Bueno amigos de Fan fiction aqui les dejo el quinto capitulo de esta historia, poco a poco se iran entrelazando cada cosa en este asunto de la perla. Espero que les agrade y que manden reviews.

Sesshoumaru y Aome

Capitulo cinco: LA ENVIDIA

Los pasos de una mujer hacen que todos tiemblen al saber que esta molesta, aunque nadie comprende por que, ya que es hija de una gran familia reconocida por un valioso tesoro; pero la joven mujer solo puede pensar en lo injusto que era que su hermana menor fuese la que se apoderaría la Shikon No Tama. No era posible que siendo la primogénita de la importante familia se le negara ese derecho.

-Madre... ¿Porqué no fui yo?- pregunta con arrogancia una joven de mirada fría -Yo soy su hija mayor, debería tener ese privilegio -reclamó Kikyo volviendo la mirada hacia la ventana -Ella ni siquiera sabe lo que hace - dijo con decepción mientras su madre solo la observaba.

-No deberías de decir eso, tu hermana tiene muchas cualidades, demás es muy amable contigo -excuso Midoriko colocando sus manos en los hombros de su hija -Hija mía... no te pongas así, tu eres muy especial... -dijo antes de que Kikyo regresara la mirada glacial hacia ella.

-No es justo... si soy tan especial por que no se me otorgo a mi la perla -dijo la joven apartando las manos de su madre -No puedo creerlo... no lo creo y no lo acepto... -exclamo para después salir corriendo hacia su habitación con lagrimas en los ojos castaños.

Al entrar a la enorme habitación se encontró a una joven de cabello negro y tez blanca, sus ojos rojo-oxido se enfrascan en la señorita Higurashi que solo le dedicó una mirada fría y cortante, para después recostarse en la majestuosa cama que se encontraba en medio de la recamara.

-¿Se encuentra bien Señorita Kikyo? -pregunta la joven de ojos rojo-oxido un tanto preocupada, pero solo recibió un "No" a secas -Dígame por favor lo que le ocurre, sabe que en mi hay una mujer dispuesta a escucharla -respondió Kagura acariciando el cabello lacio de la joven que solo cubría su rostro con la almohada.

-Lo de siempre Kagura... volví a discutir con mi madre por culpa de la tonta de Aome -respondió Kikyo secando las gotitas de agua salada que estaban en sus mejillas que poseían un color rosado.

-Señorita... No debería de preocuparse por eso, ya que usted tiene muy bien controlada a su hermana y le aseguro que ella no haría nada que pudiese perjudicarle a usted -aseguro Kagura con una sonrisa maliciosa haciendo que Kikyo escuchara atenta a su sirvienta.

-Explícate... -ordenó Kikyo sentándose a la orilla de la cama, recuperando la frialdad de sus ojos y el color de su piel -¿Qué es lo que tienes en mente? -pregunta la joven Kikyo con curiosidad.

-Pues vera si usted.
-
Mientras tanto una joven de tez blanca sueña despierta recordando cada momento de la fiesta que se había celebrado la noche anterior, además arreglaba la habitación de la hija menor de Midoriko. Ya era tarde, y en toda la mañana no había visto a la joven de sonrisa angelical que siempre la saludaba, así que se acerco a la ventana para ver a través de esta.

-"No esta... me preguntó ¿Dónde estará, al parecer no estas en el jardín, pero si es su lugar favorito..."-se dijo a si misma tratando de saber donde estaba la señorita Aome -"Mm... Será mejor que le pregunte a alguien "-dijo en voz alta para después salir de la habitación.

Al bajar las escaleras encontró a un joven de tez morena acompañado de un pequeño de ojos verdes que sonreía alegremente, Sango se acerco a ellos para preguntarle acerca de la señorita Higurashi.

-Pues salió con el caballo blanco de la señorita Kikyo -respondió Kouga no muy convencido ya que aun no podía creer que Aome supiera montar a caballo -Dime Sango... ¿Desde cuándo la señorita Aome sabe montar un caballo? -preguntó Kouga con curiosidad haciendo que la joven de cabello negro se pusiera nerviosa y se sorprendiera por la pregunta.

-Pues... ella aprendió desde hace mucho, solo observaba como lo hacia su hermana para después practicar en la noche, cuando todos estaban dormidos -respondió Sango susurrando para que su madre y hermana de Aome no se dieran cuenta.

-Bueno creo que no tiene mucha importancia... Ah si mira el es Shippo, mi sobrino -dijo Kouga mostrando al pequeño que estaba entretenido con las cosas que se encontraban en el gran salón.

-Vaya... pero casi no se parece a ti -responde Sango colocándose en cunclillas frente al niño, pero en ese momento entró la señora Higurashi, haciendo que Sango se levantara apresuradamente.

-Buen día señora Higurashi -saludaron ambos jóvenes cortésmente, pero Midoriko solo los observó detenidamente para después acercarse a Sango de una forma muy amenazante.

-¿Dónde esta mi hija? -preguntó Midoriko con un tono frío, pero Sango no sabia si contestarle con la verdad ya que haría muchas preguntas acerca de ese tema -¡Responderme! -ordenó la señora Midoriko sin cambiar la expresión desafiante de su rostro.

-No... No lo sé -respondió la joven titubeante bajando la mirada café, sabia que estaba diciendo una mentira de nueva cuenta y todo por la señorita Aome.

-Y tu... ¿No sabes donde esta? -preguntó Midoriko a Kouga pero recibió la misma respuesta, era indudable que la encubrían de lo cual Midoriko ya se había percatado -Esta bien... cuando llegue díganle que quiero hablar con ella -ordenó la señora Higurashi para después dirigirse a la biblioteca de la mansión. Ambos jóvenes dieron un suspiro de alivio, siempre tenían que encubrir a la joven de mirada castaña.

-Kouga... Quiero que vayas a buscar a la señorita Aome mientras yo veo la forma de que no la descubran -dijo Sango tomando a Shippo de la mano -Yo cuidare de él... no te preocupes -respondió Sango con una sonrisa nerviosa.

-¿Pero que harás? -preguntó Kouga un tanto preocupado, pero la joven solo se despidió diciendo que todo estaría bien, después salió hacia la recamara de la joven de castaños ojos, en cuanto a Kouga salió inmediatamente al jardín para poder buscar a Aome.
-
Las pesuñas de un imponente caballo hacen retumbar el suelo a causa de la velocidad, la mirada fría y dorada se enfrasca en el extenso camino, mientras en su mente rondan dudas, el relato que había escuchado era más que increíble, pero seria la única explicación para aquel suceso que había visto.

-¿Cómo es posible¿Será tan poderosa aquella joya?...-se preguntaba a si mismo, estaba tan confundido, ya que no había una explicación coherente para lo que sus oídos habían escuchado, de pronto la silueta de una mujer a lo lejos hizo que este frenara bruscamente.

-¡Detente precioso! -exclamó la mujer haciendo que él caballo de color blanco como la nieve se hiciera para atrás logrando pararse en sus dos patas traseras -Buen día -saludó Aome acercándose al joven de cabello plateado que se mantenía quieto frente a ella.

-Buenos días señorita Aome -respondió el joven Sesshoumaru al ver de cerca a la joven que poseía la mirada mas dulce de toda la familia Higurashi.

-Oh... Es usted -dijo Aome con agrado -Creí que se trataba de alguien mas -aseguró sonriendo y bajando del caballo -Dígame joven Sesshoumaru... ¿Que lo trae por aquí? -preguntó la joven de cabello azabache mientras amarraba las riendas del caballo a un árbol donde diera mucha sombra para el caballo.

-Pues... no tengo por que darle una razón -respondió de forma altanera haciendo que la joven Aome solo lo mirara con un poco de indiferencia.

-Tiene usted razón... disculpe mi intromisión -dijo Aome para después caminar en sentido contrario a donde se encontraba Sesshoumaru observándola -Con su permiso -dijo volviendo instantáneamente la mirada hacia él.

-¿A dónde va? -pregunta Sesshoumaru, pero la joven solo sigue caminando, así que el joven de cabello plateado decide seguirla, ya que nadie se iba sin darle una respuesta.

Mientras caminaban, Aome decidió desviarse del camino, entrando a unos arbustos algo estrechos, lo cual hizo que Sesshoumaru tuviera ciertas complicaciones, pero aun así decidió seguirla, cuando pudo divisar un hermoso río, con el agua que parecía de cristal, Aome se oculto detrás de una roca y ahí se despojo de gran parte de su ropa quedando semidesnuda para así entrar de prisa a dicho río, el joven de mirada imperturbable estaba mas que sorprendido al ver el acto que había realizado la joven Higurashi.

-¿Qué cree que hace? -preguntó Sesshoumaru quitándose el saco que llevaba, uno color café, muy distinguido, largo hasta sus rodillas -Salga por favor, puede enfermarse -dijo el joven con un tono frió pero a la vez preocupado, pero Aome solo sonreía.

-No se preocupe, no pasa nada, solo quería entrar un momento -dijo Aome como excusa, para así salir del río, Sesshoumaru se acerca sigilosamente y le coloca el saco -Grasias joven Sesshoumaru, pero ¿Porqué me ha seguido? -pregunta la joven de mirada castaña con unos mechones de cabello negro en el rostro debido a lo mojados que estaban.

-Ya le dije que no tengo por que dar explicaciones de mis actos -responde el joven de mirada ámbar con frialdad, haciendo que la joven dé media vuelta, dándole la espalda.

-Vaya Joven Sesshoumaru, es usted tan... típico -contestó Aome en un tono sarcástico sin voltear, dejando al descubierto sus suaves hombros mientras sostenía el saco en la parte de adelante.

-Tan típico he -dijo en un tono amenazante acercándose poco a poco a la joven que solo esperaba a que él se aproximara, para así empezar a correr -¿A dónde va?... ¡espere! -dijo Sesshoumaru tratando de hacer que volviese aquella jovencita traviesa, pero solo se escondió detrás de la misma roca donde se había despojado de sus ropas -"Qué mujer tan extraña" -se dijo a si mismo dando el tiempo necesario para que Aome pudiese cambiarse.

-Ya estoy lista, disculpe por haber mojado su elegante saco, pero si me permite lo llevare a mi casa para secarlo -dijo la joven de mirada dulce saliendo de entre las rocas, en cuanto a Sesshoumaru estaba tan distraído que no presto mucha atención -Joven Sesshoumaru... grasias -dijo Aome sonriendo delante de él.

-No importa, pero que mujer tan extraña es usted, con todo respeto -dijo el joven de cabello plateado mientras Aome colgaba el saco en la rama de un árbol, sonrió para si misma, ya que era normal que creyera eso, debido a su comportamiento.

-Extraña he... pues mi hermana dice que soy mas tonta que nada -dijo con una risilla, como si se tratase de algo normal -Bueno entonces ¿Nos vamos? -preguntó la joven dándole la espalda a Sesshoumaru, que solo la miró con indiferencia, aunque en su interior solo se hacia una pregunta "¿Porque estoy sintiendo esto?".

-Y ¿A dónde vamos? -preguntó el joven de mirada ámbar que comenzaba a caminar detrás de Aome.

-A donde sea... eso es lo de menos -respondió Aome de una forma muy relajada, era evidente que disfrutaba mucho pasear por el campo, aún el joven de cabello plateado no sabia la razón por la cual le llamaba la atención aquella chiquilla, nunca se había interesado por alguien así, era tan diferente a las mujeres con las que había estado.
-
En una habitación de un miembro de la familia Betancourt, un joven recostado en una enorme cama en actitud despreocupada enfrasca su mirada en el techo, por su mente pasan ideas sin sentido, aun sigue pensando en la codiciada joya, de como obtenerla, de pronto el sonido de la puerta lo saca de sus pensamientos para exclamar un "Adelante" engreído, a la habitación entra un joven de cabello negro y ojos azules.

-Buen día Inuyasha... -saluda Miroku con amabilidad, pero el joven Betancourt solo le dirige una mirada tajante -¿Sucede algo malo? -pregunta Miroku acercándose a Inuyasha.

-Sabes Miroku... existe una misteriosa joya que tiene el poder de concederte cualquier deseo -respondió el muchacho poseedor de la mirada dorada.

-No, no lo sabia... y ¿Dónde se encuentra esa dichosa joya? -pregunta el joven de ojos azules tomando una silla y sentándose cerca de donde se encontraba Inuyasha.

-En la mansión de los Higurashi -respondió sentándose en la orilla de la cama, colocó sus dedos en la barbilla -Pero lo malo es que solo una mujer de esa familia puede poseerla -respondió Inuyasha un tanto desanimado.

-No veo cual es el problema, por que no tratas de enamorar a una de ellas para que te ayude a tenerla -sugirió el joven sonriendo -Al fin son unas mujeres muy lindas -dijo Miroku en un tono suave como si recordar algo hermoso.

FLASH BACK .!

En el enorme salón de fiestas entra un joven de cabello negro, trata de encontrar a su amigo que le dijo que asistiría a esa celebración, de pronto ve a una joven hermosa para sus ojos azules que se enfrascan en el rostro de la mujer. Esta tan nervioso que no se atreve a acercarse por temor a ser rechazado, pero logra notar que se aproxima ella mientras el joven la observa detalladamente, desde su cabello negro sostenido en una coleta hasta su bien formada figura, pero lo que mas le llama la atención son esos ojos cafés que desprenden alegría y preocupación a la vez.

-¿Gusta una copa de vino? -pregunta Sango amablemente, pero no recibe una respuesta del joven de ojos azules -Disculpe... ¿Gusta una copa de vino? -vuelve a preguntar, pero esta vez Miroku sonríe de una forma muy especial provocando que la joven se sonroje.

-Claro que si... muchas grasias -responde Miroku tomando la copa con una sola mano -Y dígame ¿Cuál es su nombre? -preguntó cortésmente mientras la joven sonreía de una manera muy tímida.

-Me llamó Sango, señor -respondió la joven de ojos cafés los cuales enfrasco en Miroku quien no dejaba de mirarla, estaba encantado con la preciosa Sango.

-Mucho gusto señorita Sango, mi nombre es Miroku Tanner -advirtió tomando la suave mano de Sango y depositando en ella un calido beso -Permítame decirle que es usted una dama muy hermosa -dijo después de soltar la mano de Sango, la cual estaba más avergonzada que nada.

-Muchas grasias joven Tanner, pero tengo que irme... -dijo la joven inclinándose un poco -Con su permiso, me retiro... -afirmó Sango para después dar media vuelta y perderse de la vista del joven de cabello negro que estaba mas que encantado, y pensaba en volverla a ver, aunque en ese momento no sabia que iba a suceder.

FIN DEL FLASH BACK . !

-¡Miroku... Miroku! -gritaba el joven de mirada dorada -Vamos Miroku reacciona -decía Inuyasha sosteniéndolo de los hombros y agitándolo, haciendo que el joven de ojos azules volviese a la realidad.

-¿Qué sucede Inuyasha?... ¿Ya tienes la solución a tu problema? -preguntó el joven de tez blanca al poseedor del cabello plateado que solo se quedó pensando un poco.

-Pero hay un inconveniente... No se que joven tendrá la joya, por que a mi me simpatizó mucho la señorita Kikyo -dijo Inuyasha para quedarse pensativo, Miroku solo lo observaba divertidísimo ya que era la primera vez que veía a Inuyasha tan interesado en algo -Pero la señorita Aome también es linda y muy amable -dijo el joven de mirada dorada.

-Vamos Inuyasha... el único método es acercarte mas a esa familia -respondió Miroku en una voz un tanto sarcástica, haciendo que el joven Betancourt sonriera como si fuese lógico lo que le había dicho su amigo.

-Tienes razón Miroku, eso haré -dijo Inuyasha levantándose de la cama -Quédate a comer, cocinará mi padre, ya que despedí a la cocinera -dijo el joven con una sonrisa altanera.

-¿La despediste?... ¿Porqué? -preguntó el joven Tanner con sorpresa, pero Inuyasha solo respondió que no le gustaba su comida, era evidente que era un joven mimado y caprichoso, muy diferente a su hermano mayor, por que a pesar de su frialdad y arrogancia trataba a la gente de servicio con respeto.

-Esta bien me quedare a comer -respondió Miroku un tanto desanimado, al escuchar lo que había hecho Inuyasha con la cocinera, pero así era el hijo menor de Inutaisho.

Continuara

Bueno si desean matar a Inuyasha o a Kikyo solo avicenme para que yo les ayude. Comentarios, sujerencias,quejas, advertencias, consejos, reclamos, criticas, amenazas, etc... manden Reviews, todos seran leidos y tomados en cuenta.

COMERCIAL:Si te gustan las historias llenas de amor y conflicto te recomiendo que leas "El misterio del amor", es una creacion de su servidora, tambien es de la pareja de Sesshoumaru y Aome... se las recomiendo igual manden reviews por fa.