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19. Ansiedad.

Andrew observó aburrido la mesa de los profesores desde su lugar en slytherin. El director se encontraba parado, con su característica sonrisa amable, diciéndoles a los alumnos vaya a saber que cosa que Andrew no estaba dispuesto a escuchar.

- Así que tienen que anotarse en la lista los que deseen ir a las vacaciones de… - Andrew volvió a dejar de escuchar y se dedicó a observar las lechuzas que aun ingresaban al gran comedor, esperando que llegara una que sabía no iba a llegar, por que "Lord Voldemort" nunca lo invitaría a pasar las vacaciones con él.

El vampiro suspiró cansado, ya les había dicho a sus amigos que no iría con ellos, no podía retractarse, tan solo esperar un milagro.

Observó esperanzado una lechuza negra que ingresó en el gran comedor y cruzó los dedos por debajo de la mesa, rogando que fuera para él, pero para su mala suerte fue para un chico ravenclaw de quinto.

Bajó la mirada a la comida del desayuno, sin ganas de comer absolutamente nada. Había confiado infantil e inútilmente en que Tom le mandaría una carta invitándolo a pasar navidades con él, sinceramente, si se lo ponía a pensar, podía aceptar que era un iluso al esperar eso del señor oscuro, el mismo que había sido lo suficientemente frío como para obligarlo a corregir diez ataques con un agujero en el estomago.

- Hey, amigo. - Joshua trató de hacer que Andrew regresara a la realidad al ver que no se movía a pesar de que ya tenían que ir a clases.

Andrew volteó a ver a Joshua con una expresión vacía que espantó al chico.

- ¿Qué sucede? - preguntó mientras le tendía una mano para ayudarlo a ponerse de pie, antes de comenzar ambos a caminar hacia su primera clase.

- Nada, tan solo esperaba que me enviara una carta para invitarme a pasar las navidades con él… pero al parecer tiene algo más importante que hacer. - susurró Andrew, hablando más para si que para Joshua.

- …¿Quieres venir a mi casa? - le preguntó Joshua con una pequeña sonrisa, haciendo que Andrew regresara de golpe a la realidad.

- Aun estoy esperando, algo me dice que recibiré su carta, espero no equivocarme. Gracias de todos modos. - Andrew le dio una sonrisa forzada de regreso al tiempo que entraban en el aula de Transformaciones, a la cual Andrew no sabía como habían llegado en tan poco tiempo.

Andrew fue a sentarse justo al lado de la ventana, como llevaba haciendo desde hacia una semana, esperando poder ver la lechuza de Tom.

La clase de transformaciones le pareció al vampiro veinte veces más larga de lo normal mientras pasaba su mirada de la ventana a la puerta, dividido entre sus deseos de esperar la carta y las aplastantes ganas de comer, y no precisamente el almuerzo.

Al sonar el timbre el chico casi se olvida que debía caminar lento para que los humanos a su alrededor no se enteraran de lo que era. Mas no pudo llegar muy lejos ya que a penas salió del aula alguien lo tomó del brazo y lo arrastró un poco para sacarlo de la corriente de alumnos que salían del aula casi tan veloces como el chico.

- Andrew. - saludó alguien que el moreno últimamente casi ignoraba por falta de tiempo y sus ojos se abrieron de par en par al notar ese hecho. Él, que tanto había deseado volver a ver a su padrino, ahora que lo tenía en frente se preocupaba más por recibir una carta del idiota que lo "esclavizaba" antes de una invitación por parte de aquel hombre que tenía en frente.

- ¡Julius! - exclamó el chico con una enorme sonrisa, observando al hombre frente a él que lo miraba fingidamente enojado.

- Si, ahora sonríes y todo eso, pero hace más de tres meses que no tenemos una buena conversación. - se quejó el hombre al tiempo que se cruzaba de brazos, falsamente enfadado.

- Lo siento, entre una cosa y otra no he tenido tiempo. - se excusó el vampiro con una pequeña sonrisa. - Estuve pensando… ¿puedo pasar las vacaciones en tu casa? - le pidió con una pequeña sonrisa, consiguiendo que el hombre dejara su actuación para sonreírle abiertamente.

- ¡Claro! Justamente, hoy a la mañana hablé con Marie para no tomarla por sorpresa cuando llegaras conmigo a la casa. - le dijo divertido, guiñándole un ojo cómplice. - Pero de todos modos podríamos jugarle una pequeña broma. - dijo con sus ojos brillando por unos instantes.

Andrew rió ante la actitud tan infantil de su padrino y no pudo dejar de preguntarse como se comportaría con sus hijos.

- El tren sale en dos días a las nueve de la mañana. Antes de tomar el tren o durante el viaje me escaparé a comer un poco. - le dijo sabiendo que su padrino comprendería a lo que se refería.

- ¿Estas seguro? Por que podría buscar alguna manera de tener un poco en casa. - le ofreció Julius consiguiendo que su ahijado negara suavemente con su cabeza.

- No, puede que seas mi padrino pero no tienes que hacer eso si te da asco. - dijo Andrew sonriéndole comprensivamente, después de todo a la mayoría de los humanos les daba asco. - No te preocupes, conseguiré algo antes de ir para que ustedes no corran ningún peligro, por más que pueda controlarme bastante bien si no como nada en dos meses me vuelvo bastante… temperamental. - dijo por no decir la verdad más dura y cruel, si no comía en dos meses comenzaba a comportarse como un verdadero vampiro sediento, algo no muy bello de ver por lo que debía conseguir sangre en esa semana o alguien saldría herido.

- De acuerdo, entonces cuando lleguemos a la estación búscame, nos iremos en auto. - le dijo Julius sonriendo antes de despeinar el largo pelo de Andrew que ese día llevaba amarrado en una media cola.

- ¡Hey, que me cuesta peinarme de esta forma! - se quejó Andrew alejándose de la mano de su padrino, recordando cuando había estado en quinto año y su padrino revolvía su cabello corto y despeinado cada tanto.

Julius se rió divertido mientras volteaba y se iba por su lado, despidiéndose con un simple movimiento de su mano, consiguiendo sacarle una sonrisa sincera al vampiro.

El delicioso olor de la sangre le llegó a Andrew desde un pasillo cercano e instintivamente sus colmillos se alargaron y sus ojos tomaron un tinte algo más frío.

- Rayos. - masculló el chico al tiempo que tapaba su boca con una de sus manos, buscando alejarse de aquel penetrante olor. Sin saber muy bien que hacer se acercó a la ventana más cercana y se arrojó por ella, luego de asegurarse de que no había nadie cerca, sabiendo que la caída no lo mataría pero si se encargaría de devolverle la cordura gracias al aire puro golpeándolo con fuerza mientras caía. - …Debo comer algo. - masculló al notar que su plan no había funcionado y que aun seguía tan sediento como antes.

Sabiendo que de todos modos no podría ir a la clase de Pociones de ese modo, el chico corrió y se introdujo en el bosque prohibido, en busca de algo que comer por más pequeño que fuera.

No mucho después Andrew salía mucho más compuesto del bosque prohibido, al tiempo que se limpiaba con lentitud la sangre que manchaba sus labios para después llevar ese mismo dedo a su boca y limpiar la sangre que había allí con un gesto sensual que lamentable o afortunadamente no fue apreciado por nadie.

- Solo fue un conejo, pero con eso resistiré por un tiempo. - dijo Andrew para si, calculando mentalmente cuando le duraría el efecto de la poca sangre del conejo, de seguro solo una o dos semanas pero con eso sería suficiente por el momento, al menos impediría que se lanzara sobre cualquier herido que hubiera en el colegio.

El vampiro alcanzó a ver a lo lejos una lechuza completamente negra e inconscientemente rogó que fuera para él a pesar de que ya tenía planes, cancelaría cualquier plan, cualquiera, con tal de pasar las vacaciones con el insensible y frío de Tom, podía sonar masoquista pero realmente deseaba que esa carta fuera para él.

Al ver a la lechuza pasar de largo para irse a la casa de Hagrid el muchacho gruño por lo bajo un insulto hacia si mismo por ser tan débil y se fue hacia el castillo, rumbo a su siguiente clase.

Los dos días siguientes pasaron tan lento para Andrew que él incluso llegó a considerar irse de allí y dar una vuelta por la Magic Force… o quizás quedarse allí por un tiempo, un largo largo tiempo, hasta que se olvidara de Tom, de Julius, de Dumbledore y de todos los 'problemas' que tenía en esa época, a pesar de lo escasos que estos fueran.

Por eso, cuando aquella mañana se despertó con el ruido de un baúl cayéndose, casi salta fuera de la cama de felicidad, por fin se iría un tiempo de Hogwarts, por fin disfrutaría de un pequeño tiempo de paz.

- Andrew¿ya tienes tus cosas arregladas? - le preguntó Joshua a su amigo desde su lugar al lado de su cama, sentado en el piso con las piernas cruzadas mientras ordenaba el desastre que era su baúl.

- Creo que no desordené demasiado mi baúl desde que comenzaron las clases. - respondió Andrew poniéndose de lado para observar al chico tratando de doblar toda la ropa para que entrara junto con los libros nuevos que había comprado durante el año, por que el chico ese era un amante de la lectura, sin importar que esta fuera de un libro muggle o mágico, algo raro en un sangre pura.

Josh bufó por lo bajo antes de mirar a su amigo enfadado, a través de sus ojos entrecerrados.

- Que gran ayuda. - masculló el chico arrancándole una carcajada divertida a Andrew.

- Si quieres puedo ayudarte. - sugirió el vampiro casi alegremente, hacía mucho que no ayudaba a nadie a ordenar su baúl, no le haría mal refrescar un poco su memoria.

- Oh no, déjalo así, deja que tu pobre amigo sea aplastado por sus libros y enterrado vivo bajo su ropa. - dijo Josh dramáticamente, con una cara de sufrimiento tan real que Andrew le hubiera creído si no fuera la oración tan desacorde con la magnifica actuación.

- Si tú quieres eso… - dijo Andrew para molestar al chico, el cual cambió su cara de fingido sufrimiento para sustituirla por una de horror muy real.

- ¡NO¡No quiero eso! - casi gritó Josh, consiguiendo que Andrew riera mientras se levantaba de la cama, dispuesto a ayudar al chico que verdaderamente estaba casi enterrado bajo las pilas de ropas y libros.

Cerca de una hora estuvieron los dos apresurándose por doblar, ordenar y guardar en el baúl las cosas de Joshua, viendo como lentamente las agujas del reloj avanzaban y se acercaba cada vez más la hora de partida de los carruajes que los llevarían hasta Hosmeade.

Finalmente tanto Andrew como Joshua tuvieron que correr para alcanzar el último carruaje que quedaba y después tuvieron que correr para alcanzar el tren que casi los deja abandonados en la estación.

- Esto… es… tú culpa… - jadeaba Andrew sentado en el piso, al lado de la puerta y de su baúl, sin ganas de ponerse de pie para ir a buscar un lugar en el tren, o una futura victima, por que realmente ya se estaba muriendo de hambre de nuevo, el conejo le duró tan poco que habría sido lo mismo si no lo hubiera conseguido.

- Ya… lo sé… - jadeaba Josh en el mismo estado que el vampiro.

Unos minutos más tarde los dos chicos ya habían recuperado el ritmo normal de su respiración, pero aún así continuaban tirados en pleno pasillo.

- No quiero moverme. - musitó Andrew cuando su amigo le hizo una seña para que se levantaran.

- Yo tampoco. - rió Josh débilmente, se encontraba muy cómodo tirado ahí en el piso.

Andrew inhaló una gran cantidad de aire, como si levantarse fuera una acción que requiriera un esfuerzo monumental, pero cuando inhaló, no esperó que le llegara un leve y realmente apetecible olor a sangre desde uno de los vagones¿quién rayos se cortaba estando menos de diez minutos en el tren? Parecía como si lo hicieran apropósito.

El vampiro miró a su amigo, sentado medio desparramado frente a él, observó la vena que podía sentir casi palpitante en su cuello, sintió sus colmillos crecer a medida que la idea de beber de su amigo aumentaba.

- ¿Andrew? - preguntó Josh, con los ojos abiertos de par en par cuando notó a su amigo entre abriendo sus labios, dejando a la vista un par de colmillos realmente afilados que antes no habían estado allí. - ¿A-andrew? - preguntó un poco más bajo, con cierto temor en su voz, tanteando en su bolsillo el lugar en el que se encontraba su varita.

Andrew alzó la vista desde el cuello de Joshua para observar sus ojos ligeramente atemorizados, había escuchado como lo llamaba, vio como movía sus labios, como su cuello se movía ligeramente, como el ritmo de la sangre aumentaba con el temor que el chico comenzaba a sentir, y le costó horrores recordar que aquel chico era su amigo, que estaban en pleno pasillo y que por más que estuviera muerto de sed no debía tomar de nadie de una manera tan evidente a no ser que estuviera dispuesto a matarlo luego, era una de las tantas reglas que le habían enseñado los demás vampiros cuando se alojó con ellos unos meses en Francia.

- ¿Andrew? - repitió Joshua, aun más atemorizado cuando su amigo posó sus sedientos ojos en los suyos.

- Ven, no te haré nada. - dijo Andrew con una voz extremadamente sedosa y sensual que Josh nunca le había escuchado, una voz que tentaría incluso al más fuerte. - Ven, Joshua. - volvió a llamarlo el vampiro, observando con sus ojos extremadamente profundos y persuasivos a su amigo, quien se perdió en ellos, olvidando su varita, olvidando los colmillos y olvidando el peligro. - Ven. - dijo una última vez, en un susurro que sedujo irremediablemente al chico frente a él.

Joshua se dejó envolver por la sensualidad que parecía emanar de su amigo, y medio gateó medio se arrastró hasta donde estaba el vampiro, esperándolo con los brazos abiertos, los cuales pasó por detrás de su espalda, envolviéndolo en un abrazo del cual el chico no quiso salir.

Andrew no tuvo el tiempo suficiente como para recordar poner un hechizo a su alrededor para que nadie pudiera verlos, o más bien no quiso tener el tiempo suficiente para ello ya que en cuanto aquella vena palpitante estuvo a su alcance, él se olvido de todo, incluso de Tom.

Con una de sus manos el vampiro hizo que Joshua ladeara la cabeza y antes de que el muchacho pudiera quejarse ya lo había mordido y se encontraba bebiendo aquel delicioso néctar que manaba desde su cuello como de una fuente.

El vampiro entrecerró sus ojos nublados y agradeció el hecho de tener su boca ocupada en algo, ya que de otro modo habría soltado un fuerte gemido, era tan excitante el hecho de beber sangre y de que fuera una persona conocida su victima y no un simple extraño, que no pudo evitar excitarse. Sacó la mano con la que había obligado a Joshua a ladear su cuello y la metió debajo de su camiseta en un movimiento sutil que el chico no alcanzó a sentir si no hasta que le acarició una pequeña porción de piel, cosa que lo dejó casi viendo estrellas en su estado tan o más excitado que quien lo mordía.

Josh si que no pudo evitar el gemido que le nació al sentir la mano de Andrew perderse en alguna parte bajo su ropa, rozando de cerca su pezón.

La puerta que estaba al lado de los dos chicos se abrió de golpe, revelando la figura entre autoritaria y extrañada de Julius, quien se quedó de piedra al ver a su ahijado sentado en el piso, con un chico entre sus piernas y degustando con gula de la sangre que le estaba arrebatando a uno de sus alumnos.

- ¡Andrew! - exclamó Julius casi en shock, él durante su participación en la guerra vio innumerables veces a los vampiros de Voldemort beber sangre de los magos, pero nunca vio a la victima disfrutar tanto de lo que le estaban haciendo.

El vampiro entre abrió sus ojos y separó su boca del cuello de Josh el tiempo suficiente como para ver a su padrino, lo observó con sus ojos nublados de placer unos instantes antes de volver su atención a la gotita de sangre que bajaba de los pequeños agujeros que tenía el chico entre sus piernas en el cuello.

Sin pudor alguno se inclinó y lamió el camino de la gotita hasta llegar de nuevo a su momentánea fuente de alimento.

A Julius le costó un mundo reaccionar y en cuanto lo hizo ya era tarde, otra persona con un oído y olfato mucho mejor que el suyo se encontraba allí, después de oír el gemido incluso desde otro vagón.

- Andrew… - murmuró Remus incrédulo, sin poder creer la actitud tan despreocupada con la que Andrew se estaba alimentando, sin poner un mísero hechizo a su alrededor.

Andrew alzó la vista de golpe y se separó de su victima aun más rápido al sentir el olor característico de un licántropo cerca. Cegado por la sangre le mostró sus afilados colmillos a Remus quien retrocedió un par de pasos, podía ser un licántropo pero suicida no era y sabía que no podría lidiar con un vampiro recién alimentado.

El vampiro parpadeó confundido unos instantes antes de reaccionar y hacer que sus colmillos volvieran a su estado normal.

- Argg, lo siento Remus, me dejé llevar. - se excusó Andrew llevándose una mano a la cabeza como si estuviera mareado. Una mano se aferró a su tobillo y el chico bajó la mirada para observar sorprendido a Josh tirado en el piso boca arriba, mirándolo con un par de agujeritos en su cuello que le hicieron querer patearse. - Rayos, lo único que faltaba. - masculló al tiempo que se ponía en cuclillas al lado del chico, limpiando con sus veloces dedos las gotitas que aun caían de su cuello. - Shh, tranquilo. - le susurró tomando entre sus brazos el cuerpo de su victima y acercando nuevamente el cuello a su boca, aunque esta vez solo pasó disimuladamente su lengua por las heridas, dejando que estas comenzaran a cerrarse.

- ¿Qué sucedió? - preguntó Remus tratando de recuperarse de lo anteriormente visto.

- Me descontrolé, se me pasó el tiempo limite sin sangre y actué sin pensar. - susurró Andrew poniéndose de pie cargando a Josh con delicadeza y sin realizar un real esfuerzo. - Julius¿guardarías nuestros baúles por un rato contigo? Tengo que hacer que Josh coma algo. - dijo el chico tan preocupado que casi resultó extraño verlo de ese modo cuando minutos antes era un simple ser inconsciente de todo lo que había a su alrededor.

- Encuentra un compartimento libre y yo llevaré tus cosas. - intervino Remus al notar que el profesor estaba tan confundido que no parecía reaccionar.

- Gracias, Remus. - dijo Andrew sonriendo agradecido, comenzando a caminar por el pasillo, guiándose únicamente con sus sentidos en la búsqueda del compartimento vacío, con el licántropo siguiéndolo de cerca con un pesado baúl en cada mano.

Andrew siguió caminando, pasando vagón tras vagón hasta que finalmente encontró un compartimento vacío al cual entró seguido de Remus, el cual dejó los baúles al lado de las puertas y le sonrió a su amigo débilmente, casi como si no creyera parte de lo que había sucedido a pesar que no haber hecho ninguna pregunta.

- Gracias. - repitió Andrew antes de que Remus cerrara la puerta y el licántropo no pudo evitar sonreír mientras volvía al compartimento que compartía con sus amigos, pensando que excusa daría para haber pasado tanto tiempo en 'el baño'.

Una vez solo Andrew se sentó y acomodó a un inconciente Josh sobre sus piernas, dejando que su espalda reposara contra la ventana y sus piernas sobre el asiento.

Esperó pacientemente que el chico recuperara la conciencia, dividido entre el deseo de que despertara para asegurarse de que se encontraba bien y el deseo de que permaneciera inconciente para no tener que darle explicaciones, porque había sido 'su' error el dejarse llevar y no por haber cometido semejante error le borraría parte de la memoria a un amigo.

Mientras esperaba pensó el lo que había sucedido, en como se había dejado llevar y que durante esos instantes en los que se había dejado llevar no pensó ni un momento en Tom.

Antes de que pudiera continuar indagando sobre eso y si en verdad sentía culpa o no, Josh despertó.

- ¿Andrew? - preguntó Josh casi con miedo en cuanto abrió los ojos, sin embargo la excitación que aun mantenía, que se hacía notar en forma de un bulto en su pantalón, consiguió que dejara de hablar instantáneamente, muerto de vergüenza.

Andrew se sintió terriblemente mal por hacerle eso a quien lo había soportado gran parte del año y decidió en ese mismo instante que le daría una compensación, cualquiera fuera la que el chico quisiera.

- Tranquilo, ya estoy de vuelta. - le dijo medio en broma, con una sonrisa tranquilizante dibujada en su rostro.

- ¿Qué te sucedió? - preguntó Josh, tratando de desviar la atención del chico hacia cualquier punto menos a su erección, la cual trataba de tapar un poco con su pullover a pesar de la poca fuerza que tenía en esos instantes.

Andrew detuvo el movimiento insistente del chico que trataba de tapar lo evidente y le sonrió, con una sonrisa que esta vez no tuvo nada de tranquilizante, esta vez era una sonrisa entre comprensiva y sensual.

- Deja que te ayude, te lo debo. - susurró Andrew cerca del oído de su amigo, y esta vez se cuidó de poner un pequeño hechizo para que nadie los molestara antes de deslizar su mano hacia donde se encontraba la del chico, luchando contra su pullover.

Con cuidado Andrew tomó la mano del chico y la alejó de aquel lugar, mandándole escalofríos a Josh por el simple contacto de su piel.

Josh dejó caer su cabeza contra el cristal de la ventana a su espalda, demasiado confundido como para comprender y aceptar todo lo que estaba sucediendo¡pero si a él ni siquiera le gustaban los chicos¿por qué le estaba permitiendo a Andrew que le hiciera eso? Y sin embargo cuando la mano del vampiro se desabrochó el botón del pantalón del chico con maestría y se deslizó dentro del bóxer de Josh para alcanzar su erección con su mano fría el chico no pudo evitar soltar un gemido ronco.

Completamente avergonzado pero aun así extasiado por las sensaciones tan placenteras que producían los lentos pero continuos y seguros movimientos de la mano de Andrew, Josh refugió su completamente sonrojado rostro en el hombro del vampiro, conteniendo un segundo gemido cuando sintió los movimientos de la mano del chico hacerse más veloces.

- An… drew… detente… - jadeó el chico interrumpiéndose cada tanto con los gemidos que no pudo reprimir.

- Relájate, te sentirás mejor después de esto. - dijo Andrew, quien sabía que si retrasaba mucho más el orgasmo del chico comenzaría a excitarse él, cosa que había tratado de evitar incluso mientras bebía la sangre del chico.

Los movimientos de la mano del vampiro se hicieron cada vez más rápidos y, cuando sintió que el chico estaba a punto de llegar, lo obligó a levantar su rostro con la mano que le quedaba libre y, siguiendo un impulso, le dio un beso tan similar a esos besos furiosos que compartía con Tom, su Tom, el cual no le había mandado una maldita invitación para navidad, ojalá que al menos sintiera celos cuando él le dejara ver por un 'descuido' estas memorias.

- Andrew… - jadeó Josh con su voz algo ahogada antes de alcanzar el cielo y un poco más gracias a la experta mano de Andrew.

El vampiro mientras esperaba que el chico se recupera, desapareció con un simple movimiento de varita todos los rastros que pudieran quedar del orgasmo del chico y le arregló la ropa, dejándolo tal y como había estado antes de subirse al tren.

Lentamente, Joshua comenzó a sentarse bien, sin salir de su cómodo lugar sobre las piernas de Andrew, apoyándose contra el cristal para obtener una mejor vista del vampiro, el cual esperaba pacientemente el torrente de preguntas que de seguro le lloverían. Fue por esto que se sorprendió cuando Josh posó sus ojos y los suyos y susurró un casi inaudible '¿qué te sucedió?' que lo hizo arrepentirse hasta el fondo de su podrida alma por haberse alimentad de él.

- Lo siento, Joshua… - susurró Andrew, de verdad arrepentido por haber bebido de él, aunque no por ayudarlo con lo que le siguió.

Josh dejó caer su cabeza hacia atrás, mirando con una expresión entre vacía y pensativa el techo del compartimento.

- Si tenías tantas ganas de beber un poco de mi sangre me lo hubieras dicho, me asusté tanto allá en el pasillo… no me lo esperaba, te vez tan normal todo el tiempo… - susurró Joshua, al principio serio mas después tratando de sacarle un poco de la seriedad que él mismo le había puesto al tema.

Andrew rió por lo bajo, no se había esperado ese comentario.

- Sí, lo sé, agradezco diariamente a los pocos poderes metamorfagos que tengo. - dijo Andrew divertido, consiguiendo que el chico lo mirara sorprendido.

- ¿Hay algo más que quieras confesar ahora? O prefieres esperar a que volvamos de las vacaciones para decirme que además de ser un vampiro eres mitad veela o algo así. - se quejó el chico arrancándole más risas a Andrew.

Josh sonrió de lado al escuchar la risa de su amigo, la cual no escuchaba desde hacía bastante, una semana y media para ser exacto, trató de ponerse de pie, al sentir que sus piernas se le estaban durmiendo, pero la falta de fuerzas se hizo presente en ese momento para dejarle ver que no se podría mover con libertad por unas horas.

- Oh, lo siento, casi lo olvido. - dijo Andrew una vez que dejó de reírse y puso una de sus manos sobre la de su amigo, dejando que parte de su magia le diera energía al chico.

Josh se sorprendió al sentir lo bien que se sentía aquello, ya lo había olvidado, tanto tiempo había pasado desde que él se encontró por primera vez en el gran comedor con Andrew.

Unos golpes en la puerta los interrumpieron minutos después, haciendo que Andrew dejara de pasarle parte de su energía a Joshua y que este te parara, ya completamente recuperado del agotamiento anterior, para ir a abrir la puerta, encontrándose con Remus del otro lado.

- ¿Ya estás de pie? - le preguntó extrañado, recordando que hacía poco tiempo el chico estaba casi inconciente por la perdida de sangre.

- ¿¡Lo viste!? - exclamó Josh sorprendido, consiguiendo que Remus se sonrojara mientras asentía.

- Ehh… yo venía a avisarles que el tren paró hace unos cinco minutos. - musitó Remus, algo avergonzado aunque sin saber la razón exacta de eso.

Andrew observó sorprendido por la ventana casi al mismo tiempo que Josh, descubriendo ambos que Remus no mentía, ellos ya se encontraban en la estación y con el tren completamente detenido.

El vampiro se puso de pie de un salto y tomó tanto su baúl como el de Josh.

- Vamos, te ayudaré con tus cosas, después de todo es mi culpa que estés tan débil. - le dijo Andrew a su amigo y este no pudo negarlo por lo que comenzó a caminar fuera del tren siguiendo a Remus.

Una vez que llegaron hasta la estación Andrew acompañó a su amigo hasta donde se encontraba su hermano pequeño y sus padres, despidiéndose de ellos poco después para observar alrededor, buscando a Julius con la mirada.

Tan entretenido estaba con eso que no notó la lechuza negra volando hacia él si no hasta que esta se posó en su hombro, con un pequeño pergamino atado a una de sus patas.

Andrew se sorprendió al ver al motivo de su ansiedad y mal humor parado en su hombro y con una pequeña pata extendida, esperando que tomara el pergamino.

Sin pensarlo hizo lo que el ave le estaba pidiendo sin palabras y leyó con avidez lo que allí estaba escrito, devorando palabra por palabra casi saltando de la emoción, tal y como si fuera una adolescente enamorada.

"Andrew,

En vista de que en esta época puedes alejarte del castillo por una semana y media, puedes pasarte por aquí en cuanto quieras, no te invitaré formalmente dado que con los ataques que planeaste el otro día estoy demasiado ocupado como para gastar el tiempo que de seguro pretendes que gaste contigo.

Nos vemos en año nuevo,

Tom."

- ¡Andrew! - escuchó el vampiro que Julius lo llamaba desde lo lejos, pero no le prestó atención a él, si no que volvió a releer la carta, enfadándose más por momentos hasta que estalló, dejando que la carta se prendiera fuego entre sus manos gracias a un incendio que ni siquiera se molestó en pronunciar para disimular, quemándose las manos por su arrebato. - ¡Andrew! - volvió a llamar Julius y esta vez consiguió que el chico levantara sus ojos llameantes por la cólera para posarlos en él, tranquilizándose luego al recordar que era su padrino al que estaba mirando con tanta furia. - ¿Nos vamos? - preguntó con algo de nerviosismo, tratando de ignorar la mirada furiosa de su ahijado.

- De acuerdo. - masculló Andrew y siguió a su padrino, dejando tras de si una pequeña montañita de polvo que se voló con una simple brisa, borrando lo único que quedaba de una carta que había causado la ira de alguien normalmente pasivo.

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Buenoooo... veamos¿qué diré para aplacar la ira de las bestias... ejem, quiero decir, de los lectores?

Comencemos por la verdad y después le agregaré cosas dramaticas P la verdad sería... ¡¡¡¡QUE EN EL COLEGIO ME ESTAN LLENANDO DE TRABAJOS PRÁCTICOS!!!! T.T buaaaa, yo en realidad quería actualizar antes, pero estoy entre pegarme un tiro por que no hice un TP de mínimo treinta hojas para economía, o pegarme un tiro por que parece que me llevo economia, o pegarme un tiro antes de que me lo peguen mis lectores, comprendan, es una decisión dificil U.Ú

Bueno, espero que con este cap al menos se aplaque un poquitin su ira n.nU por que ya no quieren matarme por no actualizar en ¡¡¡CUATRO MESES!!! O.O'' jeje n.nU (Karlita saca de debajo de su escritorio su siempre útil escudo medieval)

Bye, beshosss!!! nos leemos en las quejas... quiero decir, en los reviews n.nU