Lujuria

¡Qué maravilloso es el sentido de la vista! ¿No creen? Si no confían en mí, pues pregúntenle a Sirius Black.

Si alguna vez le hubieran preguntado cuán excitante es ser un observador, probablemente habría dicho que valdría la pena vivirlo, pero no se imaginó que la experiencia sería tan placentera y por cierto, tan "nueva". Porque ver cómo Remus toma la pluma entre esos dedos tan largos y la mueve distraídamente por su rostro cerca de esos labios, a Sirius definitivamente le provoca cosas. Muchas cosas.

Comienza imaginando que están solos en el aula y que con esa pluma recorre su cuerpo provocándole escalofríos, pasando por desnudarlo lentamente, tocando cada parte sensible de su cuerpo, lamiendo sus cicatrices y saboreando su sudor y termina pensando en sexo explícito y violento en el baño de prefectos. Regodeándose de lo lindo en la extensión del acto, porque en sus fantasías nunca tienen prisa, siempre tienen tiempo de probar cosas nuevas y hacer una y otra vez, insaciablemente aquello que les haya gustado más…

¡Si Remus supiera la cantidad de cosas que le provoca a su amigo Sirius Black! Seguramente tendría el valor de dar un paso al frente y aceptar todas las propuestas indecentes que su amigo quiere proponerle.