N/A: ¡¡Heloooo!! Este es mi primer ff, y es de la pareja que más amo, o sea, H/HR... Espero que les guste, porque recién la historia va empezando. ¡¡Besossss!!
Capítulo I:
Ayuda amorosa.
Un hermoso atardecer estaba aproximándose en las despejadas calles de Privet Drive.
Ese día en particular, había sido para Harry, el más caluroso que jamás hubiese presenciado antes.
Recostado sobre el pasto y bajo la fresca sombra de un gran árbol, se encontraba un muchacho próximo a cumplir los quince años. Tenía el aspecto de ser alguien que había crecido en muy poco tiempo, quizá a eso se debía, el hecho de que representase un poco más edad.
Sus ojos de color verde intenso, se desplazaban de un lado a otro, mirando con indiferencia el paisaje que tenía enfrente; una hilera de casas con sendos jardines.
Mientras el sol se ocultaba en el horizonte, una ligera brisa jugueteaba con el cabello negro azabache del muchacho.
Esos ojos y aquel cabello alborotado habían sido alguna vez, características físicas de las dos personas que Harry amaba por sobre todas las cosas: Lily y James Potter, sus padres.
Lord Voldemort, el mago más temido de los últimos tiempos, había sido el culpable de muchas muertes, y en especial de la extinción de la familia Potter Evans. Claro que vaya sorpresa se llevaron todos (y en especial El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado) al darse cuenta que un bebé de apenas un año había sido la única persona en sobrevivir por el hechizo más letal e imperdonable de todos: Avada Kedavra.
Harry suspiró sonoramente, recordando su cuarto año en Hogwarts. En pocas palabras había sido horrible, en especial la última prueba del "Torneo de los Tres Magos"... pero él ya había tomado una decisión. Ya no dejaría que ni Voldemort ni sus mortífagos volviesen a arruinarle el año, haría lo imposible por que su quinto año fuese los más normal, sería capaz incluso hasta pretender que Voldemort nó existía. Ya bastante que le hubiesen arrebatado sus padres...
Volvió a suspirar. No se sentía el mismo. En unas horas más cumpliría 15 años, pero le daba igual que sus tíos, los Dursley, no se acordaran de eso y mucho menos lo haría su primo Dudley. Lo único que lo alegraba en ese momento era el recordar a sus dos mejores amigos: Ron y Hermione.
Harry sonrió tristemente al pensar en su amiga, no sabía porqué, pero la extrañaba como jamás lo había hecho antes. El solo pronunciar su nombre le revolvía el estómago y eso lo tenía muy intrigado. ¿Desde cuándo que recordar a su mejor amiga le causaba algo en el estómago? Era raro en él, porque muy pocas veces le había ocurrido algo así y era cuando veía a Cho Chang.
Durante su primer mes de vacaciones, Harry había meditado sobre los sentimientos que alguna vez había sentido hacia esa chica un año mayor que él. Y para su sorpresa, se dio cuenta que yo no le gustaba tanto como hace meses atrás... quizá fuese por el hecho de haber visto morir a Cedric ya que éste había sido su novio... ya no le importaba y tampoco quería comenzara recordar aquellos lamentables sucesos.
Cho Chang era una chica de la casa Ravenclaw, buscadora del equipo de Quidditch, muy buena a decir verdad. Era popular y siempre estaba rodeada de amigas, lo que eso en más de una ocasión había incomodado al muchacho al tratar de acercarse a ella. Pero en su corazón había ahora entrado una nueva chica. Él nunca había sospechado que lo que sentía hacia ella eran algo más que una simple –pero al mismo tiempo- profunda e intensa amistad.
Su mente voló hacia la despedida en el Andén... desde aquel beso en la mejilla tan fugaz... ya no podía sacársela de la cabeza... aquella chica de cabello castaño, al igual que sus ojos... no olvidaba a su amiga, a su amiga que siempre había estado a su lado y que siempre lo sería, pese a todo lo que se avecinaba.
El muchacho miró sin interés a los transeúntes que pasaban por ahí cerca, no le sorprendió el hecho de que lo mirasen de manera desdeñosa. Prefirió cerrar los ojos. Estaba seguro que luego despotricarían sobre él con los otros vecinos pero ¿qué le importaba? Prefería respirar profundo y olvidar esas miradas venenosas.
Sin querer, comenzó a adormilarse profundamente que no supo si había soñado el escuchar un sonoro ruido. Se despertó sobresaltado. Sus ojos se fijaron en un arbusto como si algo en su inconsciente le dijera que de ahí había provenido el ruido. Como no vio nada "sospechoso" o "fuera de lo común" volvió a cerrar los ojos y nuevamente se quedó medio dormido. Otra vez el mismo ruido se hizo presente pero Harry se sentía tan agotado que no quiso averiguar si en realidad algo sucedía con aquel arbusto. ¿Por qué sus padres no estaban con él? Los extrañaba inmensamente... Intempestivamente, a través de sus párpados vio un luminoso rayo de luz verde...
Abrió los ojos abruptamente. ¿Qué demonios había sido eso?, se puso de pie rápidamente. ¿Había sido su imaginación el ver ese haz de luz? Pero todo había sido tan real... deshizo esa idea de inmediato. Era ridículo pensar eso. De seguro que creyó ver tal cosa al recordar a sus padres...
Convencido por eso, se dirigió a la casa número cuatro de Privet Drive sin siquiera preocuparse por echarle un vistazo al arbusto ese... Pero si lo hubiese hecho, se habría llevado una muy desagradable sorpresa...
Luego de aquel extraño acontecimiento comenzaba a caminar como días anteriores había hecho, desagradablemente ocioso. Las calles estaban solitarias como siempre lo habían estado, con pequeñas excepciones de vecinos metiches que pasaban por la acera con una parsimonia poco creíble, pero que aprovechaban para echar una mirada a la casa de otros vecinos. Llegó a la casa de sus tediosos tíos y golpeó la puerta un par de veces.
Su tía Petunia (una mujer delgada, rubia y con un cuello bastante largo que utilizaba para espiar a sus vecinos) le abrió la puerta de mala gana y luego volvió a su quehacer en la cocina.
Por su parte, Vernon (que era un hombre corpulento, y que a diferencia de su esposa, tenía un cuello muy corto pero un bigote muy largo) se encontraba viendo la televisión en la sala de estar, a la vez que hojeaba un diario. Era lo que diariamente hacía después de llegar de su trabajo. Esta vez había llegado mas temprano porque su jefe había tenido unos problemas familiares, algo que a Vernon lo tenía sin cuidado.
Dudley (para el asombro de todos), había tomado un libro y lo comenzaba a hojear. Parecía interesado en eso aunque Harry no estaba muy seguro de que supiera leer. Quizá solo veía imágenes pero, observó sin disimulo el libro y reparó en que no había ninguna imagen, eso solo significaba que sí sabía leer, pero que supiera hacerlo bien, era otra cosa. Harry percibió fugazmente que su primo estaba mucho mas delgado que el verano pasado y que por primera vez, la dieta estricta de tía Petunia estaba dando resultado.
-¿Qué haces aquí?.-Cuestionó su tío al escuchar que entraba.
-Nada.-Dijo vagamente.
-Vete a tu cuarto porque estás estorbando y desconcentras a Dudley que ahora se ha interesado en la lectura.-Dijo Vernon y Harry notó como su pecho se inflaba un poco por el orgullo que sentía hacia su hijo de ya no tan gigantesco mole.
-Hazle caso a tu tío. Mi Dudders está mas instruido y tu lo insitas hacer lo contrario con tu holgazanería matutina.-Espetó ahora su tía mirándolo muy molesta.
-No estoy haciendo nada. Solo espero que mi lechuza Hedwig, me traiga notici...
-¡¡Chist!! -lo hizo callar Vernon- no digas eso acá Potter. Alguien puede estar escuchando... -Dijo el hombre mirando a su alrededor como si esperara ver a sus vecinos a través de las paredes.
Harry subió a su habitación en silencio. Se tendió en la cama, pues estaba muy cansado. Estaba harto de estar en esa casa. Desde que había regresado ahí –aproximadamente hace un mes- todas las mañanas, su tío Vernon le hacía bajar de su habitación, cajas muy pesadas de taladros, para venderlos en su trabajo, en la compañía que tenía.
Tenía que bajarlas por las escaleras y dejarlas de a una, en el compartimiento de atrás del auto. Pero... ¿cómo llegaban a la habitación?. Siempre se había preguntado eso pero no quería saber la respuesta de todos modos.
Cada día bajaba más cajas, al principio fueron dieciséis, luego aumentaron a veintitrés, y seguían siendo cada vez más profusas... Pero como todo esfuerzo tiene su recompensa, Harry por primera vez, recibió algo que lo alegró un poco; no había notado que el ejercicio ese de levantar cajas pesadas, le había hecho desarrollar algunas partes de su cuerpo. Nunca se había preocupado demasiado –casi nada, a decir verdad- en su aspecto físico, pero ahora... ahora algo sucedía.
Se puso de pie y se miró a un espejo. Unos ojos verde jade le devolvieron la mirada. Su reflejo le dejó ver unas pequeñas ojeras, producto de varias noches seguidas de insomnio. Lo más raro de todo, es que no tenía nada que ver Voldemort con las noches de desvelo que Harry había sufrido, sino que una chica, su amiga Hermione Granger tenía que ver con eso.
No podía creer que un beso en la mejilla, un beso con (quizá) solo intenciones de amistad, cambiara los sentimientos tan rápidos como lo había hecho con los suyos. Tomó una fotografía en donde salía él, Ron y Hermione, sonriendo.
Se preguntó en dónde estaría Ron, como estaría, cuánto habría cambiado dentro del mes que habían estado distanciados. ¿Su mejor amigo estaría ansioso de entrar ya a Hogwarts? Lo mismo se preguntaba sobre ella, de seguro que Hermione estaría mucho más deseosa de entrar a de nuevo a Hogwarts que el pelirrojo, claro estaba, siempre había sido muy inteligente y la primera de la clase.
Continuó pensando en varias cosas hasta que sin darse cuenta, se durmió pesadamente. Últimamente se había sentido más decaído que de costumbre cuando se encontraba de vacaciones en la casa de los Dursley. No le importaba que se tía después no lo llamara a cenar, posiblemente no la escucharía cuando lo llamara y ella tampoco subiría a su cuarto para avisarle.
¡¡PUM!!
Harry se despertó con un sobresalto. ¿Qué había sido eso?. Respirando con algo de dificultad, observó su habitación y supo de inmediato qué es lo que sucedía. Ya había anochecido y la habitación estaba apenas iluminada con la luz del exterior que penetraba a través de la ventana... que estaba abierta de par en par. Cuatro lechuzas se acercaron a él volando lentamente y lo miraron con una carta en el pico cada una. Harry reconoció la carta de Ron por la lechuza que la traía; Errol. ¿Por qué no había enviado a Pig? Quizá porque era demasiado inquieto. Les hizo una seña a las lechuzas para que se acercaran un poco más. Errol sin embargo se apresuró y soltó la carta de Ron en las piernas del muchacho. Éste la tomó sonriendo y la abrió apresuradamente.
Harry:
Hola ¿cómo estás?. Primero que todo te deseo ¡Un muy Feliz Cumpleaños!. ¿Sabes? te tengo una gran noticia. Dentro de unas horas, te iremos a buscar. Me refiero a Percy, Fred, George y yo, ¿no es genial?. Por fin te lograrás librar nuevamente de tus tíos, te estoy salvando la vida ¿verdad?. Bueno, cambiando de tema, Hermione también vendrá a mi casa pero creo que llegará un rato mas tarde. He tratado de comunicarme con ella, pero no ha respondido a ninguna carta, hasta hace un momento. Decía que había recibido las cartas, pero que no había tenido tiempo en contestarlas, ¿cómo se atreve a insinuar que nosotros, Harry, no somos mas importantes que otra cosa?
Pero de todas formas vendrá. Tengo la sospecha que pasó parte de las vacaciones con Viktor Krum ¿recuerdas que la invitó a Bulgaria?, creo que allá fue con ése. Luego tendré tiempo para hablar con ella... quizás te cuenta algo a ti sobre eso...
Ok, me despido hasta muy pronto
y que estés muy bien.
Adiós,
Se despide tu amigo, Ron.
PD: ¡Se me olvidaba que toda mi familia te manda saludos.!. Pídeles permiso a tus tíos y luego me mandas la respuesta. Si no te dan permiso, igual vienes con nosotros!
Harry sonrió. Ron por lo visto, seguía molesto con Hermione (aunque lo disimulaba en ocasiones) por haber ido con Krum al Baile de Navidad. Abrió su regalo que era una pequeña cajita que Errol tenía atada a su pata. ¡Era una snitch dorada! Harry sonrió aún mas. Nunca había esperado algo así de su amigo.
Miró a las demás lechuzas que lo esperaban algo tímidas, excepto una. Era una lechuza grande y se mostraba realmente inquieta. A lo mejor se encontraba cansada, y Harry le sacó la carta de inmediato pensando que así se tranquilizaría o tal vez se mostraba así por el largo viaje. Ella ululó jovialmente y –Harry no pudo explicarse cómo- el regalo que llevaba atado a su pata cayó pesadamente en su cama y aliviada del peso se dirigió a la jaula de Hedwig. Ésta bufó con tirria al ver cómo aquella lechuza se apropiaba de su bebedero. Luego con premura emprendió el vuelo rozando la cabeza de Harry. El chico desdobló la carta con algo de torpeza adivinando de quién podía tratarse. No se equivocó.
Querido Harry:
¡¡Feliz Cumpleaños!!. Espero que estés pasando gratas vacaciones, aunque realmente lo dudo estando con esos aburridos y mediocres muggles. He estado pensando que este año espero que no te encuentres tan solito ¿sabes a qué me refiero? Si no lo sabes, aquí va. Quiero tener el honor de conocer a una novia tuya pues... ¡te deben sobras chicas ¿no?!, ¿qué opinas tú?, ¿Que tal Ginny?...
(Es broma Harry no te enojes ja, ja, bien sabes que no podría conocerla... ).
Bueno, prosigo. Si esos muggles miedosos te insisten en hacer tu vida un verdadero infierno, diles (aunque sea una mentira, una blanca y buena mentira) que muy pronto te iré a visitar y no olvides de decirles que soy un asesino profesional y que se cuiden de mi, ¿a que no les vendría mal ese susto a tus tíos?
Tengo que despedirme,
que estés muy bien y un gran abrazo..
Se
despide con cariño
Hocicos... (y Buckbeak)
PD.: ¡¡Cualquier cosa que necesites decírsela a alguien, dímelo a mi!!, ¡¡ Al mismo mejor amigo de tu padre!! Tienes alguien en quien confiar...
Harry se extrañó mucho que Sirius le hablase de amor. Nunca había abordado ese tema con él, en realidad, nunca había abordado ese tema con nadie, y nunca se había interesado en su propia vida amorosa. ¿A qué se debía ese cambio?
-Quizá cree que no me vendría mal una novia pero... -Dijo el muchacho quinceañero en voz baja. No terminó lo que iba a decir pues vio el regalo que la lechuza había dejado caer sobre su cama. Tomó el paquete con cuidado por si es que se trataba de algo muy valioso y lo palpó por encima de la envoltura. Parecía o tenía las dimensiones de un libro y sin querer seguir con la duda, rompió el envoltorio ansioso.
Se había equivocado, pero no completamente. No era un libro pero había estado cerca. Se trataba de un álbum de fotografías. En la cubierta, había una fotografía mediana de sus padres abrazados y sonriendo, siempre sonriendo... Al final de ésta, aparecían casi imperceptibles las palabras "L.E", las cuales -según Harry- debían pertenecer a las iniciales del nombre de su madre: Lily Evans. Abrió el Álbum y al hacerlo, leyó una frase:
"Quiero demasiado a este hombre que no se lo que nó haría por él. Es perfecto para mí, me hace reír y me hizo (y hace) hacer cosas que nunca creí poder hacer. Lo amo demasiado"
Harry lo miró un momento muy conmovido pero decidido no abrirlo aún, pues sería mejor hacerlo cuando estuviera triste o desanimado; más de lo normal. Lo dejó al lado del regalo de Ron sobre su cama. Miró a las últimas dos lechuzas que todavía tenían la correspondencia. Tomó la carta de una lechuza peculiarmente conocida. Sin dudas, aquella letra desgarbada era la de Hagrid.
Querido Harry:
¡¡Feliz Cumpleaños!!. Espero que lo estés pasando muy bien y deseo verte lo antes posible pues tengo que contarte cosas maravillosas con las que he pasado con Madame Máxime... pero prefiero contarte todo cuando regreses a Hogwarts.
¡No seas impaciente, muchacho! Se que quieres saberlo, pero tendrás que esperar...
Espero que te guste mi regalo que creo que te sorprenderá.
Se despide Hagrid...
PD.: ¡¡Ojalá que lo pases muy bien en todo lo que te resta de vacaciones!!
Harry se preguntó que qué era eso tan importante que tenía que contarle. Sonrió al imaginar a Hagrid casado con Madame Máxime.
Decidió abrir una caja redonda que la pobre lechuza había llevado atada a la pata, por suerte no era tan grande ni tan pesada. La pequeña caja era de color verde lima con rojo sangre; no muy buena combinación, a decir verdad pero, proviniendo de Hagrid... Sacó la tapa dejando al descubierto varios caramelos con envoltorios llamativos. Pero eran golosinas que nunca había visto en Honeydukes, y de pronto se dio cuenta: eran dulces muggles, ¿dónde y cómo los había conseguido Hagrid?
Se comió algunos caramelos y cayó en la cuenta que aún le quedaba por abrir una última carta que ya sabía de quién era.
Una lechuza pequeña color negro con pardo se acercó tímidamente y soltó la carta en las piernas del chico.
Harry la tomó y reconoció la esmerada caligrafía de su amiga. Inexplicablemente comenzó a sentirse nervioso.
Querido Harry:
Hoy es un gran día para ti ¿verdad?. Claro ¡hoy es tu Cumpleaños y te felicito por eso!, ¡Qué emoción cumplir 15 años ¿estoy en lo cierto?!. Espero que lo estés pasando muy bien y quiero que sepas que siempre te apoyaré en todo. Ojalá que te guste mi regalo, no es gran cosa, pero es un recuerdo.
Me despido con deseos de que te encuentres muy bien.
Besos,
de tu amiga
Hermione...
PD.: ¿Ron te contó que estuve por un tiempo con Krum?. Él está seguro que yo no se lo dije, ¡pero claro!, ¿cuándo me ha escuchado? No lo pasé tan mal allá en Bulgaria, pero extrañé mucho mi casa. ¿Sabes que Viktor me pidió que fuera su novia? No sé aún que responderle, creo que me gusta pero... tampoco es un sentimiento tan fuerte como para aceptar... creo que no lo haré... ¿Qué me aconsejas? Bueno, creo que de eso hablamos después.
Harry se quedó un momento en silencio y volvió a leer la posdata de la carta de Hermione. Se demoró unos segundos en comprender las últimas líneas, ¿Krum le había pedido a Hermione si quería ser su novia? No sabía que hacer. Sentía sentimientos ambiguos, tristeza, rabia, desesperación. ¿Por qué se sentía de esa forma?. Nunca antes en su vida había sentido cosas así y menos hacia su amiga. ¿Qué haría con los sentimientos tan atípicos que comenzaba a sentir si Hermione aceptaba ser la novia de Viktor Krum? Nó. No podía dejar que eso sucediera, muy pronto vería a Hermione y si era necesario, en el mismo instante le diría la verdad ¿pero cómo? No quería pensar qué sucedería si pasara lo mismo que lo que había ocurrido el año pasado para el Baile de Navidad. Había juntado todo el valor posible para invitar a Cho Chang para que fuera su pareja pero se le había formado un gran embrollo al tratar de pedírselo y además había llegado demasiado tarde; ya tenía pareja...
¡Tendré que arriesgarme!, pensó el muchacho nerviosamente aunque tampoco quería quedar como un tonto frente a Hermione. Tendría que olvidar su timidez y su mala experiencia con Cho y aprender de los errores, ¿cómo sabía él, si Hermione le correspondía?. Valía la pena intentarlo. Tenía mucho que ganar en caso de que ella le correspondiera a sus sentimientos, pero también tenía bastante que perder... como por ejemplo, su amistad. Sintió un horrible sentimiento de pérdida. ¡Lo menos que quería y lo que peor que podría sucederle es perderla a ella como amiga! Pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados al ver cómo el imbécil de Viktor Krum se la quitaba... aunque debía reconocer que nunca Hermione le había pertenecido como para sentir que alguien se la arrebataba. Nunca había sido bueno en ocultar sus sentimientos, y tenía un fuerte presentimiento que las cosas no cambiarían por el hecho de que le estuviese gustado su mejor amiga.
Comenzó abrir su regalo. De nuevo, sospechaba que podía ser un libro y habían más posibilidades de ser eso, solo pensar en quién era la emisora... Pero se equivocó también.
Era otro álbum de fotografías, aunque éste no era de sus padres, sino que del Baile de Navidad del año pasado. Lo abrió para examinarlo y no evitó sonreír al mirar unas fotografías en las que estaban Ron y Padma Patil con cara de enojados porque el pelirrojo prefería estar ocupado mirando a Hermione, en vez de bailar con su compañera. Miró otra foto y se vio a el con Parvati bailando.
Sonrió fugazmente hasta que su vista llegó a otra fotografía en la cual estaba Hermione y Krum, bastante juntos –para su gusto- bailando al compás de una canción no tan movida. Cerró el álbum algo molesto. Le había gustado recordar esos momentos tan gratos para él, pero no se imaginaba que sentiría celos así por Krum. Le causaba celos recordar aquella fotografía pero no se explicaba por qué no le había causado verla a ella en directo el año pasado del brazo de su pareja. Estaba claro que en ésos momentos todavía no le gustaba su amiga, sino que todo había comenzado al terminar su cuarto año. Como recordando algo importante, empezó a buscar una carta. La encontró y leyó la posdata.
-"Cualquier cosa que necesites decírsela a alguien, dímelo a mi. Al mismo mejor amigo de tu padre Tienes alguien en quien confiar... ".-Leyó en un susurro Harry recordando muy agradecido a su padrino. Se puso de pie rápidamente y sacó de su baúl un pergamino, un frasco de tinta y una pluma. ¿Pero qué le escribiría a Sirius? No pudo evitar sonrojarse un poco al imaginarse escribiendo cosas sobre Hermione, el por qué le gustaba y qué haría por ella... pero... ¿era acaso necesario escribir en la carta el nombre de su amiga?
Transcurrido varios minutos -por lo menos unos quince- de total inspiración, leyó lo que había escrito para ver qué podía eliminar:
Querido Hocicos:
Te escribo esta carta para –en parte- agradecerte mucho el álbum de fotografías de mis padres. Querrás saber como me encuentro ¿no? Pues aquí te respondo. Como ya debes saber, en Privet Drive es todo igual, nunca hay algo interesante sobre que hablar y espero con ansias regresar nuevamente a Hogwarts. Quiero acudir a ti, porque no se a quien pedirle ayuda.
Tengo un problema típico de mi edad (lo reconozco) problemas AMOROSOS, un problema sobre una CHICA, suena raro, ¿Cierto?. Bueno, eh... me gusta mucho (no sabes cuán avergonzado estoy al escribir esto) de una chica (la cual prefiero no escribir su nombre) Creo que me estoy enamorando de ella pues no puedo sacármela de la cabeza, es que ella es tan... especial para mi. El problema es que no estoy seguro si yo a ella le gusto pero se siente atraída por otro chico con el cual ha pasado más tiempo estas últimas semanas. Y bueno, tenía que pasar lo que temía. Ese chico le pidió que... bueno, que fuera su novia y ella quedó en responderle. ¿Qué me aconsejas?. Y si no faltara más, un amigo parece que también le gusta la misma chica que a mi, aunque él no lo sabe sin olvidar que ¡ni él mismo reconoce sus propios sentimientos hacia ella! El problema está en que si esa persona se informa que nos gusta la misma chica, posiblemente nos peleemos y en vez de seguir siendo amigos nos volveríamos rivales y todo eso sería ya muy complacido...
Necesito ayuda, consejos de como conquistarla ignorando a mi amigo, no lo sé...
Esperando respuesta pronto,
Harry...
PD: Espero que me puedas ayudar, no sé qué me sucede realmente con ella.
Harry volvió a leerla una vez más, pero no quiso borrar nada. Para su gusto, la carta estaba bien escrita y no dejaba al descubierto el nombre de la muchacha aunque sí su desesperación. Sin esperar más, ató la carta a la lechuza de Sirius que se encontraba bebiendo un poco de agua y después se fue volando atravesando la ventana.
Después de eso, ordenó sus regalos y sin saber que se olvidaba de algo, se desvistió rápidamente y se puso su pijama para seguir durmiendo. Antes de acostarse, comió varios dulces muggles que le había regalado Hagrid, pues no había cenado.
N/A: ¿Y? ¿Qué tal? Si no les gustó, qué pena porque me he esforzado pero no esta de más decir que con cada capítulo el ff irá mejorando... ¡eso se los juro! Así que por favor, si les gustó como quedó denme un poquito de tiempo para subir el próximo capítulo porque aunque lo tengo escrito, tengo que mejorarlo pues no me ha quedado como yo quería...
AH!! Y DEJEN REVIEWS!! Vamos, si han llegado hasta acá es por algo ¿no?, no les tomará más de un minuto escribir algo, lo que piensan, ideas, etc.
OK. Espero q se animen ya q quiero saber sus opiniones y comentarios sobre la historia.
