3. El callejón Golden Phoenix.

- ¿No deberíamos ir yendo? - preguntó Lily, ligeramente más tranquila que antes.

- Sí, pero no podemos salir de la habitación así como así, yo me aparecí aquí y este es un hotel muggle¿saben aparecerse?

- Todavía no hacemos la prueba. - confesó James desganado después de unos instantes.

- Entonces los llevaré de nuevo. - dijo Andrew sin darle mayor importancia a este hecho, anotándose de paso que debía recordar no mencionarlo cerca de James, quien parecía un poco susceptible ante el tema.

Los dos adolescentes se acercaron a Andrew y, aferrándose cada uno a uno de los brazos del chico, desaparecieron de allí para aparecer en un callejón que estaba a tres cuadras de la casa de Lily.

- Creo que aquí te podrás ubicar. - dijo Andrew, Lily se soltó de su brazo y se despidió de los dos chicos con una muy pero muy pequeña sonrisa algo forzada, sintiéndose aun incomoda frente a Andrew, pero aun así yéndose hacia su casa. - ¿A dónde te llevo?

- Al Valle Godric, desde ahí yo se a donde ir. - dijo James sin ganas de irse a su casa, más bien deseando acompañar a Lily a la suya.

Andrew asintió, haciendo un gran esfuerzo por detener su curiosidad y no leer la mente de James para averiguar que era lo que pensaba de él. Aun tratando de vencer a su curiosidad desapareció del callejón y se apareció en el Valle Godric, en medio de una calle desierta.

James se soltó rápidamente del brazo de Andrew y, después de despedirse con un veloz y algo rígido movimiento de cabeza, emprendió el cambio hacia su casa, al tiempo que Andrew desaparecía de allí y aparecía en un callejón que quedaba cerca del hotel en el que se hospedaba.

El adolescente caminó despreocupado hasta la recepción, pidió la llave de su habitación a una recepcionista distinta a la de la noche anterior, y no mucho después ya se encontraba tirándose en su cómoda cama sin desvestirse, tal y como la noche anterior.

Estaba a punto de dormirse cuando recordó que debía escribirle a su amigo, de otro modo en cuanto lo viera él lo mataría… con el carácter que tenía era mejor no tentar al demonio.

Bastante cansado y sin muchas ganas se puso de pie y, bostezando, se dirigió hacia el escritorio, donde tomó papel, una lapicera y se dispuso a escribir una buena carta que aplacara el genio de su amigo.

"¡Alex¿Cómo estás?

¿A qué no adivinas? Para no variar con mi suerte el primer día a la primera persona que encuentro es a Tom, bastante más calmado que él que conocíamos, es más ¡ni siquiera discutimos¿puedes creerlo? Yo tampoco.

Pero siguiendo con la historia, me vio caer desde el cielo, seguro sabes porque y seguro también sabes que me cobraré esta…

Resumiendo, por que parece ser que tengo tanto sueño que me distraigo mucho, le tuve que contar a 'Tommy' que venía de otra dimensión.

Tuve que hablar con el viejo insoportable de Dumbledore para poder cursar el último año en Hogwarts… si, ya sé que no lo necesito pero quiero ver a mis padres y como estoy en el 1977 en esta época la mejor forma de conocerlos es yendo a Hogwarts como un alumno, si no iría como profesor, pero hay un problema, como siempre, el director ya me seleccionó y en vez de quedar en gryffindor quedé en slytherin.

¡Ya vi a mis padres!… Bueno, a James y a Lily y como ellos me vieron comentando con Tom un par de estrategias ya no confían demasiado en mi, aunque parece que les caigo bien.

Por cierto¿Cómo esta todo por allá? Espero que tan bien como aquí, debo reconocer que tenías razón, así que ahora te debo veinticinco galeones. ¿Cómo está Helena? Dile que si me extraña mucho puedo ir a verla, o podrías traerla.

Bueno, ya nos veremos.

H.P."

Andrew releyó la carta dos veces, convenciéndose de que había puesto todo sin saltearse nada, de modo que dobló la carta, la metió en un sobre y silbó un par de veces. De la nada apareció Devil, con un pequeño estallido y voló hasta posarse sobre el hombro del muchacho.

- Llévale esta carta a Alex, por favor. - le pidió Andrew tendiéndole la carta al fénix, el cual le picó cariñosamente la oreja antes de desaparecer con otro estallido llevándose la carta consigo.

Mucho más tranquilo después de haber escrito esa carta Andrew caminó hasta su cama y se dejó caer en ella, quedándose dormido en poco tiempo, siguiendo fiel a su mal habito de dormirse sin cambiarse.

En la otra dimensión, Hogwarts, 15 de Septiembre del 2015.

Se encontraban alumnos y profesores cenando cuando un estallido sobre sus cabezas llamó la atención de todos los presentes.

De la nada y para sorpresa de la gente apareció un fénix negro con una sola mancha blanca en la frente, símbolo de la pureza del animal y del dueño, un fénix que era desconocido para la gran mayoría que allí se encontraba reunida.

Inmediatamente cuatro profesores y el director se tensaron en sus asientos, mas el fénix no le prestó atención a eso y se dirigió hacia un joven de unos veinticinco años, de pelo castaño oscuro y ojos azules. El animal se paró en el hombro del joven y le dejó una carta antes de irse volando nuevamente, desapareciendo en otro estallido.

Las cinco personas que se habían paralizado en sus asientos al ver al fénix se pararon de golpe al ver a quien había sido dirigida la carta, con los ojos completamente abiertos por la sorpresa sin despegar sus ojos de Alexander Malfoy quien, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, abrió el sobre y leyó la carta en completo silencio, riendo al legar al final de la carta.

- ¡Ja!¡Gané! - exclamó a nadie en particular.

Aun sin prestarle atención a las personas que no desviaban sus ojos de él, movió su varita, haciendo aparecer un tintero, una pluma y un pergamino para después ponerse a escribir, siendo el rasgado de la pluma sobre el papel el único sonido que se oía en todo el gran comedor, a pesar de que poco a poco algunos alumnos comenzaban a cuchichear acerca de lo que estaba sucediendo en la mesa de los profesores.

"¡Harry! Te dije que tenía razón, pero tú no me creías, ahora me debes veinticinco galeones, pero no te preocupes, ya me los cobraré.

Por aquí todo está bien, aunque deberías haber visto la reacción de ciertas personas cuando apareció Devil, Hermione y Ronald Weasley, Draco y Ginny Malfoy y Albus Dumbledore casi quedan en shock cuando vieron que la carta era para mí… ¡Ja! Que ilusos que son, después de todo lo que te hicieron y aun esperan una carta…

Mi hermana está bien, fue con un muggle que conoció en sus vacaciones a Canadá, creo que se enamoró de nuevo y me parece que es lo mejor para Patrick, que por cierto, dentro de poco va a ser su cumpleaños¿no piensas regalarle nada? Es tu ahijado después de todo. En cuanto consiga terminar ese traslador especial voy a llevar a Helena y a Patrick a visitarte, te extrañan mucho, mi hermana ya me mandó más de cinco cartas preguntando por ti y Patrick no deja de hacerlo después de clases.

Bueno, te escribiré de nuevo cuando no tenga tantas personas mirándome.

Nos vemos,

Alex M."

En cuanto terminó de escribir Alex silbó dos veces y con un nuevo estallido apareció Devil, quien se acercó volando hasta donde estaba el hombre, tomó la carta que él le tendía y desapareció con otro estallido, dejando a Alex sonriendo burlonamente a las cinco personas que lo habían estado observando sorprendidas y a dichas personas que ahora lo fulminaban con la mirada, además claro, de los alumnos preguntándose de quien era ese fénix negro, algo que solo dos o tres alumnos sabían pero que no contaron.

Nuevamente en la otra dimensión, habitación 23 de un hotel, 1977.

Andrew se encontraba en su habitación, vistiéndose después de una agradable ducha cuando con un estallido apareció Devil, quien dejó la carta sobre el escritorio, se paró a un lado de la carta y se durmió después de notar que su dueño no lo necesitaría en un tiempo. Dicho dueño abrió rápidamente la carta, aun en bóxer que era lo único que se había puesto hasta el momento, y al leer el contenido de la carta se quiso pegar por ser tan olvidadizo.

"¿¡Cómo diablos me pude olvidar del cumpleaños de Patrick!? pensó enojado consigo mismo.

Chasqueó sus dedos sin pensarlo demasiado y menos de dos segundos después se encontraba vestido con un jean azul medio gastado, unas zapatillas deportivas negras y una camiseta azul oscuro con un dibujo algo macabro de una espada ensangrentada con mango dorado en su espalda, con una serpiente rodeándola y descansando su cabeza al final del mango.

Otro chasquido de sus dedos y su baúl apareció de la nada en la mitad de la habitación, baúl al cual se acercó tan veloz que no se vio su movimiento y delante del cual se sentó para después abrirlo y empezar a revolver en el desorden que había dentro.

Poco tiempo después encontró por fin lo que buscaba, un pergamino que aparentaba ser muy viejo y usado. Señaló con la punta de su dedo al pergamino, como si este fuera una varita, y dijo claramente "Bromas para vivir". El pergamino se desenrolló mostrando un plano mucho más completo que el de los merodeadores, en este destacaban con color las veinticuatro salidas que había del colegio, todas las personas que se encontraban en él, ya sea el mismo director o un animal cualquiera, los doscientos dieciséis pasillos que tenía y sin color la mayoría de las aulas, pasillos y salas secretas que había.

Estuvo cerca de media hora poniéndole hechizos que sacaba de un par de libros y de un cuaderno que tenía a su lado hasta que lo dio por terminado. Una vez que se decidió que ya no podía ponerle más hechizos importantes se entretuvo otro rato poniéndole varias reseñas en los bordes del plano, además de una brújula por si te perdías y alguna que otra cosa que más que servir decoraba.

Una vez terminado hizo dos copias y guardó la original en el baúl junto con los libros y su cuaderno antes de desaparecerlo con un chasquido de sus dedos. Cerró ambos planos con la clave antes de guardarse uno de los dos planos encogido en su bolsillo.

Caminó rápidamente hacia el escritorio, en donde se sentó al tiempo que tomaba un papel y una lapicera para ponerse a escribir otra carta.

"Alex… en cuanto vengas te daré tus veinticinco y recuérdame no volver a apostar, al menos no contra ti, me parece que debes tener algún don para la adivinación, o tal vez tu 'ojo interno' este menos ciego que el mío, por que ya me sacaste ¡quinientos treinta y seis galeones! (si, los voy contando) Es increíble, voy a quedarme pobre si continuo apostando contra tus 'desarrollados dotes de adivinación'.

Con esta carta te mando el mapa completo para Patrick y también una carta, dáselas sin leerlas, por favor. Ahora que eres un profesor no sé si darte la contraseña, aunque como me conoces seguramente la adivinarás.

Nos vemos,

H.P."

Andrew no revisó la carta esta vez si no que sin prestarle mucha atención la dejó a un lado y tomó otro papel para escribir la segunda carta.

"¡Trick¡Mi ahijadito preferido¿Tal vez sea por qué eres el único que tengo? Bueno, no viene al tema, aquí te mando tu regalo de cumpleaños, que no sé si ya pasó o no porque, no se si ya te lo dijo tu tío pero si no te lo dijo te lo digo yo, estoy en otra dimensión, se pasa a través del velo, ya vendrás a visitarme cuando Alex se digne a crear el santo traslador.

No le cuentes a tu tío pero, ahora que yo me vine para aquí, tú tendrás que ayudarlo para que consiga a esa profesora¿Cómo se llamaba¿Catherine? No sé, esa pelirroja, no Ginebra, la otra… Yo ya hablé con él y llegué al acuerdo de que iba a tratar en cuanto yo consiguiera novio/a pero no sé… no conozco a muchas personas aquí y los que conozco son todos adolescentes con las hormonas alborotadas, no olvides que tengo treinta y cuatro y ya pase por eso como para tener un/a novio/a así… también estuve hablando con Tom, si Voldie, y es mucho más bonito que el que teníamos allí, pero no sé, creo que lo mejor sería que no.

Por cierto, ya hablé con el viejo y accedió a dejarme entrar en séptimo año e incluso ya me seleccionó¿a qué no adivinas para que casa¡Estoy en Slytherin! Ya lo sé, parece broma, pero no lo es, si no supiera que el sombrero nunca se equivoca y que no puede manipularse pensaría que fue Alex.

Si necesitas hablarme ya sabes, llama a Devil.

¡Nos vemos!

Harry Potter

P.D.: La clave ya la conoces, "Bromas para vivir", pensaba no decirte pero ¡no podía hacerte eso! Después de todo soy tu padrino y tengo que evitarte esos horribles dolores de cabeza, por más que estés en Ravenclaw. Por cierto ¿cómo está tu mamá?"

Al terminar de escribir las dos cartas las dobló y las metió en un sobre diferente, cada uno con el respectivo nombre por si acaso a Alex se le ocurría abrir la carta de su sobrinito. En el sobre que iba la carta de Patrick metió también el pergamino de apariencia vieja. Después de cerrar ambos sobres se los dio a Devil, que había despertado hacía poco por el ruido que hacía su amo.

- Si quieres puedes descansar un rato más y entregarlas cuado estés completamente despierto. - le dijo Andrew, consiguiendo que el fénix negara con su pequeña cabeza. - ¿Quieres quedarte vigiando a Trick? - le preguntó y el ave cantó mientras asentía con su cabeza. - En ese caso quédate con él, pero luego no me ignores si te llamo para entregar más cartas. - dijo sonriéndole divertido mientras le acariciaba la cabeza, justo debajo del pico, donde al fénix más le gustaba. - Te voy a extrañar, Devil. - el ave se posó en su hombro y le dio un par de cariñosos picotazos antes de tomar las cartas e irse, dejando a Andrew solo en aquella habitación.

De forma casi inconsciente miró la hora, aun sabiendo que hasta el medio día no tenía nada que hacer, pero lo que vio lo hizo palidecer, eran las doce menos cinco.

Sin pensarlo dos veces ordenó todo un poco, tomó sus llaves, cerró y bajó corriendo, casi le tira a la cara las llaves a la recepcionista pero eso no le importó y siguió corriendo hasta el callejón más cercano. En cuanto se adentró lo suficiente como para no ser visto desde la calle desapareció de allí y se apareció en un callejón cerca de la casa de Lily. después de todo no habían quedado en ningún lugar en especial.

Se detuvo unos instantes para asegurarse que por apurado no hubiera quedado ninguno de sus brazos o piernas en el otro callejón, antes de salir corriendo del callejón para no parar hasta que llegó a la puerta de la casa de Lily, justo cuando ella la estaba abriendo.

- ¡Andrew¡Me asustaste! - exclamó Lily con una mano en el pecho y respirando agitadamente. Le tomó unos cuantos segundos calmarse, pero en cuanto lo consiguió se tomó unos instantes más para observar a Andrew de pies a cabeza, extrañándose por el aspecto desalineado que presentaba. - ¿Qué te sucedió?

Andrew se miró tal y como lo había hecho la chica anteriormente, dándose cuenta por primera vez de que parecía como si hubiera estado escapando de alguien por lo desarreglado que se encontraba. Sonriendo afectadamente chasqueó sus dedos y la ropa quedó como recién puesta.

- Lo siento, es que si no me apuraba no llegaba y no sabía en que parte del Callejón nos íbamos a juntar. - se excusó Andrew.

- Tienes que enseñarme eso, yo paso horas tratando de arreglarme. - dijo Lily bastante impresionada, antes de caer en cuenta de lo que el chico le había dicho. - Yo tampoco sé muy bien en que parte del Callejón nos juntaremos, pero llamé a mis amigas y quedamos en encontrarnos en la entrada, y hace poco me llamó Remus diciéndome que quedábamos en la heladería así que… ¿Podrías llevarme? Así llegaríamos más rápido. - sugirió la chica sonriéndole levemente.

- Claro, no hay problema, pero no te parece mejor que en vez de aparecernos en algún Callejón lo hagamos en la sala de tu casa, así es más fácil, y rápido. - propuso Andrew, y la chica se hizo a un lado permitiéndole pasar para después cerrar la puerta.

En cuanto ambos estuvieron dentro y listos Andrew le agarró el brazo y, concentrándose en el callejón se apareció allí, justo en la entrada.

El Callejón Golden Phoenix era bastante parecido al Callejón Diagon, sólo que este era mucho más pintoresco, todos los locales estaban hechos con el exterior de ladrillo y con el techo de teja negra, lo único que variaba era lo que había tras las vidrieras y el cartel que tenían sobre estas y los lados del callejón salían diversas calles que los llevaban a otros callejones.

- ¡Nika¡Liz! - gritó Lily y, soltándose del suave agarre de Andrew, se abalanzó sobre dos chicas que estaban hablando cerca de donde ellos habían aparecido. Una de las dos adolescentes, llamada Monika, tenía el pelo castaño claro con mechas rubias y ojos miel, que decoraban un bello rostro ligeramente bronceado, y la otra, llamada Elizabeth, tenía el pelo negro con las puntas rojas atado en una coleta con un par de mechones sueltos que enmarcaban un bello y pálido rostro ligeramente aristocrático con ojos negros a los que no se les alcanzaba a notar en donde comenzaba el iris.

- ¡Lils! - exclamaron las dos y se unieron en un abrazo de trío.

- Chicas, - comenzó a decir Lily en cuanto se separaron. - él es Andrew Carson, y va a… - pero antes de que pudiera seguir hablando Monika la interrumpió.

- ¿Tan rápido cambiaste al pobre de James? Con lo mucho que le costó que le dijeras que sí. - dijo Monika mirándola de manera bastante reprobatoria, aunque después de darle una rápida mirada al chico se le cruzó por la cabeza que era bastante bonito y que si ella no estuviera con Sirius ya habría comenzado a tratar de conseguir una cita con aquel moreno.

- No, él va a entrar este año a Hogwarts, a séptimo, y Dumbledore lo mandó junto con la carta que decía que yo era premio anual y como un favor tengo que explicarte la mayoría de las cosas respecto a los de las casas y todo ese tema. - explicó Lily rápidamente, para que no la interrumpieran de nuevo.

- ¡Lo hubieras dicho antes! - exclamó Monika, ganándose una mirada enojada de Lily.- Andrew, yo soy Monika Petterson. - se presentó al tiempo que le tendía una mano, saludo que Andrew aceptó gustoso. - Pero todos me dicen Nika. - le sonrió abiertamente, considerando por momentos dejar a Sirius.

- Yo soy Elizabeth Taylor, puedes decirme Eli y Liz, pero como se te ocurra decirme Lizzy no podrás caminar en un largo tiempo… odio ese sobrenombre. - le dijo sonriéndole de una forma tan encantadora, al tiempo que decía aquello con un tono de broma que hizo sonreír a Andrew, una sonrisa que dejó a la chica viendo estrellitas durante unos instantes, hasta que recordó que estaba saliendo con Remus.

- Me parece bien, no tienes cara de Lizzy. - dijo Andrew haciendo reír a la chica.

- Bueno jóvenes¿vamos a buscar a los chicos? - preguntó Lily y antes de que alguien le pudiera contestar ya estaba caminando hacia la heladería. Los otros tres se miraron y se encogieron de hombros antes de seguir a la chica.

Las chicas hablaron con Andrew largo y tendido mientras hacían el corto camino hacia la heladería, descubriendo para su pesar que el chico no sólo era bello si no que además inteligente y gracioso.

En cuanto llegaron se encontraron con James, Sirius y Remus parados fuera de la heladería, esperando mientras charlaban, charla que se detuvo abruptamente cuando Sirius y Remus vieron a Andrew con Monika a un lado y Elizabeth al otro, hablando y riéndose.

- ¡James! - dijo Lily y se tiró sobre so novio, el cual la recibió con los brazos abiertos. La misma operación se repitió con Sirius y Monika y con Remus y Elizabeth, por lo que en cuanto se separaron Sirius y Remus estaban más tranquilos.

- Sirius, Remus, él es Andrew, el chico que Dumbledore mandó para que Lily le explicara todo… es todo suyo. - dijo James y sus amigos se acercaron al chico junto a sus novias, dispuestos a explicarle entre los cuatro a grandes rasgos como se manejaba el colegio, aprovechando James y Lily para hablar de un par de cosas que Andrew no pudo escuchar entre tantas voces que había en ese lugar.

- ¡Tranquilos! Me voy a marear. - exclamó dos minutos después, arrancándoles un par de sonrisas divertidas a los dos chicos. - Por que no me explican mientras tomamos un helado. - propuso Andrew y los otros seis adolescentes asintieron.

Unos pocos minutos después estaban los siete sentados en unas mesas en la terraza de la heladería, hablando animadamente.

- ¿Jugabas al quidditch en tu otro colegio? - preguntó Sirius, dejando de lado el tema de las peleas entre las casas.

- ¡Claro que sí! Yo era buscador… después si quieren les muestro un par de escobas que estoy seguro les van a encantar. - dijo Andrew sonriendo misteriosamente.

- ¿Por qué lo dices? - preguntó James curioso.

- Una de las cosas que me enseñó mi profesor, después de mucha insistencia, fue como crear y mejorar escobas, las que creé yo van de 0 a 300 Km./h en 5 segundos, tiene un hechizo de seguridad para que solo tú y quien tú autorices pueda subir, un par de hechizos que aseguran que no te puedas caer, y otro par para que no se rompan ni siquiera estando en medio de un tornado. - explicó Andrew con orgullo, una de sus grandes pasiones era modificar escobas en su tiempo libre.

Los seis chicos que lo acompañaban lo miraron impresionados.

- ¡Wow! Tienes que enseñarme a hacer una de esas. - dijo Liz en cuanto se recuperó.

- En Hogwarts si quieren les puedo dar algunas clases. - dijo Andrew dándoles una gran sonrisa que los chicos correspondieron, a pesar de que por dentro Andrew se encontraba un poco furioso consigo mismo y con los adolescentes¡los estaba comprando con unas escobas para que confiaran un poco más en él!

- ¿De que colegio vienes? Después de todo lo que charlamos no nos dijiste. - dijo Nika al percatarse de ese 'pequeño' detalle.

- Vengo del Magic Force de Australia. - dijo Andrew y como reacción común los cuatro que no sabían abrieron sus ojos de la impresión.

- ¿Por qué cambiaste de colegio¡Esos son los mejores colegios que hay! - exclamó Sirius.

- Bueno, - les dio un par de miradas a James y a Lily que nadie notó mas que ellos. - es que hay un par de mortifagos que me buscan y como algunos tienen hijos en el colegio en el que estaba decidí que era mejor cambiarme a Hogwarts, donde al menos está Dumbledore.

- ¿No te da miedo andar tan despreocupado por la calle cuando puedes cruzarte con algún mortifago y que te maten? - preguntó Remus con el ceño fruncido.

- Andrew es inmune al Avada. - dijo James sin pensar, ganándose una mirada helada por parte de Andrew que le erizó todos los pelos de la nuca.

- ¿¡Cómo!? - casi gritaron Sirius, Remus, Liz y Nika, llamando la atención de todos lo que los rodeaban, quienes después de unas miradas dirigidas por James volvieron a sus cosas, después de todo el era bastante conocido en aquel Callejón.

- ¡Hablen más bajo! - se quejó Andrew. - Y sí, por una de esas razones de la vida soy inmune al Avada, así que para matarme tendrían que usar otra cosa. - torció la boca en una fea mueca. - Por algo me tenían que buscar¿no? En realidad me buscan por diversión, para matarme tienen que desangrarme cortándome con cuchillos de oro y plata. - aumentó aun más su mueca aunque no por lo que los chicos creían, en realidad le molestaba mentirles, no era que estuviera mintiendo demasiado, eso era verdad, pero en la otra dimensión. - Un simple corte con un cuchillo así es terriblemente doloroso, así que imaginen como sería mi muerte. - a medida que hablaba iba bajando la voz de modo que para cuando terminó de hablar su voz era sólo un susurro. Las caras de sus seis acompañantes se encontraban más pálidas que la propia muerte para cuando Andrew dejó de hablar. - ¡Hey¿Ya almorzaron? Por que yo ni siquiera desayuné y me estoy muriendo de hambre. - dijo cambiando de tema drásticamente, cosa que los demás agradecieron enormemente.

- Yo no almorcé¿vamos a comer, chicos? - preguntó Lily parándose, siendo seguida rápidamente por los demás.

Una hora y media después estaban saliendo del restaurante ya comidos y riéndose por una de las bromas que Andrew les había contado.

- ¡Miren! - exclamó James señalando con los ojos brillando un poco más de lo normal una tienda que tenían en frente. Una gran tienda de bromas. - Entremos.

Antes de que alguien pudiera siquiera pensar en quejarse James salio corriendo rumbo a la tienda, seguido por los otros seis.

Veinte minutos después salieron de ahí, los tres merodeadores cargando unas pesadas bolsas rebosantes de bromas de todos los tipos posibles.

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Hola, revelé un poco sobre el misterioso pasado de Harry, pero lo más importante va a ser revelado durante el año escolar. Lamento mucho la tardanza y como compensación para que intenten aplacar su ira voy a subir dos cáp. seguidos, espero que les haya gustado y como una pequeña nota les voy a decir que de ahora en mas Harry va a ser Andrew, por que sino interferirá con el futuro de la historia, algo con lo que un pequeño bebito esta implicado, ya sabrán mas adelante.

CAP EDITADO si encuentran cambios, por más minusculos que sea es por eso n.nU