Sesshoumaru y Aome
Capitulo Once: LA SORPRESA
En un lujoso automóvil tres caballeros de ojos dorados se dirigen a la mansión de los Higurashi, la frialdad del hijo mayor empieza a incomodar a su padre, debido a que el joven de cabellera plateada no ha dicho palabra alguna.
-Sesshoumaru¿Has pensado en casarte?- pregunta el señor Betancourt para entablar conversación.
-Si- responde Sesshoumaru indiferentemente sin voltear a ver a su padre.
-¿Con quien Sesshoumaru?, no creo que haya una mujer que aguante tu mal humor- respondió Inuyasha en un tono burlón, sin embargo Sesshoumaru solo lo miró de reojo.
-Hijo mío¿Qué es lo que te molesta?... hace días que no te vemos y ahora no quieres hablar con nosotros- exclamó Inutaisho preocupado, pero su hijo mayor no dijo nada.
-Señor, hemos llegado- expuso Totosai, que era el chofer de los Betancourt. Sesshoumaru sin pensarlo dos veces bajo inmediatamente del automóvil y se dirigió a la mansión seguido por su hermano; al entrar una mujer de mirada glacial ya los esperaba.
-Buenas noches jóvenes… mi hermana ya esta esperando a su futuro esposo- exclamó Kikyo amablemente, algo que era muy raro en ella.
-Si, si, como sea- exclamó Sesshoumaru ignorándola un poco para entrar al salón donde se encontraban todos los invitados.
-Buenas noches señores, este día tan especial mi hermana Aome se compromete con un joven muy especial que ha pedido su mano en matrimonio…- comenzó a decir Kikyo –Me refiero al joven Betancourt… de nombre Sesshoumaru- exclamó la joven de mirada glacial sorprendiendo a su madre y al señor Inutaisho.
-¡¡¿Qué?!!- exclamó Aome- Kikyo, es el joven Inuyasha el que ha pedido mi mano en matrimonio- susurro la joven de mirada castaña, mientras todos los invitados aplaudían gustosos. -Kikyo… ¿Por qué has dicho eso?- preguntó Midoriko preocupada por el acto de su hija mayor.
-Por que no pienso permitir que mi hermana se case con Inuyasha ya que él y yo…- respondió Kikyo altaneramente como desafiando a su madre.
-Bueno señores, agradezco que pudiesen asistir a esta celebración… -exclamó Sesshoumaru con una copa en su mano y pasando su brazo por los hombros de Aome y acercándola a él.
-¿Qué hace joven Sesshoumaru?- preguntó Aome con voz suave en el oído del joven que solo observaba a su hermano.
-Y todos están cordialmente invitados a la boda que se efectuara dentro de un mes, esperamos contar con su presencia… ahora con su permiso, quiero disfrutar de un momento a solas con mi prometida- dijó Sesshoumaru dándole un sorbo a la copa de champaña para después dejarla en la mesa y salir al jardín acompañado de Aome que estaba atónita.
-¿Qué fue eso?, se supone que el compromiso debía ser con su hermano- reclamó Aome molesta cruzando los brazos y dándole la espalda a Sesshoumaru.
-Al perecer su hermana lo planeo todo… -explicó Sesshoumaru tomándola de los hombros de una forma muy sensual- Aunque para mi no es mala idea casarme con usted- susurró el joven Betancourt en el oído de Aome provocando que un escalofrió recorriera todo su cuerpo.
-Joven Sesshoumaru…- exclamó Aome con un suspiro que sacudió todos los sentidos de Sesshoumaru, que a cada momento le gustaba más aquella mujer.
-Tal vez no fue de la mejor manera, pero realmente deseaba tener una oportunidad así…- explicó Sesshoumaru volteando a la joven Higurashi para que estuviese frente a él, acaricio suavemente su mejilla, Aome por su parte observaba los dorados ojos de Sesshoumaru que tenían un brillo muy especial, su cuerpo temblaba ante la caricia de Sesshoumaru, sus ojos castaños de Aome se cerraron, eso provocó que el joven Betancourt acercara sus labios a los de ella y la besara con tanta ternura que era imposible imaginarse que ese hombre tan frío e indiferente pudiese tener. Sin embargo Aome aun pensaba que lo que estaba haciendo esta mal y debía pararlo cuanto antes.
-Joven Sesshoumaru… no por favor, deténgase ahora- exclamó Aome colocando sus manos en el pecho del apuesto hombre que la sujetaba y al atraía hacia él
-¿Por qué desea que me detenga?... ¿Acaso no es mi prometida?- preguntó Sesshoumaru mirándola a los ojos castaños que se nublaban. Tocó con suavidad la mejilla de Aome y con un delicado beso en la misma la soltó, pero la joven de cabello azabache no se movió de donde estaba y en un inesperado movimiento, abrazo a Sesshoumaru recargando su cabeza en sus amplios pectorales.
-¿Realmente desea casarse conmigo?- interrogo Aome en un tono inseguro y unas lagrimas escaparon de sus ojos.
-Así es… y no pienso desistir, señorita Aome cacéese conmigo- exclamó Sesshoumaru correspondiendo al abrazo que la joven le había obsequiado y al escuchar su voz varonil, Aome se hundió mas en su pecho del apuesto joven.
-Si… Si joven Sesshoumaru, me casaré con usted- respondió Aome con alegría mezclada con tristeza debido a que estaba rompiendo la promesa de casarse con el joven Inuyasha.
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En la fiesta, los padres de los jóvenes comprometidos aun estaban sorprendidos por lo que Kikyo había hecho, pero Inutaisho pudo percatarse de las miradas coquetas que Inuyasha le enviaba a Kikyo, la cual las recibía con una sonrisa, ahora podía entender a su hijo mayor y la furia que sentía hacia su hermano que trataba de casarse con alguien que no quería.
-Tía Midoriko, me parece que será un buen esposo para Aome- exclamó Naraku sacando de sus pensamientos a la señora Higurashi que simplemente sonrió.
-Tienes razón Naraku… pero ¿Dónde se metió esta niña?, se supone que es una fiesta para ella y su prometido- dijó Midoriko tratando de ver a su hija menor.
-Vamos Tía, No creerá que mi primita se iba a quedar en un lugar publico si puede estar a solas con el joven Sesshoumaru-explicó Naraku con una sonrisa picarona –Mejor hay que disfrutar de la fiesta nosotros- dijó el joven de ojos rojo-oxido tomando una copa de champaña.
-Esta bien Naraku, pero me preocupa que Aome haga algo malo- expuso Midoriko preocupada, pero lo que mas le sorprendió a su sobrino fue que desconfiara de Aome que era una jovencita muy recatada y tímida.
-Tía, no debería de desconfiar de mi prima, ella es una mujer muy especial y estoy seguro que no haría nada malo- reclamó el joven volviéndose hacia su familiar.
-No estés tan seguro primito, acabo de ve a mi hermana en el jardín y la verdad estaba en una situación… como decirlo, mal vista- dijó Kikyo acercándose a su madre y tomándola del brazo.
-Maldita víbora- exclamó Naraku dirigiendo una mirada fulminante a la joven de mirada fría.
-¡¡Naraku!!... por favor no digas esas cosas tan horribles- ordenó Midoriko un tanto enojada ante la falta de respeto de su sobrino.
-Como quiera tía, pero lo víbora no se le quita a mi Prima- explicó el joven de cabello azabache retirándose del lugar, ya que sabia de ante mano que perdería la cordura e insultaría a Kikyo, no soportaba los comentarios que hacia a su prima preferida que era Aome, salió al jardín y ahí vio la escena de Aome siendo abrazada por Sesshoumaru, sin decir palabra se retiro de ahí también, solo y aburrido se sentó muy cerca de los rosales mirando las estrellas, de pronto frente a él un joven de cabellera negra sujetada por una trenza, su piel morena era iluminada por la luz de la luna.
-¿Sabe usted donde esta la señorita Kikyo?- preguntó el joven enfrascando su mirada de color azul oscuro como la noche.
-¿Para que la quiere?- pregunta Naraku levantándose de una manera muy desafiante.
-Pues vera, venia a entregarle este arco y flechas que ordeno por correo, aunque como mi hermano Suikotsu conoce muy bien a las dos hijas de la señora Midoriko, dio órdenes que también se le entregase un pedido similar a la señorita Aome- explicó Bankotsu sonriendo de forma vacilante.
-Bueno mi prima Kikyo esta dentro de la mansión, en cuanto a Aome, será mejor que me lo entregue a mí y yo con mucho gusto se lo daré- respondió Naraku.
-Esta bien, confiare en usted- exclamó el joven Bankotsu entregándole el arco y las flechas que eran para Aome, para después entrar a la mansión.
-Ahora a entregar esto, pero no quiero parecer impertinente, mejor se lo doy a Sango, ella sabrá como hacer la entrega- dijó Naraku en voz baja caminó unos pasos y se detuvo al ver a su prima mayor en la parte de atrás de la mansión, así que se acerco y lo que logro ver fue a una joven de castaña mirada glacial con una hermosa joya en los dedos, la cual brillaba algo extraña.
-Inuyasha, por fin llegas… -exclamó Kikyo al ver a su cómplice que se abría paso entre la hierba.
-¿Qué vamos a hacer Kikyo?... yo no quiero lastimarla- respondió el joven Betancourt que miraba hacia ambos lados para verificar que estuviesen solos, sin percatarse de la presencia de Naraku, por que a pesar de que Inuyasha ya era un híbrido (hanyou), el olor de Naraku estaba bien mezclado con el de las plantas que ahí crecían.
-Inuyasha, tienes que pelear contra Aome, ya que si descubre lo que es capaz de hacer, aunque no posea la perla, estaremos perdidos, así que tendrás que deshacerte de ella- explicó Kikyo con una sonrisa malévola.
-Estas segura de que tenemos que… tu sabes- exclamo Inuyasha un tanto dudoso haciendo que la joven de pálida piel hiciera una mueca de enojo.
-Hay Inuyasha, no me dirás ahora que eres un cobarde, por favor, así nos quitaríamos un gran estorbo, piensalo bien, sin Aome, la perla cumplirá mi deseo, y si tu me ayudas, ese deseo será tuyo- explicó Kikyo con voz seductora pasando los brazos alrededor del cuello del apuesto joven de mirada dorada.
-Esta bien Kikyo¿Cuándo lo haremos?- preguntó Inuyasha abrazando a la mujer de cabello largo.
-Pues… dentro de tres días, mi madre saldrá de viaje y así no podrá intervenir- exclamó Kikyo sonriendo y depositando un beso en los labios de Inuyasha que inmediatamente respondió al beso.
-"Diablos, estos dos están locos de remate"- pensó Naraku que permanecía escondido entre los arbustos- "y ahora ¿Como se lo digo a mi querida Aome?"- se preguntó alejándose cuidadosamente del lugar donde se encontraba.
-Naraku, hola…- exclamó Aome cuando lo encontró –No te había visto¿Llevas mucho tiempo aquí?- preguntó la joven Higurashi sonriendo.
-Ah eres tu Aome¿Estas bien?- respondió Naraku abrazándola de una forma sobre protectora, esto hizo que Aome se sorprendiera al notar algo diferente en su primo.
-Si estoy bien… además me voy a casar dentro de un mes- explicó Aome son una sonrisa muy calida, era evidente que estaba mas que feliz con su compromiso.
-Te felicitó Aome, mereces ser feliz… pero ¿Dónde esta tu prometido?- preguntó Naraku un tanto preocupado.
-Ah… pues fue por un refresco, ya que tenia sed- respondió Aome cerrando sus bellos ojos castaños que brillaban mas que nunca -¿Qué es eso que traes ahí?- preguntó la joven Higurashi señalado el arco y las flechas que tenía el joven de ojos rojo-oxido en las manos.
-Oh… esto, es para ti, un joven los trajo y me los dio para que te los entregara-contesto Naraku entregándoselo a su prima que le agradeció.
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Ok Ok creo ke no me salio como queria, pero en fin aqui lo tienen, ahora no hay conversacion de personajes por que estan en huelga debido a que los abandone un poco de tiempo... asi que pues en lo que los convenso de que vuelvan los dejo y nos vemos en el proximo capitulo... ah... quejas, reproches, ofensas, declaraciones a los personajes, recordadas del 10 de mayo (Dia de las madres), etc... manden reviews por favor... byebye... cuidence mucho.
