III
Disculpa los malos pensamientos
Llegó Navidad, supuesto tiempo de Paz.
¿Paz? Sí, claro...mi relación con Ginny iba de mal en peor en esa época. La amaba más que a nada en el mundo y aunque sabía que nuestra relación no era recíproca, no la dejé. No podía hacerlo.
Ginny se encontraba más ausente que de costumbre. Siempre quedábamos de vernos en un lugar y ella siempre me dejaba plantado. Sus excusas eran cada vez más tontas y a veces ni me las daba. Y, sin embargo yo seguía creyendo en ella. Seguía pensando que algún día llegaría a quererme como yo la amaba a ella. Cuando le preguntaba si me quería respondía con un SI rotundo y yo volvía a caer en sus brazos.
Si tan sólo pudieras entender
Mil veces te lo explicaré otra vez
Eres tan buena pretendiendo que estás bien
Evitar palabras de más, excusas inventar, poderte tocar
No puedo parar, te juro que yo no puedo parar
Como ya dije, la Navidad, supuesta época de paz, se truncó horrible por diversas razones.
Cierto día, la sorprendí platicando con un chico. Me pareció que estaban demasiado cerca y el hecho de que se despidiese de él con un beso, me llenaba de celos.
-¿Quién es ese?-le pregunté bruscamente.
-Un amigo, Brian, es de Hufflepuff-respondió despreocupadamente.
-¿Sólo un amigo?
-Claro, Harry. No seas tonto.
El supuesto "amigo" cada vez andaba más cerca de ella. Incluso a veces sentía que se llevaba mejor con él que conmigo. Sólo son amigos, no hay por qué temer trataba de decirme a mi mismo; no obstante, sabía que entre ellos había algo más. Pero, en esos tiempos, yo era demasiado estúpido y pensaba que si hacía como que no me daba cuenta, tal vez los problemas desaparecerían. Gran error; el no darme cuenta de ellos los volvieron más grandes.
Brian Danes era un estudiante de Hufflepuff. Buscador del equipo. Parecía que a Ginny le gustaban los buscadores. El muchacho en cuestión era alto, de cabello corto y castaño y pequeños ojos miel enmarcados bajo unas espesas cejas. Había conocido a Ginny en la clase de Encantamientos, misma que compartían y donde podían hablar mucho, gracias al cotidiano escándalo que rodeaba la atmósfera de esa clase.
Habían sido amigos casi seis años y aunque Ginny fingía no darse cuenta, la verdad era que Brian siempre la había querido como algo más que a una amiga. Había esperado pacientemente que Ginny se diera cuenta de esto, pero, a juzgar por como estaban las cosas, parecía que el plan de Brian había fallado. El chico soportó todos los muchachos con los que Ginny salía y sabía que para la chica aquello sólo era pasajero. Por esa razón, se sorprendió cuando la muchacha llegó con la novedad de que "el chico que siempre quiso" por fin le había hecho caso. Aquella confesión truncaba por completo los planes de Brian. Era cierto que Ginny se tomaba a juego sus relaciones pero también era cierto que Harry había sido el único chico por el que Ginny había llorado infinidad de veces.
Pero aquel obstáculo, Brian podía saltarlo. Ya vería la manera de que Ginny se separara de aquel tal Harry Potter.
Hasta el final
Conmigo vas a estar
Conmigo vas a estar
Recuerda que todo lo sigo
Siempre hasta el final
Conmigo vas a estar
Conmigo vas a estar
Promesas son promesas
El período de vacaciones de Navidad llegó a Hogwarts, lentamente para algunos, rápidamente para otros. Yo pertenecía al segundo grupo. No quería que Ginny se fuera, Hermione me había dicho que mi novia había organizado un viaje con una de sus amigas, una tal Lorraine. Al parecer, Ginny pasaría la Navidad allá.
-Se me hace extraño que no te haya dicho nada ella-me dijo Hermione.
-A mí no-respondí lacónicamente.
Desde hacía un tiempo, me parecía que era el último en enterarme de las cosas que hacía Ginny. Nos seguíamos viendo y la pasión aún no se apagaba pero casi no hablábamos, parecía incluso que a veces la misma Ginny me evadía.
Cuando faltaban tres días para que el tren de Hogwarts partiera, Ginny me hizo partícipe de su plan. Con su misma naturalidad cínica.
-Estaré lejos toda la primera semana-me reveló mientras apoyaba su cabeza en mi hombro-, te extrañaré.
Ya, el enojo se me había pasado, era increíble como caía rendido a sus pies con dos palabras. "Te extrañaré"
Me dejaste escapar
Irresponsabilidad
Siempre regresaba en el final.
-Yo también-le respondí-, prométeme que me escribirás.
-Por supuesto, lo juro. Sólo será una semana.
Aquellos tres días pasaron demasiado rápidos para mí. Ron se iría con sus padres a Rumania y, aunque me habían invitado, yo prefería quedarme en Hogwarts la semana de Navidad y así aprovechar la segunda semana para estar con Ginny. Después de todo, ella había dicho que sólo sería una semana.
El día de Navidad Harry bajó a la lechucería lleno de ilusión. Se había levantado un poco tarde y se maldecía por ello. Incluso se había perdido el desayuno. ¿La razón de tal exceso de sueño? Que se había pasado la noche pensando en Ginny, había esperado ansioso el momento de cerrar los ojos y despertar e ir a ver sus regalos, especialmente aquel que supuestamente Ginny le había enviado. Cuando se levantó vio la pila de regalos amontonados a los pies de su cama pero ninguno era de Ginny. "Quizá lo tiene Hedwig" había pensado con optimismo.
Ahora, corría por las escaleras, tropezando con algunos fantasmas y alumnos. "¿Por qué me dormí¿Por qué soy tan flojo?" se repetía.
Llegó a la lechucería y vio a Hedwig, que descansaba cerca de la ventana.
-¿Ginny no te dio nada para mí?-preguntó. La noche anterior él había mandado a Hedwig con una caja de chocolates, un hermoso Puff Pigmeo azul que había encargado por catálogo Sortilegios Weasley y una larguísima carta donde, entre muchas nimiedades, le decía que la amaba casi en cada renglón. – Quizá más tarde envíe algo- se dijo a si mismo el muchacho, lleno de tristeza.
En verdad, no sé ni donde estoy parado
En verdad oscuro está
Ya no veo nada
Estiro mis brazos
Hacia el frente
Grito tu nombre en altavoz
Cabizbajo, Harry regresaba a su Sala Común. En el camino, las escaleras se movieron y lo llevaron hasta la entrada de un pasillo que le parecía desconocido; Hogwarts siempre lo sorprendía. Apenas hubo puesto un pie fuera de las escaleras, éstas se movieron, obligándolo a bajar de ellas.
-Genial-murmuró Harry con enfado.
Se adentró por el oscuro pasillo y, tal vez por los nervios a lo desconocido, sintió que era una rampa que lo arrastraba hacia abajo. La oscuridad era inmensa y Harry tenía que arreglárselas a tientas. Cuando al fin vio una antorcha soltó una sonrisa. Conocía perfectamente ese lugar: era la entrada a las cocinas de Hogwarts. Al encontrarse frente al enorme cuadro del frutero, Harry pensó en entrar a las cocinas, visitar a Dobby y de paso conseguir unas cuantas porciones de comida pues se había saltado el desayuno. Empero, unos sollozos lo hicieron olvidarse de sus intenciones.
Buscó con la mirada en los alrededores, tratando de identificar al dueño de tales sollozos. Seguía vigilando los alrededores cuando alguien chocó con él.
-Perdón yo... ¡Harry!
-Hermione¿por qué lloras?-preguntó ayudando a su amiga a levantarse.
-No...No estoy llorando-mintió ella, aunque sus ojos seguían vidriosos y su voz entrecortada.
-Hemos sido amigos por siete años, creo saber perfectamente cuando mi mejor amiga está llorando. ¿Se trata de los elfos¿Les diste calcetines de regalo de Navidad y te corrieron de las cocinas?
-¡No!-exclamó ella indignada. Harry rió y ella también. -, perdón...no había entendido el chiste. Estoy demasiado distraída.
-Eso veo...-coincidió Harry-, se te cayó esto-añadió recogiendo un paquete que estaba a los pies de Hermione.
-Gracias-dijo ella y tomó el paquete entre sus manos. Comenzó a reír y luego a llorar, Harry no sabía que hacer-, perdóname Harry...debes pensar que estoy loca...
-No, bueno...sólo un poquito.
Hermione rió mientras se recargaba en la pared, abría el paquete y de él sacaba una pequeña nota y una caja de chocolates.
-Los envió Ron...-murmuró ofreciéndole chocolates a Harry, que los tomó ávidamente-¿sabes qué dice su nota? "Feliz Navidad, Hermione". Listo, es todo...yo le hice casi un pergamino y el ni siquiera a la cuarta parte llegó ¿Sabes, Harry? Ya me aburrí de estar esperándolo...dejé ir a Viktor sólo por él, porque creí que con el tiempo se daría cuenta de lo que siento. Y a veces me da la impresión de que él también siente lo mismo pero...todo sigue igual.
-No es verdad..., él me confió un secreto antes de irse. ¿Prometes no decirlo a nadie?
-Lo prometo-respondió Hermione con temor. ¿Le iba Harry a revelar que a Ron le gustaba otra chica?
-A Ron le gustas-soltó el moreno-, pero cree que tú sólo lo ves como a un amigo.
-Pero...tu sabes que no.
-Sí yo lo sé, pero no se lo dije porque me hiciste prometerlo.
-Eres un buen amigo... ¿y ahora qué hago?
-Cuando Ron vuelva de sus vacaciones, le contaré que escuché una conversación entre tú y Ginny. Eso le dará ánimos¿qué te parece?
-Peligroso-dijo ella-¿qué tal si sólo se queda callado¿Qué tal si ya no me quiere?
-Ahora eres tú la bromista. Ron te ha querido por siete años...créeme, en dos semanas no va a olvidarte.
-Gracias Harry y suerte con tu plan-sonrió ella-¿has tenido noticias de Ginny?
El muchacho se limitó a negar con la cabeza. Sabía la inminente verdad: Ginny no le había escrito. Así fuera a ver en dos, tres, cuatro horas...cinco días. No iba a recibir nada de ella, lo sabía y se negaba a creerlo. "¿Por qué la amaba tanto si ella lo trataba como una basura?" estos pensamientos y muchos más los exteriorizó sobre el hombro de su amiga. No lloró porque internamente ya lo había hecho.
-Sólo quisiera no amarla...-dijo al final.
-Quizás debas hablar con ella...decirle lo que sientes-sugirió Hermione dándole un abrazo reconfortante a su amigo.
Para muchos, esa escena donde Harry apoyaba su cabeza en el hombro de su amiga no era más que algo típico. Algo que hacen los amigos. Empero, para alguien que busca destruir una felicidad a base de intrigas, esa no era más que una prueba. Material para forjar una mentira, para crear un malentendido, ocasionar una pelea. Si, aquella inocente escena era lo peor para Brian y, gestando una sarta de intrigas en su maquiavélica mente se dirigió a su sala común, en Hufflepuff, dispuesto a escribir una carta. Una carta fatídica y llena de sucesos exagerados.
La primera semana de vacaciones casi llegaba a su fin. El frío había aumentado y, sin embargo, latente dentro de mí, crecía una emoción. Volvería a ver a Ginny. Pensaba en reprocharle el no haberme escrito aunque sabía que me tragaría una estúpida explicación y volvería a sus brazos cual niño engañado. Sin embargo, hasta esos patéticos pensamientos se fueron cuando, un día antes de su llegada, recibí una carta de ella. Había perdido toda esperanza de recibir algo así que la abrí con emoción y leí de inmediato. Era fría y muy corta.
Harry:
Discúlpame por no haberte escrito, el padre de una amiga tuvo un accidente y me fue imposible coger pluma y pergamino.
Felices vacaciones. Nos vemos pronto.
Ginny.
"Eso era todo. Un imprevisto" pensé con alegría. No me había olvidado, había tenido un imprevisto. Las preguntas más lógicas como "¿Qué tenía que ver que el padre de su amiga se hubiese accidentado?" quedaron flotando en el aire. Era una excusa tonta, incluso yo lo sabía. Pero la amaba demasiado como para cuestionarla.
No dormí, lleno de ansias. En cuanto los primeros rayos de Sol se colaron por la ventana me vestí y bajé al Gran Comedor. Estaba cerrado. Debía ser demasiado temprano. Me dirigí a las afueras de Hogwarts, desiertas. Me acomodé bajo la sombra de un árbol y comencé a pensar en todos los planes que tenía para su regreso. Todo iba a ser perfecto. Días llenos de amor, junto a ella, respiración con respiración. No preví en esos pensamientos lo que más tarde sucedería y arruinaría todos y cada uno de mis planes.
El tiempo se me fue en divagaciones y cuando me di cuenta el sol se hallaba ya en su punto más alto y mi estómago rogaba por algo de comer. Me levanté de un salto y me dirigí al Gran Comedor. Mi sorpresa fue gigantesca al ver a Ginny sentada en nuestra mesa y acompañada de... Brian. Apreté los puños con enfado pero traté de mantener una expresión relajada e indiferente.
-¿Hace cuánto llegaste?-le pregunté tratando de besarla en la boca. Su rostro me evadió y me conforme con besarla débilmente en la mejilla.
-Poco tiempo-respondió con frialdad.
-¿Pasa algo?-pregunté desconcertado ¡Era yo quién debía estar indignado!
Nunca nada te faltó
Nunca hice cosas para pedirte perdón
Ella negó con la cabeza y siguió hablando con Brian. Permanecí en silencio y lleno de confusión. Pacientemente esperé a que terminase su desayuno, Brian se alejó de ella y, por fin, cuando estuvimos solos la arrastré fuera del Gran Comedor casi con brusquedad.
-Me lastimas-dijo con acritud y su cara de desprecio me llegó al corazón, destrozándolo. La solté lentamente y todos los reproches se avecinaron y salieron de mis labios con todo el sentimiento que pude darles:
-¡No! Tú eres quien me lastimas a mí. No me escribes (y lo juraste), ni siquiera una felicitación. Llegas y ni siquiera me buscas ¡Pasé la noche en vela esperándote! Todo el tiempo estás con ese estúpido de Brian...
-¡Y tú con Hermione!-soltó seguido de un sollozo.
Me quedé estupefacto. Me imaginaba todo excepto eso. ¿Ginny celosa de...Hermione¡No, era una broma! Ella y Hermione eran amigas. Ella más que nadie sabía que Ron y Herm estaban locos el uno por el otro. ¿Cómo había llegado ese errado pensamiento a su mente?
-¡Estás loca!
-¡Quizá! Loca por andar con alguien que no es más que un...un mentiroso ¡Me voy un momento y corres a los brazos de Hermione!
-No sé quien te haya dicho eso pero no es verdad ¡Demonios!
-No maldigas. Y no me llames mentirosa.
-¡No trates de decir excusas para justificar tus errores!
Ella no dijo nada. Dio media vuelta y se fue con paso firme. Me quedé incrédulo.
No es verdad, te juro que no es verdad
Eso que dices que hice no es verdad
Relaciones, amistades, grandes amores y lazos que parecían inquebrantables se rompen por la sola influencia de un malentendido nunca aclarado. Harry no quería que pasase eso. Amaba demasiado a Ginny y estaba dispuesto a hacer todo cuanto estuviese en sus manos para arreglar aquella situación.
-Necesito que hables con Ginny-pidió a Hermione. Al preguntarle ésta el motivo, Harry no tuvo escapatoria y aunque le dolía recordar que no se hallaba en buenos términos con Ginny, relató todo lo sucedido a su amiga-...no quiero perderla-finalizó-¿tienes algo que decir?
No.
Hermione no encontraba las palabras. La revelación de que su amiga estaba celosa de ella le llegó como un balde de agua fría. No era posible, no podía ser posible. Ginny y ella habían sido amigas desde aquel verano donde Hermione ingresaría a segundo y Ginny apenas cruzaría el umbral del Colegio. Desde aquel verano, Ginny le había revelado lo que sentía por Harry y Hermione le había contado como se le aceleraba el corazón al ver a Ron y la impotencia que sentía al ver que éste no daba ninguna señal. Todo se hubiera imaginado, excepto que Ginny estuviese celosa de ella.
-Hablaré con ella...es necesario-musitó con un nudo en la garganta. Se sentía decepcionada.
Hermione cumplió su promesa de hablar con Ginny. Para mi suerte, la inteligencia de mi amiga tiene un ligero poder de persuasión. Ginny volvió a mí después de hacerme jurar, implícitamente, que en cuanto Ron llegara de Rumania haría lo posible por hacer que Hermione y él se hicieran novios. No iba a ser difícil, pensé, un leve empujón.
Ginny no me reveló quien le había dicho semejante mentira, insistí hasta hartarla y volverme a pelear con ella. Pero esta vez no era algo tan grave por lo que no me preocupé demasiado. Al día siguiente corrí a pedirle perdón sólo para volver a tenerla conmigo, como siempre, todo volvió a ser igual: ella sólo sentía un ligero aprecio por mí mientras que yo hubiese dado la vida por ella. Lo peor era que no me molestaba, estaba resignado a no ser amado. "Así es siempre" pensaba mientras imploraba que la noche pasara rápidamente para volver a encontrarme con Ginny "Uno siempre ama más que el otro...lo importante esque aún está conmigo"
Dices tú
Que no te gusta que te ruegue
Luego me pediste que
Me arrodille a tus pies
Ya sabías que lo haría
Pues no existe cosa
Que me detenga
Para hacerte sentir bien
En estos momentos, donde todo está más claro no me reconozco en los tiempos pasados. No reconozco a ese ser que daba todo sin recibir nada. Más que no poder reconocerme, esque no quiero hacerlo. Aquellos tiempos fueron demasiado patéticos, demasiado estúpidos.
Afortunadamente terminaron. No de una buena manera... Sólo sé que terminaron.
Un leve empujón.
Para lograr que Hermione y Ron reconocieran lo que era obvio para todos menos para ellos se necesitó, para pesar de Harry, más que un leve empujón.
Contrario a lo que muchos pueden pensar, Ginny no pidió ayuda a Harry por celos. Lo hizo porque estaba harta de las lamentaciones que se daba Hermione cada vez que peleaba con Ron y porque ni Harry ni ella aguantaban los celos del pelirrojo.
Ginny quería a Harry. Aunque muchos creyeran que no. Lo que pasaba era que la vida la había herido demasiado, pues, aunque era una muchacha bonita, muchos chicos sólo querían aprovecharse de ella. Se había rehusado a esperar a Harry y buscaba consuelo en otros brazos. Al verla vulnerable, los chicos la lastimaban. No sólo por eso; también porque sabían que ella tenía su corazón en otro lado.
El único chico que jamás la lastimó era Brian. Escuchaba sus decepciones, sus frustrados intentos de olvidar a Harry. Y lo mejor de todo era que sólo la veía como una amiga. Ginny no podía creer que alguien la escuchara sin pedirle nada a cambio. Se le hacía demasiado extraño pero no tardó en acostumbrarse. Comprendió que las cosas son mejores cuando no se piensan mucho, así que se dejó llevar por la amistad y el cariño que Brian le ofrecía. Quizá por eso no culpó al muchacho de la carta que le había enviado. "Seguro malinterpretó las cosas" se había dicho.
Brian fingió alegrarse porque todo hubiera sido un malentendido. Incluso pidió perdón a Ginny por crearle aquel problema. La pelirroja no le reprochó nada.
-Sólo intentabas protegerme-le dijo mientras lo abrazaba-, no sé porque pero presiento que algún día me pedirás algo a cambio. Haces demasiado por mí sin exigirme nada.
-No Ginny...tú y yo somos amigos. Casi hermanos. Jamás te pediré nada a cambio-la tranquilizó él con una sonrisa fingida.
Te prometo, me va a encantar
La manera en que dolerás
Me encantarás
Ignorando que hay detrás
Y Ginny volvió a caer en su juego. Recibía y recibía asombrándose de no dar más que su amistad.
No imaginaba que en poco tiempo pagaría incluso con creces.
-Disculpa los malos pensamientos.
Cuando escuché esa frase, la noche anterior a que terminasen las vacaciones, no resistí el deseo de besar a Ginny. Por fin admitía que se había equivocado. Después de semanas de fingir que todo estaba bien ella reconocía su error. Le dije que no pasaba nada; que siempre había malentendidos entre las personas que se aman; que no se preocupara porque yo jamás la traicionaría y que la discusión que se escuchaba en aquel momento entre Hermione y Ron era el claro ejemplo de que todas las parejas que se aman tienen una pelea de vez en cuando.
Ante este último comentario, rió y yo no pude evitar hacerlo. Sentía que en ese momento me pertenecía, que podía hacerla reír, que tenía esperanzas de que me quisiese incluso un poquito.
-...Ron es un estúpido-dijo Hermione uniéndose a nosotros, rompiendo, sin darse cuenta, aquel momento donde sólo Ginny y yo existíamos. Un momento que tardaría mucho en repetirse.
-¿Qué hizo ahora?-preguntó Ginny dirigiéndome una sonrisa de complicidad.
-¡Se enojó porque no le quise dar la tarea!-exclamó Hermione mientras cerraba su mochila-¡tuvo dos semanas para hacer sus deberes y una noche antes se pone a hacerla! Yo la terminé hace siglos pero el señorito irresponsabilidad parece no querer graduarse...
-¡Tal vez no quiera graduarme junto a ti!-gritó Ron unos metros más alejado.
-¿Qué te hace pensar que yo quiero graduarme contigo?-replicó Hermione poniéndose roja con cada palabra.
Ron no dijo nada y Hermione se dirigió al cuarto de las chicas con la cara en alto. Mi amigo tomó descuidadamente sus pergaminos y, malhumorado, se dirigió a un lugar más alejado de nosotros.
-¿Sigues con tu plan de juntarlos?-me preguntó Ginny.
-¿En verdad crees que les convenga?-murmuré sonriendo.
Ginny volvió a reír y nuevamente sentí que era mía, podía sentir su respiración como algo visible, sus movimientos despedían rayos de colores para mí. Todo a su alrededor era mío en aquellos momentos. Muy a mi pesar, el tiempo para desengañarme se estaba acortando. El momento llegaría y yo lo presentía, ocultándolo en mi subconsciente.
¿Qué les ha parecido el capítulo¿Qué me dicen de Ginny, Harry y Brian?
Espero sus reviews! Gracias por leer, tanto a aquellos que dejan comentario como a los que no tienen tiempo o ganas de poner uno jeje.
Seguiré en cuanto pueda ;)
