Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Es un Aiolia/Máscara de Muerte.
Capítulo 6. Flor venenosa
En el dormitorio, tumbado en el suelo, Máscara de Muerte escuchaba la noche. Estaba desnudo, tendido cuan largo era, con los brazos extendidos. Un único ventanuco dejaba entrar la luz de la luna, estaba situado estrategicamente para acomodar la imagen de la luna llena. Máscara se había tumbado bajo los rayos de luz plateada. Tenía los ojos cerrados y cedía el control a los sonidos. Los escasos pájaros moviéndose entre las ramas, los grillos en sus cantos nupciales, el viento susurrando, los pasos de las patrullas nocturnas en las escaleras...
Le gustaba escuchar la noche. Era como una ceremonia para él. Le tranquilizaba. Se sentía bien, la luna llena era un faro en el cielo, podía olvidarse de todo lo demás.
- Madre.- Susurró, entreabriendo los ojos para mirar el astro proteado. Su protectora. La guardiana de la puerta...
Aspiró. Expiró. Respirando profundamente. Intoxicándose de la noche, llenando sus pulmones de gélido aire nocturno. Una perturbación. Alguien había atravesado la niebla de su templo. Prestó atención, el visitante caminaba con seguridad, sin titubear ni desorientarse, pocos podían moverse así por su templo. Saga.
Oyó la puerta de las estancias interiores. Esta nunca estaba cerrada, no veía la necesidad, aunque empezaba a pensar que podía ser una buena idea hacerlo. La puerta del dormitorio se entreabrió. ¿Qué querría Saga?.
- ¿Máscara?. ¿Duermes?.- Oyó susurrar al caballero de Géminis. Máscara estuvo tentado de mantenerse en silencio para que Saga se marchase, pero sentía curiosidad.
- Pasa, Saga.
El otro hombre abrió por completo la puerta y pasó al pequeño dormitorio. Se sorprendió al ver la cama vacía y soltó una exclamación ahogada al ver a Máscara en el suelo.
- ¡Máscara!. ¿Estas bien¿Estas enfermo?.
Máscara lamentó haber permitido el paso a Saga, su voz en tono alto rompió el agradable silencio, quebrando la calma nocturna.
- Estoy perfectamente, solo estoy descansando.
Saga se arrodilló junto al hombre yaciente, preocupado y poco convencido de la veracidad de aquella respuesta. El otro estaba completamente desnudo, tumbado en el suelo como un... diosa, como un cadaver. La luz blanca de la luna acentuaba el afecto palideciendo la piel, con aquel cabello cano casi blanco... los ojos rojos resaltaban en la palided general... Saga tuvo que tocar su hombro para asegurarse de que era un ser de carne y hueso y no un fantasma, o una estatua de marmol.
- Estas helado.- Susurró con preocupación.
Máscara levantó el brazo y lo pasó por el cuello de Saga con una lenta y evidente sensualidad, atrayéndole hacia él.
- ¿Quieres calentarme?
Saga suspiró, no podía recordar cuantas veces Máscara había tratado de seducirle desde que había dejado de ser un niño. Y había dejado de serlo muy pronto, demasiado.
- Basta Máscara, deberías vestirte y abrigarte.
Máscara, por supuesto, hizo caso omiso, se incorporó para acercar más sus rostros. Saga sintió el rubor apoderarse de sus mejillas, Máscara podía ser increiblemente sensual cuando se lo proponía, feralmente atractivo. En una ocasión Saga había visto un lobo gris en un bosque, la bestia ,atraida por la sangre del combate, se había acercado sin temor alguno. El animal había exhudado poder, ferocidad, y a la vez Saga había deseado había deseado acariciar aquel pelaje espeso, sentir aquella naturaleza salvaje bajo sus manos.
Pero al igual que con Máscara se había contenido. Ambos podían morder con ferocidad.
- Para. Ya es suficiente.
Máscara gruñó y le lamió los labios tentadoramente, pasándole una mano por el cuello, haciéndole estremecer. Había resultado mas facil resistirse cuando Máscara había sido apenas un muchacho, ahora resultaba muchísimo mas dificil ignorar los avances de aquel hombre. Pero podía y debía hacerlo. Saga apartó los labios de la tentación de Máscara y se apartó levemente, poniendo espacio entre ambos.
- No he venido aqui a sufrir tus juegos.
- Nunca juegas conmigo.- Replicó Máscara haciendo falsos pucheros.- Siempre me dejas jugando solo.
El doble significado, cargado de amargura, no le pasó desapercibido a Saga, que se obligó a concentrarse en lo que le había llevado allí.
- Veo que tienes una mano herida.
En verdad Máscara tenía una mano vendada. El caballero de Cancer la miró como si no recordara de qué le hablaban y se encogió de hombros.
- ¿Cómo te lo has hecho?
- Cocinando, un corte limpio.
Mentira. Saga sabía perfectamente cómo había ocurrido, Aiolia se lo había contado.
- ¿Puedo mirarlo?. Lo atenderé.
- Ya está casi curado. ¿Quieres que juguemos a los médicos?.- Máscara practicamente ronroneaba al hablar, se incorporó perezosamente, como un gato, o un gran felino, y avanzó hacia Saga relamiéndose. Era la tentación hecha carne. Saga había vivido aquellas seducciones tanto tiempo y aun así no era algo a lo que pudiera inmunizarse.
- He venido a hablar, Máscara.
- Habla todo lo que quieras.- Pero Máscara le ignoraba, obviamente centrado en otras cosas.
Saga no esperó a que a que el otro siguiese hasta él, se puso en pie y obligó a Máscara a hacer lo mismo, de ninguna manera iba a ceder a los deseos de un hombre al que había visto crecer y casi había criado desde niño, mucho menos conociendo los verdaderos motivos del caballero de Cancer.
- Solo haces esto para desviar mi atención, como en un juego cruel. No quieres acostarte conmigo, solo me seduces porque sabes que no aceptaré tus ofertas.
Máscara hizo un mohin y se sentó en el borde de la cama como un niño enfurruñado por haber visto descubierta su artimaña y treta. A veces era tan infantil. Saga lo consideraba dolorosamente irónico, el hombre sin infancia con arranques de infantil terquedad y malicia.
- ¿Qué quieres a estas horas?.- Esta vez Máscara gruñó con brusquedad, abandonada toda actitud juguetona. El tigre se había cansado de fingir que le gustaba que le acariciasen como a un gato, ahora enseñaba las garras.
- Estaba preocupado por tí.
- Siempre estas preocupado por mi.
- Aiolia está preocupado por tí.
Ante eso Máscara reaccionó, abriendo los ojos desmesuradamente por la sorpresa.
- ¿Aiolia?
No le culpaba por su sorpresa, el mismo Saga se había quedado de piedra.
Hace unas horas...
- Estoy preocupado por el caballero de Cancer.
Con esta frase se presentó Aiolia frente a la casa de Géminis. Saga quedó no poco sorprendido por esto, Aiolia y él nunca habían tenido mucha relación, y en general mantenían una convivencia tirante. Pero que además Aiolia viniera para hablarle de Máscara de Muerte era realmente sorprendente. Sobre todo dados los roces que habían tenido recientemente.
El caballero de Leo debía sentir lo mismo, porque se removía en el sitio, notablemente incómodo.
- ¿Por qué dices eso?.
- Veras... ayer estabamos en un bar...
- ¿Máscara y tú?
Aiolia se removió y se mordió el labio en tanto se le encendían las mejillas. ¿Cómo explicarlo?. Se había pasado todo el día dandole vueltas a si debía o no debía meterse¡pero ya estaba metido!. Además, no había dejado de pensar en aquel abrazo, y también en aquel breve momento en el bar, cuando Máscara, por primera vez se había comportado como... una persona. Habían bromeado, en vez de burlarse cruelmente el uno del otro...
- La cuestión es que me pareció que... bueno, Máscara estaba tranquilo y de repente estaba furioso.
Si, eso sonaba a Máscara, pensó Saga, siempre tan inconstante. Aiolia se dió cuenta de que tendría que ser mas preciso para que Saga comprendiera lo que ocurría.
- Mira, un momento estabamos bromeando como personas normales y al siguiente había reventado una botella con la mano desnuda.
Saga soltó una exclamación.
- ¿Se hirió?
- Si, y se marchó sin decir una palabra, sin mirarse siquiera la mano sangrante.- Al rememorarlo Aiolia no podía sino sentir ansiedad. ¡Tendría que haber hecho algo entonces!.- Me alarmó.
Saga también estaba alarmado. Máscara... podía estar herido y no curar sus heridas, podía necesitar ayuda y ser incapaz de pedirla. Tenía que ir al templo de Cancer cuanto antes. Pero antes... Puso una mano sobre el hombro de Aiolia y le miró con un profundo agradecimiento.
- Gracias Aiolia, muchas gracias. Sé que Máscara nunca ha sido facil contigo y... este es un gran gesto por tu parte.
¿Grande?. Aiolia no lo creía. Tan solo había acudido a Saga. No había hecho nada. Nada en absoluto, no había ido a preguntar a Máscara como estaba, no se había acercado al templo de Cancer por miedo. Era un cobarde. Quiso decírselo a Saga pero este ya había pasado de largo.
Saga, ajeno a la inculpación a la que se sometía Aiolia, se marchaba hacia el templo situado por encima del suyo, a la Casa de Cancer. Caía la noche, pero esperaba encontrar a Máscara despierto.
Ahora...
- Si, Aiolia, me ha contado lo ocurrido.- Saga se acercó y se inclinó levemente para mirar a Máscara a la cara.- ¿Qué te ocurre?. Sé que no eres de naturaleza tranquila pero nunca habías sido tan...
Buscó las palabras adecuadas...
- ¿Tan insoportable?.- Proveyó Máscara con una mueca de desprecio.
- Yo no he dicho eso, quería decir inestable.
- O sea, loco. Si, será eso, me habré vuelto loco.- Máscara le fulminó con la mirada.
- No seas tan irreverente, no estas loco.
- ¿Ah, no?.- Máscara se puso en pie y señaló a la orgullosa luna, llena y majestuosa.- Es luna llena, dormir bajo su luz provoca locura, y ya sabes lo importante que es para mi su...
- ¡Basta!.- Saga tomó los hombros de Máscara y le volvió, para alejarlo de aquella luz que le volvía etereo... o petreo, que le robaba la vida, la imagen le había aterrado.- No bromees con algo así.
Máscara sonrió con una burla total, sus ojos casi destelleaban malicia... Saga frunció el ceño, reprimiendo a duras penas su ira, lo había hecho a propósito para asustarle. No, Máscara no estaba loco, no de una manera profunda al menos, su malicia no se lo permitiría. Con irritación, Saga cogió el edredon de la cama y se la tendió a Máscara.
- Cubrete, si te quedas así toda la noche te congelarás.
- No tengo frio.- Máscara se cruzó de brazos ignorando la sábana.
- ¿Por qué tienes que hacerlo todo tan dificil?. ¿Por qué no aceptas ayuda de nadie?
- No acepto la ayuda que proviene de tí.
Saga bajó la vista, profundamente herido. Máscara era un auténtico experto en herir a la gente, su lengua era mas afilada que la Excalibur de Shura y mas venenosa que las Rosas Rojas de Afrodita. Le hería, le dañaba, siempre tenía palabras para lastimarle... y Saga no podía... no quería replicarle.
- Entiendo que quieres que me vaya.
- Siempre tardas demasiado en entenderlo.- Confirmó Máscara irritado.
El caballero de Géminis abandonó el templo cabizbajo, Máscara no había cambiado mucho, parecía disfrutar torturándole, primero jugaba a seducirle y después se limitaba a despreciarle abiertamente. Cuando había estado dominado por la oscuridad de Ares, Máscara le había respetado, incluso había parecido apreciarle sinceramente. Era lo único que echaba de menos de aquella horrible época.
Por supuesto estaba lo que Ares le había prometido a Máscara si le ayudaba a dominar el Santuario y el mundo... Saga dudaba que hubiera sido verdad, pero Máscara lo había creido así.
Salía del templo cuando se encontró con Aiolia. El caballero de Leo parecía haber estado esperando sentado en las escaleras del templo. Al percatarse de su salida, el caballero se incorporó con cierta ansiedad.
- ¿Estaba bien?
Aiolia era un hombre con un corazón inmenso. Saga sintió una leve envidia por toda la pasión que poseía, era fuego puro, siempre lo daba todo de si mismo, cuando luchaba lo hacía hasta la última gota de sangre, puro temperamento. Después de todo lo que había sufrido por la falsa acusación de tener la sangre de un traidor seguía siendo fiel al santuario y jamas había dejado de servir a Athena. Le envidiaba por su fortaleza... aunque a veces vislumbraba una ira en Aiolia que le desconcertaba.
- ¿Saga?.
- Oh... si, si, está bien.
- No pareces muy seguro de ello, y... ¿estás tú bien, Saga?
¿Tan mal disimulaba su amargura?. Máscara le había expulsado como a una molestia. Y sabía a ciencia cierta que Máscara no estaba bien, pero no le permitiría acercarse.
- Estoy bien. No te preocupes, Aiolia.
Saga se marchó escaleras abajo, su andar denotaba derrota, resignación. Aiolia le miró marchar con desazon, al parecer no había sido buena idea hablar con Saga. ¿Qué habría pasado para que Saga pareciese tan decaido?.
Contradiciendo todo sentido común. Guiado, como siempre, por su propia impetuosidad. Aiolia entró en el templo de Cancer con paso firme, dispuesto a descubrir que podía haber hecho Máscara para dejar así a Saga. No era un cobarde. Y no volvería a huir de Máscara de Muerte.
Ni a permitir que este huyera de él.
Nota de la autora: Seis capítulos y todavía no llegaba lo bueno ; )... pero del proximo capítulo no pasa.
Pobre Saga, no es que me caiga mal, poco a poco se comprenderá por qué Máscara es tan duro con él y que ocurre con la luna.
Muchas gracias por los reviews, me esforzaré para que esta pareja (tan conflictiva) mantenga un sentido y no se me escape entre las manos.
Tenía un error en "se que NO eres de naturaleza tranquila" que me quemó los ojos cuando releí este capítulo asi que lo vuelvo a subir. No he cambiado nada más.
