habla ikki

Capitulo 8

La gitana, Hyoga regresa...

Durante años solo vimos a Ikki vagar como león enjaulado. Nadie podía hablar con el sin que el se pusiera a pelearle, aunque fuera una tontería. Muchos sufrimos la muerte de Hyoga y aun ahora 7 años después lo extrañamos como los primeros meses después de su muerte.

Gracias a dios las cosas cambiarían. Esa semana decidimos salir para que Ikki se distrajera un poco y pudiera reponerse de lo que había pasado hacía ya 7 años. Esa noche llevamos a ikki por la fuerza, pero Ikki saldría super contento de la disco...

Al llegar a ella nos topamos con que esa noche abría una competencia de baile, y que en ella competirían solo los mejores bailarines de todo japon. Ikki vio la competencia sin muchos ánimos sintiéndome vacío al no tener a la persona que el sabia que disfrutaría mucho de esa competencia, de momento todo el mundo comenzó a gritar y toda la algarabía señalaba a una joven que acababa de subir a la tarima con un muchacho, ambos gitanos.

La muchacha rubia, de ojos azul claro, morena, llevaba puesto un conjunto azul claro de un pantalón a la cadera y una camisa corta de manga larga, descalza, por su parte su compañero de baile era un muchacho de cabello negro y ojos del mismo color vestido con una camisa de botones la cual tenia los botones abiertos y un pantalón de salir ambas cosas de color blanco.

Cuando la canción comenzó la muchacha comenzó a bailar, un baile erótico, casi excitante. Ocasionando que los hombres intentaran tocarla, intentaran treparse en el escenario, pero que los que estaban a cargo no se los permitieron. La muchacha de momento se acerco a nosotros y le coloco el velo a Ikki en el cuello y le sonrío mientras se alejaba dejando el velo en el cuello de este y a un Ikki totalmente anonado con su belleza.

Al salir no encontrábamos a Ikki por ningún lado, pero eso si, sabíamos muy bien en donde se encontraba, pero estábamos felices pues por fin Ikki había comenzado a seguir con su vida.

En toda la semana no pude quitarme de la cabeza a la muchacha gitana, no sabia por que, pero me parecía conocida de alguna parte, cada vez que la veía a ella, era como verlo a el, a Hyoga, a traves de sus ojos, unos ojos idénticos a los de el, su piel tan morena como la suya y una mirada que congelaria a cualquier mortal de así quererlo.

El viernes de esa misma semana caminaba por la orilla de un rio al cual yo solía ir con Hyoga, cuando escucho risas en el agua al acercarme casi me da un infarto, en la cascada habían dos chicos, uno de ellos era el muchacho que había bailado con la gitana, el otro era una copia viviente de Hyoga, pero su forma de ser era una totalmente diferente. Me quede ahí hasta que el muchacho que se parecía a Hyoga miro hacía donde yo estaba escondido por lo que yo me escondí con mas énfasis.

- ¿Ashír?

- ¿Que pasa? (le dice mirándolo)

- Ahí alguien espiándonos desde aquel árbol...

El muchacho miro hacía donde yo me encontraba escondido y sonrío mientras salía del agua y se acercaba al árbol seguido en todo momento del otro chico.

Al llegar a mi lado ambos me miran molestos:

– ¿Por que nos espías?

– Perdón es que creí que eras otra persona...

– Caris vamonos

Ese nombre me dio como una navaja en el alma, Caris el gitano, pero el había muerto hacía mas de 30 años, pero aun así el estaba frente a mi, vivo, con tan solo 17 años de edad.

Así me fui mientras ellos me miraban sin percatarse de que la luna comenzaba a salir, solo se percataron cuando su pareja soltó un grito y callo de rodillas al suelo, mientras una sacudida de dolor lo asaltaba este intento ponerlo de pie, pero solo consiguió que este gritara con mas fuerza.

– Vamos Caris, este no es el lugar adecuado para que cambies

Caris: No me puedo levantar, dios...

Ashír: Vamos... vamos Hyoga levántate

Y por primera vez en meses el otro chico lo miro y le sonrío débilmente.

– ¿Desde cuando?

Ashír: Desde el principio, pero eso no importa ahora vamos levántate

Intento ponerlo de pie nuevamente, pero solo consiguió lastimarlo mas aun a tal grado que Hyoga escupió sangre, por lo que Ashír lo cargo y lo metió en la cascada para aminorar el dolor... lo cual funciono.

Ashír: Relájate, trata de calmarte, piensa en algo que te calma

Hyoga: Cuanto tiempo duraran estos cambios tan dolorosos

Ashír: Es hasta que tu cuerpo se acostumbre a los cambios

Hyoga: Extraño a Ikki

Ashír: Ya lo se

Hyoga soltó otro grito de dolor el cual yo escuche claramente y reconocí su voz esa voz que durante tantos años había extrañado. Pero al llegar a la cascada me encontré con la muchacha que había bailado en la disco.

Esta salió del agua hacía mi y me sonrío mientras se sentaba a mi lado y me indicaba que me sentara a su lado.

Ikki: No quise interrumpirte

– No lo hiciste

Ikki: me llamo ikki

– Yo Natasha

Ikki: Mucho gusto Natasha

– El gusto es mío

Estuvimos hablando varias horas al ver que amanecía la muchacha me miro y me dijo:

– Me tengo que ir

– Te acompaño

– No, no es necesario

– Ok, pero enserio estarás bien

– Si, estaré bien

– Debería acompañarte

– Vamos ikki, no soy una niña, el calor no derretirá mi helado corazón

Mi corazón dio un vuelco cuando ella dijo esa frase, eso mismo me decía Hyoga cuando quería que yo le diera algo, cuando quería estar solo y yo no se lo permitía, pero antes de poder preguntarle, ella me miro se echo a reír y se fue corriendo.

Regrese a la mansión con ese pensamiento en la mente, no lo podía creer, era algo raro. Entre a la casa de Leo y sin mas saque el libro de la maldición gitana y abrí la ultima pagina, la cual decía una dedicatoria.

"Para el amor de mi vida. Con el cual yo regresare en todas la vidas. Mi corazón es tuyo nadie te lo quitara aunque venga yo en varias formas, siempre sera igual de puro"

Ikki¿Serias tu o no?

– ¿Con quien hablas¿te estas volviendo loco?

Al mirar hacía atrás me quede sin habla al encontrarme con Hyoga, lo mire de arriba a abajo, no lo podía creer me negaba a creerlo, pero lo tenia frente a mi.

– ¿Que? parece como si hubieras visto un fantasma

Ikki: Estas vivo, aquí, conmigo, aquí, en mi casa...

– En tu lecho, en tu mente, en tu corazón, y en tu cuerpo... (se acerca a mi) estoy vivo Ikki, no es un sueño, y no se convertira en pesadilla tampoco.