N/A: Hola!! Aquí viene el tercer capítulo... Creo que éste está mejor que los dos anteriores... edité por completo este, lo tenía escrito hace tiempo pero no me gustó como estaba así que lo cambié y espero que les guste... gracias a las personas que me dejaron review en el cap. Pasado, los agradezco porque eso es lo que me anima a continuar. Y ahora, antes de que comiencen a leer, les prometo que desde este capítulo la cosa se va poniendo buena... y me refiero especialmente a H/Hr... je, je. Al final vienen las respuestas a las críticas.
Capítulo III:
Sentimientos extraños.
Harry se quedó perplejo durante unos segundos. Había llegado... ella ya había llegado. Merlín, estaba comenzando a sentirse nervioso. ¿Cómo podría sucederle eso si ni siquiera la había visto aún? Esa era una mala, muy mala señal. Pero, ¿desde cuándo que la sola mención de su mejor amiga le provocaba nerviosismo? Era Hermione, la muchacha con la que había compartido experiencias y aventuras. No era nada especial para él ¿o sí?. Bueno, reconoció, en realidad la chica sí era especial para él... suspiró. Comenzaba a sentir sentimientos que nunca antes había sentido, pero lo peor de todo era que se los profesaba a la mejor chica de todas, a su amiga incondicional.
-Yo no tengo nada que decirle a Hermione. Y ya no molestéis.-Espetó un enojado Ron.
Aquellas palabras hicieron salir a Harry de sus cavilaciones. Siguió a los hermanos Weasley al interior de la Madriguera, consiente de un atípico dolor de estómago. Sus manos ya sudaban cuando entró por la puerta trasera a la casa, y sentía la boca seca.
Todos se dirigieron a la sala de estar, donde se encontraba una joven muchacha de espalda hacia ellos, conversando animadamente con la señora Weasley.
-Sí, lo pasé muy bien allá. Bulgaria es realmente muy interesante. No se imagina cómo son las personas allá...
Harry tragó saliva con dificultad. Sí, era indudablemente ella. Aquella voz no podía sino que pertenecer a la persona que más ansiaba ver en esos momentos.
Al escuchar pasos, la chica se volteó, mostrando al verlos, una gran sonrisa.
-¡¡Harry!!
Fue lo único que escuchó él, pues segundos después se veía rodeado de una espesa cabellera castaña. Nervioso como nunca antes recordaba haberlo estado, correspondió, al principio, tímidamente al abrazo que la chica le daba. Pasó ambos brazos por alrededor de su cuerpo y la estrechó un poco hacia el suyo propio, sin poder evitar sonrojarse. Merlín, su corazón estaba a punto de salirse de su pecho por la boca.
Respiró profundo, llegándole el exquisito olor que emanaba la cabellera media desordenada de su amiga.
Cuando se separaron, Harry, abochornado, se dio cuenta de algo; la chica que acababa de tener entre sus brazos, no era la misma que recordaba. Notablemente había crecido unos centímetros más, y había que ser un completo idiota para no darse cuenta que Hermione estaba mucho más... como decirlo, curvilínea.
Ya no era la muchacha que pasaba desapercibida ante cualquier persona. Vestía muy atractivamente, aunque Harry se sonrojó aún más al pensar que ella se vería muy bien aunque vistiese con un costal.
-Hola... Hermione.-Atinó a saludarla, tratando de que sus ojos no se perdieran por las curvas pronunciadas de ella.
-¿Cómo estás? –le preguntó, mirándolo fijamente, sonrojada- ¡te he extrañado muchísimo!
-Eh... gracias, también yo.-Contestó, torpemente.
-¡Ron! ¡hola! ¿cómo has estado?.-Dijo después la chica, advirtiendo la presencia de su otro amigo.
-Bien, gracias –la voz del pelirrojo sonó terriblemente seca-, y... ¿cómo has pasado tus vacaciones?.-Dijo esto último con tono acusador.
-Bien... –se encogió de hombros y su vista se posó en una pelirroja-. ¡Ginny!
Más abrazos.
Harry, por su parte, aún no podía apartar sus ojos de aquella chica que se estaba convirtiendo en una hermosa mujer. Lo más disimuladamente que pudo, la recorrió de pies a cabeza, sonrojándose aún más al quedarse mirando embobado las largas y torneadas piernas de su amiga. Pero para su disgusto, la falda que ella vestía no era lo suficientemente corta como para que él continuara con su inspección. Harry se reprendió al instante apenas ese loco pensamiento llegó a su cabeza. ¿Qué le estaba pasando? ¡Él nunca había cavilado así sobre Hermione, ni sobre ninguna otra chica!
Desvió la mirada. No podía continuar con aquello. De seguro que algo ocurría con su salud mental, o quizás... sí, quizás había pensado en eso por el cambio que su mejor amiga había tenido, sumado a los meses sin verla...
-Te ves muy bien...
Escuchó él, saliendo de sus propias cavilaciones. Ginny tenía razón, Hermione se veía maravillosamente, espectacular...
Sacudió su cabeza, rogando que así ese tipo de pensamientos abandonase por completo su mente. Cosa que no consiguió.
Después de unos momentos, en que la recién llegada saludó a los gemelos y ahora se encontraba platicando con Ron (que estaba bastante austero) y una Ginny contentísima, Harry empezaba a desesperarse. Nunca en su vida había sentido tan fuertemente la necesidad de abrazar a alguien, pero así era y no podía evitarlo. Deseaba volver a tener a Hermione estrechada a su cuerpo, tocarla, acariciarla, sentirla... ¡Merlín! ¿qué estaba ocurriendo con él? Reprimió un bufido de molestia.
-Ginny, ¿por qué no acompañas a Hermione a dejar sus cosas a tu recámara?.-Dijo la señora Weasley, con una sonrisa bonachona en el rostro, mientras se dirigía a la cocina para preparar el almuerzo.
La pelirroja asintió con la cabeza:
-¿Vamos Hermione?.-Le preguntó tomando un bolso de la chica.
-Si, claro.-Respondió ella distraídamente.
Harry tuvo la loca impresión de que había estado mirándolo. Reaccionó:
-Eh... si quieren ¡las ayudo!.-Se ofreció Harry evitando los ojos de la joven de cabello castaño, mientras se acercaba a tomar el otro bolso de ella.
-No tienes que molestarte.-Le espetó Hermione, adelantándose y tomando sus cosas, dejándolo con las manos vacías.
-No es ninguna molestia.-Contestó mientras le sonreía, ocultando el nerviosismo que sentía. Lentamente le quitó el bolso para llevarlo él. La chica se limitó a devolverle la sonrisa, mientras que un rubor teñía sus mejillas.
Harry se sintió extrañamente feliz.
-Ejem... –escuchó- ejem, recuerden que seguimos aquí y vemos todo.-Replicó de pronto Fred, conteniendo las ganas de reír a carcajadas.
Harry y Hermione se voltearon a verlo, sin comprender nada de lo que había dicho.
-¿A qué te refieres?.-Preguntaron al unísono. Se miraron brevemente mientras que las mejillas de ambos comenzaban a arder.
-Se refiere a cómo ustedes dos se están comportando... –Respondió el otro gemelo.
-Sí, parecen como si recién estuviesen conociéndose –continuó Fred-, están muy nerviosos...
-Y por cómo se miran, cualquiera que no los conociera daría por hecho de que ustedes dos... –Maliciosamente dejó la frase inconclusa, dejando a Harry con la terrible duda. ¿Es que lo que estaba sintiendo hacia su mejor amiga era tan evidente?
-No digan tonterías.-Fue lo único que Hermione les soltó, mientras seguía a la menor de las Weasley por la larga escalera.
-Ron, Fred, George ¡vengan a ayudarme a poner la mesa!.-La señora Weasley parecía algo molesta, o así su voz que provenía de la cocina lo demostraba.
-Ya vamos.
Harry fulminó con la mirada a los gemelos y comenzó a subir también por la escalera tras Hermione. Subía los escalones como un autómata, pues estaba perdido en la imagen de las piernas de la chica. ¡Por todos los magos! Aquella falda lo volvería loco, en ocasiones dejaba ver un poco más de los muslos de ella, pero en otras nó. Suspiró profundo, tenía que controlarse. Nó porque se tratara de su mejor amiga, porque ya estaba dando por hecho que lo que estaba sintiendo hacia ella no era sólo amistad, sino porque el mirarla y pensar cosas... que nunca antes había pensado, lo acaloraba y le provocaba una inquietante cosquilla en su estómago. Pese a todo, le gustaba aquella sensación pero...
-Gracias, pero en verdad no tenías que hacerlo.-Continuó Hermione cuando entraron a la habitación de la pelirroja. Ésta, sumamente discreta, había dejado el otro bolso sobre la cama de su amiga y se había esfumado de ahí. Claro que ni Harry ni la recién llegada se habían dado cuenta de eso.
-No hay problema –se encogió de hombros, y comenzó a sudar un poco-, eh... te... te extrañé.-Le soltó abruptamente. ¡Pero cómo le había costado decir aquellas palabras! Nó, si lo más seguro era que algún problema tenía porque el ponerse nervioso por pronunciar unas palabras como esas... ni que se le hubiera declarado. Sintió su estómago retorcerse... recordó que eso es lo que había querido hacer desde que se había enterado que la chica podría hacerse novia de Viktor Krum. Pero bueno, había dado el primer paso ¿no? Claro, algo torpe, pero es que no estaba para nada acostumbrado a decir esas cosas a la chica que le gustaba, por mucho que se tratara de una que conocía hace ya bastantes años.
Para su sorpresa, Hermione volvió a lanzarse a sus brazos y otra vez lo abrazó. Pero ahora, Harry más consciente de lo que estaba ocurriendo, correspondió sin dudar ni un momento a aquel gesto de cariño.
-También yo te extrañé, Harry –pudo escuchar que le decía en voz baja-, estuve preocupada todo el verano, ya sabes... la muerte de Cedric, y El-que-no-debe-ser-nombrado...
-Quiero olvidar todo lo ocurrido en ese cementerio, por favor Hermione, no me lo recuerdes.-Le pidió Harry, sobrecogido.
-Oh, lo siento, no quise... –No terminó lo que iba a decir, pues le rodeó el cuello con ambos brazos y apoyó la cabeza en uno de ellos.
Harry se olvidó de todo, menos de las nuevas sensaciones que estaban llegando a su cuerpo. ¡Nunca había sentido tales cosas! Era algo indescriptible, pero que se encontraba en el interior de su cuerpo y que comenzaba a crecer... Aspiró de nuevo el rico olor de aquel cabello que comenzaba a acariciar temblorosamente. Eso era demasiado bueno para ser verdad, volvía a tenerla en sus brazos, claro que no en la forma en que comenzaba a desearla... se regañó por milésima vez en los últimos minutos. ¿Hasta dónde llegarían tales pensamientos?
-Olvídalo... lo único que importa ahora, es que volvemos a vernos.- Inconscientemente la abrazó por la cintura y la acercó a su cuerpo hasta estar completamente en contacto.
A Hermione pareció temblarle las piernas, pues él tuvo que sostenerla con fuerza por la cintura.
-¿Te... te sientes bien?.-Inquirió, separándose renuente de ella, para mirarla a la cara. Notó su sonrojo y él se sintió extrañamente satisfecho. A lo mejor había sido el contacto de sus cuerpos lo que había provocado en ella aquel debilitamiento físico... quizá lo que sentía hacia ella era correspondido. Sintió en su pecho algo que parecía ser una llama de esperanza.
-Si... no... no es nada.-Se separaron y se quedaron mirando por lo menos a un metro de distancia, como si se hubiesen dado cuenta de que la forma en que se habían abrazado no era típica entre amigos sino...
Avergonzado hasta el máximo, Harry hizo un esfuerzo sobrehumano para mirarla a los ojos:
-Mmm... –tragó saliva-, ¿po... podríamos hablar? Tengo que decirte algo...
-Pues... –Hermione asintió, algo asombrada- por mi no hay problema. Aunque me gustaría hacerlo en otro lugar, ¿qué te parece en el patio? Es que tengo calor y...
El muchacho asintió conforme. Él también había comenzado a sentir bastante calor. Trató de convencerse de que era culpa del raro clima de Londres, nó de lo que había acontecido minutos atrás.
Mientras bajaban por las escaleras, evitaron, por alguna inexplicable razón, mirarse a los ojos. Camino a la puerta trasera de la Madriguera, no pudieron esquivar las molestas bromas de Fred y George, y el resultado fue que cuando salieron al patio estaban completamente colorados. Aún sin mirarse y ni siquiera hablarse, se dirigieron hacia una larga banca que estaba bajo un árbol que brindaba una cómoda sombra en un rincón no demasiado apartado como para observar cómo algunos gnomos se acercaban al jardín de los Weasley.
Se sentaron juntos, pero no tanto como Harry lo hubiera deseado...
Se sentía realmente extraño, no era él ¿o si?
Nunca había experimentado algo así y... era la primera vez que estaba solo con Hermione para hablar de otra cosa; de sus sentimientos, de los malditos sentimientos que sentía hacia ella. Sintió su estómago revuelto al bajar su mirada y ver cómo la mano de la chica estaba cerca de la suya, solo tenía que tocar su mano, nada más y ella comprendería lo que se aproximaba... Respiró profundo y desechando esa idea, decidió hablar con toda la verdad que podía en ese momento salir de su boca.
-Hermione... yo quiero decirte algo...
-¿Qué cosa?.-Inquirió ella algo nerviosa.
-Yo pues... yo he estado pensando en todo... en todo lo que he sentido...
-Harry me estás asustando, además... -lo miró a la cara y a los ojos. Se sorprendió al ver esos ojos tan preciosos, esos ojos verdes que en ese momento brillaban mas de lo normal- estás un poco acalorado ¿no?.-Dijo preocupándose un poco.
Harry se sintió mal. Lo menos que quería hacer en ese momento era asustar y preocuparla, reaccionó rápido y espetó:
-Lo que me sucede es que... yo te qui... yo te quiero... -Lo había dicho por fin, pero ahora sentía su cara arder.
A decir verdad, no había sido tan difícil ¿verdad?, pensó, optimista.
Hermione se quedó en silencio un momento, algo confusa y decepcionada. Lo peor de todo, es que no estaba mirándolo a la cara y Harry temió una respuesta negativa.
-Oh... –su voz sonó rara- te... te lo agradezco... yo... también te quiero.
Harry, quien había creído que al escuchar esas palabras salir de la boca de la chica que le gustaba tanto, se sentiría la persona más feliz del mundo, no pudo explicarse porqué no se sentía bien. Ella había dicho que también lo quería pero... ¿por qué le había parecido que lo había hecho como si estuviera arrepentida de... de quererlo? Comprendió al instante, no era eso, sino que... ; ella lo quería pero... como un simple y común amigo. Nó, pero no dejaría las cosas así, no tan inconclusas.
-No... yo no lo dije de esa forma Hermione -se apresuró a decir Harry sintiendo que su rostro se calentaba cada vez más- yo... tú... Tu me gustas.-Luego de decir eso, sintió que su estómago ya no estaba tan revuelto como lo había estado momentos antes pero los latidos de su corazón seguían escuchándose mas de lo normal en su interior hasta temer que ella los pudiera oír. Ese sentimiento que lo había embargado en casi todo el primer mes de vacaciones por fin salía a la luz. Ahora solo quería saber qué respondía ella, solo quería saber si también le correspondía...
Hermione se había quedado en un silencio vacilante e inquietante y sin soportar más, Harry se marchó del lugar sintiéndose un imbécil.
¿Cómo se le había ocurrido decirle eso a Hermione? No había pensado la posibilidad de que quizá ya era la novia de Viktor Krum ¿o si? ¿Por qué tenía que ilusionarse justo con ella, cuando ya tenía a un chico pretendiéndola? Decidió subir a la habitación de Ron con la posibilidad de encontrarlo ahí para contarle la tontería que había hecho, sin importarle mucho lo que pensara él, y olvidando lo que sentía su amigo por Hermione.
-¿Qué sucede?.-Le preguntó el pelirrojo al verlo entrar violentamente a su habitación y jadeando. El chico de cabello azabache lo miró por un momento, se dirigió a su cama, se sentó y dejó de mirarlo para contarle lo que había hecho.
Ron lo miraba con los ojos desorbitados mientras Harry le relataba lo sucedido –no con muchos detalles- y esperaba que su amigo lo comprendiera.
El pelirrojo luego de unos pesados segundos procesó lo que había escuchado y habló con voz irreconocible para Harry.
-Te gusta Hermione... ¿por qué no me lo habías dicho antes?.-Le dijo tratando de disimular su disgusto.
Harry se encogió de hombros todavía sin mirarlo. Ahora estaba arrepentido de haberle contado la locura que había hecho, pero ya era muy tarde. Hubo un silencio espantoso entre ambos chicos adolescentes. Ron después de un rato, decidió también sincerarse:
-A mi... también me gusta Hermione, creo.-Dijo seriamente. Harry siempre temió a esas palabras y ese era el momento en que las escuchaba de la boca de su amigo. Sin embargo, el "creo", de él le había hecho dudar y quizá le interesaba Hermione como amiga, nada más. Pero... nunca había pensado que Ron lo reconocería tan rápido.
-Pero... -miró al muchacho- por esto... pero seguiremos siendo amigos, ¿verdad Ron?.-Preguntó algo inseguro y mirándolo a la cara.
-Claro que si Harry, seguiremos siendo los mejores amigos... como siempre ha sido.-Dijo Ron con una sonrisa algo insegura.
Harry suspiró silenciosamente aliviado. Nunca se había imaginado que a Ron y a él les gustara la misma chica, pero de eso a... ¿a romper una amistad de cuatro años, solo por un sentimiento?, ¿sólo por ese raro sentimiento que muy pocas veces había experimentado?, ¿solo por el amor de una chica?. Afortunadamente Ron y él seguirían siendo amigos, quizá no como antes de descubrir los sentimientos del otro por la misma muchacha, pero su amistad seguiría... o eso creía.
-Y... ¿qué harás cuando la vuelvas a ver?.-Preguntó Ron sacando de sus pensamientos a Harry. Éste se sobresaltó y lo miró. No había pensado en eso y se sintió acongojado. ¿Por qué sentía cosas extrañas cuando volvía a pensar en ella?, ¿por qué se sentía tan feliz cuando ésta le sonreía con esa sonrisa que tanto le gustaba?, ¿por qué sentía esos estrafalarios sentimientos en todo su cuerpo?, ¿por qué sentía algo raro en su estómago (algo que nunca le había sucedido cuando miraba a Cho), y cuando tenía a Hermione frente a él, no podía evitar mirar curiosamente sus labios, tan suaves y tersos?, ¿por qué sentía curiosidad en probarlos? Algo le sucedía a aquel joven adolescente de 15 años. Por primera vez, experimentaba sentimientos confusos hacia una persona; de amor, de ternura, de...
-Creo que... -dudó un momento- hablaré con ella y... -estaba seguro que haría otra torpeza- ahora mismo.
Se puso inmediatamente de pie, ante la mirada expectante de su amigo y cruzó toda la habitación hasta salir de ahí. Se encontró en el pasillo y se dirigió rápidamente, antes de arrepentirse, pues sabía muy bien que ya nunca podría volver a juntar todo el valor que tenía en ese mismo momento para hablar claramente con Hermione. Llegó a la puerta que lo separaba de la chica si es que ésta, se encontraba ahí.
Levantó su brazo, listo para que sus nudillos hicieran contacto con aquella puerta de madera barnizada. Tomó aire y se preparó para tocar primero antes de entrar. Lo iba hacer cuando para su desgracia, se abre sola la puerta pues justo en ese momento, una chica de cabello castaño tenía intenciones de salir del cuarto.
Sus rostros se encontraron, y aunque Harry la sobrepasaba por unos cuantos centímetros, sus ojos hicieron conexión de inmediato, de tal forma que por un corto momento, él estuvo segurísimo de que sus sentimientos eran recíprocos. Sin poder evitarlo, observó los labios de su compañera y los saboreó. Estaban tan cerca, sus labios estaban a solo centímetros de los de ella, solo entrometidos centímetros impedían que él pudiera por fin saborear aquella boca.
-¡Hey, hey, hey! ¿qué esperas para besarla?.-Interrumpió alguien. Era Fred quien había estado mirando lo que había sucedido.
Ambos jóvenes se separaron inmediatamente como si hubiesen sido despertados de un ensueño. Sentía un mador en todo su cuerpo, pero pese a eso, todavía no perdía su vista de los labios de su amiga. Despertó al sentir la mirada pícara que le dirigía Fred y luego vinieron las palabras que le había dicho.
-¿Qué?... ¡ah!, si... ya la besaré -vaciló un momento y buscó los significados de esas tres palabras y se apresuró a corregirse- ¡digo no!, no la besaré.- ¿Por qué tenía que actuar como un estúpido frente a ella?
-Pues la verdad hombre... deberías actuar rápido ¿eh?.-Dijo Fred riéndose.
Harry lo miró muy confundido, luego miró a Hermione. Ésta volvía a estar sonrojada, pero con una diferencia, su respiración estaba algo agitada y sus labios... (¡Merlín, aquellos labios!) estaban rojos, como incitándolo a besarlos...
Sin perder el tiempo, sacó sus ojos de aquella insinuante imagen. Saludó inocentemente a Hermione:
-Ho... hola Hermione.
-Hola.-Contestó mirándolo con escudriño.
-Los dejaré solos. Creo que es mejor.-Espetó Fred evitando reírse de nuevo. Y se marchó murmurando cosas en voz baja.
Era la oportunidad que había esperado. Era el momento apropiado para platicar con ella tranquilamente y sin malos entendidos. Tomó el poco valor que le quedaba, pues ya se le había estado evaporando al sentirse un tonto.
-Hermione quiero que... ¿podemos hablar o estás demasiado ocupada?
-Iba a escribir algo, pero eso puedo dejarlo para un rato mas. ¿Salimos mejor?.-Dijo tranquilamente.
Harry asintió. Siempre Hermione le hacía las cosas más simples. Ahora que lo notaba, ella no parecía molesta. Eso lo animó un poco. Quizá tenía alguna oportunidad e ignorando –nuevamente- la actitud que Ron tomaría si lo viera con ella a solas, bajaron y se dirigieron otra vez al jardín de los Weasley. Volvieron a sentarse en el mismo lugar de antes.
-Hermione quiero explicarte... lo que sucedió hace un momento, escucha, yo... –Ya no se sentía tan nervioso como la última vez que había estado en ese lugar, y habían pasado solo unos minutos de aquello.
-No te preocupes Harry –lo atajó su amiga sonriéndole amistosamente-, se que era una broma y... una muy buena.-Lo último lo dijo con algo de amargura en la voz. Harry pudo percibir aquel tono y comprendió el motivo de aquella amargura: Hermione creía que todo lo que le había dicho era un juego, una broma y ahora tendría que aclararle todo. Se dispuso ha arriesgarse a recibir un posible e inminente rechazo y comenzó a aclararle las cosas:
-Todo lo que te dije no era una broma -trató de controlarse para no ruborizarse y no balbucear- tú de verdad me gustas y lo que siento por ti no es un juego.-Mantuvo su seriedad pese a las ganas incontrolables de acercarse a su rostro y besar esos labios que estaban frente a los suyos.
Hermione volvió a quedarse en silencio. Harry estuvo seguro que no podría soportar otro silencio. Si supiera ella cuánto le había costado decirle eso, ¿por qué no lo rechazaba de una vez? ¡lo tenía en ascuas! Cuando la miró, notó un leve rubor en sus mejilla y eso le gustó. Cuando se sonrojaba, se veía tan preciosa... cuando se disgustaba parecía tan atrevida y cuando estaba triste... ¿qué sentía al verla?, sí, sin dudas tenía unas ganas de estrecharla en un abrazo de apoyo. Hermione decidió hablar:
-Harry yo... no se que decirte es que... esto me ha sorprendido mucho y... yo también... yo he pensado en los últimos meses en ti y... creo que tu también me gustas pero... -se puso de pie y no lo miró. Prefirió mirar el pasto que pisaba- no se lo que siento por Viktor y si me... disculpas, prefiero que hablemos en otra ocasión.-Y comenzó alejarse de él.
El joven de la cicatriz, sobreponiéndose rápidamente de la sorpresa al escuchar esas palabras, decidió actuar rápido. O hacía ahora lo que tanto quería hacer, o no lo haría nunca. Caminó tras ella hasta alcanzarla y se interpuso en su camino, aparentando seguridad. Seguridad que en esos momentos necesitaba más que nada. La miró detenidamente. Sin embargo, ella lo ignoró y siguió su camino caminando por otro lado. ¡Pero él no se daría por vencido! Aún le quedaba una gota de valor y la utilizaría lo máximo posible porque se conocía, y sabía que si no aprovechaba ahora la ocasión, se lo reprocharía hasta quien sabe cuándo.
Volvió a cruzarse en su camino y al hacerlo, la chica paró de caminar y lo miró a los ojos. Harry se sintió al principio algo intimidado por esos ojos castaños; parecía que ella estaba molesta. Pero nó, tenía que seguir. Ya le había dicho que la quería, y nó como a una amiga, así que no perdía nada en...
Se acercó a ella lentamente, muy vacilante. Puso una mano en su cintura y la atrajo hacia él. Con su otra mano, le tomó la barbilla y comenzó a acercarse a sus labios. Los había anhelado tanto que ahora no podía creer que por fin podría tocarlos y sentirlos... Sus rostros fueron acortando la distancia que los separaba, al mismo tiempo en que él se daba cuenta de lo pegado que su cuerpo estaba al de ella. Ya podía apreciar los ojos de su amiga tan cerca como nunca antes los había visto. Eran preciosísimos... Sus labios se rozaban con cierta sensualidad y podían sentir la respiración ya jadeante del otro. Harry nunca había hecho algo así, se sentía sumamente nervioso ¿qué tenía que hacer? ¿besarla? Era lógico que sí, se regañó interiormente. Pero... ¿cómo lo haría? Nunca había dado un beso antes... ¿Y si a fin de cuentas resultada ser un pésimo besador? Olvidando todos sus dudas, se acercó a esos labios que ansiaba probar y comenzó a besarlos. Al principio lo hizo torpemente, claro, era un novato, pero poco a poco comenzó a ganar seguridad. No era tan complicado, se dijo después de unos segundos de comenzar a intensificar el beso. Solo tenía que guiarse por lo que sentía estando allí con ella, como si estuviesen fusionados.
Hermione recibió ese beso también con inseguridad al principio, sin embargo le respondió y Harry sintió esos húmedos labios moviéndose y tuvo conciencia de una cosquilla en su bajo vientre. Sintió un calor desbordante durante todo el beso. Se besaron con dulzura al principio, luego incrementó a la pasión. Las manos de Harry comenzaron a recorrer suavemente la espalda de la chica, provocándole un estremecimiento.
Intempestivamente, ella se separó de él y se fue corriendo apresuradamente hacia la casa, dejando a Harry más confundido que nunca. ¿Qué había hecho mal para que ella huyera?, ¿tan mal besaba?
"Bueno, fue mi primer beso", se dijo asimismo sin reprimir una sonrisa. Además no había estado nada mal pero...
Tendría que hablar con ella. Además, nunca, nunca olvidaría ese momento. Jamás olvidaría la primera vez que había sentido esos labios, tan suaves y deliciosos, hacer contacto con los suyos...
N/A: ¿Y bien? ¿qué opinan? ¿sí o nó que es mejor que los dos anteriores? Apenas termine el cuarto lo subo al instante porque tengo escrito bastantes capítulos, aunque uno y que otro lo rescribiré para que se ponga más bueno. Si leyeron ya este capítulo no les cuesta escribir unas líneas para saber sus opiniones. No sean malitos...
Como igual recibí críticas, poquitas sí, pero las recibí, aquí hay un pequeño avance del capítulo que viene:
-Hoy te miró de otra forma -comentó Harry- más bien... raro.-Recordaba la mirada osada que Malfoy le había dirigido al mirarla de pies a cabeza. Además había un brillo extraño nunca antes visto en sus ojos cuando miró lo cambiada que estaba.
-No lo creo... -dijo con indiferencia- ¿qué tengo yo de impresionante para que Malfoy me dejara de decir que soy una sangre sucia?.-Ésta última pregunta se la hizo mas bien para ella misma, pero Harry la quiso responder.
-Yo creo que... -titubeó un momento- te miró de otra forma. Te observó completamente...
-¿Qué quieres decir?.-Le atajó ella con un poco de recelo.
-Quiero decir que -le incomodaba mucho hablar sobre aquel tema- él miró todo tu... cuerpo y... detuvo la vista en tus piernas.-Al terminar de hablar, tuvo la sensación de enrojecer pero agradeció que no sucediera. Y un pensamiento algo pervertido para él, se le vino a la mente: "A decir verdad, sus piernas están muy bien. Por algo Malfoy se quedó mirándolas algo embobado"
Espero que los haya dejado con la intriga, JA, JA QUÉ MALA!! Bien, ahora las respuestas a las personas que se dieron el tiempito de escribirme unas cuantas líenas:
-Dante Greyback: ¡Gracias, muchas gracias! Me alegra mucho que te haya gustado. Respecto a la ortografía, soy cuidadosa en eso, pero igual se me va uno y que otro error xD, pero no uno grave. Espero saber qué te ha parecido este cap.
Bye!!
-Nami-007: Como te habrás dado cuenta ¡no ha sido un sueño el que Harry se le declarara a Hermione! Te estoy muy agradecida por el apoyo que he recibido de ti, de verdad. Me haces muy feliz cuando me dejas una crítica porque por lo menos (como tú lo has 'dicho'), sé que alguien está leyendo el ff y vale la pena continuarlo... aunque sea por las pocas personas que lo leen.
Que estás bien, cuídate!!
-Idril: ¡Vaya, que bueno que hayas leído este ff! Ocurre que este es mi favorito y al que más tiempo le he dedicado (no te dejes guiar por los primeros dos capítulos, porque los que vienen son... uyyy por lo menos a mi si me han gustado). Espero que después de esta capítulo no sigas pensando que a la pareja H/Hr le falta "morbo" porque mientras más publique los capítulos, te darás cuenta que lo que más morbo tendrá será justamente la pareja Harry y Hermione. De todas maneras, te agradezco de corazón que te hayas tomado un tiempo para leer este ff... sobre la calidad y argumento de la historia, eso siempre se ve con el transcurso de los capítulos ¿no crees?
Ok. Eso sería y… thank you, thank you!!
Espero seguir leyendo tus opiniones xD
