N/A: Hola. Eh... lamento mucho el retraso de este capítulo, pero más vale tarde que nunca ¿no?. Estoy pasando por un momento muy difícil, creo que nunca me he sentido tan mal en mi corta vida (y sólo tengo quince años), y por lo que estoy pasando no se lo deseo a nadie... Quizá alguno de ustedes se de cuenta de mi "mal estado" porque esta nota de autora no es igual a las anteriores, en las cuales por medio de mis palabras, se "ve" mi alegría y ánimo (y también un poco de presión para reviews). No sé si continúo con este ff, porque aunque creía que escribir era lo único que podía... como decirlo, "sacarme en ocasiones, de este horrible hoyo", ya no sé si es tan así. ¡Obvio que no es porque no reciba tantas críticas como quisiera!, pero (no sé si alguna vez a ustedes les ha pasado), siento que no tengo fuerzas para salir (y seguir) adelante. A lo mejor lo que tengo se llame depresión, o a lo mejor no... Quiero que sepan que no he escrito esto porque quiero "hacerme la víctima" o cualquier otra cosa, sólo he hecho esto porque quería hacerlo. Me cuesta muchísimo abrirme a las personas y contar las cosas que me suceden, y pienso que es mucho más fácil escribirlo...

Cambiando de tema, como siempre, espero que lean este capítulo y que les guste. Sobre los reviews, vuelvo a agradecerlos.

Capítulo VI:

Un inesperado y cálido beso.

Harry se alejó de la puerta de ese compartimiento como si hubiese visto algo aberrante. Aunque claro, lo que había escuchado era más que "aberrante"...

Sintiéndose extraño, se encaminó mecánicamente hacia su propio vagón. Ya no le importaba que los dulces que llevaba en los brazos se le estuvieran cayendo, no le importaba nada. NADA, sólo... sólo destrozar a Draco Malfoy. Destrozarlo dolorosamente. Se lo merecía, porque por su culpa, ¡por culpa de ese imbécil Hermione no correspondía a sus sentimientos! Las vueltas de la vida, ¿quién se imaginaría que a su mejor amiga le gustaría la persona que más mal la trataba desde que había pisado Hogwarts? ¿y quién iba a pensar que él, Harry Potter, sintiese algo más que amistad por Hermione Granger, su amiga incondicional?

-Harry, ¿por qué tardaste tanto?.-Preguntó Ron, cuando Harry entró en el compartimiento.

-Ehh... habían muchas personas comprando.-Contestó brevemente mientras dejaba las golosinas en un asiento vacío. Neville y el pelirrojo se arrojaron casi salvajemente a devorarlos. Él ignoró aquello. Más bien, ignoraba todo, menos el hecho de que esperaba que Malfoy llegase al vagón para desquitar toda la rabia y frustración que sentía en ese momento.

-¿Qué te pasa?

Harry miró a su amigo y se encogió de hombros. No quería compartir con nadie lo que había oído... Tampoco quería ser consolado... En realidad, había sido un tonto al pensar que Hermione podría haberle correspondido alguna vez. Nunca debió haberla besado, tampoco acariciado... un cosquilleo familiar se hizo presente en su bajo vientre. Tragó saliva. Recordar la piel suave del muslo de su mejor amiga lo hacía acalorarse. Antes que alguien se pudiera dar cuenta de lo que le estaba ocurriendo, se esforzó en pensar en otras cosas.

Tenía grabada la voz de Hermione cuando había negado que él le gustaba. Pero entonces... ¿por qué semanas atrás, cuando él le había confesados sus sentimientos, ella le había dicho que también le gustaba aunque no sabía lo que sentía por Krum? ¿Le gustaba o no le gustaba? Suspiró cansado mientras se pasaba una mano por su cabello. Lo más seguro era que nó. Por algo se sentía confundida por el rubio de Slytherin. ¡Pero no comprendía porqué era Malfoy y nó él! ¿Es que acaso a la chicas les gustaba que las tratasen mal? O quizás le gustase porque fuera guapo. "Muy guapo", recordó que Ginny había dicho. Pero él tenía entendido que Hermione no era una chica a quien le atrajese alguien por su físico. "Las personas cambian", se dijo mentalmente. A lo mejor ella no lo encontraba ni pizca de guapo; con anteojos y su cabello desordenado... Hermione se merecía alguien mejor, era una chica fantástica, pero no quería que una persona como Draco Malfoy la tuviese. Nó él.

De pronto, la puerta del vagón se abrió y Harry alzó la cabeza bruscamente, en espera de esa desagradable serpiente. Pero no esperaba que la persona que entrara en ese momento fuera ella.

Quiso saludarla, pero se contuvo. No quería tener contacto con la chica. Él ya había arruinado la amistad que tenían cuando la besó, y dudaba mucho que aquel incidente fuese olvidado, por lo que un saludo más, o uno menos no ayudaría para que la fraternidad entre ambos fuese como la de años anteriores.

-Hola Hermione -Neville fue el único que la saludó- ¿terminaste de leer el libro?

-No, pero gracias por saludar.-Dijo mirando molesta al pelirrojo y a Harry. Éste sólo desvió la mirada. Por su parte, Ron, espetó:

-Eres tú quien debería saludar, no nosotros.

La castaña pasó por alto el comentario de su amigo pelirrojo, y se sentó frente a Harry, observándolo atentamente:

-¿Te sientes bien?.-Inquirió, con tono claramente preocupado.

-Si.

-¿Estás seguro?

-No eres mi madre, Hermione, deja de comportarte como tal.-Le replicó aún sin mirarla.

-Pero soy tu amiga y...

Harry la interrumpió poniéndose de pie. Claro, era su amiga... pero nunca sería su novia... Sintiendo que la rabia se exacerbaba en su interior, sin pronunciar palabra, e ignorando a la joven, se fue del compartimiento.

¡Merlín! Odiaba comportarse tan mal con Hermione, pero no podía evitar manifestar su disgusto... Sin darse cuenta, cerró con un portazo la puerta del vagón. Suspiró y se apoyó en la pared más cercana. Hermione le gustaba mucho, por lo que el enterarse de que el sentimiento no era recíproco, le había dolido...

La puerta del compartimiento volvió a abrirse dejando salir a la chica que él en ese momento no quería ver.

Hermione cerró lentamente la puerta, y cuando vio a Harry, caminó hacia él. El muchacho simuló no haberla visto y fijó la vista en el suelo.

Cualquier cosa para no mirarla, cualquier cosa para ignorarla, cualquier cosa para olvidarla...

De pronto, vio un par de zapatos a unos metros de los suyos. Alzó la vista; la chica también se había apoyado en una pared, justo frente a él. Suspiró silenciosamente. Con un esfuerzo sobrehumano, evitó que sus ojos se posaran en el cuerpo de su amiga, lo menos que quería era observar lo que nunca podría tener. Miró fijamente sus propios zapatos, tratando de pasar por alto la presencia de ella.

Estuvieron así, en silencio, por lo menos una considerable cantidad de segundos pues Hermione bufó, muy molesta:

-¿Puedes decirme qué te ocurre?

Nada salió de la boca del chico. Le estaba pagando con la misma moneda cuando él había querido hablar con ella por el beso aquel día en la casa de los Weasley.

-Harry, te estoy hablando... ¿por qué no me contestas?

Más silencio. Sólo se oía el traquetear del gran tren escarlata y las voces que provenían de los diversos vagones.

-¡Por Merlín! –exclamó ella, asombrada- ¿piensas comportarte así conmigo hasta el resto del año? –inquirió, y esperó una respuesta... respuesta que no llegó- ¿puedes decirme, por lo menos, por qué no me hablas?

Harry estuvo a punto de espetarle sólo dos palabras: "Draco Malfoy". Estaba seguro que así ella lo entendería al instante. Pero sus labios no se abrieron.

-Bien –soltó la joven-, por lo que veo, estás haciendo conmigo lo mismo que hice contigo días atrás ¿no? Si aún no me disculpas por eso... –al no obtener contestación, replicó- ¡lo siento! ¡nunca debí ser así contigo!

Claro que la perdonaba, pese a que no necesitara que le pidiera disculpas... aunque no tenía ella porqué saberlo...

-¡Harry, por favor! –Hermione lo miró suplicante pero él no lo supo pues sus ojos no se habían movido del punto fijo de sus zapatos. La chica comenzó a pensar, y luego de un momento, espetó- si no me dejas más opción... –él alzó la mirada rápidamente hacia su rostro pero luego volvió a descender la vista a sus zapatos. ¿A qué se refería Hermione?- supongo que tendré que recurrir a algo "espontáneo" para que dejes esa indiferencia...

Harry volvió a observarla. Él le había dicho algo similar la vez que tuvo que explicarle las razones que tuvo cuando la acarició por debajo de la mesa... ¿En qué estaba pensando la chica?

Sin embargo, su mente se vio inhabilitada al percatarse de que Hermione estaba acortando la distancia entre los dos. Comenzó a sudar un poco. Cuando vio que los zapatos de ella estaban casi en contacto con los suyos, levantó la mirada. Una súbita ola de calor lo invadió por completo. Cada célula de su cuerpo imploraba por acariciarla... quería tener entre sus manos su peculiar cabello castaño... bajar hasta sus mejillas y labios... Pero sus manos no se movieron; se cruzó de brazos para evitar cualquier "tentación".

Hermione tomó aquel movimiento como un gesto de defensa, pues miró con tristeza a Harry, y se mordió el labio inferior. ¡Supiera ella lo que le provocaba al chico el hacer eso!

Harry se quedó unos momentos contemplando esos labios que se le hacían tan apetitosos. ¡Cómo ansiaba volver a probarlos! Él también se mordió un labio en un vano intento de infringirse dolor para así olvidar el deseo de hacer contacto con los de "su amiga"... Volvió a desviar la mirada.

-¿Hice algo malo?.-Preguntó de pronto ella, en voz baja.

Él se mantuvo impávido con todas sus fuerzas. Se sentía un completo vil al tratarla de esa manera... ¡la estaba hiriendo con su silencio! Suspiró al borde de la desesperación. La quería tanto... y también le dolía hacerlo. Ahora se daba cuenta de lo profundo de sus sentimientos... ¿y si... la amaba?. ¿Pero cómo era posible aquello si hace solo unas semanas se había dado cuenta que le gustaba? A lo mejor había sido un completo ciego; no conocía a Hermione hace uno o dos años, ¡sino que cuatro años completos, incluyendo buenos y malos momentos juntos!

Si oía una palabra más proveniente de aquella boca tan... deliciosa, cedería a sus deseos y le respondería... ¿Qué ganaba ahora con quitarle la palabra si la relación de amistad de ambos ya se había arruinado? Lo más seguro era que ella nunca volvería a sentirse cómoda con la presencia de Harry, pues era consciente que éste no sólo le profesaba amistad...

-Harry –él la miró a los ojos, directamente-, no sé qué es lo que te ocurre, no sé si yo soy la culpable de tu trato pero...

-¡Hola Harry!.-Una voz interrumpió a Hermione. La joven retrocedió unos pasos y deshizo la cercanía entre ambos.

-Ho... hola Cho.-Saludó él, medio sorprendido y dejando de hacer contacto con los preciosos ojos marrones de su mejor amiga.

-¿Cómo estás?.-Preguntó la joven oriental, ignorando por completo la presencia de la chica castaña.

-Bien... ¿y tú? ¿cómo... estuvieron tus vacaciones?

Cho rió coqueta:

-Pues... –se encogió de hombros- nada de mal ¿y las tuyas?.-Sonrió.

-Poco interesantes...

Cho Chang volvió a reír. Harry, sin embargo, se percató que Hermione bajaba la vista en un claro gesto de tristeza. ¿Acaso había dicho algo malo? Y al instante, recordó su primer beso, la primera caricia que había brindado a... ¡Era un completo tonto! ¡Hermione pensaría que para él no tenía importancia el hecho de haberla besado aquella ocasión o cuando la había acariciado por primera vez!

-Ok. Supongo que... nos veremos en el colegio ¿no? –se acercó a él y le propinó y suave beso en la mejilla- que estés bien.

-Tu... tu igual.-Dijo él medio perplejo. ¿Desde cuándo que Cho le hablaba? Generalmente nunca lo saludaba, y cuando lo hacía, no intercambiaban más de unas breves palabras... ¿Qué había sido eso?

Se quedó unos segundos viendo como la chica se alejaba hasta entrar en un compartimiento.

-¿Aún... te gusta, verdad? –la pregunta de Hermione, lo hizo volver a centrar sus ojos en los de ella. Era increíble el magnetismo que esos ojos marrones ejercían sobre los suyos- ella es... muy linda.-Su voz sonó extraña, pero sus ojos expresaban lo que estaba sintiendo: tristeza.

-Sí, es... linda... –Dijo él, lacónico, a la vez que pensaba que Cho lo era mucho menos que Hermione.

Los ojos de la muchacha se tornaron vidriosos, pero ella, siempre orgullosa, impidió que alguna lágrima saliese al descubierto:

-Supongo que luego tendré que darle las gracias a Cho.-Sonrió, pusilánime.

-¿Por qué?

-Bueno, porque, aunque haya sido para afirmar... su belleza, me has hablado.-Explicó ella, mientras que un suspiro salía de su garganta.

Harry se maldijo en silencio. No le gustaba verla así, tan entristecida... si él le gustaba o no a Hermione, ya no le importaba. Lo único que él quería en ese momento, era abrazarla, estrecharla fuertemente para que volviese a ser la chica que acostumbraba ser. Y así lo hizo.

Antes de arrepentirse, dio unos pasos hacia su amiga y sin aviso alguno la abrazó. Quería sentirla, quería estar seguro que nunca se iría de su lado, con el tiempo Harry estaba convencido que aceptaría que sus sentimientos no fuesen correspondidos, pero lo que jamás soportaría, sería perder su amistad. Eso lo apreciaba más que a nada. Aunque claro, todo eso le tomaría bastante tiempo, porque él no tenía idea de cómo se hacía para disimular los sentimientos.

Hermione comenzó a moverse entre sus brazos y él tuvo la horrible sensación de que quería soltarse, sin embargo, la chica había hecho eso para liberar sus brazos y para posarlos alrededor de su cuello, correspondiendo gratamente al abrazo.

-No quiero perderte... Harry.-Le murmuró al oído, provocando que él se estremeciera involuntariamente.

El joven la asió aún más hacia su cuerpo:

-Nunca lo harás. Estaré siempre a tu lado... –le contestó en un susurró-, aunque no lo quieras... –Agregó medio en broma.

Sintió los brazos de la chica apretarse un poco más a su cuello, en un intento de mantener aún el abrazo. Supiera que su amigo no tenía intención de terminarlo...

-Eso jamás sucederá.-Le respondió ella, segura de lo que decía.

Y lo que ocurrió después, para Harry, fue algo tan impensable como increíble.

Hermione cerró los ojos mientras comenzaba a buscar sus labios. Al hallarlos, los encontró acogedores y cálidos. Un hermoso beso surgió de aquel abrazo. Un beso que provocó en ambos las sensaciones más extraordinarias. El chico deslizó una mano por su espalda mientras que con la otra le acariciaba una mejilla. La muchacha se estremeció y el beso aumentó de pasión. Sintiendo como si la vida se les acabase si aquel ósculo terminaba, Harry la empujó hacia la pared hasta que la espalda de ella estuvo apoyada por completo. Acto seguido, se arrimó sobre el cuerpo de la joven, provocando que Hermione soltara un gemido que casi al instante ahogó él al volver a besarla.

-Veo que ustedes no pierden el tiempo ¿eh?...

Harry y Hermione se separaron de inmediato al escuchar que les hablaban. Sonrojados, se voltearon para ver a la persona emisora de esas palabras.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

N/A: Mmm... no tengo nada más que agregar ni escribir. Ah, lo mismo de siempre, si se animan, escriban un comentario pero si no... nó.

En caso de continuar este ff (que es casi lo + seguro), se vendrán más escenas H/Hr... porque sé que la que acaban de leer les dejó un gusto a poco. l