7. Encuentros y Explicaciones.
Habían pasado tres días desde la reunión en la mansión griega y Andrew ya había comprado todas las cosas necesarias para el año.
Con su verdadera apariencia estaba caminando con la vista perdida en una calle con un diario en su mano izquierda, una carpeta bajo su brazo derecho y una expresión de incredulidad y sorpresa que cubría sus facciones. Andrew miro nuevamente la primera portada del diario.
Escape en masa de Azkaban.
Ayer a la noche, entre las 20:00 y las 20:20, mientras se realizaba el cambio de guardias, varios mortifagos ingresaron en Azkaban y liberaron a los 253 prisioneros que había en la cárcel mágica y todo sin matar ni un solo auror.
"Ayer, cuando empezamos a hacer el recorrido notamos que todas las celdas a nuestro paso estaban vacías y los dementores no estaban por ninguna parte. Fuimos revisando todas las celdas y todas estaban vacías, hasta que llegamos a la ultima, en ella estaban encerrados todos los dementores y en la pared estaba tallada la marca tenebrosa." Nos informa la Aurora Nathalie Jacquard.
"Al parecer Voldemort ha cambiado de estrategia, ya que ningún antiguo ataque ha sido así. Creemos que hay un nuevo estratega entre sus filas, el cual tiene unas estrategias novedosas para el bando oscuro, lo cual seguramente nos traerá graves problemas a la hora de pelear." Dice el auror Alastor Moody, mejor conocido como Ojo Loco
Esperemos que estas noticias no sean verdaderas, ya que si no estaríamos en clara desventaja con respecto al lado oscuro, realmente seria una guerra perdida si todos sus ataques mejoraran.
Richard Skeeter.
Shokeado recordó como se había hecho con esa edición de El Profeta.
Flash Back.
Andrew se apareció en la puerta de la mansión Riddle con una extraña carta en sus manos, era extraña por que solo tenia unas pocas líneas, las cuales decían "Carson, veni a la mansión. L. Voldemort." Abrió la puerta lentamente, casi temiendo con lo que se encontraría y adentro estaba Voldemort hablando con Severus Snape, Theodore Nott, Bellatrix Black y Rodolpus Lestrange.
- Fue una excelente misión, espero que sigan así. – decía Tom en un siseo.
Andrew se acerco despacio para darle tiempo a terminar.
- Voldemort. – dijo Andrew cuando ya había llegado a su lado. Los cuatro mortifagos lo miraron con expresiones de incredulidad, sin creer que alguien se atrevía a interrumpir a su señor.
- Ah, aca estas. Una estrategia perfecta, aca tenes otro ataque que espero puedas tener lista para dentro de dos días. – a medida que Tom hablaba su tono siseante iba desapareciendo y para cuando termino ya hablaba normalmente, bajo las miradas de completa sorpresa de sus cuatro mortifagos.
- Todo depende, para donde es el ataque? – pregunto Andrew abriendo la carpeta y empezándola a hojear con expresión de incredulidad dibujada en su rostro cuando leyó el lugar. – Pero es que vos estas loco! – exclamo olvidándose de con quien estaba hablando. – No podes tomar así como así el callejón diagon! Es una completa estupidez! Y mucho menos voy a poder yo tener listo esto para dentro de dos días! Yo también tengo cosas que hacer, tengo que encontrar a una persona, tenes una mínima idea de lo grande que es el mundo cuando uno busca a alguien? Pero sacando eso, lo cual es un problema casi imposible de resolver, no puedo hacer un ataque de semejante tamaño en dos días! – casi grito mientras seguía pasando hojas a una velocidad vertiginosa, pero aun así el tono de incredulidad no abandonaba su voz, ignorando las miradas que le daban los cuatro mortifagos y la indiferente de Tom.
- Si podes, el ultimo lo hiciese en cuanto? Cuatro, cinco horas? Y liberamos a 250 mortifagos de Azkaban, así que en dos días podes terminarlo. – dijo Tom sin su tono siseante pero si con un tono de indiferencia. – La persona a la que estas buscando la podes encontrar con un simple ritual. Y no es una estupidez, en realidad es bastante inteligente, si controlo el callejón diagon voy a manejar Gringotts, y la mayor zona comercial del Londres Mágico. – en su tono se denotaba que estaba orgulloso de su plan. Los cuatro mortifagos tenían los ojos abiertos de par en par, quien quiera que fuera ese muchacho era muy imperante en los planes de su señor, o tenia demasiado poder. Aunque tal vez eran las dos cosas juntas las cuales hacían que Voldemort decidiera ignorar los comentarios del chico acerca de su sanidad mental.
- Ya trate de hacer un ritual. – mascullo Andrew fulminándolo con la mirada para después desviarla y posarla sobre los cuatro mortifagos que estaban observando la escena sorprendidos. – Hola, soy Andrew James Cullen, pero díganme Andrew. Además soy medio vampiro y estratega. – se presento Andrew a los demás con un tono rápido e indiferente antes de volver a mirar a Tom. – Otra idea además de un ritual? – pregunto interesado.
- No, ya probaste con pociones? – pregunto Tom, su tono había dejado de ser indiferente, pero aun así no mostraba mucho interés en la búsqueda de esa persona, cosa que al chico no parecía importarle.
- Si, con todas, incluso con las pociones antiguas, probé con hechizos de rastreo desde unos de cuarto año hasta con complicados hechizos de magia negra, incluso use un mapa mágico y los tontos hechizos que salen en las revistas, ya estoy arto, vine hasta aca para poder ver a esa persona y no la encuentro. – la ultima parte la dijo en un tono de furia que no paso inadvertida para nadie.
Después de decir eso los seis se quedaron en completo silencio, los cuatro mortifagos pensando muy seriamente quien era ese chico, el cual supuestamente era un medio vampiro, Tom se quedo mirando la carpeta en manos de Andrew pensativamente y Andrew pensaba en como haría esa maldita estrategia antes de ir a Hogwarts, cosa que era exactamente en dos días.
- Como sea, quiero dentro de dos días esa estrategia hecha y espero que sea tan buena como la anterior. – dijo Tom, antes de hacerle unas señas a los mortifagos e irse por un pasillo con los cuatro siguiéndolo, y dejando ahí a Andrew, solo y shokeado.
Fin Flash Back.
Ya ni sabia donde estaba, no tenia idea de en donde se había aparecido, solo había pensado en irse de ahí rápidamente y se había ido sin problema alguno. Tranquilamente Andrew levanto la vista encontrándose en frente de las tres escobas, miro a su alrededor y vio que el pequeño pueblo había sido reconstruido sin problema alguno. Se quedo mirando desconcertado la entrada de las tres escobas, como esperando que alguien saliera de allí y le dijera por que había ido a ese lugar de manera tan inconciente.
Estuvo así por más de cinco minutos hasta que decidió irse. Pero justo cuando estaba por girar y emprender la ida hacia otro lugar alguien salio de el bar, alguien extrañamente familiar que empezó el camino hacia el colegio sin siquiera verlo. Ese hombre de unos treinta y pico, con el pelo negro lacio cortado bastante corto y todo parado, cosa que le daba un toque mas juvenil y unos ojos azul mar que brillaban extrañamente con una mezcla de alegría y tristeza.
Avanzando rápidamente Andrew se interpuso en el camino de ese hombre, el cual estuvo a punto de esquivarlo, pero en cuanto lo miro a los ojos solo atino a mirarlo fijamente y a abrir la boca de la impresión.
- Harry? – pregunto el hombre en un susurro, con lagrimas en los ojos.
- Sirius. – lo que Andrew dijo no fue una pregunta sino una afirmación y de repente se encontró siendo abrazado fuertemente por su padrino, el cual lloraba desconsoladamente.
Estuvieron en esa misma posición por mas de quince minutos, la gente que pasaba por allí veía esa escena sin entender nada, pero a Sirius no le importaba, el seguía abrazando a Andrew como si se fuera a esfumar en cuanto lo soltara mientras Andrew trataba inútilmente de calmarlo.
- Harry, que te paso? Que te hicieron? – pregunto Sirius en cuanto se separo y lo miro a los ojos, los cuales si bien ahora brillaban por la felicidad de haber encontrado a su padrino, aun seguían teniendo esa tristeza, soledad, nostalgia, sabiduría, y frialdad. Andrew como respuesta sonrió sacando sus dientes, mostrándoselos con una abierta sonrisa, que con esos dientes parecía una sonrisa malévola, mas que una amable. –Merlín! Quien te hizo esto? – pregunto horrorizado.
- Es una historia larga, no preferís que te la cuente en otro lado?
- Ahora tengo una reunión con Dumbledore, pero podría…
- No, - lo interrumpió Andrew. – anda a esa reunión y después hablamos.
- Por cierto, en esta dimensión todos creen que me llamo Julius Burnett y vos? – pregunto Sirius emprendiendo la ida hacia el colegio acompañado por Andrew, quien ya había guardado sus colmillos.
- Julius mirame. – pidió Andrew y Julius (N/A: Desde ahora le voy a decir así) paro su marcha solo para mirarlo fijamente. Andrew cambio nuevamente a su forma de adolescente. Julius abrió la boca de pura sorpresa y Andrew sonrió ante su expresión. – Después te lo voy a explicar con todos los detalles que vos quieras, pero ahora simplemente podes decir que sos un amigo de mis padres que yo ni sabia que estaba vivo, me llamo Andrew Carson, ok? – pregunto Andrew a lo que Julius asintió dándole una amable sonrisa.
El resto del camino lo hicieron en silencio, Julius miraba cada pocos segundos a Andrew de reojo para asegurarse de que su ahijado estaba ahí realmente y no iba a escapar, mientras que Andrew se divertía analizando, con vampira vista, el colegio al que se acercaban a paso rápido, de esta forma todos los detalles eran diferentes y a él le encantaba hacerlo siempre que podía, ya que era una manera de evadir los problemas.
En menos de media hora ya estaban abriendo las puertas del colegio, donde casualmente pasaba Dumbledore caminando, algo preocupado por la desaparición repentina de su profesor de DCAO, es decir, Julius.
- Señor Carson, no pensaba verlo hasta dentro de dos días. – dijo Dumbledore con su común sonrisa amable.
- Yo tampoco pensaba verlo, – dijo Andrew poniendo una cara indiferente que sorprendió a su padrino. – pero es que me encontré con Julius y como no tengo nada para hacer pensé en acompañarlo hasta aca, además tengo que hablar con el de algo importante.
- Ah, comprendo. Y Julius es algún familiar tuyo? – pregunto con una pequeña sonrisa, sin duda le desconcertaba e impresionaba el hecho de que el chico se comportara así y ahora se empezaba a preguntar como habría tratado a su profesor.
- Soy un amigo de sus padres. – intervino Julius.
- Julius, te espero cerca del lago. – dijo Andrew con un tono calido y amable, nada comparable al que usaba con el director (N/A que sufra! jajajaja).
Julius lo miro desconcertado pero aun así asintió y se dispuso a seguir al director a la reunión de profesores.
Mientras tanto Andrew se dio media vuelta y emprendió el camino al lago. Pocos minutos después estaba llegando a las orillas de ese lago tan conocido por el, con una pequeña sonrisa se sentó con las piernas cruzadas en poce india en el piso, posicionando sus manos en las rodillas con gesto despreocupado y cerro los ojos.
Cuando Julius lo encontró Andrew estaba flotando uno metro sobre el suelo, con expresión de tranquilidad, sus manos colgaban al costado del cuerpo pero sus piernas seguían dobladas como antes.
- Andrew? – pregunto Julius con cuidado tratando de no sobresaltar al chico, pero Andrew no pareció oírlo. Extrañado, rodeo el cuerpo flotante de su ahijado, posisionandose en frente de él. Andrew abrió un solo ojo para verlo y le sonrió antes de volver a cerrarlo, para después empezar a descender lentamente hasta llegar al suelo.
- Meditaste alguna vez? Es increíble como quedas después de meditar. – dijo mientras se paraba.
- A donde vamos a ir a hablar? – pregunto Julius algo incomodo.
- A mi casa. – dijo Andrew tendiéndole una mano, para indicarle que iban a aparecerse en ella. Julius tomo la mano de su ahijado e inmediatamente sintió como desaparecían del lago, estando aun dentro de las barreras de Hogwarts, para aparecerse en un lugar completamente desconocido en frente de la gran mansión griega.
- En donde se supone que estamos? – pregunto Julius extrañado.
- Selene, Metis. – llamo Andrew, ignorando a Julius mientras empezaba a tirar de su mano para llevarlo dentro de la casa. Con una rapidez envidiable las dos doncellas doradas llegaron a la sala en cuando Andrew puso un pie en ella.
- Nos llamaste Andrew? – pregunto Metis bajo la mirada incrédula de Julius.
- Si, podrían conseguirme sangre? Hace des meses que no tomo y si no lo hago rápido podría pasar un accidente. – dijo Andrew mandando una mirada de reojo a su padrino que las dos mujeres captaron e inmediatamente desaparecieron. – Vamos a sentarnos y ahí te explico todo. – dijo señalando los sillones.
Pocos minutos después estaban los dos sentados, Julius algo desconcertado por el silencio de su ahijado, y Andrew tomando un liquido rojo y algo espeso de una copa.
- Bueno, quien empieza? – pregunto Andrew pocos segundos después, mirando la sangre que estaba en la copa con una pequeña sonrisa y algo de rubor en sus mejillas a causa de la sangre recién adquirida.
- Queres que empiece yo mientras vos tomas el resto de tu mmm… sangre? – termino con voz algo seca y dura pero sin ser esa verdaderamente su intención.
- Empeza vos por favor. – pidió Andrew.
(N/A por fin me voy a enterar que paso con Sirius! Si, no pongan esas caras, se que parece raro el comentario pero es que no se me ocurría nada hasta ahora y voy teniendo ideas a medida que escribo, hasta hace media hora no sabia que había pasado con él nnU)
- Bueno, cuando llegue aca, hace dieciocho años, por una extraña reacción al traspasar el velo, rejuvenecí hasta tener 19, aparecí en medio de la noche en un barrio muggle con solo mi varita y un par de monedas. Los muggles, pensando que me había pasado algo raro me llevaron al hospital y entre todo el lió no me sacaron la varita, gracias a dios. Los dos primeros días estuve inconciente, pero cuando desperté tenía amnesia. Durante el mes siguiente fui recuperando la memoria hasta que logre acordarme de todo, cuando recordé todo trate de ir a ver a Dumbledore y el me dijo que seria un riesgo que volviera a pasar por el velo hasta que no envejeciera nuevamente, ya que podía pasarme de nuevo eso de rejuvenecer y dejaría de existir, o cualquier cosa peor, pero también estaba el hecho de que ese velo llevaba a muchos otros lugares realmente no entiendo como pudiste llegar aca. Bueno, después de considerar seriamente todas las opciones decidí tomarme un tiempo, medio año después ya me había hecho la idea de que tendría que quedarme bastante tiempo aca mientras empezaba a investigar el velo, esa tarde me acorde de Moony y de cómo estarían los chicos en esta época, así que se me ocurrió que tal vez siendo profesor podría acercarme a ellos y conocerlos. – una sonrisa escapo de los labios de Julius sin que él pudiera evitarlo. – Le conté esto a Dumbledore y el me consiguió los papeles y algo de plata para que pudiera pagarme la universidad, ahí conocí a Marie y cinco años después, cuando salimos de la universidad nos casamos. – elevo su mano y movió el dedo corazón, en el cual tenia un simple anillo de oro, sin ningún agregado, en esos momentos tenia una sonrisa radiante y Andrew estaba con los ojos abiertos de par en par. – Ella y yo empezamos a trabajar en Hogwarts desde entonces, ella es la profesora de Transformaciones y yo de Defensa contra las artes oscuras. Tres años después estábamos teniendo mellizos, no sabes lo que fue eso! El año que viene van a entrar en Hogwarts y tenemos otra hija de cinco años. – dijo terminando su historia con la misma sonrisa radiante de felicidad y Andrew, que ya había terminado su copa y ahora estaba tomando otra, también tenia una sonrisa similar.
- Felicidades Sir… Julius. – se corrigió automáticamente el morocho, haciendo sonreír a Julius. – Mi historia es algo mas larga que la tuya.
- No importa, tenemos todo el día. – dijo Julius sonriéndole. – Cuando termino la reunión le dije lo que pasaba a Marie y ella me dijo que te quería conocer y que podíamos tomarnos todo el tiempo que quisiéramos.
(N/A: Ahora la historia de Harry!!! Siiii!!! La historia tan esperada por todo el mundo!!! Y por mi también, ya que se me ocurrió mientras hacia la de Sirius, no quedo linda??? Me tomo un montón hacerla ¬¬ pero valió la pena! )
- En ese caso sentate y preparate para una historia larguisima, pero antes, queres algo de tomar? – pregunto y los ojos de Julius se movieron instintivamente hacia la copa de la que Andrew estaba tomando con una mueca de asco en sus labios. Andrew comprendió su mirada y se hecho a reír sin remedio. – No esto, si no un café, té, cerveza de mantequilla. – dijo dándole una sonrisa burlona.
- Una cerveza de mantequilla estaría bien. – dijo después de soltar un suspiro de alivio. De repente apareció una jarra con la bebida que Julius había pedido flotando en frente suyo. – Como? – fue lo único que pudo preguntar.
- Es la mansión, después te explico. – dijo al ver que su padrino lo iba a interrumpir. – Después de que caíste por el velo no paso nada, salvo que Dumbledore me dijo la profecía por la que Voldemort quería matarme, en las vacaciones me escape de la casa de los Dursley y alquile un departamento en alguna parte de Londres, no tenia ni la mas mínima idea de donde, pero no le informe a la orden. Una semana después me cruce con Remus y Tonks por las calles, ellos estaban saliendo y justo ese día Remus le había pedido a Tonks si quería casarse con el, ya que según me entere ese día, ellos habían estado viéndose a escondidas y como ambos se necesitaban después de tu "muerte" decidieron que lo mejor seria casarse. No sabes lo feliz que me puse, les hice prometer que no le iban a decir al resto de los miembros de la orden que estaba ahí. Y ellos cumplieron, pero Moody los encontró en una de las tantas veces que fueron a verme después de eso y le aviso a Dumbledore, yo huí de ahí, mientras que Rem y Tonks, furiosos, fueron casi echando fuego por la boca a decirle un par de verdades a los miembros de la orden, por que les había contado la profecía. Por otro lado yo me había perdido por las calles de Londres, había perdido a los miembros de la orden, pero ahora el perdido era yo; estaba caminando por ahí cuando escuche y vi a una serpiente a punto de morirse de hambre, la levante y fui a un hotel, cuando conseguí estar a solas en la habitación le di de comer uno de los ratones de Hedwig. Hasta la navidad todo había ido normal, yo había ido a Hogwarts y, aunque me había distanciado un poco de mis amigos todo iba bien. Para esas fiestas Remus y Tonks me invitaron a su casa, después de la cena me contaron que Tonks estaba embarazada de dos meses.
- En serio? – lo interrumpió Julius con los ojos brillando de emoción.
- No te emociones hasta haber escuchado toda la historia. – dijo Andrew con un tono apagado que preocupo de sobremanera a Julius. – Cerca de medianoche entraron varios mortifagos, tratamos de pararlos pero lograron desarmarnos y dejarnos inconcientes. – Andrew torció su boca en una fea mueca. – Cuando desperté estábamos en una celda encadenados a las paredes y aca lo gracioso es que Dumbledore se había encargado de la protección de la casa de Moony. Bueno, vinieron gran cantidad de mortifagos a torturarnos, parecía un desfile, vinieron desde los del circulo interno hasta los de menos importancia, todos para torturar a dos famosos miembros de la orden y al niño-que-vivió. – dijo esto con un tono de amargura que no paso desapercibido para Julius. – Cuando se acabaron los mortifagos y estábamos en algún punto bastante cercano a la locura, llego Voldemort, el mato a Tonks y a Remus bajo mi mirada algo espantada y aturdida, yo trataba de soltarme de las cadenas, al principio para salvarlos, pero después para escapar de la muerte, cuando tiro el rayo yo seguí tratando de soltarme, pero ese Avada nunca llego...
- Como que no? – lo interrumpió Julius.
- Espera, no te apures, te acordas que antes dije que me había encontrado una serpiente? Bueno, ella se interpuso entre el rayo y yo y solo tubo tiempo para decirme que había sido un gran amigo y que no me muriera por que era un gran mago como para dejarme vencer por tan insignificante hombre. – Andrew formo una sonrisa melancólica. – En ese momento yo me acorde que a veces podía hacer magia sin varita y concentre toda mi energía en soltar esas tontas cadenas. Justo antes de que Voldemort me tirara el Avada me solté y sin saber como en ese momento desmaye a todos con un movimiento de muñeca que los tomo desprevenidos. Entonces me aparecí en no se donde, estaba en medio de un bosque, yo lo único que había pensado era en que quería salir de ahí y realmente salí, por que cuando me encontraron me contaron que estaba en alguna parte de Australia, ya ni me acuerdo en donde. – dijo antes de largarse a reír sin poder evitarlo. – Pero volviendo a la historia, por que me estoy adelantando, cuando estuve en ese bosque pues… fue en ese bosque que me mordió el vampiro, había estado ahí como un mes, y dos días antes de que encontrara la dichosa ciudad va y me ataca un estupido vampiro. Como sea, después cuando encontré la ciudad por alguna extraña razón no quería volver a Hogwarts, eso seria volver a los recuerdos y yo no quería eso, era demasiado duro. – dijo Andrew y bajo la mirada, para después levantarla nuevamente, ahora tenia los ojos tristes, casi melancólicos. – Pero tampoco quería abandonar la magia, yo quería vengarme de Voldemort, además estaba la profecía. Había pasado dos días en un hospital muggle recuperándome y mientras tanto pensaba en que iba a hacer, trate de invocar mi varita, cosa que sirvió, por extraño que pareciera y al poco tiempo ya tenia mi varita en mis manos, como pude logre llegar hasta el baño y usando los pocos poderes de metamorfago que sabia que tenia me transforme, seguía teniendo la misma edad pero me cambie el pelo, desde ese momento pase a ser Andrew Carson en aquella dimensión también, un chico de dieciséis años pelirrojo de ojos grises con el pelo hasta los hombros atado en una colita baja, mi constitución fisica seguía siendo bastante similar, pero no así mi rostro, el cual cambie y lo hice mas "aristocrático", algo parecido a Draco Malfoy, te acordas de el? – pregunto Andrew.
- Si, ese chico rubio, no? – pregunto Julius.
- Ese mismo, bueno, siguiendo con mi historia, mande a Hedwidg, la cual me había encontrado mientras estaba en el hospital y pedí que me dieran gran cantidad de galeones para que pudiera sobrevivir, algunos euros y dólares también. Entonces me fui a Estados Unidos, ahí entre a una escuela de magia bastante prestigiosa. Pero no había estado siquiera un mes en ese colegio cuando me llego una carta invitándome a ser parte del alumnado del prestigioso y bastante secreto colegio Magic Force, yo obviamente acepte, ahí termine mis estudios y cuando los termine con las mejores notas de la historia del colegio desde las del director actual me pidieron que me quedara como profesor y entre clases ellos terminaron de enseñarme las cosas que yo no sabia, incluso Richard, el profesor de Creación, cuidado y control de animales mágicos, me regalo a mi fénix, Devil, después si queres te lo muestro, ahora debe estar con Patrick. – dijo algo pensativo.
- Quien es Patrick? – pregunto Julius frunciendo el ceño.
- Mi ahijado, después te cuento, todavía no llego a esa parte de la historia. – dijo con una pequeña sonrisa. – Cuando había pasado dos años como profesor llego un pequeño de 11 años queme llamo bastante la atención, tenes que saber que en el Magic Force no se dividen a los chicos por casa si no por año, y como es una escuela muy selecta no tenemos mas de 40 alumnos por clase, algo bastante manejable con experiencia. Bueno, yo cubría a la profesora de Artes Oscuras y a todos les encantaba como enseñaba, hacia las clases divertidas y para todos era conocido como el divertido profesor Andrew, nadie me llamaba por mi apellido. Por donde iba? – pregunto algo perdido.
- Con que un alumno de 11 años te extraño. – dijo Julius divertido viendo como el chico se perdía en sus recuerdos.
- Cierto, este chico se llamaba Alexander Malfoy, si, tal y como escuchaste, pero tenia muy poca relación con Lucius Malfoy, ellos se habían separado de esa parte de la familia generaciones atrás, es como si vos hubieras tenido hijos, ellos serian Black, pero no tendrían nada que ver con Bellatrix Black, o si? – pregunto tratando de dar un buen ejemplo, a lo que Julius asintió comprendiendo. – Este chico tenia un secreto, pero aparte de eso lo raro era que no se juntaba con nadie, ni una sola persona, se la pasaba encerrado en la biblioteca y por alguna extraña razón se adelanto demasiado para su grupo así que lo adelantamos un año, después de hacerle las pruebas pertinentes, pero nos sorprendió de nuevo cuando sobrepaso al grupo de segundo, así que lo subimos un año mas y resulto que el chico estaba en su nivel de aprendizaje estando en tercer año. En una de las reuniones de profesores decidieron que alguien debería hablar con el, y como yo era el mas joven, por decirlo así, ya que todavía no entendía como cambiar mi cuerpo y ajustarlo a mi edad, me toco a mi hablar con el. Todavía recuerdo cuando me lo encontré.
Flash Back
El pelirrojo profesor de Artes oscuras entro en la biblioteca y fue hacia una de sus mejores amigas, la bibliotecaria Susan Smith, de 23 años, la mas joven después de él.
- Andrew, que te trae por aca? – pregunto Susan sin siquiera levantar la cabeza del libro que estaba leyendo.
- Como diablos haces para saber cuando vengo? – pregunto Andrew frunciendo el seño, esa mujer siempre hacia lo mismo.
- Ya te lo dije miles de veces, deberías tener mejor memoria… tu presencia se siente cuando entras a una habitación, es bastante rara así que es fácil de identificar. – comento con una leve sonrisa mientras levantaba la cabeza. – Necesitabas algo?
- Si, los demás profesores me mandaron a hablar con ese alumno… Alexander Malfoy, quieren saber por que esta tan aislado del resto. – torció su boca en una mueca. – Deberían dejarlo tranquilo, pero como no lo hacen yo soy el elegido para molestarlo cuando estudia tan tranquilamente, es el alumno perfecto. – termino con una pequeña sonrisa.
- Si, lo se. – dijo Susan. – El estaba haciendo tu trabajo de Artes Oscuras cuando lo vi, parecía tener bastantes problemas. – termino con una sonrisa divertida. – Vos te haces el tonto, tus clases serán las mas divertidas, pero los matas con las tareas que les mandas a los pobres chicos.
- Es mas divertido así y no escuche que nadie se quejara, pero bueno, nos vemos mas tarde? – pregunto sonriéndole levemente, todos en ese lugar sabían que el en realidad era un vampiro y que tenia 20 años, en especial esa chica, su mejor amiga incluso tal vez mas que Hermione Granger, a la cual no veía desde hacia cuatro años.
- Claro, así que ayudo con las correcciones de los trabajos que mandaste la semana pasada y que seguro no corregiste.
Andrew le saco la lengua infantilmente antes de darse media vuelta e ir a la parte de Artes oscuras. En una mesa, completamente solo, encontró a Alex rodeado de libros, con la ceja levemente fruncida y cara de completo fastidio. Usando como en pocas veces su parte vampira, fue sin casi tocar el piso de lo rápido que iba y se sentó en frente del chico sin que este se diera cuenta por tener la cabeza casi pegada a uno de los libros.
- Problemas con mis tareas? – pregunto Andrew sobresaltando a Alex.
- Profesor Carson, no lo escuche venir, me asusto. – dijo Alex con su tono algo tembloroso por el susto que se había pegado.
- Por que me decís profesor Carson? – pregunto Andrew frunciendo el ceño nunca le había gustado su apellido falso, ni siquiera sabia por que lo había escogido.
- El que todos los alumnos le falten el respeto no significa que yo tenga que hacerlo también. – dijo Alex.
- No es falta de respeto, yo pedí a principios de año que no me dijeran Profesor Carson por que me hacían sentir viejo, que me dijeran Andrew o Profesor Andrew, pero no por mi apellido.
- Como sea, a mi no me gusta llamara a alguien por su nombre siendo que no lo conozco. – dijo Alex tercamente.
- Bueno, hagamos una cosa, yo te digo un nombre por el cual solo me vas a llamar vos, así no tenes problemas por el tema de pronunciar Andrew en frente de todos y yo te contesto una de las diez preguntas de la tarea. – propuso Andrew sonriendo divertido tendiéndole una mano para cerrar el trato.
- Trato hecho. – dijo Alex estrechando la mano del profesor.
- Bueno, me vas a decir Harry, cual es la pregunta? – pregunto sonriendo amablemente.
- Por que Harry? – pregunto el chico confundido.
- Si te cuento un secreto vos no se lo vas a contar a nadie? – pregunto inclinándose sobre la mesa en gesto confidencial, Alex asintió algo desconfiado. – Escuchaste sobre la desaparición de Harry Potter hace cuatro años? – Alex volvió a asentir. – Bueno, yo soy Harry Potter, solo lo saben los profesores y tengo esta apariencia gracias a que soy un metamorfago.
Alex por alguna extraña razón le creyó y puso sus ojos como platos ante la sorpresa.
- En serio? – pregunto bastante sorprendido.
- Claro! Ahora, - volvió a sentarse recto en la silla con una sonrisa amable como si nunca le hubiera dicho tal secreto a un chico completamente desconocido y que para colmo se apellidaba Malfoy. – me vas a hacer la pregunta?
- Eh? – pregunto confundido, entre tanta cosa había olvidado lo del trato. – Oh, si! – tomo rápidamente su hoja bajo la mirada divertida de Andrew y empezó a pasar sus ojos por las preguntas tratando de encontrar la mas difícil. – Cual es la diferencia entre el hechizo Mortis y Mortus?
- En realidad tienen pocas diferencias y si buscas su significado vas a ver que es el mismo, la única diferencia que tienen es que el Mortis se puede ver y tenes que pronunciarlo, en cambio el Mortus lo tenes que pensar y es total y completamente invisible. – explico Andrew simplemente. – Pero esa era la pregunta mas sencilla. – dijo divertido, haciendo que el chico frunciera el ceño.
- Pero esa era la única que no entendía.
- A ver léeme la que sigue. – pidió Andrew sonriendo levemente.
- Explicar las consecuencias de realizar mal el hechizo Capsa e Pandora (N/A: caja de Pandora, creo, no estoy muy segura)… ey! Como se supone que hagamos esto? – pregunto Alex contrariado y con bastante mal humor, causando la risa de Andrew, cosa que lo sorprendió, hacia mucho tiempo que no le causaba risa a alguien.
- Se supone que tienen que buscar en los libros. – dijo Andrew.
- Y que crees que estoy haciendo? Tomar el sol? – pregunto el chico sarcásticamente.
- No, no me entendiste, hay un pequeño truquito en ciertos libros, mira dame tu libro de clase. – Alex saco su libro de la mochila y lo puso frente al profesor, el cual lo abrió en las paginas en las cuales explicaba el hechizo. – Ahora pone tu mano sobre la pagina, - giro el libro y lo puso frente a su alumno. – y decí Videre con la mano a unos cinco centímetros de la hoja, obviamente con los ojos cerrados por que si no, no vas a ver nada.
Alex hizo lo que su profesor le dijo y en su mente se vio a si mismo lanzando el hechizo a alguien a quien no le distinguía la cara, de pronto esa persona se paro y empezó a correr en círculos, gritando mientras iba envejeciendo rápidamente y tosía sangre, poco tiempo después le cayo un rayo y solo quedo de ella su cuerpo tirado en el piso. Después se vio a si mismo diciendo mal el hechizo y en vez de ser la persona que estaba frente a el la que se puso a gritar correr y toser, esta vez le toco a el mismo, disfrutando desde primera plana de una muerte aterradora y estaba por ser repetido el hechizo cuando saco la mano de en sima del libro, haciendo que todo volviera a la normalidad.
- Por que nadie me dijo ese hechizo? – pregunto el chico frunciendo el ceño.
- Creo que lo dije en una de las clases que vos faltaste y como no tenes lo que se dice amigos a los que preguntarle no te enteraste. – dijo Andrew de manera bastante cruda.
- Pero y los profesores no…
- A veces los profesores nos olvidamos de ciertas cosas. – lo interrumpió Andrew y después miro su reloj, sorprendiéndose de la hora. – Lo siento Alex, puedo llamarte así, no? Como sea, lo siento pero tengo que irme, cualquier cosa que necesites estoy en mi despacho o en la sala de profesores o yo que se, pero en algún lado de este colegio estoy. – termino divertido mientras se paraba.
- Si, podes llamarme Alex. – concedió el adolescente sin saber por que.
- Ok, en ese caso nos vemos después, Alex. – dijo Andrew antes de darse media vuelta y dejar al chico haciendo sus trabajos.
Fin Flash Back.
Andrew sonrió ante su recuerdo.
- Que paso entonces? – pregunto Julius bastante interesado.
- Bueno, creo que debes saber que el Magic Force es un internado, pero lo que tiene de especial es que una vez que entras, a los 11 años, no podes salir hasta que termines el colegio a menos que haya algo de mucha importancia que hacer fuera.
- Y eso que tiene que ver con la historia? – pregunto frunciendo el ceño.
- Es bastante sencillo en realidad, dos años después estábamos festejando su cumpleaños numero trece, el ya estaba en quinto año y nos habíamos hechos muy buenos amigos a pesar de la diferencia de edad, tenes que recordar que para ese momento yo tenia 22 años. Era una muy pequeña fiesta, en realidad solo estábamos nosotros dos y un par de profesores más que se llevaban con Alex. En un momento de la fiesta me llevo a un lado y me revelo el "secreto"… el era el heredero de Ravenclaw.
Julius puso los ojos como platos por la impresión.
- Dos días después llego una carta de su hermana, ella, su marido, su hijo y un amigo de la familia, también padrino del chico habían tenido un accidente, solo ella y el pequeño habían sobrevivido, ellos habían tenido problemas de plata y en esos momentos no tenían a donde ir, por que les habían sacado la casa al no poder pagar los impuestos, la hermana de Alex, Helena, tenia una pierna y un brazo rotos, mientras que el pequeño Patrick había salido ileso del choque. Helena al estar completamente sola y saber que no iba a poder salir adelante le tuvo que mandar esa carta a Alex y el completamente preocupado me vino a ver para que yo hablara con el director y el lo dejara salir para que pudiera ver a su hermana y ayudarla. Yo me negué, no iba a hacer que lo echaran siendo el tan poderoso, así que yo hable con el director, pidiéndole que me permitiera salir y traer a Helena y a Patrick al colegio hasta que Alex terminara sus estudios y pudiera hacerse cargo por si solo, el director me lo permitió y yo tome el primer avión que me llevaba a Australia.
Andrew hizo una pausa y se quedo mirando un punto fijo en la pared, como recordando algo bastante interesante.
- Que paso entonces? – pregunto Julius bastante intrigado, ha decir verdad la historia de su ahijado era mucho mas interesante que la suya.
- Me costo encontrarlas y cuando lo hice estaban en uno de los peores hospitales que he visto en toda mi vida, fue bastante interesante su reacción cuando me vio, para ese entonces yo ya había aprendido como cambiar mi edad, así que me veía como lo que era en realidad, un hombre de 22 años.
Flash back.
Andrew traspaso unas puertas dobles con los vidrios rotos que parecía que si los tocabas se caerían, camino rápidamente hacia la recepción del lugar.
- Disculpe, - dijo Andrew a la mujer que estaba revisando unos papeles arrugados. – querría saber donde esta la señorita Malfoy.
- En el cuarto 43. – dijo la mujer con vos monótona y aburrida sin levantar la mirada de dichos papeles. – Esta con un pequeño revoltoso que no hace mas que llorar, vea si puede callarlo un momento.
Andrew miro de mala manera a la mujer sin que esta se diera cuenta y se fue a las escaleras, pocos minutos después estaba llegando a la habitación 43, desde fuera se escuchaban los llantos de un niño, así que teniendo algo de preocupación golpeo la puerta dos veces, no queriendo encontrarlos en un feo momento. Poco tiempo después un pequeño de tres años abrió la puerta con algo de dificultad y volvió rápidamente a la camilla en la que estaba su madre.
- Hola, usted es un doctor? – pregunto la mujer alzando como podía a su hijo y abrazándolo de manera protectora.
- No, vengo de parte de Alex. – dijo Andrew sonriéndole amablemente, ante esto la mujer se relajo.
- Creí que no podía salir de esa escuela. – murmuro la mujer aflojando el abrazo, pero de todos modos el pequeño seguía con su rostro apoyado sobre el pecho de la mujer tratando de no ver al extraño, últimamente le tenia mucho miedo a personas extrañas ya que no estaban ni su padre ni su padrino para protegerlo. – Pero pase, pase. – dijo Helena amablemente.
Andrew entro a la habitación y cerro la puerta tras el.
- Alex no puede salir, por eso vine yo… soy su profesor de Artes Oscuras y como no quería que lo expulsaran del colegio vine yo. – dijo Andrew mientras se acercaba a la cama, hasta parar al lado de ella. – Esta bien que su hijo este tan asustado? – pregunto frunciendo levemente el ceño.
- En realidad no, pero ha estado así desde que se entero de las muertes de… - pero no pudo seguir hablando por que se le formo un nudo en la garganta y se le llenaron los ojos de lagrimas. – Podrías tenerlo un minuto? – pregunto con la voz entrecortada.
- Claro. – Andrew se agacho levemente y paso sus brazos alrededor de Patrick, levemente lo fue alejando de su madre, la cual volteo la cara para que no la viera llorar.
- Mama! – grito Patrick y empezó a luchar con los brazos que lo alejaban de su madre.
- Shh, tranquilo. – le susurro Andrew al oído mientras lo giraba y lo acercaba hacia el, lentamente le paso una mano por la cintura y lo sostuvo cerca de su pecho, el chico pensando que se iba a caer paso sus bracitos alrededor del cuello de Andrew acercándose mas a él. – Como te llamas? – le pregunto de manera amigable.
- Patrick. – dijo el pequeño con vos temblorosa por el miedo.
- Bueno Patrick, si te tranquilizas un rato yo puedo arreglar todo y sacarlos a vos y a tu mama de aca para llevarlos con tu tío Alex.
Patrick se soltó del cuello del extraño y se lo quedo mirando algo más feliz de lo que había estado últimamente.
- En serio? – pregunto ilusionado.
- Claro, ahora te voy a dejar en el piso, trata de no tirarte en sima de tu mama por que le duele mucho el brazo. – dijo Andrew a lo que el pequeño asintió mientras lo bajaba y lo depositaba en el piso.
- Gracias. – dijo Helena con una pequeña sonrisa y los ojos algo rojos. – En serio nos vas a llevar con Alex? Se puede?
- No, pero después de una pequeña charla con Augusto, el director, accedió a tenerte en el colegio mientras no hagan mucho desastre. – dijo Andrew dándole una pequeña sonrisa.
Media hora mas tarde salían los tres del hospital y Andrew se apareció en el colegio llevando consigo a Helena y Patrick, en la puerta los esperaba Alex caminando de un lado a otro como un león enjaulado.
- Andrew! Que suerte que llegaste, un poco mas de tiempo y me aparecía por allá para buscarlos. – dijo Alex mientras se acercaba a paso rápido a los tres, Patrick se soltó del agarre de su madre y fue corriendo hasta Alex, quien lo recibió con los brazos abiertos y lo alzo en el camino mientras se acercaba a su hermana. – Helena que suerte que estas bien. – dijo bastante tranquilo por verla ahí, viva. – Lamento lo de… - no dijo mas nada por que su sobrino estaba ahí, ya después hablarían.
- Tal y como te dije, los traje sanos y salvos, llévalos a ver su habitación y explícales las reglas que me dio Augusto, no vaya a ser que te haga sacarlos del colegio. – dijo Andrew sonriendo de lado. – Tengo que ir a ver como están mis alumnos con sus clases y si me extrañaron mucho.- dijo con falsa preocupación.
- Oh, no te preocupes, mas de una chica se puso a gritar cuando dijeron que no ibas a dar clases por hoy, te aseguro que mañana van a saltar de felicidad, la mayoría pensaron que estabas herido o algo. – dijo Alex divertido.
- Seguro que Susan se las pudo arreglar bien sola y querrá repetirlo.
La nombrada salio corriendo del colegio al ver a Andrew y casi lo tira cuando lo abrazo.
- Andrew, Andrew, Andrew, Andrew, Andrew, Andrew. – repetía la mujer con la cabeza escondida en el hombro del hombre. – No sabes todo lo que tuve que pasar, nunca mas te remplazo, son unos salvajes! – casi gritaba histérica mientras sollozaba.
Andrew soltó a Helena después de asegurarse que esta no se iba a caer y levanto a Susan, cargándola como su fuera un bebe, para después empezar el camino hacia la enfermería, la pobre mujer necesitaba urgentemente unos calmantes.
- Que fue eso? – pregunto Helena enarcando una ceja.
- Andrew y su popularidad como profesor, los alumnos lo adoran. – dijo Alex sonriendo de lado bastante divertido.
Fin Flash Back.
- Los dos siguientes años Helena y Patrick se quedaron en el colegio mientras que Alex terminaba sus estudios, durante uno de los dos años salí con Susan, pero cortamos cuando notamos que no funcionábamos como algo mas que buenos amigos. Cuando Alex termino el colegio tenia 15, así que no podía trabajar y Helena había quedado con un pequeño problema en el corazón y no podía esforzarse mucho por mucho tiempo, así que yo les propuse que yo los ayudaba hasta que Alex pudiera trabajar y después ellos me devolvían la plata, si podían, claro, por mi no tenia ningún problema en ayudarlos con la parte económica, si a mi me sobraba plata. Cuando Patrick tenia cinco años decidieron que yo seria su nuevo padrino, como una forma de agradecerme todo lo que yo estaba haciendo por ellos, Alex había estado yendo a una universidad para aprender la maestría en DCAO y justo ese año cumplió la mayoría de edad además de terminar sus estudios, nuevamente se adelanto un par de años. En la fiesta me propuso volver a Hogwarts para ayudar un poco con la guerra y que fuéramos profesores ahí para defender a los alumnos. Yo acepte y fuimos los cuatro a Londres, cuando nos presentamos, yo me presente como Harry Potter, e hice bien, ya que si no mi disfraz de Andrew no hubiera servido mas. Meses mas tarde Alex era profesor de DCAO y yo de CCM, además empecé a salir con Ginebra Weasley, noviazgo que no duro mucho al notar que no nos soportábamos. Por un accidente toda la orden se entero de que era un vampiro y no se lo tomaron muy bien, algunos incluso me acusaron de ser un espía de Voldemort. – Andrew suspiro cansado. – Poco después salí con Draco Malfoy, realmente nos queríamos, o eso pensaba yo, ya que no mucho después lo encontré en la cama con Ginebra, un golpe duro. Mientras todo eso pasaba nosotros dábamos clases, las mías fueron famosas en poco tiempo y esta vez era conocido como el mas divertido de los profesores. Voldemort se entero de mi regreso al mismo tiempo que se enteraba de que Snape era un espía, lo torturo y lo mato de la peor manera posible. Alex y yo fuimos profesores durante los dos años que duro la guerra, en medio de las clases íbamos a diferentes ataques y dos años después, en una batalla la cual pelee yo solo liberando al completo mis poderes vampiros, cuando lo hice todos se echaron para atrás, incluso los de mi bando, el único que se quedo fue Alex y para mi sorpresa se aparecieron Susan y Richard después de que comenzáramos a pelear, bueno, en esa batalla ganamos la guerra. Después de eso me fui, estaba arto de Dumbledore, quien me quería controlar de nuevo, me entere de que había estado tratando de averiguar donde había estado, además de las vidas de Alex, Helena y Patrick, esto me enfureció, y yo fui a hablar con Hermione y Ron para pedirles que renunciaran a la orden… Ja! Lo único que hicieron fue decirme que estaba loco e incluso Hermione, mi amiga incondicional durante años me dijo si pensaba morderlos para que me hicieran caso, eso fue lo peor que me pudo haber dicho y junto con mi única familia, es decir Alex, Trick y Helena nos fuimos a Francia, ahí encontré la cura para el problema de Helena, ella bebió un poco de mi sangre y esto la fortaleció de tal manera que hasta rejuveneció un par de años, ahora parece tener 30 en vez de 35. Dos años después vino Blaice a mi casa, yo estaba haciendo una investigación para ver si lograba evitar la necesidad de sangre, pero el estaba desesperado así que decidí dejar mi trabajo y centrarme en el. Estaba desesperado por que había sido convertido en licántropo por uno de los seguidores vengativos de Voldemort y ahora tenia miedo de lastimar a su mujer, una muggle y su hijita de un año.
- Lograste algo?
- Si, en un libro bastante viejo de magia antigua escrito por Merlín encontré un ritual, ahora el controla su licantropía, el único problema es que no pude hacer nada con la investigación para los vampiros por que al poco tiempo de que ayude a Blaice me llego la información de que tres hombres me estaban buscando para matarme por haber matado a un familiar suyo. Después de eso me separe de Helena, ya que Trick y Alex habían ido a Hogwarts de nuevo, como alumno y profesor respectivamente. Pero Francia me gustaba demasiado, así que me quede deambulando por ahí, al poco tiempo un clan de vampiros me encontró y me llevaron con ellos para tratar de averiguar si era un peligro para ellos, obviamente me llevaron después de lograr desmayarme, cosa que les resulto bastante sencilla por que no había comido los dos anteriores días y todavía no estaba acostumbrado. Cuando comprobaron que no era un peligro accedieron a entrenarme y pronto los sobrepase en poder, pero no en resistencia.
- Que queres decir con eso? – pregunto Julius sin comprender la ultima parte.
- Pues, en ese entonces yo no podía resistirme por mucho tiempo a la sangre, en cambio ellos podían aguantar hasta un mes y medio sin beber. Me entrenaron en ese detalle y cuando logre alcanzarlos me marche, quería ver a Patrick, ya que me había encariñado mucho con el pequeño, bueno no tan pequeño ya que tenia trece para ese momento, mi entrenamiento había durado solo un año pero era mucho mas poderoso que antes. Cuando encontré a Helena descubrí que estaba saliendo con un muggle y volvía a su trabajo de artista, ella es pintora, muy buena a decir verdad. Después de ponerla al tanto de mi vida me fui a Hogwarts, ahí volví a entrar como profesor y durante el año salí con una chica de Hosmeade que trabajaba en la dulcería, pero la deje al poco tiempo. Cerca de fin de año los miembros de la orden del pájaro trataron de apresarme, por temor, supuestamente, a que me convirtiera en el nuevo Dark Lord, los vencí a todos y escape, ellos me persiguieron y en una parte del camino los tres licántropos, si esas personas que según lo que me entere me querían matar, me encontraron y tuve que pelear yo solo contra tres licántropos bien entrenados y los miembros de la orden. – Andrew suspiro. – Salí muy mal herido y fue por que pude aparecerme. Menos de medio año después Alex me obligo a traspasar el velo para venirme a vivir con vos, el había estado investigando como era el funcionamiento del velo y descubrió que solo los herederos podemos traspasarlo sin sufrir ninguna anomalía, tanto fisica como psicológica o mental. Así que calculamos bien las horas y me vine para aca.
- Y que estuviste haciendo desde que llegaste, según tengo enterado hablaste con Dumbledore hace mas de una semana.
- Pues si, llegue aca y me encontré con Voldemort, pero como estamos en otra dimensión pensé en actuar diferente, tal y como había acordado con Alex, actuar como mi mismo y resulta que le termine contando que era de otra dimensión, después de eso me lo encontré en el ataque a Hosmeade y como soy y era uno de los mejores estrategas no pude resistirme y le corregí el ataque. Al día siguiente fui a ver a Lily y me encontré de paso con James. – dijo con una pequeña sonrisa.
-Debió haber sido muy duro el no poder hablarles y decirles quien sos en realidad. – dijo Julius algo triste.
Andrew asintió y procedió a contarle lo que había hecho desde que había llegado a esa dimensión (N/A cosa que ustedes, mis queridos y furiosos lectores, ya saben y no pienso repetir ).
- Y… que pensas de lo que estoy haciendo? – pregunto Andrew.
- En realidad no se que decir, pero tal vez estés haciendo lo correcto, ya viste lo que paso cuando gano Dumbledore y estabas del lado de la luz, probar con el lado gris tal vez ayude a que veas las cosas desde otra perspectiva y termines de decidirte.
- No creo que me termine de decidir nunca. – murmuro Andrew, justo en ese momento se escucho un plop y los dos voltearon a ver a quien se había aparecido, encontrándose con un joven de unos 25 años, pelo castaño oscuro y ojos azules. – Alex!? Que haces aca? – pregunto Andrew extrañado mientras se paraba, notando la palidez en el rostro de su mejor amigo.
- Desapareció una de las cartas que vos nos mandaste, la que le escribiste a Patrick, la que le mandaste con el mapa. – dijo Alex acercándose rápidamente a Andrew y al otro mago que todavía no sabia quien era.
- Esa, precisamente esa… - murmuro Andrew maldiciéndose mentalmente.
- Si esa, por cierto, soy Alexander Malfoy. – se presento tendiéndole una mano a Julius.
- Sirius Black, ahora Julius Burnett. – dijo estrechando la mano de Alex.
- Oh, ya lo encontraste. – le dijo a Andrew con una pequeña sonrisa.
- Si, como sea, sabes quien fue?
- No y no tengo ni la más mínima idea, pero estoy casi seguro que lograran averiguar el funcionamiento del velo en poco tiempo si son ellos los que consiguieron la carta.
- Si, yo también pensé lo mismo… Como esta Patrick? Ya los sabe?
- Si, lo siento pero tengo clase en menos de 5 minutos y no puedo irme así, te veo dentro de un par de días si no pasa nada raro. – dijo Alex despidiéndose dándole un abrazo antes de desaparecer con otro pequeño plop.
- Bueno, ahora ya conoces a Alex. – dijo Andrew con una pequeña sonrisa a Julius, la cual su padrino correspondió antes de mirar la hora y abrir los ojos de par en par horrorizado. – Que pasa?
- Son las 8! Le prometí a Marie que iba a estar ahí para la cena, lo siento Ha- Andrew pero vamos a tener que hablar otro día, y creo que deberías descansar un poco, tenes mala cara.
Andrew le sonrió divertido a su padrino, notando como le brillaron los ojos cuando nombro a Marie, igual que como le pasaba antes cuando alguien nombraba a Draco Malfoy, de quien había estado verdaderamente enamorado, pego los labios evitando que un suspiro abatido saliera de sus labios.
Un extraño ruido se escucho y pocos minutos después una lechuza se paraba en el respaldo del sillón en el que habían estado sentados anteriormente y extendió la pata para que Andrew tomara la carta, lo cual hizo rápidamente.
Andrew! A que no sabes, mi mama dijo que podías venir a mi casa, así te conoce y de paso no te perdes cuando vayas a King Cross, si podes venir nos vemos mañana en el Callejón Golden Fénix a las tres, te parece bien?
Saludos,
Prongs, Canuto y Moony. (N/A se que canuto es en castellano pero me gusta mas así jeje nnU)
- Pues… creo que no vamos a vernos hasta el comienzo de clases. – dijo Andrew pasándole la carta a Julius quien sonrió.
- Veo que si, espero que te diviertas. – dijo Julius. – Nos vemos. – lo abrazo fuertemente, siendo correspondido rápidamente por Andrew. – Cuesta mucho aparecerse desde aca?
- No, es como si te aparecieras desde Hosmeade al Callejón Diagon.
- Oh, entonces nos vemos en Hogwarts. – dijo Julius y lo volvió a abrazar antes de desaparecer dejando a un Andrew solo y pensativo, recordando con mas detalle la batalla final y todo lo que había pasado desde entonces.
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Sorry!!!!!! En serio lo siento, pero es que desde el miércoles 18 hasta el viernes 27 estuve en un viaje de estudios y después me entero que me llevo Historia con un 3!!! Fue horrible, además de llevarme Geografía con un 4!!! Lo que trate de compensar subiendo un capitulo bastante largo, o eso creo yo, para mi es muuuy largo viendo y considerando que me tomo mas de dos semanas hacerlo ¬¬…
Como sea, espero que les guste y no traten de matarme que hay una lista larguisima, primero están mis viejos, después mis amigas y, recién después, ustedes lectores de mi fict.
Bye, nos leemos en el próximo cáp. Bye, besos.
