Déjenme! ¡No quiero!-.

- Tranquila, Haruhi, no son tantos.- Dijo Hikaru.-

- El tiempo pasará volando, descuida.- Completó Kaoru.-

- ¡Me niego totalmente! ¡No quiero!-.

De pronto, se detuvieron.

- Bien, hagamos un trato, Haruhi.- Dijeron.-

Cada uno se colocó a un lado de ella y le susurraron algo al oído. Ella no se vio afectada, sólo agachó la cabeza.

- ¿Si lo hago, disminuirán la cantidad de vestidos a la mitad?-. Preguntó, inocentemente.-

- Claro que sí.- Respondieron, con unas sonrisas gatunas.-

- De acuerdo.-

Ellos hicieron ademán de aplaudir.

- Muy bien. Ahora entra ahí.- Dijo Hikaru, empujándola a un vestidor.-

Kaoru le extendió un vestido color rosa, obligándola a sostenerlo.

- Quítate todo y póntelo.-

- Primero salgan de aquí.- Dijo ella, con el ceño fruncido.-

- ¿No podemos ayudarte a cambiarte?-.

- ¡Claro que no!-.

Y los empujó fuera del cuarto, cerrando la puerta.

- Bueno, lo intentamos.- Dijo Kaoru.-

- De todas formas, ya hicimos otro trato.- Dijo Hikaru, muy sonriente.-

-

En el vestidor, Haruhi sólo pensaba.

Supongo que eso debe contar como el deseo que debo cumplirles.

Estaba segura de que si les preguntaba qué otro deseo querrían, le saldrían con algo absurdo. Mejor dejar las cosas como estaban. Aquel trato ya era suficiente.

CONTINUARÁ…

1.- Wakateru: Ya lo sé.

2.- Yokkata: Gracias al cielo.

3.- Doushite: ¿Por qué?

4.- Chotto kire: Qué hermosa.

5.- Hajimameshite: Encantada de conocerla.

6.- Chotto: Esperen.

7.- Gomen: Lo siento.

8.- Nande mo arimasen: Nada.

9.- Arigatou: Gracias.

10.- Dame: No.

11.- Yamete kudasai: Detente, por favor.