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4. Corrigiendo estrategias.

Apenas salió de la tienda Andrew sintió la mirada de alguien sobre él, normalmente la gente lo miraba por una razón u otra pero esta mirada le envió una extraña sensación de modo que volteó buscando a quien lo estaba mirando, encontrando rápidamente unos ojos grises, ojos pertenecientes a alguien que reconoció inmediatamente como Lucius Malfoy, quien en ese momento aparentaba no tener más de diecinueve o veinte años.

Notando que el mortifago quería hablar con él Andrew pensó una manera rápida para deshacerse de sus acompañantes.

- Ehh… chicos, voy ver algo y vuelvo. - dijo Andrew algo falto de ideas antes de irse, pensando que nadie lo iba a seguir.

Se acercó a Lucius sin saber que los seis chicos se acercaban tras él a una distancia desde la cual podrían escuchar mas no ser vistos.

- ¿Necesitas algo, Malfoy? - preguntó Andrew directamente en cuanto estuvo frente al hombre supuestamente mayor que él.

Si Lucius se sorprendió no lo demostró en absoluto, ya que su rostro continuaba impasible, aunque tenía en él la común mueca de repulsión a la que el adolescente no le dio mayor importancia.

- Mi señor te manda esto. - le pasó la carpeta la cual sostenía con la menor cantidad de dedos posibles, como si le diera asco tocarla. - Adentro tiene una carta y algo que tienes que leer sí o sí. - dijo en un tono seco y ligeramente condescendiente.

- ¿Y qué te hace pensar que yo voy a abrir esa carpeta? - preguntó Andrew mirando la carpeta y analizándola para verificar si no tenía ningún hechizo.

- Él sólo dijo que leyeras la carta, no que hicieras lo que dice, de todos modos te espera hoy en su mansión a la tarde, entre las cinco y las nueve. - le dijo Lucius antes de desaparecer, dejando solo a Andrew con la carpeta y los otros seis chicos más pálidos que la mismísima muerte.

Andrew giró al sentir otra mirada sobre él y se encontró con que desde una vidriera no muy lejana Tom lo estaba viendo divertido. Sin molestarse en fijarse donde estaban sus acompañantes se acercó a donde estaba Tom, al tiempo que los otros seis chicos se iban a una librería para que no los descubriera y así poder hablar tranquilos.

- Así que… ¿ahora envías idiotas a mandarme una carpeta con cinco hojas en vez de hablarme? - preguntó Andrew indiferente mientras abría la carpeta y se encontraba con los planos de un ataque a Azkaban para dentro de dos días, el ataque ya estaba planeado pero una notita escrita al borde de la hoja, con una elegante letra que el chico reconoció en seguida como la del hombre que tenía en frente, decía que lo corrigiera.

- Quería ver su reacción, generalmente ponen esas muecas de asco y repulsión cuando los envío a hacer de mensajeros. - dijo el hombre con una mueca de diversión impresa en su rostro, aunque su voz era impasible.

- ¿A qué hora debería ir? - preguntó Andrew pasando las hojas descuidadamente aunque en realidad estaba analizando todo rápidamente y reconstruyéndolo en su cerebro para poder modificarlo de forma efectiva.

- Ya te lo dijo Lucius, entre las cinco y las nueve. En caso de que yo no este te encontrarás con Nagini.

- ¿Y si no voy? Hoy tenía planeado pasar todo el día con los chicos, son divertidos.

- No sucederá nada, no es que seas demasiado importante, el ataque se llevará a cabo sin importar si lo corriges o no.

- Iré sólo si me das unos ingredientes para una poción. - propuso Andrew y Voldemort lo miró con una ceja alzada a modo de silenciosa pregunta. - Necesito piel de basilisco, lagrimas de fénix que dadas las casualidades no puede ser el mio porque es demasiado puro… ¡ah! y también necesito plata y oro líquidos.

- Esta bien. Nos vemos, niño. - dijo Voldemort antes de desaparecer, dejando a Andrew solo leyendo algunas cosas que se mostraban en las hojas que había en la carpeta.

Poco tiempo después, cuando terminó de analizar toda la información, cerró la carpeta y con un chasquido de sus dedos la encogió hasta que la carpeta tenía el tamaño de una moneda. Metió la carpeta en su bolsillo antes de suspirar entre cansado y resignado, volteando después de unos instantes para comenzar a buscar a sus acompañantes.

- Hola chicos. - dijo Andrew en cuanto los encontró en la librería, no tardó más de unos segundos en enterarse, por la cara de los jóvenes y un pequeño vistazo a su mente, que habían estado escuchando. - ¿Escucharon todo? - preguntó poniendo una mueca de decepción.

- Toda la conversación con Malfoy - asintió Sirius -. ¿Qué hay en esa carpeta?

Andrew les hizo una seña para que lo siguieran, antes de avanzar hasta donde sentía la presencia de Tom, cosa que curiosamente era en la sección de Artes Oscuras. Cuando los seis chicos se encontraron en el mismo pasillo que ese hombre desconocido se quedaron mirándolo extrañados, mas Andrew continuó caminando como si nada. Hay que recordar que cuando Tom asistía a ataques usaba una mascara de plata pura para diferenciarse del resto y por lo tanto nadie lo reconoció sin la mascara.

- ¿Me harías otro traslador? - le preguntó Andrew sin sinquiera saludar.

- ¿Para donde? - preguntó el hombre, sin inmutarse ante la pregunta.

- Para ese hotel que esta a dos cuadras del caldero chorreante, la habitación 23 - dijo Andrew. Tom lo fulminó con la mirada y estiró una mano, en la cual el adolescente puso un pergamino medio roto. Voldemort murmuró algo y el pergamino resplandeció unos segundos azulado antes de volver a verse como antes. - Nos vemos. - se despidió antes de irse a donde estaban los demás. - Tomen el pergamino. - los chicos no tardaron en hacer lo que Andrew les 'pidió' y en cuanto lo hicieron no tardaron en sentir el clásico tirón en el ombligo.

Poco después estaban aterrizando en la habitación de Andrew, el cual apenas llegó se paró y silbó dos veces, mientras iba hacia el escritorio, donde escribió algo en un pequeño papel.

Su fénix apareció con un estallido, tomó la nota y volvió a desaparecer.

Mientras Andrew hacía eso los seis adolescentes se pusieron lo más cómodos que podían, Remus y Liz se habían quedado sentados en el piso con la espada apoyada en el final de la cama, Sirius y Nika se habían sentado en la cama, y James y Lily estaban al lado de Remus.

En la otra dimensión, a la tarde del sábado 16 de septiembre.

Alex estaba hablando con Patrick, revisando entre los dos el plano cuando apareció el fénix negro de Harry entre los dos con un estallido. Al principio se sobresaltaron pero después Alex se apresuró a tomar la carta.

'Alex¿puedes venir un minuto? Necesito ayuda… ehh… trae a Trick, que quiero hablar con él y saludarlo personalmente por su cumpleaños.

HP'

Alex miró a Patrick y sin decirle nada cerró el plano, lo encogió y se lo guardó en el bolsillo, para después tomar el brazo de su sobrino, concentrarse y desaparecer de ahí con la carta entre sus manos.

De nuevo en la otra dimensión, n el cuarto 23 del hotel en el que se hospedaba Harry.

Andrew se había apoyado en la puerta del baño, nadie había pronunciado ni una palabra desde que llegaron y parecía que nadie quería hacerlo, así que sacó la carpeta, la agrandó y se puso a leerla mientras esperaba que llegaran su amigo y su ahijado.

Ya llevaba dos páginas cuando se escuchó un pequeño 'plop' y todos voltearon a ver una esquina de la habitación en donde habían aparecido dos personas, un hombre de unos veinticinco años, agarrando la muñeca de un chico de unos quince.

- ¡Trick! - exclamó Andrew y tirando la carpeta sobre la cama se abalanzó, literalmente, sobre el pobre chico, el cual cayó al piso llevándose consigo a Alex, quien todavía agarraba su muñeca. Así que quedaron como una torre humana, con Patrick como base, Andrew en medio y Alex arriba.

Esto arrancó un par de risas a los seis chicos que todavía estaban sentados sin decir palabra.

En cuanto lograron ponerse de pie Andrew abrazó aun más fuerte a Patrick, casi hasta dejarlo sin aire, uno de esos abrazos made in Molly Weasley que casi todos detestaban.

- ¿Te gustó mi regalo¿Cómo está Helena¿Ya tienes novia¿Qué están haciendo los gemelos¿Continúan mandándote cosas como les pedí antes de irme? - preguntó Andrew, casi sin detenerse a respirar entre pregunta y pregunta, en cuanto lo soltó.

- Sí, muy bien, no, lo mismo de siempre y sí, respectivamente. - respondió Patrick en cuanto consiguió hablar, ya acostumbrado a los arranques de su padrino.

Ya satisfecho con las respuestas de su ahijado Andrew giró sobre si mismo y esta vez observó a Alex, sospesando un rato que hacer hasta que finalmente sacó de su bolsillo una pequeña bolsita y de ahí sacó 25 galeones los cuales le dio a su amigo antes de abrazarlo fraternalmente-

- ¡Alex, te extrañé! - dijo Andrew en cuanto lo soltó, guardándose el llamarlo 'pequeño' para sí, dado que no sería algo sospechoso que él con una apariencia de diecisiete años le dijera 'pequeño' a su amigo de veinticinco.

- Ya, tranquilo¿cuál es el problema? - preguntó tomando la carpeta de la cama.

- Esa carpeta es el problema, además tengo que lidiar con esos otros seis chicos que me escucharon hablando con Malfoy, y ya que estamos tenía que hablar con ustedes. - dijo resumiendo todo.

- Ok, yo me encargaré de los seis adolescentes repletos de preguntas y Trick y tú se encargan de la carpeta. - dijo Alex con sencillez, sonriendo ligeramente. - Te haces muchos problemas por pocas cosas, bien podrías haber arreglado todo esto solo, pero nooo, el chico tenía que molestar cuando estábamos revisando el mapa. Por cierto¿veinticuatro salidas del castillo¿Cómo demonios las encontraste? - le preguntó enarcando una ceja.

- Tienes que pedírselo al castillo. - respondió Andrew con simpleza como si eso se hiciera todos los días.

Dos horas y media después.

- A ver si comprendo bien, Andrew viene de otra dimensión, en donde lo están persiguiendo para matarlo, pero como quería paz se vino aquí, ahora esta en el bando gris, el cual recién me entero que existe. - dijo Sirius en un tono incrédulo, como si no creyera ni una palabra de lo que acababa de resumir.

- Básicamente, si. - dijo Alex al tiempo que veía a Andrew guardar las cosas que había utilizado para corregir el ataque.

- Alex¿podrías mandar a los chicos a sus casas? Si quieren mañana hablamos u otro día, por cierto, - chasqueó los dedos y su baúl apareció. Sin perder tiempo comenzó a revolverlo y poco después sacó de él tres escobas en miniatura de las que él hacia, las cuales con otro chasquido de sus dedos las agrando. - Estas son las escobas de las que les hablé, pruébenlas, si les gustan se las pueden quedar.

- Todavía no entiendo por que tienes que ir. - dijo Liz, ya que no les había dicho que tenia la carpeta todavía.

- Por que sino va a ser peor y sólo tengo que llevarle esa carpeta, no es como si me pudieran hacer mucho.

- ¿Qué tiene esa carpeta? - preguntó James intrigado.

- Como dije antes, mañana les diré, nos encontramos en emmm… ¿Alex? - preguntó tratando de encontrar alguna idea.

- Ustedes toquen mañana a las tres este traslador y eso los va a llevar. - dijo Alex e hizo seis trasladores los cuales repartió entre los chicos. - Andrew eso los llevará a ese valle deshabitado ya sabes cual. - dijo y le guiño un ojo. - Ahora toquen cada uno el traslador que les di y digan el lugar al que quieren ir, eso los va a llevar ahí directamente.

James, Sirius y Remus dijeron "Valle Godric", Lily dijo "4 de Privet Drive", Liz y Nika dijeron "Venecia, gran canal", ya que estaban de vacaciones juntas, con sus respectivas familias pero juntas, ya que sus familias eran amigas desde que ellas eran pequeñas.

En cuanto los seis adolescentes desaparecieron las únicas tres personas que quedaron se miraron fijamente.

- Entonces… ¿Tom es guapo? - preguntó Patrick sonriendo burlonamente, rompiendo el silencio que se había instalado en aquella habitación.

- Sí, es mucho más que simplemente guapo. - dijo Andrew dándole una sonrisa de sincera diversión. - Seria malo que me empezara a gustar¿no? - preguntó desviando la mirada de su ahijado y posándola en su mejor y único amigo.

- No, todo depende de los cambios que consigas en él. Quiero decir, en esta dimensión eres Andrew Carson, aquí él no mató a tus padres, ni colaboró en la muerte de tu padrino, Remus o Tonks. - dijo Alex mirándolo con una sonrisa. - Aquí están todos vivos, no le tienes que rendir cuentas a nadie. - le sonrió sinceramente.

Mientras tanto en la otra dimensión, en el despacho de DCAO.

Priscila Nott entró con un hechizo desilusionador y uno silenciador puestos en ella y de puntitas llegó hasta el escritorio del profesor. En cuanto llegó comenzó a revisar los cajones, dividida entre el nerviosismo de que alguien la descubriera y el temor a lo que le haría su padre si fallaba. Ya estaba media desesperanzada abriendo el quinto cajón cuando se encontró con algunos sobres que iban para su profesor.

Pasó varios sobres hasta que llego a uno que decía Trick, curiosa tomó el sobre y estaba a punto de abrirlo cuando entró el profesor de pociones, Draco Malfoy.

Se quedo paralizada por el terror de que la descubriera, pero el hombre al no ver al profesor se dio media vuelta y se marchó tan rápido como llego. Metió la carta en uno de los tantos bolsillos que tenia su capa y se fue rápidamente de ese despacho.

En la otra dimensión, habitación 23.

- Entonces¿nadie sabe mi paradero? - preguntó Andrew mientras revolvía su baúl en busca de algo que ponerse.

- Exactamente. - dijo Patrick al tiempo que Andrew chasqueaba sus dedos e instantáneamente tenia puesto un jean negro, una camiseta verde con el dibujo de un gran dragón negro en la espalda y un buzo verde un poco mas oscuro atado alrededor de su cintura.

- ¿Sabes como te verías mejor? - preguntó Alex a lo que el chico negó con la cabeza. - Si tuvieras algunos años más encima. No sé… ¿de cuántos parece él?

- Unos 25. - musitó Andrew.

- Entonces súmate un par de años. - dijo Patrick sonriendo de lado, siempre le había parecido interesante como funcionaba el poder de los metamorfagos.

Andrew asintió y cerró los ojos fuertemente, concentrándose en utilizar ese poder que tanto le costaba manipular, después de varios segundos de concentración empezó a notar como sus músculos se ponían en tensión para después alargarse un poco, junto con todos sus huesos, era un proceso algo doloroso, pero después de hacerlo tantas veces uno se acostumbraba. Estuvo así por menos de un minuto pero a él le pareció una eternidad y en cuanto abrió los ojos ya era una persona bastante diferente.

Gracias a aquellos cambios había crecido un par de centímetros, mas aun continuaba teniendo un rostro parecido al anterior, algo más maduro tal vez. Su ropa se había agrandado por un hechizo que tenían todas sus prendas por si a él se le ocurría hacer precisamente eso y todas ellas se agrandaban y tomaban el talle justo que le correspondía.

- Si tuvieras tu imagen verdadera estarías todavía mejor. - dijo Alex después de notar que de esa manera su amigo no se veía como tal.

Andrew volvió a cerrar los ojos y se concentró en su imagen verdadera, pocos segundos después su cabello, antes lacio cambió a tener un par de ondulaciones que lo hacían parecer despeinado, pero que aun así quedaba bien atado de esa manera, sus ojos volvieron a tener ese tono brillante y sus rasgos cambiaron a ser un poco más serios y duros, aunque solo levemente. Al dejar de notar cambios abrió los ojos y se encontró con dos miradas disgustadas sobre él.

- Tus verdaderos ojos, Harry. - dijo Alex con una mueca, nunca le había gustado mirar a su amigo a los ojos cuando tenía los verdaderos, esos ojos en los que sí se notaba su verdadera edad, la madurez abrupta por la que había tenido que pasar, la verdadera sabiduría que tenía, su verdadera mente fría, calculadora, con pocos sentimientos que lo hacía parecer un gran Slytherin, pero lamentablemente esos eran sus verdaderos ojos y, aunque siempre habían tenido un tono especial de un raro verde, no eran muy bello verlos a menos que quisieras enfrentarte con la verdad tras el entusiasmado y jovial muchacho que siempre se veía.

- ¿Contento? - preguntó Andrew en un tono helado en cuanto puso sus verdaderos ojos, a él tampoco le gustaban sus ojos, por no decir que los odiaba, en ellos se veía reflejado por todo lo que ese viejo manipulador lo había hecho pasar y eso le recordaba demasiadas muertes que quería olvidar. - Lo siento, es que estos ojos… me recuerdan… - dejó la frase inconclusa, sabiendo que las dos personas frente a él iban a saber a que se refería.

Patrick se puso de pie y se posicionó frente a su padrino, mirándolo con una pequeña y triste sonrisa.

- Harry, tú sabes que por más que odies esos ojos no puedes cambiar lo que sucedió y lo que sucedió se ve reflejado en tu mirada por ser un libro abierto que nunca sabrás como cerrar, tal y como dijo mamá, así que ¿por qué no miras lo positivo que tienen esos ojos' en ellos se nota esa pequeñísima felicidad que estás pasando y que pasaste, un poco de sabiduría innata que Dumbledore siempre trató de borrar pero que no pudo porque él la creo. Además, el color de esos ojos es impresionante. - dijo Patrick dándole una pequeña sonrisa antes de abrazarlo, ciertas veces ambos intercambiaban papeles, Patrick pasaba a ser el responsable padrino que Andrew era la mayoría de las veces y Andrew el asustado e incomprendido adolescente que era Patrick.

Andrew le devolvió el abrazo con los ojos llorosos, sabía que no debía llorar, pero nunca podía evitarlo cuando el chico se ponía de esa manera.

Cuando se separaron Andrew les sonrió abiertamente.

- Bueno jóvenes, - se pasó un dedo por los ojos, secándose las lágrimas que aun no habían salido de sus ojos. - espero verlos dentro de poco y sin problemas, se cuidan y le mandan saludos a Helena. - dijo y los abrazó a ambos.

En cuanto los soltó Alex volvió a agarrar el brazo de Patrick y, después de que ambos le regalaran una sonrisa a Andrew, desaparecieron para aparecerse en la otra dimensión, en donde nadie había notado su pequeña ausencia.

Al quedarse solo miró su reloj, sorprendiéndose al ver que eran las seis y treinta.

Caminó hacia la puerta pero al segundo paso que dio notó que no tenía puestas siquiera las medias. Rápidamente se colocó unas medias, el primer par que encontró y unas zapatillas negras con dos rayas verdes a los costados haciendo una V a cada lado de la zapatilla. En cuanto terminó de atarse los cordones tomó la carpeta y se apareció en medio de la calle de Little Hangleton, donde se había aparecido la primera vez.

Caminó tranquilamente por allí como si estuviera paseando, diez minutos después estaba tocando la puerta de la mansión de Lord Voldemort.

¿Sí? - preguntó un pequeño y tembloroso elfo domestico después de entreabrir la puerta.

- ¿Está Tom? - preguntó Andrew. El elfo lo miró confundido antes de comprender a quien se refería y mirarlo horrorizado.

- ¡No le diga así! El señor se enojará y lo no le gustará a usted ver al señor enojado, no, el señor enojado es malo. - chilló el elfo espantado.

- ¿Está sí o no? - preguntó Andrew repentinamente hastiado del comportamiento del pequeño elfo.

- Sí, señor.

- ¿Puedo esperarlo en la sala? - preguntó Andrew tratando de reparar su anterior y duro desliz, haciendo su mayor esfuerzo por sonar amable.

- Claro que sí señor, Prisi se encargará de que el amo sepa que usted vino. - dijo la pequeña elfina, cosa que recién ahí Andrew notó.

- No, no le digas, en cuanto él se desocupe ya notará que estoy aquí, pero mientras espero¿podría pasar? - preguntó Andrew todavía en su vano intento de sonar amable.

- Sí, señor. - la elfina se hizo a un lado. - Prisi lo acompañará hasta la sala para que el amo no se enoje con Prisi. - dijo la elfina y tal y como dijo lo acompañó hasta la sala, dejando a Andrew solo en ella, sentado en uno de los sofás.

Encogiéndose de hombros Andrew se recostó en el sofá y con un simple chasquido de sus dedos la carpeta flotó sobre su cabeza para que él la pudiera leer sin necesidad de sostenerla.

Estaba en esa misma pose cuando el señor oscuro entró en la sala acompañado por Lucius Malfoy y Severus Snape y los tres se quedaron unos segundos mirando extrañados al joven antes de que Voldemort comprendiera quien era.

- Así que decidiste aparecer. - lanzó al aire como quien dice el clima y recién ahí Andrew se dio cuenta de que estaban allí, pero no mostró ni la más mínima intención en moverse de su cómoda posición.

- No sabes lo cómodos que son estos sillones. - comentó Andrew sin dejar de mirar el plano que flotaba sobre su cabeza.

Lucius y Severus se quedaron mirando al joven extrañados de que ni siquiera se dignara a mirar a su señor, es más que ni lo saludara, pero su sorpresa fue todavía mayor al notar que señor no lo puso bajo un cruciatus por su insolencia.

- Snape, Malfoy, pueden irse. - dijo Voldemort, se dirigió hacia Andrew con toda la tranquilidad del mundo y se sentó en el sofá que estaba al frente del chico, mientras los otros dos mortifagos se iban sin decir ninguna palabra, aunque por sus cabezas pasaba la misma pregunta "¿quién demonios seria ese hombre que ni siquiera se giraba para ver al señor oscuro a la cara mientras le hablaba?"

En cuanto Andrew escuchó el sonido de la puerta giro la cabeza para ver a Tom, quien se sorprendió por lo cambiados que estaban los rasgos del chico, parecía mayor, pero lo que más le sorprendió fueron los ojos, unos ojos tan profundos como los del mismísimo Dumbledore, quien sabe si aun más, pero estos mostraban mayor dolor, sabiduría, odio, frialdad, una mente calculadora, cansancio, y una pequeña felicidad enterrada bien en el fondo, cosa que antes los ojos del joven no habían mostrado.

- Sé que eres un metamorfago pero…

- Es mi verdadera imagen, así soy yo. - lo interrumpió Andrew. Si Tom se sorprendió no dio muestras de ello, aunque de no haber sido por la cara de indiferencia fingida y porque era del Dark Lord había abierto los ojos de par en par y su boca de seguro no se quedaría atrás. - Mis amigos dicen a través de mis ojos pueden saber como soy y por todo lo que pase. - murmuró volviendo a mirar la carpeta. - Por todo lo que Dumbledore me hizo pasar, la razón por la que lo odio. - seguía murmurando con sus asombrosos ojos verdes fijos en las hojas de la carpeta. - Ellos odian mis ojos y yo también, es decir, el verde es asombroso, pero por más que quiero se sigue notando todo a través de ellos y no me gusta que la gente sepa por todo lo que tuve que pasar. Además mis ojos se encargan de recordarme todo cada vez que me miro al espejo, las muertes de mis padres, mi padrino, el mejor amigo de mis padres, su esposa, la traición de mis supuestos amigos, la manipulación de Dumbledore, mi primer asesinato y los cientos que le siguieron. - murmuraba cada vez mas bajo sin despegar los ojos de los planos llenos de flechas y líneas que el mismo había hecho. Chasqueó sus dedos y la carpeta fue volando a las manos de Tom, quien la atrapo al vuelo y se puso a ver las correcciones que había hecho Andrew.

- ¿Mataste a muchas personas? - preguntó con una leve nota de incredulidad en su voz mientras revisaba los planos, sin poder creer completamente que aquel muchacho lo hubiera hecho realmente, no se veía como un asesino.

- Sí, una enorme cantidad, una cantidad casi excesiva de personas. - musitó Andrew.

- ¿Cuántos? - preguntó el mayor todavía sin despegar sus ojos de los planos, asombrándose de ciertas modificaciones que le había hecho y de cómo no se había dado cuenta antes de semejantes errores.

- Más de 100 seguro. - murmuró Andrew para si mismo pero Tom también lo escuchó y levanto la vista mirándolo interrogante. - Varios de tu bando y a ti incluido. - dijo en voz alta mirando a Tom, quien había palidecido de manera imperceptible. Andrew se sentó y lo miró fijamente. - Pero no te preocupes, después de todo estoy en otra dimensión, nada tiene que ser igual que en la otra.

- ¿Y por qué ahora colaboras con estrategias si antes, en la otra dimensión, me asesinaste? - preguntó alzando ligeramente una ceja de manera interrogante, aunque ni una gota de curiosidad se deslizo por su voz. Su mente marchaba lo más veloz que podía, en busca de alguna forma de asegurarse de que ese chico no lo mataría de nuevo en el futuro.

- Por que, como dije antes, esta es otra dimensión y por si no lo nostaste odio a Dumbledore, de no ser por que quiero paz lo mataría yo mismo, pero si hago eso voy a tener a una gran cantidad de aurores tras mi cabeza y eso no va con mis planes de paz. Así que me limito a colaborar indirectamente en su muerte y derrota. - terminó con una sonrisa un tanto psicópata de esas "made in Voldie" que no le gustan a nadie excepto a uno mismo, mientras que sus ojos tuvieron un leve destello que aseguraba un terrible futuro para Dumbledore.

- Así que es por eso que colaboras corrigiendo las estrategias. - dijo mas como afirmación que como pregunta.

- Sí, y… ¿qué te parecen esas correcciones? - preguntó cambiando de tema abruptamente.

- Va a ser fácil entrar a Azkaban si seguimos estos planos y si la gente que designaste para ello cumple con tus expectativas. Lo que me gustaría saber es por que ese orden. - Voldemort sonrió de lado, con una sonrisa por demás macabra.

- De donde yo venia y por si no te acuerdas, yo maté a gran parte de tus mortifagos, así que no deberías sorprenderte si te puedo decir su potencial y donde irían mejor en cualquier ataque.

- En ese caso, puedes ir esperando más carpetas.

- No, no puedo. Ya que dije que quiero paz y por más que odie a Dumbledore y me guste ser estratega no puedo beneficiar tanto a tu bando. - negó Andrew con la cabeza repetidas veces, tratado en parte de convencerse a si mismo.

- ¿Entonces…? - preguntó Voldemort enarcando una ceja.

- Entonces te ayudaré en ciertos ataques, pero los que yo no quiera que se lleven acabo no los voy a corregir y voy a ayudar al viejo con unos pocos para hacer un poco mas equitativa la balanza. - dijo Andrew a lo que Tom esbozo una pequeña sonrisa burlona.

- ¿Aunque odies al viejo? - preguntó para provocarlo y ver si cambiaba de idea.

- Aunque odie y deteste al viejo. - asintió Andrew con una mueca horrible.

Justo en ese momento entraron un par de espías del ministerio y se acercaron a su señor, sin siquiera notar al joven que estaba delante de su Lord.

- Mi señor. - dijeron los dos al mismo tiempo al tiempo oque se inclinaban ante él respetuosamente.

- ¿Encontraron la información que les pedí? - preguntó Voldemort con un tono siseante que recién entonces notó no había utilizado con Andrew.

- No, mi señor, el ministro la tiene bien resguardada en Hogwarts. - dijo uno de ellos.

- Crucio. - dijo Voldemort y los dos hombres empezaron a revolcarse en el piso, gritando de dolor. Cinco minutos después Tom levantó la maldición y se giró para ver a Andrew quien miraba la escena con los ojos brillantes de diversión mal reprimida. - En cuanto tenga otro ataque¿cómo te lo hago llegar? - preguntó el hombre cambiando a un tono indiferente, sin ser siseante, furioso o cualquier derivado, y sin notarlo tampoco. Andrew silbó dos veces y con un estallido apareció Devil en su hombro.

- Este es Devil, con solo silbar dos veces y pensar en el, mí fénix aparecerá. Puedes enviar a través de él tus carpetas. Si no te las devuelvo es que no las voy a corregir. - dijo Andrew antes de decirle al oído al fénix que se podía ir tranquilo y este, después de darle un picotazo cariñoso, se fue sin decir ni pió.

- Como quieras, en ese caso nos vemos otro día. - dijo Tom furioso antes de darse media vuelta y dejar a Andrew con los dos mortifagos tirados en el piso, llevándose consigo la carpeta para analízala mejor.

- Entonces mortifagos¿necesitan ayuda? - preguntó Andrew antes de chasquear los dedos, con ese chasquido los dos hombres sintieron como su fuerza volvía, sus ropas se arreglaron y sus heridas se cerraron. - En todo caso ya no la necesitan. - dijo y se paró a la par de los dos hombres, los cuales se petrificaron al ver sus profundos ojos puestos en ellos, pero después volvieron a la normalidad.

- ¿Y tú quién eres? - preguntó el más joven.

- Si no le dicen nada a Dumbledore puede que les diga mi nombre. - los dos hombres asintieron y Andrew comprobó con un leve vistazo en su mente que no mentirían. - Me llamo Andrew, eso es todo lo que necesitan saber. Espero que encuentren lo que sea que estén buscando. - dijo antes de darse media vuelta e irse caminando tranquilamente.

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Tal y como les prometí un segundo capitulo en un mismo día. Este es el más largo que escribo hasta ahora y espero que les guste, ya que me tomo gran parte del día perfeccionarlo hasta el punto de aceptarlo para subirlo y estoy segura de que si lo leyera corregiría otras cosas, pero no es la idea. Seguramente los estoy aburriendo con esas pavadeces, dentro de no-sé-cuanto, pero menos de una semana, les subo el capitulo 5.

CAP EDITADO si encuentran cambios, por más minusculos que sea es por eso n.nU