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20. La insoportable casa de Julius.
En silencio Andrew acompañó a su padrino a través de la pared que dividía el andén 9 ¾ del mundo muggle, pasando por todo el lugar sin fijarse realmente a su alrededor mientras caminaban hasta que llegaron donde Julius tenía su auto aparcado.
Luego de conseguir meter los dos baúles dentro del hermoso auto plateado, que Andrew estaba seguro alguna reforma mágica debía tener, Julius encendió el motor y comenzó a manejar hacia un sitio desconocido para su ahijado.
Después de varios minutos en completo silencio Andrew suspiró y se acomodó en su asiento apoyando su espalda en la puerta de modo que podía ver directamente hacia el perfil de su padrino.
- Si tanta curiosidad tienes puedes preguntar. - dijo Andrew sin dejar que el hastío que sentía por la situación se notara, mostrando en realidad un tono comprensivo.
- Es tu forma de alimentarte, supongo que después de todo no hay nada que preguntar. - dijo Julius después de unos instantes de pensar la respuesta.
- Ambos sabemos que lo que viste no te agradó, pero que aun así tienes preguntas, puedes hacerlas, no me enojaré. - dijo Andrew, sonriendo ligeramente al pensar que no se enojaría por que en realidad ya se encontraba enojado, por más que fuera por una razón completamente diferente, que involucraba a cierto hombre insensible con tendencia a tardar en enviar cartas.
- … Él estaba… ¿disfrutándolo? - preguntó Julius casi con temor, era una pregunta algo obvia después de lo que vio, pero quería asegurarse de que había comprendido bien toda la escena que había presenciado.
- Mucho. - contestó Andrew divertido.
- ¿Ya no sientes hambre? - preguntó Julius, no queriendo ver una repetición de esa escena pero con uno de sus hijos en lugar de aquel slytherin.
- Ni un poco. - dijo Andrew, con más diversión que antes al ver la verdadera razón tras las preguntas dentro de la mente de su padrino.
- ¿Quién era ese chico? - le preguntó después de suspirar aliviado tras la anterior respuesta.
- Joshua Labaque, un amigo que tengo en slytherin. - contestó Andrew casi riendo tras el suspiro, tratando de desviar su atención lejos de la carta que había quemado hacía poco.
- ¿Cómo es que puede sentir placer de eso? Quiero decir, yo muchas veces he visto a vampiros alimentándose durante la guerra y no había ninguna victima que se… retorciera de placer gimiendo. - dijo lo ultimo algo cortado, con bastante vergüenza a pesar de su normal carácter desvergonzado.
Andrew observó la cara algo rígida de su padrino, que hacía juego con el cuerpo tenso y sus palabras bastante duras, nunca pensó la respuesta a esa pregunta, normalmente no le interesaba si sus victimas sentían placer o dolor, fue diferente con Joshua porque lo conocía, pero si no lo hubiera conocido tampoco le habría importado.
- ¿Quieres… quieres probar? - la pregunta le salió a Andrew muy tímidamente, algo contrario a su normal carácter, pero el hecho de haberle hecho esa propuesta a su padrino sí le había dado vergüenza, sería como si… como si mordiera a un padre, algún pariente cercano y si le llegaba a dar placer… no se lo quería imaginar… aunque fuese Julius el que quisiese saber si se sentía placer o no.
Como respuesta a la pregunta de Andrew, Julius pisó fuertemente el freno haciendo que el auto patinara por la mojada calle, producto de las lluvias, y girara unas tres veces antes de detenerse de golpe en medio de la calle.
- ¿¡Qué!? - casi chilló Julius, tan pálido como un fantasma y con los ojos abiertos de par en par
- Que si quieres probar… yo puedo morderte… - dijo Andrew bien bajito, bastante incomodo.
Julius se quedó callado durante un largo rato, pensando la extraña propuesta, dividido entre la curiosidad y la repulsión que le generaba la idea.
Andrew inhaló una gran cantidad de aire, buscando infundirse la confianza por la que siempre se destacaba.
- Si no quieres esta bien, yo solo lo decía por la manera en que preguntaste. - dijo Andrew, sonando más brusco de lo que esperaba, pero bueno, ya estaba lo suficientemente enojado después de la carta de Tom como para que ahora su padrino se pusiera histérico por algo que para él era tan normal como respirar desde hacía unos cuantos años. - ¿Julius? - lo llamó Andrew instantes después, al ver que el hombre no contestaba nada.
- … quiero probar. - dijo bajito, casi esperando que Andrew no lo escuchara, pero el chico no era vampiro por nada y consiguió escucharlo a la perfección.
- ¿Estás seguro? - preguntó Andrew, sólo para asegurarse de que su padrino no se arrepentiría después.
- Sí. - dijo Julius sonando lo suficientemente seguro para que su ahijado se decidiera.
El vampiro se encogió de hombros casi imperceptiblemente, con algo de indiferencia, si su padrino quería que lo mordiera, él lo mordería.
Andrew tomó la muñeca de Julius y la atrajo hacia su boca lentamente, dándole a su padrino el tiempo suficiente para arrepentirse, mas el hombre parecía decidido y al vampiro no le quedó otra opción más que morderlo.
Instintivamente Julius cerró los ojos, esperando sentir un profundo dolor en su muñeca después de ver como aquel par de filosos colmillos la perforaban, sin embargo se llevó una gran sorpresa cuando no sintió más que un leve pinchazo antes de sentir un pequeño cosquilleo que comenzaba justo donde Andrew tenía su boca y ascendía lentamente por todo su brazo, dándole una sensación bastante placentera aunque no lo suficiente como para llegar a un orgasmo o a excitarse, como vio en el tren que le sucedía al chico, entonces comprendió que debía ser la zona donde lo estaban mordiendo.
Andrew tomó muy poca sangre, únicamente la necesaria para que Julius descubriera bien que se sentía al ser mordido. Una vez que estuvo seguro de que su padrino ya había experimentado lo suficiente, pasó de manera casi imperceptible lengua por las heridas, haciendo que estas comenzaran a cerrarse.
A Julius le tomó un par de segundos darse cuenta que Andrew ya no estaba bebiendo de su brazo, y en cuanto lo notó no pudo más que sonreírle ligeramente a su ahijado al notar que él se encontraba algo tenso.
- Bueno… no fue nada del otro mundo, pero se sintió bastante bien. - le dijo con un tono algo gracioso que hizo sonreír de lado al adolescente.
El resto del viaje fue en un agradable silencio por parte de los dos ocupantes del vehículo, silencio únicamente roto por la música que pasaban por la radio.
Una hora y media después Julius se detuvo frente a una pintoresca casita de dos pisos, rodeada de un enorme jardín que gracias al reflejo del sol sobre la nieve casi hace que Andrew quedase momentáneamente cegado la primera vez que lo vio.
Justo cuando el coche se detuvo frente a la casa la puerta se abrió y una pequeña niña de unos cinco años salió corriendo de la casa directa hacia el coche, resbalando un poco a mitad de camino gracias a la nieve congelada que había en la acera. Aun así la niña recorrió aquel camino en tiempo récord, llegando hasta donde estaba su padre justo cuando este terminó de rodear el coche.
- ¡July! - exclamó un chico de unos once años desde la puerta mas eso no detuvo a la niña, quien se lanzó a los brazos de Julius gritando un '¡papi!' con la común voz aguda e infantil que poseen los niños y que hizo doler los actualmente muy sensibles oídos de Andrew.
- Hola, bebé. - le dijo Julius a su hija al tiempo que la abrazaba fuerte pero cariñosamente. - ¿Cómo estuvo tu año? - le preguntó en un tono por demás cariñoso.
- ¡Muy bien! - dijo la niña extremadamente feliz y nuevamente su voz daño los oídos de Andrew.
- Mira cielo, este es mi ahijado, Andrew. - le dijo a la niña con una sonrisa, todavía sin dejarla en el piso, girándose para que la chica pudiera ver mejor a Andrew. - Andrew, ella es July.
El vampiro le sonrió a la pequeña amistosamente, olvidando que sus colmillos estaban a la vista, hecho que notó gracias a la mirada horrorizada de su padrino.
Andrew rió nerviosamente, sacó su varita del bolsillo y fingió tirar un hechizo al tiempo que sus colmillos volvían a su tamaño normal.
- Lo siento, estaba bromeando con Julius acerca de los vampiros y olvidé sacarme el hechizo. - mintió Andrew con gran facilidad y un tono tan convincente que incluso su padrino le habría creído de no saber él la verdad de antemano.
- Wow… parecían muy reales… - exclamó el chico que se había asomado antes por la puerta, ahora a tan sólo unos dos pasos de Andrew, quien a pesar de no demostrarlo se había sorprendido enormemente por no haber notado cuando se acercaron los dos chicos.
- … ¿nos puedes enseñar a hacer ese hechizo? - preguntó otro chico idéntico al que había hablado antes.
Aquello le recordó a Andrew a los gemelos Weasley, cuando hablaban completándose las frases y demás cosas, realmente le sorprendió que fueran así los gemelos, sobre todo por que parecían una copia de once años del Sirius con el que había compartido medio año.
- ¡Hola! Él es mi hermano Eric y yo soy Mark - dijo el chico que había hablado primero, presentando a su hermano y a él con una sonrisa.
- Tú debes ser Andrew, el ahijado de papá. - dijo el otro chico, que debía ser Eric si el hermano del chico no había mentido.
- Exactamente. - dijo Andrew, únicamente para evitar que el otro chico hablara, comenzaba a ponerse nervioso gracias a aquellos dos gemelos, nunca tuvo ningún problema con los niños, pero aquellos dos gemelos por alguna extraña razón no le agradaban.
- Papi, dijo mamá que la comida ya estaba lista. - dijo la niña, con su tono de voz agudo que destrozaba los oídos de Andrew y lo hacía tensarse cada vez más y más.
Como si la naturaleza quisiera apagar el fuego que corría por las venas de Andrew, el cual tenía ese día menos paciencia de lo normal por el enojo que había acumulado gracias a los acontecimientos anteriores, una fuerte nevada se desató.
- Entren rápido, nosotros ahora vamos. - dijo Julius al tiempo que dejaba a su hija en el piso, la cual corrió dentro de la casa, seguida por sus divertidos hermanos los cuales parecían querer retrasar lo mayor posible el entrar a su hogar.
Andrew se quedó parado al lado del coche en silencio, sintiendo los copos de nieve caer sobre él, pensando que era como uno de esos momentos en los que uno dice 'ya nada podría salir peor' y sin embargo las cosas continúan empeorando. Vio a su padrino hacer mil y un intentos por sacar los baúles, sin poder hacer fuerza para sacarlos ya que no tenía un lugar seco donde apoyarse sin que el hielo bajo sus pies lo hiciera resbalarse.
- Mejor entra, yo puedo sacarlos. - musitó Andrew, casi sin fuerzas, después de observar los inútiles intentos de su padrino.
Julius lo miró enfadado unos instantes, sintiendo como si su ahijado le estuviera diciendo inútil, mas después de unos instantes se resignó y comenzó a ir hacia su casa, donde sus hijos los observaban desde la puerta.
- ¿Por qué lo dejaste sacando solo los baúles? - escuchó Andrew la pregunta de uno de los gemelos, mientras se acercaba al auto con lentitud, para después sacar sin hacer esfuerzo alguno los dos baúles, ante la mirada asombrada de los dos gemelos.
- Woah, él es realmente fuerte. - exclamó uno de los gemelos, viendo sin poder creerlo como el adolescente con gran facilidad se encargaba de cerrar el coche y llevar los dos baúles hacia la casa sin mostrar ni un signo de esfuerzo o cansancio por la carga que alzaba.
Para cuando Andrew se adentró en la casa, ya se encontraba algo más relajado y preparado para soportar los grititos de la hija de Julius.
Lo siguiente sucedió rápido que antes de que Andrew pudiera darse cuenta los gemelos ya habían convencido a su padre de que ellos serían los que le enseñarían la casa al invitado y donde dormiría.
- ¡Por aquí! - dijo uno de los gemelos, con una gran sonrisa en su rostro, antes de comenzar a caminar junto con su hermano hacia las escaleras.
Andrew suspiró y después de dirigirle una mirada furiosa hacia la espalda de su padrino, quien se dirigía en esos instantes hacia la cocina junto con su pequeña hija, se marchó tras los gemelos, llevando consigo su baúl.
Eric y Mark lo esperaban al lado de las escaleras, con unas idénticas sonrisas impresas en sus rostros.
- ¿Puedo llevar yo tu baúl? - preguntó uno de los gemelos.
- Esta muy pesado, no conseguirás subirlo por las escaleras. - respondió Andrew armándose de paciencia, mas al ver que el chico iba a insistir soltó el baúl, dispuesto a dejar que lo intentara sólo para que no comenzara a molestarlo.
Eric, que era el que había hecho la pregunta a pesar de que el vampiro no lo sabía y no le interesaba saberlo, se adelantó y tomó la manija del baúl con ambas manos para después tratar de levantarlo, haciendo toda la fuerza posible sin conseguir más que alzarlo unos centímetros del piso antes de que el pesado baúl se le resbalara y cayera de nuevo.
Andrew le dio al chico una mirada que decía claramente 'te lo dije' antes de tomar el baúl con una sola mano, para sorpresa de los dos chicos.
- ¿Me acompañarán a mi habitación o no? - preguntó Andrew con el tono más suave que consiguió, uno tono seco que consiguió que los dos chicos subieran las escaleras más rápidos que una flecha y que después lo guiaran a su habitación igual de rápido.
- Ehh… seguro que mamá va a terminar de hacer la comida dentro de poco así que… - dijo uno de los gemelos desde la puerta de la habitación en la que se quedaría Andrew, justo después de que el chico entrara a la habitación y dejara el baúl al lado de la cama.
- ¿Quieres que te ayudemos a desempacar? - terminó de decir el otro gemelo, para disgusto de Andrew.
- No, por ahora no voy a desempacar nada. - dijo Andrew dándose media vuelta después de observar por completo la habitación y posando sus ojos en los gemelos, los cuales sintieron el extraño impulso de dar un paso hacia atrás lentamente antes de salir corriendo, como si supieran que había algo mal con aquel chico.
Andrew no le dio importancia a la reacción de los dos chicos, él no aceptó ir a la casa de Julius sólo para hacer amistad con los hijos, sino para pasar tiempo con su padrino.
- ¿Quieres que te mostremos la casa? - le pregunto uno de los gemelos, armándose de valor para dar un paso adelante.
- No es necesario. Pueden irse si quieren, yo tengo que escribir una carta antes de bajar. - dijo Andrew, buscando alguna manera poco drástica de deshacerse de los dos molestos chicos.
- ¿Pero como podrás llegar a la cocina… - comenzó Eric, adelantándose un paso para ponerse al lado de su hermano.
- … si no conoces el camino? - terminó Mark, sonriéndole a Andrew al mismo tiempo que su hermano.
- Ya lo encontraré. - musitó Andrew, buscando la paz que había sentido justo después de alimentarse, deseando que volviera a él aquel bello sentimiento, ahora comprendía por que había vampiros que bebían todas las noches, por el placer de lo que provocaba.
- No, no, no lo harás… - dijo Eric.
- Así que nos quedaremos aquí a esperar que termines de escribir para llevarte. - completó Mark la idea de su hermano.
- Como gusten. - masculló Andrew al tiempo que se daba vuelta para abrir su baúl.
No había siquiera levantado la tapa cuando escuchó los pasos de los dos chicos y poco después vio como se sentaban en la única cama que había en la habitación, a menos de diez centímetros de él.
- ¿Qué llevas a Hogwarts? - preguntó uno de los dos chicos, inclinándose ligeramente hacia delante para poder ver mejor lo que había en el baúl, encontrándose con la tapa negra de un gran libro, sin ningún título a la vista.
- Wow¿¡estudian de libros tan grandes como ese!? - exclamó Mark estirando su mano y tomando el libro antes de que Andrew pudiera evitarlo.
El vampiro inhalo una gran cantidad de aire en busca de paciencia y los dejó examinar su libro sin siquiera fijarse antes cual era, dedicándose a buscar un poco de pergamino, alguna pluma y tinta, no queriendo aparecerlos frente a él de la nada, al menos no frente a ese par de gemelos curiosos.
- ¿'El arte de las artes oscuras'? - leyó Eric el titulo en voz alta, más preguntando con curiosidad que aterrorizándose por el contenido del libro.
Andrew levantó de golpe la cabeza al oír el título del libro, preguntándose por que diablos había puesto el libro que le había mandado Tom hacía poco en el baúl, siendo que sabía que iba a ir a la casa de su padrino.
- Este no es un libro del colegio. - dijo Mark al tiempo que leía el índice, sorprendiéndose ante la cantidad de maldiciones oscuras que allí se mencionaban e incluso de algunos nombres que no había oído jamás pero que sonaban igual de aterradores.
- Devuélvanme ese libro. - dijo Andrew al tiempo que se ponía de pie, escuchando unas pisadas que se acercaban por el pasillo.
Mark y Eric intercambiaron un par de miradas antes de pararse de un salto y tratar de correr hacia la puerta, rodeando a Andrew. Claro que no contaron con la velocidad sobrehumana que tendría el chico, quien consiguió tomar el libro y esconderlo tras él justo cuando su padrino abría la puerta.
- Papá… - comenzó Eric mirando a Andrew con una expresión algo extraña en su rostro, mas el sólo hecho de ver la mirada que le dirigió el vampiro lo hizo callar.
- ¿Si, Eric? - preguntó Julius, mirando a su hijo con una ceja enarcada.
- ¿Mamá ya terminó de hacer la comida? - pregunto Mark al notar la mirada que le había dado el adolescente a su hermano.
- Justo venía a llamarlos para comer. - dijo Julius ahora sonriendo abiertamente.
- ¡Genial! ya me estaba dando hambre. - dijo Andrew con un tono bastante realista que hizo reír a su padrino. El vampiro había aprovechado la distracción de su padrino y había tirado del libro dentro de su baúl con un rápido movimiento, bajando la tapa tan rápido que ningún ojo humano habría sido capaz de notar sus movimientos.
- Seguro que sí. - se burló su padrino, sabiendo que el chico se encontraba más que saciado en aquellos momentos.
Eric y Mark dirigieron una mirada a las manos de Andrew todavía tras su espalda y se sorprendieron enormemente al notar que allí no había nada, desviaron sus ojos hacia el baúl, para ver si el chico había arrojado aquel libro allí y se encontraron con el baúl completamente cerrado, con todas las trabas puestas.
Julius no notó las caras de sorpresa que portaban sus hijos ya que Andrew se encargó de distraerlo mientras lo sacaba de la habitación y hacía que lo llevara hacia el comedor, sintiéndose ligeramente culpable por engañar a su padrino y ocultarle cosas, mas no era nada que pudiera llegar a sacarle el sueño.
Eric y Mark se abalanzaron sobre el baúl apenas su padre salió junto con Andrew de la habitación y se llevaron la gran sorpresa de descubrir que el baúl estaba firmemente cerrado.
- Hermano… creo que quizás… - comenzó Eric, sin despegar sus ojos de la cerradura del baúl.
- Sí, será lo mejor… pero¿cuándo lo haremos? - preguntó Mark, con sus ojos fijos en esa maldita cerradura que les impedía satisfacer su curiosidad.
- Hoy a la noche, mientras duerme. - dijo Eric y volteó a ver a su hermano al mismo tiempo que su gemelo levantaba la cabeza para mirarlo.
- Espero que tenga un sueño profundo. - dijo Mark antes de reír divertido.
- ¡¡Chicos¡¡Se enfría la comida!! - gritó Marie desde el piso inferior.
Mark y Eric, con su plan ya trazado en sus mentes, bajaron corriendo con sendas sonrisas surcando sus rostros.
El almuerzo pasó rápido, entre risas y comentarios, sobre todo por parte de Julius y Andrew, quienes parecían querer ponerse al día por todo lo que hablaban, casi sin tocar su comida.
Gracias a algún santo que se compadeció del pobre Andrew, los dos gemelos tuvieron que salir con sus amigos después del almuerzo para festejar el cumpleaños de vaya a saber quién y el moreno tuvo tiempo de sobra para hablar tanto con Julius como con Marie y olvidarse así de las molestas palabras que habían estado escritas en el pequeño pergamino que Tom, su maldito e insensible Tom le había enviado.
La noche llegó antes de lo esperado para Andrew, quien no se había dado cuenta del paso del tiempo tan entretenido como estaba hablando con su padrino. El moreno se encontraba ya mucho más tranquilo, ya no se sentía molesto por la carta de Tom y había olvidado completamente el pequeño incidente con los hijos de Julius.
La cena transcurrió aun más deprisa que el almuerzo y el vampiro se encontró con que eran las doce y no tenía nada más que hacer, había enviado ya la carta a Alex, informándole donde estaría durante las pequeñas vacaciones y todo lo que había sucedido desde la última vez que se habían visto, también se había dado un largo baño, leído unos cuantos capítulos del libro que su pareja le había prestado y enviado una carta a Tom maldiciéndolo con palabras secas y duras más acordes al mismísimo señor oscuro que a él, además de aprovechar para informarle en donde estaría sólo por si llegara a necesitarlo en caso de extrema urgencia, dejándole bien claro que no lo molestara a no ser que fuera extremadamente importante porque de otro modo no le contestaría.
Después de dar unas últimas vueltas por la habitación, poniendo todo en orden, se resignó y se recostó, dispuesto a dormirse aun cuando no tenía ni pizca de sueño.
Andrew se quedó dormido no mucho después, pensando en Augusto y en lo bien que le vendría verlo de nuevo.
Horas después, justo cuando el reloj daba las tres y media, la puerta de la habitación de Andrew se abrió sin hacer ruido y un par de sombras ingresaron a la habitación en el más puro de los silencios, con una seguridad que sólo da la practica.
Una de las pequeñas sombras le hizo señas a la otra y después de que le dijera algún cambio imprevisto en el plan ambos se dirigieron hacia el baúl que se encontraba ahora a los pies de la cama.
Una de las sombras sacó de su bolsillo una larga varita que se notaba no era suya y, apuntando con ella a la cerradura del baúl, susurró lo más bajo e inaudible que pudo un encantamiento que habían aprendido hacía unos años y que ayudaba a que pudieran hacer sus bromas.
La cerradura hizo un pequeño 'clic' y las dos sombras sonrieron abiertamente, sin saber que aquel pequeño ruidito había despertado al vampiro que había estado durmiendo plácidamente en su cama.
Eric, todavía en silencio tomó el libro, mientras que Mark comenzaba a revisar de manera poco ruidosa el resto del contenido del baúl.
- ¿Qué creen que están haciendo? - preguntó Andrew en un suave susurro, asomando su cabeza por encima de la tapa de su baúl para que los chicos pudieran verlo.
Aquel susurró para los dos chicos fue casi como un grito y no pudieron evitar sobresaltarse al saberse atrapados.
- E-estábamos… - susurró Eric bastante nervioso, al tiempo que disimuladamente le pasaba el libro a su hermano y él lo escondía tras su espalda.
- Queríamos… ver el libro pero…- continuó Mark buscando rápidamente en su cabeza alguna mentira creíble, como en sus planes nunca había entrado la posibilidad de que el chico se despertara no habían inventado ninguna mentira antes de ir.
- … no lo encontramos así que… - prosiguió Eric, siguiendo la idea de su hermano, que consistía básicamente en huir sin levantar sospechas ni rencores.
- ahora nos vamos. - susurraron los dos gemelos al mismo tiempo, dándole fin a aquella serie de frases casi incoherentes y nerviosas.
- Deténganse ahí. - dijo Andrew esta vez en voz alta, cansado de los susurros aun cuando fueran una bendición a sus oídos si consideraba que todo el día había estado escuchando los grititos de la hija de Julius.
Los dos gemelos, que ya se habían puesto de pie para huir rápidamente de la 'escena del crimen' se detuvieron abruptamente, casi como si les hubieran lanzado un hechizo.
- Dejen el libro en el baúl. - musitó Andrew, cansado de tantas molestias juntas, '¿Qué no puedo tener al menos una semana de paz y tranquilidad?' gritó mentalmente, sin exteriorizar su molestia.
- Pero si nosotros no lo… - comenzó Mark mas una mirada de los brillantes ojos de Andrew lo hizo desistir de decir una mentira.
Eric observó extrañado los brillantes puntitos verdes que parecían resplandecer en la oscuridad, dándole al adolescente un aspecto escalofriante, entonces desvió la mirada y observó los ojos de su hermano, los cuales a penas de notaban debido a la oscuridad que había en el cuarto, entonces volvió a mirar al adolescente y frunció el ceño confundido¿cómo rayos podían brillar tanto los ojos de alguien en la oscuridad?.
Mark pareció captar lo mismo que su hermano ya que cuando se inclinó para dejar el libro al mismo tiempo se acercó unos centímetros al moreno, observando fijamente sus ojos.
- ¿Qué? - preguntó Andrew de mala manera, ignorando el descubrimiento de los dos chicos, ignorando también que como recién acababa de despertarse y todavía se encontraba un poco desorientado no había recordado retraer sus colmillos ni ocultar cualquier trampa normal de los vampiros, las cuales despertaban inconscientemente mientras él dormía.
- ¡Mier… - exclamó Mark en voz alta al notar los colmillos, pero no pudo acabar la palabra ya que su hermano le había tapado la boca con ambas manos para que no gritara de aquella manera y despertara a sus padres con el grito.
- ¡Cállate! - le gritó Eric a su vez en un susurró enfadado, notando por primera vez los largos colmillos del chico al haberse acercado un paso para callar a su hermano. - ¿¡Qué rayos son esos colmillos!? - exclamó en un susurró, casi con miedo, recordando lo que había sucedido cuando el chico había llegado a su casa, los largos colmillos que él traía y que había cubierto con un hechizo para evitar las preguntas.
Los dos chicos nuevamente llegaron a unas misma conclusión al mismo tiempo y se horrorizaron ante ella.
- T-tú…. - susurró Mark dando un paso atrás junto con su hermano.
- mor-mordiste a… - susurró el otro chico.
- papá. - terminaron ambos casi sintiendo pánico.
Andrew maldijo en voz baja al tiempo que veía a los dos chicos caminar hacia atrás, rumbo a la puerta pero sin dejar de observarlo, como para poder evitarlo si él llegaba a lanzarse contra ellos… Su mente trabajó a velocidad sobrehumana y sin siquiera pensar demasiado llegó a una abrupta decisión, lo lamentaba por su padrino pero no se quedaría ni una sola hora más en aquella casa, aunque antes de huir debía evitar que los gemelos hicieran algo muy drástico… como decirle a otras personas lo que él era.
Ante los aterrados ojos de los gemelos el vampiro se desvaneció y lo próximo que supieron era que estaban escuchando a alguien cerrar la puerta y darle un par de vueltas a la llave, dejándolos encerrados allí, con el vampiro.
- Ustedes chicos, - susurró la voz de Andrew desde la puerta y los dos chicos voltearon abruptamente. - tendrán que hacerme un favor. - Andrew les sonrió de una manera tan macabra que los gemelos se vieron atravesados por varios escalofríos, tal y como decía su Tom, a veces el miedo es la mejor manera de imponer poder y conseguir obediencia, se recordó el vampiro mientras su sonrisa se hacía aun más malévola.
- ¿Q-que… - tartamudeó Eric.
- … q-quieres? - completó Mark también tartamudeando.
Andrew bufó enfadado, incluso en aquellos momentos los gemelos hablaban de esa manera tan molesta.
- Ustedes deben conocer a muchos magos… ¿me equivoco? - preguntó el adolescente con una voz suave y sedosa, al tiempo que caminaba hacia la cama, pasado por al lado de los dos muchachos en el proceso, quienes se tensaron enormemente ante la cercanía. Al ver que los dos niños no contestarían decidió continuar con lo que estaba diciendo. - Y supongo que lo primero que harán en cuanto salgan de aquí será ir corriendo a contarle a esos magos lo que soy, para que ellos se 'encarguen' de mi. - prosiguió Andrew como si nada, adivinando cuanto pensamiento pasara por las mentes de los muchachos frente a él.
- ¿Y qué si hacemos eso? - preguntó Eric, armándose de valor para hacer la pregunta, aunque sin moverse ni un centímetro hacia el vampiro.
- Eso sería un pequeño inconveniente para mi, ya que ellos no saben lo que soy. - dijo Andrew con un tono casual, como si hablara del tiempo en vez de su futuro y el de los dos gemelos.
- ¿Nos matarás? - preguntó Mark después de inhalar una gran cantidad de aire para hacer esa pregunta, necesitando tranquilizarse antes de hacerla.
- No necesariamente. - respondió Andrew después de unos instantes, para alivio de los dos chicos.
- ¿Qué tenemos que hacer? - preguntó Eric después de un largo silencio.
- Sólo guardar silencio, Julius ya lo sabe pero…
- ¿¡Ya lo sabe!? - chilló Eric.
- ¿¡Y aun así te permitió venir!?
Andrew dio gracias a todos los cielos por haber puerto en su cuarto un hechizo de silencio antes de irse a dormir, de otro modo se habrían despertado todos… incluso los vecinos.
- No pasaré toda mi noche negociando con ustedes, niños, así que tienen dos opciones: o prometen guardar silencio o yo modificaré sus memorias. - les espetó Andrew.
Los gemelos se miraron y asintieron al mismo tiempo, agradeciendo mentalmente por los libros de magia que habían leído, Mark levantó la varita que no había notado hasta ese momento que tenía entre sus dedos y apuntó con ella al vampiro antes de exclamar el nombre del hechizo que creó una bola de luz tan poderosa como la del sol.
Inmediatamente después de tirar el hechizo los dos niños voltearon y corrieron hacia donde estaba la puerta, pensando que de seguro el vampiro estaría agonizando en el piso pero sin poder verlo ya que la luz los había cegado momentáneamente.
La risa del vampiro sonando a pocos pasos frente a los dos chicos los hizo detenerse de golpe.
- ¿De donde sacaron la idea de que la luz del sol me haría daño? - preguntó Andrew entre risas, no podía creerlo, lo último que pensó que harían esos dos niños era atacarlo y sin embargo se habían atrevido a hacerlo, guiándose por las ideas tontas que todos tenían de los vampiros, quizá no fuera necesario irse de aquella casa.
- ¿Eh? - la voz confundida de Mark sacó aun más risas al adolescente.
- ¿Cómo puede ser que estés vivo? - preguntó Eric con incredulidad.
Andrew dejó de reír para esbozar una pequeña sonrisa astuta, al tiempo que se apoyaba contra la puerta.
- ¿Qué les parece si hacemos un trato? - preguntó con una voz suave e intrigante, buscada especialmente para atraer la curiosidad de los gemelos.
- ¿Qué clase de trato? - preguntaron los dos chicos al mismo tiempo, desconfiados.
- Yo puedo darles una instructiva clase acerca de vampiros si ustedes se quedan callados acerca de que yo soy uno. - sugirió Andrew unos instantes después de desechar la idea de comprarlos con un par de escobas veloces y el mapa completo de Hogwarts.
- ¿Y para qué nos serviría tu clase acerca de vampiros? . nuevamente los dos muchachos hablaron al mismo tiempo, ocasionando que Andrew dejara de sonreír unos instantes.
- Para que no les vuelva a suceder esto. - dijo Andrew con simpleza, pensando que quizás si habría sido mejor 'comprarlos'. - Aunque dudo que se vuelvan a cruzar con un vampiro en toda su vida. - rió el adolescente, sabiendo que a él lo habían atrapado por estar medio dormido, ese par no tendría oportunidad alguna con un verdadero vampiro.
- En ese caso…
- … ¿por qué no cambiamos la clase…
- … por una serie de preguntas?
Andrew gruñó por lo bajo cuando los dos gemelos comenzaron nuevamente con el 'habla uno, completa el otro y terminan juntos'.
- De acuerdo, pero las preguntas para las que no estén preparados para saber la respuesta no las contestaré. - les advirtió el vampiro.
Esta vez los gemelos no necesitaron ni intercambiar un par de miradas, sabiendo que el otro pensaba lo mismo se sentaron frente al vampiro, dejando la varita entre los dos para que cualquiera pudiera tomarla.
- Primera pregunta¿cuántos años tienes? - preguntó uno de los gemelos para sorpresa de Andrew, quien creyó que le preguntarían otras cosas, por ejemplo cosas acerca de la guerra, entonces recordó que eran niños y que él no se había molestado en ningún momento de leer su mente pensando que podría averiguar sus movimientos futuros.
- Uhmm… - consideró por unos instantes mentirles, mas después decidió que ese tipo de información no iba a hacerle daño alguno. - Tengo 34. - les dijo sonriendo divertido.
- ¿Tenías 17 cuando te convirtieron? - preguntó el otro gemelo.
- No, tenía 16.
- ¿Cada cuanto tiempo te alimentas? - preguntó uno de los dos sin darle tiempo al vampiro para pensar algo siquiera.
- Dos meses.
- ¿Cómo es que puedes salir a la luz del sol?
El resto de la noche continuó con ese tipo de preguntas, que además cumplieron con la función de distraer a Andrew de sus problemas, e incluso no mucho tiempo después llegó a reír con algunas cosas que le preguntaban los dos niños.
Justo cuando Andrew ya estaba decidido a quedarse allí el resto de la semana el llanto de la hija de Julius interrumpió una de las preguntas de los gemelos y taladró los sensibles oídos del vampiro, quien no pudo evitar llevarse las manos a los oídos, buscando evitar oír los grititos.
- ¿Qué te sucede? - preguntó uno de los gemelos extrañado, ya que si bien los gritos de su hermana eran molestos tampoco era para aquella mueca de dolor que se formó en el rostro del adolescente.
- Me alimenté hace poco y ahora mis sentidos son mucho más sensibles, esos llantos me están matando. - susurró Andrew bajando forzadamente sus manos al notar que se veía ridículo de aquella manera.
- ¡Papiiiii! - el llanto de la niña se hizo aun más audible cuando ella salió al pasillo y corrió hasta la habitación de sus padres, pasando justo frente a la puerta de la habitación de Andrew.
- No, - gruñó el vampiro. - definitivamente no me quedaré una semana con esos gritos. - dijo al tiempo que se ponía de pie con un movimiento tan veloz que los dos gemelos se sobresaltaron.
Casi al mismo tiempo los dos chicos tomaron la varita y apuntaron con ella al moreno.
- ¡No matarás a July! - exclamaron a unísono los dos gemelos.
- ¿Eh¿Quién dijo algo de matar a la niña? - preguntó Andrew al tiempo que se dirigía hacia donde se encontraba su baúl y sacaba un poco de ropa para cambiarse. - Díganle a Julius que lo siento pero que prefiero algo de paz para mis pequeñas vacaciones. - dijo Andrew quien sin ganas de cambiarse del modo lento tomó su varita y con un simple movimiento ya se encontraba vestido con ropa casual.
El moreno guardó todas sus cosas en tiempo récord, encogió el baúl en cuanto terminó y lo metió en su bolsillo junto con su varita al tiempo que volteaba a ver a los dos niños.
- Un placer pasar la noche en vela con ustedes, no se olviden de cumplir su parte del trato o me veré obligado a borrarles la memoria si me entero de que hablaron de más. - les dijo Andrew antes de sonreírles y desaparecer de allí, dejando la habitación tan intacta como si nunca hubiera estado allí.
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Snif snif... no puedo, no quierooooo!!! tengo que terminarla dentro de poco y no quieroooo... mi pobre bebé, la segunda historia que subí desde que comencé a escribir... y tengo que terminarla dentro de unos capítulooooosssss!!! buaaaaaaaa!!! TT.TT no querooooooo...
De cualquier manera, dejando de lado mis lloriqueos, espero que les haya gustado el cap (aunque en lo personal me pareció un asqueroso y patético intento por alargar el fic U.Ú) y que m dejen muuuuchioooosss reviews n.n
Bye, beshosss!!! los quero mis bonitos lectores y voy a odiar tener que terminar esta historia dentro de un par de caps. T.T
