N/A: ¡¡HoLa AqUí EsTá Un NuEvO cApÍtUlO!! Recuerden dejar REVIEW!!!

Capítulo II:

Hogar, dulce hogar.

-¡¡DESPIERTA MUCHACHO!!

Harry despertó sobresaltado por el grito de tía Petunia. De pronto, como recordando lo que había ocurrido hace horas atrás, se levantó inmediatamente de la cama. Consultó la hora: 9:07 a.m. ¡¡Se había olvidado de enviarle una carta de respuesta a Ron!! Estaba seguro que los Dursley le darían permiso para que se fuese a la Madriguera y pasar ahí lo que restaba de vacaciones...

Después de darse un buen baño para despertar completamente, se vistió y decidió hablar con tío Vernon. Aunque sabía que la respuesta sería afirmativa, Harry quería de todas formas, estar seguro de que no habría ningún inconveniente en dejar la casa de Privet Drive para irse a la de su mejor amigo.

-Tío Vernon...

-¿Qué quieres? –preguntó de mala manera el aludido mientras desayunaba- ¿no ves que tengo que ir a trabajar para darte de comer?.-Soltó y después se llevó una tostada entera a la boca.

-Lo que pasa es que un amigo, Ron, quiere que me vaya a su casa a pasar lo que queda de estas vacaciones y...

-¿Y?

-Y vendrá a buscarme acá a... a Privet Drive...

Vernon miró a su esposa, lívido. Ésta, que había escuchado todo, le devolvió la mirada horrorizada. Ambos observaron perspicazmente a Harry, y el hombre de bigote largo dijo trémulo:

-Te refieres a... a esos amigos... tuyos, esos... anormales... –Balbuceó.

-Si. Creo que ya vienen en camino.-Harry se arrepintió casi al instante por decir eso. ¿Por qué no se había imaginado que los Dursley actuarían así? Él, como un imbécil, estaba seguro que le darían permiso, pero los Dursley en ocasiones podían ser muy impredecibles... más aún cuando se enteraban que las personas que el año pasado habían destruido la chimenea y parta de la sala de estar, volverían este año y quien sabe de qué manera...

Harry vio cómo el rostro de su tío cambiaba de expresión y de color. Comenzó a contar en silencio: "Tres, dos, uno... "

-¿CÓMO QUE VIENEN EN CAMINO ESOS FENÓMENOS?? ¿CÓMO SE TE OCURRE DEJARLOS VENIR AQUÍ NUEVAMENTE? ¿ES QUE ACASO NO RECUERDAS LO SUCEDIDO EL AÑO PASADO? –tomó una bocanada de aire y continuó gritando- ¿QUÉ HARÁS SI LUEGO LOS VECINOS VIENEN AQUÍ A LA CASA Y COMIENZAN A PREGUNTAR POR QUÉ HAY EN NUESTRA PUERTA PERSONAS CON VARIT... ?

-¡¡SHH!! ¡Vernon, ten cuidado!.-Petunia lo hizo callar.

-Oh... lo siento querida... –volvió a mirar a Harry-, como te iba diciendo muchacho, ¿qué harás si los vecinos luego vienen a hacer preguntas incomodantes?, ¿que qué hacen personas con carita en mano y vestidos de capa?.-Murmuró Vernon apenas audiblemente.

-No te preocupes por eso –repuso Harry de inmediato- supongo que vendrán en auto y vestidos como muggles...

-¿SUPONES? –alzó nuevamente la voz- ¡ME IMPORTA UN BLEDO QUE SE VISTAN COMO "MAGUEL"! ¡NI SIQUIERA SÉ QUE ES ESO!

-Muggles, personas sin magia.-Corroboró el chico entre dientes.

-¡Cómo sea! ¡Me da igual cómo vengan vestidos! ¡Pero nó vendrán a esta casa, NO SEÑOR!.-Terminó tajantemente tío Vernon.

Harry se quedó en silencio un momento buscando algún argumento que sirviera para debatir y seguir insistiendo. De pronto, una idea se le vino a la cabeza, y denotó astutamente:

-Ah... ok... perfecto... genial

-¿Qué quieres decir?.-Inquirió Vernon entre temeroso y dudoso.

-Nada... –su voz sonó falsamente inocente- solo que... le escribiré una carta a mi padrino Sirius Black... como quiere saber la manera en que ustedes me... –Comenzó a decir Harry mientras evitaba sonreír. Lo mismo había echo el año pasado. Los Weasley lo habían invitado a pasar las últimas dos semanas de vacaciones con ellos, y así aprovechar para ver los Mundiales de Quidditch. Harry claro, sabía que si los Dursley no lo dejaban ir, podía chantajearlos.

-¿Si... Sirius Black?, ¿el... el... a... asesino?.-Tartamudeó palideciendo su tío.

-Profesional.-Terminó él en modo de respuesta. Si su padrino estuviese presente, de seguro que se moriría de la risa ante tan solo ver la expresión de miedo mal disimulada de sus tíos. Saboreó aquella escena en silencio.

Queriendo hacerlos sufrir un poco más, se dio la vuelta y comenzó a subir lentamente la escalera.

-¡No, espera un momento! –Harry se detuvo con un pie en el cuarto escalón. Rió por lo bajo y se volteó a mirar a su tío- ¿dijiste que... que tu amigo ése, vendrá en auto?

Asintiendo, contestó:

-Si, y estará sólo unos minutos.

-Está... está bien... que... que vengas ¡pero más les vale que se vayan pronto... !.-Comunicó Vernon con los ojos algo desorbitados por el miedo. Harry sonrió, volvió a sentir con la cabeza, y subió a su habitación corriendo. No culpaba en absoluto a los Dursley porque le temieran a su padrino; Sirius era un prófugo de la justicia por haber asesinado a más de diez personas en una calle llena de muggles. Pero Harry y varias personas, sabían que eso era mentira.

Rápidamente tomó un pedazo de pergamino y garabateó unas cuantas palabras: Ron, disculpa por la demora. Me dieron permiso, deja que Hedwig se quede en tu casa, gracias... Harry . Enrolló el pequeño trozo a la pata de su lechuza mientras le espetaba:

-Hedwig, entrégale esto a Ron ¡y apresúrate!. Te quedarás allá en su casa, yo pronto te alcanzaré.-Le acarició la cabeza brevemente. La lechuza ululó mansamente y partió el vuelo con agilidad. Harry supo que le había comprendido perfectamente.

Después de haber ordenado y guardado todas sus pertenencias en el baúl, bajó a desayunar.

No tenía demasiado apetito porque estaba muy ansioso. No soportaba más estar en esa y le urgía irse. Desayunó rápidamente mientras no dejaba de atisbar la hora. El reloj marcaba las diez y media cuando volvía a subir a su cuarto con el estómago lleno. No tenía idea como a qué lo irían a buscar los Weasley, pero ya tenía todo listo. Con algo de dificultad, comenzó a bajar escalón por escalón su pesado baúl.

Treinta minutos después, se escuchó en toda la casa el timbre. Antes que Ron u otro Weasley comenzara a tocarlo varias veces, Harry se apresuró a abrir la puerta.

-Hola Ron.-Saludó a un chico delgado, pelirrojo y de ojos azules.

-Hola Harry ¿te ayudo?.-Dijo Ron mirando por sobre el hombro de su amigo el baúl y la jaula de Hedwig.

-Claro.-Le contestó el joven mago, sacando con su amigo el baúl y luego la jaula para la calle. Los gemelos también lo saludaron y luego metieron ambas cosas en la parte trasera de un auto que estaba manejando Percy.

-Adiós, nos vemos el otro verano.-Le dijo Harry a sus tíos los cuales se habían asomado –casi furtivamente- por la puerta. No dijeron ni una palabra ante la despedida del chico. Dudley, por su parte, se metió en la casa y se escuchó un fuerte portazo. De seguro que se había ocultado en su habitación, completamente despavorido.

Subieron al auto. George se sentó al lado de Percy, quien ponía el automóvil en marcha. Fred, Ron y Harry se sentaron atrás.

Esta vez, se fueron a La Madriguera, sin intervención mágica. Para Harry eso le vino bien, pues no quería recordar lo que había ocurrido en su segundo año...

-¿Recibiste mi lechuza?.-Preguntó Harry a Ron mientras miraba por última vez la casa de sus tíos.

-Si. Hedwig llegó a casa muy apurada y cansada, se quedó reposando allá.

-Bien... gracias... y Hermione, ¿llegará mas tarde?.-Hizo la pregunta tratando de sonar casual y para disimular su sonrojo bajó el vidrio de la ventana y sacó la cabeza aparentando querer ver mejor los lugares por donde pasaban.

-Si, eso creo. Aunque ya sé que estuvo con Krum.-Replicó el pelirrojo, enfadado repentinamente.

-¿Y qué tiene de malo eso?.-Inquirió Harry adivinando los sentimientos de Ron hacia la muchacha.

-Lo que pasa es que "Roncito" se pone celoso que Hermione no lo tome en cuenta... -Se burló Fred.

-Si... como le gusta Hermione.-Dijo ahora su hermano gemelo.

-¡Eso no es verdad! -dijo sonrojándose- ¡A mí no me gusta Hermione!.-Negó Ron con ímpetu.

-¿Y por qué reaccionas como si Hermione debiera estar contigo en vez de estar con Viktor Krum?

-Yo... yo solo... -Ron ya no podía estar mas rojo- ¡Yo no me pongo celoso de Krum, Fred! ¡Hermione es la que a olvidado a sus amigos por culpa de ese tonto!.-Se defendió.

-Claro Ron y yo me chupo el dedo... -Murmuró el hermano gemelo de Fred.

-¡Te escuché George!

-¿Y? Tu sabes muy bien que te gusta Hermione y no lo quieres asumir -le contestó George y miró a Harry desde su asiento- ¡Te apuesto Harry todos los inventos de Fred y míos que a Ronnie le gusta Hermione!

Harry abrió la boca para decir algo pero Fred lo interrumpió:

-No digas nada Harry, se que triunfaras gracias a nosotros.-Le dijo Fred riendo.

Ron esta vez no dijo nada, pero parecía muy molesto con sus dos hermanos. Estaba completamente ruborizado que Harry suprimió como pudo una carcajada. Sin embargo, estaba de acuerdo con Fred y George. Ron nunca admitiría que sentía mas que amistad por Hermione pero no lo podía ocultar algunas veces.

-¿Sabes Harry? No les hagas caso, han estado muy raros últimamente... andan muy generosos estos días... ¿puedes creer que me hayan comprado una escoba Nimbus 2000? ¿no te parece genial? También me compraron una nueva túnica de gala... ¡es fantástico!.-Dijo Ron emocionado después que se le hubiese pasado un poco lo molesto.

-¿De verdad?.-Harry fingió estar sorprendido.

Ya sabía que Fred y George tenían que regalarle algo a Ron, pues el año anterior, le había pedido a los gemelos le compraran una, pero a nombre de ellos. Ese era uno de los propósitos de Harry al regalarle el dinero que había ganado en el Torneo de los Tres Magos. Pero nunca imaginó que le comprarían una escoba de carreras a Ron.

-Es que como hace mucho tiempo que anda molestando con que quiere una escoba nueva... -Se excusó Fred guiñándole un ojo a Harry sin que Ron lo notara. Harry comprendió de inmediato.

Así siguieron platicando animadamente para pasar el rato. Ya pasando el pueblo, llegaron a Ottery Saint Catchpole, lugar en donde se encontraba el hogar de la familia Weasley. Aterrizaron armoniosamente junto a un garaje en ruinas en un pequeño corral que Harry había visto ya anteriormente.

Cerca de la puerta de la entrada se podía distinguir, clavado en el suelo un letrero algo torcido en el que se leía "La Madriguera".

Fred, George, Ron y Harry bajaron del auto mientras que Percy lo guardaba en la cochera. Hacia ellos se acercaba una señora pequeña, rolliza y de rostro bondadoso; sin dudas se trataba de la Sra. Weasley.

-¡Harry, buenos tardes, querido!.-Lo saludó maternalmente mientras lo abrazaba. Harry cerró los ojos un momento disfrutando aquel gesto tan regocijante. Para él, la madre de Ron era como su madre, aunque nunca se lo había dicho por vergüenza y miedo a cómo reaccionaría su amigo. Cómo le hubiera gustado alguna vez, por lo menos una en su vida, que su madre –o padre- lo abrazara de ese modo... para recordarlo.

-Bu... buenos días Sra. Weasley.-Contestó Harry comenzando a quedarse sin aire.

-Mamá, suéltalo ya.-Protestó Ron. Su madre le hizo caso de mala gana sonriéndole a Harry todavía.

Ahora sí que se sentía en casa. Siempre había deseado tener una familia como la de su amigo pelirrojo pero sabía que era solo un sueño; un hermoso e imposible sueño.

Mientras entraban, Harry no dejaba de escuchar cómo la Sra. Weasley le decía cuánto lo había extrañado, lo alto que estaba y otras cosas que Harry lo hicieron ruborizarse un poco.

-Todos te hemos extrañado muchísimo, querido.-Le dijo por último la señora bonachona empujándolo suavemente para que entrara a la casa. Los gemelos y Ron comenzaron a ayudar a su madre en la cocina mientras le indicaron a Harry que tomara asiento. Él, reacio, hizo caso.

-Hola Harry.-Le saludó una voz femenina.

Harry se dio vuelta para ver quien le hablaba y se quedó medio sorprendido. Frente a él había una chica muy cambiada pero no por eso, menos atractiva.

Recordaba como la hermana pequeña de Ron, a una chica tímida, menuda, callada. Pero ahora Ginny estaba muy transformada. Había crecido varios centímetros, su cabello estaba más largo y también "otras cosas" le habían crecido... Espantado por sus propios pensamientos y sintiéndose muy desleal con su mejor amigo por haber cavilado algo así sobre su hermana, subió la mirada hasta la cara de la chica:

-Hola... ¿Ginny?.-Dijo algo atolondrado mientras se ponía de pie.

-Si -sonrió ella- ¿no te acuerdas de mi?.-Se acercó muy despacio.

-Ah... si... si... claro que me acuerdo de ti... -dijo nerviosamente- es que estas... tan... cambiada.-Respondió.

La chica rió coquetamente. En ese momento, la voz de la señora Weasley se escuchó:

-Ginny, por favor, ven ayudarme con la mesa.

-Claro mamá.-Miró a Harry de una manera que él no comprendió y se fue a la cocina.

-Vamos Harry. Te ayudo a subir el baúl a mi habitación antes de que a mamá se le ocurra que la ayude con algo más.-Dijo Ron.

Después de sacar el baúl del auto, lo subieron hasta el cuarto del pelirrojo que para la desgracia de los dos, estaba casi en la parte más alta de la casa.

Al entrar, Harry notó que estaba como siempre. Toda la habitación era de color naranja, las colchas, las paredes incluso el techo. Las paredes estaban forrados con pósters repetidos del equipo de Quidditch favorito de Ron; los Chudley Cannons.

-Oye Harry... -Le dijo Ron sentándose sobre su cama observando como el otro chico metía debajo de la otra cama su baúl.

-¿Si?

-¿Quieres ver mi escoba? Se que ya conoces las tipo Nimbus 2000 pero... -Comenzó Ron un poco avergonzado.

-¡Claro que quiero verla!.-Dijo Harry contento.

-¡Entonces bajemos al jardín para probarla también!.-Espetó su amigo sacando una caja debajo de su cama. Sacó la escoba y pudieron observar cuán pulida y brillante estaba. Su mango era de caoba y tenía una larga cola de varillas rectas y parejas. Harry también sacó su escoba y ambos bajaron corriendo la escalera.

-¿Y si subes a buscar la snitch que te regalé?.-Dijo de pronto Ron deteniéndose cuando ya habían bajado un tramo de escalera.

-Buena idea. Ve tu al jardín, yo te alcanzo.-Le dijo Harry pasándole su Saeta de Fuego y subiendo de la misma forma en que había bajado. Rebuscó en su baúl y después de encontrarla volvió a descender con premura. Llevaba meses sin volar, y eso era una de las cosas que más le gustaba hacer.

-¡Aquí está!.-Dijo al llegar al jardín, abriendo una pequeña cajita que la contenía. Vieron cómo la pequeña pelotita despegaba la alas de su cuerpo y comenzaba a revolotear alrededor de ellos.

-Ok, ¿que tal si jugamos al que la atrapa primero?.-Dijo Ron muy emocionado.

-Como quieras, pero hay que cuidar que no se escape.-Dijo encogiéndose de hombros.

-¿Qué van hacer?.-Preguntó Fred junto con George, acercándose a Ron y a Harry.

-Vamos a jugar, si no te has dado cuenta Fred.-Contestó pesadamente Ron. Por lo visto, aún estaba enfadado porque lo hubiesen molestado con Hermione.

-¿De verdad? Yo que creía que iban a barrer... –Dijo George, sarcástico.

-¿Quieren jugar?.-Les preguntó Harry tratando de animarlos y recordando que ellos tenía también escobas.

-Mmmm... si... ¿qué te parece George? ¿Nos divertimos un rato?.-Dijo altaneramente.

-Yo no les dejaré ganar.-Bromeó Harry.

-Es que no ganarás.-Espetó George.

-Ya regresamos... iremos a buscar nuestras escobas.-Dijo Fred entrando a la casa junto con su hermano.

-También tienen Nimbus 2000... –articuló Ron, refiriéndose a sus dos hermanos- realmente no sé cómo han conseguido tanto dinero...

-Quizás... les ha ido bien en los negocios que hacen... o han estado en oferta las escobas.-Bromeó viendo que ya volvían, sin preguntarse como lo habían hecho tan rápido.

-¿Y si llamamos a Ginny para que también venga a jugar?.-Propuso Ron.

-¿Ginny sabe jugar Quidditch?.-Preguntó Harry asombrado.

-Claro... es muy buena. Practicaba sin que nos diéramos cuenta hasta hace unos días atrás.-Aseguró muy convencido.

-No... no quiero jugar, gracias.-Dijo Ginny quien se había estado acercando a ellos sin ser vista.

-Como quieras.

-¿Vamos a comenzar o seguirán charlando con una escoba en mano y una snitch revoloteando alrededor?.-Soltó George montando su escoba. Ron asintió de mala manera y también se montó en su escoba. Harry y Fred los imitaron. Ginny se alejó un poco para no estorbar y se quedó observando.

-A la cuenta de tres partimos.-Dio la orden Ron.

Harry estaba cada vez mas excitado. Había anhelado en muchas ocasiones poder montar en su escoba, sentir vibrar el viento al despegar. Esa era una de las razones por la que quería volver a Hogwarts; para jugar Quidditch. Nunca olvidaría la primera vez que había montado una escoba; sería y seguía siendo, un momento memorable.

-A la una... a las dos... ¡y a las tres!.-Dijo Ron y todos despegaron rápidamente.

Harry dio una patada al suelo y se elevó por los cielos. Sonrió abiertamente al volver a sentir esa brisa de viento que le acariciaba el rostro. Abrió bien los ojos y comenzó a buscar la snitch dando vueltas por el jardín amplio de los Weasley. Había desaparecido pues no la veía en ninguna parte... nó, Fred y George perseguían algo... ¡sí!, era la Snitch Dorada. Parecía que Ron todavía no se daba cuenta. Se puso en marcha lo más rápido que pudo y alcanzó a los gemelos. Al rato, Ron le pisaba los talones. Ron era realmente bueno. Harry aceleró más... estaba pasando a George... faltaba poco para alcanzar a Fred... "Vamos, más rápido".-Murmuraba Harry a su escoba. Ahora había ya alcanzado a Fred... "un poco más"... Harry estiró la mano cuando de pronto vio que se acercaba a él rápidamente algo gris con plumas... aquella cosa chocó contra su cara y estuvo a punto de caer de la escoba. Le pareció oír que alguien conjuraba un hechizo... Con brusquedad, se quitó de la cara la cosa que había chocado con él y casi vuelve a caer al notar que eso con plumas se movía. Casi al instante se dio cuenta de lo que era: ¡era una lechuza! Los gemelos y Ron se acercaron él, curiosos.

-¡Errol!.-Exclamó su mejor amigo al ver a la pobre lechuza que Harry había estado apunto de dejar caer si es que no se había dado cuenta de lo que era.

Bajaron a tierra firme, donde estaba Ginny mirándolos preocupada. Apenas Harry bajó de su escoba, le preguntó preocupada:

-¿Te encuentras bien, Harry? ¿qué era eso que chocó contigo?

-Errol -contestó conciso, encogiéndose de hombros. ¡Y pensar que había estado apunto de caer de la escoba por una simple lechuza! Sin embargo, algo le llamó la atención.- ¿que... qué hace ese colchón ahí?.-Apuntó a una especie de colchoneta que él juraba, no estaba anteriormente.

-Ah, eso, bueno, lo hice aparecer creyendo que te caerías de la escoba.-Explicó Fred.

-Ah... bueno, gracias –frunció el entrecejo y luego soltó- ¡espera un momento! –miró a los gemelos receloso, éstos sonrieron- ¡Ustedes ya pueden hacer magia!, ahora lo recuerdo...

-Y también podemos –George desapareció con un fuerte sonido y apareció unos metros más lejos que Harry- aparecernos.-Terminó de decir.

-Ah... veo que han aprobado los exámenes de Aparición... -Comprobó Harry comprendiendo todo y recordando que los gemelos Weasley ya cumplían la mayoría de edad para utilizar la magia fuera de Hogwarts.

-Y con muy buenas calificaciones, Harry.-Dijo orgullosamente Fred. Ron revoleó los ojos.

-¿Y por qué no me dijeron que podían hacer magia? Ni siquiera me acordaba... -Proclamó aparentando frustración.

-Es que mi madre no quiere que lo digamos... ni tampoco que utilicemos la magia cuando está ella presente y ni dentro de la casa... -Explicó George.

-Ni tampoco deja materializarnos.-Agregó algo apenado Fred.

-¡Pero lo hacemos cuando no nos ve!.-Sonrió George al igual que Fred quien asintió.

Harry sonrió forzadamente. Nó porque no le pareciera gracioso lo que sucedía con los gemelos, sino porque le incomodaba mucho la presencia de Ginny. Ésta no le había quitado la vista de encima y eso ponía a Harry muy histérico. Se preguntaba qué encontraba Ginny tan interesante en él para que lo observara tanto. Comenzaba a molestarse... y agradeció profundamente la interrupción de la señora Weasley.

-Chicos... Hermione acaba de llegar. Vengan a saludarla.-Dijo la madre de los cuatro pelirrojos asomando la cabeza por la puerta que daba al jardín.

-Ok... ya vamos mamá -contestó Fred mirando a Ron- ¿estás listo hermanito?

-¿Listo a qué?

-A Hermione pues... ¿no le dirás la verdad?.-Dijo ahora George.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

N/A: Sí, lo sé... esta capítulo ha estado medio flojo... ¡pero el que viene les prometo que es mucho mejor! Lo que sucede es que el ff va poniéndose bueno cuando ya Harry y Hermione se ven y... ¡¡mejor lean el próximo cap.!! (q mala ) Un regalito: UN ADELANTO DE LO QUE SE VIENE:

-Hermione... yo quiero decirte algo...

-¿Qué cosa?.-Inquirió ella algo nerviosa.

-Yo pues... yo he estado pensando en todo... en todo lo que he sentido...

-Harry me estás asustando, además... -lo miró a la cara y a los ojos. Se sorprendió al ver esos ojos tan preciosos, esos ojos verdes que en ese momento brillaban mas de lo normal- estás un poco acalorado ¿no?.-Dijo preocupándose un poco.

Harry se sintió mal. Lo menos que quería hacer en ese momento era asustar y preocuparla, reaccionó rápido y espetó:

-Lo que me sucede es que... yo te qui... yo te quiero... -Lo había dicho por fin, pero ahora sentía su cara arder.

¿Qué pasará después? Ja, ja, ja... pronto lo sabrá, muuuuy pronto... yap, no tengo nada más que agregar así que cuídense mucho, un beso y muchos, muchos SALU2!!!

R E V I E W S R E V I E W S R E V I E W S R E V I E W S