TORNEO MÁGICO

Por Akane Kinomoto (Kinomoto-guiónbajo-Akane-arroba-yahoo-.-com-.-mx)

CAPÍTULO 03: Pactos

- ¡Watery! - gritó una voz femenina justo antes de que una extraña criatura, que parecía hecha de agua, apareciera y protegiera a su ama de una resplandeciente lluvia de fuego.

Era una tarde muy agitada en la Residencia Daidouji, ya que tres poderosos hechiceros y cuatro intrépidos Guardianes se hallaban luchando entre sí, poniendo a prueba los hechizos recién aprendidos de ataque y defensa, así como también la rapidez y la precisión con la que eran capaces de reaccionar. Tomoyo les había ofrecido su casa para sus entrenamientos, debido a que no contaban con un lugar amplio en donde llevarlos a cabo, y ella estaba segura de que ahí nadie los molestaría. Su madre había salido precipitadamente en un viaje de negocios que duraría un par de semanas y las personas que se encargaban de las labores domésticas estaban de vacaciones y eso, sin contar el enorme jardín, hacía de su hogar el lugar adecuado para aquellas actividades.

- ¿Por qué no descansamos un momento? - propuso un joven de cabello y ojos castaños al hallarse al límite de sus fuerzas.

- Buena idea Li-kun - concedió Eriol agotado también. El joven inglés se había mostrado completamente de acuerdo con la idea del entrenamiento y había aceptado enseñar a Sakura y a Shaoran algunos de los hechizos más poderosos que él conocía. Además, hacía ya mucho tiempo que no se veía en la necesidad de utilizar su magia, y algunas cosas se le estaban olvidando, sin contar con que tenía que recuperar un buen nivel de poder.

- Hice limonada para que se refresquen - anunció Tomoyo alegremente al ver acercarse al grupo.

- ¡Yo quiero! - exclamaron dos de los Guardianes volviendo a sus formas falsas.

- ¡Kero-chan! ¡Compórtate! - reprendió Sakura a su Guardián Solar cuando casi tira al suelo a Tomoyo por culpa de su ansiedad.

- No te preocupes Sakura-chan, se nota que están agotados - comentó la joven sirviendo la dulce bebida para sus amigos.

- ¡Claro! Patear el trasero de Supi siempre es un trabajo cansado - bromeó Kero.

- ¡Ya veremos quien patea a quien! - replicó el otro Guardián enfadado.

- No sean infantiles, aunque ganarle a Yue tampoco fue difícil - Nakuru miró al otro Guardián Lunar para ver como reaccionaba ante aquella mentirilla, pero este la ignoró por completo.

- Tranquilos, no discutan - suplicó Sakura.

Al poco rato, todos, con la excepción de Yue, estaban confortablemente sentados a la sombra de un enorme árbol de cerezo, comentando animadamente sobre los progresos que habían tenido. Eriol estaba ligeramente sorprendido por la rapidez con la que aprendía Sakura; de Shaoran se lo había esperado, después de todo, el joven chino había sido entrenado para ser algún día el futuro líder de todo un clan de hechiceros, pero la joven de ojos verdes no tenía la más mínima necesidad de saber nada más sobre la magia, y aún así, su entusiasmo para aprender era notable, al grado de que en tan solo una semana había conseguido alcanzar al joven Li en cuanto a conocimientos y algunas veces, la hechicera lograba poner en aprietos a ambos jóvenes, no por nada ella había sido la elegida para superar el poder que tuvo como Clow. Aunque aún le quedaban muchas cosas por enseñarles, se había esforzado principalmente en los hechizos de ataque y defensa, así como en algunos conjuros curativos. Pero... ellos dos no serían los únicos a los que les enseñaría cosas nuevas...

- Yue-san, ¿no está cansado? - preguntó Sakura mirando preocupada a su Guardián Lunar.

- No se preocupe Ama, estoy bien - respondió este con una ligera sonrisa. Sakura decidió no insistir.

// No sé que pretendes, pero ambos estamos agotados // El ángel plateado no respondió a la repentina queja que había escuchado dentro de su mente. // ¡Oh vamos! Siéntate solo un instante // insistió Yukito.

"Quizás más tarde ¿de acuerdo?", el mal humor de Yue fue más que evidente para su alter ego.

// ¿Por qué te importa tanto lo que Akizuki piense de ti// Yukito se quedó sin respuesta otra vez. // Ya entiendo, no quieres que ese chico, Eriol, piense que ella es mejor que tú ¿cierto//

"¿Podrías dejarme en paz Tsukishirou?", pidió Yue comenzando a enfadarse en serio.

// Lo siento, sé que el tema es delicado... perdóname Yue, no fue mi intención lastimarte... //

"... De acuerdo, no importa..." el Guardián Lunar se sintió ligeramente culpable. "... Realmente no es por la opinión de Eriol... él mismo me dijo que no era Clow... y sé que jamás lo será..." un amargo sentimiento invadió el corazón de Yue, algo que fue notado de inmediato por Yukito.

// Pero tú quieres imaginar que lo es... ¿verdad//

"... No lo sé... De verdad no lo sé..." Sakura notó la repentina tristeza que había aparecido en el rostro de Yue; imaginaba porque se había puesto así; su hermano y Yukito le habían comentado algunas cosas y ella misma había deducido todo lo demás. De reojo, pudo darse cuenta de que Eriol también miraba al ángel lunar, sin embargo, ambos prefirieron no decir nada.

// Si tanto te perturba estar con él... ¿Por qué no me dejas manejarlo a mi// Yue se extrañó ante esta propuesta.

"¿Quieres decir que...?"

// Exactamente // concedió Yukito // Así no tendrás que preocuparte por él hasta que comiencen a practicar de nuevo, y yo puedo manejar muy bien a Akizuki... //

Antes de que el Guardián Lunar aceptara, notó como el círculo mágico comenzaba a brillar bajo sus pies y se dio cuenta de que fue la voluntad de Yukito la que lo activó. Ante la vista sorprendida de todos, Yue se transformó en Yukito, quien inmediatamente tomó una actitud despistada.

- ¡Oh, vaya! Tal parece que Yue me ha dejado en otro lugar al que no recuerdo haber venido - exclamó mirando a su alrededor.

"No me culpes, fue tu idea", reclamó Yue en la mente de Yukito.

// Lo sé, pero aparte de Sakura-chan nadie más sabe sobre lo que sucede entre nosotros // explicó el joven mirando a la hechicera de forma bastante significativa, por lo que ésta comprendió al instante lo que pasaba.

- No te preocupes Yukito-san, estamos en casa de Tomoyo-chan - le dijo de inmediato con una sonrisa.

- Ya veo, ¿es una especie de fiesta o algo así? - preguntó sin borrar la sonrisa de su rostro al notar que todos los amigos de Sakura estaban ahí.

- No Tsukishirou-san, solo es una reunión que hicimos para que ellos pudieran practicar magia - explicó Tomoyo señalando al grupo de hechiceros.

- ¡Ah! Ahora entiendo porque Yue estaba aquí y porque me siento un poco cansado.

Yukito se unió rápidamente a la conversación que mantenían, dándose de paso, el gusto de sentarse también en el pasto. Durante el largo descanso, Nakuru hizo algunos comentarios despectivos sobre Yue, sabiendo de sobra que el Guardián si podía escucharla; sin embargo, y para sorpresa de todos, incluyendo a Yue, Yukito no se conformó con hacerse el despistado, sino que respondió a sus provocaciones, siempre de forma amable y sin dejar de sonreír, pero hizo callar a Nakuru varias veces. Aunque no por esto la convivencia dejó de ser alegre.

- Sakura-chan... ¿cómo reaccionó tu padre? - interrogó Tomoyo de forma seria.

- Pues... Al principio no podía creer lo que le conté, pero me parece que ya lo está aceptando... aunque aún le cuesta - la mirada de Sakura se apagó un poco al recordar aquello.

- ¿Rompiste el hechizo que le habías puesto? - quiso saber Shaoran.

- Si, pensé que si lo hacía entendería más rápido, pero en cierto modo fue peor. Ahora tiene muchas dudas con respecto a sus recientes poderes mágicos.

- Sakura-san, si me lo permite, quizás pueda explicarle todo más tarde - se ofreció Eriol al sentirse responsable por ese asunto. Después de todo, fue él quien decidió dividir su poder mágico cuando la joven hechicera cambió todas las Cartas. Y fue por esto que ella decidió hechizar a su padre para bloquear ese poder, ya que no deseaba que nada perturbara la tranquila vida que llevaba.(1)

- Te lo agradecería mucho Eriol-kun, yo no supe como decirle todo lo que pasó - se lamentó la joven, quien se había visto en la casi obligación de contarle a su padre todo lo referente a su aventura con las Cartas Clow, ya que no podría irse al otro lado del Japón sin su permiso, y de cualquier modo, ella misma no estaba muy segura de si iba a regresar. No le gustaba ser negativa, pero ahora sabía que su próxima experiencia con la magia no iba a ser tan sencilla. Por supuesto, no le dijo ni a su padre ni a su hermano el gran peligro al que se iba a enfrentar, simplemente les contó lo del torneo, y les dijo que ella había sido invitada. Si hubiera dicho una sola palabra más, no la habrían dejado ir, y de una forma u otra, ella sabía que esa era su obligación.

- Sakura, ¿te parece si continuamos practicando tu y yo? - preguntó Shaoran con un leve temblor en su voz, evidentemente, él también había estado pensando en el torneo.

- ¿Magia o artes marciales? - respondió la joven poniéndose de pie.

- Pienso que lo segundo es mejor, ambos saben ya una gran cantidad de hechizos - intervino Eriol.

- Eso es verdad, pero recuerda que después de ella sigues tú, Hiiragizawa

- Me atendré a las consecuencias, Li-kun - La infatigable sonrisa de Eriol fue llamada a sus labios nuevamente. La idea de aprender artes marciales había sido propuesta por Sakura, puesto que recordó que necesitó de toda la agilidad que sus prácticas como animadora le habían dado durante la caza de las Cartas Clow, y como el único que estaba formado en ese aspecto era Shaoran, se vio empujado a ser quien enseñara a la joven hechicera. Eriol se integró también a las clases, porque reconocía que, a pesar de hacer ejercicio y tener excelentes reflejos, le haría falta fortalecerse un poco más.

- ¿Deseas que te sirva algo, Hiiragizawa-kun? - La suave voz de Tomoyo sacó al hechicero de sus pensamientos.

- No, gracias Tomoyo-san... ah... ya tenemos un tiempo de conocernos, así que me gustaría que me llamara Eriol - un ligero brillo en los ojos del joven acompañó a estas palabras - además, desde el principio fui yo quien se tomó la libertad de llamarla por su nombre.

- Es cierto, aunque ese detalle nunca me molestó - La joven se sentó al lado del hechicero inglés y la mirada de ambos se cruzó unos segundos antes de fijarse en la pareja que entrenaba ante ellos. Sin embargo, ambos notaron claramente la forma tan especial en la que los ojos del otro resplandecieron en esos instantes.

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Las calles de la ciudad lucían solitarias, algo extraño a esa hora del día. Sin embargo, esto era muy conveniente a los intereses de un joven que caminaba despreocupado. Su atención parecía distraída y su pensativa mirada se paseaba por los números de las casas. Después de un rato, el joven se detuvo ante una elegante y amplia mansión y un brillo misterioso apareció en sus hermosas pupilas grises. Podía sentir algo. Pese a que sus objetivos lo intentaban, uno de ellos no era muy bueno ocultando la chispa de magia en su energía. Tocó el timbre mientras se preparaba mentalmente para aquello que se disponía a enfrentar.

- Buenas tardes, ¿qué se le ofrece? - la dulce voz provino de la bocina situada junto al timbre. Una fugaz sonrisa cruzó sus labios. Le sorprendía mucho el ingenio de los seres humanos normales y la forma en la que sus "inventos" iban cambiando y mejorando con el paso del tiempo.

- Buenas tardes, busco a una joven llamada Kinomoto Sakura, me dijeron que podría encontrarla aquí.

- ¿Me podría decir quien la busca, por favor?

- Dígale que es un amigo. - Ahora se lamentaba no haber pensado un poco más en como iba a presentarse a aquellos hechiceros, pero ya no había vuelta atrás.

- Puede pasar - El permiso fue acompañado del leve sonido metálico de la puerta al abrirse. Tal parecía que en aquella mansión todo era "automático". El joven se permitió un pequeño suspiro antes de entrar a aquel enorme lugar.

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Tomoyo esperaba nerviosa junto a la puerta de su casa. Pese a que Eriol le había dicho que no había ningún problema con el recién llegado, ella no dejaba de sentirse inquieta. Finalmente un suave golpe le hizo saber que el joven había llegado hasta ahí. Abrió la puerta y se encontró con dos hermosos ojos grises mirándola. El joven era casi tan alto como Shaoran o Eriol, tenía el largo cabello negro amarrado a su espalda y una amable sonrisa acompañaba su atractivo rostro.

- Hola, soy Daidouji Tomoyo, amiga de Sakura-chan - logró decir luego de la turbación inicial que sintió.

- Encantado de conocerla, ¿se encuentra aquí la señorita Kinomoto?

- Si, lo está esperando, si es tan amable de seguirme por favor. - La joven guió a su invitado hasta la sala, donde no solo se encontraba Sakura, sino también todos los demás.

Los ojos verdes de la joven hechicera miraban con curiosidad al recién llegado, lo cual era un pequeño consuelo para éste último, dado que los otros lo miraban de forma un poco recelosa y suspicaz. Sintiéndose algo incómodo, se sentó donde le indicó la joven que lo había recibido.

- Me imagino que tendrá la amabilidad de explicarnos quien es usted - se dejó escuchar la voz del hechicero inglés - Dado que, por su mirada, es obvio que Sakura-san no lo conoce.

Una pequeña sonrisa se formó en los labios del desconocido al notar a la joven ligeramente sonrojada. Bien, ese había sido el mejor camino para dejar el asunto del primer paso totalmente zanjado.

- Pese a que lo intenté, no es nada sencillo engañarlo - respondió - ¿No es así... Reed Clow?

Sakura fue la única sorprendida ante este comentario. Los demás, bien que mal, ya habían notado que el misterioso joven era un hechicero. Sin embargo, había otra cosa que perturbaba un poco a la hechicera. Era una sensación extraña, parecida a la que tuvo cuando conoció a Eriol... Había visto a ese joven en algún lado, aunque no sabía decir en donde...

- Siento decepcionarlo, pero me temo que dejé de utilizar ese nombre desde hace mucho tiempo - La voz de Eriol no había abandonado su suavidad y calma.

- Es verdad, estaba enterado de eso... Bien, seguro que ya imaginarán que no vine aquí a buscar a Kinomoto-san, en realidad venía a verlo a usted... Hiiragizawa... - la mirada insistente de todos los presentes hizo que se sintiera un poco presionado. - Lo siento, olvidé la buena educación por un momento. Mi nombre es Ishikari Akira, del clan de los Ishikari. - Al parecer, su apellido era más conocido de lo que imaginó, ya que el hechicero chino cambió su expresión por una de sorpresa, mientras que en los profundos ojos del otro joven, brilló el reconocimiento. Nuevamente, la hechicera fue la única que se quedó a oscuras, ya que no sabía nada sobre el resto de los hechiceros del mundo.

- Contrario a lo que posiblemente piense Sakura-san, China e Inglaterra no son los únicos países que se consideran potencias en cuanto a la magia - explicó Eriol, notando la turbación de Sakura - Si bien muchos los tratan como los principales, existen otros países donde abundan los hechiceros, tales como Francia, Egipto, México(2) y el mismo Japón. Cada uno de ellos posee sus propios clanes, que no son más que familias de hechiceros que han durado desde los inicios mismos de la magia en el mundo. Así como en China uno de los más distinguidos y poderosos es el clan Li, aquí en Japón, el más destacado es el de los Ishikari.

Ante semejante referencia, Sakura miró asombrada al joven que tenía delante. Éste agradeció el reconocimiento con una leve inclinación de cabeza y una sonrisa.

- ¿Y podemos saber la razón por la que un representante de tan importante familia haya venido hasta Tomoeda? Según estoy informado, el clan Ishikari se ubica principalmente en el sur de Japón. - Shaoran intervenía por primera vez en aquella conversación.

- También sé quien eres... Li Shaoran... uno de los más fuertes candidatos para asumir el liderazgo del clan Li - el joven chino no se inmutó.

- Creo que no está aquí para discutir a que familia pertenece cada uno, Ishikari-kun, así que le ruego que abandone ese tema. - Pese a que no esperaba que Li fuese a cometer una imprudencia, Eriol prefirió no arriesgarse.

- De acuerdo, siento si ofendí a alguien. Y me parece que la razón de mi presencia aquí no les debería resultar desconocida... ¿Les ha llegado alguna invitación a un extraño Torneo de Magia? - los tres hechiceros asintieron - Bien... si lo que se dice sobre usted, Hiiragizawa-san, es cierto, ¿debo estar seguro de que ya ha investigado el origen del espejo que se menciona? - obtuvo otra respuesta afirmativa - En ese caso, solo me queda informarles el resto de la historia.

- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó Shaoran, alarmado - ¿acaso fueron miembros de tu clan los que encontraron ese espejo?

- No exactamente... pero no voy a negar que fue a nosotros a quienes nos lo arrebataron... - un leve suspiro de abatimiento escapó de sus labios al recordar aquello - Bien, comenzaré a explicarles todo. Cuando alguien de nuestra familia cumple los 17, es tradición que, aparte de la fiesta, se haga una pequeña competencia entre el festejado y los hechiceros que no pasen de 19 años. Hace dos meses fue mi turno de llegar a esa edad y se reunieron todos los miembros del clan Ishikari; pero también se invitaron a algunos de otras familias a participar en el evento. Fue después de los duelos cuando dos jóvenes dijeron que querían hablar con mi padre y mis abuelos en privado. Mi padre me dijo que tenía que ir también, así que nos apartamos de todos y nos reunimos en un salón privado y casi secreto, ahí ambos hechiceros nos contaron su historia...

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La expectación e intriga reinaban en aquella habitación. La mirada de los presentes se hallaba centrada en dos jóvenes de aspecto preocupado y cansado.

- Bien - habló uno de ellos - Lo que mi hermano y yo deseábamos contarles es lo siguiente: Es ya de dominio público que un grupo de arqueólogos iban a realizar una exploración en donde se dice que se hundió la Atlántida. Ésta consistía no solamente en investigar la parte superficial, sino ir hasta el mismo fondo del océano para comprobar la existencia de ruinas. La Atlántida también es muy conocida entre hechiceros, puesto que se dice que fue un lugar mágico muy poderoso, igual que lo fue el antiguo Egipto, por lo que algunos magos decidimos acompañar al grupo. Detallar los miles de problemas que pasamos y que habríamos muerto de no ser por la magia resultaría cansado, por lo que solamente les diré que si descubrimos unas ruinas. - Se escuchó una pequeña exclamación de sorpresa ante esta noticia - Si, también a nosotros nos sorprendió. La razón de que nadie las haya visto jamás es que se hallaban un poco enterradas por debajo del suelo marino. Pero lo que más nos asombró, fue sentir una poderosa fuerza mágica emanando de algún sitio dentro de las ruinas. Los arqueólogos se dispusieron a explorarlas de forma inmediata, pero logramos convencerlos de que lo dejasen para el día siguiente. Nuevamente gracias a la magia, no levantamos sospechas y pudimos recorrer a placer la antigua ciudad. Finalmente, en lo que parecía ser un templo, encontramos una especie de cofre, protegido con una abundante cantidad de hechizos; deshicimos los necesarios para sacarlo del agua. Pero una vez afuera, no pudimos deshacer el resto...

"Curiosamente, un par de días después llegó un hombre de aspecto algo extraño preguntando por el cofre que habíamos descubierto. Se notaba que se trataba de un mago, pero todos sentíamos cierto recelo de él. Le hicimos una larga serie de peguntas y pruebas antes de mostrárselo, lo cual hicimos después de que saliera intacto de la mayoría, solo hubo una excepción: se negó a decirnos su nombre. Él examinó el cofre durante un largo rato, y nos sorprendió cuando nos dijo que conocía los contrahechizos que faltaban para que pudiéramos abrirlo. Como es obvio, le pedimos su ayuda. Sin embargo, tuvimos que esperar hasta media noche para poder llevar a cabo los conjuros. Éstos resultaron ser muy poderosos, y casi le costaron la vida a aquel hombre. Pero todo valió la pena. Dentro del cofre encontramos un par de libros bastante viejos. Uno era de color café, bastante sencillo, estaba escrito en latín y en otro idioma que no logramos identificar. Pero el segundo... tenía algo de atrayente y repulsivo al mismo tiempo. Era completamente negro, escrito con una curiosa tinta dorada y con varias imágenes de monstruos y demonios totalmente desconocidos para nosotros. El hombre nos dijo que era un libro muy especial, aunque se rehusó a explicarnos porque. Y, finalmente, en lo profundo del cofre estaba... esto... - y al decirlo, sacó de entre sus ropas un objeto muy extraño.

Intrigados, todos se acercaron para observarlo mejor. Se trataba de una especie de espejo. La parte que reflejaba era circular y estaba rodeada por cuatro curiosas figuras que intentaban representar ángeles; la superior e inferior miraban hacia adelante, al espectador, y las laterales miraban hacia el espejo, como si lo estuvieran adorando. Todas eran de un intenso tono dorado, pero el material distaba mucho de ser oro. El espejo tenía además, un par de asas a cada lado que salían detrás de los ángeles, sobre éstas estaban talladas pequeñas figuras, representando galaxias, estrellas y planetas.

- Exactamente... ¿qué es esto? - preguntó uno de los ancianos.

- Eso es lo que quisiéramos saber - contestó uno de los jóvenes, tenía el cabello corto y de color castaño. - Pero permítanos terminar nuestro relato.

"Para nosotros, lo más valioso del cofre era este... espejo. Sin embargo, el hombre no estaba de acuerdo, y cuando le preguntamos si quería algo por su ayuda, nos pidió el misterioso libro que ya he descrito. Decidimos entregárselo, aunque ahora, mi hermano y yo lo lamentamos profundamente... Nada malo pasó después de nuestro hallazgo. Nos fuimos convencidos de que los arqueólogos no conseguirían encontrar nada útil por un tiempo y ansiosos por examinar el espejo. Luego de pensarlo mucho, nos quedamos todos juntos en Francia; una mañana, uno de los hechiceros nos contó una historia de la antigua Atlántida. Trataba sobre una sacerdotisa que, llevada por su odio hacia la emperatriz, hechizó un espejo. Al principio no sucedió nada, pero cuando lo reactivó, tiempo después, una luz en forma de óvalo salió del espejo y cuatro hombres desconocidos salieron de ella. Éstos notaron la malignidad de la sacerdotisa y le quitaron el espejo. No se volvió a saber nada más de ellos.

"Pueden imaginar la impresión que nos produjo esa historia. ¿El espejo del que hablaba sería el mismo que nosotros hallamos? Lo creímos así y por, aproximadamente, cinco meses investigamos el espejo lo más que pudimos, pero nuestra decepción iba en aumento al no obtener ningún resultado satisfactorio. Fue entonces cuando nos acordamos del otro libro, aunque su doble idioma resultaba confuso, no nos resultó complicado entender el latín, con lo que nos dimos cuenta de que servía para aprender el idioma desconocido. Un día en el que estábamos estudiándolo, mi hermano, bromeando, ordenó al espejo que flotara en aquella extraña lengua, y para nuestra sorpresa, el espejo se elevó en el aire y se quedó ahí. Aprendimos mucho después de comunicar nuestro descubrimiento a los demás. Pero, lo mejor de todo, fue que, luego de unas pruebas, comprendimos para que servía ese espejo... Supongo - dijo mirando seriamente a los hombres que lo escuchaban - que no les será difícil encontrar acertada la posibilidad de que el poder del espejo fuese el de abrir portales entre dimensiones... - El silencio dominó el ambiente de la habitación luego de que todos consideraran esa idea.

- ¿Y es realmente lo que hace? ¿Pudieron comprobarlo? - inquirió el hombre luciendo preocupado.

- Si, por desgracia o fortuna, no lo sé, pero estamos completamente seguros de que ese es su poder... o al menos uno de ellos...

- ¿Qué significa eso? - preguntó el joven Ishikari Akira, vencedor del duelo de magia. Ambos jóvenes se miraron antes de que uno contestara.

- Cuando nos hallábamos a punto de descubrir con precisión como ordenar al espejo... sucedió algo imprevisto... - una profunda tristeza invadió sus ojos - El hombre que nos había ayudado regresó... y entonces comprendimos el gran error que habíamos cometido al confiar en él... Al parecer, el libro que se llevó contenía potentes hechizos para invocar a unos poderosos demonios, provenientes de una dimensión prohibida. Se decía que aquel que los ayudara a invadir nuestra dimensión obtendría un poder inimaginable. Por lo tanto, necesitaba el espejo para abrir un portal... Obviamente, no nos lo dijo, simplemente nos pidió el espejo, y como nos negamos a dárselo... asesinó a cuatro de nuestros compañeros... - el hermano del joven le puso una mano en el hombro, de forma consoladora. El resto de los presentes ofreció su pésame con un silencio respetuoso. - Desde entonces él nos persigue... del grupo que fue a la exploración solo quedamos con vida nosotros dos...

- Y ahora acudimos a ustedes - continuó el otro - Este espejo es demasiado poderoso, y si él llegara a obtenerlo... no quiero imaginar lo que pasaría...

- Sería el fin del planeta entero... - murmuró el hombre.

- Padre... siento algo... - informó Akira, repentinamente alarmado.

Todos se concentraron y notaron que una presencia desconocida, pero muy poderosa, se acercaba con rapidez a la mansión... hasta que...

- ¡Cuidado! ¡Es él! - gritó una voz aterrorizada.

No tuvieron mucho tiempo para reaccionar. Un potente ataque de energía se cernió sobre la mansión entera, y más pronto de lo que imaginaban, todos los hechiceros se encontraban luchando por su vida contra una serie de horrendas y poderosas criaturas malignas. La batalla también llegó a aquella habitación, en la que se presentó un hombre desconocido, vestido con una capa negra. Tenía el rostro cubierto con una capucha, por lo que no se pudo reconocer quien era. Los ancianos y el hombre lucharon ferozmente, después de ordenar a los jóvenes que se alejaran con el espejo. Pero, por desgracia, la pelea no duró demasiado... Cuando menos lo esperaban, el hombre los alcanzó. Una nueva lucha de vida o muerte estalló en las afueras de la mansión, los dos hermanos le hicieron frente al desconocido mientras Akira huía con el espejo. Sin embargo, estos esfuerzos resultaron del todo inútiles...

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- Aquellas criaturas fueron las primeras en alcanzarme - continuó el hechicero japonés con la mirada baja, cargada de pesar. - Las rechacé lo más rápido que pude, pero ese hombre se les unió más pronto de lo que esperaba. Al final, consiguió arrebatarme el espejo... supongo que se dio por satisfecho con eso, porque no me mató, solo me dijo que me estaría esperando... Desesperado y herido, regresé a la mansión... solo para verla completamente destruida... Más tarde, me enteré de que la mayoría de mis familiares estaban muertos... Mi padre y mis abuelos también fallecieron... y hace poco, cuando me llegó esa curiosa invitación, supe inmediatamente quien la enviaba... - Nadie dijo nada después de escuchar aquella historia. Por lo menos ya estaba muy claro todo lo que sucedía, pero el problema que se presentaba era ¿cómo enfrentarlo?

- Ishikari-kun - llamó Eriol suavemente. - Lamento mucho lo que le ocurrió, sin embargo, me temo que tendré que recordarle que aún no nos dice el motivo de su visita.

- No se preocupe - el joven esbozó una ligera sonrisa. - Fue muy duro al principio... ahora estoy más calmado. Y tiene razón... - rebuscando en uno de sus bolsillos, Akira sacó un trozo de papel cuadrado, en el que estaban dibujados varios signos extraños. Lo colocó en el piso y puso su mano derecha sobre el, murmurando unas palabras. A excepción de Sakura y Tomoyo, todos reconocieron un hechizo de invocación.(3) Un pequeño destello de luz roja emanó de la mano del joven y sobre el papel apareció un viejo y desgastado libro. - Deseaba encontrarlo por esto - declaró mostrando el objeto a sus interlocutores.

- ¿Ese es el segundo libro que se hallaba en el baúl? - preguntó Shaoran, extrañado.

- Exactamente. Aquella noche, ese sujeto logró quitarme el espejo, pero no sé por qué no se llevó esto... supongo que pensó que no lo necesitaba...

- ¿Y qué es lo que desea que haga yo con ese libro Ishikari-kun? - Eriol temía la respuesta.

- ¿Sería mucho pedirle que sea usted quien lo guarde? - el hechicero de cabello negro se mostró ligeramente suplicante. - Eso es todo lo que quiero. Él no me ha atacado, por lo que deduzco que esto no le interesa... y, si he de ser sincero, a mi me trae muy malos recuerdos...

- ¿Debo deducir que, a pesar de ese inconveniente, ya lo ha estudiado?

- En verdad es usted muy suspicaz, Hiiragizawa-san... - una sonrisa se dibujó en los labios del hechicero japonés. - La respuesta es si, ya he estudiado este libro y puedo decir que ya manejo bastante de ese idioma, sin embargo... se va a librar una gran batalla por ese espejo... y eso me lleva al segundo motivo de mi visita - levantó la mirada observando a todos con gravedad - Deseo... no... necesito su ayuda... - estas palabras sorprendieron a la mayoría. - Realmente la necesito. Voy a enfrentarme a ese tipo y a quitarle el espejo; no sé con que motivo organizó el torneo, aunque tampoco es para nada bueno, pero... ya me han escuchado, si alguien no lo detiene, sería el fin de todo lo que conocemos... No puedo acudir a nadie más porque no sé en quien confiar, mi única esperanza era usted, ya que posee una fama de tener una integridad inquebrantable...

La gravedad de estas palabras sumieron a todos en una profunda reflexión. Eriol agradeció el cumplido con una sonrisa, que se desvaneció al presentir, gracias a sus antiguos instintos, que todo aquel asunto tenía un significado mucho más profundo, aunque no estaba seguro de cual sería... Shaoran pensaba seriamente la posibilidad de que murieran en aquel torneo y Sakura estaba mucho más convencida de que su deber era asistir y hacer cuanto pudiese por salvar su mundo. Así se los dijo a todos y ellos entendieron que ese era su camino.

- Con lo que acaba de decir la señorita, ¿he de creer que me apoyan? - preguntó el joven de ojos negros.

- Por completo Ishikari-kun... Ya suponíamos que esto sería peligroso, pero la suerte que corramos nosotros no es importante si a cambio conseguimos asegurar el bienestar de la humanidad. - El hechicero inglés se levantó y le ofreció la mano al otro. - ¿Estamos juntos en esto?

- Hasta la muerte - respondió Akira estrechándole la mano, con lo que el acuerdo quedaba cerrado.

En aquellos instantes, Akira Ishikari se sintió más seguro. Iba a luchar, eso ya estaba decidido, pero saber que ahora contaba con la ayuda de tres grandiosos hechiceros era un alivio muy grande. Y pasara lo que pasara, todos en aquella habitación, estaban decididos a enfrentarlo...

Continuará...

NOTAS:

(1) Eriol si dividió su magia, esto sale en el manga. Según las explicaciones, el hechicero no pudo controlar el poder de la clarividencia, por lo que deseó dejar de tener tanta magia para así poder vivir en paz. Aunque en el manga, Sakura nunca hechizó a su padre, esto es invención mía. Lo original es que Fujitaka si se queda con sus poderes mágicos, incluso hay una escena donde puede ver y hablar con el espíritu de Nadeshiko, la madre de Sakura

(2) OK, no creo que piensen que México sea un país muy importante, sin embargo, si aún existen hechiceros en el mundo, estoy segura de que mi país les resultaría muy interesante, dado que es uno de los pocos que contaron con civilizaciones antiguas y misteriosas. Las únicas que yo he escuchado que les sean comparables son las que se desarrollaron en Egipto y en la parte sur de América.

(3) Bueno, eso sonó tipo Naruto, pero según mi teoría sobre los distintos poderes (magia, ki, chakra, cosmo, etc.) el chakra está un pequeño nivel abajo de la magia, por lo que pienso que a Naruto y a los shinobi poco les falta para ser magos.

Se dice que la Atlántida se hundió en el lugar en el que está el famoso Triángulo de las Bermudas, pero no sé hasta que punto sea cierto esto. Hago la estricta aclaración de que todo lo relacionado con Ishikari Akira-kun me pertenece, ya que este personaje fue creado por mi persona para este fanfic. Por último, en el manga, Eriol casi no habló con Tomoyo, así que no estoy segura de como la llamaba, aunque lo correcto habría sido "Daidouji-san", pero le dejé en que la llamaba por su nombre xD

Akane Tsukiyo Kinomoto