TORNEO MÁGICO

Por Akane Kinomoto (Kinomoto-guiónbajo-Akane-arroba-yahoo-.-com-.-mx)

ADVERTENCIA: Hay shounen-ai en este capítulo. Si gustas, puedes leerlo, no es nada grave, solo son... "pequeñas confesiones" Si alguien quiere saber de la pareja... diría que algo así como un Yue/Clow y Yukito/Touya O.o Espero no molestar a nadie

CAPÍTULO 02: Una Antigua Leyenda

Un atractivo joven de cabello azul oscuro y gafas redondas miraba de forma distraída por una ventana. Las nubes y el cielo eran todo lo que se podía apreciar a través de ella, pero de todos modos, el joven no le prestaba mucha atención al paisaje. Su mente vagaba entre sus problemas y preocupaciones, permitiendo que solo una ligera inquietud adornara sus ojos, de un tono azul cobalto, que brillaban como zafiros.

- Ya casi llegamos Eriol - dijo la joven que estaba sentada a su lado.

- Lo sé Nakuru - murmuró sin prestarle demasiada atención.

- ¿Sigues preocupado? No me parece que este asunto sea algo peligroso - comentó con una sonrisa confiada, pero no obtuvo respuesta, así que no insistió.

Eriol Hiiragizawa, su creador y amo, había decidido conservar la edad de un niño y desarrollarse de nuevo a partir de ella; aunque en realidad ya había tenido la oportunidad de vivir una infancia, tenía sus razones para "crecer" de nuevo, entre estas estaba que le divertía la reacción de las personas cuando se encontraban con 'casi un niño' que era tan maduro y responsable como 'un adulto', y como el hechizo que hizo posible que su cuerpo rejuveneciera a tal grado solo podía realizarse una vez, decidió aprovecharlo(1). Sin embargo, desde hacía días que su actitud tan alegre y casi despreocupada se había transformado. Solo podía vérsele serio y pensativo desde que recibió una extraña invitación por correo. ¿Un torneo entre hechiceros? A Nakuru lo único que le hacía sentir todo eso era una gran emoción, estaba segura de que Eriol ganaría. Aún así, no pudo evitar recordar los comentarios de Supi; él tampoco estaba muy tranquilo, pero en verdad ella no entendía porque. Sin embargo, si Eriol reaccionaba de esa forma, no podía hacer algo más que no fuese confiar en su palabra de que las cosas no eran tan simples, no por nada había sido el mago más poderoso del mundo. Aunque ya habían pasado varios años, aún conservaba sus instintos y conocimientos.

- Insisto en que debimos haberle avisado a Sakura-chan - comentó nuevamente. A pesar de todo, no le gustaba ver con esa actitud a su amo, ya se había acostumbrado a su sonrisa.

- Quise que esta pequeña visita fuese sorpresa y lo sabes - respondió Eriol con una sonrisa, cediendo por fin a los intentos de Nakuru por llamar su atención.

Estaba conmovido con los esfuerzos que hacía su Guardiana Lunar en los últimos días para devolverle un poco su alegría; ella misma le había dicho que odiaba verlo preocupado, y, siendo sincero, no podía culparla. Sus guardianes estaban acostumbrados a su actitud tranquila, intentando siempre no alterarse por nada, pero... Desde que "esa" invitación había llegado, no podía permanecer tranquilo, y más con las cosas que logró investigar sobre el espejo del que hablaba la invitación. Al parecer, aunque pocos sabían de su existencia, era un tesoro muy codiciado entre los hechiceros y también muy poderoso... demasiado para su gusto.

Una pequeña luz roja llamó su atención. Era el aviso de que ya pronto llegarían a su destino. Eriol no estaba muy acostumbrado a viajar en avión; la mayoría de las veces prefería transportarse en barco pero en esta ocasión, se vio en la necesidad de hacerlo por los aires, era mucho más rápido, aunque también podría haber usado su magia, solo que no quería asustar a nadie apareciendo en medio de la calle; en ocasiones como esa, lamentaba haber vendido su elegante mansión en Japón, en lugar de la cual, había ahora un enorme parque de diversiones. La luz roja en la parte delantera brilló con más intensidad que la vez anterior, y gracias a la pequeña sacudida en su estómago se dio cuenta de que ya estaban aterrizando. Muy bien, era hora de ver a sus antiguos amigos e intentar averiguar algo más... pero se sentía muy inquieto con lo que podría llegar a descubrir...

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- ¿Entonces no has encontrado nada Shaoran-kun?

- No... Por más que lo intenté no conseguí averiguar nada, incluso le hablé a mi madre para ponerla al tanto de todo esto.

- ¿Ella tampoco sabe algo?

- Con respecto al espejo no, pero me ha dicho que no somos los únicos a los que nos ha llegado esa invitación. Algunos miembros más del Clan Li también la han recibido.

Sakura se quedó bastante sorprendida con esta noticia. ¿Más hechiceros habían sido invitados? Bueno, pensándolo bien, era un torneo a nivel mundial, eso no era para extrañarse.

Era una tarde tranquila en casa de Shaoran Li. El joven chino había logrado quedarse con una vieja construcción abandonada, luego de decidir vender su departamento; como nadie pudo localizar a los antiguos dueños, no tuvo muchos problemas en adquirirla y menos en darle una remodelación completa, además, estaba contento porque tanto el instituto como la casa de la joven Kinomoto le quedaban muy cerca. Ese día, Sakura, junto con sus guardianes, habían ido a enseñarle la misteriosa carta que recibió y se llevaron una gran sorpresa cuando él les mostró una similar, pero evidentemente, donde lo invitaban a él. Ninguno de ellos estaba muy seguro que pensar de todo eso. ¿Por qué alguien querría darle un objeto mágico muy poderoso a otro mago? ¿Acaso esa persona no podía usarlo? ¿O había algo más ahí? Y los sueños de Sakura no ayudaban mucho, no predecían nada bueno, eso era seguro.

- Sakura... ¿Has probado comunicarte con Eriol otra vez? - preguntó Kerberos. Ambos guardianes no habían participado mucho en la conversación, ya que ninguno de ellos tenía la más mínima idea de lo que estaba pasando.

- ¿Uh? Buena idea, se me había olvidado - se disculpó la hechicera con una dulce sonrisa, ante la expresión de ligera incredulidad de los demás. - Shaoran-kun, ¿puedo usar el teléfono? - preguntó levantándose del cómodo sofá en el que se hallaba sentada, con el Guardián Solar a su lado.

- Claro Sakura - El joven chino observó un momento a la joven para después fijar su atención en el par de criaturas aladas que tenía enfrente. Ninguno de ellos se veía tranquilo y no quería ser él quien les diera un motivo más para que su preocupación aumentara, pero una duda rondaba por su cabeza desde que vio la invitación en manos de la persona que amaba y si alguien podría darle una respuesta eran los guardianes. - Kerberos... - murmuró

- ¿Eh? ¿Qué quieres? - la ligera hostilidad en la voz del Guardián Solar no había cambiado mucho. Después de todo, Kerberos, junto con Touya, era otro de los que no veían con buenos ojos la relación entre Sakura y "el mocoso", aunque el guardián lo aceptaba más.

- Sé que también soy un hechicero, pero no puedo medir del todo el nivel mágico que tiene Sakura y...

- ¿Y eso qué? - lo interrumpió el guardián - Sus poderes han crecido mucho, quizás ahora es más fuerte que tú.

- Ojalá y eso fuese verdad... - susurró el joven.

- Creo entender a que se refiere, joven Li... - intervino Yue en tono neutro y con su típica seriedad - Teme que el nivel de mi Ama no sea el suficiente como para enfrentar la prueba que ese torneo representa.

- Exactamente - concordó Shaoran - Ya que ustedes dependen de su magia, deben conocer mejor que nadie sus límites. Por mi parte, sé que es fuerte, pero no estoy muy seguro de que pueda con esto.

- Yo tampoco - intervino una voz de repente.

- Sakura... - exclamó Li sorprendido al verla de pie en la entrada de la sala.

- También lo había pensado Shaoran-kun... y ciertamente no creo tener el nivel necesario... - terminó en un abatido susurro.

- Pues yo creo que si puedes - intentó animarla Kerberos - Tu magia ha crecido bastante Sakura y recuerda que siempre has logrado todo lo que deseas de verdad.

- Gracias Kero-chan - la joven le ofreció una sonrisa - Pero no se trata de mi nivel de poder en este caso, pienso que más bien es mi nivel de conocimientos... No sé nada sobre magia; de hecho, de no ser por las Cartas, creo que no sabría nada...

Ninguno de los presentes comentó algo sobre eso. Era la más absoluta verdad. Sakura no se había preocupado nunca por aprender hechizos, conjuros, invocaciones ni nada más sobre la magia, puesto que pensaba que con las cartas ya había tenido suficiente y no creía que pudiese suceder algo más.

- Sakura ¿piensas entrar al torneo? - preguntó Li mirando fijamente a la joven.

- ¡Por supuesto! Aún cuando no tenga las habilidades, sé que la respuesta a mis sueños está ahí... y también que algo malo va a pasar... ¡Debo hacer lo que esté a mi alcance por ayudar! - Sakura devolvió la mirada a su novio con una firme determinación. El joven chino sonrió. Sabía que era sería su respuesta, la conocía muy bien después de todo. - En ese caso, tendremos que dejar nuestras investigaciones. Si estas decidida, puedo enseñarte todo lo que sé, así serás más hábil.

- ¡¿En serio?! - Sakura se entusiasmó con la propuesta.

- ¡Claro que si!

- Entonces, ¡es un trato! ¿Qué opinan Kero-chan, Yue-san? - preguntó desviando la mirada a sus guardianes. Yue solo hizo un gesto afirmativo con la cabeza, pero Kerberos pareció pensárselo.

- No es mala idea - decidió por fin - Pero ¿cuándo empezarían?

- Mientras más pronto sea, mejor - respondió Li - Kerberos, Yue, ¿saben de libros o algo que nos pueda ayudar? No creo que baste con lo poco que yo sé, además, hace mucho que no practico.

- Pese a que Clow siguió utilizando su magia después de habernos creado, me temo que no logré memorizar ningún hechizo - se disculpó Kerberos con una sonrisita.

- Aún no acabo de entender como es que el Amo Clow te dejó de Guardián principal de las Cartas, Kerberos - la fría voz de Yue se dejó escuchar.

- Fui la mejor opción si contamos tu actitud - replicó el otro Guardián.

- Por favor, no empiecen ustedes dos - suplicó la joven con una mirada angustiada - Yue-san, ¿conoces algún hechizo?

- Recuerdo perfectamente todos los que el Amo Clow nos mostró, pero me temo que son de un nivel un tanto... avanzado, Ama.

- Eso no es extraño, después de todo se trató de un hechicero muy poderoso. De cualquier modo, ¿no saben de otra cosa que nos pueda ayudar? - Shaoran miró alternativamente a ambos guardianes.

- Hace tiempo un hombre le vendió a Tsukishirou algunos libros de magia. Me parece que los guarda en su casa - ofreció el Guardián Lunar.

- Querrá decir su casa, Yue-san - le corrigió Sakura sonriendo, pero el Guardián no respondió. Aún no se acostumbraba del todo a que los trataran a él y a Yukito como la misma persona, pese a que en aquel instante, la conciencia de Yukito estuviese despierta y escuchando cada palabra de la conversación.

- Si contienen algún hechizo, nos serían muy útiles - comentó Shaoran - Sakura, ¿te parece si comenzamos ahora mismo?

- ¿Ahora? - exclamó la joven - Bueno, mi padre sabe que estoy aquí y le dije que iba a tardarme mucho... si, supongo que está bien - terminó con una sonrisa.

El grupo salió hacia el jardín y el par de hechiceros se acomodaron debajo de un enorme árbol; Shaoran comenzó a explicarle a Sakura muchos aspectos básicos de la magia, para que así ella entendiera y pudiese utilizar hechizos. Yue y Kerberos se mantuvieron algo apartados, salvo en algunas ocasiones en las que el joven hechicero necesitaba ayuda para explicarse correctamente.

// Vaya, no sabía que la magia fuese tan interesante //

- ¿Yukito? - susurró Yue, algo sorprendido de haber escuchado esa voz dentro de su cabeza.

- ¿Dijiste algo? - le preguntó el Guardian Solar sin apartar su mirada de ambos jóvenes.

- No... no dije nada...

// Eso no es verdad, dijiste mi nombre //

"Fue solo para distraerlo... Ellos no saben del todo lo que sucede entre nosotros" respondió Yue, limitándose a pensar la respuesta. No era la primera vez que Yue y Yukito tenían una conversación 'mental', de hecho, se había vuelto un pequeño pasatiempo para ambos, aunque mientras más tiempo pasaba, la mezcla de sus mentes era más evidente para los dos.

// Eso es cierto... A pesar de que puedo entrar a tu mente, aún no entiendo porque no quieres decírselo a nadie //

"De momento no es necesario, ¿no te parece? Además, ya son muchos los problemas que tiene mi Ama"

// ¿Algún día la llamarás 'Sakura'? Te lo ha pedido muchas veces //

"No es correcto y lo sabes. Y no me digas que Kerberos lo hace porque no soy como él"

// Me pregunto si... //

"... Yo también lo he pensado... no espero que seas como yo... pero no sé si acabaré siendo como tú..."

// Eso de la fusión me asusta un poco, pero creo que ambos tendremos algo del otro ¿no crees? He notado que te comportas de una forma un poco más cálida //

"No sé de qué me hablas"

// ¡Oh Yue! Aunque lo quisieras no puedes ocultarme nada //

"Esta bien... lo acepto... ¡pero no se lo digas a nadie!"

// ¿Ni siquiera a Touya//

"Él no me preocupa, sabe casi todo lo que pasa entre los dos"

// Yue... ¿de verdad amábamos a Clow//

"... Yo lo amaba... Sé que has desarrollado tus propios sentimientos, y no voy a involucrarme en eso... no te pido que los dejes..."

// Pero... si tenemos que ser uno otra vez... ¿crees que podrías...//

"... Tal vez... Me recuerda a Clow en cierta forma... pero por el momento no estoy seguro..."

// Él te quiere... mejor dicho, nos quiere a ambos //

"Lo sé... pero entiéndeme, me va a tomar un tiempo superar lo que pasó con Clow... y ya no sé si quiero volver a pasar por lo mismo... sigue siendo un ser humano..."

// Opino que es mejor disfrutar lo que tengas... como decía Clow, solo el 'hoy' y el 'ahora' importan //

"Parece que has visto muchos de mis recuerdos"

// Es entretenido y me ayudan a recordar a mi también... pero creo que dejaremos el otro asunto por ahora //

"Es lo mejor... ¿Qué es eso? Siento la presencia de alguien... pero si es..."

- Ama, siento la presencia de Clow - La voz del Guardián Lunar atrajo la atención de ambos hechiceros y del Guardián Solar, quienes pusieron en alerta sus sentidos y pronto localizaron la esencia mágica.

- Por eso me dijeron que había salido - comentó Sakura - Esa es la energía de Eriol-kun.

- Supongo que viene por el asunto del torneo - opinó Shaoran - Me pregunto si sabrá que hemos aumentado nuestro poder - agregó con una ligera sonrisita maliciosa.

- Quizás se dio cuenta desde que llegó a Tomoeda, aunque es probable que aún no lo note, ninguno de los dos hemos usado magia.

- Pero podría notarlo por las esencias mágicas de Yue y Kerberos, recuerda que ellos comparten tu magia - replicó Shaoran.

- Es verdad, lo olvidé, ¿les parece si vamos a buscarlo? - sugirió la joven de ojos verdes. Los demás aceptaron y todos se pusieron en camino hacia el aeropuerto, después de que ambos guardianes adoptaran sus formas falsas.

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Realmente ya no esperaba sorprender a sus amigos con su llegada. Apenas el avión aterrizó, pudo sentir claramente las presencias de Yue y Kerberos, lo cual solo podía significar que su dueña había adquirido más poder mágico. Imaginaba que algo así iba a ocurrir, pero de todos modos, no pudo evitar sorprenderse un poco. En esos instantes, caminaba por las calles consultando la dirección de su nuevo hogar; se había visto en la necesidad de adquirir otro cuando pensó detenidamente en la posibilidad de regresar a Tomoeda; podría haberse transportado hasta él con su magia, ahorrándose así el viaje desde Inglaterra, pero no estaba muy seguro de su ubicación, y hasta no saberlo, prefirió no arriesgarse. Nakuru caminaba junto a él lanzando continuas exclamaciones de felicidad por haber vuelto, pero el hechicero volvía a estar en silencio.

- ¡Eriol no te quedes callado otra vez! - protestó la joven al notar la actitud de su amo.

- El Amo está preocupado, Nakuru-kun, deberías ser más comprensiva y callarte de una vez - ordenó una vocecita que provenía del hombro del hechicero. Evidentemente, Spinel se encontraba ahí en su forma falsa.

- ¡¿Y quien eres tú para callarme?! ¡Estoy harta de todo esto! - La joven se detuvo mirando enfadada al Guardián Solar.

- De acuerdo, pero yo también ya estoy cansado de tus comentarios, ¡tomas todo a la ligera!

- ¿Y eso qué? No sabemos que va a ocurrir y no digo que Eriol no debería preocuparse, pero ¿tiene que hacerlo tanto? ¿Qué gana con eso además de imaginar posibilidades horribles? ¡Quizás ni pase nada y se está haciendo viejo por adelantado!

- ¡Irrespetuosa! ¡Debería...!

- Espera Spinel - interrumpió Eriol deteniéndose también. A pesar de que ya estaba muy acostumbrado a que esos dos tuvieran ganas de matarse mutuamente, las recientes palabras de Nakuru lo habían hecho darse cuenta de algo.

- Pero Amo Eriol, ella está...

- Sabes que no me agrada que discutan de ese modo - interrumpió el hechicero otra vez. - Además... Nakuru tiene razón... - agregó mirando a la joven.

- ¿De verdad? - preguntó una sorprendida guardiana.

- En serio, Nakuru. Tienes toda la razón en cuanto a que no debería actuar así. Les pido una disculpa por haberlos preocupado, lo que sucede es que no tengo un buen presentimiento con respecto a todo esto, pero, tal como dijiste, he comenzado a imaginar cosas que quizás no sucedan jamás. Intentaré estar más calmado de ahora en adelante.

- ¿Lo prometes? - dudó la joven guardiana mirando fijamente a su amo.

- Lo prometo - respondió el hechicero con una de sus antiguas y cálidas sonrisas. Lo que notoriamente tranquilizó a ambos guardianes. - Ahora mejor nos damos prisa. - Y los tres iban a ponerse en marcha otra vez, cuando el insistente sonido de un claxon llamó su atención.

- ¡Hiiragizawa-kun! - llamó una hermosa joven desde el interior de un elegante auto negro, estacionado frente a ellos del otro lado de la calle.

- ¿Tomoyo-san? - murmuró Eriol para sí, sorprendido, mientras caminaba en dirección al automóvil, pero una emocionada Nakuru se le había adelantado.

- ¡Tomoyo-chan! ¿Cómo has estado? - preguntó entusiasmada la guardiana Lunar, una vez que estuvo cerca de la ventana por la que asomaba el rostro de Tomoyo Daidouji.

- Muy bien Nakuru-san, ¿y ustedes? - respondió la joven con una enorme sonrisa.

- Con algunos problemas, ¡pero yo siempre cuido muy bien a Eriol!

- Si, tanto que me dejaste abandonado a mitad de la calle - intervino una voz masculina.

- ¡Hiiragizawa-kun! ¡Me da mucho gusto volver a verte! - exclamó Tomoyo.

- Opino lo mismo Tomoyo-san, ha pasado mucho tiempo - respondió el hechicero intentando ocultar su sorpresa tras de una sonrisa. Tomoyo se había convertido en una hermosa joven. Su cabello continuaba largo y brillante, sus ojos color zafiro tenían la misma alegría y bondad de hace años, solo sus formas de mujer y su evidente belleza habían cambiado.

Por su parte, Tomoyo no se quedaba atrás, Eriol también presentaba ciertos cambios, seguía siendo alto, solo que ahora tenía un cuerpo más fuerte; aún conservaba su mirada llena de misterio pero también de una gran nobleza; su cabello lucía ligeramente más largo, ocultando sus ojos. Ciertamente, era un joven por el que muchas chicas perderían la cabeza.

- ¿Hacia donde iban? Quizás podría llevarlos - preguntó Tomoyo.

- Gracias, pero el lugar está cerca de aquí, no creo que sea un problema el llegar caminando - respondió el hechicero.

- En ese caso, ¿qué les parece si los invito a comer en mi casa? Sakura-chan fue la que me avisó que habían llegado y les dije que nos veíamos allá.

- Debí suponerlo - murmuró el joven para sí.

- ¡Yo si quiero ir! ¡Vamos Eriol! ¡Tendrás que verlos de todos modos!

- Muy bien, pero deja de jalarme - replicó el hechicero soltándose gentilmente del brazo de Nakuru. Ambos jóvenes subieron al automóvil y este rápidamente se alejó por las calles, por lo que ninguno de ellos pudo ver la oscura silueta que apareció de repente. Esta parecía estar contemplando como el vehículo se alejaba y una sonrisa se formó en el rostro de su dueño, quien murmuró:

- Te he encontrado... Clow Reed...

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- Ciertamente es extraño todo esto... ¿en verdad no tienes idea de quien podría estar detrás de este asunto, Hiiragizawa?

- Conozco a muchos hechiceros, Li-kun, pero a ninguno que pudiese hacer algo como esto.

- Además no veo para qué querrían darle ese espejo al ganador.

- Muy cierto Sakura-san... eso no tiene sentido...

La tarde había caído en la bella ciudad de Tomoeda y el grupo de viejos amigos estaba reunido en casa de Tomoyo, cuya madre no se encontraba ahí, para fortuna de todos. Sakura estaba muy contenta con ver de nuevo a Eriol, especialmente ahora que necesitaban de su experiencia. Shaoran había esperado que el joven inglés supiera algo sobre el torneo o sus organizadores, pero su esperanza fue en vano. Tomoyo, por su parte, se encontraba callada al igual que los cuatro Guardianes; lo único que hacían era escuchar los diferentes relatos de los hechiceros. La pálida luz de una lámpara se encontraba brillando en el techo de la sala, dándole un poco más de claridad a la habitación.

- Eriol-kun, ¿y no sabes algo sobre el espejo que mencionan? - preguntó Sakura rompiendo el pensativo silencio.

- Hm... La única que referencia que he encontrado en cuanto a un espejo mágico es una leyenda muy antigua.

- ¿Qué dices? Nadie del clan Li ha podido encontrar nada sobre un espejo con propiedades mágicas o algo parecido - replicó Shaoran fijando su mirada en el otro.

- Y no me extraña Li-kun. Los libros que utilicé para investigar son aún más antiguos que Clow Reed, y no creo que existan muchas copias de los mismos.

- De cualquier forma, ¿de qué trata esa leyenda? - intervino Tomoyo.

- Se desarrolla en la Atlántida, la ciudad que se asegura está sumergida en lo más profundo del océano - explicó Eriol - esta leyenda dice que había dos reinos en ese entonces: La misma Atlántida y Altrustri.(2) Ambos reinos mantenían una burda paz, que podría romperse en cualquier momento, y Salustra, la entonces Emperatriz de Atlántida, tenía serios problemas con su gobierno, puesto que no le agradaba a mucha gente. Entre estas personas estaba la Suma Sacerdotisa Jupia, quien era, por decirlo de algún modo, la representante oficial de la religión que se practicaba en ese reino. Jupia odiaba a Salustra con toda su alma y, nadie lo sabía, pero practicaba cierta forma de magia, que combinaba con la tan avanzada tecnología que poseía Atlántida, y con la cual esperaba destruir a la Emperatriz. Sus experimentos estaban encaminados a intentar hechizar un espejo, objeto que eligió por su simpleza y por la facilidad con que podría hacérselo llegar a Salustra. Un día, pareció haber logrado sus propósitos, ya que había logrado invocar un poderoso hechizo, aunque ni ella misma sabía que resultados podría dar. Cuando terminó, el espejo no parecía afectado, lo cual enfureció a la Sacerdotisa y abandonó el objeto hechizado centrándose en otros asuntos. Luego de algunos meses, el espejo fue olvidado por completo, ya que una espesa y misteriosa niebla había cubierto toda Atlántida, privándola de cualquier tipo de energía, y la cual Jupia había aprovechado para llenar de supersticiones la mente de los atlantes, puesto que nadie sabía de donde provenía ni como alejarla. - Eriol hizo una pausa en su relato.

- Entonces, ¿ese espejo es del que habla esa invitación? - preguntó Shaoran.

- Es lo que parece... solo que aún no he terminado con la leyenda - hizo una ligera pausa más y se dispuso a continuar - El problema de la niebla no afectó de forma visible a la Emperatriz y Jupia estaba más decidida que nunca a acabar con ella; de tal modo que reencontró el espejo. Este aún conservaba su apariencia inofensiva, pero al tocarlo, Jupia sintió una ligera emanación de energía proveniente del espejo. Cruzó por su mente la aventurada idea de que quizás fuese este objeto el causante de que no hubiera energía en todo el reino y que, si ella podía dominarlo, tendría el control de toda Atlántida y de la misma Emperatriz. El libro no especifica que fue lo que hizo, solo dice que ella invocó un nuevo hechizo y que el espejo comenzó a emitir una luz blanca muy potente y cegadora y cuando esta se disipó, en el lugar habían aparecido un grupo de hombres muy extraños. Jupia los miró con miedo, ya que tenían la tez oscura, los ojos negros y la nariz grande y aquilina, rasgos muy distintos a los de cualquier atlante, por lo general hermosos y rubios. ¿De dónde habían salido esos hombres? fue la principal pregunta en la mente de la Sacerdotisa. Ellos no dijeron nada, solo la observaron y luego observaron el espejo. Después de unos minutos, uno de ellos se adelantó y le dijo: ¿Fuiste tú quien nos trajo a este mundo? Jupia no entendió del todo la pregunta, pero les respondió que si. El hombre le preguntó entonces la razón de su llamado y ella no supo que contestar. Sin embargo, aquellos hombres parecían ser capaces de leer la mente o por lo menos de captar los pensamientos, puesto que comprendieron que Jupia no tenía la menor idea de lo que había sucedido. Hablaron entre ellos en un idioma que la Sacerdotisa no fue capaz de comprender y, finalmente, uno de los hombres recogió el espejo y lo guardó dentro de su túnica. Otro, el que le había hablado, la miró y le dijo: 'No vuelvas a jugar con magia, no sabes lo que has ocasionado. Nos damos cuenta de quien eres y con que propósito creaste este espejo, pero no lo tendrás nunca más, un alma malvada como la tuya no lo merece. Por ahora, sabemos la situación de este reino y vamos a intentar hacer algo por ellos'. Con estas palabras, los hombres se marcharon del palacio de Jupia, quien estaba aterrada. Al día siguiente, ella se sumió en una profunda meditación sobre lo que había sucedido, pero no logró hallarle ninguna explicación. De todas formas, tuvo miedo de lo que había hecho y renunció a la magia a partir de ese día. La leyenda no dice que sucedió en Atlántida, o porqué desapareció bajo el agua y tampoco se sabe lo que ocurrió con el espejo.

Todos guardaron un silencio pensativo cuando Eriol terminó de hablar. Pero a todos les rondaba por la cabeza un extraño presentimiento, sobre todo a Sakura, quien comenzaba a recodar cierto cuento de ciencia ficción que Naoko le hiciera leer en la escuela. ¿Sería posible que ese espejo hubiera traído seres de 'otra dimensión'? Y en caso de ser así, ¿para qué alguien querría deshacerse de semejante objeto mágico?

- Por cierto - la voz del hechicero inglés se escuchó de nuevo - Olvidé decirles que en la leyenda le dieron el nombre de 'Spiegel Welten' al espejo, parece que significa algo así como 'Espejo de los Mundos'.(3) - Esta nueva información apoyó la idea de la joven hechicera, pero quería saber que opinaban los demás ante todo.

- ¿Tienen alguna idea de que es lo que pudo haber pasado en Atlántida? ¿Para qué serviría ese espejo? - interrogó mirando al par de jóvenes hechiceros.

- Lo he pensado Sakura-san, y la única opción que se me ocurre no es muy alentadora...

- ¿Sería posible que ese espejo hubiera abierto un portal hacia otro mundo? - preguntó Shaoran.

- Esa es la opción que pensé... quizás, a pesar de sus avances tecnológicos, los atlantes no conocían mucho sobre otros mundos, y esta idea en ese entonces hubiese resultado demasiado fantástica; pero en la actualidad es muy posible...

La confirmación de Eriol a sus ideas, dieron a todos algo más para pensar: Lo peligroso que podría ser que alguien transportara seres de otro mundo al suyo. Pero de cualquier forma, la leyenda no decía que hechizo utilizar para hacer funcionar el espejo, aunque seguía siendo un misterio la forma en la que habían logrado encontrarlo.

- Eriol-kun, en esa leyenda, ¿decía algo sobre como encontrar ese espejo? - quiso saber Sakura.

- No exactamente, lo único que venía es una especie de mapa que, al parecer, daba la ubicación exacta de donde se había hundido la Atlántida - respondió Eriol.

- ¿Un mapa?... En ese caso, es obvio que alguien se aventuró a buscar el espejo y lo encontró - comentó Shaoran.

- Dado el famoso torneo, me temo que eso es lo más lo más probable - murmuró Eriol.

- Pero... aún si fuera así, dijiste que el libro no decía el hechizo que se había ocupado para activar el poder del espejo - replicó Sakura.

- Es verdad, pero no creo que el libro que yo usé sea el único que habla del Spiegel Welten, Sakura-san. Además, si realmente alguien lo encontró, lo más seguro es que se deba a que esa persona también tenía información del espejo - la joven bajó la mirada asintiendo. - Pero, aparte de que si esta leyenda sea verdadera o no, ¿qué piensan hacer ustedes? - Eriol miró alternativamente a ambos hechiceros, temiendo su respuesta.

- ¿Cómo que qué pensamos hacer? ¡Por supuesto que vamos a ir a ese torneo! - exclamó Sakura sorprendida.

- Estoy de acuerdo con ella - afirmó Shaoran - Si el Spiegel Welten es real, por lo sueños de Sakura es obvio que ha caído en malas manos... y no quiero imaginar lo que podría sucederle a nuestro mundo si llegaran seres de otras dimensiones.

- Sabía que dirían eso... - comentó Eriol con una triste sonrisa.

- Hiiragizawa-kun, no creo que sea el momento de preocuparse de nuestra seguridad - intervino Tomoyo, adivinando los pensamientos del hechicero inglés - Es obvio que todo nuestro mundo podría estar en peligro, y me parece que todos aquí estamos muy conscientes de que nuestras vidas pueden estar en un grave peligro si vamos allá, pero dime ¿tenemos otra alternativa? Definitivamente no creo que ni Sakura-chan ni Li-kun quieran dejarte toda la responsabilidad. Sé que tu experiencia sobrepasa y por mucho la de ellos, es por eso que necesitamos tu ayuda más que nunca.

Eriol miró confundido a la joven. Sus palabras eran ciertas, y le había sorprendido que supiese lo que pasaba por su mente, pero también lo preocupó algo más.

- ¿Es que piensa ir usted también, Tomoyo-san? - preguntó de forma incrédula.

- ¡Claro que voy a ir! ¡No podría quedarme aquí sabiendo que ustedes están en peligro! Sé que no tengo sus poderes, pero estoy segura de que podría ayudar de alguna otra forma.

Sakura y Shaoran prefirieron no comentar nada. Sabían que Tomoyo querría ir, y no les hacía gracia la idea, pero la conocían demasiado bien como para discutir su decisión. Simplemente, cuando ella quería algo, no había modo de hacerla cambiar de opinión, además, si ocurría lo peor, Tomoyo ya no estaría segura en ninguna parte.

- Pero, ¿de verdad quiere correr ese riesgo? - insistió el joven.

- Es mejor que no le digas nada Eriol-kun, no hay fuerza sobre la Tierra que pueda hacerla cambiar de opinión... además, yo no permitiré que algo malo le pase - comentó Sakura mirando a su mejor amiga con cariño. Tomoyo le ofreció un dulce sonrisa en respuesta.

- ¡Entonces iremos todos! - concluyó una animada Nakuru.

- Supongo que no hay otra opción - aceptó el joven inglés sonriendo también.

Las horas habían pasado y llegó el momento de que los hechiceros se retiraran a sus hogares. Pese al peligro que los amenazaba, los corazones de todos guardaban ahora una secreta esperanza de que todo saliera bien, y aún si no era así, ellos enfrentarían el peligro sin importarles nada más que vencerlo. Pero en la mente de uno de ellos comenzaban a surgir nuevas ideas. La decisión y el valor de Tomoyo le habían causado una profunda impresión. La conocía, quizás no tanto como sus amigos, pero sabía que era una persona inteligente, amable y muy observadora, y aún así... esa entrega hacia las personas que amaba había llamado su atención. ¿Sería posible que...?

Continuará...

NOTAS:

(1) Eso de que Eriol "decidió" quedarse joven lo tomé del manga. No es que eso hubiera decidido, si no que en el manga Spinel dice que Eriol estaba esperando a Sakura con su misma edad, pero dado que el alma de Clow estaba dividida en dos, pienso que Eriol tenía o debería tener la misma edad que el padre de Sakura, por lo que inventé que había utilizado un hechizo para "hacerse joven" otra vez.

(2) La historia de la Atlántida la tomé prestada de un libro titulado "La Leyenda de Atlántida", de Taylor Caldwell, de ahí surgen los nombres pero el cuento del espejo es solo invención mía, ya que el libro original no dice de donde salieron un grupo de hombres con las características ya descritas en medio de Atlántida, así que... bien podrían haber salido de 'otro mundo' ¿ne?

(3) Spiegel Welten lo... 'reduje' de Spiegel der Welten, que en alemán creo quiere decir algo así como 'Espejo de los Mundos' sé que no es muy original pero no se me ocurrió otra cosa.

Por cierto, debo aclarar que esa idea de las conversaciones mentales entre Yue y Yukito, son propiedad de Daga, en su fanfic "Chocolate Caliente", que es un sidehistory para los fanfics de Morgan D. por lo tanto, no me pertenece la idea

Otra cosa, ¿alguien sabe como es lo correcto con el apellido de Eriol? En el anime, cuando este chico llega a la escuela de Sakura, el profesor Terada escribió su nombre en kanji (o eso parecía) y katakana, y ahí pude leer que era "Hiiragizawa", con las dos "i", pero hay muchos lo que escriben "Hiragizawa", así que yo ya no estoy segura de nada ¬¬

En el anime, Shaoran tiene un departamento... o al menos eso parece, pero como quería que tuviera un lugar con jardín, decidí ponerle una casa.

Akane Tsukiyo Kinomoto