HACIA LA BATALLA

-Joven Cascada-nuevamente la princesa estaba recostada, pero esta vez era la mañana y acababa de despertar-La busca su familia.

La chica despertó en su glamoroso cuarto, una ventana inmensa que dejaba ver todo su jardín con cortinas blancas, un cuatro altísimo y con fuentes a su alrededor.

Ella se puso su bata celeste con bordes de piel blanca, y unas pantuflas de piel también.

-Cassy creo que ayer empezamos con el pie izquierdo-decía el príncipe que se encontraba al pie de la escalera con flores a su alrededor, por lo menos 100 flores debían haber.

-Oh no tu!-dijo ella y dio la media vuelta volviendo a su cuarto.

-Pero...-era inútil que el gritara pues ella no se iba a dar vuelta-Necia!-grito el joven y con su espada destrozo las flores.

-Príncipe Saku ¿que ocurre?-preguntaba el Rey

-Su hija!-dijo el de mala gana-Mas vale que se apresure con el tramite del matrimonio, sabe que luego de la batalla de las 4 naciones se desatara la guerra de los cardinales, y los de sangre azul tenemos los días contados-dijo el joven poniendo su espada en frente de la nariz del Rey.

Este se quedo mudo ante el joven, y aquel guardo su arma y salio por la puerta principal, el Rey observo las flores y luego las escaleras en su mente vino la imagen su hermosa hija.

-Si supieras Cassy, me matarías!-dijo el y se arrodillo ante las flores recogiendo los pétalos de esta.

En la habitación, con sus cortinas y su ventana abiertas recibiendo todo el aire que podía, y controlando el agua de su jarra de agua, haciendo miles de cosas y practicando lucha, luego dejo caer el agua, y observo las flores que estaban en su mesa de noche al lado de su cama, y luego de observarlas sintió el agua en ella y lo extrajo, le costo poco, era realmente demasiado buena, pero la princesa no podía luchar, la princesa no podía saber mas que hacer dos figuras con el agua, la princesa no podía salir a las calles, la princesa no podía tener amigas tenia que juntarse con esas aduladoras, la princesa prácticamente vivía como un esclavo, algo repentino llamo su atención, en su alfombra que daba a la entrada de guardarropas, un papel "La batalla de las 4 naciones", pensó al leerlo.

-¿Cascada la princesa? JA!-dijo ella, pero la idea era tentadora- Mejor dicho...yo jamás participare, pero se quien lo hará.-una idea acababa de cruzar su mente y no pararía hasta llegar donde quería.

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-LO LAMENTO ¿SI?-Gritaba Galya a su padre mientras este le arrojaba cascotes de tierra y ella con tierra-control los evitaba.

-¿LO LAMENTO?, ¿SABES LO MUCHO QUE HACEMOS POR TI TU MADRE Y YO PARA QUE NO HAYAS ENTREGADO EL CARBON?-el hombre era robusto de gran estatura con cabello largo atado en una coleta y ojos ambarinos.

-UNA VEZ QUE NO HAGO LO QUE DICEN Y SIGO MIS INSTINTOS-dijo la joven

-ERES UNA DESHONRA!-decía la madre con una fotografía en sus brazos.

-DILO ANDA MADRE DILO!-gritaba Galya.

-¿Que diga que?-dijo esta como desentendida.

-QUE DIGAS QUE SHYA ERA MUCHO MEJOR HIJA QUE ELLA!-grito el padre a todo pulmón y se sentó en un pedazo de roca.

-¿QUE SE SUPONE QUE HAGA?-dijo la muchacha con sus ojos a punto de llorar-ERA MI HERMANA Y ME DUELE TANTO COMO USTEDES SU MUERTE!!-y abandono el lugar corriendo alejándose de su hogar.

Shya, siempre ella, lamento no serlo, y no solo era buena hermana, si no que la hija perfecta también, nunca seré ella "La rebelde Galya", no será jamás Shya la perfección en persona, lamento no serlo, pero aun mas lamento esto, me iré de casa hacia "La batalla de las 4 naciones", y espero que esto los haga recapacitar de quien y cuan poderosa soy, seré tan buena maestra Tierra que ellos mismos pedirán de rodillas que perdones estos 5 años de malos tratos, estos 5 años de tortura, estos 5 años de pobreza, estos 5 años de desdicha sin igual.

La joven Galya, estaba cerca de un arroyo, un pequeño mamífero comenzó a seguirla al parecer un cuadrúpedo, ella dio la vuelta, lo sentía a través de la tierra, miro a su alrededor pero no era nada, pero seguía sintiendo sus pasos, y nuevamente cuando se da la vuelta una liebre-gato, una pequeña la seguía hacia rato.

-Oh pequeña ¿que haces por aquí?-le dijo tomándola, y esta se retorcía queriendo que la bajen.-Ya veo otra que no le gusta la esclavitud, bien me voy por este camino, debo ir a conseguir mi titulo, y el joven Zadin se vera caer ante la joven del reino tierra-dijo y la dejo a la liebre que la siguió un tiempo mas.

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-Oye Issay, ¿vienes esta noche?-preguntaba la joven Emiko mientras tomaba el te con un par de nómades aprendices mas.

-¿A donde?-preguntaba el joven con entusiasmo.

-Ya sabes, chicos, chicas, ¿vendrás verdad?-decía ella coqueteando con el.

-Supongo...-dijo algo nervioso el joven.

-Bien, pues te espero allí!-dijo ella y le beso la mejilla muy sutil.

El joven se quedo unos minutos atontado, y luego un amigo suyo lo miro con risa, su mejor amigo desde que tenia memoria, dormía en el mismo cuarto y con el compartía todos sus secretos.

-¿Con que te gusta Emiko?-decía el chico de ojos negros.

-Si, ya sabes es linda chica, y la conozco hace mucho tiempo.

-Ya veo-dijo este y se levanto para retirarse.

-Oye, Hiroko ¿tu iras a esa fiesta de esta noche?-le preguntaba a su amigo Issay.

-Ya lo creo-dijo este con una risa en su rostro y luego salio de donde ellos estaban.

El joven nómade quedo en su lugar pensando, no sabia bien en que quizás en que Emiko era una chica muy linda, o quizás en que quería mas arroz, pero en algo estaba pensando y atrofiaba su mente.

-Issay!-llamaba uno de los monjes.

-Si-dijo el joven saliendo de su transe y poniéndose frente a frente con el.

-Eres uno de los candidatos para asistir y representar a los nómades Aire-dijo el monje enseñando el papel de la batalla de las 4 naciones.

-Pero...señor sin ofender, no quiero participar, no me interesa-dijo el chico rascando su cabeza.

-¿He oído bien?-preguntaba este

-Si señor, ha escuchado a la perfección, creo a menos que sea sordo y no lo sepa-decía ingenuo el muchacho.

-Iras Issay, así que empaca, la primer batalla en el Templo del Este, competirás con los demás nómades y de allí veremos quienes son los mejores de cada zona-decía el monje entregándole el papel.

-Pero señor!...-

Era inútil, el monje había dado media vuelta negando escuchar una replica, Issay no quería participar, el año pasado había llegado hasta la final, luchando con Zadin, pero no fue posible ganarle, pues aquel muchacho hacia 5 o 6 años que ganaba toda batalla que se le pusiera en frente era el mejor maestro fuego adolescente. Issay fue hasta su cuarto, en una de las torres mas altas, donde dormía con su amigo Hiroko, estaba nervioso, no quería asistir de nuevo, los recuerdos del año pasado eran suficientes.

-¿Ocurre algo?-en la puerta de su habitación se encontraba Emiko, con una sonrisa en su rostro.

-Ehm...no ¿por?-pregunto el reponiéndose en su alcoba, estaba de cabezas, eso lo ayudaba a pensar.

-No todos los días veo nómades aire tan preocupados, dime la verdad-ella se había puesto a su lado.

-Oh pues, si, la verdad ocurre, no quiero volver a la batalla de las 4 naciones-decía el joven ahora mirando hacia el vació mientras hablaba

-Ya veo, pero piensa, si ganas le quitaras el titulo al odioso de Zadin-dijo ella-Además...yo confió en ti-y diciendo eso lo beso en la boca sin esperar respuesta de el ni nada, aquel beso fue tan inesperado para Issay aunque siendo sincero se sentía calido.-Sin miedo Issay-dijo ella y salio del dormitorio.

-Sin miedo...-se dijo a si mismo y se recostó con una sonrisa.

El joven se preparo, ya era medianoche, y la fiesta en el cuarto de huéspedes de las nómades aire estaba repleta de gente para la fiesta, Issay espero a Hiroko, pero el no estaba allí, así que se encamino solo, toco la puerta y una muchacha de cabello castaño abrió sus ojos y lo recibió.

-Issay bienvenido-dijo ella y lo hizo pasar, ya estaba lleno de nómades de todas las edades.

-¿Has visto a Emiko?-dijo el, y una chica a su lado rió

-Si la he visto, pero no creo que pueda entenderte Issay en estos momentos-dijo ella y reía mas, mientras que la otra le hacia un gesto como que se callara.

-¿Que ocurre?-preguntaba Issay que olfateaba Gato encerrado.

-Emiko se encuentra en la última sala-dijo la muchacha que reía.

Issay se encamino por un pasillo, y allí estaba una puerta cerrada, no decía nada, solo era de madera, el giro el manubrio y la abrió a la puerta de par en par para encontrarse con Emiko y Hiroko besándose, parecía que ninguno obligaba al otro, ambos se dieron vuelta, e Issay miraba perplejo.

-No, Issay no creas que...-decía Emiko apresurándose a tomarlo de la mano.

-Issay no estábamos...-decía el amigo.

-No es necesario explicaciones chicos, pásenla bien sin mi, adiós-dijo el muchacho y se arrojo de la ventana, para que con aire control cayera perfectamente sobre otra torre y así ir de brinco en brinco hasta su alcoba, sus ojos se humedecían, llego hasta allí, y comenzó a destruir todo, su bronca era inmensa, el creía que podía destruir todo el templo si se lo proponía, peor debía hallar su centro así no perder el control, pero que demonios!!, su mejor amigo, y la chica de sus sueños estaban besándose y lo peor es que ambos sabían, no sabia que le daba mas bronca, pero lo mejor, era que mañana se iría, ahora si de una vez por todas se iría, hacia la batalla, ya no había mas humillación, no importaba perder contra Zadin, o contra quien sea.

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-Hijo!-decía una mujer de cabello negro enrulado, con una nariz perfecta.

-Madre, ya se lo que dijo papa, pero este año no habrá...-decía Zadin.

-Amor, por favor, sabes que tu padre no lo hace para mal de nadie.-decía ella mientras lo abrazaba

-Pero no quiero ser "Zadin el invencible"-decía el con un gesto malo en su rostro, se encontraba en su habitación un lugar muy calido espacioso, lleno de dibujos suyos luchando, con encabezados como "Zadin sigue en pie", "No hay manera de apagar el fuego de Zadin".

-Para mi siempre serás Zadin mi niño!-dijo ella apretujando sus mejillas-

-No tampoco-dijo el riendo

-Hijo, hazlo por nosotros, este es tu ultimo año, te lo prometo-dijo ella y tomo su mano.

-¿Y como harás con papa?-dijo el con un rostro algo asustado.

-Ja!, lo he convencido de casarse, esto no tardara mucho, mientras prepárate, en una semana comienza la Batalla regional del Fuego-control-decía ella mientras le otorgaba un abrazo.

-Lo se-dijo el con una sonrisa-Madre ¿te encuentra bien?-

-¿Yo?-dijo ella con una risa simpática en su rostro-Ya sabes mantener a tu padre y a 5 hijos, no es fácil, pero se lleva-

-No quiero desilusionar a mi padre-decía el joven-Pero quiero tener una vida normal.

-Tu padre ya esta orgulloso de ti sin que hagas nada, el te ama hijo mío!-y con esto la dama abandono el cuarto del joven.