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18. Cumple tu trato.

Andrew y Tom cayeron pesadamente en la cama, luego de haberse aparecido en medio de la habitación habían conseguido llegar hasta la cama a traspiés, sin interrumpir en ningún momento la tarea de desvestirse. En realidad, la situación más bien era un Andrew completamente cegado por el placer, desvistiendo a velocidad sobrehumana a Tom, el cual a penas había alcanzado a desabrochar el botón del pantalón del vampiro cuando este ya le había sacado la camisa y sus manos se dirigían hacia el pantalón.

- Rayos… - jadeó Andrew deteniéndose unos instantes, durante los cuales Tom pudo apreciar como los ojos del vampiro se volvían de un verde casi traslucido y como se alargaban sus colmillos.

Andrew no se molestó en esperar que sus colmillos terminaran de crecer cuando ya había vuelto a su trabajo de sacarle los pantalones a Tom. El oji-rojo ignoró los cambios del vampiro mientras lograba meter su mano dentro del pantalón del menor para comenzar a masturbarlo.

- Ahh… - Andrew no pudo retener el gemido al sentir la mano de Tom haciendo aquel perfecto trabajo, a una velocidad especialmente placentera. - Uhm… más rápidooo… - jadeó antes de proseguir con su labor, esta vez dejando de lado el pantalón del hombre para inclinarse sobre el y mordisquear su pezón izquierdo, sacándole un pequeño y casi inaudible gemido a Tom, el cual había aumentado el ritmo, no pudiendo resistirse a la petición del vampiro.

Un chasquido se escuchó en la habitación y un instante después ambos estaban desnudos, cortesía de Andrew, quien ya no había podido esperar más, la sangre que había tomado recientemente actuaba como un afrodisiaco en el, excitándolo como pocas veces.

Andrew llevó dos dedos a su boca y, con cuidado de no lastimarse con sus colmillos, se aseguró de ensalivarlos lo suficiente como para que no lastimaran al mago después. Tom, que se entretenía mordisqueando y besando el cuello del vampiro no se enteró de lo que este planeaba si no hasta que sintió un dedo muy cerca de su entrada, esto lo sobresaltó lo suficiente como para que abandonara ambas labores, la de masturbar a Andrew y la de morder y besar su perfecto cuello.

El vampiro no se inmutó al ver como Tom se detenía completamente y continuó con lo que estaba haciendo, ingresando con cuidado un dedo para comenzar a preparar al oji-rojo. Tom abrió los ojos de par en par ante la intrusión pero no dejó salir ni un solo sonido que indicara protesta, dolor… o placer.

Andrew llevó su mano libre al miembro completamente erecto de Tom y lo acarició con suavidad, buscando distraer al hombre mientras ingresaba su segundo dedo en aquella estrecha entrada, él no lo sabía pero Andrew estaba haciendo un gran esfuerzo por no penetrarlo de una sola estocada, olvidándose de todo lo demás al dejarse llevar por el placer en parte inducido por la sangre, por aquel potente afrodisiaco.

- Ahh… - el gemido de Tom fue de completo placer y el hombre, olvidándose completamente de los dedos de Andrew, se irguió un poco para posar una mano en la nuca del vampiro, atrayéndolo hacia el para besarlo de una manera bastante apasionada, continuando con los movimientos de su otra mano.

En medio del beso los colmillos de Andrew abrieron una pequeña herida en la legua de Tom, quien gimió de placer a la par del vampiro, el cual parecía no tener mucha suerte con la sangre aquel día ya que con solo una gota de la sangre de Tom se excitó aun más y, dejando de completamente lado la tarea de preparar al hombre, simplemente retiró sus dedos y los remplazó por su completamente excitado miembro.

Justo al mismo tiempo al que lo penetraba Andrew se inclinó, completamente cegado por el placer y mordió a Tom en el hombro, clavando profundamente sus colmillos.

- Ahhhh… - el ronco gemido del mago no hizo más que excitar aun más a Andrew, quien no se detuvo a esperar que Tom estuviese listo para comenzar a moverse, enviando oleadas de placer a ambos. - Sigue… más… - susurraba el hombre completamente cegado por el placer, se sentía en el cielo, en el paraíso, nunca había sentido tanto placer junto, una parte de el le decía que se seguía así explotaría y la otra le pedía aun más placer.

Andrew sonrió abiertamente, mostrando sus largos y afilados colmillos y aumentó el ritmo casi tan cegado por el placer como lo estaba Tom.

Ninguno de los dos tardó mucho más en llegar al orgasmo, el cual fue tan intenso que ambos podrían asegurar haber visto puntos blancos por todos lados a su alrededor. Los dos se vinieron casi al mismo tiempo, Tom primero con un ronco gemido que Andrew no tardó en imitar al seguirlo pocos segundos después.

El vampiro se dejó caer agotado sobre Tom luego de haber salido de el, todavía temblando por las oleadas de placer que recorrían su cuerpo luego de semejante orgasmo.

- Uhn… ¿tenemos que corregir esos ataques hoy? - preguntó Andrew agotado, sin moverse de donde estaba, dejando caer su cabeza en el pecho te Tom.

- Si. - dijo Tom y por el tono que utilizó, Andrew supo instantáneamente que no habría manera de hacer cambiar al hombre de opinión en eso.

- ¿Podemos tomarnos al menos cinco minutos para recuperarnos? - preguntó Andrew deslizándose hacia un lado pero todavía apoyando su cabeza en el pecho de Tom, estando muy cómodo como para cambiar de posición completamente.

- De acuerdo, - accedió Tom al oír el tono ligeramente suplicante de Andrew. - pero solo cinco minutos. - dijo, no queriendo retrasar mucho el encargarse de aquellas estrategias, después de todo había estado inactivo por bastante tiempo.

Y aunque Tom dijo eso, ninguno de los dos pudieron evitar caer dormidos.

Un par de horas después Andrew abrió los ojos de par en par al sentir una presencia conocida acercándose, aun faltaban unos minutos para que llegara, pero estaba lo bastante cerca como para saber quien era y lo furioso que estaba.

El vampiro se levantó de un salto de la cama, despertando en el proceso a Tom, quien observó desconcertado al vampiro correr al baño.

- ¿Qué sucede? - preguntó el hombre semi incorporándose, sintiendo una punzada en donde la espalda pierde su nombre.

- Nada demasiado importante. - le llegó la voz de Andrew desde el baño antes de escuchar el agua de la ducha comenzar a caer.

No mucho después Andrew salía ya cambiado del baño llevando una espada y una daga de plata en sus manos.

- ¿Y eso? - preguntó Voldemort, aunque en realidad no tuviera ni gota de curiosidad, al tiempo que se levantaba de la cama con la sabana enrollada alrededor de su cintura, dispuesto a darse una ducha.

- Esto… pues… uhmm… alguien… eh… - Andrew no sabía como explicarlo para que no sonara completamente demente lo que estaba a punto de hacer y que iba a hacer todos los meses a partir de ese.

Tom se frenó en seco en su camino a la ducha en cuanto oyo a Andrew balbucear de aquella manera, siendo la primera vez que veía al vampiro comportarse de aquella manera.

- ¿Entonces? - preguntó Voldemort enarcando una ceja.

- Un licántropo esta viniendo justo hacia aquí por que me olvide que tenía que ir a encontrarme con el en París.

- ¿Y por que la espada? - preguntó Tom, mucho más interesado que en un comienzo.

- Vamos a pelear, uhm… espero que este lo suficientemente tranquilo como para que no comience a pelear a penas me vea, lo mejor sería que no peleáramos aquí, si eso sucediera muchos terminarían muertos o heridos.

- ¿Dentro de cuanto llegará? - preguntó Voldemort, tratando de evitar que una sonrisa se formara en su rostro, sería mue interesante ver esa lucha.

- Unos diez minutos, - dijo Andrew pensativamente.- aunque tal vez tarde un poco más, viene caminando.

Tom asintió antes de entrar a bañarse, apresurándose al hacerlo para no perderse la pelea.

Unos quince minutos después un ruido que se escuchó por toda la mansión sobresaltó al vampiro que se levantó de un salto de la cama, dejando de observar como Tom se cambiaba, para correr hacia la puerta de entrada.

Tom terminó de vestirse con un solo movimiento de varita y se apresuró a seguir al vampiro, guiándose más por los gritos de los mortifagos que por otra cosa.

Para cuando Andrew llegó a la sala se encontró con dos mortifagos tirados en el piso inconcientes y otros cinco rodeando a Adolph, apuntándolo con sus varitas mientras el hombre sacaba lentamente su espada, movimiento que detuvo al ver llegar al vampiro.

- ¿Están muertos? - le preguntó Andrew al licántropo enarcando una ceja al ver a los dos hombres tirados en el piso.

- No, solo inconcientes. - dijo Adolph esbozando una sonrisa burlona que se borró inmediatamente después de que olisqueara el aire a su alrededor. - Apestas a sexo, Andrew. - dijo arrugando la nariz como si aquello le repugnara o algo similar.

Andrew abrió los ojos de par en par con incredulidad antes de torcer sus labios en una fea mueca. - ¡Pero si me bañe! - exclamó para sorpresa de los mortifagos, los cuales no tenían ni idea de que estaba sucediendo allí.

- ¡Oh, vamos! Ese olor no se desvanece tan rápido.- dijo con algo de sarcasmo en su voz. - Aunque debería agradecerle al afortunado, ahora que te has alimentado será más divertido. - dijo al tiempo que terminaba de sacar su espada. El licántropo sonrió poco antes de saltar sobre los mortifagos y lanzarse contra Andrew, quien lo esquivó saltando hacia atrás, cayendo parado sobre el sofá.

- ¿Sabes? No creo que sea muy buena idea luchar aquí adentro. - dijo Andrew al tiempo que saltaba nuevamente para eludir la espada de plata que de todos modos le hizo un tajo a la camisa que se había puesto después de bañarse, hacía menos de quince minutos.

- ¿Por qué no? - preguntó Adolph divertido al ver como los mortifagos se habían ido hacia una punta de la sala, buscando no ser heridos durante aquella pelea.

- Podríamos lastimar a alguien. - dijo Andrew, dejando de saltar al chocar contra la pared, esta vez eludiendo la espada al deslizarse hacia el piso y, con un movimiento de su pierna, barrer las de Adolph haciéndolo caer de espaldas al piso, cosa que Andrew aprovechó para salir de aquella esquina en la que se encontraba.

Adolph se puso de pie de un salto y fue tranquilamente hacia uno de los mortifagos tirados inconcientes en el piso, posicionando la punta de la espada en la espalda del hombre, justo donde debería estar el corazón.

- Quédate quieto Andrew y cumple tu trato o lo mataré. - dijo Adolph, dejando de lado cualquier tipo de broma.

El vampiro suspiró cansado al tiempo que tomaba su espada y se acercaba a paso más que tranquilo a Adolph.

- Cuando quieras. - dijo Andrew al levantar la espada y sus ojos brillaron como si fueran de fuego verde, volviéndose de pronto sus ojos verdaderos, algo que el chico había hecho inconscientemente, como cada vez que luchaba contra el licántropo.

Y en ese mismo momento se desató lo peor, una de las luchas más sorprendentes que habían visto los mortifagos y Tom en todas sus cortas y patéticas vidas.

Adolph en todo momento se tomaba aquella lucha como una a muerte, tal y como ambos se lo habían prometido hacía mucho, y trataba por todos los medios de cortarle la cabeza al vampiro, o clavarle la espada en el corazón, e incluso a veces trataba de cortarle un brazo o una pierna. Andrew en cambio se tomaba las cosas más a la ligera, sabía que esa lucha era hasta que uno de los dos cayera muerto o inconciente y que estaba prohibida completamente la magia, ni un solo gramo podía interferir en aquella batalla y aun así prefería tratar de no dañar demasiado al licántropo, aunque a medida que la lucha iba avanzando el vampiro se descontrolaba cada vez más y más, sobre todo al ver que la cantidad de heridas en su cuerpo aumentaba a mayor velocidad que las del cuerpo de Adolph.

El olor a quemado no tardó mucho en sentirse por toda la habitación, ninguno de los magos allí presentes sabía el por que aparecía aquel olor pero se daban una idea bastante cercana al ver pequeños hilitos de humo salir de las heridas de ambos seres.

Llegado un determinado momento de la batalla, cerca de media hora después, tanto Andrew como Adolph contaban con incontables cantidad de heridas y aun así se movían como si no las tuvieran, las del vampiro habían dejado de sanar hacía unos veinte minutos y ahora su ropa se encontraba casi tan llena de sangre como la del licántropo.

Ambos estaban tan metidos en su pequeña pelea que no se dieron cuenta que se estaban acercando a la esquina en donde estaba Tom viendo la pelea tan tranquilamente como le era posible. El hombre trató de hacerse a un lado cuando vio a los dos seres acercarse en su dirección y sin embargo antes de poder llegar muy lejos se dio cuenta de que escapar sería imposible, ya que no había hacia donde huir.

Tom susurró un escudo que no funciono gracias al campo anti-magia que Adolph había levantado poco después de ingresar a la mansión. Y así, sin escudo disponible ni lugar hacia donde escapar, solo pudo observar con cierto terror, aunque siempre mostrándose inmutable exteriormente, como se acercaban peligrosamente las dos espadas hacia él.

Andrew se dio cuenta que Tom estaba allí cuando su espalda rozó contra su pecho y esto lo hizo volver a la realidad de manera abrupta, no podía dejar que Adolph matara al hombre que tenía atrás.

Pero tan metido estaba el vampiro en sus pensamientos, tratando de encontrar una manera de sacar a Tom de allí que no pudo apartarse a tiempo y la daga de plata del licántropo se le clavó profundamente en el estomago, haciendo jadear a Andrew ante el dolor.

- Rayos, Adolph, - masculló el chico evitando otro corte del licántropo pero tratando al mismo tiempo de no dañar a Tom, todo eso con la daga fuertemente clavada en su estomago al no podérsela sacar por falta de tiempo. - para la próxima directamente al corazón, me ahorro todo el dolor de ahora. - masculló al tiempo que saltaba sobre el licántropo y, en la mitad del salto, aprovechaba para sacarse la daga y tirársela a Adolph, el cual la atrapó en la mitad del camino con maestría para guardarla en su funda.

- Creo que por este mes ya esta. - dijo el hombre al tiempo que, para la sorpresa de todos los presentes menos de Andrew, guardaba su espada. - La próxima quiero un mejor duelo, deja de preocuparte por cosas innecesarias como la vida de un par de idiotas y pelea bien. - le dijo Adolph en un tono bastante frío, enojado por no haber tenido un buen duelo después de haberlo esperado tanto.

- Seguro, Adolph. - dijo Andrew con la voz algo ahogada por el dolor, con una mano sobre la herida para evitar sangrar mucho. - Nos vemos en un mes y esta vez yo te buscaré. - le dijo Andrew mientras observaba al hombre salir por la puerta sin volver la mirada. - Rayos. - volvió a mascullar antes de caer al piso de rodillas, la herida era demasiado profunda para sanar tan rápido como las demás.

El vampiro oyó y vio como Tom se le acercaba mientras los mortifagos se iban casi corriendo de la mansión, llevándose consigo a los dos hombres aun inconcientes, sin querer estar mucho tiempo allí por si el licántropo volvía.

- ¿Puedes caminar? - le preguntó Tom poniéndose en cuclillas al lado del vampiro.

- No lo creo, tal vez dentro de una media hora, un poco más, un poco menos. - susurró Andrew presionándose fuertemente la herida, como esperando que esta se cerrara solo por que el presionara.

- Si tomas sangre…¿sanarías más rápido? - preguntó Tom pensando maneras para conseguir sangre inmediatamente.

- Ya tomé toda la sangre que debía tomar este mes, ahora solo hay que esperar. - dijo Andrew, dejándose caer en el piso, sin importarle el golpe que se dio contra este.

- Mientras la herida se cierra puedes hacer otras cosas¿verdad? - preguntó Tom enarcando una ceja al tiempo que volteaba al chico para que no se hiciera más daño en la ya bastante abierta herida.

- Claro, pero…¿Qué tiene que ver eso con mi herida? - preguntó Andrew a su vez, observando curioso a Tom, el cual para su sorpresa lo tomó en sus brazos y lo alzó como si el no pesara nada.

- Te llevaré a la cama y allí, sin importar que te estés desangrando, corregirás de una buena vez los ataques. - dijo Tom fríamente al tiempo que comenzaba a caminar hacia la dichosa habitación que quedaba subiendo un piso por unas escaleras caracol.

- No dejaras que me escape de hacer esa tarea. - dijo Andrew más como afirmación que como pregunta, bastante divertido ante la obvia respuesta.

- Pues no, después de todo, tu lo prometiste¿recuerdas? - preguntó Tom enarcando una ceja burlonamente, con una bella sonrisa de lado impresa en su rostro.

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No me perdonen, no tengo perdon posible, yo misma quiero cortarme en trocitos pequeñitos, ahorcarme, pegarme y demás cosas habidas y por haber perooo…Buaaa!!!! T.T ya sé que tardé muchoooo y que les di un cap. muuuy cortooo T.T pero es que era eso o nada por que ando muy falta de inspiración TT.TT

Para los que están siguiendo Perdido TT.TT sorry, realmente lo siento pero mi mayor falta de inspiración esta centrada en ese fic, no les mentiré en esto, he tratado de todo, pero nada funciona, mis musas parece que se quisieron tomar unos días de descanso así que lo lamento pero no creo que suba nada más en esta semana -.-' SORRY y gracias por leerme n.nU U.Ú

Bye, beshosss!!! nos leemosss :S ;)