Capítulo 5

Un Oficial de Seguridad "Adannos"

Notas del Autor: Gracias por sus comentarios, Kitt y yo se los agradecemos mucho de verdad que si.

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Dos Ciclos más habían pasado, sin visita alguna, ni siquiera el que llevaba el energon.

-No sabía que los Autobots acostumbraban torturar a sus prisioneros de este modo, creo que preferiría una buena golpiza a ser dejado en la oscuridad, con hambre- Comento el triplecon tratando de aligerar su situación.

Kitt no había hecho comentarios desde el relato de su comandante, sumiéndose en esa depresión poco a poco. El Decepticon se sintió un poco mal por eso, el gran error de permitir que alguien te importe, pero después de escuchar todos esos relatos, era imposible no sentirse así.

-No sientas lastima- Escucho el Tanque/Jet distinguiendo el carmesí que envolvía la mirada de ese supuesto enemigo.

-¿Quién dijo que yo sentiría lastima?, - Contesto de inmediato el ser purpúreo tratando de mostrar indignación, pero fallando irremediablemente.

-Es cierto, olvide que eras un Decepticon- Murmuro el deportivo enfocando nuevamente el piso, sus piernas se encontraban encogidas contra su pecho, haciéndolo parecer más pequeño de ser posible.

-Bueno… ¿Y eso es todo?, ¿No hay más que contar en esa historia?- Le cuestiono el triplecon tratando de seguir con la conversación, él también estaba desesperado en esa terrible situación.

-Eso es todo, no hay nada más que contar- Confirmo el auto negro sin moverse.

-Pero no me has dicho nada acerca de esa supuesta traición suya, es…- Argumento Blitzwing, pero se detuvo al notar la expresión del otro. –De menos llame su atención- Pensó el Tanque sin hablar.- Además tu comandante, ¿No crees que venga a buscar a sus hombres?- Continuo el Jet su interrogatorio.

-Esta muerto- Aseguro Kitt, -Probablemente todos están muertos- Dijo para sí.- Ya no hay nada que contar, todo lo que dicen los rumores es cierto- Exclamo el francotirador en un tono violento, un tono que implicaba "Déjame morir en paz".

-Entonces lo que se cuenta acerca del Oficial desaparecido es cierto- Murmuro el Decepticon.

-¿Qué oficial?, ¿De que hablas? – Le cuestiono el carro al momento, saliendo de su estado depresivo, transformándolo en renovada preocupación.

-Son rumores, tú los has escuchado si afirmas que son ciertos- Contesto el triplecon.

Kitt capto la jugada del Mig pero no sabía si olvidar el hecho o… preguntar más al respecto. El había tratado de salvar la reputación de su aliado, el único amigo que tuvo al final, cuando los otros miembros del grupo se marcharon.

-Háblame del oficial- Exclamo el carro casi rogando. –Necesito saber que sucedió- Prosiguió acercándose lo más que podía a las barras, enfocándose en el otro cautivo.

-Por favor- Susurro.

-Tenias que ser Autobot, sólo ellos son tan patéticos cuando se trata de esa clase de cosas- Respondió Blitzwing, pero el comentario no afecto al otro mecha, sólo la necesidad de conocer la verdad.

-Él también fue mi amigo, necesito saber lo que sucedió- Repitió el carro. Él Mig. Comprendió con solo ver su cara, ese transformer era tan expresivo, parecía imposible que fuese el soldado que afirmaba, pero su mera presencia tras esas rejas era más que suficiente para demostrar la veracidad del relato.

-Se dice que su líder, digo el nuevo Prime, él enloqueció al descubrir lo que ustedes hicieron y agredió a uno de sus oficiales- Comenzó el Decepticon su relato.

-Es cierto, esa parte es verdad, Kitt recordó esa escena, con Rodimus de pie jaloneando a su amigo, tratando de causar el mayor daño posible, mientras este no se defendía recibiendo el castigo como el buen Autobot que era.

El nombre de la Silverado resalto en su mente, con todas esas charlas, esas advertencias, esos avisos, ese gesto de estimo que sólo puede mostrar un verdadero compañero.

-Apenas nos conocimos- Respondió el transam en su mente, -Y aún así se arriesgo porque creyó en la justicia, en que estábamos en nuestro derecho- Exclamo frustrado por los resultados.

-¿Qué mas cuentan acerca de él?- Pregunto esperando que el Triplecon continuara proporcionándole esa información.

-Existen diversas versiones, algunos dicen que fue exiliado, otros que escapo, pero de lo que si están seguros es de que era inocente; afirman que Prime estaba ofuscado, buscando desquitarse, pero fue su jefe de seguridad quien pago, como sea el rumor más reciente es que murió- Comento el Decepticon.

El transam observo estupefacto al Mig. ¿Murió?, no podía ser verdad, no podía haberlo llevado a eso. –Maldición no puede ser- Continuo ignorante de la sonrisa en su compañero. A veces era simplemente irresistible hacerlo.

-Pero no podía ser, Rodimus fue a enfrentarse con Avalanche, el tuvo suficiente tiempo- Pensó notando el gesto alegre que Blitzwing mantenía de manera despreocupada.

-Quien lo hubiese imaginado, siempre me pasa- Susurro más tranquilo. –Afortunadamente, puedo confiar que la información llego de una fuente fidedigna- Afirmo cruzándose de brazos, mientras adoptaba una posición más cómoda.

-En realidad no hay mucha información- Aseguro el Tanque imitándolo, -Pero de que no hay rastro de él es seguro- Finalizo.

-Menos mal- Se dijo, un suspiro de alivio acompaño la oración con ese cambio de ánimo. Faltaba muy poco para que la sentencia se llevase a cabo, pero al menos se marcharía tranquilo.

-Se que deseas platicar un poco, pero necesito estos momentos- Exclamo el Autobot cerrando sus ópticos, en esa pose relajada. El Decepticon podía respetar eso; era lo justo, la última petición de un condenado.

-Ellos, los Decepticons también entendían esa clase de conceptos, al menos así había sido en la era de Megatron… Con Galvatron no eran más que números sin valor alguno después de todo- Pensó el triplecon esforzándose por hacer un lado lo que afuera le esperaba.

Gracioso, sus enemigos implicaron su salvación al encerrarlo ahí, mientras eran la perdición de los suyos condenando a sus tropas.

-Tal vez Galvatron y Rodimus no eran tan diferentes después de todo- Continuo en su mente.

El tiempo continuo pasando y ninguno hizo más comentarios, el Mig aún tenía curiosidad por los detalles que faltaban, pero Kitt se había negado a continuar, ¿Qué era lo que seguía molestando de ese modo a su chispa?, ¿Cazándolo constantemente? Lo que fuese tenía derecho a exigir esos momentos de paz. Era lo único que le quedaba.

La reja del pasillo emitió un rechinido como no lo había hecho en un tiempo, el triplecon no pudo evitar dirigir su atención hacia ella, pero se topo con la oscuridad solamente. De inmediato quiso activar el sistema nocturno, pero un flashazo en el sistema eléctrico lo cegó.

-¿Qué diablos?- Exclamo cubriendo sus ópticos, pero el deportivo negro no se movió.

-Es hora- Comento suavemente, cuando dos figuras se divisaron en la entrada, dos guardias fuertemente armados quienes se disponían a llevar a cabo la última petición.

Caminaron frente a la celda, deteniéndose para mirar fríamente a su prisionero.

-¡Levántate!- Ordeno uno de ellos abriendo la celda para colocar un par de esposas en el transam, jalándolo con facilidad.

-Es hora de enfrentar a Primus y reunirte con Unicron, como tus compañeros traidores- Susurro el otro empujando al auto negro.

El francotirador no era tonto, él comprendió de inmediato el significado de esa exclamación, ahora no existía razón para pelear, para seguir teniendo esperanzas o fe, esas palabras eran todo lo que necesitaba para aceptar ese destino, Avalanche e Impulse debían estar muertos; pero al menos sabia que no se marcharían con Unicron… -Nosotros peleamos por lo que era justo, si me voy estaré con Primus- Exclamo recibiendo un golpe por parte de sus captores.

-Nadie te autorizo hablar- Le reprocho el segundo.

No importaba, pronto esa figura ahora negra y carmesí no sería nada más que una carcaza grisácea sin vida.

-Después de todo, él si hace ejecuciones- Pensó.

El camino era largo, cada paso parecía ser el último, mientras los breves recuerdos de esos momentos se marchaban llegando hasta una habitación con una cápsula en el centro.

Kitt conocía esa escena, había leído de eso tiempo atrás, comprendiendo su destino. No sería ejecutado después de todo, tan sólo desactivado, algo peor que morir. Condenado a una existencia vacía, atrapado por la eternidad en la oscuridad. ¿Ordenes de su líder?, él al menos tenía derecho a saber.

-¿Por qué no abrir fuego directo?, ¿Por qué tomarse tantas molestias?, ¿Qué? ¿Eso es demasiado salvaje para ser el método Autobot?- Exclamo mientras lo colocaban en posición, sus puertas descendieron lentamente mientras eran agarradas dentro de ese dispositivo diseñado para modelos como los suyos.

Silencio…

Kitt sonrió, así que de eso se trataba, ni siquiera la oportunidad de defenderse o decir algo más.

-¿Por qué no asesinarme, ¿Acaso su magnánimo líder lo requirió?- Continuo molestando. Sus manos siguieron, así como sus piernas.

-Imagino que así fue, de este modo tendrá su trofeo, tendrá…- Pero las palabras se detuvieron con otro golpe uno similar al que su comandante recibió momentos antes de su muerte, pero eso… él no lo sabía, no sabía como es que sus amigos habían muerto, no quería creerlo, pero no existían razones para mentir a ello; después de todo para el resto de los suyos no era más que un traidor.

-Deberías guardar silencio-Escucho la amenaza de aquellos que le retenían. –Deberías agradecer este destino. Prosiguió el mecha, quizá algún día Prime se apiade de tu chispa y te permita volver a vivir- Le aseguro el Autobot.

Pero el francotirador solo respondió con una carcajada, -Me agradan sus promesas, pero prefiero la eternidad en esta trampa que servir aquel que indignamente me arrebato mi vida- Contesto el auto negro.

-Te esta perdonando, ¿Cómo puedes decir algo así?- Le reprocho su ejecutor.

-No me perdona, sólo pospone lo inevitable- Pensó, pero las palabras fueron otras, aquellas que siempre representaron para él, una realidad.

-El robo mi vida el día que nos abandono, el robo mi vida el día que nos mando a ese lugar desolado, sin apoyo contra una armada de seekers enemigos; todo por un discurso.

Los gritos ahogados de sus compañeros, al caer brutalmente por las armas enemigas, las escenas desesperadas, donde las municiones se contaban, remarcando el final de su breve expedición. Con lentitud cerro sus ópticos tratando de borrar esas imágenes; aquellas que le cazarían durante la eternidad en ese sueño simulado, incapaz de tener paz.

-Ese día morí – Finalizo sintiendo su energía drenarse.

Se acaba el tiempo, pero al menos había realizado su misión.

-Era el momento de la verdad, y no podría reunirse con los suyos, -Sólo espero que ellos ya descansen lejos de aquí- Pensó permitiendo que la oscuridad le envolviera.

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En su celda el Decepticon miro el espacio vacío, todo era demasiado frío sin el transam negro. Por un momento deseo que los suyos atacaran, que evitaran ese final, pero no serviría de nada, se salvarían de uno para morir en manos de otro.

Las explosiones se escucharon a lo lejos, los gritos junto con el humo y calor.

El triplecon se levanto acercándose a la celda incrédulo, ¿Acaso sus ideas habían sido escuchadas?, ¿Acaso era un ataque de los suyos?- Las interrogantes vagaban en esa mente agotada, pero no entendía la razón.

Una nueva explosión atravesó el muro dejando un hueco en el metal donde la forma de dos guerreros se revelo. Al frente, portando un par de cañones en sus manos, un mecha de colores verdosos y ojos azulados se mostró imponente, sus puertas se elevaban con enojo, creando un aire de peligrosidad. Atrás otro más joven miraba de manera fría y analítica los alrededores, sus cromas azulados brillaban con la luz, mientras su arma se dejaba ver entre sus manos. El transformer de mayor tamaño camino por el pasillo para detenerse frente a la Celda del Mig quien reconoció de inmediato los símbolos autobots en los recién llegados.

-¿Avalanche?- Pregunto inseguro, tratando de definir lo que sucedía. El guerrero se detuvo al oír este nombre, pero con un simple movimiento negó la afiliación.

-No- Respondió con suavidad. –Adannos- Confirmo apuntando hacia la celda.

El Decepticon retrocedió sin saber como reaccionar, las armas le apuntaban revelando su mortal fuerza con el tamaño del cañón.

-Aléjate- Ordeno el mecha más pequeño moviendo su brazo con velocidad, usando las puertas de sus brazos como gigantescas navajas, las cuales destrozaron con facilidad los barrotes a pesar del campo eléctrico que las protegía.

-No se porque estas aquí, pero si conoces el nombre del comandante es porque hablaste con mi teniente- Comento el Impala alejándose para darle el paso.

-¿Dónde esta?- Se apresuro la camioneta con evidente preocupación.

Blitzwing no podía creerlo, después de todo ellos estaban ahí, habían vuelto por su compañero, arriesgándolo todo nuevamente. Autobots, sólo ellos harían algo así. Pero desafortunadamente aquel que buscaban no estaba en ese lugar; el transam ya se había marchado.

-Es demasiado tarde- Comento resignado.

-¿Qué? - Pregunto Impulse angustiado. –No puede ser, no puede repetirse- Pero el gesto de la Silverado no cambio.

-Entonces se donde encontrarlo- Comento fríamente destrozando la siguiente puerta para seguir su camino.

Su compañero observo al triplecon un momento más antes de marcharse tras el oficial a cargo.

El tanque estaba libre nuevamente, él no sabía si los otros llegarían a tiempo, no comprendía del todo lo que estaba sucediendo, pero en ese momento habría dado cualquier cosa por pertenecer a esa unidad.

-Pero nuestros caminos son otros- Susurro, -Te deseo suerte Kitt, espero que encuentres lo que estas buscando- Finalizo, transformándose en su versión aérea para escapar.

Un Mig purpúreo se alejo de la prisión; pero los guardias estaban más entretenidos en detener aquellos que alguna vez fueron considerados como miembros de su equipo que por cazar a un Decepticon abandonado.

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Notas del Autor: Espero les agrade el rumbo que ha tomado la historia. Nos veremos en el próximo capitulo, el final de esta historia.