Capítulo 2 .- Del aburrimiento y sus síntomas
La ropa iba cayendo pieza a pieza tras él, en su camino hacia el baño.
Como todo buen príncipe, Vegeta tenía unas costumbres de higiene bastante buenas. Había excepciones, claro, como los largos periodos que había pasado en el espacio. Pero como norma general se bañaba con frecuencia.
Sin embargo, había descubierto que al no tener nada que hacer, tendía a bañarse más… Aunque solo era una sensación.
Se había bañado por la mañana cuando se había despertado, y no encontrando nada mejor que hacer, había salido a entrenar al jardín de la casa, pensando que eso seria mejor que nada.
Pero no duró demasiado. Se dio cuenta que sin la complicación añadida de tener una gravedad superior a la habitual, el entrenamiento se tornaba demasiado sencillo, monótono y casi tan aburrido como estar sentado sin hacer nada.
Así que decidió volver a darse una ducha. No era que hubiese sudado demasiado… Pero tampoco tenia nada mejor que hacer.
Cuando entró en el baño ya no vestía nada más que sus calzoncillos, que se disponía a quitarse también, pero un grito agudo hizo que no terminara de completar la acción.
La mujer estaba ahí, recién salida de la ducha, sin nada de ropa encima, tal y como pudo comprobar en los escasos segundos que pasaron desde su entrada en el baño hasta que ella alargó la mano para tomar una toalla y cubrirse.
- ¿¡Es que acaso no sabes llamar, idiota!? – le espetó Bulma, muy enfadada y con las mejillas encendidas.
Sorprendentemente, Vegeta se había quedado momentáneamente sin contestación. En su mente se repetía una y otra vez aquella imagen que había logrado a vislumbrar. La imagen de un cuerpo de mujer desnudo… La evidencia de que hacía muchísimo tiempo que no veía algo así, y aún menos lo tocaba, lo golpeó de repente. ¿Qué había sido de sus necesidades de macho? Se había obsesionado tanto en entrenar para superar a Kakarotto y derrotar a los androides que ni siquiera se había acordado de ese tema… Peor que ahora, viendo a Bulma cubierta solo con una diminuta toalla, cobraba sentido de nuevo.
Notó una molesta presión en la entrepierna, y entonces tuvo claro que tenía que salir de ahí cuanto antes.
- Lo siento – fue lo único que dijo antes de salir a toda prisa del baño para refugiarse en la aparente seguridad de su habitación.
El no tener nada que hacer lo estaba desquiciando. No había otra explicación posible a su comportamiento.
Bulma, por su parte, se había quedado con la boca ligeramente abierta, sorprendida por aquella disculpa que había recibido del príncipe de los saiyans… Jamás creyó que aquellas dos palabras pudieran salir de sus labios, o que siquiera supiera su significado…
Pero había algo que todavía le había llamado más la atención… Y es que la visión del torso desnudo de Vegeta la había impactado. Intuía lo musculoso que debía ser… Pero verlo directamente era otra cosa. Hubiera dado cualquier cosa por poder acariciar todos y cada uno de aquellos músculos y delinear las varias cicatrices que lo surcaban…
Sacudió la cabeza para evitar continuar con aquellos pensamientos. A fin de cuentas, tras aquellos irresistibles músculos estaba aquel hombre de carácter endiablado que la sacaba de quicio y al que muchas veces había querido estrangular, por no soportarlo.
Pero aquel 'lo siento', seguía sonando en sus oídos, así que una vez vestida, y todavía con una toalla en la cabeza protegiendo su cabello mojado, se dirigió a la habitación de su huésped.
- ¿Vegeta? – preguntó al tiempo que llamaba en la puerta.
La puerta se abrió casi al instante, y un Vegeta (que por suerte había vuelto a vestirse) con el ceño fruncido y mala cara apareció del otro lado.
- ¿Qué quieres ahora? – preguntó de malas maneras, y su tono volvía a ser el de siempre.
- Sólo venía a decirte que el baño está libre ya…
- Ya no me apetece ducharme… Y tu no pierdas más tiempo y vete a trabajar en mi cámara de gravedad! – le espetó.
Vegeta sabía que la estaba tratando peor que de costumbre, pero no podía evitarlo. La soportaba menos que nunca por el simple echo de haber osado alterarle y hacerle pensar cosas que no debía.
- ¡No te atrevas a decirme lo que tengo o no tengo que hacer! Tengo una vida y esta no gira exclusivamente a tu alrededor! Así que si no te gusta como hago las cosas no tienes más que largarte de esta casa! – le respondió Bulma en el mismo tono. A pesar de sus palabras sabía que Vegeta jamás se iría, pues no tenía donde vivir. Así que solo lo decía para que sus palabras tuvieran más efecto.
Y él también lo sabía. ¿En que otro lugar le cocinarían, le proporcionarían una cámara de gravedad, una habitación y muchas cosas más a cambio de nada?
- Hmp… - masculló, cruzándose de brazos y mordiéndose la lengua para no responderle de malas maneras.
- Y ahora si se te han terminado los gritos, me voy
- ¿A dónde? – no pudo evitarlo. La pregunta se escapó sin previo aviso.
- A secarme el pelo y luego a continuar trabajando en tu maldita cámara, a ver si te encierras ahí y me ahorro el verte. Si le parece bien a su alteza, claro – dijo ella, con sarcasmo.
- ¿Necesitas ayuda?
- ¿Cómo? – Bulma abrió los ojos con sorpresa. ¿Vegeta ofreciéndole ayuda? ¿Cuándo había empezado a soñar sin darse cuenta?
- ¿Es que encima de vulgar estás sorda? Digo que si necesitas ayuda con algo. Yo no tengo nada que hacer y así terminarás antes
- Oh ya, claro – Bulma sonrió – Ya sé de que va esto.
- ¿Y de que se supone que va? – repitió el príncipe, frunciendo el ceño y empezado a perder la paciencia.
- ¿Ahora soy tu entretenimiento?
- No seas boba mujer. No me entretendrías aunque te vistieras de bufón. – fue su respuesta.
- Mejor, porque no te quiero cerca mientras trabajo en la cámara de gravedad.
- ¡Bien! Tengo miles de cosas mejores que hacer.
- ¡Perfecto! – exclamó ella con mal humor al tiempo que se alejaba.
Vegeta se quedó en su habitación, con el ceño fruncido y expresión de rabia. Rabia con aquella terrícola irritante y contra si mismo. ¿¡En que diablos estaba pensando para rebajarse a ofrecerse para ayudarla!? Era perfectamente capaz de encontrar algo interesante que hacer, seguro.
Salió en dirección al comedor con una idea en mente. Había visto como Bulma y sus padres se entretenían horas delante de aquella caja tan curiosa que emitía imágenes. A lo mejor debería probar…
Acomodándose en el sofá, encendió la tele usando el mando a distancia. Apoyó la espalda en el respaldo y fijó su mirada en las imágenes que empezaban a salir de la televisión.
- Esto es una basura – masculló al cabo de cinco minutos de ver uno de los típicos programas del corazón.
Cambió de canal. Más basura. Cambió de nuevo, y tampoco le convenció.
Le dio la vuelta a todos los canales sin encontrar nada que le convenciera.
- Menuda porquería – gruñó, dejando caer la cabeza hacia atrás, rindiéndose a la evidencia que no encontraría nada interesante que hacer.
Y así, sin darse cuenta ni quererlo, se quedó dormido.
Bulma estaba cansada. Quería acabar cuanto antes con aquella reparación para que Vegeta se volviera a encerrar y no estuviera todo el día coincidiendo con él por la casa… Y menos desde lo que había pasado aquella mañana. Su presencia la perturbaba demasiado.
Sin embargo una sorpresa le esperaba al entrar al comedor : Vegeta dormido en el sofá.
Se quedó un momento parada, mirándole sorprendida, y pronto una media sonrisa se le formó en los labios. Que distinto se veía dormido… Las facciones de su rostro relajadas, los labios ligeramente entreabiertos… Tremendamente atractivo.
Siguiendo un impulso que a penas pudo controlar, se le acercó. Sus músculos y su piel bronceada la atraían terriblemente.
Cuando estuvo demasiado cerca, se arrodilló para quedar a su altura. Podía oírlo respirar. Jamás lo había visto tan tranquilo.
Alargó una mano para tomar el mando a distancia y apagar la tele, para que no le molestara, pero no logró completar la acción, porque Vegeta se despertó, alertado por el movimiento demasiado cerca de él, y haciendo gala de sus mejores reflejos de guerrero, la tomó del brazo y se abalanzó sobre ella.
Cuando Bulma pudo reaccionar, estaba aprisionada entre el suelo y el cuerpo del saiyan, que estaba muy cerca… Demasiado cerca, y más después de todo lo sucedido durante el día.
- ¿¡Que diablos estás haciendo mujer!? ¿¡Es que acaso quieres que te mate!? – exclamó él, cuando vio quien era.
- Sólo quería… apagar la tele para…. que no te molestara… - respondió ella entrecortadamente, alterada hasta extremos que jamás reconocería por tener a aquel hombre tan cerca. – Lo siento… - terminó en un susurro.
Pero no recibió respuesta por parte de Vegeta. El saiyan se había quedado embobado mirando como se movían los labios de Bulma al hablar… No se había podido quitar de la cabeza la visión de la chica recién salida de la ducha, cubierta con una diminuta toalla… Y el recuerdo ahora se le hacía más vivido que nunca.
Se quedaron así, Vegeta encima y Bulma debajo durante unos instantes que a ambos les parecieron eternos… Incapaces de reaccionar ninguno de los dos.
Sin embargo, el orgullo saiyan se impuso a la tensión del momento, y sacando el autocontrol del lugar más recóndito de su ser, Vegeta se levantó.
- ¿Ya está reparada? - preguntó
- No del todo… Pero no te preocupes… Mi padre está trabajando en ella ahora… - dijo ella, todavía en el suelo. Hizo una pausa para luego preguntar - ¿Estabas viendo la tele?
- Lo he intentado, pero no hacen más que basura. Los entretenimientos que tenéis los terrícolas son de lo más absurdo.
- Deja ya de quejarte – se burló ella, arrojándole uno de los cojines del sofá, que habían caído al suelo junto a ellos.
- ¿Qué se supone que haces? – preguntó Vegeta, al que el proyectil avía cogido desprevenido y le había golpeado de lleno en la cabeza. Tomó de nuevo el cojín y se lo devolvió a la mujer, eso si, moderando muchisimo su fuerza.
Bulma se lo volvió a arrojar, y pronto se vieron inmersos en una furiosa guerra de almohadas que consiguió hasta hacerle esbozar una ligerísima sonrisa al príncipe de los sayians.
Al final Bulma tuvo que rendirse, porque los reflejos de Vegeta eran demasiado para ella. Se agachó detrás del sofá y levantó un brazo.
- Me rindo… ¡me rindo! – dijo entre risas.
- Por supuesto que te rindes – asintió él, pronunciando un poco más su sonrisa.
- Vaya… Parece que este entretenimiento terrícola no te parece tan absurdo – pinchó ella, sacándole la lengua.
- Al contrario, este es el más absurdo de todos…
- Pues si que tienes que estar aburrido para seguirme el juego – comentó ella, encogiéndose de hombros y saliendo de detrás del sofá.
- ¿Aburrido? ¿Qué es eso?
- Oh… - Bulma intensificó su sonrisa – Creo que si sigues a este paso, lo descubrirás por ti mismo.
Bieen, aquí tenéis el segundo. Creo que me ha quedado un tanto corto y he tardado más de la cuenta… He estado de exámenes, lo siento lo siento!! xDD Pero el próximo será más largo, os lo prometo! Tengo preparado algo muuuuuy bueno para entretener a Vegeta :P Eso si… Tenéis que dejarme muchos muchoooos reviews, que me animan a escribir!
Y ya desde hoy os dejo una pregunta : Quereis que haya lemon? (aunque creo que intuyo cual será la respuesta xD), así que nada, aprovechad el review y me decís lo que preferís!
Hasta la próxima!!
