Hola!!!!!!! Agradezco mucho a las personas que me han dejado reviews y las que han leído mi fic, no he respondido los reviews por tantas cosas que a veces tengo que hacer, con eso de que en la universidad me piden leer, leer, leer y déjenme recordarlo (o.Ó) ahh si… LEER, pues no había tenido cabeza para continuar este fic, pero aquí estoy de nuevo… dejándoles este capitulo, espero que les guste….
Sesshoumaru y Aome
Capitulo trece: EL VERDADERO PODER
La mirada fría y calculadora de una joven de cabello negro largo y lacio se enfrasco en su hermana menor, el miedo invadía por primera vez todo su cuerpo, Aome seguía desprendiendo energía purificadora y la Shikon No Tama respondía a ese poder.
-Maldición… Inuyasha haz algo- ordeno la joven de tez pálida mientras intentaba recobrar el aliento que había perdido al sentir aquella ardor que desprendía Aome.
-No te lo voy a permitir…- exclamó Sesshoumaru colocándose frente a su hermano menor quien estaba dispuesto a detener a la joven Higurashi, pero en ese momento Kikyo aprovecho para tirar una flecha que logro pasar la kekai para enterrarse en el hombro de Aome quien solo emitió un gemido de dolor. La joven de tez blanca abrió los ojos y extendió la palma de su mano hacia delante, frunció el seño y atrajo hacia si la Shikon No Tama; el viento soplaba fuerte y hacia que el cabello azabache de Aome se levantara junto con su vestido que parecía juguetear con la brisa.
-Kikyo, la perla ha vuelto a donde pertenece- dijo Aome cerrando la mano y los ojos para así purificar la Shikon No Tama, sin embargo con ese acto la joven Higurashi tomo mas poder de que poseía y comenzó a introducir la perla en su cuerpo.
-Aome… -grito Sesshoumaru tratando de acercarse pero siendo rechazado por la energía de Aome. Los ojos castaños de la joven de cabello azabache se abrieron de par en par, coloco sus manos a los costados, frunció el seño y preparo una de sus flechas, dirigiéndola hacia Kikyo, sin embargo, cuando la soltó, Inuyasha tomo a la mujer entre sus brazos y logro esquivar la poderosa flecha que fue cubierta por una luz de color rosa.
-Aome… reacciona- grito Inuyasha dejando a Kikyo detrás de él –Kikyo ¿Qué diablos le pasa?- preguntó el joven de cabellera plateada sin volver la mirada hacia ella.
-No lo sé…-respondió Kikyo con la expresión llena de sorpresa y miedo mezcladas.
-Es la Shikon No Tama… esta furiosa contigo- explicó Sesshoumaru preparándose a saltar hacia Aome que solo seguía parada reuniendo una gran cantidad de energía para colocarla en la flecha que estaba decidida a lanzar.
-Señorita Aome, deténgase por favor…-grito una joven que vio como la mujer noble y dulce había cambiado en cuestión de minutos.
-Sango no te acerques- exclamó Sesshoumaru frente a ella sosteniéndola de los brazos –No sabemos de lo que es capaz de hacer- explico el joven Betancourt volteando a ver hacia donde seguía Aome parada, con la mirada oscurecida.
-Ayúdela por favor… yo se que usted puede- le rogó a Sesshoumaru que asintió con la cabeza mirando a Sango a los ojos cafés que sollozaban.
-No te preocupes Sango, haré lo que pueda- respondió Sesshoumaru volviendo la mirada hacia Aome quien ya había decidido a quien lanzar la flecha que tenía en sus manos, el blanco era Kikyo nuevamente y después de lanzarla, bajo la guardia, momento que aprovecho Sesshoumaru para colocarse enfrente de ella de un solo salto, con sus brazos aprisiono el cuerpo de Aome contra el suyo, mientras que la flecha iba hacia Kikyo, quien con ayuda de su arco y flecha contraataco y logro así destruir la flecha que le había sido enviada por Aome.
-Suéltame…- exclamó Aome intentando liberarse de los fuertes brazos que la aprisionaban, pero Sesshoumaru le susurraba al oído tratando de hacerla entrar en razón si conseguirlo, Aome solo lo miraba con indiferencia.
-Aome por favor reacciona…- exclamaba Sesshoumaru soportando la energía que Aome desprendía de su cuerpo, la cual purificaba todo lo que podía –Se que eres mas poderosa que la Shikon No Tama, por favor Aome, reacciona- insistió, pero esta vez los ojos castaños de la mujer se enfrascaron en los de Sesshoumaru, una lagrima broto de ellos, estaba claro que la perla estaba consumiéndola por dentro.
-¡¡Suéltame!!- ordeno Aome con un grito que hizo temblar la tierra, un escalofrió recorrió el cuerpo de Kikyo quien se daba cuenta de lo que había provocado.
-Aome… basta, tu puedes tomar el control, la perla es tuya no eres tu de ella, por favor vuelve a ser la misma joven de la que me enamore… -susurraba Sesshoumaru mientras Aome seguía luchando por liberarse –Aome, yo… yo te Amo- dijo un tanto titubeante ya que no estaba acostumbrado a expresar ese tipo de cosas, esas palabras provocaron una enorme confusión en la mente de Aome que se quedo plasmada mirando a su protector, incrédula de las palabras que este había pronunciado.
-Yo también te Amo Sesshoumaru –dijo después de recobrar el control de su cuerpo, rodeo el cuerpo de Sesshoumaru con sus brazos, recargo su rostro en el pecho de su amado, un sollozo escapo de los labios de Aome que se sentía muy culpable por lo que había hecho, la mano de Sesshoumaru acariciaba con ternura el cabello azabache de la joven que poco a poco se recuperaba de lo sucedido.
-Aome… mi Aome, ya paso –la consoló con una voz tan dulce que provoco la aceleración del corazón de la frágil mujer, que en ese momento volvió la mirada hacia esos ojos dorados que la hacían soñar despierta, para después perder el conocimiento y caer en los brazos de Sesshoumaru, quien la cargo y se dirigió a la mansión sin voltear a ver a nadie.
-Sesshoumaru… Aome, ¿Se encuentra bien? –preguntó el joven Betancourt intentando acercarse a su hermano quien no dijo nada, ya que su prioridad ahora era que la joven que llevaba en brazos pudiese recuperar las fuerzas que había utilizado –Sesshoumaru… ¿esta bien?- pregunto nuevamente Inuyasha pero ahora su hermano no volvió la mirada hacia él, simplemente camino hacia la mansión.
-Basta Inuyasha, Sesshoumaru no te dirá nada, esta idiotizado por mi tonta hermana, ahora lo que mas importa es que estamos bien- explicó Kikyo suspirando muy despacio, como si el miedo que había sentido antes se hubiese marchado.
-Vamos Kikyo, necesitas descansar- dijo Inuyasha tomándola de la cintura y pasando su brazo de Kikyo alrededor de sus hombros.
-Inuyasha… ¿Tú me amas verdad?- preguntó Kikyo incrédula, sin embargo el joven Betancourt asintió sin pensarlo –Grasias-respondió la mujer de mirada fría con una tierna sonrisa enfrascando su mirada castaña en esos ojos dorados llenos de amor con los que la miraba Inuyasha.
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La mirada castaña de una mujer de tez blanca se enfrasco en el techo después de recobrar el conocimiento, su piel es rosada por el edredón que cubre su enorme cama, Aome intenta levantarse, sin embargo le resulta imposible debido a un dolo intenso que siente en la espalda, de pronto se abre la puerta de la habitación y entra una joven de cabello negro sostenido en una coleta que trae una bandeja llena de medicamentos, pequeñas toallitas, un vaso con agua, entre otras cosas.
-Ya despertó… ¿Cómo se siente?- preguntó Sango colocando la bandeja en el mueble donde descansaba una hermosa lámpara color rosa que hacia juego con el edredón y las paredes de la alcoba.
-Mm… algo adolorida- contestó Aome logrando sentarse y recargando su espalda en la cabecera de la cama -¿Qué sucedió?- preguntó la joven de mirada castaña que se acomodaba un tirante de su bella bata de dormir que era sensualmente de color violeta.
-Pues la verdad no estoy muy segura, pero lo que si se es que el joven Betancourt la trajo ayer en sus brazos y no quiso irse hasta asegurarse que usted se encontrara bien- explicó la joven de ojos cafés entregándole dos pastillas y el vaso con agua.
-Y ¿Dónde esta ahora?- preguntó la mujer de cabellera azabache colocando las pastillas en su boca y tomando un gran sorbo de agua.
-Aquí… afuera- contestó Sango con una sonrisa picarona- No se ha querido ir hasta no saber de usted- explico la joven mujer mientras le entregaba un hermoso vestido –Será mejor que se ponga esto para recibirlo… vamos yo la ayudare- exclamó tomando el brazo de Aome para que se levantara. Mientras tanto, fuera de la habitación, un joven de cabello plateado se pasea a través de pasillo con desesperación, a su lado esta Midoriko quien intenta tranquilizarlo sin lograrlo.
-Sesshoumaru todo estará bien, Aome es muy fuerte- dijo Midoriko poniendo la mano en el hombro de Sesshoumaru quien solo la miro indiferentemente.
-Joven Betancourt… ya puede pasar- exclamó Sango saliendo de la habitación y dándole el paso a Sesshoumaru que ya estaba mas adentro que afuera.
-Aome…- dijo con nerviosismo cerrando la puerta a su espalda, se dirigió a la cama de la joven, ahí la tomo de la mano y antes de que ella pudiese decir algo, él la beso, la calidez que percibía la mujer era embriagadora que solo rodeo el cuello del apuesto hombre, su cuerpo se impulso hacia delante para que estuviese mas cerca de Sesshoumaru.
-Te amo Sesshoumaru- susurró Aome con los ojos cerrados en una mueca de satisfacción por haber pronunciado aquellas palabras tan importantes para ella.
-Mi linda Aome…- respondió Sesshoumaru con la voz tan sensual que Aome tuvo que abrir los ojos para poder mirar a ese hombre que la halagaba, no podía creer que Sesshoumaru la quisiera de esa forma, un hombre tan frío y distante con todos, ahora era el mas lindo y cariñoso de todos.
-¿De verdad me amas Sesshoumaru?- preguntó incrédula la dulce joven abrazando con fuerza el cuerpo de Sesshoumaru, los músculos de su torso se endurecieron acto que hizo que Aome dudara por un instante de sus recuerdos.
-¿Recuerdas lo que te dije?- preguntó el joven Betancourt con frialdad, intentando disimular la incomodidad de la pregunta, Aome asintió con el rostro lleno de inocencia –Si mi bella Aome… lo que te dije es verdad, te amo desde que te vi frente a mi caballo, tu rostro lleno de ternura mezclada con pasión reprimida cada vez que estas conmigo me ha hecho quererte a cada minuto- explico Sesshoumaru rodeando el cuerpo tímido de la joven de tez blanca que se tornaba rojiza.
-Oh Sesshoumaru- dijó Aome con lagrimas en los ojos y mirándolo a los ojos dorados seductores, sus miradas se encontraron, la habitación era tan grande, sin embargo para ellos era la mas pequeña para que su gran amor se consumase.
-No llores Aome…- repuso Sesshoumaru limpiando una pequeña lagrima que rodaba por su roja mejilla, la joven Higurashi embozo una sonrisa que tranquilizo a Sesshoumaru.
-Son lagrimas de felicidad- explicó Aome con la voz entrecortada –creí que no seria deseable para ningún hombre, todos buscan una mujer que sea madura – dijo la mujer recargando su rostro en el pecho de Sesshoumaru.
-Mi dulce Aome… yo te deseo tanto, quiero que estés conmigo siempre, no deseo que cambies nada de ti… Te amo Aome y siempre te amare- respondió Sesshoumaru con tono sensual y cariñoso, la mujer de mirada castaña volvió la misma para poder ver aquellos ojos dorados que la seducían, pero antes de hacerlo, fue interceptada por los labios de aquel gallardo hombre, ese besó sellaba por completo su destino, el cual decía que ellos estarían juntos para siempre, por fin la felicidad había llegado a la vida de ambos jóvenes que no solo estaban unidos por la Shikon No Tama, mas bien por amor, el mas puro y sincero, Sesshoumaru no podía creer la reacción de su corazón que latía cada vez mas aprisa teniendo a su amada Aome tan cerca de él, quería protegerla de todos.
continuara…
Bueno lectores y lectoras… siento mucho haber tardado tanto y si anhelan ponerme una soga en el cuello y colgarme del edificio mas alto que encuentren adelante estos dispuesta a recibir mi castigo, con tantas cosas por hacer en la universidad no había tenido tiempo para actualizar…
… Bueno amigas y amigos gracias por leer mi fic… comentarios, sugerencias, quejas, reclamos, recordadas de mi madrecita linda, tomatazos, jitomatazos, cebollazas, felicitaciones, etc.… manden reviews por favor!!
