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16. Dormir contigo me hace bien.

- ¡Demonios! - masculló en un siseo la única persona que estaba en aquella habitación y su voz pareció retumbar en aquel silencioso despacho.

Voldemort apretó fuertemente los dientes tratando de contener una tanda de insultos que posiblemente saldría, producto de un insoportable dolor de cabeza que tenía desde hacía dos días seguidos.

Los mortifagos últimamente temían acercarse y cuando lo hacían estaban tan nerviosos que apenas y prestaban atención a lo que el señor oscuro les decía. El único que se acercaría sin temor a recibir un cruciatus no se encontraba en la mansión y no se había aparecido por allí desde hacía una semana y media, y por si eso fuera poco ni siquiera contestaba las cartas que Tom le mandaba junto con las estrategias que necesitaba que corrigiera.

El último ataque que habían hecho hacía tres días en España, resultó un desastre ya que los aurores españoles, aliados con los ingleses y los de la Orden del Fénix consiguieron vencer al grupo que había ido a atacar al Ministerio de Magia.

Tom ya no sabía que hacer para que el chico contestara sus cartas, su desesperación aumentaba a pasos agigantados aunque él no comprendía, o más bien no quería comprender, lo que sucedía. El por que después de conocer al chico no podía concentrarse si no lo tenía cerca, o por que necesitaba verlo al menos una vez al día, o por que sentía ese deseo abrasador que no había sentido con otra persona nunca antes, un deseo tan profundo que le costaba controlarse cuando el muchacho estaba cerca para no arrojarse sobre él para hacérselo una y otra vez, hasta no poder mover su cuerpo, el hecho de que tratara de que no se notara no significaba que no lo sintiera o que no estuviera consiente de ello.

- Esta es la ultima que escribo, o contestas o… - masculló, amenazando a la nada ya que en el despacho estaba solo él y como si eso no fuera poco no podía amenazar al moreno con nada, no tenía con que hacerlo.

Sacudió la cabeza para que sus pensamientos tomaran otro rumbo y escribió una carta corta y concisa, solo dos renglones, solo tres palabras:

"Aparece pronto.

Tom."

El lord oscuro releyó la carta varias veces pero no cambió ni una palabra, no podía escribír nada más, no sabía que más poner en la carta.

Sin pensarlo demaciado para no cambiar de opinión, dobló el pergamino y se lo entregó a su lechuza negra, siseando con furia el nombre del destinatario.

La lechuza miró al lord con lo que podría pasar facilmente por una mirada aireada y se fue volando por la ventana, dejando al lord aun más enojado, ni siquiera su propia lechuza soportaba estar con él más de diez minutos con el humor que tenía.

- Tom, o te tranquilizas o me ire yo tambien. - siseó Nagini enfadada cuando vio como el hombre partía la décima pluma en lo que llevaba de la mañana.

Lo unico que le contestó a la serpiente fue el gruñido que soltó el lord, lo que ocasionó que la serpiense te marchara del despacho, dejando a Tom completamente solo en su despacho, furioso y con ganas de asesinar a muchas personas… y alguna que otra serpiente testaruda tambien.

Ajeno a la furia del lord oscuro Andrew se encontraba leyendo un libro acerca de las costumbres de las nereidas sin encontrar nada que le sirviera, había leído cosas similares en los ultimos seis libros que había sacado de aquel estante.

- Friné. - llamó el vampiro a la chica que se encontraba nadando en su piscina, habían acordado, luego de que Liz le contara toda la historia, que ella podía volver a transformarse en su mansión ya que esta era indetectable incluso para seres tan poderosos como las ninfas.

Los dos adolescentes se encontraban en la gigantesca habitación en la que se encontraba la piscina, Liz nadando y Andrew recostado en un sofá, leyendo.

- ¿Qué sucede, Andrew? - preguntó la chica sacando su cabeza del agua luego de haber estado nadando por veinte minutos por la parte mas honda de la piscina, todo su cuerpo estaba recubierto por escamas verdes relucientes excepto su cara, que parecía ser lo unico normal en su cuerpo, su pelo era verde, similar a las algas si lo veías desde lejos, sus manos tenían unas largas y afiladas uñas y poseía unos colmillos similares a los del vampiro, poseía branquias a ambos lados de su abdomen (N/A: sorry, no sabía en donde mandarlas n.nU).

- No encuentro nada en estos libros, todos repiten lo mismo. - dijo el vampiro, el tambien había decidido estar con su verdadera apariencia, ya que esto era mucho más cómodo que mantener su apariencia anterior, era por esto que estaba mucho más pálido de lo normal, si había dejado su cabello suelto y despeinado como siempre, sus ojos verdes brillaban casi transparentes ya que estaba tan relajado que incluso sus poderes estaban de acuerdo en un pequeño descanso y se mantenían sin hacer mucho revuelo.

- Supongo que no encontraremos nada por más que leas toda tu biblioteca. - dijo Liz en un suspiro, a pesar de toda la situación ella estaba muy feliz, la semana que había pasado con Andrew, utilizando todos sus ratos libres de clases en buscar una solución a su problema, había sido una de las mejores, había descubierto en el vampiro alguien en quien se podía confiar y había llegado a apreciar al chico como apreciaba a pocas personas. - En parte es nuestra culpa, los nuestros son muy desconfiados de los humanos y no aceptan que se sepan muchas cosas, la gran mayoría de las cosas que leímos son mentiras.

Andrew posó su vista en el techo, pensativo, algo en su interior no lo dejaba rendirse, sabía que había algo que se le estaba escapando, un pequeño detalle que podría lograr ayudar a Friné.

- Friné… - dijo cuando se le ocurrió una muy buena idea. - Podríamos… - dejó de hablar… tal vez no era una muy buena idea después de todo y era mejor no darle muchas esperanzas, podía ir el solo y luego sorprender a la chica con una buena noticia o no decirle nada.

- ¿Qué? - preguntó la chica curiosa acercándose con rapidez al borde de la piscina. - Cuéntame Andrew, esto podría ayudarme y quiero saber que es.

- Podríamos ir a ver a una amiga mia que es una limnátide. - dijo Andrew, sabiendo que la chica tenía derecho de saberlo.

- Nosotras no nos llevamos muy bien con las limnátides, somos más tranquilas. - dijo algo dubitativa, tal vez la ninfa la podía ayudar, pero no se quería arriesgar a que la mataran para eso.

- Ha decir verdad ella tambien esta algo alejada de las suyas, pero ella consiguió un permiso. - dijo Andrew frunciendo el ceño, en realidad eso era lo que le había dicho ella, no sabía muy bien como había conseguido el permiso.

- ¿Permiso? - preguntó Liz sin comprender a que se refería con ello.

- Si, todas las ninfas tienen una especie de jefe de grupo y un consejo, según lo que me explicó ella, tu puedes ir a pedir un pase o algo similar, al conseguirlo tu puedes ir a vivir al mundo de los muggles, la mayoría de las veces es solo al mundo de los muggles pero también puedes conseguir un pase para ir al mundo de los magos. - dijo el moreno sin saber muy bien como explicar lo que sabía para que Liz lo comprendiera. - Para conseguirlo tienes que ser mayor de edad entre los tuyos, o lo tiene que sacar tu tutora. - aclaró Andrew al ver la cara de confusión de la chica.

Liz se quedó en completo silencio, mirando a Andrew fijamente, no sabía si podía confiar en una limnátide… pero si el vampiro confiaba… tal vez no fuera tan mala la ninfa que el chico conocía.

- De acuerdo. - aceptó sin saber si lo que hacía estaba bien o no, de todos modos ella confiaba en Andrew.

El vampiro escuchó atentamente los pensamientos de Liz, sabía que estaba mal pero necesitaba saber que pensaba ella en realidad.

- Mañana será sábado, hay una salida a Hosmeade, podríamos aprovechar eso para ir a verla. - le dijo sonriendo, esa misma noche le informaría a su amiga que la irían a visitar para que no ocurriera ningún accidente en cuanto llegaran, estaba bastante consiente que las limnátides no se llevaban bien con las demás ninfas.

Una lechuza completamente negra entró por la ventana abierta que daba al patio y fue volando hacia Andrew.

- Hola pequeña. - dijo el moreno, sonriéndole abiertamente a la lechuza, todos los días de esa semana la lechuza había llegado con un pergamino de Tom, el pobre hombre debía estar desesperado luego de que perdieron en el ataque al ministerio de magia español. - Liz¿quieres quedarte un poco más o prefieres que te lleve? Tengo que irme. - dijo después de leer las tres palabritas que tenía la nota.

- Me quedo, luego le pido a Metis que me haga un traslador. - dijo la chica antes de volver a zambullirse en el agua que, a petición de Andrew, era salada y poseía algas y peces en el fondo, imitando a un pequeño arrecife de coral.

- Nos vemos a las diez en Las Tres Escobas. - le dijo, sabiendo que lo escucharía, antes de desaparecer, llevándose consigo a la lechuza.

El vampiro apareció en frente de la mansión y entró sin molestarse en cambiar de apariencia, de este modo evitaría todos los estúpidos saludos de los mortifagos. La lechuza se fue volando justo antes de que entrara, luego de darle un fuerte picotazo en la oreja, enojada por que se había aparecido en aquel lugar con ella.

Andrew fulminó a la lechuza con la mirada mientras esta se iba volando, al tiempo que se frotaba la oreja que le había picado.

No había dado ni tres pasos cuando se cruzó con Lucius Malfoy que iba hablando con Bellatrix Black.

- Carson, que raro verte por aquí. - dijo Bellatrix con tono sarcástico y ligeramente cínico, ella había soportado al lord por una semana, ahora el chico ese la escucharía, sin importar que el vampiro tuviese tan amenazante apariencia.

- Ahora no, Black. - masculló Andrew, hacia días que dormía peor de lo normal, no tenía ganas de soportar a la mujer.

- Lestrange. - lo corrigió ella con una sonrisa burlona impresa en su rostro mientras alzaba su mano, mostrando un anillo de oro en su dedo anular.

- Felicidades. - dijo con tono seco para después seguir con su camino, si darle otra mirada a la mujer.

No tardó demaciado en llegar al despacho del lord, al cual entró sin hacer ruido, encontrándose con Tom revisando y corrigiendo un futuro ataque. En silencio y con rapidez se acercó y se puso detrás del hombre.

- No te convine poner ahí a Black, mejor ponlo al sur. - dijo sobresaltando al hombre, el cual rompió la pluma que tenía en sus manos al reconocer la voz de quien le hablaba.

- Al fin te dignas a aparecer. - dijo Tom en un siseo que hizo que Andrew se alegrara de haber cerrado la puerta al pasar, el hombre parecía a punto de comenzar a tirarle maldiciones y, por muy mal que le cayeran algunos mortifagos, no quería que les diera alguna de las maldiciones de Voldemort.

- Pues si, para tu información tambien tengo mi vida y tenía varias cosas por hacer que ocupaban todo mi escaso tiempo libre, por lo que no podía venir a ayudarte. - le devolvió Andrew aunque su tono fuera indiferente, no quería iniciar ninguna discusión, cosa que probablemente sucedería siendo que tenía un humor de perros.

El lord gruño algo inentendible que al vampiro le sonó a un insulto.

- Mira, no tengo ganas de discutir, por que mejor no te calmas un poco y luego te ayudaré con todos los ataques que quieras. - dijo Andrew mientras rodeaba el escritorio, deteniéndose frente al hombre con el escritorio entre ambos para asegurarse de tener espacio para bloquear alguna maldición y/o daga que pudiera ir en su dirección.

- ¿Por qué demonios continuas ayudándome? - le espetó y tanto Andrew como Tom quedaron se sorprendieron, el primero por que no esperaba la pregunta y el segundo por que no había querido decirlo, ni siquiera lo había pensado antes de abrir la boca y soltar la pregunta que había pasado por su mente aquella mañana, después de romper la cuarta pluma de aquel día.

- Porque quiero vengarme de Dumbledore. - dijo Andrew con sencillez, esperando que Tom no preguntara nada más, ninguno de los dos estaba listo para afrontar lo que él diría si Voldemort preguntaba nuevamente. Pero la suerte no estaba con él y al parecer Tom no escuchó el tono con el que había soltado la respuesta.

- No, eso ya me lo has dicho antes, tiene que haber alguna otra razón por la que continúes viniendo, con tu poder podrías haber matado al viejo hace bastante. - preguntó Tom sin pensarlo demaciado, sabiendo que si lo hacia si arrepentiría, aunque tambien se arrepentiría si el vampiro le contestaba como el creía que le contestaría.

Andrew al escuchar esa pregunta se dejó caer en una silla que apareció de la nada, una silla que él mismo había conjurado para no ir a parar al piso. Con rapidez analizó sus opciones, podía mentirle, decirle la verdad u omitir parte de ella en la respuesta, pero Tom quería la verdad, y él se la daría.

El vampiro inspiro una gran cantidad de aire, preparándose mentalmente para la frase que iba a soltar, no les gustaría, podía llegar a no salir de esa habitación luego de decirla por que Tom de seguro lo mataría, pero valía la pena… o eso creía por ahora y esperaba no equivocarse.

- Por que me gustas. - le soltó de una y sin anestesia.

El silencio que le siguió a esa simple frase fue uno de los más insoportables para Andrew, el vampiro estaba preparándose para recibir gritos, dagas, maldiciones, cualquier cosa, incluso que Tom cayera muerto o desmayado, pero nada de eso sucedía, Tom se mantuvo callado por un minuto, y luego dos, y tres, cuatro, cinco… para el minuto número diez Andrew ya estaba considerando seriamente que la poca cordura que el hombre mantenía se había esfumado al decir aquello de esa manera.

- ¿Tom? - preguntó preocupado poniéndose de pie e inclinándose sobre el escritorio para acercarse al pálido hombre. - ¿Te encuentras bien? - preguntó observando la palidez extrema que poseía, casi comparable a la que él mismo poseía por su vampirismo.

- …No. - susurró Tom con gran dificultad, con voz que salió algo ahogada y casi inaudible.

Andrew se apresuró a rodear el escritorio para poder sostenerlo en caso de que el hombre cayera desmayado.

- Tal vez no debería haberlo dicho de esa manera. - musitó.

- No, fue mi culpa por preguntar. - dijo Tom aun en shock.

El vampiro miró incrédulo al mayor, esta bien que estuviera en shock pero no era idiota, acababa de disculparse.

- Fue demaciado. - afirmó con tono seguro, Voldemort nunca se disculpaba… a menos que estuviera tan mal como ahora, por lo que era sencillo deducir que había sido demaciado para el pobre hombre. - Ven. - dijo y lo cargó con la facilidad, agradeciendo más que nunca ser un vampiro.

Antes de salir del despacho se aseguró de volverse invisible, no quería que cuando Tom volviera en si lo matara por dejar que los mortifagos vieran que lo estaba cargando.

Con tranquilidad caminó por los pasillos, asegurándose que nadie lo oía o lo sentía caminar cerca. Una vez en el ala privada de la mansión, aquella a la que los mortifagos tenían más que prohibido el paso, fue a la habitación que en una oportunidad le había cedido Tom y lo dejó con cuidado en la cama.

- Duerme un poco y ya mañana, en cuanto estés recuperado, vemos lo de los ataques. - le dijo al tiempo que lo cambiaba con un simple movimiento de su muñeca, poniéndole un simple pijama negro de seda, para después taparlo.

- Espera. - dijo reaccionando en cuanto Andrew se dio media vuelta para retirarse, los roles parecían haberse invertido, mientras que la anterior vez que estuvieron en esa habitación había sido el vampiro quien le había pedido a Voldemort que se quedara, ahora era al revés.

- ¿Qué sucede? - preguntó Andrew suavemente, no queriendo perturbarlo aun más, sentándose en el borde de la cama.

- Bien, hay varias cosas que no encajan con las dos respuestas. - parecía que Voldemort estaba queriendo hacer reaccionar su anonadado cerebro. - Puede que hagas algunas de estas cosas por que quieras vengarte del viejo o por que te… guste - dijo la palabra con dificultad. - pero ¿haces TODAS las cosas por eso?

"Oh, estúpido Slytherin" pensó Andrew para si, mirando fijamente al hombre, esta vez si sin saber si responderle o no. "Bueno, ya esta en shock, un poquito más nunca mató a nadie… hasta ahora" pensó el vampiro con algo de diversión, pero al mismo tiempo comenzó a preocuparse, esta vez debía decírselo con más delicadeza.

- Tom… - musitó sin saber como comenzar. Voldemort al ser llamado por su nombre torció sus labios en una fea mueca que alivió a Andrew, si el hombre estaba lo suficientemente bien como para enojarse por como lo llamaba entonces podría soportar lo que le diría.- Cuando dije que me gustabas, no me refería a un simple "tu me gustas", si no a un "me caes bien, me atraes y estoy comenzando a quererte en exceso". - luego de soltar semejante declaración desvió la mirada, seguro de que no podría ver como a Tom le daba un ataque al corazón o como comenzaba a ahogarse con la almohada, o como conjuraba una pequeña daga de plata pura para matarlo lentamente.

Voldemort no dijo absolutamente nada, solo se aseguro, con las pocas neuronas que aun le funcionaban, que continuaba respirando, ya luego podría preocuparse por contestarle al vampiro.

- Ahora si me voy. - dijo Andrew luego de otros diez tensos minutos de silencio, volviendo a posar la vista en Tom. - Prometo que volveré mañana y planearé todos los ataques que tu quieras. - dijo dándole una pequeña sonrisa para luego ponerse de pie.

- No. - susurró Tom apresando su muñeca con un veloz movimiento de su mano, no quería que el vampiro se fuera no por el momento, quería que se quedara con el hasta que terminara de comprender todo.

Andrew miró a Voldemort fijamente a los ojos y comprendió inmediatamente la muda petición, así que sin decir ni una palabra cambió su ropa por un pijama y se recostó en el espacio que le había hecho el hombre mientras se cambiaba de ropa.

Tal y como la vez anterior apoyó su cabeza en el pecho del mayor, la diferencia fue que esta vez esperó a que se durmiera el hombre para dormirse.

Pero esa noche no todas las personas podían dejar sus problemas de lado para dormir, Liz era una de esas personas. Hacia más de una hora que la pobre chica estaba dando vueltas en la cama tratando de dormirse pero nada parecía funcionar, cuando ya estaba por ponerse a llorar de la desesperación que sentía escuchó unos golpecitos en la ventana.

- ¿Qué demonios? - masculló, se paró de un salto de su cama, sin gota de sueño y fue hacia la ventana en puntitas de pie, encontrándose con una lechuza completamente gris que conocía a la perfección golpeando sin cesar la ventana, queriendo entrar. - Luck¿Qué haces aquí? - preguntó en un susurró al tiempo que abría la ventana para dejar pasar al ave.

La lechuza se posó en el hombro de la chica y, luego de darle un picotazo cariñoso en la oreja, estiró la pata para que tomara el pergamino.

Con rapidez y felicidad la chica tomó y pergamino, rogando por que fuera una buena noticia.

"Friné,

Tu sabes que no me agrada molestarte mientras estas durmiendo, aunque estoy casi segura de que como es noche de luna nueva no podrás dormir, pero necesito que vengas.

Nos vemos en el posada que esta a una cuadra de Las Tres Escobas, la habitación 5.

Cissa."

- Genial, al menos ahora esta más cerca. - murmuró con alegría, recién entonces notando que la lechuza ya se había ido y que se encontraba hablando sola.

Liz se cambió lo más veloz que pudo y salió del colegio por una de las ventanas de la planta baja, procurando no hacer ruido y no utilizar la puerta, la cual ella sabía que poseía un hechizo para saber quien salía y entraba después de horas.

Una vez que estuvo fuera del castillo todo fue más sencillo, comenzó a correr hacia el pueblo, sabiendo que nadie la vería en la oscuridad de aquella noche sin luna.

Antes de lo esperado estaba frente a la posada, respirando agitadamente por la carrera.

Procurando no hacer ruido entró al lugar, encontrándose frente a una recepción vacía, sin fijarse mucho comenzó a caminar hacia el pasillo que llevaba a las habitaciones, segura de que la habitación número cinco se encontraría en la planta baja y no en el primer o segundo piso.

- ¿Cissa? - preguntó al tiempo que golpeaba suavemente la puerta, tratando de hacer la menor cantidad posible de ruido.

Una chica rubia de unos 19 años abrió la puerta desde dentro, aquella chica era extremadamente bella, poseía su lacio pelo suelto cayendo por su espalda, sus ojos azules observaban a Liz atentamente, sus rasgos finos y delicados resplandecieron en cuanto sonrió y su perfecto cuerpo se movió rápidamente, envolviendo a Liz en un asfixiante abrazo.

- Te extrañé pequeña. - le susurró Narcissa Black a Liz al oído.

- Yo tambien. - dijo Liz abrazando a Cissa, escondiendo su cabeza en el hombro de la chica centímetros más alta, tratando de aprovechar la calidez que sentía emanar de Narcissa cuando esta la abrazaba, tratando de guardar en su memoria la calidez que sentía en su interior para luego poder soportar los meses que pasaría sin verla.

Al separarse la rubia hizo pasar a Liz y cerró la puerta con llave luego.

- Ven, quiero que me cuentes como vas con el tema de tus padres. - dijo al tiempo que tomaba la mano de la chica y la arrastraba a la cama, en donde la hizo sentar para después sentarse a su lado. - No, espera, antes cuéntame como va todo con aquel vampiro que se unió a tu grupo de amigos. - la interrumpió Narcissa justo antes de que comenzara a hablar.

- Hace una semana le pedí ayuda con lo de mis padres…me esta ayudando mucho, mañana vamos a ir a ver a una amiga del vampiro, una limnátide. - dijo Liz, preocupada por lo que opinaría Narcissa acerca de ello, la chica siempre había sido muy sobreprotectora con ella desde que la conoció.

- Ese vampiro esta loco, te dije que no sacarías nada bueno estando con él, los vampiros son todos iguales. - comenzó Cissa un extenso discurso que terminó cinco minutos después diciendo. - No se como puede ser que tu quieras acompañarlo a ver a una de esas locas.

- Resulta que "una de esas locas" convive con humanos todo el tiempo y tiene el apoyo de su gente, quiero saber como lo consiguió, además ella si sabe de nuestra gente, tu no sabes mucho ya que tu madre nunca quiso decirte nada. - dijo Liz

Narcissa miró a la chica dolida, sus padres habían muerto hacía bastante pero era algo que aun le dolía.

- Mejor dejémoslo por la paz… pero mañana iré con ustedes, no quiero que te suceda nada y si puedo evitarlo lo haré. - dijo Cissa decidida.

- Cuando dices algo así es imposible hacerte cambiar de parecer, así que vendrás. - dijo Liz resignada a eso, aunque sin saber que tan bien se lo tomaría Andrew al día siguiente.

- Cissy, tengo que dormir, mañana a las diez debo reunirme con el vampiro. - dijo Liz al recordar que de seguro eran más de las dos de la madrugada.

- Entonces durmamos. - dijo la rubia con simpleza, recostándose en la cama luego de haber pasado su brazo alrededor de los hombros de Liz, haciendo que esta se acostase a su lado. - Buenas noches, pequeña. - dijo para después darle un suave y casi imperceptible beso en los labios.

- Buenas noches, Cissa. - dijo Liz sonriendo al sentir aquel roce de sus labios que envió un escalofrió a través de su columna, con cuidado se acomodó apoyando su cabeza en el pecho de la rubia, pasando un brazo por su cintura, quedándose dormida al poco tiempo escuchando la suave respiración de Narcissa y el tranquilizante latido de su corazón.

- Duerme bien, pequeña. - sonrió Cissa, aprovechando que estaba dormida para darle un pequeño besito en la mejilla.

- Tu tambien. - susurró Liz adormilada, media despierta solo por el movimiento de la otra chica.

Narcissa sonrió divertida y le diu otro beso en la comisura de los labios para después cerrar los ojos, dispuesta a dormir una noche sin pesadillas desde hacía más de medio año, por que siempre que dormía con su pequeña se sentía mucho más descansada al día siguiente.

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Notas de la loca y desquiciada de su autora, Karlita Ate:

SIGO VIVAAAA!!!! n.un sorry, tenía que decirlo jeje es que como no actualizo y a penas y doy señales de vida quería asegurarme de que nadie pensara algo que no era XD

Aquí les di una bonita nueva parejita a mi opinión ;) en el próximo cap ya veremos un poco más de esta parejita y otro poquito de nuestra otra parejita Sev/Lucius n.n ya veré si meto lemmon o no U.U no me decido todavía.

Bien, pueden mandar: tomatazos, hechizos/maldiciones varios, cualquier CD que tengan a mano (si puede ser una Encarta o alguno de los Sims mejor, por que perdí los míos) XD, risas, objetos varios, opiniones positivas/negativas

No pueden mandar: objetos corto-punzantes, maldiciones asesinas. cruciatus

¿No se si mas o menos queda claro el punto? Cualquier cosa que no me mate n.n que quiero seguir viva para poder aprobar química (un cuatro en prueba escrita -.-), biología (6 en prueba oral) y economía (carpeta incompleta + trabajos sin entregar materia desaprobada T.T)

Bye, beshosss!!!

Espero que nos leamos dentro de poco!!!!

GRACIAS POR LOS REVIEWWSSS!!!!