Bueno amigas y amigos lectores aqui les traigo el noveno capitulo de esta historia, he leido sus reviews y me da mucho gusto que sigan mi fic, la verdad es que me desepcione un poco por que una de mis historias no dio mucho resultado y por eso la quite (EL MISTERIO DEL AMOR), pero como se han interesado ya la publique de nuevo, bueno me tarde un poco en actualizar este fic, por que estube algo atareada, entre la escuela, mi trabajo y mis asuntos personales no me habia puesto a seguirlo y mucho menos traer este capitulo, pero despues de darme un tiempo, aqui esta, espero que lo disfruten... Inuyasha no me pertenece, pero si lo quiero mucho (¬¬!! aunque haga sufrir a mi linda Aome) o.O ademas AMO a mi Sessho... Agradesco que se hayan tomado la molestia de leer mi fic y les agradesco infinitamente las criticas, sean buenas o malas, para mi toda opinion cuenta. Ok ok, ya me cayo para que puedan leer -!
Una acotacion... soy Melanie!!, por si interrumpo y me dicen algo mis personajes

Sesshoumaru y Aome

Capitulo Nueve: EL ROBO

Los calidos rayos del sol entran por la ventana y tocan un rostro de tez blanca, los cabellos azabache descansan sobre la almohada y unos cuantos traviesillos en el rostro de una joven de ojos castaños, a pesar de ser despertada por los rayos de luz toma el edredón y se cubre completamente, inexplicablemente, claro para ella, se siente cansada.

-"Quizá sea por lo atareada que se ha vuelto mi rutina, ahora debo preparar todo para la boda"- piensa Aome mientras permanece aun acostada en su cama.

-Señorita Aome, el joven Sesshoumaru la busca- exclama Sango frente a la puerta de la habitación, claro sin abrirla.

-Enseguida lo atiendo… Sango¿Dijiste que era el joven Sesshoumaru?- preguntó la joven de castaña mirada levantándose rápidamente.(uy y quien no lo haria-!!)

-Así es señorita… -respondió Sango un tanto sorprendida, era evidente que a la señorita Aome le interesaba el joven Betancourt.

-Sango… pasa por favor- ordena Aome colocándose una fina bata color fiusha –Vamos Sango no debemos hacer esperar al joven Betancourt- exclamo la joven de cabello azabache sentándose frente al tocador.

-Si señorita… como usted ordene –respondió la joven de cabello negro comenzando a cepillar sus hermosos cabellos ondulados de Aome.

Tan pronto como estuvo lista, Aome se dirigió hacia el gran salón, donde esperaba aquel joven de mirada glacial, al entrar vio al joven Betancourt que observaba a través de la ventana.

-Buen día joven Sesshoumaru- dijó la joven con una tierna sonrisa haciendo que Sesshoumaru volviese la mirada hacia ella.

-Buen día señorita Higurashi… Benditos los ojos que la miran este glorioso día- Exclamó Sesshoumaru tomando la mano de la joven Aome y depositando en ella un calido beso, provocando el sonrojo de la mujer de cabello azabache.

-Y ¿A qué debo el honor de su visita?- preguntó Aome ofreciéndole asiento al joven que solo la observaba detenidamente.

-Pues vera… yo deseaba que me acompañara a un evento importante- explicó Sesshoumaru de manera muy fría.

-Mm… a mi me encantaría, pero usted sabe que en un mes se celebrara mi boda con el joven Inuyasha, por ello no creo que pueda asistir- expuso Aome bajando la mirada, Sesshoumaru pudo notar que no estaba del todo feliz por la dichosa boda.

-Señorita Aome, contésteme una sola cosa… ¿Mi hermano ha tomado enserio esta boda, es decir, la ha venido a visitar con planes de salir o de pasar un momento con usted?- preguntó el apuesto joven mirando hacia el frente.

-Mm… no, solo viene con el señor Inutaisho- respondió la joven desanimada- Siempre soñé con casarme con un hombre que me amara y que pudiese sentir lo mismo por él, pero ahora… -dijó Aome hasta que sus lagrimas rodaron por sus mejillas.

-No lo ama… me lo suponía, usted es muy diferente a las demás… -responde Sesshoumaru volviendo la mirada hacia la joven que trata de disimular su llanto.

-Vamos al jardín, necesito salir un momento- expuso Aome sonriendo de una manera desanimada, estaba cansada, pero ella no entendía por que se sentía así.

Cuando llegaron al jardín, Aome se acerco a los rosales, inclinó su rostro hacia las rosas, pero antes de levantarse, se desmayo pero fue sostenida por los calidos brazos del joven Betancourt, quien estaba percibiendo una extraña presencia.

-Aome… entrégame la perla- ordenó una joven que se aproximaba lentamente, provocando que Aome se levantase y avanzara hacia donde se escuchaba esa voz.

-Deténgase, por favor señorita Aome- ordenó Sesshoumaru tomando a la joven de cabello azabache de la cintura, pero Aome seguía intentando ir a ese lugar. Sesshoumaru la coloco frente a él, sin embargo sus ojos castaños de Aome no tenían expresión alguna, era como si estuviese inconsciente, eso le preocupo mucho al apuesto hombre.

-Suéltela… ella debe entregarme la Shikon No Tama- afirmó Kikyo acercándose sigilosamente.

-No lo voy a permitir, esa joya no es tuya y jamás lo será- aseguró en joven Betancourt que sostenía a la bella Aome, pero Kikyo lo miro de una manera muy extraña.

-Aome, tienes que atacarlo… -exclamo Kikyo con una sonrisa malévola mientras la joven de mirada castaña se daba la vuelta y comenzaba a intentar golpear a Sesshoumaru, sin embargo el solo esquivaba los golpes de Aome.

La pelea se hacia tediosa ya que Sesshoumaru no atacaba a la joven de la que estaba enamorado, así que Kikyo ordenó que Aome hiciera uso de sus poderes espirituales, Aome cerró los ojos y coloco sus manos en su pecho y comenzó a desprender una luz muy potente y cegadora.

-Aome detente… por favor reacciona- grito Sesshoumaru tratando de que la joven de dulce mirada se diese cuenta de lo que ocurría, pero todo fue en vano, la joven Higurashi abrió los ojos que estaban llenos de odio y comenzó a golpear a todo el que se pusiera enfrente, incluyendo a su hermana.

-Aome, a mi no me ataques, es a él- gritó Kikyo señalando a Sesshoumaru, pero no fue suficiente, Aome había sido totalmente poseída por el espíritu de la perla.

-Sesshoumaru, tienes que hacer que Aome expulse la perla de su cuerpo- ordenó una voz muy conocida, a decir verdad era la voz de la Shikon No Tama.

-Pero ¿Cómo?- preguntó desesperado Sesshoumaru tomando entre sus brazos a la joven de cabello azabache que no tenía expresión alguna en los ojos.

-Tienes un poder especial, ahora concéntrate…- ordenó aquella voz mientras que el joven de cabellera plateada hacia lo que decía. Su cuerpo se sentía distinto, por sus venas corría la sangre de un youkai, en su rostro se tornaron unas rayas de color púrpura y en su frente se dibujo una luna de color azul rey, en sus manos crecieron garras y en su cuerpo se tornaron mas sus músculo, la fuerza en sus brazos se hizo mas grande- Ahora rasga el costado de Aome, para poder retirar la perla- explicó la voz de la Shikon No Tama.

-No puedo, le haré daño… -se rehusó el joven de mirada glacial que observaba con tristeza a la joven Aome que intentaba soltarse de sus imponentes brazos.
-Tienes que hacerlo Sesshoumaru, es la única forma de salvarla, ese odio que vez en sus ojos se debe a que esta siendo purificada y si no haces lo que te digo ella morirá- explicó la Shikon No Tama.

-Perdóname Aome- dijó Sesshoumaru para después cerrar los ojos y enterrar sus garras a un costado de Aome provocando un gemido de la joven que abrió los ojos lo mas que pudo, sus pupilas se dilataron.

-No Sesshoumaru… ¿Qué has hecho?- grita Kikyo al ver lo que Sesshoumaru había hecho, pero el joven de cabellera plateada no hizo caso de lo que Kikyo había dicho. Mientras retiraba la perla y la arrojaba muy lejos, Aome lo miro, sus ojos tenían la ternura de siempre.

-Joven Sesshoumaru… Grasias- dijó Aome antes de desmayarse, Sesshoumaru se sentía el hombre más ruin de todos, el cargo en sus brazos a la joven, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde se encontraba aquella extraña casa donde reposaba la perla.

-Al fin la Shikon No Tama es mía- exclamó Kikyo tomando la perla entre sus dedos, en ese momento la joya se torno en un color oscuro. Llegó Inuyasha que buscaba a su hermano ya que se había enterado de que había ido a casa de los Higurashi, eso le hacia desconfiar debido a la atracción que sentía por la joven Aome.

-Señorita Kikyo… -dijó Inuyasha, pero se quedo quieto, a causa de que él también había recibido poderes especiales para proteger a la nueva dueña de la perla, pero el joven Betancourt se convertiría en un hanyou, ya que Kikyo tenia una impureza muy fuerte y no permitía que fuese youkai.

-Joven Inuyasha, busca a mi hermana ¿Verdad?- interrogo Kikyo volteándose hacia donde se encontraba él.
Se acercó a centímetros de él, estaba dispuesta a todo por comprobar que el joven Inuyasha solo quería a su hermana por conveniencia…

-
Un joven llega frente a una puerta, pero no tiene la llave, así que trata de que la joven que lleva en los brazos despierte para que pueda entregarle la llave.

-Señorita Aome, por favor despierte… necesito la llave- dijó Sesshoumaru preocupado, algo que era muy extraño en él, no podía entenderlo muy bien, pero esa mujer le importaba mas de lo que él creía.

-¿Qué sucedió?… ¿Dónde estamos?- respondió Aome con dificultad tratando de estabilizarse.

-Necesito la llave, démela por favor…- respondió Sesshoumaru sin titubear, pero la joven estaba muy adolorida como para moverse, aunque lo intento, fue en vano.

-Lo siento pero me duele mucho mi cuerpo, tendrá que tomarla usted- exclamó Aome titubeando un poco a causa del dolor que estaba sintiendo- Esta en mi bolsillo del vestido- afirmó para después quedarse dormida.

La preocupación se apoderaba del indiferente joven que en cuanto entró a la casa donde estuvo con Aome cuando esta recibió la Shikon No Tama. Recostó a la joven que llevaba en los brazos en la única cama que se encontraba en ese lugar.
Después de un largo rato los ojos castaños de la joven Aome por fin se abrieron, intento levantarse, pero su cuerpo aun le dolía, no tanto como antes, trataba de hacer memoria para poder recordar lo que había pasado.

-¿Se siente mejor?- preguntó Sesshoumaru entrando a la casa con un recipiente con agua- Permítame limpiarle la herida- dijó acercándose sigilosamente a la joven que no podía ni levantarse de la cama.

-Pero dígame que es lo que sucedió- respondió Aome con un poco de angustia y al ver eso Sesshoumaru no tuvo mas remedio que aceptar.

-Pues vera su hermana….

-
Mientras tanto, en el jardín de la mansión de los Higurashi una joven se acerca a un hombre de cabello plateado, y por la mente de este se cruzan muchas ideas, pero sobre todo el deseo de besar a esa mujer de ojos castaños tan fríos como el mismo hielo.

-Inuyasha… yo se que no quieres a mi hermana, que solo deseabas tener la Shikon No Tama…- afirmó Kikyo colocando sus brazos alrededor del cuello de Inuyasha que solo miraba ese rostro pálido que tanto le fascinaba.

-Señorita Kikyo yo…- no pudo terminar de hablar ya que Kikyo le había obstruido el paso a las palabras con sus labios, era justo lo que el joven Betancourt esperaba, pero ahora el problema era que Inuyasha estaba comprometido con Aome, ambos sabían que no existía atracción alguna entre ellos, pero ya era demasiado tarde, en menos de un mes se mandarían las invitaciones para la boda y en dos semanas seria el banquete que serviría para presentar ante todos la inesperada boda.

-Inuyasha, no quiero que te cases con la tonta de mi hermana, yo se lo que sientes por mi…- dijó Kikyo después de separarse de los labios del joven de ojos dorados.

-Señorita Kikyo, que mas quisiera yo que casarme con usted, pero he dado mi palabra de que se efectuaría esa boda y no hay marcha atrás- respondió Inuyasha bajando la mirada.

-Entonces tendremos que asegurarnos de que Aome este muerta, ya que tu hermano la ha herido- respondió Kikyo con una mirada llena de maldad.

-¿Cómo?... Sesshoumaru le hizo daño a la señorita Aome, no puedo creerlo, él esta interesado en ella- manifestó Inuyasha con sorpresa, él sabia muy bien lo que su hermano sentía por esa mujer.

-No me interesa, lo que yo quiero es terminar con su existencia…- exclamó Kikyo con amargura y rencor en los ojos glaciales que poseía y tomando entre sus dedos la Shikon No Tama provocando la sorpresa de Inuyasha.

-CONTINUARA-

Bueno espero que le haya gustado el capitulo, la neta me siento tan feliz por que ya casi termino de publicar este fic... es el unico que tiene final ya que es el primero, para mi tiene un valor muy importante... hay unas cuantas sorpresillas mas adelante,... TRATARE DE ACTUALIZAR LO MAS PRONTO QUE PUEDA... Bueno ahora si me despido esperando verlos pronto, cuidense mucho y recuerden dejar reviews con sus opiniones, demandas, asesinatos, reclamos, felicitaciones, regaños, golpes, reproches, juicios, demandas, criticas, recordadas de mi mamá, aclaraciones, insultos, etc.