13. Halloween

Andrew se levanto a las 5:30 ese día, con un mal humor tamaño monumental y todo por que Tom, quien al parecer no dormía nunca, le mando una carta. Por suerte tenia un sueño ligero y en cuanto escucho el clásico estallido de su fénix se despertó, si no en esos momentos estaría siendo torturado por unos Slytherins sumamente enojados. La carta no decía mucho, solo decía "En la mansión en 5 minutos" y, conociendo el humor del hombre de antemano decidió ir para evitar peleas.

Al llegar se entero que esa misma noche atacarían Beauxbatons y estuvo hasta las 8:00 ayudándolo a darle los últimos retoques a la estrategia. Pero había un pequeño problema, esa misma noche a partir de las 20:00 había un baile de disfraces de asistencia obligatoria en Hogwarts, por lo tanto Andrew tenía que ir. Después de mucho pensarlo llegaron al acuerdo de que el ataque empezaría cuarenta minutos después del baile y ya vería el como se las arreglaba para salir.

El resto del día paso volando y casi no le dio tiempo a Andrew para prepararse para el baile de disfraces, pero ahí estaba, justo a las ocho en punto, en frente de las puertas del gran comedor, junto a sus amigos.

El vampiro estaba disfrazado como… el mismo, se había puesto ropa toda negra, su pantalón negro de vestir no era ni muy justo ni muy suelto, la camisa de seda negra le quedaba bastante suelta, el pelo se lo había acortado hasta dejarlo lo suficientemente largo como para que le tapara los ojos, dándole un aire despreocupado que le quedaba espectacular, su piel había palidecido tanto que parecía un vampiro real, no el tono levemente bronceado que usaba siempre para aparentar lo contrario, sus ojos estaban rojos, similares a los del Lord, y como detalle final había sacado los colmillos y tenia una sonrisa sádica impresa en su rostro para hacer mas creíble el disfraz.

Sus amigos habían optado por ser seres fantásticos, como lo habrían denominado los muggles. Lily era una bellísima hada, tenia un vestido rojo un poco mas oscuro que su pelo, algo ajustado, que terminaba un poco por arriba de las rodillas; unas bellísimas alas similares a las de las mariposas salían de su espalda y variaban en diferentes tonos de naranja, haciendo juego con el vestido.

Liz representaba a Medusa, se había puesto lentillas grises y se había delineado los ojos con color verde, su pelo gracias a un hechizo eran ahora serpientes, su piel era mas pálida de lo normal y sus colmillos levemente mas largos y curvos, ella tenia un vestido verde que combinaba con el color verde oscuro de las serpientes y era bastante parecido al de Lily.

Nika era una driada (N/A a que no saben que es? Pos no les digo :P), su pelo era ahora verde, tirando al color de las hojas de los árboles, sus ojos tenían lentillas de un color verde oscuro, su piel estaba mas bronceada que de costumbre y tenia un vestido marrón oscuro que se ata al cuello, dejando la espalda al descubierto.

James era un elfo, sus orejas terminaban en punta, su pelo lo había hecho crecer hasta los hombros, como Andrew lo tenía normalmente, y lo había atado en una media coleta, y vestía una túnica de gala marrón con detalles dorados en las mangas que le daba un aire imponente.

Sirius era una gárgola, gracias a un hechizo toda su piel se había vuelto gris, al igual que su pelo, sus uñas habían crecido mas de lo normal y eran afiladas como si fueran garras, de su espalda salían dos alas parecidas a las de los murciélagos, también de color gris, sus ojos grises brillaban mas de lo normal y su túnica gris oscura estaba hecha jirones en ciertas partes.

Remus era un zombi, toda su ropa, la cual era muggle y se la había prestado Andrew, estaba hecha jirones, su piel estaba de un color verdoso y tenia heridas falsas y sangrientas por todo el cuerpo.

Y por ultimo Peter era un Ent (N/A JAJAJAJAJAJA soy terriblemente mala), toda su piel estaba mucho mas bronceada de lo normal, su pelo era largo hasta los hombros y verde, como el color de las hojas en primavera, se había puesto lentillas marrones (N/A no se de que color son sus ojos verdaderos) y su ropa consistía en una túnica marrón, sus dedos se habían alargado y parecían finas ramas, toda la textura de su piel era similar a la del tronco de un árbol.

Andrew miro su reloj por cuarta vez, las 20:05, verdaderamente cada vez tenia mas ganas de matar al viejo ese, pero el viejo se las buscaba, nadie podía culparlo.

Estaba a punto de sacar su varita y tirar las puertas abajo cuando estas se abrieron por si solas, dando paso a un gran comedor lleno de calabazas flotantes, murciélagos volando de un lado a otro y el piso recubierto por una leve niebla que impedía ver si en el piso había algún cambio. Las cuatro grandes mesas habían sido remplazadas por mesas para cuatro, seis u ocho personas y estaban distribuidas por todo el gran comedor. La mesa de los profesores seguía en el mismo lugar de siempre y en el centro del gran comedor había un lugar que serviría como pista de baile, justo al lado de un escenario, en donde había un grupo que Andrew no conoció, tocando una canción lenta y tétrica, aunque por los instrumentos que poseían se notaba que eso era solo para cuando ellos entraran.

Los ocho chicos se fueron a una de las mesas más grandes y una de las más alejadas de la pista también, y se sentaron allí, a esperar para cenar primero, después bailarían. La cena paso rápidamente y antes de lo pensado la música comenzó a ser diferente, daba ganas de ir a bailar… el único problema era que los merodeadores parecían no tener muchas ganas de bailar después de haber comido.

- Andrew... – comenzó Lily colgándose del brazo del chico, con un puchero y una bella carita de un perrito a medio morir. – Tu… que eres taaaan bueno… me sacarías a bailar? – pregunto mirándolo con una cara a la que Andrew no pudo resistirse.

- De acuerdo, pero solo una canción. – dijo Andrew antes de ser arrastrado hacia la pista.

Para sorpresa de todos, menos del implicado, el vampiro bailaba mejor que todas las parejas juntas, tenia una gracia y un ritmo que denotaban que el chico sabia bailar.

Andrew por su parte se reía interiormente, antes el no sabia bailar, pero teniendo como amiga a Susan, quien era amante de los bailes, no le quedo mas opción que aprender, para que ella pudiera bailar con el en los bailes que organizaban los alumnos en la Magic Force.

Al final de la canción había un gran grupo de chicas que quería bailar con él y un par de chicos

- Wow! No sabía que bailaras tan bien. – comento Lily mientras ambos salían de la pista y se dirigían hacia la mesa en donde ahora solo estaban James y Sirius, ya que todo el resto había ido a bailar.

- Una amiga me obligo a tomar clases. – dijo Andrew divertido mirando de reojo la hora en su reloj, las 20:35, tenia que salir ya o de lo contrario no podría llegar a tiempo. Con un movimiento rápido se le acerco un poco mas a la pelirroja y le susurro al oído. – Lil, me duele la cabeza, hace mucho que no como, voy a ir a la mansión a buscar un poco de sangre, decile a los chicos.

Lily asintió y se soltó del brazo de Andrew, solo para ver como este se iba en dirección a las puertas. Un suspiro cansado escapo de sus labios, por alguna extraña razón siempre olvidaba que su amigo era un vampiro y que no se saciaba con la comida que todos comían todos los días.

Al salir del gran comedor, y después de asegurarse que nadie lo seguía, Andrew corrió hacia la sala común de las serpientes. En menos de tres minutos estaba en su habitación poniendo una gran cantidad de hechizos a su cama para que todos pensaran que estaba durmiendo.

Cuando termino de poner todos los hechizos correspondientes se cambio a la ropa y apariencia que usaba siempre en presencia de mortifagos y desapareció de ahí, burlando las potentes barreras de aparición que rodeaban Hogwarts.

Se apareció en un jardín, en el jardín que rodeaba Beauxbatons, era un jardín precioso que lamentablemente esa noche de seguro se mancharía con sangre (N/A Owww que sádica me salio esa frase .).

Andrew giro sobre si mismo solo para encontrarse con que estaba solo en medio del jardín, no había ni rastro de los mortifagos, ni de Tom, ni de nadie, siquiera un mísero alumno estaba por ahí. Extrañado miro su reloj y vio que todavía no era la hora que había acordado con Tom para aparecerse. Tanto se había apurado que había llegado temprano.

Sonrió de lado y se sentó en el piso con las piernas cruzadas, lo que mas odiaba, después del anciano senil, era esperar.

No pasaron ni cinco minutos cuando se escucharon gran cantidad de pequeños estallidos, propios de las apariciones. No se molesto en girarse, no tenía ganas. Lo que le había dicho a Lily era verdad, no había tomado sangre desde lo que había pasado con su ahijado hacia unos días y en la ultima pelea con los licántropos había perdido gran cantidad de sangre, por lo que ahora estaba bastante débil. Pero eso no era problema, esa misma noche se ocuparía de conseguir sangre, de una manera u otra.

- Andrew... – dijo Tom poniéndole una mano en el hombro.

- Si, si, ya va. – dijo Andrew cansado y se paro. – Pueden empezar cuando quieran, yo me encargo de la orden del pájaro. – dijo algo divertido y sus ojos verdes brillaron con un toque de sadismo.

Tom asintió y les hizo una seña a los mortifagos para que comenzara el ataque.

No habían pasado ni dos minutos cuando se escucharon mas pequeños estallidos, Andrew volteo ya sonriendo de antemano dispuesto a otra pelea contra el anciano senil, pero se encontró con que además de los miembros de la orden del pájaro también estaban los aurores, tanto franceses como ingleses. Paso su ojiverde mirada por todo el jardín y noto que ahora había más miembros del bando de la luz que de su propio bando, pero eso realmente no le importaba. Se deslizo entre los magos sin ser notado hasta que se topo con Dumbledore, justo a quien quería ver.

- Dumbledore! – exclamo algo contento, como un niño con un juguete nuevo, las peleas con el anciano senil le encantaba por que el mago creía que estaba a su mismo nivel y eso no era cierto, además, de todos los que estaban ahí, era el único con el que podría mantener una pelea por mas de tres minutos.

Albus Dumbledore desde que peleaba con Andrew parecía mucho más viejo de lo normal, la herida que le había hecho en la primera batalla ya había cicatrizado, pero cada vez que peleaba el vampiro se encargaba de hacerle otras tres heridas más. Así que en cuanto lo vio le entraron unas extrañas y desconocidas ganas de darse media vuelta y desaparecer de ahí tan rápido como fuera posible, pero no lo hizo, no podía dejar a semejante cantidad de hombres a su suerte, tenia que ayudar y si la única manera de hacerlo era peleando con ese vampiro, que así sea.

- Carson. – suspiro sacando la varita y apuntando con ella al vampiro.

No mucho después ambos estaban enfrascados en una lucha, a Andrew le habían alcanzado dos dagas, una en el brazo y otra en el estomago, las heridas no habían cerrado porque el ojiverde estaba débil y esto Dumbledore no lo paso por alto, comenzando a atacarlo con mas ganas al notar que estaba bastante debilitado.

Dumbledore mismo estaba bastante cansado, pero la satisfacción de ver que iba ganando, ya que todavía no lo había herido, era mayor que todo y sacaba fuerzas de ahí para seguir con la pelea.

En un momento determinado de la pelea Andrew dejo de atacar y creo un escudo a su alrededor para descansar unos minutos y que se le cerraran un par de heridas. Paseó su mirada por todo el jardín y lo que noto no le gusto en lo absoluto, tanto profesores como aurores franceses atacaban con maldiciones mortales y los ingleses parecían querer seguir sus pasos, el único problema ahí era que no todos los inútiles mortifagos podían tirar los Avada Kedavra (N/A no se aceptan comentarios, lo busque y se escribe así) y esto los estaba dejando en clara desventaja.

"Mmm… Tal vez sea hora de hacerlo" pensó Andrew sonriendo de lado. Le dio una última mirada a todo el lugar antes de fijarla en Dumbledore, el anciano senil había puesto un escudo similar al suyo y estaba tratando de recuperar un poco de fuerzas. Cerró los ojos lentamente y se concentro, ya sabía muy bien lo que tenía que hacer.

Dumbledore y Tom, en diferentes partes del jardín, sintieron una gran cantidad de magia concentrándose en un solo lugar, voltearon para ver de donde provenía y se quedaron de piedra al posar sus ojos en el responsable. Andrew estaba flotando unos centímetros sobre el piso, un extraño viento daba vueltas a su alrededor y le revolvía los cabellos ya que la coleta con la que se los ataba se había roto. De un momento para otro sus ojos se abrieron y se enfocaron en un punto invisible, ahora eran verdes brillantes muy claros, casi blancos.

Para esos momentos ya todos habían notado lo que le estaba pasando a Andrew y la pelea se había detenido por completo solo para ver lo que le pasaba al vampiro.

- Que Dumbledore? Creíste que ese era todo mi poder? – pregunto, su vos ahora había adoptado un tono gélido, indiferente, lejos quedaba el vampiro burlón con el que Dumbledore había estado peleando por mas de quince minutos y que todos conocían.

Tom al escuchar lo que Andrew dijo abrió los ojos de par en par, además aun desde esa distancia podía observar al chico y sus ojos, eso era lo mas extraño de todo, si antes ya eran profundos y tristes ahora lo eran el triple.

De repente, como si fuera una gran ola, la magia de Andrew se extendió por todo los terrenos del colegio, haciéndolo temblar incluso hasta los cimientos. La ola de magia fue tan poderosa que tiro a todos al piso, sin importar de qué bando fueran. Varios quedaron inconscientes y otros tantos muy magullados, los únicos que estaban en buenas condiciones para seguir peleando por mucho más tiempo eran Dumbledore y el señor oscuro.

Andrew extendió sus manos y de un momento para otro todos los aurores ingleses desaparecieron del lugar sin hacer ni un mísero ruido, como si hubieran usado un hechizo de invisibilidad en vez de desaparecer, pero ellos no habían desaparecido, el vampiro los había transportado justo en frente de San Mungo, por lastima mas que nada.

Las heridas que había tenido por todo el cuerpo se habían curado con gran rapidez al utilizar magia para ello, pero aun seguía necesitando sangre y en grandes cantidades.

El ojiverde volvió a pasar su mirada por el lugar para descubrir que ya la lucha seria mas equitativa, por lo que volvió a retraer su magia, guardándosela en el interior del núcleo como siempre hacia. El único problema con esto era que este proceso era muy doloroso, ya que si bien la magia seguía estando a su disposición, le estaba negando salir y mostrarse tal cual era, la estaba frenando para evitar desastres, pero eso no impedía que la magia tratara de liberarse algunas veces, cuando perdía el control.

Al terminar de guardar la magia Andrew volvió a tocar el suelo y sus ojos se volvieron como eran antes, no parecía cansado por el gran despliegue de magia ni mucho menos.

Los magos que aun podían pelear, que resultaron ser bastantes se pararon y trataron de atacar, pero de sus varitas solo salieron chispas.

Albus, una vez parado, contemplo los rostros de los magos, los cuales ofuscados trataban de hacer funcionar sus varitas. Apunto con la suya al cielo y lanzo un poderoso, muy poderoso, incendio. Fuego morado salio de su varita, liberándola de la sobrecarga que había causado la ola de magia.

Varios magos al notar eso, hicieron lo mismo, pero ahora ni con las varitas listas para atacar podrían librarse de los mortifagos, ya que al desaparecer los aurores ingleses, los habían dejado en clara desventaja.

Un par de profesores se miraron, sabiendo lo que tenían que hacer, ya lo habían hablado una vez y era hora de poner en práctica el plan. Aprovechando el hecho de que Voldemort estaba distraído peleando con un par de aurores franceses al mismo tiempo, los dos magos tiraron las maldiciones mortales hacia el señor oscuro, uno desde cada lado del hombre, sacándole así cualquier posibilidad de escapar, pero no esperaron lo que vino a continuación.

Andrew, aun desde la distancia en la que estaba, y sin importar que estuviera peleando con Dumbledore una vez mas, noto lo que planearon los dos profesores. Sin saber por que algo lo impulso a desarmar a Dumbledore con rapidez, dejándose de juegos y correr hacia donde estaba Tom, su Tom (N/A: O.O yo puse eso!?).

En menos de tres segundos estaba al lado de Tom y para sorpresa de todos lo empujo, sin tener tiempo para apartarse, recibió las dos maldiciones de lleno.

Por segunda vez en menos de cinco minutos toda la batalla se detuvo para observar como Andrew se tambaleaba peligrosamente, hasta casi el punto de caerse.

De los hombros, que era donde había recibido ambas maldiciones, salía un hilo de humo y a través de las tiras de ropa quemada se podían apreciar dos grandes y feas quemaduras, como si en vez de una maldición asesina le hubieran tirado un incendio.

Andrew parpadeo un par de veces, algo confundido por el fuerte impacto de las maldiciones, no le costo mucho recuperar la estabilidad, pero cuando trato de mover los brazos, que se le habían quedado acalambrados, el dolor fue tan fuerte que un gemido de dolor escapo de sus labios, un gemido casi inaudible pero que resonó en el silencioso jardín como si lo hubiera gritado (N/A Oh que poética que estoy hoy).

El ojiverde levanto la mirada y la poso en uno de los dos profesores, sonrió con una sádica y abierta sonrisa, mostrando sus colmillos y salto, cayendo sobre el profesor y clavándole sus colmillos en su cuello, para después comenzar a beber la deliciosa sangre que de allí salía.

Lentamente sintió como sus heridas sanaban y su fuerza volvía, sentía las miradas horrorizadas de gran cantidad de personas en su figura, pero no le importaba en lo más mínimo. No mucho después se separo del cuello del hombre, después de haberle cerrado las heridas. El profesor cayo al piso inconsciente, mas no muerto, y tras eso los aurores franceses, espantados, desaparecieron, dejando ahora a los miembros de la orden y a los profesores, luchando solos contra gran cantidad de mortifagos.

Dumbledore mando una mirada de disculpas antes de lanzar unos destellos rojos al cielo, la señal de desaparecer, la cual los miembros de la orden obedecieron rápidamente.

Los profesores al verse abandonados por los que deberían ser sus aliados, dejaron caer sus varitas, resignados.

Andrew se paro derecho y miro a su alrededor con furia brillando en su mirada.

- Ya saben que hacer con los alumnos y los profesores. – dijo sin emoción alguna en su vos, para después caminar hacia Tom, agarrarlo de la muñeca y comenzar a arrastrarlo hacia el castillo sin que este pudiera hacer nada para evitarlo.

Al llegar a la pared exterior del castillo Andrew tomo a Tom por la cintura para no descolocarle el brazo y salto, entrando por la ventana del tercer piso, que justo daba al despacho de la, ahora muerta, directora. En cuanto tocaron el piso Tom se separo un poco, ya que se había agarrado a la camiseta de Andrew cerca de la mitad del salto.

- Se puede saber… - comenzó Andrew con la voz extrañamente suave y calmada. – POR QUE DIABLOS TE DISTRAJISTE JUSTO CUANDO ESTABAS MAS EXPUESTO!? – le grito a Tom y lo empujo, haciendo que se estampara contra la pared de la otra punta del despacho.

- QUE DIABLOS TE PASA!? – le grito Tom furioso, podía ser que le permitiera varias cosas a ese mocoso, pero nunca que le gritara y mucho menos que lo empujara de esa manera.

- QUE TE PASA A VOS!? CREI QUE ERAS MAS INTELIGENTE, QUE SABIAS QUE NO PODES DISTRAERTE EN MEDIO DE UN ATAQUE! Y MAS CUANDO NOS SUPERAN EN NUMERO! – le grito Andrew apareciendo de un segundo a otro en frente de Tom y volviéndolo a empujar contra la pared, poniendo un brazo a cada lado de su cabeza para impedir que se separara de la pared.

Tom estaba rojo de furia, se sentía impotente, cosa que nunca antes le había pasado, pero ese chico lo superaba, tanto en magia como en fuerza, si quería podía matarlo y el no podría hacer nada para evitarlo. Además, si se ponía a analizar las palabras de Andrew, el chico le estaba gritando por que el mismo se había distraído, no podía echarle la culpa a nadie de ello y mucho menos a quien había recibido ya tres Avadas por el.

Miro desafiante al chico que tenia en frente, era todo lo que podía hacer, pero la vista del vampiro frente a el lo desestabilizo. Andrew estaba también rojo de furia, sus ojos verdes tenían partes mas oscuras por el enojo y los labios entreabiertos por donde respiraba agitadamente fueron demasiado. Sin separar sus ojos rojos de los verdes oscuros de Andrew, se acerco, eliminando el poco espacio que había entre ellos y comenzando un beso al principio algo tímido, temiendo la reacción del vampiro furioso, pero después al ver que no le hacia nada, se fue tornando mas apasionado, mas fogoso.

Tom miro con los ojos entrecerrados a Andrew, el cual había cerrado los ojos y se había recargado en el, pasándole los brazos alrededor del cuello. Sonrió dentro del beso y tomo impulso, para después girar e invertir posiciones. Rápidamente, llevo sus manos a los botones de la camisa del vampiro y comenzó a desabrocharlos torpemente, embargado de demasiado placer como para poder ser más delicado. Se separaron respirando dificultosamente por la gran falta de aire, incluso Andrew estaba así, tal vez era por que estaba demasiado excitado para recordar que era un vampiro y que no necesitaba respirar. Sin darle importancia a esto volvieron a besarse aun más apasionadamente

No paso mucho para que Andrew estuviera ya sin camisa, Tom rompió el beso y mientras respiraba agitadamente bajo su cabeza y atrapo entre sus labios uno de los pezones del ojiverde para mordisquearlo y lamerlo, Andrew sin poder soportarlo gimió placenteramente.

Mientras se encargaba del pezón sus manos se encargaban de desabrochar el cinturón de Andrew y seguidamente su pantalón, mas cuando estaba por meter la mano dentro del bóxer, Andrew lo freno y volvió a invertir posiciones. Se agacho, pero mientras lo hacia fue cuidadoso de pasar las manos por todos los lugares disponibles. Al llegar al final de la túnica negra, tomo los bordes y emprendió el asenso, aprovechando para pasar sus manos por todas las partes que no había tocado y deteniéndose un poco en el apetitoso trasero de Tom, el cual apretó un poco y después siguió su camino.

Termino de sacarle la túnica, encontrándose con que tenia abajo un pantalón de vestir y una camisa. Esta vez fue el quien la desabrocho con velocidad sobrehumana y en menos de dos segundos la camisa ya estaba en el piso y el se encontraba besando el pecho de Tom.

El lord oscuro empujo a Andrew mientras este se entretenía con su pezón y ambos fueron caminando a traspiés a través del despacho hasta que chocaron con el escritorio. El ojiverde se separo y lo miro sonriente para después sentarse en el escritorio, atrapando con sus piernas la cintura del mayor, atrayéndolo mas hacia si, sintiendo de paso el sexo del hombre dentro del ajustado pantalón como una placentera pero a la vez dolorosa tortura, para después volver a besarlo con mas fuerza que antes.

Las manos de Andrew fueron instintivamente hacia los botones del pantalón de Tom y los abrieron con rapidez, liberando el palpitante miembro del otro, el cual tomo con su mano y comenzó a masturbarlo sin dejar de besarse ni un momento.

Cuando ya noto que a Tom le faltaba poco para venirse, dejo de masturbarlo, obteniendo un gemido de protesta del otro dentro del beso. Chasqueo sus dedos y de un momento para otro la poca ropa que les quedaba había desaparecido, dejándolos completamente desnudos.

Andrew empujo a Tom y este tropezó con el cinturón que estaba en el piso, cayendo de espaldas y ante esto el vampiro sonrió exhibiendo sus largos y filosos colmillos al tiempo que impulsándose saltaba y caía parado sin hacer ni un mísero ruido con una pierna a cada lado de la cintura de Tom, lentamente se fue agachando hasta quedarse sentado a horcajadas sobre el oji-rojo, empalándose de una sola vez, soltando un gemido que iba entre el dolor y el placer, mientras que el de Tom era de placer absoluto. Una vez que se acostumbro a la intrusión sin siquiera dilatación, comenzó a moverse, marcando el ritmo.

Tom se medio incorporo, y tomando a Andrew por la nuca lo atrajo para besarlo furiosamente, pero sin llegar a lastimarlo. Dentro del beso Andrew mordió el labio inferior de Tom y saco un par de gotitas de sangre, haciendo que la excitación de ambos se duplicara. Con la otra mano el oji-rojo comenzó a masturbar al vampiro.

Estuvieron así por unos minutos hasta que Tom llego al orgasmo derramándose en el interior de Andrew con un profundo gemido de placer. No mucho después Andrew lo acompañaba con otro gemido similar.

Andrew se dejo caer sobre el pecho del mayor, algo agotado, no completamente ya que la sangre que había tomado hacia poco todavía le daba gran cantidad de fuerza. Apoyo un brazo a cada lado de la cabeza de Tom y se medio incorporo para mirarlo a los ojos, los cuales brillaban mas de lo normal, exactamente igual a los suyos propios. Ambos sonreían, se sentían más vivos de lo que habían estado hacia varios años y ambos sabían por que era esto, aunque no lo fueran a decir en voz alta. Se amaban, más de lo que habían amado a nadie con anterioridad.

Unos golpes en la puerta los trajeron a la realidad, bajándolos de su nube con una dolorosa caída, recordándose que todavía tenían mucho que hacer esa noche.

Andrew se paro de un salto y ayudo a Tom a hacer lo mismo, una vez parados solo fue necesario un simple movimiento de varita para desaparecer el semen que caía por el abdomen de Tom y entre las piernas de Andrew y otro movimiento de varita para volver a estar cambiados.

- Sabes, casi me haces olvidar el por que te traje acá. – dijo Andrew con una sonrisa de lado. – Pero solo casi, en la mansión después de esa fiesta a la que me obligaste a ir, me vas a escuchar. – dijo esta vez seriamente.

Tom asintió con una leve sonrisa, sabia que el chico estaba bromeando.

El lord oscuro fue hacia la puerta mientras que Andrew, por su parte, salto por la ventana, todavía tenía que registrar todo el colegio para verificar que no se olvidaban de nada, pero antes de eso fue corriendo a velocidad sobrehumana a donde estaban atados todos los profesores, en medio del jardín.

Los profesores lo miraron con temor pero no podían hacer absolutamente nada estando atados. El profesor al que Andrew había mordido ya estaba despierto pero demasiado devil, apenas podía evitar caer en la inconciencia con las pocas fuerzas que le quedaban.

El ojiverde se puso en cuclillas al lado del hombre y posando su mano en el pecho del profesor le dio un poco de fuerza, de magia.

El hombre había tratado de alejarse en un principio, pero en cuanto sintió la energía fluyendo de esa mano y pasando a el se quedo quieto, queriendo absorber la mayor cantidad de magia posible.

- Siento haberte mordido. – dijo Andrew con una leve sonrisa en cuanto noto que ya estaba lo suficientemente despierto como para escucharlo. El resto de los profesores también lo escucho y no pudieron evitar sorprenderse, que clase de mortifago se disculpaba!? Y mas después de que te tiraban dos Avadas. – Estaba sediento por que no había tomado sangre en varios días, así que no he podido contenerme, lo lamento. – se disculpo ante los sorprendidos ojos de los profesores y de los dos mortifagos presentes.

- Eh…Señor. – lo llamo un mortifago, llegando por su espalda. – El lord oscuro dice que tiene que hacer su trabajo y dejar de… eh… perder el tiempo. – susurro esto ultimo con algo de miedo, cosa que todos notaron.

Andrew asintió y se paro de un salto.

- Les conviene no luchar mucho, si no tal vez los mortifagos se enojen y tienen que llegar enteros, ya después le daré una poción para que recupere la sangre perdida. – le dijo esto ultimo al profesor que había mordido antes de darse media vuelta e irse corriendo, volviéndose invisible ante los ojos humanos por lo rápido que se movía.

Una vez que todos los alumnos fueron llevados a otra mansión y dejados a cargo de los mortifagos que estaban en ella, todos los mortifagos que estuvieron presentes en el ataque, se aparecieron en sus respectivas casas, con orden de aparecerse luego en la mansión de Tom, en donde se llevaría acabo una especie de fiesta, claro que al ser todos "sangre pura" era una de esas fiestas aburridas en donde todo era puros modales y mascaras de falsa felicidad. Este tipo de fiestas Andrew las odiaba y era por eso que no se molestaba en fingir buen humor, simplemente estaba sentado en una mesa, solo y con una cara de hastió terrible.

En cuanto la fiesta termino unas dos horas después, cerca de las dos de la madrugada, Andrew salio corriendo después de despedirse rápidamente de Tom.

Entro por la puerta del colegio sin hacer ruido, pensando en lo que había pasado en Beauxbatons con Tom. Tan metido estaba en sus pensamientos que no vio al chico que estaba parado en las sobras del pasillo que llevaba a las mazmorras y mucho menos como este sacaba la varita apuntándolo para después tirarle un hechizo. Lo que si vio fue una luz dirigirse hacia el, antes de caer en la inconciencia.

N/A: No saben que tentador es dejarlo acá…. Pero como tarde mucho voy a seguir para evitar dejarlos en la intriga)

Despertó sintiendo un molesto dolor en el cuello, y algo rodeando sus muñecas y tobillos. Abrió lentamente los ojos, para encontrarse con que estaba en un cuarto en penumbras, atado con grilletes de pies y manos a la pared. El cuarto claramente pertenecía a las mazmorras del castillo y podía notar gran cantidad de hechizos insonorisantes rodeándolo.

Parpadeo un par de veces hasta que sus ojos se adaptaron a la poca luz que había en aquel lugar, que salía de una vela que estaba en la otra punta de la habitación, y recién entonces noto al chico que estaba apoyado en la puerta, mirándolo fijamente.

No tuvo que esforzarse mucho para que su cara fuera completamente inexpresiva pero por dentro estaba sorprendido, horrorosamente sorprendido. Quien lo había desmayado y atado a esa pared sucia en las mazmorras no era otro que Gilderoy Lockhart (N/A O.O… sin comentarios, que yo también estoy mal por esto, casi me cuesta escribirlo, pero solo CASI), con su pelo rubio y sus mechas lilas que le quedaba ridículo, al igual que las uñas largas y pintadas de fucsia.

- Quien eres? – pregunto fingiendo que no lo podía reconocer en la oscuridad.

- Que? No me reconoces? – pregunto Gilderoy acercándose (C/K: OH MIER… coles n.nU… me odio por esto) con paso que pretendía ser sensual.

- Ah, eres tú. – dijo Andrew mostrándose desinteresando mientras que con unos movimientos casi imperceptibles tomaba las cadenas con sus manos y las reducía a polvo (N/A: pobre Lockhart… tan mal que me caía y ahora esta en problemas Jejeje).

El chico rubio se puso rojo de furia y se adelanto hasta estar casi pegado al cuerpo de Andrew.

- Si, soy yo y lamentablemente para vos, ya me canse de esperar que me prestaras atención. – susurro en un tono que debería haber dado miedo… a alguien que no fuera un vampiro tan bonito y poderoso como Andrew, quien tuvo que suprimir la risa, por que si, el mocoso ese había estado persiguiéndolo desde el día de la iniciación, incluso sus amigos le hacían burla con eso.

Sin esperar ni un segundo mas, se movió con rapidez pasando los brazos alrededor del cuello del chico, atrayéndolo hacia si, e inclinando la cabeza, de modo que su cuello quedo justo al alcance de su boca, o mas bien, de sus colmillos, los cuales clavo en la yugular para después comenzar a beber con gula la sangre que de allí salía.

Siguió bebiendo hasta que noto que Lockhart estaba a punto de caer inconsciente, recién entonces se separo y domándolo en sus brazos se desapareció de allí, apareciéndose en el limite del bosque prohibido, eso seria suficiente, y no corría peligro de muerte.

Perdió unos minutos cambiándole los recuerdos de lo que había pasado ese día y ya que estaba le borro todos los que tenia desde el comienzo del año, dejando para que Dumbledore viera como el, con su apariencia "mortifaga" por decirlo de alguna manera, se colaba en el castillo eludiendo fácilmente las barreras y bebía sangre del chico, eso le haría peder algo de tiempo y dejar de molestarlo entre clases.

Le dio una última mirada al cuerpo inconsciente y sangrante de Lockhart, antes de emprender el camino hacia su dormitorio, sin gota de remordimiento por lo que había hecho, tal vez de ese modo el mocoso ese dejara de incordiarlo un poco.

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Nota de la loca y desquiciada de su autora, Karlita Ate:

A ver, primero y principal SORRY!!!!! Perdón!!!!! Se que tarde MUCHO pero es que era mi primer lemmon y me costaba un montón darme una idea de cómo escribirlo, espero que haya quedado bien…

Ahora, aclaraciones:

Driada (que, creían que iba a ser tan mala de no decirles que era!?): Las dríadas son duendes de los árboles, con forma femenina, muy solitarias y de gran belleza. Físicamente, tienen unos rasgos muy delicados, parecidos a los de las doncellas elfas. Tienen los ojos violeta o verde oscuro, y su cabello y piel cambian de color según la estación. De esta forma pueden camuflarse entre el bosque sin que se las vea. En el invierno su pelo y piel son blancos, en otoño rojizos, y en primavera y verano tienen la piel muy bronceada y el pelo verde.

Cada dríada pertenece a un roble del bosque. Se hallan unidas a su árbol de por vida y no pueden alejarse a más de 300 metros de él o mueren lentamente. Una dríada es capaz de penetrar literalmente en un árbol y desde su interior trasportarse al roble del que ella forma parte.

Ent (le agradezco muchísimo a Tolkien por darme esta idea .): Un ent es un guardián de los bosques, híbrido entre hombre y árbol. Sus brazos están formados por ramas y sus pies encajan como un tronco de árbol. Tienen también largas hojas que cambian de color durante el invierno, aunque rara vez se caen. Miden entre 4 y 5 metros. Su piel es una gruesa corteza marrón que le hace casi indistinguible de los árboles.

C/K: esto significa Conciencia de Karlita, se queja de vez en cuando, solo hay que ignorarla ;)

Y… creo que nada mas, gracias por los comentarios, que son lindos y suben en animo, digo, por los que no conteste, los que conteste ya saben que se los agradezco muchio ., bueno, nada mas….

A los que leyeron "Antifaces" espero que les haya gustado y que no empiecen a decir que es lo mismo por que en esta la parte de la ataque es diferente, aunque haya sido con la misma idea original ;)