Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Es un Aiolia/Máscara de Muerte.
Capítulo 3. Hijos de una misma diosa
Tenía que marcharse de allí antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse.
- Esto ha sido una estupidez.- Murmuró para sí.
- No sabes cuanto.
Aiolia sintió el aliento en la nuca y solo tuvo que volver el rostro a un lado para ver a Máscara, de pie a su espalda con la barbilla practicamente apoyada en su hombro.
La sonrisa demoniaca de Máscara de Muerte prometía que sus palabras eran ciertas.
Aiolia se volvió como un relámpago con el puño extendido pero Máscara se agachó esquivando el golpe y empujó hacia delante, cargando contra el otro caballero en una entrada feroz por la cintura.
El golpe contra la pared fue tan duro que Aiolia se quedó sin aliento, cosa que Máscara aprovechó para levantarse de su posición inclinada, y sin soltarse del agarre en la cintura le dió un sobervio cabezazo en la cara.
Como si el estallido de dolor en la cara no fuese suficiente Aiolia se golpeó el craneo contra la pared, entre la neblina de dolor logró reaccionar para evitar un puñetazo inclinándose segundos antes de que el puño de Máscara se estrellara contra al muro. Máscara maldijo de dolor por sus nudillos y el siguiente dolor le llegó cuando el puño de su adversario le machacó el vientre y le hizo doblarse con arcadas.
Aiolia retrocedió alejándose del otro y se llevó una mano a la nariz sangrante y la otra a lado posterior de la cabeza, ahí le iba a salir un buen chichón como mínimo. Por su parte Máscara jadeó un rato tocándose el vientre hasta que pareció recuperarse y se incorporó mirando a Aiolia con una sonrisa salvaje, enseñando los dientes como un animal.
- Vienes a por mi sangre... perfecto.
Había un brillo de locura en sus ojos, en su expresión, una alegria demencial. Aiolia sintió un repentino temor, aquel hombre no estaba bien. Por otra parte el caballero de Leo sentía no poca rabia por el dolor que le acababan de causar, la sangre aun corría sobre sus labios desde la nariz. Máscara era una bestia, un animal salvaje cuyo lugar no estaba entre los caballeros de oro.
- Ven aquí, leoncito, ven a por lo que has venido a buscar.
La visión de Aiolia se tiñó de rojo ante el tono burlón, maldito fuera, mil veces. Se lanzaron el uno contra el otro, por fortuna no llevaban sus armaduras, y ninguno parecía tener suficiente claridad de pensamiento como para usar técnicas del cosmos. Era como una pelea callejera, sin control ni sensatez, tan solo un duro y brutal deseo de hacer daño, buscando la satisfacción de hacer sangre, de sentir el hueso bajo los nudillos o la rodilla. Con tanta brutalidad como una pelea de perros salvajes.
Forcejearon por la habitación, chocando contra los trastos, finalmente Máscara se vió acorralado contra uno de los baules y cayó hacia atras, ocasión que Aiolia no perdió para lanzarse sobre Máscara, sentándose sobre su cintura para machacar a Máscara a puñetazos, sintiendo una magnífica satisfacción al sentir cada golpe en los nudillos.
No sabía cuanto tiempo había pasado pero poco a poco la luz regresó a su mente ofuscada, el dolor de los golpes recibidos se hizo sentir y todos los músculos se relajaron con el bajón de la adrenalina.
Máscara no se movía. Aiolia sintió una bola en la garganta, el otro hombre tenía dos regueros de sangre en la nariz y el labio ensangrentado, un pómulo hinchado y rojo bermellón. Estaba quieto, tumbado, pero no inconsciente, le miraba, le miraba fijamente. Una media sonrisa, que obviamente era dolorosa, se dibujó en el maltratado rostro.
- Lo... sabia... tu... tu y yo... somos iguales.
Aiolia se sintió horrorizado, no sabía si por las palabras de Máscara o por lo que acababa de hacer... se apartó de encima y ahogó un gemido agonico al hacerlo, el otro hombre le había machacado los riñones con puñetazos bajos y también le había dejado unos buenos hematomas en la cara.
Pero desde luego nada comparable a lo que había quedado de Máscara tras la última tanda de puñetazos. Diosa... ¿en qué había estado pensando para atacarle así?. Había invadido el templo de Máscara, le había atacado allí mismo... diosa... Ese tipo de actos se castigaba con la expulsión... el exilio, era una falta gravísima.
- Yo... yo... lo siento... yo...
Máscara volvió la cabeza para mirarle, el mismo acto parecía dolerle, no le extrañaba. La expresión de locura había desaparecido, los ojos parecían serenos, su gesto tranquilo, quizá era el bajón de adrenalina, el agotamiento o el dolor.
- No te... disculpes, idiota...
- ¿Pu... puedes levantarte?.- Tartamudeó Aiolia.
Máscara se incorporó con un gemido sobre los codos hasta conseguir quedar sentado con dificultad, después comenzó a tratar de levantarse por completo y Aiolia le imitó. Ambos se miraron con la cara destrozada, especialemente Máscara, ambos respiraban con dificultad. Permanecieron en silencio un rato, Aiolia se había levantado por completo pero Máscara tan solo había conseguido apoyarse en el baul que había provocado su caida.
Aiolia extendió una mano titubeante, ofreciendo su ayuda. Máscara la miró como si le estuviera ofreciendo una aguja infectada, una mezcla de incredulidad y repugnancia.
- Apártate.- Le gruñó.
- Ambos tenemos que ir a la enfermería.- Replicó Aiolia. Se sentía estúpido ofreciendo su ayuda por algo que era su culpa, pero... tenía que hacerlo.
- Lárgate, no seas tan patético.
Un ramalazo de furia cruzó los ojos de Aiolia, iluminando sus iris verdes.
- ¡Como quieras, eres escoria!
La única respuesta fue una sonrisa. A Aiolia le recorrió un estremecimiento por la mirada de... ¿reconocimiento?, que le dirigió Máscara, como si le satisfaciera ser insultado.
- Siempre lo supe¿sabes?. Bajo toda esa... nobleza.- Máscara practicamente escupió la palabra.- Siempre supe que eramos iguales.
Aiolia hubiera escupido al otro, pero tenía la boca dolorida y probablemente hubiera escupido saliva sanguinolienta.
- No nos parecemos en nada, monstruo.
La sonrisa era grotesca con el labio casi partido y la sangre cubriendo dientes y encias.
- Mirate a un espejo, leoncito, y preguntale quien ha venido a mi templo en busca de sangre.
Era cierto. Aiolia frunció el ceño, tratando de negarlo, pero no podía, sabía bien a qué había venido, no había esperado una simple discusión, ni un desafio legal a combate honorable... no, había sabido en que acabaría realmente adentrarse en el templo de Cancer. Lo había sabido. Había acudido en busca de...
- En busca de justicia.- Musitó, más para si que para Máscara, pero este le oyó.
- No. Has venido por venganza... sucia venganza, admitelo. Yo no te juzgaré.
No podía soportarlo mas. Aiolia dió media vuelta y abandonó la habitación, salió de las habitaciones interiores e ignoró las protestas de su cuerpo dolorido para acelerar el paso y atravesar lo mas rápido posible el museo de rostros de cadáveres. Iba tan obnuvilado que no se percató de la presencia de Saga hasta que practicamente chocó con él. El caballero de Géminis, vestido con su armadura, imponente como siempre, le miró primero con sorpresa, luego con preocupación.
- ¿Aiolia?. ¡Por la diosa!. ¿Qué te ha pasado?.
Y luego... luego con ira.
- ¿¡Qué haces aquí!?. ¿¡Dónde está Máscara!?
- Yo...
Saga le cogió por el cuello de la camisa, jamas, jamás había visto a Saga perder el control de si mismo, abandonar su imperial serenidad, por lo menos sin tener en cuenta la época en que había sido poseido por su lado oscuro.
- ¿Qué ha ocurrido?. ¿Qué le has hecho?.
Oh no. No. Aiolia intentó liberarse del agarre de Saga inutilmente. El otro hombre parecía estar cada vez mas enfadado y preocupado.
- ¿¡Dónde está Máscara?!.- Repitió, lleno de alarma.
- Estoy... aquí... deja de zarandearle...
Ambos miraron hacia atras, y Aiolia deseó que Máscara realmente no se hubiera molestado en acudir a ver cual era el problema. Tenía un aspecto terrible, Aiolia volvió a mirar a Saga, que tenía clavada en Máscara una mirada de angustia y preocupación. Que se tornó rabia cuando volvió al hombre que aun agarraba frente a él.
- Aiolia... – Saga entrecerró los ojos.- Tú... ¿cómo has podido?
Arrojó a Aiolia contra una pared, y este se encogió dolorido por el golpe, Saga irradiaba indignación. No era para menos, un caballero de oro atacando a otro en su propio templo... y si más aun si tenían en cuenta que se trataba de Máscara de Muerte, el protegido del caballero de Géminis.
- No encuentro palabras para mi indignación.- Saga apretaba los puños, conteníendose de atacar a Aiolia.- Estoy... esto es terriblemente decepcionante Aiolia.
Hubiera preferido que le diera un puñetazo a sentir la tensión, la rabia que emanaba del otro caballero. Saga pasó por su lado con desprecio y se acercó a Máscara, le miró con clínica preocupación, apenas atreviéndose a rozar las feas contusiones.
- Por la diosa... ¿puedes ver por ese ojo?
- Si.- Máscara se apartó un poco, irritado por la atención.- Él... también ha... recibido.
- No hables con ese labio.
Saga le levantó la camiseta sin preguntarle, acto que irritó profundamente a Máscara, que tiró de ella hacia abajo, pero no antes de que el otro viera los morados que se iban formando. Saga se puso lívido y se volvió a Aiolia.
- Invadir un templo ajeno, atacar a otro caballero de oro... esto es...
Le exiliarían. Le expulsarían del Santuario. Le retirarían la armadura. Dohku era el patriarca del Santuario, pero la palabra de Saga seguía teniendo un gran poder, incluso tras todo lo ocurrido en el Santuario todos habían comprendido y perdonando el hecho de que Saga había sido poseido por la Oscuridad dual de Géminis, que Ares y él habían sido personas distintas en un solo cuerpo. Saga era un gran poder en el Santuario.
Podía hacer que le exiliaran para siempre. Aiolia palideció, sin preocuparse ya siquiera en limpiarse la sangre de la cara.
- Yo le invité.
La voz de Máscara sonaba casi dolorida por el esfuerzo de hablar con el labio tan hinchado y sangrante. De hecho tras hablar tuvo que escupir sangre al suelo de forma totalmente grosera que hizo arrugar la nariz a Saga.
- ¿Tú le invitaste?
- Si. Es tan facil picar... al leoncito... el muy... idiota, vino... y el resultado ya lo ves.
Aiolia no daba crédito.
- Vamos, Saga... me he... divertido partiendole esa cara... de niño bueno...
- Por la diosa, Máscara.- Saga se mesó el pelo con desesperación.- No puedes actuar de esta forma.
Máscara escupió sangre de nuevo al suelo, de una forma que resaltaba su profundo desprecio por cualquier cosa que pudiera decirle Saga, miró a este con un toque de resentimiento y burla que desconcertaban a Aiolia tanto como siempre. ¿Cómo podía tratar así a la única persona que le defendía y apoyaba?.
- Pierdete, Saga. Es mi templo... y en él hago... lo que quiero.
- ¿Invitar a otros caballeros y después entablar peleas que te dejen vapuleado?.- Saga extendió los brazos con la desesperación con que un padre intenta hacer ver la verdad a un hijo que se autodestruye.- Al menos ven conmigo a mi templo, atenderé tus heridas.
- Atiende al leoncito.- Replicó Máscara.- Yo no quiero tu ayuda.
No queriendo alargar más la conversación, Máscara les dió la espalda, regresando al interior del templo, sumergiéndose en la niebla con tanta facilidad que parecia que formase parte de ella, desapareciendo en la oscuridad como una sombra.
Saga suspiró. Aiolia no comprendía porque Máscara había mentido por él pero sabía que debía mantener la boca cerrada, al menos en presencia de Saga, no debía mirar los dientes a la buena fortuna, aunque viniera de alguien como el caballero de Cancer.
- Aiolia, lamento haber juzgado...
- No.- Aiolia negó con la cabeza.- Era lógico que pensaras... bueno, no importa.
- Ven a mi templo, entonces, si me lo permites me gustaría ver esas magulladuras.
Una parte de Aiolia deseó rechazar la oferta con tanta ferocidad como Máscara, pues resentía a Saga por muchos motivos. Además¿primero me agredes y luego quieres curarme?, podía irse al infierno el muy noble caballero, tan correcto y tan perfecto, como si no hubiera sido poseido por su lado oscuro... despreciable hipócrita. Pero el caballero de oro de Leo rechazó la oferta con educación como muestra de perdón, porque era lo correcto. Lo jodidamente correcto.
- No es necesario, puedo usar mi cosmos en forma de curación.
- Como desees.
Saga se marchó, parecía triste y decepcionado. Aiolia dedicó una última mirada a la oscuridad del templo de Cancer antes de marcharse. Máscara había podido hacer que le echaran, y sin embargo había mentido por él, no se lo podía explicar. Pero ansiaba una explicación.
Máscara de Muerte se examinó en el espejo. Aiolia se había hecho muy fuerte, pasarían semanas hasta que desaparecieran las marcas de su cara, aunque sería mejor que acudiera a alguno de los caballeros que tenían poderes de sanación.
Escupió sangre en la blanca loza y abrió el grifo para que corriera el agua. Ese maldito Saga, nunca le dejaría en paz, nunca le dejaría solo, con aquellos ojos que siempre le miraban con lástima, con aquella voz que le hablaba con tantos remordimientos. Siempre igual, desde que tenía memoria Saga le había mirado así. Y también Aiolos, el "maravilloso" caballero de Sagitario, mirándole con aquellos ojos tan cálidos, acariciándole la cabeza con afecto...
Los odiaba. Le alegraba que Aiolos estuviera muerto. Jamás olvidaría el día que le habían dicho que Aiolos había sido ejecutado por intentar atentar contra la vida de Athena reencarnada. Bien. Bien. Sabía que era un hipócrita. Me alegro de que esté muerto, a mi no me sorprende su traición como a vosotros. Bendito sea Shura por haberle dado muerte con su Excalibur. Espero que arda en el infierno, que arda por todo lo que ha hecho, que arda por sus mentiras.
Máscara tuvo que sentarse en el borde de la bañera, la amargura se adueñó de él, dejándole aturdido y dolido. Ningún dolor físico superaba aquel. Maldito fuera Saga, esto era culpa suya, por aparecer por allí cuando le había dejado muy claro, en muchas ocasiones, que no quería saber nada de él, que quería verle lo mas mínimo posible.
Se palpó la hinchazón de la mejilla junto a su ojo forzosamente entrecerrado. Ah, el león era duro, siempre había sido fogoso, facil de enojar, facil de provocar. Sincero en su ira, rápido de acción. Le había sorprendido tanto verle al despertar. Por un segundo había sentido una profunda alteración, habría jurado que Aiolos, caballero de Sagitario, había vuelto de entre los muertos. Descubrir que no era así, que aquel hombre era Aiolia, no había menguado su sorpresa.
Pero que afortunada sorpresa. Máscara se palpó los dientes, comprobando que no hubiera ninguno flojo, cosa que no le hubiera sorprendido. Si, había disfrutado peleando contra Aiolia, siempre disfrutaba cuando veía aquellos ojos encendidos de rabia, rebelando al verdadero Aiolia, la bestia que era en realidad, el guerrero, el hombre feroz y violento, no el noble y correcto caballero que presentaba al mundo.
Si. Aiolia había acudido al templo de Cancer buscando pelea, buscando venganza y violencia en estado puro. Y Máscara había estado encantado de dársela, lo había necesitado con cada poro de su cuerpo.
Luna nueva. Máscara cerró los ojos. Ya había pasado, si bien el cielo seguiría oscuro, la luna nueva total ya había pasado. Con gesto cansado, Máscara abrió el agua de la bañera, dejando que se fuera llenando con agua caliente. Le dolía todo. Un mes. Un mes entero hasta la proxima luna nueva.
Pero el mes había empezado muy bien. Si, Aiolia había elegido un buen momento para buscar venganza. Y Máscara de Muerte no diría que no. Había sido revitalizante. Máscara se sentía vivo. Más vivo de lo que se habia sentido desde aquella resurrección, o incluso antes. No podía esperar a volver a enfrentarse a Aiolia, volver a sentirle cerca, su cosmos enfurecido, la furia en su rostro a pocos centímetros del suyo. Pero esta vez lejos de cualquier interrupción. Quizás a muerte, con armaduras, Máscara se estremeció solo de pensarlo. Mas violencia, mas golpes, mas fuerza...
No podía esperar a volver a enfrentarse al guerrero del astro rey, Leo, regido por el sol.
Nota de la autora: Es un fanfic violento, pero no gore, porque eso me da mucho respeto (leerlo a veces me gusta pero en general soy muy sensiblona). Aiolia y Máscara son dos personajes violentos, feroces y enfrentados a un nivel astrologico, asi que no podía ser de otro modo.
Dai Praesepe: Realmente me encantaría que pusieras un link en el club, de hecho es una forma mas de que mas gente lea mis fanfics y doy permiso encantada.
Gracias por los reviews. :)
