Mil millones de disculpas por el mega super hiper atraso!!! no me dí cuentas, se los juro!!!!!, perdonenme plissss. Este cap es más o menos de relleno, pero igual, espero que les guste
Falta poco para el final
Muchas gracias a todos aquellos que han tenido la buena onda de comentar este fic!!!
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5.-- ¿Una cita?
-¿Quieres que te ayude a pedirle a Ann que salga contigo?—Preguntó Sakuno totalmente incrédula.
-Pero no lo digas tan fuerte. —Momochiro hizo una mueca de falsa satisfacción, mientras que Sakuno se limitó a llevarse ambas manos a la boca para guardar silencio, aunque claro, esto momochiro no podía verlos, pues él solo veía a un Ryoma con ambas manos en la boca.
-Pero, es que yo…-Sakuno no sabía que decir, porque ella no era Ryoma y por lo tanto, no sabía que haría él en esta situación.
-¿Tú que?—se extrañó Momo: jamás había visto así a su amigo.--¿Me vas a ayudar si o no?
-S-si. —tartamudeó ella, creyendo que eso sería lo que supuestamente haría Ryoma por su amigo.
-Bien, entonces, mañana en la tarde, vendré por ti. —Momochiro echó andar su bicicleta, volteándose para regresar al camino. —Allí te digo que haremos…--dijo, ya distante de él.
"Espero Sakuno" Pensó ella para si, mientras agitaba su mano como símbolo de despedida para su amigo "Que no te metas en más líos"
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Sakuno anduvo varios minutos por las calles; por la simple razón, de que no recordaba la dirección exacta de la casa de Ryoma, por lo que tuvo que dar varias vueltas por aquellas calles que comenzaban a oscurecerse poco a poco. Finalmente, dio con la casa de Ryoma.
En la entrada, el padre de Ryoma parecía estar esperándolo.
-Te has tardado mucho. —le dijo a Sakuno, apenas entró a la casa—Hay una chica que desde hace un buen rato te espera. —estas últimas palabras fueron pronunciadas en un tono pícaro, cambiando radicalmente de tono
"Una chica esperándome" Pensó Sakuno, sin hablarle a su padre.
-Parece que le gustas en serio—comentó su padre, llevando su mano a su mentón—Si, si, la juventud… ah…-dijo cerrando los ojos, para luego abrirlos nuevamente y agregar. —Aunque esta chica es algo antipática ¡¡Se parece mucho a ti!
Sakuno dejó su bolso en el recibidor, sacándose rápidamente las zapatillas para entrar a su casa. Quería comprobar si sus sospechas eran ciertas, mismas que fueron aclaradas apenas entró a su habitación.
Allí estaba él, mejor dicho, estaba su cuerpo: el cuerpo de Sakuno Ryusaki sentado en la cama, en sus brazos descansaba un minino que ronroneaba cada vez que este le acariciaba el lomo: El minino era el único que sabía en el fondo que aquel era su verdadero amo.
-Ejemm—pronunció ella para que él notara su presencia. Ryoma levantó la mirada.
-Al fin llegaste…-dijo el de manera sarcástica.
Sakuno avergonzada, se sentó a su lado. Karupin salió de los brazos de Ryoma
-Lo siento.-se disculpó ella avergonzada
-¿Por qué e tardaste tanto? Hace más de una hora que te espero…
-Esto… me perdí—contestó ella sonrojándose por la vergüenza
Ryoma la miró con una expresión de nada en el rostro: como si supiera que aquello era muy normal en ella.
-Y¿Por qué has venido?—le preguntó, para desviar el tema, aunque al parecer, había vuelto a meter la pata
Ryoma frunció el seño ante aquella pregunta
-¿Qué no es obvio?—preguntó el desviando su mirada de ella. —Vengo aquí para recuperar lo que es mío
Sakuno se sonrojó al tener a Ryoma sentado a su lado. Bajó la mirada.
-Es verdad: este cuerpo te pertenece solo a ti
-Haré cualquier cosa por recuperar lo que es mío, Pero…--Ryoma cerró los ojos por un instante. —Para ello necesito de ti
Sakuno se sonrojó totalmente
Se escuchó un ruido a las cercanías. Ambos se volvieron su vista hacia la puerta.
Ryoma se levantó de la cama sigilosamente, mientras Sakuno se quedó sentada inmóvil mientras lo contemplaba dirigirse hacia la puerta de la habitación que permanecía cerrada.
Ryoma giró la perilla para abrirla.
Apenas la puerta fue abierta, Nanjiro calló al suelo: lo que era una clara prueba de que este había estado espiándolos.
Sakuno miró aquella escena extrañada.
Rápidamente Nanjiro se levantó del suelo, fingiendo que nada había pasado, y, fingidamente saludó a ambos chicos que lo miraban fijamente.
-Ejemm—balbuceó Nanjiro.--¿Les traigo algo de comer?—preguntó para encubrir que estaba allí con el único fin de espiarlos
-No.-contestó Ryoma. —Nosotros vamos a salir.
-Entiendo…-murmuró Nanjiro tratando de buscarle varios sentidos a las palabras de la chica, que en realidad, era su hijo
-Vamos, sakuno—la llamó el chico. Ella, toda sonrojada, lo acompañó fuera de la habitación
-Adiós. —dijo la chica al pasar por el lado de Nanjiro, este sonrió
"Hay, mi hijo, mi pequeño hijo"—pensó Nanjiro con los ojos cerrados y asintiendo con la cabeza.-"Cuando vuelva a casa, habrá sido ya todo un hombre". Pensó él, viéndole el doble sentido de las palabras que ambos chicos habían conversado en privado
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-Guauuu. —dijo la chica impresionada apenas salieron de la casa.-Ryoma¿Cómo supiste que tu padre estaba espiándonos?
-Siempre lo hace, estoy acostumbrado. —contestó él sin darle mayor importancia al asunto.
-Ahh.-Sakuno se sentía avergonzada por no saber como llamar la atención de su príncipe.
-Por cierto Sakuno. —él se detuvo en su andar, haciendo a la vez que ella se detuviera también --¿sabes tú acaso por qué cambiamos de cuerpos?—le preguntó, sin verla a la cara
Sakuno se quedó pensativa unos minutos, tratando de recordar como había empezado todo el día anterior.
-Ayer. —explicó ella. —Ayer me devolví a la escuela porque había olvidado algo. —comenzó a relatar ella con la mirada agacha. —M e devolvía a la escuela a buscarlo, pero, justo en el camino, vi una tienda nueva y por curiosidad, entré a verla: allí una joven me vendió una Ponta, y luego volví a la escuela para buscar mí libro de matemáticas y allí tú…
-… tomé la Ponta que tú estás bebiendo, ya veo, con que eso fue. —dijo pensativo. —No tiene mucho lógica, pero tampoco lo tiene que hayamos despertado en el cuerpo de otra persona. —sentenció al fin
-¿Y entonces?...
-Ven.-Ryoma cogió la mano de Sakuno para empezar a correr.
-¿a dónde vamos?—preguntó ella toda sonrojada al ver que su amado le había tomado la mano.
-A la tienda: la buscaremos, a la joven: probablemente ella sepa como hacer que regresemos a la normalidad
-Tienes razón. —se impresionó ella, viendo que su príncipe aparte de guapo y deportista, era también muy listo
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-¿Estás segura de que era aquí?—le preguntó Ryoma dudoso, mirando cada uno de los locales de aquella calle.
-Si, estoy cien por ciento segura.
-¡Pero yo aquí no veo nada!—concluyó él después de ver cada una de las tiendas.
-Probablemente se trate de magia. —Balbuceó la chica. —Yo tampoco nunca había visto aquella tienda antes, y así como de la nada apareció, de la nada desapareció
-Entonces ¿Qué vamos a hacer?—Ryoma frunció el ceño. Como se notaba que no le agradaba para nada aquella situación
-Nada por el momento, creo: ya está haciéndose tarde y debemos volver a casa.
-¿Propones que sigamos así un día más?
-No nos queda de otra supongo…
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-¿Aló, Ann?—Momochiro llamaba por teléfono desde su habitación: se había antes tomado un tiempo para pensar si llamarla a ella o no.--¿Ann?—preguntó, apenas del otro lado de la línea
-¿Eres tú Momo?—la voz de la joven sonó desde el otro lado de la línea telefónica.--¿Por qué me llamas?-preguntó ella, viendo la hora en su reloj pulsera: era ya bastante tarde para hacer llamadas sin ningún motivo
-Yo…--su voz se cortó, algo en la garganta le impedía hablar. Aunque ella no estuviera frente a él, algo le hacía sentir incómodo, quizás solo fuera simplemente, por lo que quería preguntarle.--¿Aceptarías salir conmigo mañana?—dijo al fin, todo sonrojado y cruzando los dedos de la otra mano del dedos, mientras que la otra sostenía el teléfono.
Del otro lado se hizo un silencio prologado.
-¿A que hora nos reunimos?—habló la chica, después de varios segundos. Momochiro sonrió victorioso
-A eso del medio día, En el cine. —Respondió él entusiasta.--¿Te molestaría que Ryoma y su chica nos acompañaran?—preguntó él nervioso.
De la otra línea se escuchó una risita infantil
-¿Una cita doble entonces? –preguntó ella animosa.
-Si te molesta entonces….
-Creo que será divertido. —Rió Ann—Entonces, te veo mañana, Momo
-Adiós, Ann, esperaré ansioso a que llegue mañana
Al cortar el teléfono, Momochiro hizo un gesto de Gloria
Suena el teléfono en la casa de los Echizen a eso de las once de la noche
-¿Momo-sempai que quieres?—Sakuno contestó el teléfono algo molesta, pues la habían despertado de su sueño
-Llamé a Sakuno-chan, ella aceptó
-¿Aceptó que?—se extrañó Sakuno
-Mañana, a mediodía en el cine, tú y yo tendremos una cita doble¿qué te parece?
Sakuno soltó el teléfono de la impresión ¿Una cita con su príncipe?
Continuará…
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