8. El viaje mas complicado de la historia.
Andrew abrió primero un ojo y después lo volvió a cerrar cansadamente. Sabia que debía despertarse y hacer algo, pero no recordaba que era ese algo. Con algo de reticencia abrió el ojo izquierdo nuevamente y poco después, con gran cansancio, abrió el otro ojo. Parpadeo tratando de acostumbrarse a la luz y en un intento desesperado por no volver a dormirse. Se sentó algo adormilado todavía y miro el reloj que estaba sobre la mesita de luz, las 7:30, quien lo mandaba a despertarse tan temprano, pensó con ganas de volver a dormir, pero de nuevo esa vocecilla en su cabeza diciéndole que tenia que hacer algo importante.
Bastante dormido todavía y casi como si fuera un zombi se paro y fue hacia el baño, se lavo los dientes, se baño y se cambio en menos de quince minutos, tiempo record considerando el sueño que tenia en sima.
Cuando salio del baño se apoyo en la puerta de este y con gesto pensativo paso su mirada por toda la habitación, cosa que no había podido hacer la noche anterior debido al sueño, ya que todo el día había estado de un lado para el otro con los merodeadores, siendo alguien normal aquel día. La habitación estaba pintada de un amarillo bastante tranquilizante, cosa rara ya que nunca le había parecido tranquilizante el amarillo, la cama con dosel estaba en una esquina de la habitación con una mesita de luz a cada lado, a los pies de la cama estaba su baúl, el cual parecía a punto de estallar de tantas cosas que tenia ahí dentro; en frente de la cama había un escritorio y en este había un par de papeles y una carpeta sobre estos, al lado del escritorio había unas estanterías con algunos libros y después estaba la puerta del baño alejada un metro de las estanterías, no era la gran cosa pero al mismo tiempo emanaba de ella una tranquilidad abrumadora, que en realidad no le gustaba sentir, era demasiado problemático como para sentir alguna vez tranquilidad por mas de unas horas.
La débil vocecilla que antes había estado molestándolo se hizo un poco mas fuerte y, alarmado, volvió a pasar la vista por la habitación, deteniéndose en el escritorio y abriendo sus ojos desmesuradamente cuando estos se toparon con la carpeta que le había dado Tom hacia dos días, que todavía no había abierto y que casualmente tenia que entregar ese mismo día antes de las doce.
- Por que esa maldita vocecita siempre tiene la razón? - pregunto a nadie en especial en apenas un murmullo.
Sintiéndose algo tonto por haber olvidado semejante tarea extendió sus sentidos para asegurarse que todos seguían durmiendo y nadie lo molestaría por las próximas horas, o por lo menos hasta las 9:00, pero no tuvo mucha suerte, en el cuarto de James se habían juntado los tres merodeadores y estaban hablando sentados en ronda en alguna parte de la habitación, pero gracias a todos los santos los padres del chico todavía estaban dormidos, con algo de suerte los merodeadores pensarían que estaba dormido y lo dejarían en paz un rato mas.
De un salto y casi histérico llego hasta el escritorio, se sentó con una rapidez increíble, abrió la carpeta y se puso a analizar la situación que se le planteaba por delante. Tendría que hacer un ataque para el bando oscuro estando en la casa de los Potter, la familia mas proclamada del bando de la luz, tenia que hacer el ataque evadiendo cualquier cantidad de preguntas y tenia que terminarlo para antes del mediodía para llegar a hacer todo a tiempo. Oh, dios... quien lo mandaba a meterse en algo así, pensó mientras revisaba lo que Tom tenía planeado. Su ataque no estaba tan mal, pero tenia que modificar unas cositas, por ejemplo Rodolpus Lestrange y Bellatrix Black no podían estar en diferentes puntas del callejón diagon, ellos eran bastante buenos peleando juntos así que lo mejor seria ponerlos donde había mas disturbios, es decir, en el centro...
Estuvo cerca de media hora corrigiendo el ataque, su mano se movía a velocidad vertiginosa sobre el pergamino mientras que Andrew cambiaba de lugar a mortifagos, sacaba a unos inservibles y ponía a otros. Justo cuando en su reloj dieron las ocho la puerta se abrió lentamente y se asomo la cabeza de James por ella, quien al notar que Andrew no estaba en su cama, entró seguido de Sirius y Remus. Tres pares de ojos se posaron sobre Andrew y lo primero que notaron fue su brazo moviéndose demasiado rápido como para que eso fuera normal, sobre un pergamino, tachando cosas y escribiendo otras al costado.
- Andrew, que estas haciendo? - pregunto James extrañado acercándose al escritorio mientras que Remus cerraba la puerta con sumo cuidado de no despertar a los padres de su amigo.
- Eh?... Estoy haciendo algo que me pidió Tom. - dijo Andrew sin sacar la vista del pergamino, por lo tanto no noto la mueca que hicieron Sirius y James ante el nombre.
- Y que es ese algo? - pregunto Sirius acercándose por la derecha y viendo sobre el hombro de su nuevo amigo un pergamino con algo parecido a un mapa.
Andrew sabiendo que tarde o temprano lo iban a averiguar decidió que lo mejor seria que lo averiguaran antes, así que dejo de escribir y le paso el pergamino a Sirius, girando la silla (es una de esas que la mayoría tiene en los escritorios, esa giratoria que me encanta tanto) para ver mejor sus reacciones.
Remus y James se acercaron a Sirius y empezaron a mirar lo que este tenia en manos con cara de confusión total.
- Que diablos se supone que... - empezó a decir Sirius confundido, pero fue cortado por Remus.
- Un ataque… es decir que sos el famoso nuevo estratega del señor oscuro? - pregunto mirándolo fijamente con una ceja alzada en señal de interrogación.
- Algo así, en realidad estoy saboteando levemente sus planes.
- Que queres decir con eso? - preguntaron James y Sirius a unísono para después fulminarse con la mirada, haciendo reír a las otras dos personas que estaban en la habitación.
- En realidad es bastante sencillo, cual fue la diferencia del ataque de Azkaban con los ataques anteriores de Voldemort? - pregunto mirando fijamente a Remus, sabiendo que el seria el único que lo noto.
- Que esta vez no hubo ni una muerte. - dijo Remus mas como afirmación que como pregunta.
- Claro, planee todo para que no muriera ningún auror, cosa que en realidad no le convenía a Voldemort, pero al mismo tiempo fue muy bueno para el ya que solo mande a seis mortifagos, tres parejas puestas en diferentes puntos que fueron abriendo todas las puertas solo para darles unos trasladores especiales y digo que esto era bueno por que si atrapaban a los mortifagos que envié serian muy pocas bajas para el bando oscuro, es decir, hice un ataque que beneficio a ambos bandos al mismo tiempo, si la defensa de Azkaban no hubiera sido tan patética esto se hubiera podido evitar. - explico Andrew tranquilamente, como quien dice el clima, dejando a los tres merodeadores bastantes pensativos.
- James, tu padre no estaba ahí el día del ataque? - pregunto Sirius mirando a su mejor amigo extrañado.
- Si... - dijo James abriendo los ojos de par en par y sintiéndose algo estupido por notarlo solo en ese momento.
- Y este ataque para donde es? - pregunto Remus queriendo cambiar de tema para que James no se sintiera tan mal. Los tres pares de miradas volvieron a posarse inmediatamente en Andrew.
- Para controlar el callejón diagon, o eso es lo que dice por ahí, no se para cuando es pero le puse que lo hiciera a las tres de la tarde para que no hubiera gran cantidad de personas fuera de sus casas, ya que a esa hora todos están trabajando y no va a matar a los dueños de los locales ni a las personas que los atienden por que eso no les conviene.
Los tres merodeadores asintieron comprendiendo rápidamente lo que el chico les decía, que nuevamente estaba evitando muertes innecesarias.
- Cuando lo tenes que entregar? - pregunto Sirius volviéndole a dar el pergamino.
- Hoy a las doce. - dijo Andrew torciendo sus labios en una fea mueca. - Me había olvidado que lo tenia que hacer y ahora casi no me queda tiempo.
- En ese caso vas a estar muy ocupado, así que nosotros nos vamos. - dijo James.
- No tanto, pueden quedarse, así no me voy a aburrir mientras hago esta cosa. - dijo Andrew mirando el pergamino.
- Seguro? - pregunto Sirius.
Andrew como respuesta chasqueo sus dedos y tres sillas aparecieron de la nada.
Durante los siguientes veinte minutos los tres merodeadores hablaron de cualquier cantidad de cosas mientras que Andrew seguía escribiendo y de vez en cuando hacia algún comentario que sorprendía a los tres chicos, los cuales pensaban que no estaba escuchando, pero a la vez los comentarios eran terriblemente divertidos y después de la sorpresa venia la risa. Todo esto seguía así hasta que Sirius hizo un comentario.
- Las chicas este año van a estar furiosas, los tres estamos con parejas, lo mas probable es que se vayan con Andrew, aunque realmente dudo que tengas tantas habilidades como yo en cuanto a conquista se dice. - dijo Sirius con bastante egocentrismo.
Esta frase hizo que Andrew dejara la pluma y se girara mirando a Sirius con una sonrisa algo siniestra impresa en su rostro.
- Estas queriendo decir que no podría conquistar a nadie? Siquiera robar un beso sin que esa persona se quejara? - pregunto desafiante.
Cosa que a James y a Remus no les gusto mucho pero Sirius no pareció notarlo.
- Si. - dijo Sirius con bastante convicción.
- Dejame decirte que estas total y completamente equivocado.
- Probalo.
- Con quien? - pregunto Andrew enarcando una ceja.
James y Remus se miraron conspiratoriamente.
- Con Sirius! - dijeron ambos a unísono, haciendo que su amigo palideciera y que Andrew sonriera.
- Les propongo una apuesta. - dijo Andrew. - Si yo logro besar a Sirius, sin que este se queje y se separe, ustedes no van a hacer ninguna broma durante la primera mitad del año y en todo el año no me van a hacer ninguna broma y si Sirius logra resistirse me van a hacer bromas durante todo el año. - propuso Andrew ofreciendo su mano para cerrar el trato sin siquiera dejar hablar a Sirius.
- Hecho. - dijo James estrechando su mano y cerrando así el trato, ignorando nuevamente a Sirius.
- No vayan a preguntar mi opinión, pero acepto la apuesta, no vas a lograr absolutamente nada.
Andrew sonrió mientras se paraba y se acercaba a Sirius, en cuanto se termino de acercar le indico con una seña que se parara para después acercársele al oído y le empezarle a susurrar cosas que solo el podía captar siempre rozándole el lóbulo de la oreja de manera bastante sensual. Con lo primero que Andrew dijo Sirius palideció, para después enrojecer como un tomate y quedarse en ese estado a medida que Andrew seguía hablando. Mientras tanto James y Remus habían invocado de la habitación del primero una cámara y la tenían preparada para fotografiar lo que fuera que saliese de esa apuesta.
Un par de minutos después, cuando parecía que Sirius no podía ponerse mas rojo, volvió a un tono bastante normal y de repente todos vieron como Andrew se separaba del oído de Sirius e iniciaba un camino hacia su boca, nadie decía nada ni dijo nada cuando Andrew empezó a besarlo, tomándolo con una mano por la cintura y con otra por la nuca, atrayéndolo mas hacia si sin que el merodeador opusiera la menor resistencia, es mas, había cerrado los ojos y le había permitido el paso hacia su boca.
Para cuando James y Remus se recuperaron del shock sacaron por lo menos tres fotos sin que ninguno de los dos se diera cuenta y después se quedaron mirando el espectáculo por que si bien no conocían toda la vida de Andrew sabían que Sirius nunca había besado a un chico, es mas a veces se quejaba de las parejas de gay que iban por algunos lugares y en esos momentos estaba besando a un chico.
Remus mientras miraba la curiosa escena que tenia frente a él sintió algo extraño en la boca del estomago, lo ignoro olímpicamente pero aun así seguía estando. Él era, al igual que Andrew, bisexual, se había enterado en el verano cuando bastante borracho había perdido la virginidad con un chico. Obviamente había tratado de ocultarlo, no sabiendo como reaccionarían sus amigos si el les dijera semejante cosa, había seguido saliendo con chicas pero había algo que ellas no podían darle y en cambio los varones si, ya que por mas que quisiera negarlo le gustaba mas el sexo con varones que con chicas.
Cuando Andrew noto que a Sirius empezaba a faltarle minimamente el aire se separo y saco sus manos del cuerpo del merodeador, el cual empezó a tomar algunas bocanadas de aire para después ponerse completamente rojo, abrir los ojos de par en par e irse a sentar sin mirar a nadie.
Andrew se sentó con una sonrisa bastante divertida en su rostro, pero después cambio a ser algo maligna.
- Como estuvo, Sirius? - pregunto casualmente, sabiendo que en su estado de shock el chico respondería con la verdad sin darse cuenta siquiera.
Remus tubo que morderse los labios para no reírse, él sabia lo que pasaba, ya le habían contado que después de besar a un vampiro estas tan atontado que podes decir cualquier cosa como si hubieras tomado veritaserum.
- Fue... impresionante. - susurro Sirius todavía algo shokeado, haciendo que James lo mira como si le hubiera salido una segunda cabeza y el no se hubiera dado cuenta.
- Sirius, estas bien? - pregunto James sacudiendo un poco a Sirius.
- Que? Si, si, estoy bien. - dijo parpadeando algo confundido para después quedarse mirando a Andrew con el ceño fruncido, James estaba por volver a sacudirlo por quedarse mirando a Andrew tan fijamente pero Sirius volvió a hablar. - Entonces... es verdad? - pregunto y los dos merodeadores desviaron la mirada y la posaron el Andrew confundidos.
- Si que es verdad?
- Lo que dijiste, que eras bisexual. - dijo haciendo que sus dos amigos abrieran los ojos de par en par.
- Si, es verdad. - dijo Andrew sin ningún problema alguno, como si eso no fuera importante.
- Vaya... primero nos enteramos que sos un vampiro muy poderoso y ahora que sos bisexual, algo mas para decirnos Andrew? - pregunto Remus bastante divertido.
- Que? Me estas diciendo que te sorprende que siendo un vampiro sea bi? A nosotros nos da igual. - dijo Andrew mirando a Remus igual de divertido.
- Ya lo sabia, pero al parecer Sirius no. - comento Remus.
- Y por que no me dijiste!? - pregunto Sirius casi en un grito.
- Por que no preguntaste. – dijo Remus con una sonrisa burlona, realmente divertido con lo que estaba pasando.
- Sirius tranquilo. – dijo Andrew. – Si bien estas bastante bueno, - Sirius se ruborizo.- me prometí que este año no iba a tener nada con ningún chico no importa que tan bueno este. – comento tranquilamente y Sirius sin poder evitarlo dejo escapar un suspiro de alivio. – Lo cual no significa que no mire para el año que viene. – agrego sonriendo maliciosamente.
Esta vez Sirius empalideció causando la risa de los tres chicos.
- Pe-pero… - tartamudeo el pálido merodeador.
- No te adelantes, Sirius, hay muchos chicos, además tengo 19 años, no voy a buscarme a uno de 17 que todavía tiene las hormonas alborotadas y es un peligro para mi sanidad mental. – dijo Andrew con falsa cara de horror, pero su tono de voz divertido lo delataba y los cuatro chicos se largaron a reír.
Justo en ese momento la puerta se abrió y por ella entro Abigail Potter, mejor conocida como Abby, la mujer no tendría mas de 40 años, tenia una gran sonrisa surcándole el rostro y sus ojos rebosantes de vida.
- Chicos, espero que no estén planeando ninguna broma… - empezó a decir Abby pero fue interrumpida por Sirius que hablo en un tono lastimero.
- No vamos a poder hacer bromas por medio año, tía Abby.
- Y eso por que, cielo? – pregunto la mujer acercándose al cuarteto.
- Por que hicimos una apuesta contra ese y perdimos, así que no podemos hacer bromas por medio año y en todo el año no podemos hacerle bromas a él. – dijo señalando a Andrew mientras lo fulminaba con la mirada.
- Oh, bastante astuto… podrían hacerlo parte de su grupo. – dijo pensativamente para después sonreír. – Pero mientras lo piensan se van cambiando por que los quiero en menos de quince minutos abajo desayunando.
- Esta bien. – dijeron Sirius y James a unísono mientras Remus y Andrew asentían con simples movimientos de cabeza.
Abigail se dio media vuelta y se fue directa al comedor para poner el desayuno en la mesa.
- Nosotros nos vamos a cambiar, te vemos abajo. – dijo James mientras se paraba junto con Sirius, aun rojo y Remus.
- Si, si, lo que sea. – murmuro Andrew mientras volvía a ponerse a escribir y corregir el dichoso ataque.
Unos minutos después, salio de la habitación sosteniendo la carpeta con una mano mientras que en la otra tenia la lapicera con la que iba corrigiendo todas las cosas, en cuanto llego al comedor se sentó en la mesa, al lado de James y los otros merodeadores, que habían bajado un poco antes. Por suerte los padres de James ya se habían ido, Abigail a la clínica muggle en la que trabajaba y John al ministerio, por lo cual podía seguir con su trabajo sin problema alguno. Durante todo el desayuno, en el cual los tres merodeadores estaban cuestionándose seriamente el hacer a Andrew un merodeador, aunque para ello tenían que consultar con Peter.
Sirius dirigió una mirada de reojo a Andrew para ver que estaba haciendo, después de aquel beso había quedado un poco shokeado, jamás había besado a un chico y ahora Andrew lo besaba ¡y de que manera! no había sentido eso siquiera con Nika. Aunque lo que si tenía claro es que no iba a tener nunca nada con Andrew, por más que este besara de esa manera.
Después del desayuno los tres merodeadores subieron casi corriendo a terminar de hacer sus bolsos, mientras que Andrew se quedaba en el comedor escribiendo. No había desayunado nada pero no es como si lo necesitara, al ser vampiro la comida humana no sacia el hambre y ese mes ya había comido, así que tampoco tenía "sed". La mitad de su mente estaba abocada a terminar de arreglar el ataque y la otra mitad estaba pensando en el beso con Sirius. No había sido un gran beso, pero no había pasado por alto cierto brillo en los ojos de Remus, tal vez y solo tal vez tendría que hablar con el licántropo, pero antes de eso tenia que lograr terminar el ataque.
Cerca de las diez y media Andrew tiro la lapicera y se levanto con una gran sonrisa.
- Termine! No lo puedo creer! – grito sin importar que alguien lo escuchara, después tomo la lapicera y la carpeta y se fue corriendo a su habitación para terminar de hacer el bolso, cosa que no le demando mas de cinco minutos.
Al terminar bajo sin ningún problema su baúl lleno a desbordar encontrándose con los tres merodeadores que estaban al pie de las escaleras, listos para subir a buscarlo.
- Ya terminaste? – pregunto Sirius al no ver la carpeta en sus manos.
- Si hace un par de minutos… Como se supone que vamos a ir a la estación? – pregunto al notar que no estaba la madre de James, quien les había dicho que los iba a llevar.
- Mi madre nos mando este traslador, - dijo James mostrándole un jarrón. – dijo que en el hospital tenían una emergencia y que no iba a poder venir.
Andrew asintió y los cuatro se posicionaron alrededor del traslador, tomándolos todos con una mano mientras que con la otra sostenían sus baúles.
Cuando aparecieron en la estación solo Andrew quedo parado, los otros tres chicos se habían caído y tenían sus respectivos baúles en sima (N/A tengo un problemita con las caídas, las adoro!!!). No mucho tiempo después ya se habían instalado en un compartimiento con Lily, Nika y Liz y estaban hablando animadamente.
- Emmm… Andrew, le vas a contar a Peter (N/A grrrr) que sos un vampiro? – pregunto James de repente, cuando esa idea se le cruzo por la cabeza.
- Depende, pero no se preocupen por eso, en cuanto lo crea conveniente se lo digo. – dijo Andrew con el ceño fruncido, después de todo aun no había pensado que haría con Pettigrew.
Y hablando de roma…
Un chico de unos diecisiete años, mas bajito que todos los que estaban en aquel compartimiento y algo regordete (N/A como notaran no soy taaaan mala, solo puse "algo"), pelo castaño claro pelo y ojos marrones (N/A no se la descripción, si alguien sabe su color de pelo y sus ojos me avisa y lo cambio) entro en el compartimiento arrastrando con él su pesado baúl.
- Hey Peter. – lo saludo James alegremente.
- Hola. – saludo Peter para después pasar su mirada por todo el compartimiento deteniéndola en Andrew. Sirius noto esto y se apresuro en hacer las presentaciones.
- Peter el es Andrew, un estudiante nuevo y Andrew el es Peter, el cuarto merodeador. – dijo Sirius de corrido para después volver a hablar con su novia, o mas bien fingir escucharla ya que por alguna extraña razón no se podía concentrar en lo que ella le decía.
Andrew como saludo movió la cabeza para después mirar su reloj impaciente y como por arte de magia el tren arranco. Peter se instalo y se sentó en el único asiento que quedaba libre, el que estaba en frente de Andrew.
- Bueno y… do-donde conociste a los chicos? – pregunto algo tímido, Peter, aunque por dentro estaba queriendo pegarle a ese chico que de seguro iba a sacarle su lugar como amigo de los merodeadores (N/A ustedes que dicen, no hace o no lo hace?).
- Hola, creo que no nos presentaron muy bien. – dijo Andrew con una sonrisa amable. – Me llamo Andrew Carson y vos sos? – pregunto tendiéndole una mano.
- Soy Peter Pettigrew. – estrecho la mano de Andrew apretándola tanto que haría doler a cualquiera (N/A: ejem… vampiro).
En cuanto se soltaron, lo cual fue bastante rápido, Andrew volvió a revisar su reloj, el cual marcaba las 11:05. Un suspiro salio de sus labios, aun faltaba bastante pero ya quería deshacerse de esa carpeta.
Como para dejar pasar el tiempo Andrew empezó a hablar con Pettigrew, contándole ciertas cosas pero nada de gran relevancia y ninguna verdadera, aprovechando para notar que el chico todavía no llevaba la marca y que por lo tanto estaba a tiempo de evitar que se uniera a los mortifagos.
Cuando volvió a mirar el reloj se dio cuenta que ya habían pasado cuarenta minutos y que si no se apuraba iba a llegar tarde, así que se paro al tiempo que sacaba y agrandaba la carpeta.
- Chicos, me tengo que ir, vuelvo en un rato. – dijo Andrew, consiente de que sus amigos (todos en ese compartimiento menos Pettigrew, por ahora) sabia a donde se iba y no se lo impedirían.
- Como vas a hacer para volver? Por que supuestamente no te podes aparecer en un lugar que este en movimiento. – dijo James, bastante curioso por saber como haría.
- Ya se me va a ocurrir algo, pero de todos modos, no hay nada imposible para alguien como yo, no te parece? – fue lo ultimo que dijo antes de desaparecerse con un plop casi inaudible y aparecerse justo en frente de la puerta de la dichosa mansión.
Lo primero que hizo fue cambiar su apariencia por la original, de 25 años, es decir el pelo largo como lo tenia normalmente solo que algo mas descuidado, todavía atado en una coleta baja, sus rasgos menos infantiles y sus ojos verdes fríos, profundos, inalterables; había decidido que esa seria la única apariencia que usaría cuando fuera a esa mansión. Sintiéndose algo molesto por tener que aparecerse en pleno viaje entro sin golpear, encontrándose con la sala vacía y un elfo domestico temblando al lado de la puerta.
- Se- señor, el señor Vo-voldemort me dijo que l-lo llevara a la sa-sala de reuniones. – tartamudeo el pequeño elfo, al parecer le habían tirado un cruciatus recientemente.
Andrew bufo molesto pero de todos modos asintió y siguió al elfo por un pasillo, uno bastante largo a decir verdad por que estuvo caminando por mas de diez minutos hasta llegar a una puerta de caoba con dos serpientes entrelazadas talladas a mano, cuando llegaron el pequeño elfo golpeo para después desaparecer.
- Adelante. – se escucho como si fuera un siseo y Andrew abrió la puerta.
Dentro había una mesa rectangular en donde se encontraba Voldemort como cabecera, su asiento derecho estaba vació, pero no así el izquierdo, en donde estaba Bellatrix Black, con sus cortos 19 años. Al lado de Bella estaba Lucius Malfoy, seguido de Nott y Rodolphus. En frente de Lucius estaba Severus Snape, y al lado suyo estaba Greyback, seguido de Rabastan y había otros cuatro asientos vacíos.
Andrew entro despreocupadamente, sintiendo las miradas de todos posadas en él, los mortifagos se quedaron helados al ver esos ojos, pero sin darle importancia alguna a esto se acerco directamente a Tom, para después tirarle la carpeta justo en frente.
- Me había olvidado y la tuve que hacer hoy a las ocho, así que yo revisaría que todo este en orden. – dijo para después dejarse caer en la silla que estaba a la derecha de Tom, no que esa fuera su silla pero de todos modos le tenia sin cuidado que se apareciera su dueño por ahí.
Tom lo miro enarcando una ceja antes de abrir la carpeta y ponerse a revisar las cosas, mientras los mortifagos no sacaban la vista de Andrew, preguntándose como podía hablarle así ese chico a su señor y salir impune y ellos si no cuidaban sus palabras un poco recibían un cruciatus.
- Pues bien, antes de que empiecen a preguntar, puedo hablarle como yo quiera por que soy total y completamente inmune a cualquier cosa que pueda llegar a hacerme. – dijo Andrew sin despegar sus ojos de la carpeta que Tom sostenía entre sus manos, como si no le importara lo que acababa de decir.
- No seas iluso niño, nadie es inmune a una imperdonable. – dijo Greyback, quien en ese entonces tenia 26 años, pero nada variaba de cuando lo había visto por ultima vez.
Tom bajo la carpeta y la dejo en la mesa, para después mirar a Andrew a los ojos, haciendo que todos guardaran silencio para escuchar el "veredicto".
- Bueno, viendo y considerando que la hiciste hoy a las ocho, esta bastante bien, por no decir que creo que funcionara. – su vos había dejado de ser un siseo para ser indiferente, tal vez algo fría. – Y Greyback, este "niño" como vos lo llamaste es inmune a las imperdonables, a todas ellas. – agrego al ver curiosidad mal disimulada en los ojos de Bellatrix.
- Entonces, ya me puedo ir? – pregunto Andrew.
- Claro, aunque quiero esto listo para dentro de quince minutos. – dijo dándole una carpeta que Andrew no sabia de donde diablos había aparecido, pero eso no le importaba, la tomo fulminándolo con la mirada para desaparecer dejando tras de si una nube de humo negro, un pequeño regalito para los mortifagos, los cuales iban a quedar negros como si se hubieran revolcado en hollín.
Se apareció en las vías del tren y en menos de dos segundos estaba con su apariencia de adolescente, realmente ya estaba arto. Corrió como solo un vampiro podría hacerlo y en menos de lo que se dice "Quidditch" ya había divisado el tren y se acercaba a el con gran velocidad. De un salto alcanzo el techo y siguió corriendo contando vagones hasta que llego al que le correspondía, se agacho y golpeo la ventana.
Desde que Andrew había desaparecido habían estado tratando de eludir la mayoría de las preguntas que Colagusano les hacia, no sabiendo que querría el vampiro que él se enterara y que no. Estuvieron así por casi diez minutos cuando escucharon unos golpecitos en la ventana. Todos voltearon solo para encontrarse con Andrew de cabeza sonriéndoles y golpeando con una mano, al parecer estaba arriba del techo. Lily se apresuro a abrir la ventana y se corrió para permitir que el chico entrara. Andrew desapareció de la vista de los chicos para después entrar por la ventana, dar una vuelta en el aire y caer de pie, con una carpeta bajo el brazo.
- Que no ibas a deshacerte de eso? – pregunto Sirius mirando mal la carpeta, como si ahí dentro estuviera una enfermedad muy contagiosa.
Andrew para su sorpresa bufo molesto y se sentó con desgana en el asiento.
- El idiota ese me dio otra que tengo que llevarle en diez minutos. – mascullo Andrew antes de abrir la carpeta y sacando una lapicera de su bolsillo se puso a hacer las correcciones pertinentes.
- Por que no te niegas? – pregunto Remus.
- Por que es una manera de devolver un favor, además el es tan idiota que si no lo ayudo no sale solo del lió que tiene con tantos nuevos. – dijo sin dejar de escribir en ningún momento.
Los diez minutos que siguieron fueron como en la mañana de ese mismo día, los demás en el compartimiento seguían hablando y cada tanto Andrew hacia un comentario que los hacia reír. Diez minutos después Andrew salto del asiento como si en este hubiera una aguja y desapareció sin decirle nada a nadie, aunque la mayoría (N/A todos menos Colagusano) lo comprendieron ya que iba retrasado.
Al aparecerse cambio de apariencia y entro como un vendaval por la puerta, en menos de dos segundos estaba nuevamente frente a la puerta de caoba con las dos serpientes talladas en ella y por segunda vez en el día entro sin siquiera tocar (N/A recuerden que la vez anterior el no toco, toco el elfo .U), obteniendo de nuevo todas las miradas por las pintas con las que entraba, su ya de por si desprolijo pelo estaba peor por algunos mechones que se habían salido de la coleta y tanto la camiseta como los pantalones estaban bastante arrugados y desordenados.
Esta vez se tiro en la silla antes de pasarle la carpeta y en cuanto se la paso lo hizo como si la carpeta contuviera lepra ya que se la tiro, mas que paso.
Unos minutos después Tom volvía a bajar la carpeta con una sonrisa de lado, mas de lo que los mortifagos habían visto nunca en sus cortas vidas.
- Para ser solo diez minutos debo admitir que esta muy bien. – dijo, su clásico tono y rostro indiferente no se vieron afectados siquiera cuando le paso dos frasquitos. – Son los ingredientes que me pediste. – dijo antes de que el chico le hiciera alguna pregunta.
Andrew los examino a través del vidrio transparente y después esbozo una sonrisa maliciosa.
- Ahora por hacerme corregir un ataque en diez minutos me vas a tener que dar mas ingredientes… o no, mejor dejame pase libre a tu laboratorio de pociones y listo. – la sonrisa maliciosa se había acrecentado y en sus ojos había un brillo que no le paso por alto a nadie. Los mortifagos miraban al chico como si este estuviera loco, no podían creer que tuviera semejante atrevimiento.
- De acuerdo, me parece razonable. – dijo Tom asintiendo con la cabeza.
Tom saco su varita y con un simple movimiento de esta aparecieron diez copias de la carpeta que le había dado Andrew, con otro movimiento la carpeta se repartió a todos los que estaban en la mesa, quedando solo dos copias.
- Quiero que memoricen ese ataque y en diez minutos los quiero a todos listos con sus respectivos equipos en el lugar del ataque, quedo claro?
- Si señor. – dijeron los mortifagos ahí reunidos.
- Carson, he de suponer que por haber corregido el ataque te lo sabes mas o menos bien, no es así?
- Si. – contesto Andrew algo dudoso, esa sonrisa de lado que tenia Tom en su rostro no le gustaba nada.
- Pues bien, quiero que esta vez vos dirijas el ataque.
Ocho gritos casi idénticos se escucharon en toda la mansión, fue el gran y unísono grito de "QUE?" que dieron algunos con enojo y otros con sorpresa.
- Por que? – pregunto Andrew tratando de encontrarle sentido a esa petición.
- Simplemente quiero saber si es verdad lo que me dijiste de los ataques que vos dirigiste, quiero saber si sos tan buen líder como decís que fuiste. – dijo Tom con su rostro imperturbable, no se había ni molestado por los gritos.
Andrew ante esta respuesta se encogió de hombros.
- Mi señor, me niego a seguir sus órdenes. – dijo Bellatrix señalando a Andrew.
Tom la miro fijamente con sus ojos rojo sangre y una ceja elegantemente alzada.
- Y se supone que tengo que hacerte caso? – pregunto en un siseo.
- Pe-pero mi señor. – tartamudeo la mujer tratando de excusarse, pero las palabras se negaban a salir de su boca mientras veía como de la varita del Lord salía un rayo que le dio de lleno, haciendo que empezara a convulsionarse en el piso mientras gritaba, un crucio le había dado en medio del pecho.
Después de levantar la maldición Tom se levanto y tras hacerle una seña a Andrew para que este lo siguiera, dejó la habitación cerrando la puerta de un sonoro portazo.
Andrew se paro y miro hacia la puerta cerrada negando con la cabeza, bastante divertido. Con paso firme se acerco a la mortifaga, la cual estaba jadeando en cuatro patas y, cuando todos pensaban que le iba a echar otra maldición o algo similar, Andrew simplemente se puso en cuclillas a su lado y le poso una mano en la cabeza. Su mano brillo azul y la mortifaga sintió como un aura calida la rodeaba dándole energías y dejándola mejor que como había estado antes, era algo similar a tomarse una poción revitalizante, solo que esto también sacaba el dolor del cruciatus.
Después de hacer eso y antes de que la mortifaga siquiera levantara la cabeza, Andrew se paro y se fue de la sala de reuniones, dejando a unos mortifagos bastante confundidos.
- Bella, estas bien? – pregunto Nott, antiguo compañero de clases de ella.
La mujer levanto la cabeza y todos pudieron ver como sus ojos grises brillaban más de lo normal. Como respuesta se levanto de un salto.
- No se que rayos habrá hecho ese tipo pero realmente es muy bueno, no me duele nada y me siento como si hubiera tomado tres pociones revitalizantes juntas. – dijo rápidamente, algo hiperactiva, para después tomar la carpeta y ponerse a analizar lo que tenia que hacer caminando de un lado a otro de la sala.
Los mortifagos se miraron unos a otros antes de encogerse de hombros y ponerse a ver el ataque.
Después de que Andrew había salido siguió el rastro que dejo el aura de Tom, de otro modo no lo hubiera encontrado ni en un millón de años. El hombre estaba doblando por ese pasillo a la izquierda en la tercera puerta, la cual daba a un estudio o algo similar el cual tenia como vista un jardín bastante bien cuidado, aunque sin ninguna flor ni nada similar.
- Por que estoy a cargo de la misión? – pregunto Andrew mientras se sentaba en uno de los sillones que habían alrededor de una chimenea, justo en frente de Tom.
- Pues por que verdaderamente quiero ver que tan bueno sos como líder en un ataque. – dijo Tom encogiéndose de hombros.
"Un gesto muy humano" fue lo que pensó Andrew en ese momento riendo mentalmente.
- De acuerdo, pero yo no mato a nadie. – advirtió seriamente.
- Si antes mataste "mas de cien", por que ahora no podes matar? – pregunto con una leve nota de curiosidad colándose entre su tono imperturbable.
Al darse cuenta de eso Andrew se dio el lujo de sonreír, el hombre al que antes no quería ver mas que en cenizas ahora le estaba tomando confianza y eso por alguna extraña razón, esto le gustaba.
- Por que me prometí y le prometí a un amigo que no iba a matar a nadie si podía evitarlo, si queres desmayo a algunos pero no pienso matar a nadie, mucho menos a chicos de once años que no tienen nada que ver con esta guerra.
- Me parece que no terminaste de leer el ataque, lo que vamos a hacer es esto, vamos a encerrarlos a todos, tanto alumnos como profesores, en el comedor y ahí los vamos a hacer ponerse la marca, los sangresucias simplemente vamos a… como decirlo… exiliarlos del mundo mágico y los que se nieguen a ponerse la marca van a seguir su mismo camino o tal vez por alguna razón podríamos matarlos... - volvió a encogerse de hombros, esta vez indiferente ante el futuro de los que se negaran a estar en su bando.
Andrew miro su reloj y le mando una mirada a Tom, la cual él comprendió rápidamente.
- Nos vamos? – pregunto parándose sin obtener respuesta.
- Claro. – Andrew se paro a su vez y chasqueo sus dedos, su ropa paso a ser una camisa negra, unos pantalones de jean negros, unas botas militares negras y en la parte izquierda tenia una pistola colgando de su respectiva funda.
Tom lo miro enarcando una ceja en señal de interrogación.
- Si voy a ir a un ataque de mortifagos me parece que mi ropa común no queda bien, y así voy a juego con ellos. – respondió sonriendo de lado.
Tom se mordió los labios y se dio vuelta para que el otro chico no viera la sonrisa que pugnaba por salir, emprendiendo el camino hacia la puerta.
Andrew noto el gesto que hizo Tom y él no evito sonreír mientras lo seguía.
En poco tiempo se habían reunido con el otro grupo de mortifagos en los terrenos de Durmstrang. Tom se posiciono en frente de todos.
- Yo solo observare, Carson - señalo a Andrew. – será quien dirija este ataque, espero que le hagan caso. – dijo para hacerse a un lado luego.
La mayoría de las cabezas voltearon a ver a Andrew, el cual les sonreía cerca de donde había estado Tom anteriormente.
- En realidad ya saben que hacer, no quiero ni una sola muerte, solo dejen a la gente desmayada y no duden que me voy a enterar si hay algún muerto, los huelo en el ambiente. – añadió sonriendo abiertamente mientras mostraba sus filosos colmillos, haciendo que casi todos dieran un par de pasos para atrás. – Y creanme, que ante el primer muerto que sienta, no voy a dudar en beber del responsable. – dijo esto ultimo en un siseo solo comparables con los de Voldemort mismo.
Todos asintieron para entrar al colegio y dispersarse por todos los pasillos habidos y por haber.
Andrew sonrió de manera bastante amenazante para entrar corriendo a una velocidad sobrehumana, pasando al lado de los mortifagos sin que estos se dieran cuenta. En cuanto encontró al primer grupo de alumnos los desmayó con un simple chasquido de sus dedos, con otro los ato y siguió con su recorrido. Repitió este proceso más de trece veces hasta que termino de recorrer los únicos tres pisos que poseía el castillo. Al terminar de hacer eso bajo al comedor que estaba en el primer piso. Paso corriendo y en uno de los pasillos cercanos al comedor se encontró con un grupo de tres mortifagos peleando con cinco alumnos de séptimo año, uno de los mortifagos era Lucius Malfoy dada la casualidad y otro era Severus Snape, al parecer se habían separado de su grupo. Paso como su fuera una brisa por entre los alumnos y se interpuso entre ellos y los mortifagos, frenando ahí de golpe.
- Salí de en medio Carson. – mascullo Malfoy.
Andrew no le contesto, estaba bastante ocupado viendo a los cinco chicos que tenia en frente, eran dos chicas y tres chicos de diecisiete años, los cuales estaban bastante sudados por el esfuerzo de pelear contra mortifagos entrenados, para colmo del circulo interno.
- Que es lo que van a hacer no nosotros? – pregunto el chico que estaba al frente, al parecer el líder del pequeño grupo.
- Nada, simplemente el Lord oscuro quiere hablar con ustedes. – su tono de voz sobresalto a los chicos, los cuales se esperaban un tono gélido, no un tono amable.
- Y espera que creamos que el-que-no-debe-ser-nombrado solo va a hablar con nosotros y nos va a dejar en paz? – pregunto una de las chicas burlonamente.
Andrew alzo una ceja y esbozo una media sonrisa.
- A decir verdad, era justo lo que estaba pensando. – dijo bastante divertido.
- Pues no le creemos. – dijo uno de los chicos poniéndose en posición defensiva.
- Oh vamos, ustedes cinco no podrían conmigo aunque yo tuviera las manos atadas y tuviera los ojos vendados.
Dada la casualidad Tom venia doblando justo por ese pasillo y se encontró con que esa escena era bastante interesante, así que se acerco por detrás de los mortifagos, los cuales parecían querer matar a Andrew.
- Podes dejar de hablar y desmayarlos de una maldita vez! – estallo Severus sin poder evitarlo.
- Snape, creo que esa no es forma de tratar a un superior. – siseo una vos detrás de Snape, el cual se tenso de manera bastante visible, al igual que los cinco chicos.
- Se suponía que solo ibas a mirar. – mascullo Andrew ganándose miradas de incredulidad tanto por parte de los mortifagos como por parte de los alumnos.
- Si, pero quería ver que era esta discusión en medio de un pasillo cuando deberían estar haciendo otras cosas.
Andrew rió volteándose a mirarlo.
- Nada importante, solo conversaba con estos chicos. – dijo y le hizo una señal con la mano sacándole importancia. – Nada muy interesante.
Un par de chicos aprovecharon la distracción de Andrew y le tiraron un par de desmaius justo a su espalda. Pero Andrew no se desplomo en el piso como esperaban los mortifagos y los alumnos, si no que frunció el ceño y torció la boca en una mueca de desaprobación al tiempo que se giraba.
- A ver mocosos, yo que me porto bien y ustedes como me lo agradecen? Tirandome hechizos por la espalda. – dijo bastante enojado sacando sus colmillos, haciendo que estos se brillaran a la luz del sol que entraba por la ventana. Los chicos dieron varios pasos hacia atrás espantados. – Que? Ahora piensan hacerme caso? Lastima, por que ya me pusieron de mal humor. – dijo esbozando una sonrisa sádica.
Nuevamente se movió con movimientos demasiado rápidos como para que un humano los viera y desmayo a los cinco chicos con certeros golpes en sus nucas.
- Snape, Malfoy, MacNair, lleven los cuerpos al comedor. – siseo Tom compartiendo la sonrisa de Andrew ante lo que había visto, ese chico era bastante temperamental pero efectivo y eso le gustaba.
- Si, mi lord. – dijeron los tres hombres a unísono para levitar los cuerpos luego y encaminarse al comedor.
En cuanto desaparecieron por el pasillo Andrew se volteo mirando con una ceja alzada a Tom.
- De acuerdo, ya verificaste lo que querías verificar? – pregunto algo interesando.
- Si. – dijo Tom cambiando su sonrisa sádica por una de lado.
- Y eso era…?
- Quería saber como eras cuando dirigías un ataque, al parecer te gusta tomar la delantera y hacer las cosas a tu modo a dejar que los demás hagan las cosas de una manera que a vos no te guste y…
Tom no pudo seguir hablando por que se vio interrumpido por un grito de dolor.
Andrew volteo, localizando rápidamente el origen del ruido y echando a correr para ver de donde provenía, encontrándose con una escena bastante extraña. Era un mortifago con heridas por todos lados el cual estaba torturando a un alumno de quinto año.
- Puedo? – pregunto en un susurro casi inaudible a Tom, quien estaba a unos pasos suyo.
- Claro. – respondió este con sádica diversión.
Andrew corrió mientras sacaba un poco mas sus dientes y cuando estuvo lo suficientemente cerca salto, aferrándose al cuello del hombre por la espalda a la vez que clavaba sus colmillos para después empezar a chupar sangre a raudales.
El joven desde el piso miro la escena con asco, no podía levantarse de lo adolorido que tenia su cuerpo.
En cuanto Andrew sintió que el latido del corazón de su presa se hacia mas lento dejo de beber y cerro las perforaciones con solo pasar su lengua por ellas. Él hombre cayo inconsciente al piso, justo al lado del cuerpo del joven.
Andrew se puso en cuclillas al lado del joven, el cual trato de alejarse como podía, pero no llego demasiado lejos ya que Andrew lo retuvo sosteniéndolo por la muñeca.
- Shhh, tranquilo. – dijo Andrew con tono amable al tiempo que apoyaba su otra mano en el pecho del chico, el cual trato de huir pero el fuerte agarre en su muñeca se lo impedía, si que simplemente cerro sus ojos, esperando la muerte, pero no esperaba lo que vino, una sensación calida se extendió desde su pecho a todo el resto de su cuerpo, a la vez que le iban llegando energías que él sabia, eran externas. Abrió sus ojos extrañados solo para notar que el hombre lo estaba mirando con una sonrisa amable que él, por extraño que pareciese, no pudo más que corresponder, agradecido por que le sacara ese dolor.
- Ya Carson, pareciese que en cualquier momento vas a besarlo, como que sigas así. – dijo Tom con cara de asco por lo empalagoso de la situación.
Recién entonces el chico se dio cuenta de que ahí estaba Voldemort y trato de retroceder, al no poder, trato de esconderse tras el hombre que lo había ayudado.
Tom al ver esa reacción no pudo evitar reír, como si el vampiro fuera mas seguro que estar con él mismo.
Tanto Andrew como el chico abrieron sus ojos de par en par, completamente sorprendidos por la vista.
- Tenes una linda risa. – fue el único comentario que hizo Andrew, haciendo parar automáticamente al lord. El ojiverde levanto al chico en sus brazos para iniciar el recorrido hacia el comedor, mientras que Tom se fue por otro lado, sin ganas de verle la cara a Andrew hasta dentro de unos minutos.
Cuando Tom llego al comedor se hizo silencio, la mirada de todos estaba puesta en él, excepto la de Andrew, el cual estaba parado, por extraño que esto pareciese, en una de las vigas del techo y miraba hacia el exterior por una ventana.
De un simple salto Andrew aterrizo sin producir ni un solo ruido, a solo dos pasos de Tom.
- Me voy, se me va a hacer tarde. Voy el sábado para hacer la poción, cerca de la una estoy allá. – dijo Andrew y se acerco lo suficiente para susurrarle algo al oído. – En caso de que el mocoso que salve no acepte la marca déjalo vivo, que quiero hablar con él. – le susurro antes de salir corriendo, temiendo no llegar a tiempo, después de todo, ese ataque que para él no había durado nada, en realidad había durado dos horas. Antes de salir pudo escuchar el leve gruñido que escapo de los labios de Tom antes de ponerse a hablar con profesores y alumnos.
Cuando salio del colegio cambio de apariencia nuevamente (N/A ya me estoy cansando yo de escribirlo ¬.¬U) y se apareció sobre las vías del tren, echando a correr para alcanzarlo. En cuanto lo diviso, salto como la vez anterior y corrió hasta llegar a su compartimiento, ahí se inclino y volvió a tocar la ventana, haciendo que Lily abriera. Tomo impulso y dio un salto agarrandose del borde superior de la ventana para después entrar, todo en poco tiempo, cayendo de pie dentro del compartimiento.
Una vez dentro se desplomo sobre uno de los asientos bastante cansado pero a la vez excitado, había tomado sangre de alguien que había usado magia negra con anterioridad y eso era como tomar una bebida alcohólica algo potente.
- Como salio? Y… por que estas vestido así? – pregunto Nika, a la cual por poco se le caía la baba de lo guapo que parecía vestido todo de negro.
Andrew la miro abriendo solo un ojo y chasqueo sus dedos haciendo que su ropa cambiara a una camiseta roja y un pantalón de jean negro algo desgastado, además de unas zapatillas.
- Nada importante. – murmuro volviendo a cerrar el único ojo que había abierto, realmente estaba muerto.
Como si todos los dioses se hubieran puesto en su contra se escucho un leve plop de la ya conocida aparición de su fénix.
- Wow! Eso no es un fénix!? – pregunto Colagusano impresionado señalando al ave.
- Y ahora quien demonios es y que demonios quiere? – pregunto tomando el pergamino que su Fénix negro le tendía.
Carson, veni de nuevo a mi mansión que tenes que llevar al inútil de Snape al tren.
L.V.
-No, - dijo en tono lastimero. - me esta cargando o es idiota? – pregunto a nadie en especial, bastante incrédulo, releyendo la nota.
- Y ahora? – pregunto James, quien encontraba todo esto bastante divertido.
- Grrrr Tengo que ir, de nuevo. – otro gruñido esta vez mas largo y mas realista salio de sus labios y ahora fue Remus el que se lo quedo mirando divertido a punto de estallar en sonoras carcajadas.
- No, no, espera, tenes que seguir gruñendo y después ladras. – dijo burlonamente Remus para después reírse junto con James y Sirius.
Andrew los fulmino con la mirada para después desaparecer con un suave y casi inaudible 'plop', se apareció por tercera vez en el día en la puerta de la mansión de Tom y, después de cambiar su imagen a la verdadera, entro sin tocar encontrándose con Snape parado en el medio de la sala con un elfo domestico al lado.
- Nos vamos? – pregunto Andrew en un tono seco, estaba de bastante mal humor como para tener que fingir un tono amable.
Snape asintió y se acerco.
- Como se supone que vamos a ir? – pregunto con una leve nota de curiosidad en la voz.
- Yo te voy a llevar. – dijo Andrew y con un rápido movimiento lo cargo como si fuera un bebe y desapareció de ahí con otro 'plop', para aparecerse en las vías del tren.
- Que demonios crees que estas haciendo? – pregunto Snape algo asustado por lo rápido que había pasado todo.
- Te llevo hasta el asqueroso tren, ahora podes callarte? – dijo en un tono frió y empezó a correr hacia el tren. Severus con algo de miedo a caerse se aferro a la ropa de Andrew.
Al divisar el tren Andrew salto y aunque estaba a mas de diez metros del tren logro caer de pie justo en el techo del segundo vagón sin hacerle ni una ralladura. Se asomo por ambos lados del vagón pero todos los compartimientos estaban ocupados así que paso a otro vagón, se fijo si había un compartimiento vació y milagrosamente lo encontró, entro por la ventana, rompiéndola a su paso y cayo de pie sobre los vidrios. Dejo a Snape en el piso y sin mediar palabra alguna con él salto hacia fuera nuevamente, tomando impulso del borde superior de la ventana subió hasta el techo. Chasqueo sus dedos y su ropa volvió a ser la camiseta roja manga corta, el pantalón negro de jean algo desgastado en las rodillas y las zapatillas.
Camino con total tranquilidad sobre el techo, viendo como empezaba a anochecer, hasta que llego al techo de su compartimiento y salto dentro, olvidándose de pedir que abrieran la ventana, por lo que la rompió a su paso y volvió a caer sobre los vidrios.
Los siete chicos que habían estado riendo callaron impresionados por lo que había hecho.
Andrew suspiro ya arto, era el viaje mas largo que había hecho hasta ahora y ya quería que terminara. Se tiro en el asiento y con un chasquido de sus dedos todos los pedacitos de vidrio se unieron y volvieron a su lugar original.
- Paso algo importante? – pregunto Liz al verlo tan abatido.
- Nada, solo no me molesten en lo que resta del viaje, ok? – pregunto con claras intenciones de dormir.
El resto del viaje, gracias a alguna poderosa entidad que se compadeció de nuestro medio-vampiro, paso sin contratiempos y antes de lo esperado los chicos estaban frente al carruaje que iban a tomar, pero y como este viaje según Andrew no podía ser peor, en el carruaje no entraban los ocho.
- Voy en otro carruaje, chicos. – dijo Andrew y sin esperar contestación se fue.
Poco después Colagusano también estaba buscando otro carruaje, en lo posible uno en el que no hubiera algún Slytherin.
Andrew encontró lugar en un carruaje repleto de Slytherins, en el cual estaba Snape, como si no lo hubiera visto las veces suficientes ese día. Antes de entrar con un chasquido cambio su ropa y se puso la túnica de la casa de las serpientes, o mejor dicho, su casa.
- Un Slytherin? – pregunto Snape al ver el escudo de su propia casa en la túnica del chico, en cuanto este se sentó y el carruaje inicio su marcha.
- Si. – dijo Andrew secamente, su humor todavía estaba lo suficientemente malo como para que no pudiera sonreír siquiera.
- Como es que no te habíamos visto antes? – pregunto una chica rubia que le recordó a Pansy Parkinson, la chica debía tener unos dieciséis años, tenia el cabello rubio suelto y los ojos eran azules y rasgos bastante parecidos a los de la chica Sly de su época.
- Es que soy nuevo, vengo de la Magic Force. – respondió Andrew cansado de repetir lo mismo y ya considerando seriamente colgarse un cartel en el cuello que dijera "Andrew Carson, vengo de la Magic Force y voy a entrar al séptimo año de la casa de las serpientes."
- Y como te llamas? – pregunto otro chico, este era morocho de ojos grises (N/A no se como diablos era el padre de Pansy y dudo que salga en algún lado .U) y tenia el cuerpo algo desarrollado, aunque no mucho parecía que solo hacia lo justo y necesario para no estar gordo y tener los abdominales levemente marcados.
- Andrew Carson. – dijo el chico comenzando a ponerse de mal humor nuevamente.
- Carson… no me suena. – dijo Severus pensativo.
- Es que no es mi verdadero apellido. – mascullo el chico empezando a golpearse la cabeza contra el asiento.
- Y por que te cambiaste el apellido? – pregunto el chico que le había preguntado el nombre. – Por cierto soy Samuel Parkinson (N/A no pregunten, locuras mías.).
- Por que me buscan y no precisamente para abrazarme. – ironizo dejando de golpearse la cabeza al ver que eso no solucionaba nada.
- Quienes te buscan? – pregunto Snape levemente interesado aunque sin demostrarlo. – Yo soy Severus Snape. – agrego secamente.
- No les puedo decir. – dijo Andrew mirándolos con los ojos entrecerrados a los dos chicos para después mirar a la chica con la ceja alzada.
- Oh, que maleducada, soy Joan Beck. – dijo la chica con falsa lastima. – Próximamente Joan Parkinson, para mi desgracia. – mascullo esto ultimo.
Andrew se limito a sonreír de lado justo cuando el carruaje paro. Se apresuro a bajar y se acerco a donde estaba Julius esperándolo con una mujer morocha de ojos marrones bastante bonita a su lado..
- Hola Andrew, ella es Marie, te acordas que te hable de ella. – dijo Julius en cuanto llego a su lado.
Andrew miro a la mujer evaluativamente para después sonreírle de manera bastante calida, sus ojos brillando un poco mas de lo normal, con sus sentidos acababa de captar algo que lo dejo muy feliz.
- Felicidades. – dijo guiñándole un ojo.
- Disculpa? – pregunto la mujer extrañada, sin comprender.
Andrew se acerco a su oído. – Dentro de poco vas a ser madre de nuevo. – le dijo y se separo.
- Que tanto cuchichean? – pregunto Julius curioso.
- Nada, Julius. – dijo Andrew. – Por cierto como va todo?
- Bien, nada interesante. Ahora tenemos que ir al gran comedor, pero mañana después de clase hablamos, te parece? – le pregunto Julius.
- Claro. Nos vemos.
Andrew se despidió del matrimonio con un par de abrazos y besos para después quedarse solo en el vestíbulo junto con unos preocupados chiquillos de primer año.
- Señor Carson. – lo llamo McGonagall con varios años menos de lo que el recordaba.
- Si, profesora? – pregunto Andrew acercándosele.
- Después de que seleccionemos a todos los chicos de primer año entrara usted.
- De acuerdo. – dijo Andrew, solo queriendo que el día acabase de una buena vez.
La próxima media hora estuvo apoyado en la pared recordando como fue su selección en primer año y lo nervioso que estaba. Todos sus sentidos estaban puestos en lo que pasaba del otro lado de la puerta así que cuando escucho que una silla bastante lejos se movía se separo de la pared y se acerco a la puerta. Escucho con claridad lo que decía el viejo ese del otro lado de la puerta.
- Este año, vino un alumno nuevo de la Magic Force que se unirá a los chicos de séptimo año. – dijo el anciano con voz amable y sus ojos brillando, como siempre. Desde la mesa de Gryffindor seis chicos se removieron inquietos, entre tantas cosas que habían pasado no le habían preguntado a que casa iría y ya habían retirado el sombrero, por lo que ya debía estar seleccionado. – El señor Carson, - las puertas se abrieron de par en par y Andrew entro con paso firme, su rostro estaba imperturbable, se había arreglado un poco el cabello y parado derecho parecía bastante imponente. Su porte y forma de caminar además de sus bellas facciones y su cuerpo bastante trabajado hicieron que muchas chicas y algún que otro chico se lo quedaran viendo como si fuera algo comestible. – hará su séptimo y ultimo año en Slytherin. A comer – anuncio antes de sentarse.
Andrew mando una mirada desinteresada a Dumbledore para después ir a sentarse a la mesa que le correspondía, al lado de los chicos con los que había compartido el carruaje. Andrew miro a su padrino y a la esposa de este y les sonrió para después mirar a sus seis amigos y sonreírles también, esta vez con burla al ver las caras desencajadas de los chicos. Siguió recorriendo con su mirada el gran comedor y algo le llamo la atención, en la mesa de los Ravenclaws había un chico que no despegaba sus ojos de él, en cuanto el chico vio que lo miraba le sonrió coquetamente apartándose un par de mechones de sus ojos en un gesto que debía ser sensual pero que no tuvo ni gota de eso. El chico tenia el pelo rubio largo hasta por debajo de los hombros y con alguna que otra mecha lila teñida, afinando un poco mas la vista noto que el chico, por que era un chico, tenia las uñas arregladas y pintadas de un rosa pálido y tenia un par de pulseras y cadenitas. Abrió los ojos horrorizado en cuanto noto quien era, era Gilderoy Lockhart y lo peor era lo que había hecho, el chico le había coqueteado y Andrew había "respondido" analizándolo con la mirada, es decir le respondió el coqueteo, de una manera bastante rara pero lo hizo, lo que significaba el que chico creería que tenia vía libre y empezaría a incordiarlo.
"Genial, simplemente genial… después de semejante viaje llego al colegio y un completo y mas que seguro gay me coquetea descaradamente y lo peor es que ese gay es Lockhart y el es un pesado… solo espero que el resto del año no sea así, por que si no…" pensó Andrew comenzando a comer.
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Notas de la arrepentidísima autora:
Se que tarde añares y realmente lo lamento muchísimo, se que no tiene perdón de dios pero es que fue un lió mi vida, tuve que aprobar tres materias (para colmo lengua, geografía e historia) en un solo mes, tuve quinientas pruebas, una de cada materia (gracias a dios me saque ochos en la mayoría) y termine las clases el miércoles pasado así que estuve escribiendo a cuatro manos y logre terminarlo, son trece paginas (letra Times New Roman, en doce) de algo de diversión, un ataque medio trucho y pues como dije "el viaje mas largo de la historia" aunque esto solo para Andrew por que lo que son sus amigos pasaron el viaje entre risas.
Espero que me perdonen, no espero tomatazos y pues nos leemos ;)
