TORNEO MÁGICO
Por Akane Kinomoto (Kinomoto-guiónbajo-Akane-arroba-yahoo-.-com-.-mx)
ADVERTENCIA: Yaoi en este capítulo, o por lo menos muchos lo calificarían así -- Realmente me piqué escribiendo capítulos de Yue, pero como se trata de mi personaje favorito, no solo de la serie, si no de todo el manganime... no creo que sea demasiada sorpresa ¿o si?
CAPÍTULO 05: Una Segunda Oportunidad
La ciudad estaba en calma aquella noche. La Luna, avanzando en sus fases, no permitía aún que el brillo de las estrellas la opacara. Era como si supiera que una solitaria figura, sentada en el tejado de una casa, buscaba consuelo en su luz.
Se había sentido algo extraño en los últimos días, principiando con que no podía dormir libremente, lo cual explicaba su presencia en ese lugar. Sabía que tendría que intentarlo dentro de un rato, o estaría cansado para las prácticas del día siguiente. Una sonrisa se formó en sus labios. Su Ama estaba aprendiendo muy rápido. En parte, esto lo hacía sentirse muy orgulloso, por otro lado, también lo hacía temer por su vida... Pese a todo, no importaba demasiado, él la protegería hasta la muerte... ¿Qué rayos le pasaba?... Confundido, se llevó una mano a la sien. La otra voz había desaparecido... ya no podía escucharla... Pero su cabeza no era lo único que tenía mal, su corazón tampoco estaba muy bien...
- ¿No crees que el clima está bastante fresco como para que te quedes ahí? - preguntó una voz repentinamente, provocando que casi cayera del tejado.
- Touya - murmuró sorprendido al toparse con el joven de cabello negro parado en el jardín, observándolo con una pizca de curiosidad brillando en sus pupilas azules. - No te preocupes, yo no me enfermo - le dijo mientras señalaba una escalera. A decir verdad, era la noche más fría de todo el verano, pero el pronóstico del tiempo aseguraba que mejoraría.
- Sakura me comentó lo mismo hace algún tiempo - el joven se sentó bastante cerca del otro. - ¿Qué haces aquí Yue? - se dio cuenta de que los ojos del ángel mostraban preocupación.
Lo había notado algo extraño desde hace algunos días; tanto en su forma de Yukito, a quien seguía frecuentando pese a estar en áreas distintas en la universidad, como cuando se topaba con Yue, quien aparecía mucho por su casa desde que su hermana le hablara sobre su próximo viaje.
- Nada en realidad... solo no podía dormir... - tenerlo tan cerca lo ponía nervioso. - Voy a intentarlo más tarde...
- ¿Siguen entrenando? - el Guardián asintió. - Traté de que me explicaras mejor ese asunto del torneo, pero te negaste a hacerlo. ¿Es tan peligroso como me temo?
- Se lo pediste a Yukito, no a mí.
- Ya te he dicho que son la misma persona... ¿o aún cada apariencia tiene mente propia? - El ángel titubeó antes de responder.
- ... No... ya no... - esta afirmación asombró al joven.
- Que extraño... esperaba que se diera la fusión por completo, tal como me lo dijiste, pero no que sucediese tan rápido... - Bien, él tampoco lo esperaba... aunque tenía una sospecha al respecto.
- Creo que... alguien la aceleró...
- ¿Qué? - aquello lo había tomado por sorpresa - ¿Quien podría hacer algo así?
- Eriol... - su voz sonaba algo dolida - Después de todo, él es la reencarnación de Clow... aún tiene poder sobre sus hechizos... - o, mejor dicho, sobre él mismo.
- ¿Tuvo oportunidad de hacerlo?
- Si... - su corazón se encogió un poco - La primera vez que decidió enseñar nuevas habilidades a los guardianes, me quedé hablando con él un rato... forcé mi mente más de lo que podía aguantar y él calmó el dolor que esto provocó. - Ahora sabía que no fue lo único que había hecho. - Solo que desde entonces, la cabeza me ha estado doliendo continuamente. No es algo muy fuerte por lo que puedo soportarlo, pero no deja de ser molesto. - Y ya habían pasado cuatro largos días de todas formas.
- ¿Qué sucedió con Yukito? - sonaba preocupado. El Guardián no podría decir si lo estaba, ya que había permanecido con la mirada baja todo el tiempo.
- Ahora es diferente... Ya no es ni la conciencia de Yue ni la de Yukito... parece como si ambos habláramos al mismo tiempo... Ya no soy capaz de diferenciar uno de otro... - una sonrisa algo amarga se pintó en su rostro. - A este paso, algunos días más y seremos un solo ser... pero eso era lo que querías, ¿no?
- Me lo dices como si te hubiera obligado... simplemente te lo pedí Yue - se sentía ofendido.
- Lo siento... no sé qué me pasa... creo que mis emociones también sufrieron un desequilibrio con la fusión - dobló sus rodillas y se abrazó las piernas. Un curioso sentimiento de desolación lo abordó.
- Sakura no ha comentado nada al respecto... te controlas cuando estas con ellos, ¿verdad? - recibió una respuesta afirmativa - Al final, ¿quien quedó y quien se fue? ¿O se mezclaron del todo?
- Eriol me dijo que iba a ser la personalidad de Yue la que dominara, pero en cierto modo, creo que ambos nos mezclamos... A veces siento como lo haría Yukito, aunque mis reacciones son las de Yue...
- ¿Hablaste con ese chiquillo de esto?
- Iba a notarlo tarde o temprano... fue su conjuro... y me conoce muy bien... - Aunque quizás ya no fuese así. Se había preocupado de cumplir su promesa e intentar ser amigo del hechicero inglés, encontrándose con que había cambiado mucho. No podía decir que fuese el Clow que recordaba. Y él le había dicho algo similar... Yue también estaba cambiando, aunque aparentaba lo contrario.
- Si... te conoce... - ahora estaba celoso. - ¿Lo has... perdonado? - bueno, esa no era una pregunta oportuna.
- No he olvidado lo que pasé con él, si a eso te refieres... pero acepté que Eriol no es Clow... y que no va a serlo por más que anhele lo contrario... - un pesado silencio se formó entre ellos.
- Yukito... ¿qué opinaba sobre eso? - le costó hacer la pregunta.
- Él te quería... a pesar de todo...
- Entonces... si fue Yue quien dominó al final... - derrotado, así era como se sentía. Había perdido a la persona que más amaba en el mundo y todo por una brillante idea. - Creo que tengo que irme... - antes de que pudiera levantarse, una fina mano sujetó con suavidad la suya.
- No pienses más de lo que debes... Touya... - lo había hecho. Lo había detenido, pero no se atrevió a mirarlo. - Solo estoy... muy confundido por el momento... eso es todo...
Desconcertado, observó al ángel de plata. Lucía muy agotado, pero solo en el sentido espiritual. Y aún así, podía sentir la misma necesidad emanando de él. La que había sentido cuando decidió hablarle y pedirle que él y Yukito volvieran a ser uno. Yue necesitaba ser amado. No soportaba la soledad, era una carga muy pesada para su corazón, y quería desesperadamente tener a alguien que lo quisiera... pero...
- ¿Yukito te pidió que me amaras? - soltó la pregunta de forma muy brusca.
- ... Si... - titubeó un poco. ¿Por qué tuvo que preguntar eso? - Lo hizo...
- En ese caso... - Era definitivo, había perdido. - No quiero que te sientas obligado a estar conmigo. Eres perfectamente libre de decidir... - sin darle tiempo de nada al otro, se levantó, dispuesto a marcharse.
- ¡Espera! - el Guardián lo miraba finalmente. Y cuanto dolor había en sus ojos. - No hago esto porque Yukito me lo pidiera...
Esperanzado, se le acercó y lo obligó a ponerse de pie. Yue intentó apartar la mirada, pero el joven se lo impidió tomando con suavidad su rostro entre sus manos. Desesperación, soledad, confusión... esos eran los sentimientos que podían leerse en el hermoso par de pupilas azules. Pero también había una muda súplica en su rostro. ¿Le pedía que no lo dejara?
- ¿Vas a darme una oportunidad? - le susurró.
- ... Yo... - Quería gritar que así era, quería confesarle que no solamente Yukito se había enamorado de él, quería suplicarle que lo ayudara a borrar su dolor... y no podía hacerlo... patéticas lágrimas lucharon por salir de sus ojos.
Touya sonrío. El alma de Yue era casi tan sencilla de leer como la de Yukito. ¿O era que el Guardián se la estaba abriendo a través de su expresión? Bien, solo había una forma de descubrirlo.
Despacio, procurando no sorprenderlo, el joven acercó su rostro hasta que pudo posar suavemente sus labios en los del ángel plateado. Éste no se resistió, rindiéndose por completo al millar de sensaciones que aquel gesto desataron en su alma. Ambos se sintieron libres de repente, además de aliviados. Como si bastase con eso para que sus corazones se unieran y volaran juntos a un mundo donde los esperaba la felicidad eterna. Los segundos pasaron y el beso se tornó profundo e intenso. Yue tenía los ojos cerrados y había rodeado con sus brazos al joven, quien había hecho lo mismo. Finalmente, la necesidad de aire se impuso y se separaron lentamente. Un ligero rubor cubrió las mejillas del ángel, haciendo sonreír al joven de cabello negro.
- Tomaré eso como un sí - murmuró sin apartar los brazos de su cuerpo. El Guardián sonrió, sintiéndose algo culpable.
- Creo que... debí responderte...
- Prefiero ese tipo de respuestas... - una idea un poco atrevida se le ocurrió de repente - ¿Vamos adentro? Tienes que intentar dormir ¿no? - la propuesta tomó desprevenido al ángel. Sabía que dormir no era exactamente lo que quería hacer, pero... ¿estaba listo para dar ese paso? - No te preocupes, no sucederá nada que no desees. Confía en mí.
- Lo hago - ambos caminaron hasta la orilla del tejado - Creo en ti.
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- Espiar se te ha hecho costumbre ¿verdad? - comentó Ruby Moon divertida. Había entrado sigilosamente a la habitación donde estaba su Amo.
- Aún si así fuera, creo que no soy el único con ese defecto. - Eriol movió su báculo dorado sobre el círculo que estaba en el suelo frente a él y la pareja que este mostraba se desvaneció. - ¿No estas celosa? - le tocaba divertirse a él.
- Realmente no... ¡es en serio! - exclamó al notar la expresión de incredulidad en el rostro del joven. - Yo no quería a Touya-kun como Yue... solo me obsesioné un poco con él - sonrió alegremente, apartando hacia atrás algunos mechones de cabello rosado.
- Me complace que lo aceptes... Yue merecía estar con él...
- Lo comprendo - se acercó al viejo sillón escarlata en el que su amo estaba sentado. - Yo tengo mejores ideas que enamorarme de mi amo - bromeó.
- ¿Piensas amar a alguien algún día?
- ¡Por supuesto! Solo que aún no llega la persona correcta... - El hechicero sonrió. Era interesante que su Guardiana pensara de ese modo. Y más porque él no había tenido mucho que ver en ello.
- Es curioso que tengas ese tipo de ideas... creo que ves demasiadas películas románticas Ruby Moon. - Convocando a un pequeño hechizo de levitación, hizo que un enorme libro se le acercara.
- ¿Y qué más hay de provecho en el televisor? además, ¡son tan hermosas! - de repente, lo miró con sospecha - Yo tampoco soy la única que sueña con un príncipe... ¿me equivocó al decir que tienes en mente a una princesa? - semejante pregunta turbó al hechicero.
- Eres más perspicaz de lo que creí - declaró sonriendo - ¿Cómo te diste cuenta si puedo saberlo?
- Oh... las miradas dicen más que mil palabras, tu me enseñaste eso... - la Guardiana Lunar sonrió - Y estoy muy contenta conque hayas encontrado a una candidata a asumir el puesto. Ahora se te ve mucho más feliz, te pareces más al antiguo Eriol - divertida con la expresión de sorpresa y estupor que provocó en su Amo, Ruby Moon salió de la habitación, era hora de cambiar de forma e irse a dormir.
- Tendré que vigilar más mis reacciones - murmuró el joven inglés, aún intranquilo.
La nueva residencia que el hechicero había comprado era bastante amplia, aunque no tanto como su antigua mansión, pero se le acercaba mucho. Tras la conversación con su guardiana, intentó leer durante un rato, sin embargo, las últimas palabras dichas no lo dejaban concentrarse. ¿Realmente Ruby Moon sabría quien era la persona que lo había impresionado tanto? Si era así, podía estar seguro de que iba a tener que cuidarse. Ella no solía ser muy paciente y si no lo veía haciendo algo al respecto, podría cometer una indiscreción. Esta posibilidad hizo que el joven se estremeciera. La sola idea le resultaba aterradora, aunque no entendía muy bien por qué...
Dejando a un lado el libro, se levantó del sillón y se acercó a la ventana. La Luna brillaba sobre la ciudad, recordándole a Kaho Mizuki... Con ella no había tenido muchos problemas. Ambos supieron todo el tiempo lo que sentía el otro, solo fue cuestión de aceptarlo, pero ahora... No tenía la menor idea de cuales serían los sentimientos de esa otra persona... Sin embargo, sabía a lo que se arriesgaba y no estaba dispuesto a perder...
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Los cálidos rayos del sol atravesaban levemente las cortinas, hiriendo un poco los ojos cerrados de una figura que dormía, obligándola a reaccionar. Sintiéndose algo confundido, se movió con la intención de levantarse, más el notar un par de brazos rodeándolo lo detuvo. ¿Qué sucedía ahí? Asombrado, se dio cuenta también de que estaba semidesnudo... Forzando a su memoria a darle respuestas, se volteó con lentitud, para encontrarse con el sereno rostro de un joven de cabello negro que aún dormía profundamente... Oh... eso lo explicaba todo...
Acomodándose nuevamente, permitió que los recuerdos fluyeran en su cabeza. Aquella noche, luego de que ambos bajaran del tejado, sus dudas por fin se despejaron, trayendo como resultado que... ¿Era necesario especificarlo? Teniendo en cuenta el estado en el que había despertado, no lo parecía... Un dulce sentimiento de felicidad brotó en su interior haciéndolo sonreír. No se arrepentía y sabía que no lo haría jamás... Asegurar esto podía parecer prematuro, pero algo en lo profundo de su alma le decía que podía confiar plenamente en él... que ese joven nunca lo dejaría...
- Buenos días - escuchó de repente. - ¿Dormiste bien?
- No sé si dormí algo realmente - murmuró sonrojándose. ¿Desde cuando se permitía esas libertades?
- ¿Te arrepientes de lo que pasó? - antes que nada, necesitaba saber eso.
- No... y nunca lo haré... - se giró quedando de frente al joven.
- Te amo Yue - declaró sin poder contenerse.
- Y yo a ti...
Como si necesitaran asegurarse, las bocas de ambos se unieron en un profundo beso. Uno como todos los que se habían repartido aquella noche. El Guardián Lunar ahora estaba seguro de que lo que expresó era exactamente lo que sentía. Todo el dolor, la confusión y la desolación que habían reinado en su corazón se habían esfumado con el simple acto de aceptar sus sentimientos. Esa mañana, podía decir que era feliz otra vez...
El tiempo pasó para ambos entre cariñosas miradas, y aunque no lo deseaban, tenían que despedirse. Touya había llamado a su casa para avisar que se quedaba con Yukito, pero estaba seguro de que Sakura sospecharía, así que lo mejor era irse rápido.
Una vez en la puerta que daba a la calle, se dieron un último beso y el joven de cabello negro partió apresuradamente a su casa con una renovada sensación de felicidad. Yue lo observó hasta que se perdió entre las calles, para después cerrar la puerta y lanzar un suave suspiro de alegría.
- ¡Genial! Si alguien llega a contármelo, no lo creería - esa voz sobresaltó al Guardián. Ni entre un millón podría confundirla.
- ¡Kerberos! - exclamó entre asustado y furioso al descubrir la figura del león dorado en el tejado - ¿Qué diablos estás haciendo aquí?
- ¿Me vas a decir que no puedo venir a visitarte? - replicó con fingida inocencia.
- Te conozco desde hace más que mucho tiempo, así que no me vengas con excusas tan tontas - decidido a no armar un alboroto en el vecindario, indicó a su compañero que entrara a la casa.
- ¡Qué envidia! ahora que ya eres uno solo otra vez, me vendré a vivir contigo - eso más bien parecía una amenaza, pero algo alertó al ángel.
- ¿Cómo sabías eso?
- Igual que tú a mi, también te conozco Yue. Y debo decir que el Conejo de Nieve(1) te ha cambiado un poco, ya no eres tan gruñón... ¿o fue Oniichan(2) quien lo hizo? - una sonrisa burlona se formó en su rostro.
- No juegues con eso - replicó haciendo un enorme esfuerzo por evitar sonrojarse.
- Muy raro de tu parte ¿sabes? En medio de todos estos problemas te pones a seducir a una nueva víctima.
- ¡Deja el asunto en paz Kerberos! - ahora si no pudo evitar que un ligero rubor cubriera sus mejillas, lo que provocó una gran carcajada por parte del león. - No tengo porque discutir mi vida contigo - dijo volviéndole la espalda.
- El gruñón habitual ha regresado - comentó dejando de reír - Bueno, en realidad me alegro que te hayas decidido a dejar el pasado en su lugar - esto sorprendió al ángel - Y tal como dices, no es mi asunto... solo quería saber como estabas... - Yue inclinó la cabeza un segundo. ¿Por qué ese tonto siempre lo desarmaba con su lado amable?
- ¿A qué viniste exactamente? - preguntó mirando otra vez a su compañero.
- Sakura estaba preocupada. Escuchó cuando Oniichan llamó a su padre y le fue difícil conciliar el sueño, así que decidí venir a verte apenas amaneciera. - El Guardián Lunar se sonrojó nuevamente. Así que su Ama lo había sabido todo ese tiempo... - Creo que temía que tú y él discutieran.
- ¿Por qué? - estaba desconcertado.
- Ella me dijo que tú aún no aclarabas tus sentimientos... ¡Qué sorpresa se va a llevar!
- ¡No te atrevas a decirle lo que viste! - tal posibilidad resultaba aterradora.
- ¡Hey! No soy tan indiscreto ¿sabes? Además, ella se podrá imaginar el resto por si sola. - ¡Qué sencillo iba a resultar asustar a su compañero de ahora en adelante!
- Kerberos, te lo advierto, más vale que ella no se entere de esto - su tono y su mirada resultaban tan fríos y amenazantes como en el pasado, pero el león lo conocía muy bien.
- ¡De acuerdo! - tal reacción confirmaba que lo había asustado de verdad - No pensaba hacerlo, solo le diré que tú y él están bien... Por cierto, hoy no habrá práctica.
- ¿Y por qué motivo decidieron eso? - esta noticia lo sorprendió.
- Recibimos un mensaje de Eriol apenas despertamos. Dijo que necesitaba investigar algunas cosas, pero no aclaró cuales - aún estaba algo desconcertado - Creo que Sakura aprovechará para mandar a Oniichan de regreso contigo - Yue lo miró asustado - Así él no impedirá que ella se vaya con el mocoso... ¡Vaya parejitas las que me ha tocado conocer!
- ¿Y tú qué vas a hacer? - pese a todo, su compañero lo preocupaba, aunque jamás iba a aceptarlo en su presencia.
- Estaré con mis amados videojuegos todo el día - los ojos le brillaron - Oh, y Supi va a llegar también, ¡voy a vencerlo en todo! - agregó con un alegre rugido.
- ¿Eriol se va a ir sin sus guardianes? - murmuró algo desconcertado.
- La chica rara también va a salir... no creo que investigar sea peligroso... ¿o piensas acompañarlo? - una insinuación de cuidado.
- Si él lo decidió así, no tengo porque entrometerme - además, si Touya iba a llegar...
- Hm, no creo que esa sea tu única razón. Bien, me voy. - El león caminó hasta la puerta.
- Más vale que recuerdes que siempre cumplo lo que prometo Kerberos - le dijo con el tono más frío que poseía - Le dices algo a nuestra Ama y juro que no vas a salir ileso - amenazas era lo único que servía la mayoría de las veces con su compañero después de todo.
- Lo tendré en cuenta - una nueva sonrisa se pintó en su rostro al salir, ignorando la mirada del otro. El Guardián Lunar lo siguió, todavía se sentía incómodo y preocupado. - Vamos Yue, sabes muy bien que puedes confiar en mí... ¿recuerdas a Clow? - con este último comentario, se elevó en el aire sin esperar respuesta.
El ángel plateado se quedó en el borde de la puerta sonriendo ligeramente. Si, sabía que en ese tipo de asuntos, Kerberos podía ser más confiable de lo que parecía. Sin embargo, su expresión se ensombreció ligeramente al recordar a Eriol. ¿Qué sería lo que lo preocupó? Fuese lo que fuese, el Guardián tenía el extraño presentimiento de que no sería nada bueno... y no se enteró hasta un rato después de que no estaba nada alejado de la verdad...
Continuará...
NOTAS:
(1) Conejo de Nieve es como llama Kerberos a Yukito en algunos fanfics, creo que lo leí por primera vez en uno de Morgan D., así que dejémosle el crédito a ella. Aunque me parece que así le dice también en el manga... pero no estoy segura.
(2) Oniichan, igualmente en los fanfics de Morgan D., así es como Kerberos llama a Touya Kinomoto. En el manga creo que le dice Nii-chan, pero igualmente no estoy segura ¬¬
Ok, ya sé que hice actuar a Yue bastante... ¿dulce? ¿femenino? algo así, pero a final de cuentas, ya Nakuru lo ha dicho: No son seres humanos, el sexo es lo que menos importa. Por cierto, en el manga Touya tiene los ojos azules y en el anime creo que los tiene castaños, yo elegí quedarme con que son azules. Y creo que yo misma terminé confundiéndome, así que aclaro que tanto Touya como Sakura están de vacaciones u.u
Hago la aclaración de que una es la puerta que da a la calle y otra la puerta de la casa. ¿Recuerdan como era la casa de Yukito? Eso de que se tengan dos puertas es confuso ¬¬ Por cierto, ya no pienso escribir más sobre esta relación. Y advierto que me estoy saltando bastantes cosas, pero sé que si continuara escribiendo o aclarando detalles, terminaría copiándole su versión a Morgan D. Ella es la única que, desde mi punto de vista, saber tratar de forma correcta y real a los personajes Touya, Yue/Yukito y Eriol. Recomiendo mucho leer sus fanfics si alguien gusta tener una idea más clara.
Akane Tsukiyo Kinomoto
