Hola Hola!!! Siento haberme tardado una eternidad en subir este capitulo... lo que pasa es que mi vida se complico un poco y pues no me fue sencillo actualizar... y lueo mi inspiracion se fugo por un tiempo... u.u!! pero bueno aqui les dejo el ultimo capitulo de este Fic... disfrutenlo... Espero sus reviews...

Sesshoumaru y Aome

Capitulo catorce: LA BODA

El día de la boda llego, en la iglesia de la ciudad esta reunida la familia Betancourt y la Higurashi, dos hombres vestidos de blanco y negro se miran, ambos con ojos dorados, sus largas cabelleras plateadas son acariciadas por el viento travieso que hace esa ocasión mas especial, una mujer de cabello negro y ojos castaños se acerca a ellos y con una sonrisa felicita a ambos.

-Muchas grasias señora Higurashi- respondió el hombre de mitrada distante, a pesar de todo lo que había ocurrido seguía siendo tan frío y cortante.

-Sesshoumaru… espero que todo se arregle, tu sabes eso de nuestra rivalidad- susurró Inuyasha sin despegar la vista de la entrada.

-Ni lo sueñes, a pesar de lo que pase no dejaras de ser un inútil- contestó Sesshoumaru con una sonrisa sardónica colocando las manos dentro de los bolsillos del pantalón, daba la impresión de que la tranquilidad estaba presente en su cuerpo y mente a pesar de que era mentira, en su mente pasaba cualquier pensamiento absurdo, uno de ellos fue que Aome salía corriendo de la iglesia gritando que lo odiaba o que ni siquiera llegara a la boda. Sesshoumaru intento mantenerse tranquilo, sin embargo tenia miedo, un sentimiento que era desconocido para él hasta ese momento que estaba parado frente a las enormes puertas del inmenso edificio de piedra esperando a la joven de mirada castaña que lo cautivo.

-Muchas felicidades…- exclamó una joven de mirada aceitunada, de cabello pelirrojo, se trataba de Daphne Kido una joven de mucho prestigio, algunas de las aventuras de Sesshoumaru habían sido protagonizadas por ella –Hasta que te vas a casar Sesshoumaru, yo estaba segura que el matrimonio no era lo tuyo- dijo la mujer de imponente presencia que acariciaba el rostro del joven Betancourt.

-Basta Daphne, no estoy para tus estupideces- exclamó Sesshoumaru tomando la delgada y fina mano de Daphne que lo miro incrédula, tiempo atrás aquel hombre habría aceptado sus caricias y hasta las disfrutaba.

-¿Qué sucede Sesshoumaru?... –dijó al fin la mujer recuperando la compostura y esbozando una sonrisa cínica –Oh… no deseas que tu novia sepa de lo nuestro- exclamó Daphne en un tono burlón pero Sesshoumaru siguió con su semblante frío.

-Sango ¿Quién es la mujer que esta con Sesshoumaru?- preguntó Aome preocupada desde la limosina que la transportaba, faltaban pocos metros para llegar a su destino y los nervios la traicionaban –Y si quiere dejarme plantada… o me dice que no me ama –dijó la joven Higurashi apretando el ramo de rosas blancas que eligió para hacer conjunto con su vestido que dejaba al descubierto sus hombros para que la seda los cubriera de una forma sensual, una gargantilla discreta y unos pendientes de luna la hacían ver aun mas sofisticada, el cabello recogido y unos mechones rizados entornaba muy bien su cuello delgado y su mirada castaña se tornaba en un misterio excitante debido al rimel negro, sus labios con un color rosa eran mas deseables que antes. Una lágrima se deslizó por su sonrojada mejilla.

-Señorita Higurashi… no se preocupe, quizás lo este felicitando por su esplendida boda- respondió Sango intentando animarla, sin embargo los miedos de Aome acerca de ese tema eran mas fuertes.

-Hay Sango si Sesshoumaru me deja plantada en el altar yo…- exclamó Aome sin terminar el enunciado por que fue interrumpido por Kouga que anunciaba la llegada a la iglesia.

-Señorita Aome… debe confiar en su futuro esposo, conozco al joven Betancourt desde que mi padre me contaba acerca de él, sin embargo cuando usted me dijo lo de su boda supe que ese hombre realmente esta enamorado de usted- explico Sango acariciando la mejilla de la mujer de cabello azabache.

-Sango¿Qué es lo que te platico tu padre acerca de mi prometido?- preguntó Aome limpiando sus lagrimas.

-Vera señorita, él me dijo que el joven Betancourt tenia muchas aventuras con distintas mujeres de la alta sociedad, sin embargo era muy cuidadoso para no dejar a ninguna de ellas embarazadas, ya que, como usted sabe, un hijo lo pueden tomar como un recurso para atraparlo- explicó pacientemente Sango, suspiro y después continuo -Entonces mi padre siempre decía que cuando ese hombre decidiera casarse con una mujer ella seria reservada y sensible, además con el simple hecho de hablar de matrimonio seria el elemento decisivo para la mujer –termino de hablar y sonrió.

-Entonces ¿Quieres decir que yo soy esa mujer ideal para él?- preguntó Incrédula Aome, pero Sango no tardo en afirmar lo que había dicho –Hay Sango estoy muerta de nervios- exclamó contenta la joven Higurashi preparándose para bajar del vehículo.

-Por fin llego- dijó una mujer de mirada castaña su cabello negro recogido y su semblante frío con un traje de color beige, se acerco a Inuyasha que ya la esperaba.

-Hola mi amor- respondió Inuyasha depositando un beso en aquellos labios que tenían un color café con leche.

-Vaya, es una linda chica –exclamó Daphne Kido mirando a Aome de pies a cabeza, aquel acto hizo que la sangre de Sesshoumaru hirviera de coraje y sin darse cuenta apretó con fuerza la mano de la joven Kido –Sesshoumaru… suéltame… ah… me lastimas- reclamó Daphne frunciendo el ceño.

-Con tu permiso Daphne- respondió Sesshoumaru con una sonrisa irónica para después soltar la muñeca de Daphne, posteriormente se dirigió hacia el altar para esperar a su futura esposa.

-Oh dios… Sango no me vayas a soltar, por que creo que me voy a desmayar- susurro Aome tomando la mano de su acompañante que sonrió –Hay… que nervios- exclamó la joven Higurashi.

-Aome estas preciosa- exclamó un hombre de mirada rojo- oxido tomándola del brazo –No querrás hacerlo esperar ¿o si?- dijo Naraku haciendo que la joven volteara a verlo.

-Naraku… ¿Qué estas haciendo?- pregunto Aome sorprendida, sin embargo el joven solo sonrió – Se supone que es mi padre quien me va a entregar- aclaró la mujer un poco asustada.

-No te preocupes primita, él te entregara, pero no avanzas nada, y Sango se quedo plantada debido a tu fuerza al sostenerla –explicó Naraku con una leve risita, Aome se sonrojo tanto que parecía un corazón. Los nervios la estaban acabando poco a poco y lo peor de todo es que no sabía el motivo de ellos.

-Hija te vez tan hermosa –exclamó un hombre de mirada castaña, cabello ondulado y corto, muy parecido a las jóvenes Higurashi –Vamos, tienes a un hombre esperándote aya –dijo Kyouya ofreciendo su brazo a su hija que tenia lagrimas en los ojos.

-Padre… llegaste –expresó Aome contenta, era el día más feliz de su vida y no había nada que pudiese arruinarlo. La ceremonia no fue tan larga, pero Aome creyó que nunca terminaría, sin embargo al ver a su futuro esposo le dio seguridad, su expresión facial no había cambiado, seguía siendo tan frío como cuando lo conoció aquella vez en la mansión de los Betancourt, tantas cosas habían pasado desde entonces y ahora estaba ahí, frente al altar esperando a decir el si acepto para vivir juntos¿pero donde vivirían?, ella no deseaba estar en la mansión de los Betancourt, pero tampoco en su mansión, lo que Aome quería era tener una casa para ella y su marido, donde pudiesen estar solos, anhelaba su privacidad.

-Señorita Aome Higurashi ¿acepta al joven Sesshoumaru Betancourt como su legítimo esposo para amarlo, respetarlo, estar con él en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe?- dijo el padre con tranquilidad, pero los labios de Aome no podían pronunciar palabra, estaba tan nerviosa que no articulaba ninguna frase, en su mente decía el "Si acepto", sin embargo no emanaba de su boca.

-Aome… ¿estas bien?- preguntó Sesshoumaru tomando su mano de la joven que lo miro asustada, se había pasmado, el joven Betancourt logro descifrar lo que le pasaba a su futura esposa, apretó su mano –Todo esta bien Aome, solo di las palabras y saldremos de aquí- dijo en tono burlón intentando darle fuerzas para continuar.

-Si… Acepto –respondió la joven Higurashi para después suspirar de alivio, las palabras de Sesshoumaru fueron tan alentadoras que la ayudaron a salir de ese estado de shock en el que estaba. La misa termino con la frase del sacerdote diciendo la típica frase de "puede besar a la novia", POR FIN LA DIJO pensó Sesshoumaru tomando a su, ya esposa, de la cintura, la acerco a su cuerpo bien torneado y se inclino hacia sus suaves labios de Aome depositando un beso lleno de ternura y pasión, el corazón de ambos comenzó a latir de emoción. Cuando sus labios se separaron, los invitados aplaudieron y lanzaron arroz felicitando a la joven pareja. En la fiesta que se celebro en la mansión de los Betancourt todos bailaban, brindaban y felicitaban a Sesshoumaru y Aome, de pronto Kyouya tomo una copa de champaña y la levantó ante los invitados.

-Quiero proponer un brindis por la feliz pareja que hoy acaba de contraer nupcias, espero que Sesshoumaru sepa como complacer a mi querida hija… -se dirigió a su yerno –Sesshoumaru has feliz a mi niña, te llevas a la mas pequeña y risueña de esta casa –sonrió el padre de Aome – Aunque otro Betancourt me roba a mi hija mayor, la madura y linda Kikyo –volvió la mirada hacia la pareja (Kikyo e Inuyasha), ambos sonrieron –También le pido a usted joven Inuyasha que la haga feliz…. Bueno entonces felicidades Aome y Sesshoumaru¡¡SALUD!!- termino Kyouya Higurashi tomándose la champaña de su copa. Todos brindaron para después seguir bailando y disfrutando de la fiesta.

Entre tanto alboroto de fotos, risas, felicitaciones, etc. el rostro de Aome se veía cansado, era normal que se fastidiara de tanto ajetreo, ya que no estaba acostumbrada a ser el centro de atención.

-Aome, mi amor ¿Te sientes bien?- preguntó Sesshoumaru mientras la abrazaba para bailar lo mas juntos que podían.

-Sesshoumaru, quiero irme ya, estoy muy cansada y no creo que los invitados se quieran ir- respondió Aome con tono de fastidio, su esposo esbozo una sonrisa.

-Muy bien es hora de irnos de aquí- exclamó Sesshoumaru tomándola de la mano y abriéndose pasó entre los invitados -Padre es hora de que nos vayamos, grasias por la fiesta- dijo el joven Betancourt susurrándole al oído a su padre.

-De acuerdo, el chofer ya los esta esperando para que se puedan ir al aeropuerto- explicó Inutaisho sonriendo, felicito a los dos dándoles un abrazo y deseándoles buena suerte.

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La playa estaba hermosa y mas de noche, los rayos de la luna le daban la impresión de que los cristales flotaban en el agua, la arena en sus pies le hacia cosquillas a un mujer que ahora era la señora Betancourt, aun no lo podía creer, estaba casada y era toda una señora, un beso apasionado la saco de sus pensamientos, los labios de Sesshoumaru se sentían tan dulces y suaves, que Aome deseaba quedarse así para siempre.

-Es hora de ir a la cama- exclamó Sesshoumaru después de separarse de ella –estas cansada y mañana saldremos a muchos lugares-, Aome asintió y entrelazo sus dedos a los de su querido esposo. Llegando al hotel, Sesshoumaru pidió la habitación que estaba reservada a nombre de la pareja Betancourt, entraron a la alcoba, tenia vista al mar, una cama enorme, cortinas rojas igual que las rosas que adornaban todo el lugar, la luz de las velas le daban un tono mas romántico, de pronto Aome se dio cuenta de que era una forma de seducirla, su noche de bodas seria tan linda y digna de recordarla. Sesshoumaru cerró la puerta con llave, se quito el molesto saco del traje de novio, se desabrocho la corbata, pero Aome lo detuvo.

-Sesshoumaru… déjame hacerlo yo, para eso soy tu esposa ¿no?- dijo Aome en un tono sensual, intentando aparentar tranquilidad, sin embargo en cuanto Sesshoumaru sintió la piel suave de Aome rozar su bien torneado cuerpo se estremeció y la tomo entre sus brazos, la apretó contra su cuerpo y la comenzó a besar, primero suavemente acelerando el ritmo conforme ella respondía. Las manos del joven Betancourt se deslizaron a través de la cintura de Aome llegando hasta sus redondos senos acariciándolos suavemente sobre el vestido de novia, dirigió sus dedos al sierre del traje y poco a poco lo fue bajando hasta que el vestido solo se sostuviera por su cuerpo de ella contra el suyo, quitándoselo la cargo en sus brazos y la recostó en la cama, Aome comenzó a desabrochar los botones de la camisa de su esposo acariciando los músculos de su torso, besándolo en el cuello lo hacia temblar de placer. Sesshoumaru le acariciaba cada centímetro con dulzura, intentaba ser lo mas cariñoso y sensible posible, era su primera vez de Aome y no quería asustarla, la joven de ojos castaños rodeo su cuello con los brazos y lo atrajo hacia si, un beso hizo que el apuesto hombre casi perdiera el control, paso sus dedos a través del ondulado cabello azabache, un gemido de la dulce Aome lo hizo detenerse, pero antes de que digiera algo su esposa lo beso incitándolo a seguir; recostándose sobre ella retiro la ropa interior que le quedaba a Aome, quien acaricio la espalda de su esposo.

-Sesshoumaru… -dijo con voz entrecortada tratando de respirar, irguió su delicado cuerpo hacia el de su marido, rodeo la cintura de Sesshoumaru con sus piernas como si deseara que él no se separara de ella.

-Dime - exclamó Sesshoumaru con dificultad tratando de recuperar el aliento y levantándose un poco para mirarla a los ojos, los cuales expresaban deseo, inocencia y… amor.

-Te amo… -dijo Aome besándolo y gimiendo de placer, él beso sus senos uno por uno suavemente, con su lengua rodeo cada uno de los pezones que estaban erectos ante el contacto de su boca con la piel.

-Yo también te Amo mi dulce Aome- respondió Sesshoumaru penetrándola con mucho cuidado, como si fuese una delicada flor que en cualquier roce violento podría desmoronarse, un gemido de placer emano de los labios de Aome que fue reprimido por un beso que Sesshoumaru le dio, a pesar de ser virgen, aquel acto fue lo mas hermoso que sintió, amaba y era amada, entre gemidos, susurros y palabras dulces ambos llegaron al clímax, a pesar de que el ahora señor Betancourt se había acostado con varias mujeres, Aome lo hizo temblar y desear mas, parecía que era un sediento de amor y placer que no podría saciarse nunca de ella, en cuanto a la dulce Aome, se movía al ritmo de él, acoplándose perfectamente a su cuerpo, como si estuviesen hechos el uno para el otro, cuando los dos llegaron al éxtasis, Sesshoumaru gimió de placer como nunca lo había hecho, mientras que su esposa sonreía con la cabeza hacia atrás y las mejillas enrojecidas.

-Oh Aome… - susurro Sesshoumaru acostándose a un lado de Aome que lo miraba con una sonrisa en los labios, con la punta de los dedos acaricio el pecho de su esposo que tenia los ojos cerrados.

-Sesshoumaru… grasias- exclamó Aome con suavidad besando la mejilla del sorprendido hombre que abrió los ojos dorados de inmediato, acaricio la mejilla de su esposa con suavidad y amor.

-Mi amor, mi linda Aome, no me agradezcas, por que yo te amo y tu me amas… te amo Aome y siempre te amare- respondió Sesshoumaru depositando un beso en aquellos labios que tanto le gustaban, su esposa gimió provocando que el cuerpo de él se estremeciera y la pasión volvía a revivir, la abrazo y la atrajo hacia si haciendo que sus redondos senos se pegaran a su torso, acto que hizo que los dos se excitaran nuevamente.

La noche fue testigo del amor de la pareja Betancourt, fue algo nuevo para los dos, ellos hicieron el amor de manera suave y romántica una y otra vez durante la noche, así serian todas sus noches de ahora en adelante, por que ellos eran marido y mujer y estarían juntos hasta que la muerte los separara, su sueño se había hecho realidad, la felicidad abundaba en ellos y eso seria siempre, hasta que la muerte los separara.

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A la mañana siguiente, al despertar, Aome vio aquel rostro frío y distante de Sesshoumaru, ahora era su esposo, como podía ser posible que pasaran tantas cosas en su vida, desde que vio a ese hombre que dormía a un lado de ella, en aquel majestuoso caballo. Cuanto se puede amar a un hombre, verlo ahí con los ojos cerrados, con la expresión de tranquilidad, era evidente que su corazón estaba dispuesto a amarlo hasta el fin, viéndolo detenidamente supo que era la mejor vida que había podido vivir. Inclino su cabeza para besarlo y al sentir el contacto, Sesshoumaru abrió sus dorados ojos sonriendo de una forma que jamás había sonreído, ambos se miraron por unos instantes.

-Te amo- susurro Sesshoumaru abrazándola, quería tenerla cerca y por fin la tendría así, que mas podía pedir.

-Yo también te amo Sesshoumaru- dijo Aome besando a su esposo que la apretó mas a su cuerpo, un beso que encendió la llama de la pasión y el amor. Este era el inicio de la vida que ambos necesitaban, llena de ellos, llena de amor.

FIN

Bueno ha llegado a su fin... u.u!! espero que hayan disfrutado de mi fic... gracias a todos los que lo leyeron y mas a los que dejaron reviews... No dejen de leer mis otros fics... prometo no abandonarlos otra vez... ok me marcho... nos veremos en los proximos fics...

CHAO!!!!