14. Analizando hechos por partes.

a) "El dolor que se calla es más doloroso"(Racine).

Ya harto de que su cabello se le fuera a los ojos se concentro unos segundos y se lo acorto hasta dejarlo bastante corto, pero nada excesivo. Sonrió con satisfacción y continúo con la lectura del libro.

Andrew y los demás estaban en la sala multipropósito. James y Peter estaban haciendo tareas atrasadas, Remus estaba leyendo al igual que el vampiro, Sirius estaba mirando por la ventana aburrido y de vez en cuando se transformaba en un perro unos minutos, sin nada mejor que hacer y las chicas estaban hablando.

- Me aburro! – se quejo Sirius después de dos horas de silencio. – Hagamos algo interesante, el no hacer bromas nos deja un montón de tiempo libre que no usamos en nada!

Andrew lo miro enarcando una ceja. – No se tu, pero yo no tengo un minuto libre desde comienzo del año y no pienso desaprovechar este.

Sirius lo miro de mala manera.

- Tú fuiste el que eligió ayudar al señor oscuro, por lo tanto es tu problema, no me arruines la tarde por eso. – dijo de muy mal humor.

Andrew lo miro entrecerrando los ojos, dejo su libro sobre la mesa, se paro y de un segundo para otro estaba frente a Sirius.

- No sabes de lo que estas hablando, así que no digas estupideces. – le espeto duramente, el también estaba de muy mal humor, desde el ataque a la escuela francesa Dumbledore no dejaba de perseguirlo pidiéndole que se uniera al "bando de la luz" y eso lo sacaba de quicio.

- Chicos! – intervino Remus parándose de un salto, adelantándose a lo que pasaría, si ellos comenzaban una pelea Sirius podría salir muy mal herido. – Calmense, no discutan por nada y calmense de una vez, parecen dos niños pequeños.

Andrew inhalo una gran cantidad de aire y exhalo con un suspiro, no le convenía descontrolarse, podría volar el castillo con todos ellos adentro.

Sin decir ni una palabra fue hasta el sillón y se dejo caer ahí para después ordenarle al cuarto que apareciera una poción tranquilizante, eso lo calmaría un poco, ya que si bien las pociones de los magos no tenían efecto completo en los vampiros, si funcionaban levemente.

Sirius se había quedado parado en la mitad de la habitación, viendo a Andrew tomar la poción sin decir ni una palabra.

Todos vieron extrañados a Andrew cuando este pidió una segunda poción tranquilizante y se la bebió de un trago, pero todavía seguía tenso, eso se notaba a la legua. Cuando ya estaba por tomarse una tercera poción se paro de un salto y comenzó a caminar de un lado a otro, sus nervios estaban hechos jirones y verdaderamente necesitaba tranquilizarse.

- ¿Andrew que te pasa? – pregunto Lily levemente asustada, dudaba mucho que estar en la misma habitación que un vampiro histérico fuera una buena idea.

- Yo… las pociones no hacen efecto en vampiros… creo que necesito un poco de sangre. – esta ultima parte la murmuro para si mismo pero todos lo escucharon.

- ¿Sangre? – pregunto Nika extrañada.

- Si, beber sangre normalmente me calma un poco… no lo se, nunca estuve tan tenso en toda mi vida, Dumbledore me tiene arto. – dijo sin darse cuenta. – Y los ataques son cada vez mas insoportables… casi no tengo tiempo para dormir… - un suspiro cansado salio de sus labios.

- ¿Donde puedes conseguir sangre? – pregunto Remus haciendo que Andrew frenara en seco.

- No voy a beber ni una gota de sangre en lo que resta del mes. – dijo rápidamente. – Si sigo así voy a necesitar cada vez mas sangre y eso no es bueno…

- ¿Y no hay otra cosa que pueda calmarte? – pregunto Sirius preocupado por Andrew, su anterior enojo se había evaporado.

- Claro que si… pero no quiero ir hacia ninguna de esas personas. – musito sin mirar a nadie en especial.

- ¿Quienes son esas personas? – pregunto Liz, quien se había quedado callada sospesando las opciones para calmar al chico, realmente estaba preocupada, en todo el tiempo que lo conocía nunca lo había visto así, normalmente era una persona calmada y graciosa, parecida a Remus.

- Tom, Alex, Sus, Augusto… - dijo este ultimo nombre con la voz rota y haciendo un gran esfuerzo por que los recuerdos no lo inundaran como la vez anterior.

- ¿Quien es Augusto? – pregunto James extrañado, nunca había escuchado ese nombre.

Andrew se dejo caer en el sillón boca abajo y no dijo ninguna palabra más por un largo tiempo.

- Sigan con su vida. – dijo con un hilo de voz sin apenas levantar la cabeza, para que no vieran la sangre que manchaba el brazo del sillón, justo en donde estaban apoyados sus ojos. Después de tanto tiempo aguantando el dolor que la muerte de Augusto le provocaba había explotado.

Leves y casi indetectables espasmos recorrían su cuerpo, a la vez que evitaba que un solo ruido saliera de su boca, nunca le había gustado llorar y eso no iba a cambiar.

Cada uno volvió a concentrarse en sus cosas menos Lily, quien miraba a Andrew recostado en el sillón, apretando su cara contra el brazo del sillón hasta casi ahogarse, fue la única que noto los casi invisibles espasmos de dolor que recorrían su cuerpo y lo peor de todo era que no sabia que hacer.

Poco tiempo después Andrew se paro lentamente, como si le costara un mundo hacerlo y se fue por la puerta con la vista baja, con sus pelos, nuevamente largos, tapando su cara.

Los chicos volvieron la vista hacia donde había estado la cara del vampiro y se encontraron con una pequeña pero visible mancha de sangre.

- ¿Eso que es? ¿Estaba herido? – pregunto James acercándose al brazo del sillón para ver mejor la mancha de sangre.

- No James, - musito Remus con sus ojos fijos en el brazo del sillón. – esas son lagrimas.

- ¿Que? Pero si es sangre, Remus, esto no pueden ser lágrimas.

- Los vampiros lloran sangre. – dijo Lily viendo como la cara de James dejaba de ser una confundida para pasar a ser una de preocupación, de gran preocupación.

Andrew al salir de la sala multipropósito había desaparecido de Hogwarts burlando las poderosas barreras que rodeaban el castillo de magia, para aparecerse en medio del despacho de Tom, también burlando incontables barreras que rodeaban la mansión.

Tom estaba analizando los últimos informes que había recibido cuando escucho el clásico ruido de las apariciones. Levanto la cabeza, sabiendo que se encontraría con Andrew, pero lo que no sabía es que se lo encontraría en ese estado.

El vampiro ojiverde estaba con su verdadera apariencia, mirándolo a través de su despeinado cabello. Se veía, aun a través de la mata de cabello que tapaba su cara, que de sus ojos caían lágrimas de sangre, aunque su cara no mostraba ningún otro cambio, más bien una cara imperturbable.

Rápidamente Tom se paro y rodeo el escritorio, acercándose lo más rápido que podía a Andrew.

- ¿Que te pasa? – pregunto dudoso, no le gustaba tratar con personas que estaban en ese estado, nunca se le había dado bien el consolar a la gente.

- Yo… - comenzó Andrew con un hilo de voz, no sabia por que había ido a ver a Tom, algo lo había impulsado a ir hacia allá, aun a sabiendas de que el hombre no sabría que hacer al verlo tan destruido. – limitate a quedarte cayado y en lo posible darme Whisky o alguna otra bebida alcohólica. – musito al tiempo que se dejaba caer en el sillón.

Tom negó con la cabeza y se sentó a su lado. – No creo que en tu estado eso sea muy bueno. – dijo frunciendo el seño, realmente no sabia que convenía y que no, solo había llorado dos veces en su vida, una de dolor y se había calmado en pocos minutos y otra de furia que se había calmado con una poción.

Andrew sonrió amargamente. – Tienes razón. – dijo sin emoción alguna en su voz. Las lágrimas no dejaban de caer y el vampiro cada vez se sentía peor. Su cerebro ya le había dado la respuesta a su pregunta, había ido ahí por que no podría molestar a Sus, a Alex o a Richard con este problema, ya que ellos lo estaban sufriendo igual que el, pero a el no podían verlo así, si lo vieran así ellos se dejarían caer, Sus en especial, quien había querido a Augusto como un hijo quiere a su padre.

La historia de Susan era bastante triste aunque ella nunca lo demostrara, a los diez años se murió su madre y su padre la abandono. Ella vivió un año entero en las calles hasta que Augusto la encontró y la cuido, en cuanto noto que podría ser una bruja poderosa le propuso entrar a su colegio, ella aceptó y desde entonces había estado en la Magic Force.

Se dejo caer hacia un costado, olvidándose que Tom estaba ahí, por lo que su cabeza quedo en el regazo del hombre (N/A O.O…), el cual se tenso como si le estuvieran apuntando con una varita a punto de matarlo (N/A: repito O.O…).

Andrew parpadeo confundido unos segundos, ese no había sido el plan, la idea era dejarse caer en el sofá, no sobre las piernas de Tom, pero de todos modos estaba cómodo y se sentía levemente mejor estando recostado ahí, aun notando que Tom estaba mas tenso que si estuviera a punto de matarlo.

Sus lagrimas ahora manchaban el pantalón negro de Tom, pero a Andrew no parecía importarle y a Tom menos.

El oji-rojo bajo la vista y poso sus ojos en el vampiro, este seguía llorando y cada vez con mayor intensidad, debía haber algo que pudiera hacer para que se calmara.

Siguiendo un impulso salido de quien sabe donde comenzó a pasarle la mano por el pelo, peinando sus largos y despeinados cabellos, como si de un gato se tratara.

Andrew se quedo sorprendido, no había esperado que el hombre hiciera eso… pero no podía decir que no le gustara. Se dejo hacer al tiempo que trataba de no llorar, detestaba hacerlo, pero al parecer su cuerpo no estaba de acuerdo ya que seguía llorando mientras que su mente era bombardeada por continuos recuerdos de Augusto.

Pero el que Tom estuviera con el y no lo dejara solo le ayudaba bastante para no romper en un llanto desesperado y que no sabia cuando terminaría.

b) "No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay." (François de la Rochefoucauld).

En la habitación, después de que Andrew se hubiera ido y todo se calmara un poco, todo había vuelto a como estaba antes.

Sirius había comenzado a pensar para tratar de encontrar la causa de que Andrew llorara, pero no podía encontrar ninguna. Sin saber por que recordó lo que le había dicho Andrew hacia un tiempo en esta misma habitación: "Sirius, como un amigo te voy a dar un consejo… Deja a Nika y decidí si lo queres de verdad, por que si encontraras la respuesta serás muy feliz…".

Parpadeo confundido, no había pensado mucho en eso, entre una cosa y otra se le había pasado.

Miro a Remus, sentado en un sofá leyendo, tan tranquilo, tan apacible, transmitía tal tranquilidad que le dieron ganas de quedárselo mirando, pero no molestarlo, si no simplemente mirarlo pasar las hojas del libro, tan concentrado como estaba.

Desvió la vista y esta vez la poso en Monika, ella estaba hablando con Lily y Liz y se reía de vez en cuando. Ella era como el, en cierto modo hiperactiva, alegre, bromista… pero había algo, una cierta distancia entre ellos, a ambos le gustaba su vida y se mantenían algo alejados el uno del otro, a cada uno le gustaba mantener cierta privacidad, pero había ocasiones en las que Nika resultaba sencillamente molesta y lo único que quería era que se fuera. Frunció el seño, nunca le había pasado eso con Remus.

Una idea le vino a la mente y se convirtió en perro. De este modo tenia un mejor oído y podría saber que hablaban las chicas.

- No saben, el otro día, saliendo de las Tres escobas… - le llego la voz de Nika en un susurro.

- Espera, cuando fuiste sola a las tres escobas? – pregunto Liz extrañada, siempre que iban al pueblo iban todos juntos.

- Me escape. – dijo como si fuera lo mas normal del mundo. – Pero no me interrumpas… estaba saliendo cuando me cruce con el nuevo ayudante de Rosmerta, ¡no saben lo que es! Es rubio, con mechas mas oscuras y unos ojos azules que…

Se volvió a transformar, realmente no le interesaba escuchar más, ya había hecho eso en otras ocasiones y su "novia" siempre comentaba cosas similares. Se suponía que debía sentirse celoso, pero nunca le importo.

Entonces comprendió lo que le había dicho Andrew por eso le había dicho que dejara a Nika y que se decidiera… por que no iba a ser del todo feliz con Nika nunca.

Se paro de un salto y se acerco a las chicas, las cuales dejaron de hablar en cuanto lo vieron acercarse.

- Nika ¿puedo hablar contigo? – pregunto sin dudar ni un segundo.

- Claro. – dijo ella extrañada y se paro rápidamente dispuesta a seguirlo.

Ambos salieron de la sala multipropósito y se metieron en el primer salón vació que encontraron.

- Bien y ¿que querías decirme? – pregunto Monika rompiendo el silencio que había tomado lugar en cuanto entraron al salón.

- Creo que deberíamos terminar. – dijo Sirius sorprendiéndose interiormente de lo fácil que le había salido esa oración, tan fácil como cuando se las decía a esas chicas con las que salía antes y con las cuales no les importaba lo que pensaran.

Nika parpadeo confundida unos instantes para después asentir con la cabeza.

- Que bien que lo plantearas, yo te estaba por pedir lo mismo. – dijo esbozando una pequeña pero bella sonrisa. – ¿Quedamos como amigos? – pregunto extendiendo su mano.

- Claro, amigos. – dijo Sirius a su vez estrechándola.

Los dos se sonrieron y sin decir nada mas se encaminaron nuevamente hacia la sala multipropósito.

c) Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano (Demetrio de Falera).

Richard abrió lentamente la puerta de la habitación de Susan, después de gritarle ese día a Andrew un poco y evitar al director, se habían ido a la mansión griega del vampiro hasta que estuvieran lo suficientemente listos como para ir a la Magic Force.

Alex y Patrick ya se había ido hacia dos días al colegio y le habían explicado todo al director, pero ellos no estaban listos para encontrarse con el.

Fijo su vista en el cuerpo convulso de su amiga, desde que habían llegado comía poco y lloraba mucho.

Suspiro mientras entraba a la habitación, tratando de no llorar como ella y se sentó a su lado, pasándole un brazo por los hombros y atrayéndola hacia si.

- Ya… tranquila… - le susurro terminando de abrazarla, comenzando a pasarle la mano por la espalda en un intento por calmarla, eso siempre se le había dado bien. Calmar a la gente le salía excelente y todo por que era un empata.

La empatía era muy rara en esos tiempos, así como los magos metamorfagos. Richard estaba seguro de que debían quedar no mas de cinco magos empatas en el mundo, Andrew no entraba en la lista por que su vampirismo impedía que ciertos poderes, que como heredero de Merlin debía tener, se manifestaran, entre ellos la empatía.

No mucho después Susan ya estaba mucho mas calmada, incluso había dejado de llorar.

Lentamente levanto su cabeza y miro con los ojos hinchados y rojos a su mejor amigo, el hermano que nunca tuvo.

- Gracias. – susurro con un hilo de voz.

- No hay por que, ya sabes que no me molesta hacerlo. – dijo Richard mirándola con una amable y apacible sonrisa aunque por dentro también estuviera llorando la muerte de Augusto nunca lo demostraría por fuera a no ser que estuviera solo… o con Andrew, el siempre había sido el pilar para ambos, nunca dejaría que cayeran y siempre estaría ahí para tenderles una mano y ayudarlos. Era extraño depender de un chico que era años menor, pero sabia que podía contar con el incondicionalmente para todo.

- Yo…

- No te preocupes. – la interrumpió, ya sabia lo que su amiga le iba a decir y no quería que ella sufriera mas aun. – Por que mejor no vamos a buscar algo que comer, tal vez una tarta de manzanas seria una buena idea. – la comida favorita de Susan era tarta de manzanas, su había algo que podía distraerla era eso, aunque fuese solo por unos pocos minutos.

Sus le sonrió agradecida, Richard haría casi cualquier cosa para evitar que ella se deprimiera, así tuviera que ir a buscar la tarta al otro lado del mundo.

- Esta bien, vamos. – dijo Sus sabiendo que eso la distraería al menos por una hora.

Richard se puso de pie y le tendió una mano que la chica tomo gustosa.

Sin decir una sola palabra más ambos fueron rumbo a la cocina, en busca una gran y rica tarta de manzanas, sabiendo que tarde o temprano tendrían que ir a la Magic Force y les convenía que fuera temprano para no sufrir más.

d) Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser perfección. (José Ortega y Gasset)

Dos mortifagos se miraron, estando justo en frente de la puerta que los llevaría a encontrarse con su Lord. Ambos se reconocieron instantáneamente, como no hacerlo. Después de todo Severus Snape y Lucius Malfoy habían sido y seguían siendo grandes amigos.

Intercambiaron una última mirada antes de que Severus se adelantara y golpeara un par de veces la puerta.

- Adelante. – el siseo que se escucho les erizo los pelos de la nuca y les mando escalofríos, pero ninguno de los dos lo demostró.

Entraron al despacho de Lord Voldemort con paso firme y seguro aunque por dentro estuvieran temblando.

Al entrar se inclinaron respetuosamente ante el hombre que estaba sentado tras el escritorio para después permanecer parados con la cabeza gacha en señal de sumisión, lo que menos querían hacer era enojar a ese hombre.

- Siéntense. – siseo Tom sin dirigirles ni una sola mirada, su vista fija en la carpeta que tenia en sus manos.

Los dos mortifagos al levantar la cabeza divisaron algo por el rabillo del ojo y notaron que en uno de los sofás que estaban frente a la chimenea estaba recostado y aparentemente dormido Andrew.

Pero de todos modos se sentaron lo mas veloces posible, ya que habían notado, con darle una sola mirada a su señor, que el hombre estaba mas tenso que si lo estuvieran torturando.

- Nos mando a llamar, mi Lord? – pregunto Severus diez minutos después, cuando ya el silencio era tan pesado que no lo soportaba mas.

- Si, como habrán notado, Andrew no esta en condiciones de hacer nada, - siseo mandándole una mirada al joven dormido en su sofá para después volver a mirar a los dos hombres frente a el. – por lo tanto ustedes quedan a cargo de corregir estos ataques. – les paso dos carpetas. – Pueden utilizar la sala de estrategias y los quiero listos para mañana. – les dijo en un siseo para después hacerles una seña para que se fueran.

Severus y Lucius se pararon y después de inclinarse respetuosamente se fueron del despacho, directos hacia la sala de estrategias.

- Que le habrá pasado al vampiro?- pregunto Severus sin gota de curiosidad.

- No lo se. – musito Lucius pensativo, a el tampoco le interesaba, pero hacia bastante que no podía sentirse a gusto con Severus en silencio, siempre terminaba mirándolo fijamente, era una suerte que los padres de Narcisa hubieran muerto, de otro modo ya estaría casado con esa mujer y la odiaba.

Severus miro a su amigo de reojo y un suspiro cansado salio de sus labios al tiempo que se sacaba la mascara que usaban siempre para ir a ver al lord. Desde que Lucius se había ido de Hogwarts se habían distanciado, seguían siendo amigos, pero no tan buenos amigos como lo habían sido durante los años en que el rubio estaba en el colegio.

Cuando antes de salir su amigo le había dicho que se iba a cazar con Narcisa no pudo evitar ser el quien se distanciara, la chica le caía bien, pero por alguna extraña razón había sentido algo parecido a odio naciendo en el cada vez que la veía. Recién medio año después descubrió que era lo que había sentido, eran celos, sentía celos de Narcisa, algo que nunca antes le había pasado.

Se alegro cuando, al morir los padres de la chica, no se pudo terminar de arreglar el compromiso por lo que no se casaron. Aunque a veces sentía un poco de lastima por la joven nada le impediría alegrarse por que no se hubieran casado. Pero el problema era que Lucius si parecía lamentar lo que había pasado ya que de otro modo todo habría vuelto a la normalidad.

En silencio llegaron hasta la puerta de la sala de estrategias y se adentraron en ella, asegurándose de cerrar la puerta tras de su paso.

- Con cual empezamos? – pregunto Lucius sentándose en una de las sillas que rodeaban la mesa.

- Es lo mismo, con la carpeta que te dio a ti. – respondió Severus sin demasiadas ganas, en esos mismos momentos lo único que quería era tirarse en su cama y no levantarse hasta dentro de un par de días, cuando sus pensamientos se aclararan. No tuvo suerte, estuvieron trabajando por más de cinco horas con el mismo ataque sin avanzar absolutamente nada.

- ¡No podemos seguir así! – exclamo Severus al ver el reloj y notar que no habían avanzado nada. – A ver… - dijo lentamente tratando de calmarse para que su dolor de cabeza no se extendiera. – ¿en que estas pensando que no puedes concentrarte en el ataque?

Lucius lo miro fijamente a los ojos, no había podido concentrarse y no sabía por que, algo se lo impedía.

- No lo se. – murmuro, realmente por mas que buscara y rebuscara una respuesta en su cerebro algo le impedía llegar hasta ella.

- ¿No lo sabes? – pregunto Severus incrédulo, ya que noto que el ojigris era sincero.

- No y tu ¿por que no puedes concentrarte? – estaba mas que seguro que Severus tampoco podía concentrarse en el ataque, de otro modo al menos habrían avanzado en algo.

Severus, a diferencia del rubio, si sabia por que no se concentraba, estando sentado a pocos centímetros del ojigris, con su olor dándole de lleno, su boca tan cerca. Sacudió la cabeza sacando esos pensamientos de su cabeza.

- No, tampoco lo se. – mintió de manera muy convincente, tanto que Lucius le creyó. – Volvamos a trabajar, tal vez ahora nos podamos concentrar. – dijo para desviar algo de la atención del rubio, no le convenía que averiguara su secreto.

Volvieron al trabajo, pero nuevamente Severus se estaba desconcentrando por la cercanía del rubio y este no sabia por que se desconcentraba, pero quedaba claro que no iban a poder hacer nada.

Sin separarse ni un par de centímetros ambos se miraron fijamente a los ojos, Lucius noto había algo extraño en los ojos negros de Severus, algo extraño y atrayente.

Sin darse cuenta que lo estaba haciendo, el ojigris se fue acercando lentamente hasta que solo había unos milímetros de distancia entre ambos. Sus alientos chocaron y sus narices se rozaron.

Para Severus esto fue demasiado, podía soportar que estuviera a unos centímetros suyo, pero estar tan cerca y no hacer nada debía ser un pecado. Corto el escaso espacio que había entre ambos uniendo sus labios en un beso, un simple roce al principio, el cual se fue tornando cada vez mas apasionado cuando Lucius se dejo llevar.

Ambos habían cerrado los ojos sin darse cuenta, Lucius le había pasado un brazo alrededor del cuello atrayéndolo hacia si, así como Severus tenia una mano en la nuca del rubio haciendo exactamente lo mismo.

Estaban tan concentrados con lo que hacían que no oyeron la puerta abriéndose, así como tampoco los pasos de alguien acercándose.

- Ejem… - un leve chasparreo los trajo a la realidad, haciendo que se separaran y giraran sus cabezas rápidamente para ver a quien les había encontrado en esa posición, encontrándose con Andrew. Movieron sus cuellos tan rápido que el ojiverde se sorprendió de que no se los hubieran quebrado. – Supongo que no avanzaron nada con la corrección de los ataques. – dijo un tono burlón que no paso desapercibido para ninguno de los dos hombres.

Ninguno de los dos contesto, haciendo que Andrew sonriera.

- Váyanse, yo me encargo. – les dijo divertido. – Pero traten de no encontrarse con Voldemort en el camino, puede que el no los deje marcharse sin hacer nada. – su sonrisa se amplio.

- Si, señor. – murmuraron los dos mortifagos poniéndose de pie, no sabían como actuar frente al joven, no es que antes supieran, pero ahora los había encontrado con las manos en la masa por decirlo de alguna manera.

- No me digan señor, llámenme Andrew. – dijo el ojiverde rodando los ojos, ¿es que nadie iba a hacerle caso? – Ahora váyanse antes de que el lord vuelva del laboratorio.

Lucius y Severus tomaron sus mascaras y se fueron lo mas rápido que podían, no queriendo que el chico cambiara de opinión.

e) Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza. (Anónimo)

Dos días habían pasado desde que Sirius dejo a Nika y Remus no dejaba de preguntarse por qué. Siempre parecían pasarla bien juntos y ahora, de un momento para otro, cortaban. Había algo que no le cerraba y ese algo tenía que ver con cierto morocho que estaba sentado en la mesa de las serpientes.

Le mando una mirada al chico y el se la devolvió, comprendiendo el mensaje, iban a hablar después de comer.

El resto del almuerzo Remus no dejo de mirar a Sirius de reojo, preguntándose por que desde que había dejado a Nika estaba todo el tiempo pensando. De vez en cuando lo veía fruncir el ceño y negar con la cabeza, como desechando alguna idea.

Cuando termino la comida se adelanto a sus amigos y espero sentado en el aula donde tendrían la próxima clase, encantamientos.

No habían pasado ni dos segundos cuando la puerta se volvió a abrir y por ella entro Andrew. El vampiro lo localizo rápidamente, se encamino hacia el y se sentaron juntos en un mismo banco.

- De que querías hablarme? – pregunto Andrew mirando a Remus de manera interrogante.

- Quería saber si habías tenido algo que ver con que Sirius haya dejado a Monika. – dijo Remus de manera directa y sincera, dejando de lado los inútiles rodeos.

- Yo solo le dije a Sirius que pensara lo que estaba haciendo. – se excuso Andrew poniendo la cara mas angelical que tenia en su repertorio, esperando que Remus no se enojara con el. Sabia que el licántropo apreciaba a Sirius, más que apreciarlo lo quería y después de lo que había visto en la memoria de Sirius se había enterado de algo, pero quería ver si Remus podía darse cuenta antes del ojigris. Estaba más que seguro que el castaño sentía una fuerte atracción por Sirius y que le echaba la culpa a las hormonas, simplemente quería saber cuanto tardaba en enterarse de la verdad.

Remus le dio una mirada desconfiada, realmente no confiaba tanto en el vampiro, pero antes de que pudiera pensar en decirle algo las puertas se volvieron a abrir y por ellas entraron el resto de los alumnos y el pequeño profesor de Encantamientos.

Andrew le sonrió radiante, sabiendo que no podría decirle nada en toda la clase. Ante la gran sonrisa Remus lo fulmino con la mirada.

El resto de la clase paso normal, nada extraño, Andrew como siempre gano algunos puntos para la casa de las serpientes y el profesor por mas que el chico fuera un Slytherin no dejaba de tomarlo como ejemplo para que hiciera primero los hechizos, sabiendo que le saldrían a la primera.

Al salir Andrew se escabullo entre los demás chicos y desapareció ante la enfadada vista de Remus, quien mascullo un par de insultos por lo bajo.

Las clases que le siguieron a la de Encantamientos Andrew se cuido de sentarse lo más alejado de Remus posible y lo más cercano a la puerta que pudiera. El licántropo no dejaba de mirarlo de reojo cada que podía, conciente de que el morocho estaba haciendo algunos planes en su cabeza y no se quería enterar cuales eran ni quienes serian los implicados.

Cuando salían de la clase de transformaciones una lechuza le dejo un pequeño papel a Remus que decía que fuera esa misma noche a las once a un aula y traía consigo un pequeño mapa con la dirección y una contraseña escrita abajo, la letra era claramente la de Andrew por lo que dedujo que el moreno querría hablar con el a solas sin correr el riesgo de que otro los escuchara, pero seguía resultando extraño, por que lo citaría en un aula desconocida siendo que habían otras tantas en Hogwarts que el conocía y que quedaban mas cerca de sus salas comunes.

En la siguiente clase Remus estuvo mirando el mapa tratando de memorizarlo para no perderse, esa clase no la compartían con Slytherin, al igual que las dos siguientes por lo que no podría preguntarle a Andrew el por que de tanto misterio.

En cuanto el licántropo llego a la cena, a la cual ya de por si llego tarde por estar en las nubes pensando que podría ser de lo que Andrew quería hablarle en privado, noto que su amigo no estaba en el gran comedor. Remus suspiro por lo bajo y negó levemente con la cabeza, si no dejaba de pensar en eso no podría comer. Trató de sacarse cualquier pensamiento relacionado con el vampiro de la cabeza y se esforzó por comer todo el plato de pastas que se había servido sin siquiera notarlo y tomarse el jugo de calabaza.

Tan concentrado estaba en despejar su mente que no noto que el jugo de calabaza tenía un sabor algo extraño.

Al terminar de comer corrió literalmente hablando hacia el aula que Andrew le había señalado, pero para su sorpresa no había ninguna puerta, cuadro o algo que pudiera servir como pasadizo para entrar al aula. Frunciendo el ceño se puso a investigar minuciosamente todo el pasillo en busca de la puerta perdida. Cada minuto que pasaba se iba sintiendo más y más extraño y por su cabeza solo pasaba la imagen de Sirius una y otra vez, cada vez mas subidas de tono las imágenes.

Llegada las once por su cerebro ya pasaban imágenes de cómo desnudaría y tomaría a Sirius (N/A: XD) y ya casi ni recordaba por que estaba ahí. De repente, justo en donde se había apoyado apareció una puerta, la cual para su mala suerte se abrió y el cayo dentro de un aula a oscuras.

Parpadeo confundido y se llevo una mano a la cabeza para evaluar el daño de la caída, encontrándose con que solo dolía y que no le había quedado ninguna marca por más pequeña que sea.

Se puso de pie algo tambaleante y trato de divisar algo en la oscuridad. De un momento para otro sintió un par de manos en su espalda, par de manos que dicho sea de paso lo empujaron dentro del aula y cerraron la puerta con llave.

Un gruñido escapo de entre sus labios mientras golpeaba la puerta sin obtener ningún resultado.

– ¡Andrew te mato! – grito golpeando la puerta con mas fuerza al escuchar la risa del vampiro del otro lado.

- Oh, yo no lo creo, es mas, creo que me agradecerás mañana. – dijo Andrew y se fue riendo a mas no poder, dejando a Remus encerrado en el aula.

Para sorpresa de Remus en cuanto este volteo se encendieron las antorchas que colgaban de las paredes y una chimenea, dejando ver que el aula no era un aula propiamente dicha, si no que parecía un dormitorio. Una cama matrimonial estaba justo en frente del licántropo y en frente de la chimenea había un par de sofás. Todo estaba decorado con gusto y se encontraba extremadamente limpio.

Con los ojos aun abiertos de par en par Remus se aproximo hacía los sofás que le daban la espalda y su sorpresa fue aun mayor cuando descubrió que en uno de los sofás estaba Sirius dormido.

Todas las imágenes que lo habían estado atormentando durante hora y media volvieron a atacarlo vilmente, exigiéndole que hiciera algo ahora que podía.

Entonces lo descubrió, Andrew había puesto algo en su comida o bebida sin que el se diera cuenta, ya que no era normal que con solo ver a Sirius tuviera una bella erección entre sus piernas.

Justo cuando estaba por dejarse vencer por las imágenes que bombardeaban su cerebro Sirius despertó, tal y como Andrew había calculado horas antes, Sirius despertaría justo cuando la poción era más poderosa y se mezclaba con un suero de la verdad y además el vampiro le había dado a beber una poción para que le pasara exactamente lo mismo.

Así que cuando Sirius abrió los ojos y vio a Remus, se paro de un salto y se le lanzo en sima, haciendo que Remus cayera sobre el sofá que tenía a su espalda, inteligentemente puesto por Andrew allí.

Una vez que tuvo a Remus a su merced Sirius se acerco uniendo sus labios a los del licántropo o más bien, devorando los labios del licántropo.

Remus no había alcanzado a reaccionar, se había quedado en shock, pero en cuanto sintió los labios de Sirius sobre los suyos no dudo más y respondió el beso con la misma intensidad, sintiéndose mejor de lo que se había sentido en toda su vida, tal vez era a eso a lo que Andrew se refería, lo que quería que notara.

En cuanto Sirius unió sus labios con los del licántropo se sintió como si estuviera en el paraíso y tal vez un poco más allá, no sintió eso con Andrew y definitivamente sus besos con Nika estaban lejos de igualar la sensación de besar a Remus, era magnifico, increíble, impresionante lo que se sentía al hacerlo, era… no había palabras para describirlo.

Se separaron cuando sintieron que si no lo hacían se morirían asfixiados y se quedaron mirando a los ojos mientras respiraban agitadamente, tratando de obtener aire desesperadamente.

No se movieron siquiera cuando lograron recuperar el aire por completo, se quedaron mirando a los ojos fijamente, queriendo descubrir todos los secretos que pudieran solo mirándose a los ojos.

No supieron cuanto tiempo se quedaron en esa misma posición, Remus sentado en el sofá y Sirius apoyado en sima con las piernas dobladas una a cada lado de las del licántropo.

- Saben, - se escucho la voz de Andrew en la habitación, retumbando en las paredes. – a ambos les di Veritaserum, pueden preguntarse lo que quieran y responderán con la verdad, incluso con aquella verdad que no conocen. – dijo el vampiro y soltó algunas carcajadas para después añadir. – Viendo y considerando que son algo lentos… ¿Remus, por que no nos dices que es lo que esta pasando? ¿ Que es lo que Sirius siente?

- … - Remus trato de taparse la boca con la mano cuando la respuesta paso por su cerebro pero Sirius se lo impidió, tomándole las manos y poniéndolas sobre su cabeza. – Sirius es mi pareja. – dijo con los ojos abiertos de par en par.

Sirius frunció el ceño, que el supiera nunca había aceptado salir con Remus, además el estaba saliendo con Liz.

- Te daré una ayudita, Sirius, aunque creo que Remus debería explicártelo… Los licántropos solo tiene una pareja en TODA su vida, por lo tanto, si estas destinado a ser la pareja de un licántropo solo lo amaras a el o a ella durante toda tu vida. Chao, creo que tendrán muchas cosas de que hablar. – dijo la voz de Andrew y en cuanto dejo de hablar la habitación quedo en completo silencio.

Ninguno de los dos se movió, ambos estaban paralizados, la información recién recibida los había dejado en shock, en un profundo shock. Sus ojos no se despegaron en ningún momento, en ambos se veía lo mismo, confusión.

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Nota de Autora:

Sé que tarde mucho, realmente lo se y lo siento U.Ú pero es que entre una cosa y otra no encontraba tiempo para sentarme tranquila en frente de la maquina y escribir, mi tía vino a mi casa y se quedo una semana y media incordiándome, explíquenme como rayos se puede uno concentrar así.¬.¬

Pero bueno . quedo mas o menos bueno, aclare varios puntos importantes y trascendentales en la historia que de otro modo no habría podido n.n espero que les haya gustado.

Nuevamente lo siento U.U se que merezco tomatazos, maldiciones y cruciatus pero verdaderamente no tuve tiempo y lo lamento mucho

Bye, beshos, tardare de tardar menos para el próximo cap ;)