Notas de la Autora: Ya sé, mi inconstancia es de terror. Pero estoy de vacaciones y me fue imposible escribir en los distintos lugares en que estuve, lo siento mucho. Este capítulo me gusta, es el final de la fiesta y abre muchas cosas nuevas. Espero que les guste,

De viejos y nuevos amores

- ¿Y bien?- preguntó Draco Malfoy al ver llegar a una bruja, cabizbaja pero con los bolsillos evidentemente repletos de monedas.- Dime.

- Bueno... desde un primer momento identifiqué quiénes eran Weasley y Potter... Y los seguí, pedí a Weasley un galeon pero no quiso dármelo, lo perseguí hasta que se escondió en el baño con Potter.

- ¿Y...?

- Entonces salió un pirata del baño, podía ser Weasley o podía ser Potter, porque estaban vestidos iguales, pero fuera cual fuera, me invitó a tomar algo. Una vez que estábamos en la barra, me confesó que era Potter. Me había engañado para que su amigo pudiera salir del baño. De modo que Weasley, que era mi objetivo, ya se me había escapado. Entonces intenté cortejar a Potter. Pero él permaneció inflexible. Entonces pensé que Potter podía guiarme hasta Weasley, quien era al fin y al cabo a quién debía arruinarle la noche, y se me ocurrió proponerle unas escondidas para darle la oportunidad de escapar y así seguirlo. Pero se me escapó.

- ¿¡Cómo que se te escapó!?- le espetó furioso Malfoy.

- Tranquilo, más tarde, estaba buscándolos y vi bailando una pareja que se decía cursiladas, los reconocí como Weasley y Granger, le dije a Weasley que había sido muy inteligente en usar a otra chica para esconderse de mí, Granger salió llorando para el baño.- Malfoy sonrió- Weasley se enojó y me dio todos sus galeones para que desapareciera de su vista.

- Bueno, debo admitir que hiciste un gran trabajo, Flavia. Te pedí que hicieras lo imposible para hacer de esta noche la peor de Weasley. Lo has hecho bastante bien.- le entregó su bolsa de galeones a Flavia.

- Pero¿por qué Weasley y no Potter?- Preguntó ella. Malfoy pareció meditarlo.

- Con todo lo que oí que las de las otras casas tenían preparado para Potter, además de que él sólo está interesado en la comadreja y que a su amigo no le gusta nada la idea, ya la habrá pasado bastante mal.

Cualquiera podría decir que Draco Malfoy se equivocaba, que Harry Potter estaba viviendo una noche fantástica, cualquiera podría haberlo dicho, hasta el momento en que Ron descubrió lo fantástico de su noche. Demasiado tarde comprendió Ginny el por qué de los inútiles forcejeos de Harry porque se detuviera en ese preciso momento. Ron, rojo de furia, los miraba con los ojos casi salidos de sus órbitas, y con los puños inconscientemente cerrados debajo de la mesa. Ni Harry no Ginny sabían qué decir, ninguna excusa serviría para romper la tensión de aquel momento, no había escapatorias. La primera en atreverse a pronunciar sonido alguno fue Ginny.

- Ron...- abrió la boca para seguir hablando pero la mirada desquiciada de su hermano la hizo callarse. Harry retomó el intento abandonado de Ginny de calmar a Ron.

- Oye, amigo...- pero aquella palabra no era la que convenía ser usada en aquel momento. Sin embargo, Harry no se detuvo, seguro de que lo que dijera haría reflexionar a Ron- ¿qué pretendes que hagamos? Lo siento¿qué más puedo decirte?- Al contrario de lo que pensaba, Ron parecía más rabioso.

- Mi hermana...- logró murmurar- de entre todas las que puedes tener... mi hermana.

- Tu hermana lo quiere, Ron.- dijo Ginny, evitando mirar a Harry. Él, que hasta ese momento había estado pensando que Ginny, aún sabiendo lo que Ron pensaba al respecto, seguía provocándolo y metiéndolo en problemas, y que había comenzado a sentir enojo hacia ella, se sorprendió al oírla decir que lo quería, porque a pesar de que algunas veces había pensado que podía ser así, nunca la había oído decírselo. Entonces cayó en la cuenta de que también él la quería, que no era la intención de Ginny, a pesar de que lo hacía, meterlo en problemas con Ron, como no era su intención, a pesar de que lo hacía, meterse en problemas con Ron, únicamente lo hacían porque se querían y porque estaban dispuestos a hacerle frente a Ron, por estar juntos un momento. Quiso decir eso, pero no se atrevió, más intimidado porque Ginny fuera a oírlo que por la furia incontenible de Ron.

- Tu amigo la eligió.- se contentó con decir. Ginny tembló al lado suyo y él fingió no haberlo notado. Ron se dejó caer sobre la silla, de donde se había levantado en su arrebato de furia. Se tomó la cabeza entre las manos.

- Váyanse.- les susurró.

- Ron...- protestó Harry.

- Hablamos luego.- dijo cortante Ron.

- Pero...- comenzó Ginny. Sin darle tiempo a terminar, Ron golpeó la mesa con el puño, se levantó, y se fue él.

Ginny miró a Harry, muerta de vergüenza y sintiéndose sumamente culpable por que Ron se hubiera enojado con él, no sabía qué decirle.

- Yo... lo siento Harry, no era mi intención que tú... bueno, Ron...- las palabras le salían mezcladas con tartamudeos y no tenía las ideas claras. Aunque conmovido por su culpabilidad, Harry se molestó de que no le echara a él la culpa de su pelea con el hermano, sintió que ella se echaba la culpa para que él le dijera que no había sido ella, que había sido él, que había sido su culpa. Cegado por la confusión, y la impotencia ante el amor recién descubierto por Ginny y el enojo de su amigo, Harry la miró intentar disculparse, y cuando ella lo miró queriendo hacerlo entender que las palabras no le salían, él le sonrío con ironía, se dio media vuelta y se fue, dejando a Ginny pasmada por la sorpresa, y con la primer lágrima, inconsciente en ese entonces, rodando por su mejilla.

Así era la suerte de Ginny, mientras su amiga, encerrada en el baño, corría una no tan distinta. Llorando en silencio, que como todos sabemos duele más llorar, sollozando inevitablemente, Hermione Granger se lamentaba haber sido tan estúpida como para creer en que Ron se había fijado en ella y que había estado a punto de besarla. Según Hermione, Ron había estado coqueteando con esa chica, de la cual no quería saber nada más en su vida, hasta que se aburrió de ella y escapó con el pretexto de las escondidas, y lamentablemente se había cruzado con ella, Hermione, en su escape, y había decidido divertirse un rato. En el fondo, nuestra Hermione sabía que Ron era incapaz de algo así, pero lo traicionada, dolida y usada que se sentía, no la dejaban ver más allá de las apariencias del asunto.

- ¿Está ocupado?- preguntó una voz, a la vez que tocaba la puerta de su cubículo.

- Ni lo intentes, una chica lleva ahí encerrada llorando más de media hora.- le contestó otra. La primera suspiró exasperada y Hermione la oyó golpear otra puerta. En ese momento, Hermione odió a Ron, pero más que a Ron, se odió a sí misma, por andar llorando desconsolada por un estúpido que se había reído de ella. Así que murmuró un hechizo para hacer desaparecer los rastros del llanto, y salió del cubículo con la cabeza en alto, dejando mudas a las dos chicas que habían hablado de ella. Se acomodó el cabello, su antifaz, y se retiró del baño. Lo mejor sería encontrar a Ginny, pero dudaba de que pudiera hacerlo, a menos que siguiera en la mesa. Y si seguía en la mesa, quería decir que estaba con Harry, así que prefirió no acercarse. En su camino sin rumbo, se topó con Lavender Brown y Parvati Patil, la primera sobria y la segunda más que ebria, bailando íntimamente con dos chicos sobrios que las miraban lujuriosamente. Preocupada por la inconsciencia que sufría en ese momento Parvati, y por la forma en que su compañero de baile la miraba y la abrazaba, Hermione se acercó a Lavender.

- Oye, Lavender...- esta la miró disgustada de que la interrumpiera-, lo siento pero mira a Parvati¿no te preocupa lo que ese chico pueda hacer con ella?- Lavender rió.

- Déjala que se divierta, además...- la miró despectivamente- ella sabe como cuidarse mucho mejor que tú, tiene mucha más experiencia.- le dijo socarronamente, se sostuvieron la mirada durante unos segundos, ambas incapaces de olvidar los sucesos del año anterior, hasta que harto de esperar, el chico con que bailaba Lavender la besó en el cuello, y volvieron a su tarea. A pesar de que estaba molesta con la actitud de Lavender, Hermione, disimuladamente, no se apartó de donde estaba Parvati, vigilándola. Y por segunda vez en la noche, Hermione fue atropellada por un chico, aunque esta vez, fue atrapada antes de llegar al suelo.

- Lo siento, me empujaron.- le dijo el chico.- ¿Estás bien?

- Perfectamente.- contestó ella- ¿Y tú?

- Estoy bien.- sonrió y Hermione se fascinó.- Soy Andrés.

- Hermione.

- ¿Quieres tomar algo?- propuso Andrés.

- Me encantaría.- Respondió ella, ensimismada con su sonrisa, y olvidándose por completo de Parvati.

- ¿En qué año estás?

- Séptimo de Gryffindor¿tú?- Andrés rió.

- Terminé Durmstrang hace dos años, vine aquí hace tres años para el Torneo de los Tres Magos y me ha gustado mucho más Hogwarts. En esa oportunidad, hablé con el profesor Dumbledore y le comenté que me gustaría ser profesor del colegio, le pregunté si sería posible que pasara aquí un mes, cuando hubiese terminado el colegio, para conocer las costumbres del colegio y las materias que se enseñan con sus contenidos, ya que en Durmstrang es totalmente distinto. La única respuesta que conseguí fue un "ya veremos", pero ni bien terminé el colegio le envié una carta al profesor, tardé en convencerlo, pero finalmente lo logré y desde entonces hemos estado planeando mi estadía, y bueno, ya ves. Llegué ayer por la mañana.

- ¿Qué te gustaría enseñar?

- Aún no lo sé, pero Transformaciones, Estudio de las Runas Antiguas y Aritmancia captaron mi atención especialmente.

- ¡También son las materias que más me interesan! Espero verte en alguna de mis clases.

Hermione y Andrés siguieron hablando por un buen rato. Ella le pedía que él le contara de sus experiencias en estos años en los que había terminado el colegio, que le contara de Durmstrang, y él le contaba todo lo que ella pedía de una forma tan cautivante y encantadora que Hermione disfrutaba cada palabra y se perdía admirando sus gestos. Él se mostró muy interesado en lo que Hermione le contaba del colegio, porque en realidad pocas personas en Hogwarts debían saber más acerca del tema que Hermione.

- Mi madre es una bruja, mi padre no, pero mi madre se lo confesó desde el primer momento. Un día mi madre hizo magia delante del hermano gemelo de mi padre creyendo que era él... me han dicho que el escándalo que se armó fue incontrolable...- Hermione rió con ganas, pero fue interrumpida por una voz potenciada por el hechizo Sonorus, que anunció como ganadora a la famosa bruja, que resultó ser una muchacha de Slytherin llamada Flavia Groum. Flavia fue premiada con varias cajas de chocolates de Honeydukes, y luego se anunció el fin del baile. Andrés se ofreció para acompañar a Hermione hasta el Retrato de la Dama Gorda, ofrecimiento que ella aceptó gustosa.

- La he pasado increíble.- le dijo Andrés.

- También yo.- contestó ella, que no quería separarse de su nuevo amigo.- Gusto en conocerte.- le dijo sonriendo.

- El placer es mío.- Y cuando iba a besarla en la mejilla, ella lo miró a los ojos, con una petición más que clara. Andrés no necesitó más. La besó dulcemente, como se besan los primeros besos, y la despedida fue más sencilla con la certeza de un próximo encuentro cercano.

Notas de la Autora: Ojalá les haya gustado, estoy con poco tiempo y me tengo que ir volando. Muchas gracias por seguir leyendo de verdad, no saben cuánto lo valoro. Beso grande,

Male.