Notas de la autora: Genial, hoy llegué a tiempo. Tengo que agradecer a todos los que me dejaron reviews, de verdad muchas gracias. Bien, acuerdénse de que, a partir de ahora, la historia se llamará NOCHES PELIRROJAS y muy pronto sabremos por qué. Les cuento también que para celebrar los diez primeros capítulos, subí un ONE- SHOT, no es que sea la gran cosa, pero me agradaría que lo leyeran y me cuenten que les pareció. Bueno, a contestar los reviews:
zafiro potter: Tal vés pintamos a Harry un poquito lento, pero me parece que todas hacemos a Ron un verdadero tonto, es una pena, pero a veces resulta inevitable. Aquí va todo sobre Lily, a lo largo de la historia se irán agregando más cosas sobre ella y James. Muchas gracias por el review !
Juu: No exagero, sos una gran escritora, lástima que no subas tu historia, que debe ser increíble y azul. Lo de los memorandum... una pequeña venganza contra Slytherin en general, nunca viene de más. No sé si debería haber hecho que le cuente lo del sueño, pero bueno, quedó clarito cuánto confía en Ginny. Muchas gracias por todo Juu ! Te quiero mucho !
ginni potter: Muchas gracias por leer, y bienvenida, ajaja. Ojalá te guste este capítulo. Gracias !
Felipe: Trata de adivinar cuántos años tengo, supongo que es fácil. En amar, no podría decir que tengo demasiada experiencia, pero leí lo suficiente para poder expresar una partecita de lo que debe sentirse. Espero que este capítulo te guste, no es el mejor, pero siempre se puede mejorar. Muchas gracias por todo !
Bueno, los dejo con el capítulo diez, que lo disfruten !
Profundos recuerdos
- Muy bien- susurró-, hablaremos sobre Lily.
- Usted… tiene algo que ver con ella… ¿verdad?- Mientras, Harry había estado observando el despacho. Y se sorprendió de ver que estaba especialmente cambiado: parecía una biblioteca. Las paredes estaban cubiertas de estantes, repletos de libros: novelas románticas muggles, libros de Defensa y de las distintas criaturas que se podían encontrar en el mundo mágico, libros policiales muggles al estilo Sherlock Holmes, y novelas románticas mágicas, aunque, a juzgar por la cantidad, le gustaban más las muggles. Había también un gran armario, del que salía un danzante resplandor plateado, Harry supuso que se trataba de un pensadero. Había un escritorio, que cargaba con montones de papeles y libros que probablemente Melinda había estado leyendo recientemente, y junto a él, dos cómodas butacas. Al fondo había una puerta, pero estaba cerrada así que Harry no supo qué había tras ella.
- Déjame que te cuente desde el principio.- Contestó ella tras unos instantes, levantando la vista y haciendo que Harry dejara de observar el despacho y le prestara la mayor atención posible.- El padre de Lily, Adam Evans, tenía tres hermanos, entre ellos, Liam Evans, mi padre. No eran muy unidos, todos pensaban distinto y sus padres no eran los que uno querría tener… Sin embargo, para algunas festividades se reunían. Cuando yo tenía once años, los hermanos Evans se juntaron para festejar el casamiento del menor de ellos, Daniel; estábamos en vacaciones de verano, por fines de junio. Daniel vivía en Norteamérica, al igual que el hermano que hasta ahora no he nombrado. Yo vivía en Francia, y Lily y su familia en Londres. Sin embargo, todos acudimos al casamiento, y nos quedamos, por placer, dos semanas más. El último día antes de irnos, nos encontrábamos almorzando en casa de Daniel, cuando sucedió algo totalmente inesperado: una lechuza se acercó volando a plena luz del día, traía una carta, y la dejó caer delante de Lily. Como es lógico, todos estábamos muy sorprendidos, y más aún cuando Lily la abrió y se encontró con una carta que le ofrecía una beca en un colegio de Magia y Hechicería. Unas horas después llegó una segunda lechuza que dejó delante de mí una carta del colegio Beauxbatons.- le costaba grandes esfuerzos continuar, pero se sentía mucho mejor reviviéndolo, hace mucho que no hablaba de aquello- Adam y Liam, estaban muy contentos y orgullosos de nosotras, pero sus dos hermanos, no. Nos rechazaron, por envidia, tal cual hizo Petunia más tarde. Los hermanos se pelearon, y hasta muchos años después nunca supe nada más de ellos. Liam y Adam estaban más unidos que nunca, pero no vivían en el mismo país, de modo que las veces que se veían eran contadas. Sin embargo, Lily y yo nos escribíamos muy a menudo.- sonrió sinceramente.
- ¿Qué sucedió entonces?
- Teníamos la misma edad, así que cuando ella terminó Hogwarts, yo terminé Beauxbatons. Entonces, vine a Inglaterra. Y fue entonces cuando conocí verdaderamente a Lily. Déjame decirte que era una mujer extraordinaria, comprensiva sin límites, amorosa, simpática, y… la mejor… la mejor amiga que jamás tuve. Ella estaba tan llena de vida… era la luz de su familia, fue una de las mujeres más alegres que tuve la oportunidad de conocer. Entonces me presentó a James- en ese punto, Melinda soltó una carcajada-. Nunca vi nada igual, era un bromista incontenible, con un humor muy distinto al de Lily, que era ácida, él simplemente vivía haciendo bromas, y eran buenas.- Volvió a reír.
- ¿Conociste... a… a Sirius?
- ¡Claro que sí!- contestó ella como si la pregunta la ofendiera-, quizás hasta demasiado bien...- agregó en un susurro. Harry no quiso preguntar acerca de aquella revelación, quería saber más acerca de sus padres.
- ¿Qué más?- dijo Harry ansioso.
- Bueno, durante todo ese tiempo, James y Lily mantuvieron muy buena relación conmigo, y muy cercana. Recuerdo perfectamente el día en que me dijo que tendría un hijo…- le dijo con una sonrisa.- pero eso no necesito contártelo.
- ¿Por qué no?- dijo Harry decepcionado.
- Porque eso podremos verlo.- Y le señaló el resplandor brillante que venía del ropero. Se levantó, con Harry siguiéndola, y lo abrió, como Harry había supuesto, dentro se encontraba un pensadero, igual al de Dumbledore.- Tú primero, Harry.
El chico acercó su cara a la sustancia, hasta tocarla con la punta de la nariz y entonces desapareció para aparecer en el interior de una casa muy bonita. Unos segundos después Melinda se reunió con él. Habían aparecido en un living que a la vez era comedor. Lo único que los separaba era un gran sillón con almohadones de colores, que, junto a unas cómodas butacas, rodeaba una mesa ratona; esto formaba parte del living, también incluía estantes con libros, fotos y algunos objetos mágicos, como un florero que hacía, a las flores que había en él, cambiar de color. Harry observó las fotos: en todas aparecían, aunque más jóvenes, Sirius, Remus, Peter, James, Melinda, Lily, Hagrid, y otras personas que Harry no conocía. Entonces comprendió que se encontraban en la casa de los Potter. Hubo un ruido proveniente de la chimenea, y una Melinda, quince años más joven, salió de ella. Su cabello pelirrojo estaba igual que en el presente, pero no tenía ni un asomo de vejez, y tenía un espíritu propio de una chica de veintiún años.
- Melinda,- dijo una voz masculina- ya te veo tanto que empiezo a sospechar que vives aquí…- bromeó. A Harry casi se le sale el corazón del pecho, cuando vio, de pie ante ellos, a un muchacho de cabello azabache revuelto, moreno, alto y con anteojos, a James Potter sonriéndole a la Melinda joven.
- Oh, muchas gracias, James, comprendo tu indirecta, pero rechazo la oferta, aunque sé que me extrañan, estoy muy cómoda en mi casa. ¿Recibieron la lechuza donde les dije que vendría?- le preguntó, mientras reía.
- Sí, pero no necesitabas mandárnosla.- Agregó él, mientras la saludaba con un beso en la mejilla.- Lily está arriba.
- Gracias.- Y corrió escaleras arriba.
- Deberíamos seguirme.- Le dijo la Melinda del presente a Harry, al ver que este se quedaba contemplando a James, que había tomado El Profeta y lo leía con atención.
- Eh… sí.- Subieron detrás de la joven Melinda.
La casa de los Potter era muy elegante, James tenía ese estilo, y Lily había cedido a imponerlo en la casa. En el piso inferior estaba el gran living comedor, una ordenada cocina y un baño muy elegante. En el piso superior, estaba la habitación de Lily y James, que incluía una gran cama matrimonial, un espejo alto y un enorme ropero, también tenían otro baño, un poco más personal, con todas las cosas de Lily, y otra habitación, con una cama, que usaban para los huéspedes, era una habitación suavemente decorada. La casa tenía un ambiente alegre.
- ¡Melinda!- la pelirroja de ojos verdes estaba radiante. Harry tenía ganas de abrazarla, pero sabía que intentarlo sería inútil. Lily Potter era alta, delgada, pelirroja oscuro, y con unos ojos esmeralda que brillaban de contento. Su sonrisa era dulce y involuntariamente seductora, y ella misma emanaba una dulzura que inspiraba cariño.
- ¡Lily! Cariño, estás muy linda.- le dijo Melinda dándole un abrazo.
- Vamos Mel, me has visto ayer.- Harry no lo notó, pero silenciosamente, la Melinda del presente, derramaba algunas lágrimas.
- Pero hoy lo estás especialmente.
- Siempre vienes cuando quiero hablar contigo.
- ¿Y qué es lo que quieres contarme?- dijo suspicaz.
- ¡Siempre vienes, porque siempre quiero hablar contigo!- le dijo y le sacó la lengua. En ese punto ambas Melindas rieron, una entre sollozos.
- Es que soy una amiga muy atenta.- Le contestó Melinda.
- Afortunadamente.- Le dijo Lily con una sonrisa.- ¿Desayunaste?
- Sí, gracias. ¿Tú?
- Comí por dos.
- ¿Y a qué se debe eso?- preguntó Melinda, sonriendo, pero al ver la mirada de Lily lo comprendió- ¡Oh, dios mío¡Dios mío, dios mío!- Lily se mordía el labio inferior, un poco nerviosa.- ¡Dios mío, estás embarazada!- gritó. Y se abrazaron y empezaron a saltar, mientras Melinda seguía diciendo:- Oh, dios mío, dios mío…
Entonces Harry se encontró con que la Melinda del presente lo estaba abrazando, y que, sin poder contenerse, estaba llorando. Y la realidad volvió a golpearlo, nunca podría hablar con Lily, nunca podría llamarla mamá, nunca podría abrazarla… Melinda debía de estar pensando algo parecido, porque aferrada a Harry, que era casi de su altura, sollozaba aún más fuerte, mientras susurraba:
- Lo siento, Harry… lo siento muchísimo.
- Yo también lo lamento.- Se encontró diciendo él, algo que era obvio, pero que era momento de afirmar.
- Dios mío, Lily, vas a tener un bebé.- Le dijo Melinda radiante.
- Sí, un hijo mío y… ¡y de James!
- ¡Y de James!- y se volvieron a abrazar.
- Y de James…- susurró la Melinda que continuaba abrazada a Harry.
- ¿Lo sabe James?
- ¡Claro que sí, tonta!
- Lo sé y estoy muy contento de eso.- Dijo James entrando en la habitación, con una sonrisa que no tenía nada que envidiar a la de Lily.
- ¡Oh, felicitaciones!- Dijo Melinda.
- Muchas gracias.- Le dijo Lily.- Y sabemos cómo va a llamarse. Se llamará Harry.
- Eso es muy ridículo,- replicó James- será una niña y se llamará Jamie, parecido a su padre.
- No pienso ponerle Jamie, es un horror. Y además sé que será un niño.
- Si lo fuera, no le pondríamos Harry.
- ¿Quién lo dice?
- Yo, que soy su padre.
- Y yo soy su madre, y digo que le pondremos Harry.
- Bueno, chicos… tendrán un montón de tiempo para decidirlo.- Intervino Melinda.- Y si fuera una chica podrían ponerle Melinda, en honor a su amiga que quieren tanto…
- Olvídalo.- Interrumpió James, a carcajadas.
- Pensándolo bien, la pobre no tiene porque llamarse Melinda… y luego me echaría la culpa.
- ¿Ven? Lo mejor es ponerle Harry.
- No, yo creo que deberíamos ponerle Sirius.- Aportó James.
- No, ya quedamos en que Sirius sería el padrino, no pienso ponerle un nombre tan feo.
- Con un Sirius al que amar tengo más que suficiente.- Dijo Melinda.
- Estás profundamente enamorada…- Dijo Lily abriendo los ojos con sorpresa. Ante ese comentario las dos Melindas rieron, igual que James, pero Harry miró tan sorprendido como Lily, o más, a la actual Melinda. Ella sonrió, pero evadió su mirada.
- Creo que será mejor que volvamos, Harry.- Le dijo, pero él no quería irse, quería quedarse allí.- Pronto terminará el recuerdo, no tiene ningún sentido.- Dijo ella, adivinando lo que pensaba. Lo tomó del brazo y salieron del pensadero.- Bueno, así fue como me enteré de que nacerías tú.- pero Harry estaba en silencio, no sabía si le había hecho bien ver aquello, le dolía en el alma pensar que nunca podría tener a sus padres, que había perdido toda posibilidad de una familia donde el fuera el hijo. Mentalmente se juró que cuando formase una familia pondría todo su empeño en ella.- No le des más vueltas Harry, no conseguirás sentirte mejor…
- Sus vidas les fueron arrancadas, y ellos no tenían nada que ver…- interrumpió Harry.
- Lo sé, Harry, lo sé, pero ya está hecho y debes aceptarlo.- le dijo ella con los ojos llenos de lágrimas.
- Sí, lo sé.- Se resignó, y suspiró.- ¿Qué pasó después?
- El embarazo fue una locura- esbozó una sonrisa-, James cuidaba a Lily como si fuera de porcelana, y ella nunca le hacía caso, pero era muy divertido. El día de tu nacimiento también lo recuerdo… si quieres podemos verlo.- agregó dubitativa.
- Por supuesto, no voy a perderme la posibilidad de saber más de ellos sólo porque me de un poco de tristeza.- Dijo recordando las palabras de Ginny.
- Muy bien, sumérgete entonces.
Harry volvió a tocar el pensadero, él y Melinda aparecieron en el living de los Potter otra vez. Pero no estaban solos, allí ya se encontraban sentados Melinda joven, Sirius y Remus. Los tres estaban tan nerviosos, incapaces de intercambiar palabra, que parecía que se comerían los dedos, más que las uñas. Remus estaba sentado en el sillón, tomándose con fuerza la cabeza. Sirius daba vueltas de un lado a otro. Melinda tenía los labios tan apretados que casi no parecía tenerlos. Levantó la mirada y se encontró con la de Sirius, que le dirigió una sonrisa tranquilizadora. Entonces una lechuza entró volando con rapidez, dejó caer una carta sobre la mesada, y salió nuevamente por la ventana. Los tres se apresuraron a tomar la carta, pero Remus fue el más rápido. La leyó en silencio y se la pasó a Melinda sin decir una palabra. Ella se aclaró la garganta y leyó en voz alta:
Seguimos esperando, cada vez falta menos.
- Sin duda, él estará tan nervioso como nosotros.
- Vamos para allá ahora.- Replicó Sirius.
- No, aún no, solamente los pondremos más nerviosos, hay que darles su espacio.- Dijo Remus.
- Diablos, Remus, no puedo esperar más, Lily me necesita.- Dijo Melinda. Lupin suspiró, buscando paciencia, y luego dijo:
- Ella está bien con James, debemos esperar.- Y volvieron a quedarse en silencio.
Después de unos minutos, una segunda lechuza entró por la ventana, soltó la carta y Sirius la atrapó a media caída. Estaba escrita con rapidez, casi imposible de leer, sólo decía dos palabras:
Ya viene.
Entonces comenzó la movilización, en un abrir y cerrar de ojos, el living estaba vacío y la sala de espera del Hospital San Mungo para Enfermedades y Heridas Mágicas contaba con tres personas más. Automáticamente, Melinda y Harry aparecieron allí también.
- ¡James!- gritó Melinda arrojándose a los brazos de James.
- Aún falta, pero no podía aguantar más sin que estuvieran aquí.- Dijo él. Remus resopló.
- Nos has puesto el doble de nerviosos.- Murmuró Sirius.
- ¿Puedo pasar a ver a Lily?- preguntó Melinda.
- Sí, puedes, pero está que trepa por las paredes… y un poco malhumorada.
- Yo que tú no entraría a menos que estés dispuesta a correr riesgos.- Dijo Sirius.
- Bueno, estoy dispuesta, veré qué puedo hacer.
Siguieron a Melinda hacia la sala donde se encontraba Lily.
- ¿Qué tal te encuentras Lily?
- ¡¿Qué cómo me encuentro?!- gritó furiosa- ¿cómo te parece que me encuentro?- dijo, y se echó a llorar.
- Muy feliz.- le dijo Melinda. Y se alivió al ver que Lily sonreía.
- Más que muy feliz.- contestó.- ¿cómo está James?
- Bien… bien nervioso.
- Dile que venga.
- Muy bien…
- No, quédate.
- ¿Y cómo quieres que le diga que venga?
- No lo sé…- entonces rió- está bien, vete.
- Bien.- Ya salía por la puerta cuando…
- ¡Ay¡Ya está!- gritó Lily. Melinda corrió a buscar a James.
- ¡Ya¡James, ve!
- ¿Qué?- preguntó él, atontado.
- ¡Que ya debes ir, inútil!- gritó Melinda.
James salió disparado, pero todavía confundido. Encontró a Lily, con un médico que ya le estaba dando las indicaciones.
- ¡Lily!
- ¡James!
- Estoy aquí, Lily, estoy aquí.
- ¡Gracias James!
- Vamos Lily, concéntrate, tú puedes.
- ¡yo puedo!
Mientras tanto, tres cabezas se asomaban a la vez por la puerta.
- ¡qué ternura!- dijo Melinda.
- Espero que no haya problemas.- Dijo Remus.
- No seas tonto Remus.- Sirius estaba más nervioso que nunca.
- Pobre Lily…- comentó Melinda.
- ¡pobre James¡Lily debe estar matándolo!- añadió Sirius.
- ¡Qué tontería!- Argumentó Melinda.
- No estés tan segura…- intervino Remus.
- ¡Cállense y miren!- dijo Sirius, cuando un llanto les perforó los oídos.
- ¡Lo hiciste Lily, lo hiciste!
- Lo hicimos, James, lo hicimos juntos.- Dijo entrecortadamente Lily.
- Es un niño perfecto.- Informó la enfermera, con una amable sonrisa.
- Bienvenido… Harry.- Dijo James.
- Miren qué lindo que es.- Susurró Melinda, unas horas más tarde.
- Mmm, se parece demasiado a James como para ser lindo.- bromeó Sirius.
- Celoso.- Dijo ella, y le besó la mejilla.
- Será el mejor jugador de quidditch que se haya visto jamás.- agregó James.
- Sí, debemos correr a comprarle una escoba…
- Ni lo sueñen.- Interrumpió Lily, que sabía que eran completamente capaces.
Entonces Harry y Melinda reaparecieron en el despacho, porque todo se había vuelto borroso: el recuerdo había terminado.
Nunca había visto a James tan feliz. Lily estaba agotada, pero se negó a que te alejaran un solo segundo de ella.
- ¿Dónde estaba Pettigrew?
- No tengo la menor idea.
- ¿Qué había con Sirius?- se atrevió a preguntar.
- Esa es una historia que no tocaremos hoy.
- Humm… de acuerdo.
- Luego se enteraron de que Voldemort iba tras ellos. Ese recuerdo también lo conservo, pero hoy no es momento para verlo, y yo tampoco me siento con la fuerza suficiente para mostrártelo.
- ¿Qué pasó después de la noche del 31 de octubre?
- Esa… esa fue una noche muy difícil para mí. Yo no sabía que Sirius no era el guardián del secreto, de modo que esa noche creí haber perdido tres amigos, en lugar de dos. Apenas me enteré de lo ocurrido fui a ver a Dumbledore, no me sentía capaz de ir al Valle de Godric. Quise que me dijera que era mentira que Lily y James… pero era cierto, aunque afortunadamente, tú estabas bien. Le rogué que te dejara a mi cargo, pero me dijo que no, que debías ir con Petunia. Yo le explique que Petunia era una mala mujer, que no estarías bien allí, y le dije… le dije que… que Lily no hubiera querido eso. Discutí muy fuerte con él… pero finalmente, tuve que aceptar que no podrías venir conmigo. Entonces pasó lo de Sirius, que se lo llevaron a Azkaban y supuestamente había matado a Peter, y con eso se fue mi última esperanza de que fuera inocente. Remus estaba destrozado, al igual que yo… Fui incapaz de darle un consuelo, y él tampoco pudo hacerlo conmigo, así que me marché, volví a Francia, y… dieciséis años me ha costado decidir volver. Prácticamente me habían olvidado y nadie pudo ayudarme a superar todo eso. Solamente la idea de por fin verte me trajo hasta aquí.- Harry sonrió como toda respuesta.- Ahora, si quieres acompañarme...
- ¿A dónde?
- Ven conmigo.- Y Harry la siguió por detrás de la puerta que había visto en su observación del despacho. La habitación era pequeña, tenía una cama, y estantes con objetos personales. Había muchas fotos, y en la mayoría de ellas aparecían Lily y James. Lo saludaban con la mano, y le sonreían, había una especialmente bonita, al menos para Harry, en la que estaban ellos solos, abrazados, con una gran sonrisa.
- ¿Puedo quedarme con esta?- le preguntó Harry.
- Por supuesto que sí, pero mejor hacemos una copia.- Dicho y hecho, con la varita hizo aparecer una fotografía exactamente igual.
- Muchas gracias.
- No hay por qué.- Pasaron un rato más viendo las fotos. Harry le preguntaba acerca de las situaciones y ella le contaba todo lo que recordaba.
- ¿Hay… hay algo más que deba saber?
- Creo que por hoy es suficiente. Quiero que cuentes conmigo siempre que necesites. Fui una gran amiga de tu madre, y también de tu padre… eres como mi sobrino, en realidad, eres mi sobrino. Olvídate de que soy tu profesora, recuérdame como una tía, y como una gran amiga de la familia, porque aunque no estén aquí contigo, son tu familia, la tienes, la llevas dentro de ti.
- No olvidaré todo eso. Muchas gracias… Melinda.
- De nada, piensa en todo lo que te dije, intenta no angustiarte, a mí me ha llevado mucho tiempo, pero he desperdiciado gran parte de mi vida queriendo volver al pasado. No hagas lo mismo, no dejes que eso te suceda, Lily y James te habrían dicho lo mismo y estarían muy orgullosos de ti, tienes que seguir adelante.
Notas de la autora: Supongo que a muchos no los habrá dejado conformes, pero si van tirando ideas podrían ayudarme a mejorarlo. Sin embargo, espero que hayan disfrutado leerlo. Recuerden que hay un One- shot, para los lectores como Felipe, que necesitan leer algo más. Muchas gracias por todo ! Espero reviews ! Besos.
Male.
