Hola! Aquí ando de nuevo con uno más de los capítulos de I Wish que espero sea del agrado de todos ustedes.
Bueno, según tengo entendido, ha restringido la respuesta a sus reviews, no estoy muy segura de ello, de cualquier forma si alguien pudiera explicarme me sentiría muy agradecida, en cualquier caso responderé a sus lindos reviews esperando no tener represalias.
Amaly Malfoy.- Hola! Muchas gracias por preocuparte, afortunadamente ella esta mejorsita. Oh te agradezco que me consideres una buena escritora, me halagas, pero en eso tienes razón, en algunas ocasiones te exigen demasiado pensando que tal vez sólo te dedicas a escribir, pero se olvida que también detrás de cada escritor, hay una familia y muchas responsabilidades. Esa parte del plan, dejar a medio mundo intrigado y al resto… también, jajaja. Bueno, esas palabras tienen un gran significado que más adelante se descubrirá, pero ten presente que los Malfoy son como aquellas familias burguesas que tenían tradiciones y legados que respetar. Bueno, esta historia es muy diferente a otras en donde es normal que un hombre se embarace, así que ya verás que inventaré algo para que suceda, pero de que hay embarazo lo hay, jajaja. Oh, si, creo que te hacen rebaja por centena en pañuelos desechables, jajaja, créeme se te harán pocos. Besos.
Cerdo Volador.- Que bueno que te gustó. Muchas gracias pero no creo que sea suerte, en ese caso yo también tengo suerte de que una escritora tan buena me dejé un review así. Besos.
Hannah-uchiha.- Hola! Jajaja, por supuesto que lo seguiré. Nos vemos.
Kaguya-Tsukino.- Si, da penita verlo así. Acertaste! Pero no se lo digas a nadie que muchos todavía no lo descuben, jajaja. Harry no tiene visiones del futuro, más bien diría que son representaciones de su deseo, y bueno, sobre Draco…. Jijiji, lo dejaré en suspenso. Jajaja, cierto, lo bueno se hace esperar, jajaja, no te creas, no, en realidad tardé porque tuve muchas otras cosas que hacer que absorbían todo mi tiempo, eso, y que mi neurona se negaba a cooperar, pero en fin, ya estamos listos para otro capitulo. Nos vemos.
Diabolik.- Vaya que si estuvo triste, pero me alegra que te haya gustado, por supuesto que no se merece eso, pero que le vamos a hacer, mi mente macabra lo ideó todo. Nos vemos.
Cristhie.- Hola! Vaya, no recuerdo haber tenido antes un review desde Perú, me estoy haciendo internacional, jajajaja. Todo lo dicho en tu comentario me ha emocionado, pero como siempre ha mantener los piesitos bien puestos sobre la tierra. Bueno, siempre he intentado plasmar los sentimientos de los personajes para quien lea pueda sentirse de alguna manera identificado o comprenda mejor el porque una determinada actitud o acción, que puedan sentir su dolor o felicidad, su preocupación o intriga, que los entiendan, porque a pesar de que son seres ficticios, nosotros los tratamos como seres humanos, y como tales tienen sentimientos, emociones y todo lo que conlleva ser un humano. Cierto, mi historia no tiene el género de aventura, para ser sincera, ese género no lo he probado 'a fondo', pero eso no significa que en este fic no vaya a haber, en algún determinado punto existirá, y haré igual uso del romance y el drama que he estado desarrollando y el que me agrado escuchar es de tu gusto. He leído desde hace tiempo historias donde hay un embarazo masculino, y siempre dentro de esas historias el que un hombre quedara embarazado, era un hecho normal o que se había dado cada determinado tiempo; yo quise hacer una historia donde eso no sucediera así, apegarla más a la realidad en donde los hombres no se embarazan, pero aún así dejando leer entre líneas que se estaba en el mundo mágico y donde todo puede ser real. Cierto, me tomo mi tiempo para explorar las emociones de los personajes, los hechos que les rodean y el como les afectan, no todo se va a dar de golpe en menos de dos minutos ¿verdad? Por supuesto yo también deseo saber más de ti, me agrada la forma en que has criticado mi historia (y conste que es critica constructiva, ¿eh?) Gracias por los buenos deseos para mi mamá, afortunadamente y gracias a Dios se encuentra mejor. Besos.
Alisevv.- Jajajaja, bueno, sabes que no es ofensa, ofensa, lo que se dice ofensa, porque retazos no es una pesadilla, aunque a veces no me deja dormir por imaginar que nuevo lío vas a inventar, pero tiene sus partes divertidas, emocionantes, que hacen llorar, y… yo también te quiero, jajajaja. ¿Por qué te hago qué? ¿Qué hice ahora? Ahhh, eso, bueno, si son los mismos, sorry, pero te prometo y te juro y perjuro que este fic también habrá un "y vivieron felices para siempre" y ese sí será el definitivo, ¡lo juro! Jajaja, no seas exagerada, pero no te apures, ya veré que locura me invento para que Draco resuelva sus problemas existenciales. Y bueno, sobre Siempre en tu corazón, como sabes, sufrirá varios cambios, lo retomaré en cuanto termine Devuélveme, porque si lo tomo ahora mi Harry se queda para siempre en los Campos Eliseos, y tu me matarás por ello, jajajaja. Muchos besos y nos vemos luego.
Jack Dawson.- Hola! Yo también me alegro de poder actualizar, y sip, mi mami se encuentra muy bien, gracias por preocuparte. Jajajaja, pues espero que el capitulo no tarde tanto esta vez, pero prometo echarle muchas ganas para terminarlo Besos y estudia mucho.
Hely.- Jajajaja, sorry, soy especialista en hacer sufrir a los personajes, pero te prometo que lo compensaré. Oh, esa maní se aclarará pronto, ya lo veras, y sobre las actualizaciones, bueno, mi neurona es Presidenta de un Sindicato para la Defensa de Neuronas maltratadas y sobreexplotadas, así que ya te imaginarás en que líos anda, pero intentaré negociar con ella. Besos y gracias.
Snuffle's Girl.- Hola! Si, algo extraño, y sip, Harry ha empezado a encariñarse con el bebé y Draco sufre por eso. Besos.
Mil gracias María por betear al capítulo!
Besos.
CAPITULO SEIS.- Tensión.
Terminó de abrochar su saco, dio una última mirada a su reflejo en el espejo, se acomodó el flequillo que le cubría los ojos, y tras estar satisfecho dio media vuelta y se dirigió hacia su cama.
Un poco de luz se filtraba por un pequeño espacio que la cortina no alcanzaba a cubrir, iluminando el perfil de su pareja. Una mata de cabellos azabaches se esparcía indomable por la superficie de la almohada cubriendo el rostro del hombre que dormía placidamente.
Sonrió.
Sabía perfectamente que muy pocas veces sonreía, su estricta educación se lo había prohibido, y aún a pesar de que esa educación quedó en el olvido desde que se enamoró de Harry, muy pocas veces mostraba una sonrisa, y las únicas veces que afloraba, era solo en presencia del moreno, por eso no hizo nada para borrar ese gesto, lo que en realidad hizo, fue sentarse en la orilla de la cama y retirar un par de mechones que caían sobre el rostro, permitiéndole observar mejor las facciones morenas. Los párpados se movieron sutilmente, pero no llegaron a abrirse.
Su mano se entretuvo jugando con el cabello, pese a su apariencia desaliñada, en realidad era un tejido suave que invitaba a ser acariciado, lentamente sus dedos fueron descendiendo hasta llegar a la piel del cuello, continuó su camino acariciando los hombros, delineando el contorno de la espalda desnuda, donde se detuvo en la curva, disfrutando de la suavidad de esa piel.
Se inclinó ligeramente hacia el durmiente, posando sus labios sobre el hombro desnudo, en un suave beso.
Se puso de pie, cuidando de no despertar a su pareja. Y salió de la habitación.
Al llegar a la sala, se dirigió al enorme terrario que ahí había y donde una enorme serpiente de tres metros de largo descansaba enroscada en sí misma.-Isis – la llamó, pero la serpiente continuó dormida –. Isis – insistió elevando su voz, obteniendo un leve estremecimiento en la serpiente – ¡¡Serpiente haragana, despierta de una maldita vez!
Isis pegó un extraño brinco, la mitad de su cuerpo se elevó, mientras que la otra mitad ondulaba conforme el estremecimiento que el sobresalto causó recorría la extensión de su reptil cuerpo.
-/¿Qué? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Ya vamos a cenar/
Draco le dirigió una mirada burlona a la serpiente.
-¿Aún no termina de amanecer y ya quieres comer?
-/¿Qué quieres, Drake? Es de madrugada/ – siseó a la vez que bostezaba de tal manera que todos sus colmillos eran perfectamente visibles, y a lo que Draco sólo levantó un ceja en desacuerdo.
-Hoy salgo temprano, Harry aún duerme y no he querido despertarlo, ¿podrías decirle que tuve que salir antes porque tenía una junta importante? Intentaré regresar temprano, pero no estoy seguro. ¿Estas lo suficientemente despierta como para entender lo que te dije? – terminó preguntando al ver como Isis volvía a enroscarse y aparentemente volvía a dormir.
-/Si, si, si, lo que tu digas/ – le dijo al mismo tiempo que agitaba su cola de arriba a abajo.
-Tomaré eso como un sí. Hasta la tarde – y sin más, salió de la casa dejando al resto de los ocupantes de la misma dormir pacíficamente.
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Abrió sus ojos a regañadientes. Un poco de luz se filtraba por algún lugar que la maldita cortina no alcanzaba a cubrir, debía recordar cambiar esas cortinas que no le permitían continuar durmiendo. Cubrió su cabeza con la almohada cerrando los ojos con fuerza, intentando retener el sueño que se le escapaba, pero fue algo inútil, su sueño había huido despavoridamente.
Gruñó una maldición para luego girarse y observar el reloj al lado de la cama: 7:30 A.M., prácticamente le gritaban las letras en color neón. Genial, se habían quedado dormidos y apenas tenía tiempo para preparar algo rápido de desayunar para que Draco se fuera a trabajar. Bufó molesto.
Se giró sin dejar la cama, esperando encontrarse con la tan acostumbra mata de cabellos platinados, pero lo que encontró fue sólo el vacío a su lado.
Frunció el ceño.
Draco no era una persona muy madrugadora, por lo general era siempre él, Harry, quien se levantaba antes y tenía que arrastrarlo fuera de la cama para que empezara a alistarse, ¿porqué precisamente tuvo que cambiar eso hoy después de varios años de tener la misma rutina?
Extrañado, se desembarazó de las mantas enredadas por su cuerpo desnudo y que se negaban a dejarlo libre, poniéndose de pie. Se puso su bata de seda y salió de la habitación. Bajó por las escaleras, deteniéndose ante el enorme terrario vacío. Frunció el ceño. Ahora tampoco Isis estaba.
-/¿Harry/ – escuchó que le llamaban a su espalda. Se giró encontrándose con su serpiente, que curiosamente tenía en alguna parte de su cuerpo un extraño bulto que se movía, tal vez de algún gnomo de jardín que intentaba salir del cuerpo de su serpiente.
-/¿Isis, sabes dónde esta Draco? – le preguntó acercándose a ella.
-/Sip, se fue a trabajar, dijo que tenía una junta temprano y que trataría de regresar antes/
Nuevamente Harry frunció el ceño. Draco no había mencionado nada de tener una junta tan temprano, de hecho, por ser su pareja un dormilón por las mañanas, programaba sus juntas a media mañana y no a una hora tan temprana.
/¿Algún problema/ – preguntó la serpiente ante el silencio de Harry.
-/No lo sé, Isis. No lo sé/
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Caminaba rumbo al trabajo, no había querido aparecerse, necesitaba despejar su mente de tantos pensamientos que le atormentaban, y la mejor forma de hacerlo era una caminata por la mañana.
En su pecho se había instalado, además del torrente de emociones que ya cargaba consigo, un sentimiento de culpabilidad.
Había mentido, sí.
No había ninguna junta a esa hora, y sospechaba que Harry lo sospecharía en cuanto Isis se lo dijera, si es que no olvidaba darle el mensaje, lo cual lo llevaría a confirmarlo hablando a su trabajo, lo que después le ocasionaría una buena pelea donde su pareja tenía todas las de ganar.
¿Y por qué se arriesgaba a una pelea con Harry?
Porque necesitaba tiempo para pensar a solas.
La pesadilla que había tenido la noche anterior, había removido viejos temores enterrados en lo más profundo de sí; no había sentido tanto miedo desde que Harry fue secuestrado por Voldemort, y sinceramente, no deseaba recordar ese episodio de sus vidas.
Anteriormente había tenido pesadillas, pero ninguna tan vivida y real como esa.
Aún podía sentir el ardor del anillo sobre su dedo anular, la desesperación que comenzó a corroerlo al no encontrar a Harry, la sensación de ansiedad carcomiéndole poco a poco, los susurros que no comprendía y que le alteraban tantola opresión en el pecho, el presentimiento... y el terror que sintió cuando encontró a su pareja con una herida en los muslos internos de donde manaba abundante sangre.
No.
Sacudió su cabeza para alejar esa imagen, no debía de pensar en eso, había sido sólo una pesadilla, no había sido real, Harry estaba bien, estaba en casa con Isis...
-"Y con el banshee" – pensó sin poder evitar la nota de ironía.
La otra razón por la que había salido de casa tan temprano.
No soportaba la idea de ver a Harry con ese niño en brazos, arrullándolo, mimándolo, riendo y protegiéndolo... como si fuera suyo.
Suyo...
No, tampoco debía de pensar en eso. Ya tenía más de una hora caminando, lo mejor sería apurarse o sino llegaría tarde a los verdaderos compromisos que tenía para ese día.
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-¡Listo! Pero que lindo bebé – le dijo Harry al mismo tiempo que tomaba en brazos a Adam. El pequeño balbuceó como si le respondiera.
Isis rodeó el mueble donde el moreno había estado vistiendo al banshee hasta situarse a su lado.
Ahora vamos a jugar un rato, ¿quieres?
-/¿Jugamos a cazar gnomos de jardín/ - preguntó la serpiente.
-/Le preguntaba al niño, pero estás invitada a jugar con cosas aptas para bebés/ - le dijo al mismo tiempo que dejaba la habitación y bajaba a la estancia, siendo seguido por indignada Isis que se quejaba que los bebés banshee eran demasiado torpes si no podían cazar un gnomo de jardín.
Una vez ahí, recostó a Adam sobre la alfombra, y con un Accio mandó llamar unos cuantos juguetes, de entre ellos, tomó una pelota de plástico azul con estrellas blancas, se la dio al niño quien quedó fascinado con el juguete, el pequeño gateó dando grititos de emoción al tratar de alcanzar la pelota, ante la atenta mirada del hombre y la serpiente.
Después de un tiempo de estar tras la pelota, cansado de gatear, Adam se puso a llorar, Harry supo de inmediato que tenía hambre, por lo que convocó un poco de papilla de frutas.
-Mira Adam – le llamó, captando la atención del bebé –, tengo comida.
El bebé sonrió al reconocer el olor, e inmediatamente comenzó a gatear dispuesto a alcanzar la comida, sin importarle pasar sobre Isis que yacía recostada sobre la alfombra, terminando por aplastar la enorme cola, provocando un siseo indignado.
Harry ahogó un grito e hizo una expresión de intenso dolor, como si también sufriera el mismo dolor que Isis.
Adam se detuvo al escuchar el sonido, mirando a Isis olvidó la comida, la serpiente, al darse cuenta de que era observada, dejó de maldecir para centrarse en el banshee que le veía casi sin parpadear.
Estuvieron así por unos instantes, solo observándose. Harry veía la escena entre divertido y curioso, bebé y serpiente sólo se veían, no hacían ningún movimiento, y de pronto, al siguiente segundo, se escuchó el siseo furioso de Isis.
-/¡¡¡Maldito bansheee! ¡¡¡¡¡¡Juro que te morderé/ – para enseguida arrojarse contra el bebé. Harry apenas y tuvo tiempo para tomar a Adam entre sus brazos, alejándolo del inminente peligro que los colmillos de una serpiente real significaban.
¿Y cuál había sido el motivo por el que Isis había reaccionado de esa forma?
Sencillo.
Adam le había picado los ojos.
-/Isis, contrólate, es solo un bebé/ – le ordenó Harry, mirando a la serpiente con expresión decidida, y con el bebé en alto lejos de la serpiente.
-/¡¡Tu lo viste! ¡¡Me atacó/
-/Sólo te picó los ojos, no te hirió de muerte/
-/¡¡¡Pero seguro esa era la idea/
-/¡¡No seas exagerada/
-/¿Ahora defiendes al remedo de banshee/ – siseó con peligrosidad la serpiente, demostrando que en verdad se estaba enojando.
-//¡¡Por supuesto que lo defiendo! ¡¡¡Es sólo un bebé indefenso y tú una cobra real! ¡¡¡Eres peligrosa para él/
En cuanto las palabras salieron de sus labios supo que había cometido un error.
-/¿Peligrosa/ – esta vez el tono ya no era molesto, curiosamente era más bajo, haciéndolo casi imposible de entender.
-/Isis, sabes que no quise decir eso, sólo que estas haciendo un escándalo por una insignificancia/
-/Una insignificancia/ – repitió la serpiente – /En ese caso me iré para no molestarte con mis insignificancias/
Y sin decir más ni esperar reacción, extendió su cuerpo comenzando a deslizarse rumbo al jardín trasero, hasta alejarse por completo de Harry.
-Genial – murmuró éste –. Ahora está molesta – se giró para hacia el bebé que tenía en brazos –. ¿Ahora que haremos para contentarla?
El bebé le miró unos segundos para luego llevar sus manos hacia los ojos de Harry.
-Auch – se quejó –. Eso duele.
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Era casi la hora de comer, pero él aún no tenía deseos de salir, en cambio, en ese momento se encontraba ocupado revisando las reformas que la tarde anterior se habían acordado hacerle a la Ley de Rechazo de Criaturas Mágicas. Las mismas reformas de las que debió haberle hablado a Harry para luego salir a cenar a algún costoso lugar para festejar y terminar la velada con una ardiente sesión de sexo durante toda la noche y parte de la mañana, reformas y que por culpa del banshee no había tenido oportunidad de mencionar.
Aunque en realidad...
Arrojó los papeles hasta el otro extremo de su escritorio.
Ni siquiera les prestaba atención...
Entrelazó sus manos y apoyó su barbilla en ellas. Sus ojos grises observaban el crepitar de las llamas en su chimenea, mientras su mente se concentraba no en los asuntos laborales, sino remembrando los mismos pensamientos que habían estado rondando por su cabeza desde la llegada del Banshee.
Estaba pensando seriamente en hacer lo que anteriormente le había dicho a Isis: diluir un veneno en la poción sustituta de leche materna.
Pero no quería sufrir luego los cargos de infanticidio, además de que su pareja lo desollaría para que luego de que Harry se cansara de torturarlo, tomara su lugar Annel Cartier.
Y hablando de esa mujer, tampoco había hablado con su pareja de su visita a San Mungo.
Bueno, otra cosa más en la lista de "Cosas que no le dije a Harry por culpa del gritón del banshee..."
Bien...
Lo aceptaba...
En realidad, su mente se encontraba demasiado ocupada en otra cosa:
Maldiciendo al Banshee.
¿Cómo podía ser posible que un bebe de escasos meses llegara a fastidiarlo tanto, provocar que su relación con Harry se tensara, despertar sus instintos asesinos, además de recordarle lo que su madre le venía diciendo desde que inició su relación con el Gryffindor?
¡Diablos!
Nuevamente pensaba en eso.
Se puso de pie y camino hasta situarse frente al gran ventanal que iluminaba su despacho, tragó con dificultad y apretó los puños distraídamente.
Detestaba pensar en eso. Siempre lo había evitado, pero desde la llegada de Adam a sus vidas, no podía dejar de hacerlo, y sabía que por la forma de comportarse de Harry, inconscientemente él ya había comenzado a pensar en eso también, aunque claro, siendo el típico Gryffindor, aún no se había dado cuenta de ello, pero cuando se percatara de las cosas, esa si que sería la prueba de fuego para su relación...
Tamborileó sus dedos contra el marco del ventanal.
No, definitivamente no podía seguir por más tiempo ahí, encerrado y rumiando todo lo que sus pesimistas neuronas pensaban. Era mejor salir de ahí y distraerse un poco.
Tras tomar su capa, salió de su oficina, encontrándose inmediatamente con la mirada suspicaz de Janeth, su secretaria.
-¿Puedo ayudarle Sr. Malfoy? – le dijo la joven.
-¿Alguna cita importante para esta tarde? – preguntó.
-Nada que requiera su presencia, señor – informó después de revisar su agenda mágica.
-De acuerdo. Gracias Janeht, eso es todo. Voy a salir ahora así que si llama alguien toma el recado.
-Si, señor.
Sin más, emprendió el camino para salir de su despacho. Una vez estando fuera tomó un carruaje tirado por caballos fantasma.
-¿A dónde señor? – preguntó el chofer en cuanto Draco estuvo instalado.
-A la Plaza Paddington – le dijo.
-A la orden.
El carruaje comenzó a correr lento, maniobrando entre otros carruajes. Dirigió su vista hacia la ventana, donde pudo admirar la forma en que el paisaje se desplazaba a su costado. Intentó dejar de pensar en aquello que le había estado atormentando, y prefirió sumirse en el agradable sopor que el vaivén del carruaje le proporcionaba.
Pasados en unos minutos, el carruaje se detuvo y escuchó la voz del cochero.
-Hemos llegado, señor.
Tras pagarle el viaje, Draco descendió del carruaje, deteniéndose unos instantes para decidir a donde dirigirse.
La Plaza Paddington era un espacio bastante amplio, cuya estructura databa del Londres Victoriano, conformada por varios establecimientos, incluyendo la plaza de donde recibía su nombre. Abarcaba varias calles, siendo cortada justo por en medio por un intenso tránsito vehicular y peatonal, que se movía en función de los intereses que ofrece la plaza, los cuales eran variados.
Justo por la avenida principal se encontraba el Teatro Zenitram, uno de los teatros más famosos no sólo por la calidad de los espectáculos que presentaba, sino por su rico acabado que incluía desde pinturas que datan del siglo XVI hasta sus bellísimos elfos custodios de cantera.
Por todo lo largo de la calle Mopsus había varios centros comerciales, desde tiendas de alta costura, hasta joyerías de las más reconocidas y restaurantes de los más exquisitos. Era un lugar sin duda una zona exclusiva para magos y brujas con ciertas… posibilidades.
A él en lo particular, le encantaba llevar a Harry a pasear a la Plaza Paddington, no sólo por todo aquello que le rodeaba, sino por la plaza en sí.
La plaza era un espacio adecuado para pasear tranquilamente, el lugar poseía una belleza natural gracias a la variedad de flora que le da al visitante la impresión de estar en un paraíso terrenal en miniatura, el extenso follaje de los árboles y los frescos verdores del césped creaban una atmósfera de paz y serenidad que muchos necesitan... en especial él.
Draco comenzó a caminar, el viento soplaba con suavidad, meciendo las hojas de los árboles al ritmo de su vaivén, a la vez que su cabello rubio se agitaba con suavidad. Su paso era lento, sin tener prisa de llegar a algún lugar, pues sólo deseaba deshacerse de esa pesadumbre que le acompañaba.
Parecía que se había hecho adicto a caminar.
Durante su paseo, veía a otros magos y brujas pasear por la plaza, algunos llevaban a sus mascotas a pasear con ellos, en una ocasión le pareció ver un sapo saltar por ahí, e inmediatamente recordó a Neville Longbotton. Sonrió de lado al recordar todas las bromas que llegó a jugarle. También veía a personas que caminaban solos, sin ninguna otra compañía, justo como él lo hacía.
Una jovencita llamó su atención, se encontraba sentada en una banca leyendo un grueso libro en su regazo, parecía estar tan inmersa en la lectura que no se daba cuenta de que un Crup, un terrier Jack Russell con cola bífida, estaba cerca de ella, y veía con especial interés su libro, seguro pensando en comérselo.
Continuó con su camino, hasta llegar a una banca frente a una fuente, donde tomó asiento. Ni siquiera habían pasado cinco minutos cuando algo le cayó en el regazo. Sorprendido vio lo que parecía ser un clabbert. Era una criatura que parecía un cruce entre un mono y una rana. La piel verde jaspeada era suave y desprovista de pelo, y tenía membranas entre los dedos de manos y pies; los brazos y las piernas son largos y flexibles, tenía unos cuernos cortos en la cabeza, y una boca ancha que parecía sonreír todo el rato y estaba llena de dientes afilados.
Lo tomó entre sus manos con una expresión mezcla de asco y sorpresa. El clabbert lo observó unos segundos, como decidiendo si era de fiar o no, Draco supuso que lo era puesto que la pústula en su frente no se volvió roja.
-Oiga señor, ¿podría darme a Gylli? – le dijo una vocecilla aguda.
Draco dejó de observar al clabbert para ver que frente a él se encontraba un niño de aproximadamente seis años. Era de baja estatura, y era un poco regordete, las mejillas blancas estaban sonrojadas, y el cabello oscuro le caía desordenado, seguramente había estado corriendo persiguiendo al animal. Ante el silencio del rubio, y viendo que el clabbert no avisaba de peligro, el niño se acercó un poco más al hombre.
-Señor – volvió a llamarlo –, ¿me da a Gylli?
Draco parpadeó confundido.
-Esto – alzó ligeramente al clabbert –… ¿es tu Gylli?
El niño asintió vigorosamente.
Le entregó al animalucho, quien enseguida fue abrazado fuertemente por el niño.
-Gracias – le dijo el pequeño con una radiante sonrisa –. Se había estado columpiando en los árboles, pero parece que se resbaló y le cayó a usted.
El niño soltó una carcajada que a Draco le pareció melodiosa, pensamiento que le arrancó una sonrisa.
-¿Cómo se llama? – le preguntó el niño al cabo de unos segundos.
-Draco Malfoy, ¿y tú?
-Oswald Beamish. ¿Y vienes solo? –sonrió al notar que el pequeño ya lo tuteaba –. ¿No trajiste a tus hijos? Podrían jugar conmigo y Gilly – la sonrisa desapareció ante esa pregunta.
-No tengo hijos.
-Oh – el niño pareció desanimarse, para luego iluminar su expresión con una sonrisa –. Pero seguro tienes una mascota.
-Sí – la sonrisa regresó al recordar a Isis –, una serpiente de más de tres metros de largo.
-¡¿En serio! – preguntó emocionado, dando de brinquitos sin importarle que el clabbert pudiera vomitarle –. ¿Y cómo se llama?
-Isis.
-Bonito nombre, ¿podré verla algún día? – Draco comenzaba a marearse de ver como Oswald no dejaba de saltar.
-Por supuesto.
-¡¡Genial!
-¡¡Oswadl! ¡¡Oswadl!
Escucharon que gritaban.
-Uuuy, tengo que irme, o sino me van a castigar – dijo el niño, dejando de brincar para hacer una mueca de miedo que a Draco le arrancó una nueva sonrisa.
-Ten cuidado – le recomendó el rubio.
-Sí, y no te olvides de que tienes que mostrarme a tu serpiente.
-Claro.
-Hasta luego – y salió disparado en dirección a una pareja que supuso eran los padres de Oswald.
Meneando la cabeza y sin dejar de sonreír, se puso de pie. Su encuentro con ese pequeño le había levantado un poco los ánimos. Caminó un poco, pero luego se detuvo para volver a observar al niño a lo lejos, y lo que vio le paralizó por un instante.
Oswald le daba la espalda, y así, sin verle el rostro, con la camiseta roja que traía, el cabello oscuro desordenado, le pareció ver a un Harry de seis años.
Un Harry… de seis años…
Un niño… parecido a Harry…
Un hijo… idéntico a su padre…
Negó con la cabeza, ya estaba desvariando. Era mejor dejar de pensar en eso, y concentrarse en buscar la forma de evitar una pelea con su pareja por salir de su casa de esa forma. Tal vez y si tenía suerte, Harry aún no habría comido.
Así que dio media vuelta, y se dirigió hacia el Restaurant "L'eclisse".
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-Ya, tranquilo, calma – repetía Harry como si fuese un mantra.
En sus brazos, Adam lloraba con energía, al mismo tiempo que apretaba sus pequeños puños. No entendía bien que lo había puesto así, había terminado de darle de comer y habían estado jugando por un buen rato, y en un momento estaban riendo y al otro estaba llorando como si le hubiese pegado.
Tranquilo pequeño... – le dijo Harry, pero el niño no dejaba de gritar y retorcerse, el rostro regordete estaba inundado de lágrimas y hacía pequeños pucheros casi al mismo tiempo que lloraba.
Ya lo había intentando todo, desde cambiarle el pañal, hacerle caras graciosas, estirarle las mejillas, hablarle con diferentes tipos de voces, pero nada daba resultados, y él comenzaba a desesperarse.
Y no ayudaba mucho el que Isis aún siguiera molesta con él.
Desde que esa misma mañana le había dicho a su serpiente que era un peligro para el niño, la serpiente no había dejado el jardín trasero, y cuando él iba hacia ella, ella sigilosamente se escabullía por entre las diversas plantas sin dirigirle la palabra.
Sabía que había ofendido a su serpiente y sin una verdadera razón, es decir, Isis le había ayudado todo ese tiempo con Adam, le había vigilado y trataba de estar al pendiente de él pese a que continuamente se quejaba, y bueno, sí, se había lanzado contra el bebé, pero no creía que realmente lo hubiera mordido, tal vez lo habría envuelto en su cola sin llegar a causarle algún daño, pero nunca haría algo que pusiera en peligro la vida del niño.
Suspiró apesadumbrado.
Otra cosa que le tenía en ese estado de nervios es que ya había pasado la hora de la comida y Draco no había llegado, ni siquiera le había llamado en todo lo que iba del día, nada, ni una lechuza.
Y eso le tenía preocupado y enojado.
Preocupado porque había notado un cambio en el comportamiento de Draco, y no sólo en su forma de comportarse, sino también en su mirada, lo notaba mucho más pensativo, como si se encerrase en sí mismo y a él lo apartara... y eso le dolía...
Y enojado porque no entendía como le dejaba sin despertarle y no avisarle, prácticamente le había abandonado, y encima no le llamaba, ¿qué se creía ese hombre?
Adam lloraba desconsolado, y por más que intentaba tranquilizarlo, el bebé en lugar de calmarse, lloraba con más fuerza, quejándose tal vez y aferrándose a la camisa de Harry.
-Vamos cariño... – le dijo con cierto tono de inseguridad –. Por favor pequeño, ¡ni siquiera me has dato tiempo de hacer de comer!
Cuando estaba a punto de jalarse los cabellos, escuchó un 'plop' a su espalda, al girarse vio a Draco cargado de varios paquetes que despedían un olor delicioso.
-¡¿Dónde demonios estabas! – le gritó Harry por encima de los gritos de Adam, y antes de que el rubio siquiera le saludara –. Te largas sin decirme nada, el niño no deja de llorarIsis no me habla desde la mañana, ¡¡y me muero de hambre!
Ante los gritos de Harry, el bebé aumentó la intensidad de su llanto, provocando que por poco el moreno le hiciera compañía en cuanto a llorar.
Draco, viendo lo tenso de la situación, prefirió mantenerse callado en lugar de responderle a su pareja; dejó la comida sobre la mesa para luego acercarse a Harry y hacer algo que realmente no deseaba:
Cargar al banshee.
Justo cuando el bebé fue cargado por Draco, algo más llegó a ocupar su lugar en los brazos de Harry: un ramo de lilas.
-Lamento haberme ido así – le dijo, y el Gryffindor no pudo permanecer por más tiempo enojado con Draco, simplemente esa mirada de cachorro abandonado terminaba por evaporar cualquier enojo acumulado en él.
-No vuelvas a hacerlo, me preocupé – susurró sin dejar de ver los ojos grises.
Ambos se perdieron en los ojos del otro, remembrando emociones, sintiendo el amor entre ellos.
El bello momento fue roto por un fuerte grito, Adam reclamaba atención y estaba dispuesto a conseguirla a base de alaridos.
Harry hizo una mueca de desesperación, sin ver que Draco hacía una de fastidio.
-Ha estado así desde hace rato y no he podido hacer que se calme, ya comió, lo cambié, pero nada funciona. – la desesperación era palpable en Harry, así que el rubio se centró en hacer callar al banshee para evitar un colapso nervioso en su pareja.
-Encárgate de servir la comida, yo veré como calmo al banshee.
-No pensarás envenenarlo, ¿verdad? – Harry le lanzó una mirada de advertencia.
-Pensé que a estas alturas esa sería una buena solución – respondió Draco con un tono juguetón –. No te preocupes, prometo mantenerlo con vida.
-Confiaré en ti.
-Oh vamos Potter, te juro que no cometeré bansheecidio.
Tras lanzarle una última mirada de advertencia, Harry se llevó la comida y las flores hacia la cocina, así, Draco se quedó solo con Adam Cartier.
Tomando en cuenta que no era muy hábil en el aspecto de cuidar bebés, mucho menos a una cría de banshee, y que el pequeño se negaba a dejar de gritar y retorcerse, la tarea de tranquilizarlo resultaba sumamente difícil de llevar a cabo.
Pero después de todo era un Malfoy, y un Malfoy no se dejaba intimidar por una cría de banshee, así que tomando aire profundamente, procedió a la tarea más difícil que había emprendido.
-Bien, Harry dijo que no tenías hambre y que ya te había cambiado de pañal – le dijo al bebé, siendo completamente ignorado –, así que lo único que resta es dormirte.
Con movimientos mecánicos y con cierta inseguridad, acomodó al bebé hasta tenerlo recostado en su pecho y bien sujeto entre sus brazos, para luego comenzar a mecerlo lentamente, tratando de no lastimarlo, en un intento de arrullar a la gimiente criatura.
Poco a poco el arrullo comenzaba a hacer efecto, el pequeño fue calmando su llanto, restregaba sus manitas contra sus ojos y rostro, su cuerpo se convulsionaba en pequeños espasmos debido al llanto que aún quedaba. Unos minutos después solo quedaban escasos sollozos que se le escapaban al pequeño que por fin había sido vencido por el sueño.
-Listo – murmuró, había vencido al banshee, el pensamiento le causó una sonrisa orgullosa.
-¿Draco? – lo llamó el Gryffindor, se giró con el niño en brazos, aún sonriendo con orgullo, encontrándose con la mirada atónita del moreno.
De pronto, Harry se encontró sin saber que hacer o decir en ese momento, sentía todo tipo de emociones contradictorias agolpándose en su pecho al ver a Adam dormir en brazos de Draco: ternura, ilusión... frustración, tristeza... desesperanza.
En su mente, en lugar de ver el cabello castaño claro de Adam, veía una mata de cabello azabache confundirse con el traje azul marino de Draco. Sintió como las piernas le temblaban, obligándolo a aferrarse a la pared.
-¿Harry? ¿Te encuentras bien? – preguntó con preocupación.
El moreno abrió la boca para decir algo, pero no encontró la voz para hacerlo. Al verse sin palabras, se limitó a asentir con la cabeza. Draco se apresuró a llegar hasta su lado, con un brazo aferró el cuerpecito de Adam y con el otro ayudó a Harry a erguirse.
-¿Seguro estas bien? – insistió.
-Sí, yo sólo... creo que fue un mareo – parpadeó confundido. Dirigió su vista nuevamente a Draco y al bebé, Adam no había cabello azabache en su cabeza, sino una cabellera rizada y castaña –. Debe ser el hambre – sonrió forzado.
El rubio se dio cuenta de lo forzado de esa sonrisa, pero no quiso ahondar en el tema.
-Subiré a la habitación de este banshee y enseguida bajo, ¿estarás bien?
-Draco, sólo subirás, eso te tomará sólo un par de minutos, además, yo venía a avisarte que la comida estaba servida.
-De acuerdo, procura no desmayarte en lo que voy y regreso.
En lugar de responder, Harry se acercó más a él depositando un efímero beso en los labios de su pareja.
-No tardes – le dijo, obteniendo como respuesta el brillo intenso de los ojos grises.
En cuanto Draco se perdió de su vista, pasó una mano por su cabello, alborotándolo aún más.
¿Qué le había pasado?
No era la primera vez que su mente le jugaba de esa forma, la noche anterior le había pasado lo mismo, sólo que esta vez el efecto había sido peor.
Ver a Adam en brazos de Draco le había causado no sólo una fuerte impresión, había algo más, algo que comenzaba a florecer en su interior con una fuerza avasalladora, tanta era la fuerza de ese deseo que tenía miedo de terminar ahogándose en él, un deseo que tomaba el reflejo de la imagen que acababa de ver:
Draco con un bebé en brazos...
¿Qué pasaría si el Slytherin quisiera tener un hijo?
Era obvio que él no podría dárselo, un hombre no podía embarazarse. Draco era joven, atractivo, rico, aristocrático, con un vigor envidiable, sabía mejor que nadie que muchas mujeres y hombres deseaban a su pareja, no le costaría nada seducir a una mujer que pudiese darle un hijo.
¿Sería capaz de...?
-¿Listo para comer, amor?
La voz de Draco le hizo sobresaltarse, había estado tan sumido en sus pensamientos que no se percató de la llegada del rubio. Elevó la mirada encontrándose con los bellos ojos de plata de su pareja.
Y entonces lo vio:
Vio el amor, puro y sin huellas de la amargura con la que Draco había estado familiarizado toda su vida. Sus ojos grises ardían con honestidad fervorosa, una mirada sincera que no necesitaba de palabras.
No, definitivamente Draco nunca sería capaz de causarle algún daño.
Los ojos esmeraldas de Harry se volvieron de un tono suave de verde, y sin poder evitarlo y sintiendo que esos ojos le atraían como un imán, se acercó a él.
No dijo nada, sólo se inclinó y lo besó en los labios tan duro, que casi hizo que su pareja cayera, rápidamente los brazos del rubio se aferraron a la espalda de Harry evitando perder el equilibrio, ambos rieron mientras sin dejar de besarse.
Cuando se separaron, Draco estaba sin aliento; el moreno rió, con esa risa cristalina genuina tan propia de él.
-¿Y eso? – preguntó Draco.
-¿Acaso no te gustó? – regresó la pregunta con un tono de picardía.
-¿Bromeas? Si no estuviera muriéndome de hambre te devoraría en este momento.
-La propuesta es muy atrayente, ¿pero la dejamos para después de la comida? Yo también muero de hambre.
Ambos rieron ante la hilaridad de la situación, Draco lo guió hacia el comedor sin soltar su mano. La comida traída por el Slytherin y perfectamente servida, les invitaban a comerla cuanto antes.
Comieron en silencio y en relativa calma. De vez en cuando platicaban cualquier cosa sin importancia, algunas bromas de parte de Draco acerca de lo alterado que Harry estaba cuando llegó, un poco de risas, pero el rubio notaba que algo no estaba bien en su Gryffindor, su mirada se perdía de vez en cuando, había algunos silencios que les envolvían que se sentía ligeramente tensos. Así que sin poder soportar más esa actitud de su pareja decidió indagar sobre el motivo.
-¿Esta todo bien?
-¿Eh? Sí, sí, todo bien – se apresuró a decir.
Malfoy le lanzó una mirada que claramente decía: "eso ni tú te lo crees", lo que hizo sonreír a Harry.
-¿Tan transparente soy?
-Bastante amor.
-Isis no ha salido del jardín desde esta mañana.
-Cuando llegué y dabas ese grandioso espectáculo con el banshee, dijiste algo de que había dejado de hablar.
-Ni me lo recuerdes – Harry enterró su rostro entre sus manos, para luego proceder a relatarle toda la historia desde que habían comenzado a jugar con Adam.
-Comprendo – asintió Draco –, ¿espero que comprendas que tendrás que ofrecerle una disculpa a Isis?
-Eso lo sé– respondió con fastidio –. El problema radica en que me evita todo el tiempo. Cada que intento acercarme a ella se escabulle por ahí. Es desesperante.
Draco guardó silencio, observando a su pareja. Tal vez Harry no lo decía abiertamente, pero era notable que la actitud de la serpiente estaba afectando al moreno. Sabía perfectamente que Isis no era una simple mascota, y que Harry no la veía como tal. Su pareja había crecido falto de cariño y de cualquier consideración, y la serpiente siempre fue un apoyo en los momentos más difíciles... él mismo lo sabía por propia experiencia.
-Hablaré con ella.
Tras besar a Harry se puso de pie y salió rumbo al jardín.
El jardín donde Isis solía pasear, no era para nada parecido a un jardín convencional, ni siquiera se parecía a un jardín muggle, más bien parecía un parque en miniatura, mágicamente agrandado. Tenía el suficiente espacio como para que una cobra real de tres metros paseara libremente y persiguiera a Draco sin ningún tipo de problemas.
Era un jardín al estilo mágico, cubierto de verde pasto, donde los gnomos de jardín se escondían tratando de evitar a la Cobra Real que les perseguía. En los extremos, más específicamente en las partes más oscuras del lugar, se encontraban cultivadas diversos tipos de plantas que Draco utilizaba para algunas pociones.
Caminó por uno de los caminos de grava, internándose entre el follaje hasta llegar a la zona más oscura del jardín. Y justo donde se encontraba el cultivo de la Mimbulus Mimbletonia, se encontraba una larga serpiente agazapada.
-¿Tenías que escoger a la Mimbulus Mimbletonia? ¿Sabes lo que le hará a mi traje si esa cosa me escupe su pus? – le dijo en cuanto estuvo cerca de ella, pero sin alterar a la plata escupidora.
-/Por eso me quedé aquí, así Harry la pensará para acercarse/ – siseó Isis, y obviamente Draco no pudo entenderla.
-Es frustrante escucharte sisear y no entenderte, tal vez estas diciendo una verdad universal y yo permanezco en la ignorancia. – le dijo, terminando por sentarse sobre el pasto, y palmeando un lugar a su lado. Isis le miró unos segundos antes de decidirse a ir hacia él, enredándose alrededor de su torso para terminar reposando su cabeza sobre las piernas del rubio.
Permanecieron unos minutos en silencio, simplemente permitiendo que el viento del atardecer los arrullara y calmara las atribuladas emociones que les envolvían.
Harry se siente culpable por lo que te dijo, y realmente desea disculparse, pero no podrá hacerlo si te la pasas huyendo, o en su defecto escondiéndote tras una planta escupidora.
Isis negó con la cabeza. Hablar, o en este caso sisear, no serviría de nada con Draco, así que lo mejor sería guardar silencio, y esperar a que fuera el rubio quien llegara a la conclusión de lo que estaba pasándole.
Supongo que en lugar de sentirse ofendida por el comentario, te sientes herida, ¿cierto?
Esta vez la serpiente movió su cabeza de manera afirmativa.
Si, yo me hubiera sentido de la misma forma en tu lugar – hizo una pausa para aclarar sus ideas –. Harry me platicó hace tiempo la forma en que llegaste a sus manos, dijo que habías sido originalmente un regalo para un compañero suyo, pero que en cuanto la caja fue abierta y tu saliste de ella, todo mundo comenzó a gritar y a huir de ti sin razón alguna... sé lo que se siente eso. Y que fue Harry quien al final te adoptó, quien confió en ti a pesar de que todos estaban en tu contra.
Suspiró.
Durante muchos años yo sufría lo mismo. Mis compañeros de casa me respetaban porque me temían, el resto me despreciaba y me odiaba, así que puedes darte una idea de lo que sentía, y pese a que esa situación era por demás incomoda, la ignoraba... hasta que me enamoré de Harry, entonces si fue un infierno. Sólo podía pensar en lo mucho que él me odiaba y en lo mal que eso me hacía sentir. Pero eso cambió cuando él me aceptó como su pareja. Por supuesto el temor, el desprecio y el odio de los demás siguieron, pero eso dejó de tener importancia porque a mi lado tenía al hombre más maravilloso que existía, mientras él me siguiera amando y teniéndome confianza, lo demás carecía de importancia.
Hizo una pausa en la que vio que Isis le observaba con atención con sus ojos color bronce.
Hay algo que no sabes, Isis, bueno, en realidad los únicos que lo saben somos él y yo. Sucedió durante el secuestro de Harry en Hogwarts, ¿lo recuerdas? – la serpiente asintió –. Recordarás también que durante ese horrible tiempo, todos me culpaban a mi de su desaparición, y sólo tu creíste en mi inocencia, algo que nunca dejaré de agradecerte – le dedicó una suave sonrisa que fue respondida con un ligero apretón alrededor de su torso –. Fue durante su rescate, cuando lo encontré, él estaba conciente, muy conciente de lo que le ocurría, tanto que no dudó ni un segundo en que había sido yo quien lo había traicionado y entregado a ese infierno.
Sorprendida, Isis siseó al mismo tiempo que su caperuza se extendía.
Supongo que estarás sorprendida, ¿no? Imagínate lo que yo sentí. Acababa de enfrentar a mi padre, le había retado por él, y herido por él, lo dejé moribundo, enfrenté todo en lo que creía por él, arriesgué mi vida por él, y Harry me reprochaba el que lo hubiese traicionado... me sentí herido, de la peor manera, después de todo lo que yo había hecho por él, lo que recibía eran sus palabras hirientes, su actitud defensiva... me costó trabajo hacerle entender que yo no tenía ninguna culpa más que el amarle, y que nunca sería capaz de hacerle daño.
Pero con todo y lo herido que estaba, comprendí que Harry había actuado por instinto, él nunca había confiado ciegamente en nadie, siempre había vivido rodeado por la soledad y el dolor, de sufrir el saber que el mejor amigo de su padre lo había entregado al mismo que le dañó tanto; y era lógico que después de cómo me había comportado con él durante años, pensara que yo podría dañarle. Tu no eres muy diferente a mi, Isis, lamentablemente ambos hemos sido catalogados como peligrosos y traicioneros, y a pesar de que Harry nos ame más que a nadie, es normal en él la desconfianza en momentos en que se ve en peligro o piensa que alguien querido lo corre, ¿comprendes?
Isis meditó unos segundos todo lo dicho por Draco. Ella quería a Harry, no como una serpiente quiere o adora a hablante de parsel, sino como algo parecido a un hermano, le quería, respetaba y admiraba, y nunca sería capaz de hacerle daño, ella no habría mordido al banshee tal vez le habría dado un suave apretón, pero nunca le causaría un daño... irreversible...
Pero Drake tenía mucha razón, Harry siempre había vivido rodeado de peligros, y a pesar de que la adorara, ella seguía siendo una serpiente, un animal peligroso, y ella había demostrado en todo ese tiempo su aversión hacia la criatura, aunque sonara cruel, era lógico que el moreno pensara que ella era un peligro para ese banshee.
La serpiente hizo un sonido que en opinión de Draco era una especie de suspiro.
-/Supongo que tendré que hablar con Harry, ¿cierto/ – siseó Isis.
-Lo siento, no comprendí nada de lo que dijiste – le dijo Draco.
Isis hizo un movimiento exasperante con su cabeza y comenzó a desenredar su cuerpo alrededor del Slytherin, en cuanto estuvo completamente fuera del rubio, se irguió un poco, y tras sisear un gracias que por supuesto Malfoy no entendió, acarició su mejilla contra la del humano.
Draco le dedicó una tenue sonrisa al comprender el gesto.
-Por nada, entre serpientes debemos apoyarnos.
Tras un asentimiento de parte de la reptil, ésta comenzó a deslizarse hacia la entrada de la casa en busca de Harry, más no tuvo que avanzar mucho, pues el moreno ya le esperaba a unos cuantos metros de donde habían estado. La serpiente detuvo su andar; Ambos se observaron por unos segundos, Draco se puso de pie preparándose mentalmente para intervenir de ser necesario.
-/¿Isis?/ – la llamó Harry de forma insegura. La serpiente dudó un momento en responder o no, pero al final optó por avanzar un poco para luego inclinar su cabeza.
/Oh, Isis, lo siento tanto/ – le dijo, acortando la distancia entre la serpiente y él, terminando por arrodillarse para quedar a su altura – /No debí decir eso, pero tuve miedo de que... lo siento en verdad, sé que tu nunca dañarías a Adam y.../
-/Nunca dañaría algo que fuera importante para ti, Harry/ – siseó Isis
-/Lo sé/ – murmuró apenado el moreno
-/¿No volverás a desconfiar de mi? ¿Ni a decir que soy peligrosa para alguien que tu quieres? Yo sólo causaría daño a alguien que quisiera dañarte a ti o a Drake, nunca, nunca a alguien que tu quisieras/
-/Lo sé, lo sé, y no, nunca volveré a desconfiar de ti, ni decirte que eres peligrosa, lo lamento tanto/
-/Esta bien. ¿Hay algo para comer/
Harry soltó una pequeña risa por el comentario, y sin querer reprimirse más, abrió sus brazos permitiéndole a la serpiente enredarse alrededor de su cuerpo. A unos metros de ahí, Draco vio conmovido la escena, si bien Isis no era un ser humano, era parte fundamental de su familia, ella y Harry eran su familia, y se los hizo saber, al unirse al abrazo.Si, eran una familia unida... pero los tres sabían que en algún momento de sus vidas, sería imperiosa la necesidad de agregar un miembro más a esa pequeña familia.
Aunque eso fuese doloroso para los tres.
Listo! El capítulo ha sido terminado, jajaja. Bueno, espero sus reviews con ansias, ya sabe, comentarios, dudas, sugerencias, jitomatazos, amenazas, lo normal en estos casos. Les aviso que sobre Devuélveme… no desesperen, el capítulo está casi terminado, sólo me falta una escena que espero poder terminar este fin de semana, así que para la próxima semana ya estaría on line. Muchos besos a todos. Bye.
