Hermione se sentó en su lugar, junto a Neville, y prestó atención a la clase, que finalizó bastante rápido. Junto con Ron y Harry, se puso en marcha hacia las mazmorras, donde tenían clase de Pociones con Slytherin.
Durante el camino, Hermione deseó que el ojigris no apareciese en la clase ese día.
-Oye Herms¿qué te ha dicho Dumbledore?-preguntó Ron.
-Mejor os cuento luego¿vale? Como lleguemos un solo segundo tarde, Snape nos restará 10 puntos a cada uno.
Los tres amigos aceleraron el paso hacia la siguiente clase, a la que llegaron puntuales para desgracia del profesor Severus Snape. Mientras el jefe de la casa Slytherin explicaba como preparara una poción, Hermione sintió que alguien la miraba. Giró la cabeza hacia un lado y se encontró con una fría mirada, la de Draco Malfoy. La miraba con enfado, pero también parecía preocupado y pensativo al mismo tiempo. Hermione desvió la vista, y volvió a fijarla en el maestro, que seguía explicando. La clase terminó, y todos los alumnos recogieron rápidamente para ir a comer.
Una vez comieron, Harry, Ron y Hermione fueron a su sala común, donde la chica les explicó su reunión de esa mañana.
-Entonces no hay de que preocuparse-habló Harry.-Que cada uno se encargue de una cosa, no tenéis que estar juntos, literalmente. Además, deberá pedir tu opinión, es lo que ha dicho Dumbledore¿no?
-Sí... ¿Sabes que? Tienes razón. Organizaremos el baile por separado, así no habrá problemas. Con que me reúna con Malfoy tres o cuatro veces durante la semana habrá suficiente.
-Exacto-volvió a hablar Harry-. Por eso mañana iremos a Hogsmeade para celebrar que organizarás el mejor baile del siglo.
-Gracias-le contestó alegre Hermione, que se quedó callada un rato pensando.- Aunque tengo una idea mejor que ir a Hogsmeade. Y ya que este fin de semana será el único momento que podré pasar con vosotros antes del baile, debemos celebrarlo a lo grande.
-¿A qué te refieres?
-Pues... bueno, solo avisa a Ron, Ginny, Neville y Luna. Mañana a las 18:30 debéis estar en la entrada del castillo, bien arreglados y listos para divertiros.
-Hermione, amiga, esa sonrisa la inventé yo; ¿Qué estás tramando?
-Espera a mañana, tengo una idea.
Tras decirle eso a su amigo, salió disparada hacia la biblioteca para hacer todos los deberes mandados para el fin de semana, que acabó poco antes de la hora de la cena.
-Hermione¿a dónde iremos mañana?- preguntó Ginny, cuando la chica llegó al comedor.
-Sí, Harry nos dijo que mañana saldríamos...-dijo Luna, que se había sentado con los Gryffindors.
-Es una sorpresa.
-Vamos Hermione, dímelo a mí.-suplicó Ginny.
-Bueno... solo le contaré a las chicas.
-¡Eso no es justo!-replicó Ron,
-Mirad chicos-dijo, refiriéndose a Harry, Neville y Ron-solo debéis arreglaros para salir y estar listos en la puerta a la hora que he dicho. ¿De acuerdo? Adiós.-y acto seguido, salió del comedor, arrastrando con ella a Luna y Ginny.
Una vez llegaron a un pasillo donde no había nadie, empezó a explicarles la 'sorpresa'
-Quiero celebrar que me han escogido para organizar el baile; iremos a una discoteca muggle.
-¡Aaaaah! -gritaron Luna y Ginny a la vez - ¡Es genial! Amiga, es la mejor idea que has tenido nunca.
-Gracias.- Hermione estaba satisfecha de que su idea les hubiese agradado.- Bueno chicas, debo ir a hacer la ronda nocturna, ya debería estar allí hace rato. Ir a dormir, mañana nos vemos.
Hermione se dirigió a las mazmorras, donde tenía ronda de prefectos... con Malfoy. "Genial, ni siquiera hoy puedo estar tranquila..." Llegó a su puesto, donde Malfoy la esperaba.
-Vaya Granger, deberías ser más puntual; llegas tarde.
-Tenía mejores cosas que hacer, hurón.
-¿A sí¿Cómo qué?
-Lo que a ti no te importa.
-Si pregunto es porque me importa -la retó el rubio.
-Si preguntas es porque quieres molestarme -le encaró la castaña.
-¿Y funciona? -preguntó el ojigris, con una de sus sarcásticas sonrisas que tanto le caracterizaban.
Hermione le dio la espalda para seguir con la ronda, ignorándole. Malfoy la siguió, con la sonrisa aún en la cara por haber cumplido su objetivo de esa noche: molestar a Granger.
-Verás Granger. Si no me das una buena explicación para creer que tenías motivos para llegar tarde, tendré que quitarte puntos por faltar a tus labores como prefecta.-amenazó Draco.
-Malfoy, yo NO estoy faltando a mis labores de prefecta. ¿O acaso tan ciego estás que ves que estoy frente a ti?
-O me dices porque te retrasaste, o le digo a McGonagall que has llegado tarde.
-Y dime Malfoy¿a quién creerá, a ti o a mí? Está bastante claro¿no?
-De acuerdo... -"tú lo has querido Granger"
La castaña se volvió para irse a su torre, ya que la ronda había acabado, aliviada por escapar.
-...entonces le diré a Snape.-acabó la frase el chico.
Ante esas palabras, la castaña se paró y volteó a mirar al rubio con expresión asustada, que la miraba con suficiencia...
-N-no... no serás capaz...
-Claro que lo soy. Ahora cuéntame Granger. ¿Porqué te has retrasado?
Hermione soltó un suspiro de resignación. No había hecho nada malo, pero le molestaba tener que contar sus cosas, por insignificantes que fuesen, a Malfoy.
-Está bien Malfoy, tú ganas. Estaba hablando con mis amigas porque mañana celebraremos que he sido escogida para el puesto de organizadora. ¿Contento?
-Muy bien, puedes marcharte.-la miró, satisfecho por haber conseguido que hablara. No es que le interesara la vida de la chica, pero era una buena oportunidad para molestarla.
Hermione empezó a andar de nuevo, pero se paró al escuchar a Malfoy otra vez.
-A, por cierto. Dumbledore ha cambiado de planes. Empezamos con lo del baile un día antes; nos vemos el domingo por la mañana en la biblioteca, Granger.
Hermione iba a replicarle, pero cuando ella se giró, el rubio ya se había marchado. De camino a su torre, maldecía interiormente a Dumbledore por dejarle un día menos de 'libertad' sin Malfoy. Por otra parte, pensaba que cuanto antes empezaran antes acabarían, y se alegraba de que eso no interfiriese en us planes para ese sábado.
El sábado amaneció con un brillante sol. Eran las nueve y media de la mañana, y la mayoría de los alumnos aún dormían, entre ellos Hermione. La chica tenía por costumbre dormir hasta tarde los fines de semana, ya que los demás días no dormía mucho. Se despertó una hora más tarde, cuando escuchó a su amiga y compañera de cuarto, Ginny Weasley, salir del baño.
-Uy, perdona¿te he despertado?- preguntó la pelirroja, al ver que Hermione se removía en su cama.
-Sí, pero no te preocupes, ya es hora de que me levante.-dijo bostezando.
-Oye Herms¿ayer llegaste más tarde que de costumbre, no? No te oí llegar.
-Sí, me retrasé... Problemas con Malfoy.
-¿Te hizo algo ese idiota!?
-No, tranquila.-respondió Hermione, no muy segura.
-De acuerdo, si tú lo dices...
Hermione estuvo estudiando esa mañana (N/A: que raro en esta chica no?xD), hasta que, al mediodía, bajó a comer. La comida transcurrió con normalidad; hasta que un rubio de ojos grises se dirigió a la mesa de Gryffindor, bajo la atenta mirada de todos los estudiantes.
-¿Qué quieres Malfoy?- preguntó Ron, a punta de varita.
-Nada de ti seguro, comadreja. Vengo a hablar con ella-y señaló a Hermione.
-¿De qué quieres hablar Malfoy?- preguntó la castaña, poniéndose en pie.-Ya Ron, baja la carita; no pasa nada.
-Pero...- el pelirrojo se calló ante la mirada asesina que le lanzó su amiga, que indicaba que no quería problemas.
-Dime ya Malfoy ¿qué quieres?
-Saber a que hora quedamos mañana. ¿Te va bien si nos vemos a las 9?
-¿Eh? Sí claro... perfecto-respondió, extrañada por el buen trato del chico.
-Vale, a las nueve en la biblioteca. Adiós Granger.
Hermione se volvió a sentar, aún extrañada de que no la hubiese insultado ni nada, mientras sus amigos estaban con la mirada fija en ella.
-Ahora lo entiendo todo-dijo Ginny, casi en un susurro, abriendo los ojos.- ¡Estás saliendo con Malfoy!-gritó ahora. - Anoche tenías guardia con él, por eso llegaste tarde, por eso no te ha insultado. ¡Y tienes una cita con él mañana en la biblioteca! -Ginny señaló a Hermione, que reía divertida, mientras los demás la miraban con pánico.
-Hermione ¿estás saliendo con ESE?-preguntó Harry, serio.
-¡No! Harry¿cómo puedes creer semejante disparate? Ginevra, tienes demasiada imaginación.
-¿Entonces no tenéis una cita?
-No. Pasa que Dumbledore quiere que empecemos mañana con lo del baile, por eso tenemos que quedar. Y anoche llegué tarde porque él estuvo molestándome, nada más.
-¿Y porque no te ha insultado?-preguntó Ginny, que aún no la creía.
-La verdad, no tengo ni idea -respondió la ojimiel.- Estará planeando algo, que se yo.
Los rostros de sus amigos se relajaron al instante, y pidieron disculpas a su amiga por creer tal cosa.
Después de comer, las chicas se fueron al cuarto de Hermione y Ginny, donde se ducharon y arreglaron durante toda la tarde. A las 18:30, tal como habían quedado, las chicas bajaron y se encontraron con los tres chicos, que las esperaban.
Ginny llevaba una minifalda negra que la hacía verse increíble, con una camiseta roja no muy escotada. Luna llevaba unos jeans negros, muy ajustados, y una camiseta de manga corta verde. Hermione también estaba muy guapa: vestía una minifalda vaquera, una camisa negra y un chaleco también vaquero.
-Estáis muy guapas.-habló Harry.
-Sí, estáis guapísimas chicas- las halagaron también Ron y Neville.
-Bueno¿nos dirás ahora a dónde nos llevas?- preguntó Harry, bastante impaciente.
-¡A una discoteca muggle!- exclamó Ginny.
-¡Ginevra Weasley! Se supone que no debían saberlo hasta llegar.
-Lo siento, no he podido contenerme- se disculpó la pelirroja.
-¡Ey Hermione, me parece una gran idea!- le dijo Harry.
-Hermanito, estás muy callado ¿no te parece genial?
-Esto... sí... genial. Pero... ¿qué es una discoteca?
Los demás estallaron a risas, y le explicaron lo que era.
Los chicos se aparecieron en un callejón oscuro, cercano a la discoteca (según Hermione), lejos de la vista de cualquier muggle, y se encaminaron al lugar. De camino hacia allí, Hermione les comentó que esa noche era la inauguración del localm que pertenecía al hermano de un amigo suyo, Mike.
-Ya veréis, Mike es muy simpático. Seguro nos conseguirá la entrada gratis y algo de alcohol.
-Herms, somos menores...-le recordó Harry.
-Venga ya Harry, hemos venido a divertirnos. No me estropees mi celebración.
-¿Sabes? Me gusta más cuando sacas tu parte rebelde y te saltas las reglas. Por fin se te ha pegado algo de Harry-bromeó Ron.
-Bueno¿vamos a quedarnos aquí toda la noche o entramos?- preguntó Ginny, cuando llegaron al edificio.
Sin necesidad de respuestas, Hermione entró seguida por los demás, y se fueron a la barra del bar. Los jóvenes magos se sentaron y pidieron unos refrescos, cuando escucharon un grito de sorpresa.
-¡Hermione¿Cómo no me avisaste de que venías?
-¡Mike! Cómo me alegra verte, estás guapísimo.
Ambos se dieron un efusivo abrazo, sonriendo.
-Pues lo mismo te digo, estás preciosa. ¿Has venido sola?
-No, estoy con unos amigos de mi escuela. Os presento chicos, este es mi amigo Mike. Mike, estos son Harry, Ron, Neville, Ginny y Luna.
-Encantado-dijo Mike-. Los amigos de Hermione son mis amigos.-los demás sonrieron, les caía bien ese Mike.- Vamos, estaremos mejor en la zona VIP.
Llegaron a la zona VIP, donde se acomodaron alrededor de una mes redonda, en unos asientos mucho más cómodos que los anteriores, y Mike pidió unos cubatas.
-Hermione ¿qué són los cunatas? -preguntó Ron
-Cubatas, Ron. Mira, aquí están. Prueba- le ofreció un vaso.
El resto de la noche, bailaron hasta más no poder, bebieron y rieron como nunca antes.
-Hermione, en verdad nos has sorprendido-dijo Harry-. No conocía esta faceta tuya.
-Bueno, tal vez tenga doble personalidad-bromeó ella.- El que me preocupe por mis estudios no quiere decir que no me guste divertirme.
-Y lo has demostrado esta noche.-prosiguió Ginny- ¡Un brindis por Hermione!
Alzaron sus copas y bebieron de un sorbo su contenido.
Llegaron a la escuela sobre las tres de la madrugada, y se enseguida metieron en sus camas, a dormir, demasiados cansados para desvestirse.
Le dais a GO??
