Posesión
Por Hibari Zhang
Capítulo 4: "Entrenamientos, el misterio que nos rodea"
El cielo aun no estaba totalmente claro cuando los pájaros empezaron a despertar y a piar, la gente apenas empezaba a moverse para dar inicio a un nuevo día, pero un muchacho de no más de 16 años, de cabellos castaños oscuros y ojos marrones ya había empezado a moverse hace horas, había trotado, había calentado y elongado ya, se preparaba para empezar con el régimen que su madre le había enviado hace un par de días, primero era unos ejercicios, luego meditación y finalmente debía practicar su magia, hacía media hora que había empezado a meditar, no tenía otro momento en el día para hacer todo aquello, más tarde se ducharía, tomaría su desayuno apenas y se iría corriendo a la escuela a toda velocidad para no llegar atrasado:
-¿Joven Li?- Wei, el viejo mayordomo, debía vigilar su entrenamiento- Joven Li- lo llamó nuevamente, pero este no contestó- joven Li…
-¡¿Ah?- se levantó sobresaltado- diablos me quedé dormido- puso la palma de su mano sobre su frente con expresión frustrada, la noche anterior se había quedado tarde para estudiar, hoy tenía examen de historia, sólo había dormido un par de horas, estaba agotado, el entrenamiento de fútbol lo tenía muy cansado, apenas tenía tiempo para descansar, era una cosa tras otra, si seguía así estaba seguro que moriría.
-Joven Li, dejemos las cosas hasta aquí por hoy, ya van a ser las 6:30, será mejor que se duche y desayune para ir a la escuela, mañana empezaremos de nuevo, esta noche debe descansar temprano.- Shaoran asintió, Wei tenía razón, estaba demasiado cansado, tenía sueño y no estaba concentrado, Sakura llenaba su mente a cada instante:
-Li Shaoran- el profesor lo nombró, este se colocó de pie y fue en busca de una circular que había traído recientemente el inspector- Akiyoshi Kouji- el joven de ojos miel también se colocó de pie.
Ambos se cruzaron en el camino pero por pasillos distintos separados por dos columnas de bancos, sus miradas desafiantes echaron chispas hasta que la distancia volvió a hacerse presente, Shaoran se ubicó en su asiento detrás de Sakura:
-¿Sobre qué es?- Preguntó Tomoyo. Shaoran bajó la vista para leer:
"Le comunico a usted joven Shaoran del salón 1-A que los entrenamientos de fútbol se realizan los días: Lunes, Miércoles y Viernes, después de clases 2 horas al interior del establecimiento, esperamos su asistencia y puntualidad.
Atte,
Entrenador del equipo"
Shaoran guardó la comunicación, era martes, mañana comenzaría, había aceptado sólo porque Akiyoshi lo había hecho y no pensaba dejar que llamase él sólo la atención de Sakura.
-Será agotador… ¿Estás seguro que entrarás?- Preguntó Tomoyo preocupada.
-Sí- contestó fríamente, y cortante, dando a entender que no lo convencería de lo contrario, Tomoyo volvió a su cuaderno, la clase había comenzado y aquello entraba en el examen de dos semanas más.
Al día siguiente, después de clases, se cambió en el camerino, se encontró con Akiyoshi y otra gente del equipo, trató de ignorarlo, pero no pudo cuando vio que Sakura le traía una botella de agua:
-Toma, la necesitarás, bueno yo me voy a lo mío, ¿Nos vemos a la salida?- Y se retiró sin ni si quiera echar una mirada a Shaoran. Kouji lo miró desafiante y con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Este no le devolvió la mirada, no quería que Akiyoshi se sintiera más vencedor al notar como los celos y una furia incontenible lo carcomía por dentro, intentaba controlarlo con todas sus fuerza.
-Todos afuera, apresúrense empezamos en 1 minuto con el calentamiento- les gritó el entrenador y todos se apresuraron y fueron saliendo del lugar, Kouji pasó por al lado de Li antes que este y le dio un leve empujón, este sólo le devolvió una mirada fría, no iba a ser un incivilizado, ya en otro momento cobraría cuentas.
En medio de la cancha Kouji no paraba de molestarlo, le daba mal los pases apropósito para que el entrenador le llamara la atención y el quipo se molestara, aunque muchos de los cuales pudo arreglárselas para que no le dijeran nada. Shaoran ya no podía controlarse más, se abalanzó sobre Kouji y ambos empezaron a pelear, pero apenas Kouji recibió un puñetazo de Shaoran y el impulso lo hizo caer y rodar un par de metros el entrenador fue a separarlos junto a los del equipo. Kouji se rasmilló una pierna y los codos, Shaoran estaba agarrado por mil brazos para que no siguiera, el joven de cabellos negros se levantó y se le iba a tirar encima cuando el entrenador soltó a Shaoran que intentaba liberarse de los brazos que impedían que matara al joven de ojos mieles y detuvo al chico que quería aprovecharse de la situación.
-¡Basta! ¡¿Qué les pasa a ustedes dos?- Gritó el entrenador- Akiyoshi, usted dando malos pases ¿Cree que no me doy cuenta?- miró al chico avergonzado- y tú Li comportándote como animal, no conocía ese lado tuyo, pensé que eras mas tranquilo, más… ¡Ah! vete a la enfermería- le gritó al ver la herida de su rodilla y su codo- Li, tú ve a mojarte y a sentarte en la banca hasta que terminemos.- Ambos obedecieron.
Pasaron dos semanas, ninguno de los dos volvió a comportarse como ese primer día, aunque la tensión existía, los progresos del equipo se apreciaban claramente desde el ingreso de ambos muchachos, la energía y el control del balón que tenían eran espectaculares.
Shaoran estaba mojándose la cara en un pequeño descanso de 5 minutos cuando encontró a Sakura sentada bajo un árbol durmiendo con un libro en su regazo, la encontró tan hermosa, se secó la cara y miró a su alrededor, no había nadie, se acercó, quería mirarla, sentir su aroma.
-Estás tan preciosa…- acarició con suavidad su rostro ordenando un mechón- Sakura, mi niña… ¿Qué pasó contigo?- se agachó a su lado y miró el libro que tenía abierto en su regazo, era el que él le había regalado hace un año, se sorprendió de que anduviera trayéndolo, levantó la vista y la vio, vio sus ojos esmeraldas cansados, por un momento se asustó, creyó que se pondría nerviosa por la distancia a la que estaban, podía distinguir cada detalle del rostro de la joven a esa distancia.
-¿Li?- preguntó con voz apagada- ¿Qué haces aquí, no deberías de estar entrenando?
-Sí, este bueno, sí, estamos en un descanso de 5 minutos y bueno… te vi acá dormida y pensé que debía despertarte porque no era buena idea, puedes enfermarte, se está colocando helado, además es tarde mejor vete a casa- contestó apresurado. La chica sonrió amable, Shaoran se sonrojó.
-Gracias por preocuparte, tienes razón- se colocó de pie y el libro se le cayó, Shaoran se apresuró a agacharse para recogerlo y Sakura también, las manos de ambos se rozaron, Shaoran sintió lo helada que estaba la de Sakura.
-Disculpa- Levantó el libro y se lo entregó. La joven negó despacio con la cabeza, tomó el libro y se marchó con calma. Shaoran se quedó con una sensación de vacío tan grande, la magia no corría ya por las venas de Sakura, el calor tampoco, esa alegría que tanto la caracterizaba, esa inocencia, todo había desaparecido tan repentinamente, a lo lejos vio como Kouji iba y la saludaba y ambos conversaban animadamente, pero Sakura seguía teniendo una mirada vacía.
Tomó con tranquilidad su desayuno, la ducha lo había ayudado a despertarse un poco, aun era temprano, hoy no tendría entrenamiento, que alivio, pero debía ir a la biblioteca a buscar unos libros para hacer un informe.
Llegó temprano, vio a Sakura, era extraño verla llegar temprano:
-Buenos días Kinomoto- la saludó. Sólo recibió una sonrisa triste como saludo- ¿Tan temprano?
-Cof… cof- estaba sacudiendo los borradores- sí, ya ves me toca hoy hacer estas cosas ¿Y tú?
-Tenía tiempo- y dejó su mochila en su asiento- ¿Te sientes bien?- le preguntó al ver su rostro medio pálido.
-No he dormido mucho, no te preocupes creo que estoy nerviosa por los exámenes ¿Estudiaste?- le preguntó mientras dejaba en su lugar los borradores.
-Sí, anoche- se acercó a ella- ¡Cuidado!- alcanzó a agarrar el florero que se le resbalaba de las manos, no sabía porqué presentía que aquello pasaría.
-¡Oh! Que alivio, gracias por agarrarla- dejó escapar un suspiro- No sé que me pasa, me siento como cansada, duermo pero no puedo dormir bien, siento que algo me falta…- Shaoran dudó pero decidió preguntarle:
-El libro de ayer… ¿Era tuyo?
-¿Ah? Ah… ese libro, supongo, lo encontré hace un par de días en mi habitación, cuando ordenaba un poco, no lo recordaba así que decidí empezar a leerlo- contó tranquila mientras volvía a su puesto y se sentaba sobre la mesa mirando a través de la ventana, la gente aún no empezaba a llegar, era temprano- ¿Por qué lo preguntas?
-Nada ¿No sabes si te lo regalaron o si lo compraste tú?- preguntó nervioso sentándose en su puesto.
-Quizás fue un regalo… no me acuerdo bien, pero creo que era especial para mí- volvió la cabeza para bajarse del banco, pero pisó mal la silla y perdió el equilibrio cayendo hacia el frente, Shaoran se levantó con prisa para recogerla. Sus rostros estaban muy cerca, podían sentir la respiración del otro, el corazón de Shaoran saltaba muy aprisa, hacía tiempo que no sentía tan cerca de Sakura, la joven también experimentaba una sensación extraña- "Si me enamoré de ti una vez… podré volver a hacerlo"- Sakura escuchó en su mente una voz lejana y dulce, no supo quien era pero era familiar.
Una joven de cabellos castaños claro estaba sentada en lo alto de la Torre de Tokio, podía observar toda la ciudad desde esa altura, tuvo un mal presentimiento, abrió su cartera y del interior extrajo un mazo de cartas rosadas y la abrió para mirarlas una por una, The Hope estaba brillando, tomó el collar en forma de estrella y sin ningún conjuro la invocó transformándolo en báculo:
-Eres una mala niña- liberó a The Hope, esta la miró con temor, The Possesion la abofeteó como castigo por su imprudencia- no interfieras, no te metas en mis asuntos, te prohíbo que la ayudes- la carta agachó con tristeza su mirada con una mejilla roja por el golpe y volvió a su forma de carta.- Sakura debe superar esto por sí misma.
Saltó desde la torre y cayó sin ningún problema, algunas personas la miraron con temor y asombro, pero apenas con un pestañeo la chica desapareció de su vista como si nunca hubiera existido.
-No debe de recibir ayuda…- y dejó escapar de sus labios una sonrisa traviesa.
Shaoran se acercó más a ella… pero esta se echó hacia atrás asustada haciendo bastante ruido y se fue corriendo.
-¡Diablos! No debí de acercarme- maldijo Shaoran y se sentó en su banco agarrándose la cabeza con ambas manos revolviendo su cabello- aunque… sentí por unos instantes muy leves una magia… magia de Sakura.
La gente comenzó a llegar, Sakura no volvió a clases luego del incidente, volvió para la segunda hora, Kouji preguntaba por ella todo el tiempo, sus cosas estaban pero la persona no, nadie sabía donde estaba ni la había visto, el examen había empezado justo para su llegada:
-Comencemos- El profesor dio el inicio y todos se concentraron en la hoja que estaba sobre sus pupitres- tienen una hora para responder todo y entregarlo.
Shaoran comenzó de inmediato, sabía todo, no se veía difícil, era poca materia, cuando terminó miró a su alrededor, nadie había terminado y vio a Sakura perdida en sus pensamientos, su mano no se movía, lentamente vio como esta empezaba a dormir:
-Sakura… Sakura- oía que alguien la llamaba sin cesar, no sabía de donde provenía- ven… Sakura, tienes que ayudarnos, tienes que ayudarte, date cuenta de lo que te pasa, de lo que pasa, vamos Sakura, tu puedes…
-¿Quién eres? ¿Dónde estás?- giraba sobre sí misma, no veía nada, solo un vacío blanco.
-No dejes que te posea, no lo dejes… nosotras… confiamos en ti, Sakura- de pronto la luz se desvaneció y se encontró en un lugar ya muy familiar para ella, la Torre de Tokio al frente, estaba sola en la azotea de un edificio, detrás de la torre que observaba frente a sus ojos estaba la luna llena: enorme y brillante. El viento corría fuerte y la hacía perder el equilibrio de ves en cuando, subió la vista y sobre esta vio la silueta de una joven, a lo mejor de su misma edad, no podía asegurarlo, vio como dos esmeraldas se dirigían a ella, eran tan profundos que sentía que tras caer en ellos no escaparía más.
-¿Mamá?- fue la primera imagen que se le vino a la mente.
De pronto el viento se hizo más fuerte, esta la hizo caer del edificio, gritó con todas sus fuerzas sin saber en que terminaría ¿Quizás muerta?
Esperaba el impacto con los ojos cerrados pero nunca llegó, abrió los ojos y todo se detuvo, no sentía más la caída, estaba en lo que parecía ser una habitación enorme, tenía un techo muy alto, como las de las casonas antiguas, unas ventanas enormes con las cortinas corridas, al otro lado del vidrio pudo distinguir el cielo nocturno, la Torre de Tokio a lo lejos, la luna llena brillante, gracias a su tenue luz pudo distinguir unos estantes llenos de libros junto a una de las cuatro paredes de la habitación, estaba sobre una cama de dos plazas y media, cubierta por impecables sábanas blancas, notó que no traía ropa, sólo la cubría las sabanas que brillaba bajo la luz de la luna, habían cuadros, cuadros con pinturas que no podía distinguir con tan poca luz, sólo sombras y siluetas, un mesón gigante lleno de cosas encima, quiso encender la luz, pero no alcanzó, vio la puerta abrirse y entrar alguien: un hombre, lo supo por su silueta, no podía distinguirlo bien.
-¿Quién eres?- preguntó un poco asustada. La persona no respondió, se acercó a ella y acarició su rostro, Sakura se echó hacia atrás, trataba de descubrir quien era, pero el rostro de la persona estaba en contra de la luz, no podía verlo.- ¿Quién… eres?- repitió pero tampoco recibió respuesta, Sakura creyó ver un par de ojos color mieles- ¿Kouji?- de pronto el sujeto la agarra de los hombros y la aplasta con brusquedad en la cama.
-Shh… no digas nada- Sakura estaba aterrada, no sabía ni quería imaginar que haría el tipo con ella.
-Suéltame ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?- estaba asustada. El tipo empezó a reír a carcajada, como si sus preguntas hubiera sido el mejor chiste del mundo, Sakura no supo que pensar ante aquella respuesta- ¿Qué hará? ¿Por qué estoy aquí?
-Tú sola viniste a mí, no intentes hacerte la inocente ahora, no intentes escapar, no te asustes, sólo estoy tomando lo que es mío, lo que me corresponde, lo que siempre debió de haber sido mío… mi posesión…- el tipo empezó a besarla, Sakura se sacudía con fuerza pero no conseguía liberar sus brazos de las de él.
-Sakura… oye…
-¡Ah!- despertó sobresaltada, muchos alumnos ya habían salido del salón, habían terminado sus controles, adentro sólo quedaba los que faltaban. Su corazón saltaba a toda prisa ¿Qué había sido todo aquello? ¿Qué significaba?
-El examen…- le susurró Shaoran- suerte, nos vemos, no te quedes dormida.
Sakura se puso más nerviosa, no había contestado nada, sólo había dormido, y le quedaba solo 15 minutos para terminarla.
Las clases habían terminado, Shaoran se cambiaba de zapatos para volver a su casa, pero antes debía pasar por la biblioteca.
-Hasta mañana Shaoran- se despidió Tomoyo.
-Hasta mañana- Shaoran tomó su bolso y se fue, sin olvidar antes echar una última mirada a Sakura quien caminaba con Kouji en dirección hacia su casa, apretó con fuerzas sus puños y se fue en dirección contraria a la cual se dirigía aquella desagradable pareja.
Llegó a la biblioteca y allí se quedo. Tras conseguir lo que necesitaba, empezó a dirigirse a su casa cuando ya estaba empezando a oscurecer, los faroles de las calles empezaban a encenderse, apresuró el paso, quería llegar temprano para concluir con lo de la mañana.
-Joven Li…- un susurro femenino débil detuvo a Shaoran, miró alrededor pero no había nadie - ¡Arhg!- la dueña de la voz se desplomó en el piso y Shaoran pudo ver una mujer tirada, con un extraño sombrero cubriéndole hasta el rostro y el cabello largo y revuelto, sus ropas eran distintas a las que se suelen usar normalmente, su cuerpo entero brillaba tenuemente, el chico de ojos marrones se sorprendió de lo que estaba observando y sintiendo: el poder era casi imperceptible, pero pudo identificarlo claramente, si lo conocía tanto como su propia palma, era una carta Sakura, estaba muy débil: The Dream.
-¡¿Qué pasó? ¿Te encuentras bien?- se dirigió a donde la carta y se agachó para ayudarla pero apenas se acercó esta volvió a ser un pedazo de cartón, Shaoran la levantó y esta aún brillaba tenuemente:
-He hecho lo que he podido, si sigo me sellará, apenas pude escapar…- no volvió a pronunciar más palabras, Shaoran estaba muy confundido, tenía muchas dudas: ¿Qué había pasado? ¿Qué significaba todo aquello? No tenía ninguna respuesta, sólo sabía una cosa, que pronto nada bueno iba a ocurrir, algo misterioso y extrañó se aproximaba.
Estaba con una bata azul marino, sentado en una enorme butaca cubierta de terciopelo rojo oscuro y con bordes dorados, en la cabecera de una mesa rectangular larga, cubierta por un mantel blanco, impecable, frente a él había un teléfono y un libro antiguo, detrás de él había un ventanal enorme y brillante, su dedo índice recorría las letras escritas a mano por alguien de hace mucho tiempo atrás, sus anteojos soltaron un destello misterioso, sus ojos grises y profundos analizaban cada letra, cada palabra, cada frase.
-Mmmh…- dejó escapar de sus labios- estamos en problemas- con una mano se revolvió el cabello negro azulado. Tocaron la puerta- Adelante
-Amo Eriol…- La cabeza de una joven se asomó por la puerta, su larga cabellera marrón rojiza no había cambiado en nada, sus ropas eran formales.- le traigo los pasajes- el joven le respondió con una sonrisa, al mismo tiempo que un pequeño gato negro, con unas pequeñas alas transparentes en su espalda entraba por la puerta entreabierta.
-Debo llamar por teléfono.- tomó el aparato, este sólo brilló tenuemente y empezó a comunicarse- Buenas noches Wei ¿Me comunicas con Shaoran por favor?
-¡Hiraguizawa!- exclamó Shaoran con sorpresa tras la comunicación de Wei con el teléfono inalámbrico en mano, el mayordomo le pasó el auricular- ¿Cómo te va? ¿Qué tal los estudios?
-Te he dicho siempre que no me llames con tanta formalidad, para ti soy Eriol, mi querido descendiente- y esbozó una sonrisa desde el otro lado de la línea.- Y bien… estoy bien, me va bien.
-Eriol- lo llamó Shaoran- me imagino que me llamas por todo lo que está pasando últimamente, supongo que ya lo habrás notado.
-Exacto.
-Tengo muchas preguntas que hacerte, precisamente te iba a llamar en unos minutos más.- Shaoran se paseó por su habitación y se sentó en el borde de su cama, tenía una toalla en su cabeza, recién se había vestido y su pelo aún estaba húmedo por la ducha, se recostó, sus ojos se fijaron en el techo blanco-¿Y bien?
-Mañana iré a Japón- Shaoran se sorprendió ¿Tan grave era el problema? Ni para The Nothing Eriol se había movido de Londres y ahora venía por esto.
-¿Qué está ocurriendo?- Le preguntó impaciente- ¿Es por Sakura verdad? ¿La situación es grave porque no posee ya magia?
-Ya veo que lo has notado, no esperaba menos de ti, Sakura ya no tiene en su poder las Cartas Sakura, ni su magia, ni los guardianes- Le explicó la reencarnación de Clow.
-El otro día la vi con las cartas y Keroberos, no espera, mentira, aunque eran exactamente iguales no era ella, estoy seguro- meditó Shaoran- pero Keroberos y las cartas eran originales.
-No era ella y sí, Keroberos y las cartas eran los verdaderos- le confirmó Eriol- Sakura tampoco posee sus más preciados recuerdos.- Shaoran sintió como su corazón se apretaba, se levantó de la cama. Recordó cuando el estuvo a punto de perder esos recuerdos hace años, con el ataque de la última carta.- ¿Shaoran estas allí?
-Sí, si aquí estoy- es levantó y abrió su ventanal para dejar pasar la brisa fresca de la noche, se apoyó en el barandal y observó las casas con sus luces encendidas.- es verdad, hoy me encontré con The Dream, estaba herida, debilitada, la tengo acá conmigo no sé que pasó, no me dijo mucho, cuando la iba a ayudar volvió a ser carta y dejé de sentir su presencia, sólo volvió a ser un cartón más como cualquier otro.- Eriol lo pensó.
-Mañana veremos eso, tengo que confirmarlo personalmente.- Erio hojeó el libro que tenía frente a él- Te contaré un poco lo que está pasando: Hace 4 años, Sakura y tú sellaron The Nothing ¿Verdad?
-Mh…- asintió Shaoran.
-Aquella carta correspondía a la parte negativa de todas las otras cartas, las demás son positivas ¿Lo recuerdas?- Shaoran asintió y escuchó atentamente- Era necesario que se cumpliera aquel equilibrio, por eso Sakura también debía transformarla a ella en carta Sakura, pero ocurrió un imprevisto, The Nothing se "fusionó" con la carta que creó Sakura al final de la transformación de todas las cartas Clow. Por lo tanto quedó…
-Neutra- corroboró Shaoran entendiendo la idea- eso quiere decir que ahora no hay equilibrio, falta el peso negativo…
-Exacto, durante estos 4 años, Sakura era la que cargaba con ese peso, con su propio poder mantenía el balance de los poderes de las cartas Sakura en óptimas condiciones, pero últimamente no sé que ocurrió, que ese peso se perdió, y todo se ha descontrolado. Por eso necesito ir a Japón para investigar por mi mismo y en el lugar de los hechos para determinar que es lo que realmente pasó.- Shaoran asintió- Necesito saber porqué Sakura dejó de controlarlo, si con su poder no tenía ningún problema, a menos que…
-¿Qué sucede Eriol?- preguntó Shaoran preocupado.
-El otro día encontré algo que me llamó mucho la atención de entre todas las cosas que Clow dejó- hizo una pausa y pasó un par de páginas más- es un libro que él mismo escribió sobre la creación de las cartas, encontré en ella mucha información que no sabía, aquí habla sobre un sujeto que quería los poderes de las cartas, pero sabemos que las cartas sólo serian heredadas a través de la sangre o al liberador de ellas después de ser selladas.
-¿A qué te refieres?- Preguntó Shaoran sospechando algo.
-¿Ha aparecido cerca alguien sospechoso, que quiera adueñarse de las cartas?- preguntó Eriol de forma misteriosa.
-Akiyoshi Kouji- susurró Shaoran.
-La familia Akiyoshi, siempre ha deseado el poder de Clow, en reiteradas ocasiones mandaron a su hija a enamorarlo para tener un descendiente, pero Clow sabía de sus intenciones y nunca dejó que unos corazones tan oscuros, posesivos y egoístas tuvieran accesos a tales poderes. ¿Sabes cómo Clow creó a The Nothing?- Shaoran negó, ignoraba aquel asunto.
-La única hija de la familia Akiyoshi finalmente se enamoró profundamente de Clow, quería estar con él, pero sabiendo las intenciones de su familia no podía estarlo y por el bien de su amado se suicidó, Clow sabiendo todo aquello sintió un vacío tan grande que The Nothing nació, Clow tuvo demasiados problemas para controlarla, ya que ella sola tenia el poder de todas las demás cincuenta y dos cartas juntas, decidió sellarla y enterrarla en su antigua casa en Japón- Shaoran ahora entendía varias cosas.
-Entiendo ¿Dónde piensas quedarte? En mi casa ¿Cómo siempre?
-Sí, espero que no te moleste, ahora debo llamar a Tomoyo para contarle que iré a visitarla- sonrió amable.
-Sí, nos vemos mañana ¿A qué hora llegarás?
-Cerca de las 4 de la tarde ¿No te molesta?
-Tengo entrenamiento de fútbol- contestó de mal humor el joven Li.
-¿Fútbol? ¿Al final decidiste entrar?- Eriol sonrió divertido, recordaba las incontables veces que se negó a ello.
-Es por Akiyoshi, no puedo dejar que se quede con Sakura, menos ahora que sé todo esto- suspiró Shaoran.
-Te oyes cansado.
-Lo estoy, estudios, fútbol, Sakura, el régimen de mi madre, en seis meses más debo volver a Hong Kong, tenemos que resolver este asunto lo más luego posible, gracias por venir y darme una mano.
-No hay de que, es natural, si todo esto se descontrola, podría ocurrir algo muy caótico. Bien, buenas noches ve a descansar, lo necesitas.
-Gracias, aun tengo que terminar el entrenamiento de mi madre que no pude concluir esta mañana- Eriol desde Londres sólo pudo dejar escapar una sonrisa sutil, con un dejo de misterio y tristeza- Wei irá por ti.
-Gracias.- y ambos colgaron.
-¿Monstruo le echaste sal a la comida?- preguntó su hermano con una mueca desagradable en su cara.
-¿Ah?- levantó la vista de su lectura, Sakura aun no había probado la comida- Sí ¿Por qué lo preguntas?- miró su plato y la probó- ¡Arghh!- dejó escapar una mueca desagradable.
-¿Azúcar? Estás más distraída de lo normal- Touya se colocó de pie y fue a la cocina por dos vasos de agua.
-Lo siento, no sé que me pasa.- Sakura tomó un poco de agua y siguió comiendo, no podían botar la comida. De pronto el timbre de la casa sonó.- Yo voy.- Sakura se levantó y fue a abrir la puerta- ¿Yukito? ¡Hola! ¿Cómo estás? Pasa…
-Buenas noches, bien, gracias ¿Y tú Sakura?- la joven asintió indicando que estaba bien- ¿Está tu hermano?
-Sí, ven, estamos cenando- ambos pasaron y Touya se levantó a saludar a su mejor amigo.
-No pidas comida, la monstruo confundió la sal con el azúcar.
-¡Hermano!- exclamó la joven de ojos verdes- ¡¿Por qué sigues llamándome monstruo? Y… y solo fue un error- se avergonzó- bueno los dejo… ¿No se te apetece un postre que hizo mi padre?- le ofreció Sakura a Yukito.
-Claro, gracias.- Luego de darle el postre, Sakura tomó su plato y se fue a comer su habitación.
La casa estaba en silencio, Touya terminaba en silencio su comida y Yukito el postre.
-¿No has notado algo extraño últimamente?- le preguntó el mayor de los Kinomoto rompiendo así el silencio.
-No… ¿Por qué?- se extrañó el joven de gafas.
-Yukito ¿Te encuentras bien?... hace un tiempo que te siento distinto por eso te cité hoy para que conversáramos- Touya últimamente no sentía la presencia de Yue.
-No sé a que te refieres…- se extrañó Yukito. Touya pensó que no llegarían a ningún lado con la conversación así que optó por hacer otra cosa, otro día le preguntaría al mocoso, además Sakura también estaba demasiada extraña, podía notarlo a pesar de que pasaba muy poco tiempo en casa- ¿Touya?
-No te preocupes, quizás sólo es mi imaginación, han sido difíciles estas última semanas, estoy lleno de exámenes, mañana tengo el de anatomía.- intentó cambiar el tema.
-Ah… dile a tu padre que le quedó excelente el postre, estuvo exquisito- sonrió amable.- tiene que darme la receta nee…
-Se lo diré ¿Cómo te ha ido a ti con tu repostería?- le preguntó Touya.
-Excelente- dejó la cuchara y el posillo sobre la mesa.
-¿El muñequito no te ha ido a molestar?- preguntó con un aire de enfado.
-¿Cómo?- se extrañó la forma falsa de Yue. Touya lo miró extrañado.
-¿Keroberos?
-¿Quién es?- preguntó.
-Olvídalo…- Touya definitivamente estaba extrañado, tenía que hablar lo más pronto posible con Shaoran.- estoy demasiado cansado, mañana tengo que madrugar…
-Entiendo, si tienes tiempo pásate por "Yuki" ya sabes, para ti todo es gratis en mi repostería- Yukito se levantó y Touya lo acompañó hasta la entrada.
-Seguro, nos vemos otro día, adiós Yukito y cuídate mucho.- el joven de cabellos plateados y tez blanca asintió con una sonrisa y se retiró. Touya volvió a su casa y cerró la puerta preocupado, presentía algo y no era nada bueno.
… Continuará.
Notas de la Autora: Uchas si sé que cuesta seguirle el hilo a una historia que leíste hace demasiado tiempo (un siglo casi xD?) y volver a retomarlo, así mismo cuesta escribirlo, pero hice en lo posible tratar de seguir lo que solía ser mi estilo, el hilo de la historia, la personalidad de cada personaje, Card Captors Sakura ya es una serie de unos años y tampoco me acuerdo muy claramente de cómo eran, el tiempo pasa y muy rápido ahahaha… xD he hecho tantas cosas…
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Avances: "¡Ayuda!"
¿Qué pasó con Yue? Por fin la reencarnación de Clow vuelve a Japón, Tomoyo está feliz por su llegada pero también preocupada por la razón de su vuelta, trata de estar lo más cercana posible a su mejor amiga para cuidarla y protegerla, tanto así que se mete en problemas. Touya conversa seriamente con Shaoran y estarán más unidos que nunca porque ambos lucharán por un fin en común: salvar a Sakura.
