Weasleys, juguemos a las escondidas

N/A: Antes de que lean este capítulo me gustaría aclarar que en este fic, Dumbledore vive y aún no se ha descubierto la traición de Snape.

Se le encogió el estómago y sus ojos se aguaron al comprobar quién era el ausente.

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Ronald Weasley había fallado en su aparición, y ahora se encontraba, absolutamente invisible en una enorme casa. Gracias a Dios no parecía haber dejado atrás ninguna parte de su cuerpo, se sentía entero físicamente. Estaba a punto de desaparecer otra vez con la intención de ir a Grimmauld Place, cuando escuchó una voz conocida, una voz que arrastraba las palabras, la voz que lamentablemente había recordado unos momentos antes y que había causado ese accidente. Aún así el asombro de Ron fue inmenso cuando vio su asquerosa cara de rata, su enemigo, Draco Malfoy.

Olvidando por unos instantes que Draco no podía verlo, Ron se escondió detrás de un mueble, pero luego recordó que era invisible y salió de su escondite.

- ¿No me oyes? Mira, asqueroso elfo, tu deber es obedecerme y te estoy diciendo que vayas a esa habitación, escuches de qué habla mi madre con quién sea que se encuentre allí y me lo cuentes.

- Yo no puedo hacer eso, señor Malfoy, sería traicionar a mi ama…

- No te lo estoy preguntando bestia asquerosa.- Gritó Malfoy dándole una patada al pobre elfo.- Te lo estoy ordenando. O vas hacia allí o puedes ir probándote una de mis medias.- Malfoy, y también Ron, sabía que esa amenaza era falsa, su madre lo mataría si liberase al elfo, pero el fin justifica los medios, y él necesitaba saber que se hablaba en la habitación de arriba. – Y ni se te ocurra decirle a mi madre una palabra de esto.- agregó terminante, mejor prevenir que curar.

A la criatura no le quedó más remedio que obedecer y Ron, aventurero como era, fue tras ella. ¿Qué podía estar hablando Narcisa Black¿O mejor dicho, con quiénes? El elfo llamó tímidamente a la puerta, que se abrió sola.

- ¿Qué quieres?- preguntó con desprecio, la madre de Malfoy.

- Disculpe que la moleste, señora.- El elfo entró en la habitación, seguido por Ron- Me preguntaba si podría limpiar esta habitación.

-¿Ahora¿Te has vuelto demente? Te he dicho que no quiero que me interrumpas, vete.- El elfo se esperaba esa respuesta, tenía otros medios para escuchar, pero prefería que la señora Black supiera que estaba allí, a lo mejor así se daba cuenta de que su hijo lo había obligado a oírla para que luego pudiera contarle, pero la señora no había sospechado nada, estaba demasiado molesta.

-Disculpe, no volveré a molestarla.- El elfo salió cerrando la puerta, y luego volvió a aparecer en la habitación, aunque invisible, de modo que nadie pudo advertirlo. Y mientras tanto Ron, todavía dentro, analizaba la situación. Se encontraba en la Mansión Malfoy, en compañía de Bellatrix Lestrange y Narcisa Black, escuchando una conversación privada y para colmo, ellos no tenían la menor idea de que estaba allí. Una oleada de emoción lo embriagó, luego regresaría a Grimmauld Place con interesantísima información para la Orden. Así que se sentó, dispuesto a escuchar atentamente.

- Vamos Cissy, tú no entiendes. Le he fallado al Señor de las Tinieblas en el intento de asesinato a Emmeline Vance.

-Problema tuyo Bella, no tengo por qué ayudarte, lo sabes perfectamente.

-¡Cissy! Iba a matarla, entonces apareció Kingsley y luchó contra mí con una agilidad increíble. Para Vance no era necesario más de un mortífago, pero contra Shacklebolt… me costó mucho asesinarlo, y cuando lo hice llegaron más aurors, salí de allí lo más rápido que pude. Pero el amo no lo entiende, debes hacérselo entender, él te trata como a su protegida, eres su mortífaga preferida.

-¡Cállate¡Me he ganado ese puesto! Mi marido está encerrado en Azkaban, nuestro apellido ya no tiene peso en el mundo mágico, me vigilan cada movimiento y aún así he asesinado a muchos miembros de la Orden. Y como si fuera poco, mi hijo, está dispuesto a hacer todo por el Señor de las Tinieblas en cuanto pueda.

-No pongo en duda que te lo merezcas, hermana.- Dijo Bellatrix entre dientes, pues anteriormente ese puesto era suyo.- Justamente por eso te pido que convenzas al amo de que aún le soy fiel, de que aunque me encomiende la misión más peligrosa, lo lograré.

-¿Y si fallas¿Qué haría conmigo el Señor?

-¿Y si no fallase? Si cumpliera con mi misión, tú serías recompensada.

-No puedo arriesgarme a eso.

-¿Ni siquiera por tu hermana?- Bella dio en el blanco. Sabía que si ella estuviera en el lugar de Narcisa no le importaría que fuera su hermana, tenía el mejor lugar, cerca del amo y por fin podría deshacerse de su hermana que amenazaba con quitarle el puesto a cada instante, pero Narcisa era distinta, Narcisa era considerada cuando de su familia se trataba.- Él me matará pronto si no cumplo una difícil misión para complacerlo, si fallo, tú tendrás la conciencia limpia de todos modos, y el Señor de las Tinieblas solamente lamentará que te hayas equivocado, pero no te hará nada, le eres demasiado leal.

-¿Y qué misión quieres que le recomiende para que tú hagas?

Bella sonrió, había conseguido su objetivo. Luego sus ojos brillaron de malicia.- Puedo hacer una misión que hace tiempo que él busca que alguien haga, pero que aún no ha encontrado a nadie que fuera capaz de hacerla. Puedo entregarles a los peores traidores a la sangre pura. Yo, Bellatrix Lestrange, puedo entregarle a cada miembro de los Weasley.

Las dos hermanas se miraron cómplices y rieron saliendo de la habitación, dando por evidente que la reunión había terminado.

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- ¿Dónde está Ron?- preguntó Hermione entre lágrimas.

Ahí fue cuando todos cayeron en cuenta de que Ronald no estaba allí.

- Vamos Ron, esta es otra de tus bromas, ya quítate el encantamiento desilusionador.- Harry hablaba angustiado, esa broma no le estaba gustando nada, no tenía un buen presentimiento.

Pero pasaron varios minutos y seguía sin aparecer. La noticia llegó a oídos de toda la Orden, que no salieron a buscarlo porque Ron podía estar en cualquier lugar y no quisieron alertar a nadie, porque si la noticia se expandía, Ron quedaría expuesto a que los mortífagos lo encontraran primero, y todos sabían cuan ansiado era Ron por el Innombrable.

- Ya, Hermione, tranquila. Probablemente, allá aparecido en otro lugar y ya aparezca por aquí.- Tonks trataba de consolarla y a su vez consolarse, ni ella se creía lo que decía.

- ¿Y por qué no ha aparecido? Ya han pasado varios minutos…

- Cálmate, de seguro está bien.- Tonks sabía que esa muchachita le tenía mucho cariño a Ron y prefirió no decirle que ella pensaba exactamente lo mismo.

Los minutos pasaban y de Ron, ni noticias. Todos se estaban poniendo muy nerviosos, si lo tenían los mortífagos, si lo tenía Voldemort… mejor ni pensar en cómo lo podía estar torturando. Ni Harry, ni Hermione, ni ninguno de los Weasley podían quedarse allí sentados como si nada estuviera sucediendo, como si Ron se hubiese ido a visitar a la tía Muriel, pero los de la Orden no los dejaban ni moverse.

- ¡NO PUEDO ESTAR AQUÍ SIN SABER SI RON ESTÁ A SALVO O VOLDEMORT LO ESTÁ MATANDO EN ESTE MISMO MOMENTO!- Hermione gritaba. Era increíble que nadie hiciera nada. Y se la notaba totalmente angustiada. Quería ir en busca de Ron, estar ahí la estaba matando. La miraban sorprendidos, Hermione nunca se había comportado de esa manera, pero todos la apoyaban.

- Y pensar que lo último que hicimos fue burlarnos de él.- Le susurró Fred a su gemelo, con culpa. No podía pasarle nada. En otra época parecería una estupidez, pero en guerra, no se sabía, todo podía pasar. Hermione gritaba con todas sus fuerzas, suplicaba y rogaba al cielo que Ron estuviera bien

Ron no podía creer lo que acababa de oír, querían acabar con su familia, con Bill, que comenzaba a vivir su adultez feliz al lado de Fleur. Pensó en Charlie, tantas cosas por delante en su vida, que vivía con tanta energía. Los gemelos (no creía que Percy les interesara), que siempre le ponían humor a las situaciones difíciles, relajándolos a todos. Sus padres, que veían crecer a sus hijos, orgullosos de ellos, y que habían sufrido tanto. Y su pequeña hermana, Ginny, que era tan hermosa, tan llena de vida… Él no iba a permitir que nada les pasara, él los salvaría aunque fuese torturado el resto de su vida.

El elfo se hizo visible y Ron fue tras él.

- Al fin- susurró Malfoy al verlo acercarse- ¿qué noticias me traes?

- En resumen, señor Malfoy, su madre le dirá al Señor de las Tinieblas que la señorita Black es de fiar y que le encomiende el asesinato de los Weasley.

- Sí- murmuró triunfante- al fin, esos inútiles pobres se despedirán del mundo… en realidad, ni siquiera podrán despedirse- rió de su propio comentario-. Ni me imagino la cara del cabeza rajada… y la sangre sucia de Granger llorando a Weasley y lamentando no haberle dicho que lo amaba…

Ron pensó que era suficiente, si seguía escuchando a Malfoy lo mataría a golpes. Además el encantamiento desilusionador empezaría a perder efecto. Lo que no se imaginaba era que en Grimmauld Place, Hermione estaba dispuesta a escaparse y remover cielo y tierra hasta encontrar a su Ron.

- ME VOY, ME VOY, ME VOY.- A estas alturas gritaba sin pausas. Evitó a todos los aurors que intentaron detenerla mediante el maleficio petrificus totalus, corrió a la entrada y abrió la puerta. En ese mismo instante se desmayó.

- ¡Hermione!- Un Ron visible (el efecto del hechizo había terminado) y visiblemente preocupado, atajó a Hermione en su caída.- ¿Y a está qué le pasa?- preguntó mirando a Harry.

- ¡Ron!- Gritó este.- ¿Dónde te habías metido¿Por qué tardaste tanto en volver?

- Oh, Harry, no vas a creerme cuando te cuente. – Dijo angustiado, traía malas noticias.

Al instante, todos estaban reunidos en círculo alrededor de Ron, ahogándolo con preguntas, y como si fuera poco…

Hermione abrió los ojos, no se lo había imaginado, allí estaba, sus brazos la sostenían… ¡un momento¡Sus brazos la sostenían¡Qué romántico!, pensó ella emocionada.- ¡Ron!- exclamó, aferrándose a su cuello. Ante esa demostración de cariño, todos los que los rodeaban se quedaron en un silencio incomparable. Todos sabían, era demasiado evidente, lo que pasaba entre Ron y Hermione, por eso esperaban, expectantes. Hermione debió darse cuenta, porque le susurró:- no te imaginas lo preocupada que me tenías.- y luego se separó de él bruscamente. Haciendo que todos soltaran un gemido de decepción.

- Y ahora, Ronald Weasley- habló la señora Weasley-¿piensas contarnos dónde demonios te encontrabas?

Ron no contaba con que todo el mundo estuviera preocupado por él, ni mucho menos en ese estado de desesperación, así qué se dirigieron la sala de la reunión, para comenzarla con el relato del chico.

Ron contó como mejor pudo el hecho de que Kingsley había muerto (él desconocía que los demás ya lo sabían y se sorprendió cuando nadie demostró asombro ante esa noticia) y luego dijo que era muy probable que Emmeline Vance y su familia, incluido él, fueran las próximas víctimas. Dumbledore se mostró especialmente preocupado ante eso. Apreciaba muchísimo a los Weasley y además la pérdida de alguno de ellos, especialmente de Ronald o Ginevra, podría afectar a Harry de una manera terrible. Empezaba a tener sospechas, alguien tenía que pasarle información a Voldemort, alguien que sabía muchas cosas de Harry, pero ¿quién? La Orden seguía debatiendo cómo proteger a los Weasley.

- Opino que lo que debemos hacer- habló Dumbledore, causando un silencio absoluto-, al menos hasta que encontremos otra solución, es proteger a todos los Weasley en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Notas de la autora: Y? Qué opinan? Espero que les hayan gustado ambos capítulos. Y también espero muchos reviews, porque me alientan a seguir adelante y a subir más rápido, y me dan inspiración para seguir escribiendo la historia. Habrán notado que Ron y Hermione van mucho más lento, es que son una pareja distinta, y mucho más difícil de escribir, así que habrá que tener paciencia. Bueno, muchas gracias por todo. Y hasta la próxima! Besos,

Male.