Hola de nuevo!!! creo ke me he perdido un buen tiempo verdad?Xp es que todo me paso, pero bueno aki ando otra vez con esta historia que esta a punto de terminar, ahi les dejo el capitulo 12 pa´ que lo lean haber si les gusta...

Sesshoumaru y Aome

Capitulo Doce: LA BATALLA

Un joven sentado en una banca blanca observa con sus ojos dorados el horizonte, todo se ha vuelto distinto, ahora esta enamorado, algo que jamás había sentido antes. A lo lejos es observado por un hombre más joven que él.

-Buenas tardes hijo mío- exclamó un hombre mayor que se acercaba a la banca donde descansaba Sesshoumaru.

-Buenas tardes padre… ¿Qué tal su día?- responde el joven de larga cabellera plateada levantándose de su asiento.

-Pues… ha sido cansado, pero no creo que sea tanto como el tuyo hijo¿ya fuiste a ver a tu prometida?- pregunto Inutaisho con entusiasmo.

-No padre, aun no…- respondió el joven desanimado bajando la mirada dorada que no había cambiado mucho, seguía teniendo esa frialdad tan común en Sesshoumaru

-Y ¿Por qué no¿Acaso ya no quieres casarte?- preguntó su padre de Sesshoumaru muy preocupado.

-No es eso padre, lo que pasa es que tengo un extraño presentimiento… y además no iba a estar en su casa, tenía que ir a ver los detalles de su vestido- explico Sesshoumaru con frialdad.

-Bueno, y ¿Qué clase de presentimiento tienes?- preguntó Inutaisho con curiosidad, sin embargo su hijo solo fijo la mirada a un punto indefinido en el cielo y después de un leve suspiro se levanto.

-Siento dejarlo padre, pero tengo que ir a ver a mi prometida- dijó Sesshoumaru antes de salir del jardín y abordar su automóvil plateado.

-Padre… ¿Dónde esta Sesshoumaru?- preguntó un joven de cabellera plateada que bajaba apresuradamente las escaleras.

-Se acaba de marchar…- respondió Inutaisho algo preocupado, algo estaba sucediendo con sus hijos y tenia que averiguarlo ya que tanto su hijo mayor como el menor salieron apresuradamente.

-Totosai… vigila a mis hijos- ordeno el señor Betancourt para después salir de la mansión, el sirviente solo lo miro extrañado y después salio también de la casa para seguir de cerca a los jóvenes Betancourt. Mientras tanto en la mansión de los Higurashi una joven de cabello negro cepilla cuidadosamente los ondulados cabellos de una hermosa mujer, los ojos castaños se enfrascan en el vestido que esta en la silla, un brillo de felicidad se refleja en el rostro de Aome, una sonrisa disimulada se dibujo en el rostro de Sango al notar la felicidad de Aome, la cual se levanto sin decir nada y se acerco a la ventana, suspiro y volvió la mirada hacia su dama de compañía.

-Sango… ¿crees que pueda ser una buena esposa?- preguntó Aome bajando la mirada que ya estaba entristecida, al parecer le preocupaba lo que pudiese pasar en ese asunto, jamás había tenido un prometido, pero Sesshoumaru le hacia sentir ese cosquilleo en el estomago que nunca sintió, pero las dudas abundaban en su cabeza.

-Por supuesto que si… usted será la mejor esposa de todas, es joven, divertida, bonita, inteligente y muy diferente a todas las demás- explicó Sango con una sonrisa de oreja a oreja, pero cuando Aome intento responder la voz de su hermana llamo su atención así que fue al balcón y al salir, una flecha la recibió.

-Kikyo… ¿Qué ocurre?- preguntó Aome dando un paso hacia atrás logrando así esquivar la flecha, en cuanto a Sango, rápidamente tomo los hombros de Aome y al hizo hacia un lado.

-Aome… No seas cobarde y sal a combatir, estoy dispuesta a quedarme con la Shikon No Tama- grito Kikyo con furia lanzando otra flecha, pero esta vez llevaba un poder maligno sorprendente que destruyo gran parte de la ventana de la habitación de Aome.

-Basta Kikyo… no deseo pelear contigo- exclamó Aome con desesperación, tratando de salir de la habitación, pero esto era evitado por Sango.

-No salga por favor, es muy peligroso- dijo Sango sosteniendo a la joven del brazo, pero Aome estaba más que decidida a demostrarle a su hermana que no tenía miedo.

-Lo siento Sango, pero tengo que ir, Kikyo esta tan enfrascada en pelear y yo no soy ninguna cobarde- respondió Aome con seguridad para después sonreír como siempre.

-Pero señorita Aome, usted ni siquiera sabe pelear- exclamó Sango con preocupación, pero la joven de castaña mirada volteo a ver el arco y las flechas que su primo le había dado.

-No te preocupes Sango, todo saldrá bien- dijó Aome para después tomar el arco y las flechas y salir de la habitación.

-Vaya por fin has salido, creí que tu miedo te impedía salir de tu escondite- exclamó Kikyo en tono burlón, estaba tan segura de su victoria, pero Aome lucia algo extraña, su mirada tenia un semblante de seriedad aunque seguía siendo calida y dulce.

-Kikyo… si realmente quieres combatir, no huiré, bien sabes que la Shikon No Tama no te pertenece y que ella te va a rechazar- explicó Aome mirando la perla que colgaba del cuello de Kikyo.

-Precisamente por eso voy a acabar contigo- respondió Kikyo preparando el arco con la flecha y apuntando hacia Aome.

-Anda Kikyo, dispara si es que ese es tu propósito- dijó la joven de castaña mirada levantando el rostro de manera desafiante.

-Maldita seas Aome… ¡¡Muere!!- gritó Kikyo disparando la flecha que se lleno de energía maligna pero antes de dar en su objetivo una ráfaga de viento logro destruirla.

-No te atrevas a tocarla…- exclamó Sesshoumaru con su espada en la mano y colocándose frente a Aome – ¿Estas bien? –preguntó el apuesto hombre acariciando la mejilla de su prometida.

-Sesshoumaru… ¿Qué haces aquí?- preguntó Aome mirando fijamente esos ojos dorados que la hacían temblar cada vez que la miraban.

-Este no es tu asunto Sesshoumaru… así que apártate- dijó la mujer poseedora de la mirada mas fría de la familia.

-Cállate Kikyo… no digas tonterías- respondió Sesshoumaru con indiferencia volteándose para quedar frente a ella –Ella es mi prometida y no dejare que le hagas daño- respondió el apuesto hombre preparándose para atacar.

-Espera Sesshoumaru…- exclamó un joven de mirada dorada y larga cabellera plateada –No te lo voy a permitir, no le harás nada a Kikyo- dijó Inuyasha dando un salto para quedar entre Kikyo y su hermano.

-Inuyasha… apártate- ordeno Sesshoumaru altaneramente enfrascando la mirada dorada y fría en su hermano, sin embargo Inuyasha no se movió ni un centímetro, estaba claro que así como Sesshoumaru defendía a Aome, Inuyasha haría lo mismo por Kikyo.

-Kikyo… es hora de que me regreses la Shikon No Tama- exclamó Aome apartando a Sesshoumaru de su camino, alrededor de la joven de cabello azabache se formo una especie de campo de energía.

-Nunca… no eres la indicada para tener esta joya tan valiosa- exclamó Kikyo disparando otra de sus flechas con la misma energía maligna que la anterior, pero esta vez Aome la detuvo con un solo dedo.

-Kikyo, debes entregármela… la Shikon No Tama te esta consumiendo- explicó Aome desintegrando la flecha con su poder.

-Cállate… no sabes lo que dices- gritó Kikyo lanzando otra flecha, sin embargo esta no llego a su objetivo, le ocurrió lo mismo que a la anterior.

-No servirá de nada…- exclamó Aome preparando su flecha y lanzándola hacia su hermana, pero esta flecha fue cubierta por una energía de color rosado, muy parecido a la luz que emanaba la perla cuando estaba pura.

-No…- gritó Inuyasha destruyendo la flecha con ayuda de su espada y cuando intento atacar a la joven de cabello azabache ondulado fue obstaculizado por su hermano que lo ataco con la espada. Un enorme estruendo hizo temblar la tierra.

-Aome… esta vez si te voy a dar con esta flecha- advirtió Kikyo preparando nuevamente el arco, sin embargo la mirada de Aome se torno vacía, mientras que su cuerpo emanaba una energía que le proporcionaba mas fuerza a su protector.

-Inuyasha no intervengas… -exclamó Sesshoumaru lanzando un ataque muy poderoso con la espada haciendo resonar el cielo y la tierra.

-Sesshoumaru, Quitate de aquí- exclamó el joven de cabellera plateada tratando de alejar la poderosa Tokijin del colmillo de acero que habían sido otorgadas para proteger a las jóvenes Higurashi. La mirada de la joven Aome se oscureció, su cuerpo emanaba una energía purificadora que a su vez segaba a cualquiera, ambos hombres de mirada dorada se quedaron quietos observando como reaccionaba aquella mujer de carácter sensible, Kikyo llena de rabia y furia preparo nuevamente una flecha y apunto hacia Aome, sin embargo cuando la soltó, solo se detuvo a unos cuantos milímetros del pecho de la joven Higurashi quien simplemente cerro los ojos y coloco sus manos en una posición para formar una cruz con su cuerpo, Sesshoumaru intento acercarse a ella pero una enorme kekai se lo impidió, la energía transmitida por el cuerpo de Aome hacia temblar las piernas de Kikyo, que por su mente paso la idea de que su hermana menor estaría descubriendo el poder de su espíritu y eso era muy peligroso para ella.

$ CONTINUARA!! $

Bueno... aki lo tienen, me he tardado mucho por que me sucedio cada cosa ke uff... pero en fin, se que son cortos y poco descriptivos pero como es mi primer fic que he puesto, pues no he querido cambiarle mucho

En el proximo capitulo:

-Maldición… Inuyasha haz algo- ordeno la joven de tez pálida mientras intentaba recobrar el aliento

-No te lo voy a permitir…- exclamó Sesshoumaru colocándose frente a su hermano

-Aome… reacciona- grito Inuyasha dejando a Kikyo detrás de él –Kikyo ¿Qué diablos le pasa?- preguntó el joven de cabellera plateada sin volver la mirada hacia ella.

-Es la Shikon No Tama… esta furiosa contigo- explicó Sesshoumaru

Esto es un pokito de lo que leeran en el proximo... MANDEN REVIEWS POR FAVORCITO!!

cuidense mucho y gracias por los reviews que me han dejado... nos vemos pronto...

CHAO CHAO!!