Bueno a todos los que han leido mi fic les doy las grasias, y creanme que todos los reviews son bien recibidos, aqui les traigo el cuarto capitulo espero que les agrade y tengan paciencia para saber el misterio de esta historia, todo esta explicado pero conforme a los capitulos bueno les dejo que lean .

Sesshoumaru y Aome

Capitulo cuatro: LA LEYENDA.

En la mansión de los Betancourt un joven de cabello plateado y mirada dorada se pasea de un lado a otro tratando de poder pensar en algo para conquistar a la mujer que poseía esa mirada castaña tan fría como el hielo mismo, pero como lograrlo ya que en la dichosa fiesta ni siquiera un momento llamó su atención, de pronto una voz varonil lo desvía de sus pensamientos para hacer que este se enfurezca.

-Vaya hermanito hasta que te veo haciendo algo útil -dijo un joven de mirada ámbar y cabellos plateados mientras bajaba por las imponentes escaleras.

-Sesshoumaru... no me molestes ahora que no estoy de humor para tus cosas -respondió Inuyasha dándole la espalda a su apuesto hermano el cual solo sonrió de una forma imperturbable y burlona.

-¿Qué sucede?... la odiosa de Kikyo no te hace caso ¿verdad, pero ¿Sabes? eso no es de mi incumbencia...-rió leve y maliciosamente -¿Donde esta mi padre? -preguntó Sesshoumaru con arrogancia.

-No... -contestó secamente Inuyasha sentándose en uno de los sillones rojos de la sala y cruzando los brazos.

-Bueno inútil, sigue usando tu cerebro para ver si esa mujer te hace caso -respondió Sesshoumaru dando media vuelta para así salir al jardín.

Mientras tanto en el jardín, sentado en una banca blanca, cerca de las bellas rosas, esta un señor maduro de cabello plateado sostenido en una coleta y una mirada dorada que mira hacia el horizonte, descansa con paz y tranquilidad.

-Padre... Buenos días tenga usted -dijo una voz fría y altanera dirigiéndose educadamente al señor Betancourt

-Hijo mío ¿Cómo amaneciste hoy? -pregunta Inutaisho volviendo la mirada hacia su hijo mayor quien tomaba asiento a un costado de él.

-Con un duda muy grande, padre ¿Usted sabe algo de una pequeña casa ubicada cerca de la mansión de los Higurashi? -preguntó Sesshoumaru con curiosidad, pero sin dejar atrás su frialdad.

-Así es hijo, esa casa es muy antigua, desde que era muy pequeño me han contado que en su interior se encuentra una joya muy valiosa, que hasta ahora es muy codiciada -decía Inutaisho hasta que una voz interrumpió el relato.

-¿Una joya muy codiciada?... ¿Qué clase de joya es? -preguntó con curiosidad un joven que se acercaba al señor de ojos dorados.

-Así es hijo mío es muy codiciada por el poder que representa, ya que él que pueda poseerla podrá pedir cualquier deseo, solo que tiene un pero... -hizo una pausa para darle un sorbo al vaso de jugo que tenia en la mano -Se dice que la joya escogerá a la persona que pueda poseerla -dijo Inutaisho antes de ser interrumpido por uno de sus apuestos hijos.

-¿Pero como es posible eso? -preguntó Inuyasha, era evidente que le interesaba esa dichosa joya.

-Inútil... deja de interrumpir a nuestro padre -ordenó Sesshoumaru tan arrogante como siempre volviendo la mirada hacia su progenitor que aclaraba la voz para seguir relatando aquella historia.

-Pues aun nadie sabe con certeza, pero lo que se dice es que escogerá a una mujer pura, que no tenga rencores en el corazón, ya que tiene que transmitir la misma pureza que la joya, sin embargo si una persona de malas intenciones se apodera de dicha joya esta lo absorberá por completo para así purificar su alma y tomarla para generar mas poder en su interior, según tengo entendido que la familia Higurashi ha sido la encargada de proteger esa joya, ya que casi todos los herederos han sido mujeres, y como ya lo han visto muy bellas damas -terminó de decir con una sonrisa picarona observando a sus dos hijos -Pero Sesshoumaru...¿Porqué me lo has preguntado? -preguntó Inutaisho con gran curiosidad, pero el apuesto hijo solo se levantó y volvió una mirada fría a su padre.

-Después lo veré padre, necesito hablar con usted a solas -respondió Sesshoumaru marchándose a paso firme hacia los establos.
Inuyasha estaba plasmado por la historia que le había contado su padre que por su mente pasó la idea de apoderarse de la tan intensa joya, pero lo mas probable es que una de las herederas de los Higurashi ya la tuviese en su poder, pero que clase de poder tenia y que era capas de hacer, aun era un misterio para el joven de mirada dorada.

-Padre... Y ¿Qué posibilidades hay que la joya ya este en manos de una de las hijas de la señora Midoriko? -preguntó Inuyasha con interés.

-No lo se hijo mío, ya que desde hace un tiempo que no se ha escuchado de esa joya, ya que se dice que los Higurashi la escondieron en un lugar muy especial -respondió Inutaisho levantándose de la banca -Bueno Inuyasha, tengo cosas que hacer así que nos vemos luego -dijo caminando hacia la mansión.

El joven de mirada dorada y cabello plateado solo observó como su padre se adentraba en la mansión, era evidente que la curiosidad lo mataba, y no se detendría hasta averiguar lo que realmente era capaz de hacer la tan codiciada joya, pero lo que mas le intrigaba era que su hermano mayor se interesara en preguntar por esa joya, tal vez él sabia algo sobre eso, pero cómo lo sabría, todo era un revoltijo para él.

Entre tanto Sesshoumaru toma su majestuoso caballo color negro, para después salir galopando de sus jardines en dirección a la mansión de los Higurashi.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------- Entre tanto en la mansión de los Higurashi una joven mujer observa como su hermana pasea por los jardines, en su mirada refleja felicidad al ser acariciada por el suave viento. La mirada fría de una joven llena de furia trata de disimular el desagrado hacia Aome, ya que desde hace mucho tiempo no la soporta, pero nadie sabe por que desprecia tanto a su hermana, si eran muy unidas de pequeñas hasta que cierto día Kikyo dejó de jugar con Aome, quien siempre ha sido muy enérgica y amorosa con todo aquel que se le cruzara en el camino.

FLASH BACK

En la mansión se escuchan pequeñas risillas y unos piecitos que corren de un lado a otro, mientras una señora observa detenidamente a su hija mayor que solo esta quieta en medio del patio con su mirada fría y distante.

-Vamos Kikyo...vamos a jugar -grita una niña de mas o menos 5 años con una mirada dulce y cabello azabache que es acariciado por la brisa, se acerca a la niña de 7 años que solo la mira cortantemente.

-No quiero Aome -responde Kikyo en un tono molesto, pero la pequeña Aome la toma de la mano

-Vamos quiero enseñarte algo...vamos -insiste la pequeña mientras jala a su hermana que solo la observa y decide seguirla, pero en su mente se cruzan una serie de dudas al ver que se alejan de la mansión poco a poco.

-¿A dónde vamos? -pregunta Kikyo de una forma frívola, pero la joven solo sonrió cerrando los ojos castaños que poseía, caminaron hasta unas plantas colgantes que ocultaban una puerta de madera vieja -Aome ¿Qué demonios es esto? -preguntó Kikyo un tanto molesta.

-Shhh... la señora perla se enojará -respondió la pequeña niña poniendo su dedo índice en sus labios, sacó de su bolsita del vestido que llevaba una llave, la cual Kikyo nunca había visto.

-¿De dónde sacaste eso? -preguntó la hermana mayor de Aome susurrándole, aunque su tono seguía siendo altanero y descortés.

-Papá me lo regalo, dijo que debía cuidarlo mucho -respondió Aome abriendo la puerta que estaba enfrente de ellas, al entrar Kikyo se sorprendió al ver la casa de un solo cuarto muy conservada, con la mirada glacial observó detenidamente todo el lugar hasta que una luz de color rosa hizo que volviera la mirada hacia una puerta en la pared, caminó hacia ella pero su hermanita la detuvo -No... No vayas ahí -dijo la pequeña Aome sujetando el brazo de Kikyo que solo se enfrasco en esa luz tan calida.

-Y ¿Por qué no puedo ir? -preguntó Kikyo indiferentemente empujando a su hermana menor -Yo hago lo que quiera -respondió la niña de mirada glacial mientras sujetaba la perilla de la puerta, en ese momento Aome cubrió sus ojos con las manos y una voz femenina pronunció el nombre de Aome. Este hecho hizo que la pequeña Aome se desmayara, quizás del susto o tal vez para que no escuchara lo que la voz iba a decir.

-Tu no eres la elegida... -dijo aquella voz femenina que se escuchaba detrás de la puerta, pero Kikyo trato de girar la perilla -Tu no eres la elegida -volvió a repetir la frase aquella voz.

-Entonces ¿Quién es la elegida? -preguntó Kikyo molesta pero sin soltar la perilla de la puerta, pero la luz se formó mas brillante hasta que la voz volvió a decir la misma oración que antes -¡Maldición!... dime quien es la elegida -decía cubriendo sus castaños ojos de la luz cegadora que desprendía la puerta.

-Aome... Aome -dijo aquella voz mientras se desvanecía la luz, por la mente de la joven de mirada glacial pasaban pensamientos rencorosos.

-"¿Porqué ella?... Si es muy torpe y llorona, además ¿Qué es lo que se encuentra detrás de esa puerta?... debe ser algo muy valioso" -pensó la joven, de pronto los ojos castaños de su hermana menor se abrieron

-Kikyo... ¡buaaa! -empezó a llorar Aome -¡buaaaa... sniff... buaaa! -no paraba, estaba muy asustada, además Kikyo se empezaba a desesperar ya que no gozaba de mucha paciencia.

-¡Ya cállate! ... no eres mas que una llorona -gritó Kikyo molesta, para así lograr que su hermana se callara -Ahora vamonos de aquí, este es un lugar muy malo y no quiero que vengas de nuevo ¿Entendiste? -ordenó la niña de cabello azabache tomando a Aome del brazo.

FIN DEL FLASH BACK Ò.ó33

De pronto una voz grita su nombre desde el jardín, a pesar de convivir todo el día con ella aun le desagrada que pronuncie su nombre, pero no puede salir de su casa, ya que su terquedad cree que podrá poseer el tan codiciado tesoro de la familia.

-¡Kikyo!... porqué no sales de ahí, las flores y los campos están muy lindos -dice una joven de cabello negro saludando con el brazo, moviéndolo de un lado a otro, cerrando sus castaños ojos y proporcionando una bella sonrisa.

-No quiero salir -respondió la poseedora de la mirada mas glacial de la familia -Tengo cosas mas importantes que hacer -dijo cerrando sus ojos y levantando el rostro de una manera muy vanidosa.

-Bueno... -dijo Aome resignándose -Entonces ¿Puedo tomar tu caballo? -preguntó alegremente entrelazando los dedos y colocándolos frente a ella, cerca del rostro.

-¿Si te digo que "Si" me dejaras en paz? -preguntó Kikyo tratando de parecer accesible, claro que Aome dijo que si, ya que le encantaban esos esplendorosos animales -Esta bien, llevatelo y aléjate de mi lo mas que puedas -dijo Kikyo dándole la espalda a su hermana para después desaparecer entre los pasillos de la mansión.

Con la autorización de su hermana, Aome se dirigió a las caballerizas donde se encontraba el caballo blanco de Kikyo, iba tan contenta a pesar de las palabras de su hermana, que era evidente que no la aguantaba, aunque no lograba entender el porque del comportamiento de Kikyo, ya que de pequeñas jugaban muy bien, pero en fin, no era la ocasión de pensar en eso; cuando llegó a las caballerizas se encontró a un pequeño que jugueteaba en la paja, así que Aome se acercó a él.

-Hola pequeño... ¿Cuál es tu nombre? -preguntó con una sonrisa tierna, poniéndose en cunclillas para estar a la altura del niño.

-Me llamó Shippo -respondió el niño devolviéndole una calida risita a la joven de cabello azabache -Eres muy bonita -dijo Shippo haciendo que Aome se sonrojara provocando una sonrisilla al pequeño.

-Y dime Shippo... ¿Qué haces tan solito en este lugar? -preguntó Aome tomándolo de la mano, pero el pequeño de cabello rubio y ojos verdes solo sonrió, de pronto una voz familiar se escuchó fuera del establo.

-Shippo... ¿Donde estas?... Shippo -decía aquella voz masculina que poco a poco se acercaba a donde se encontraban Aome y el pequeño.

-Aquí estoy... -respondió Shippo mientras soltaba la mano de Aome para ir al encuentro de su tío, el cual entró a buscarlo.

-Señorita Aome... dígame ¿Qué es lo que hace aquí tan sola? -preguntó el joven de cabello negro de tez morena, que estaba tan sorprendido de encontrarla ahí ya que su madre y hermana no la dejaban acercarse a los establos.

-Pues vine por el caballo blanco -respondió Aome con una sonrisa para después acercarse al majestuoso animal, pero el joven solo la observó.

-Señorita, usted sabe que no puedo dejar que se lo lleve sin autorización de su hermana -dijo Kouga un tanto nervioso, pero la joven de castaños ojos simplemente acariciaba al bello animal.

-No te preocupes Kouga... mi hermana Kikyo me dio permiso de tomarlo prestado, así que prepáralo, que voy a montarlo ahora mismo -contestó Aome volviendo la mirada hacia Kouga quien estaba muy sorprendido por la respuesta de la joven.

-Vamos tío Kouga... la señorita quiere el caballito -dijo el pequeño Shippo jalando un poco la ropa de joven de cabello azabache, el cual obedeció a la señorita Aome.

-Ya esta listo señorita... -dijo Kouga después de colocar la silla al caballo -Señorita... tenga mucho cuidado -advirtió el joven un tanto preocupado ya que todos los que conocían a la familia Higurashi sabían que a la hija menor de Midoriko no se le permitía tomar ni uno de los caballos que poseía la familia y por tanto no sabia montar estos animales, pero su sorpresa fue aun mayor ya que al parecer el caballo ya estaba acostumbrado a que la joven lo montara.

-Grasias Kouga... ya me voy -dijo la joven Aome tomando las riendas del animal -Espero verte pronto Shippo para poder jugar contigo -advirtió Aome para después comenzar a cabalgar hacia campo abierto, el cual era propiedad de sus padres, el pequeño Shippo se despidió de ella moviendo su mano de un lado a otro.
continuara...

Bueno espero que les haya gustado este capitulo, (vaya Kikyo y Midoriko que son tan malas con Aome ¿verdad, pero no se preocupen pronto les dara una sorpresa) asi que esperenla .

Comercial: si les gustan las historias llenas de intriga y romance los invito a leer mi segundo fic: "El misterio del amor" /pareja: Sessho&Aome/ la trama es de una abogada que debido a algo en su pasado se vuelve fria y calculadora al igual que arrogante, pero su pasado encierra cosas que definiran su futuro. /De: Aomelamasbonita. Chequenlo y manden reviews, kejas sujerencias, reproches, demanda, matanzas, etc...