V
Miedo a las alturas
-¡Ahhhh!
El grito de Brian cortó el aire cuando Harry lo apartó con dureza de los brazos de Ginny, con un puñetazo lo tiró al suelo mientras la blanca nieve se manchaba con el hilillo de sangre que manaba de la nariz del Hufflepuff. No pudo defenderse porque cuando apenas alcanzaba a ponerse a gatas, el pie de Harry le propinó un fuerte golpe en el estómago, cortándole la respiración.
-¡Tu amigo! Sí, claro- gritó a Ginny que se cubría la cara, paralizada -¡Eres una mentirosa¡Maldigo el día en el que me enamoré de ti!
- Harry... no es lo que tú crees.
-¡Cállate!- le espetó acercándose a ella mientras levantaba la mano para ¿Golpearla?
Ven échale sal
Échales un poco más de sal a las heridas
Para que arda un poco más
Y así más coraje me dará
Piedad me faltará
-¡Anda, golpeadme!
Brian, desplomado en el suelo, se alejó cobarde y silenciosamente, trastabillando y derramando sangre por todas partes. La mano de Harry seguía en el aire y la mirada llorosa de Ginny lo retaba. Poco a poco, el brazo del Gryffindor descendió, su cara se llenó de vergüenza. ¿Iba a golpear a Ginny¿Tan loco estaba? Encorvado, comenzó a alejarse de ahí. Dio media vuelta para decir:
- No te puedo hacer mas daño del que me has hecho.
-¡Harry¡No, no, por favor! No... fue un error... por favor.
Todo terminó
Te perdiste del mejor
Y siempre te dije muchas veces
Que yo soy el mejor
Las palabras de Harry fueron no como una sino como una docena de bofetadas. Su voz era triste, decepcionada. Incluso tenía una nota de odio. Ginny sabía que lo había perdido, algo se lo dijo. Y no hizo nada, sabía que no podía hacer nada...
Harry, mientras tanto, escuchaba las súplicas de Ginny y reprimía las ganas de volver y abrazarla; perdonarla como tantas veces anteriores. Pero no lo haría... no iba a hacerlo. Se había quitado la venda de los ojos y aunque la verdad era dolorosa prefería haberse desengañado a tiempo. Ya no tendría mas miedo a las alturas, ya no iba a rendirse tan fácilmente ante un beso o una caricia. Ya había perdido el miedo a estar solo. O al menos eso era lo que él pensaba.
Me cansé de ti
En tus mentiras yo caí
Pero amortigüé la caída
Pues del mejor aprendí
-¡Profesora!
La profesora de Transformaciones se dio la vuelta al escuchar su nombre. Sus ojos refulgían de ira al ver al Hufflepuff que había escapado a su castigo, pero su expresión cambió a una de desconcierto al ver que el muchacho sangraba y se encontraba muy agitado.
-¿Qué pasó, señor Danes?- preguntó la profesora.
-¡Potter! Fue Potter, profesora. Me golpeó sin razón aparente (ya sabe que soy blanco fácil de burlas y maltrato) y... y ¡Miré como me dejó! Castíguelo, profesora. Castíguelo.
- Según tengo entendido, señor Danes, el señor Potter se encontraba en Hogsmeade. Y usted no tenía nada que hacer ahí; es más, usted debería seguir en mi aula limpiando los pupitres ¡Pero fui hace un minuto y la mitad están sucios aún!
Otro, en ese momento, quizá hubiera inventado una rápida excusa pero Brian no supo que hacer ni que decir, así que se quedó callado. Era demasiado estúpido e impulsivo, así que se limitó a agachar la cabeza y murmurar un "lo siento". La profesora le indicó que los siguiera al despacho del director.
-Profesor- dijo McGonagall una vez que Brian, cabizbajo y aún sanguinolento, se hubo sentado junto a ella y frente al director -, esta vez, el Señor Danes no solamente se ha escapado de un castigo, sino que intenta culpar a otro compañero suyo. He venido a usted, profesor, porque quiero que me permita... expulsar temporalmente al señor Danes.
Al escuchar la palabra "expulsar", Brian palideció y, nuevamente, se quedó en silencio. ¿Qué iba a hacer¿Qué tanto tiempo significaba temporalmente¿Qué dirían sus padres? Ensimismado en estos pensamientos, Brian no se dio cuenta de que el profesor dio su consentimiento y cuando hubo vuelto a la realidad se encontró recibiendo dos cartas de sus padres llenas de decepción. Estaría expulsado por un mes.
-Me has dado tantos problemas- dijo a un retrato de Ginny que guardaba en su maleta -, que tenerte se ha convertido en algo demasiado personal...
El día de la final de Quidditch, Harry descendió al campo con los ojos hinchados. Había llorado, sí, a mares. No había hablado con nadie... ni siquiera con... ¡Ron! Su amigo seguía encerrado en la torre. Y Hermione, también. Corrió a la Torre de Astronomía lo más rápido que pudo pues faltaba media hora para el partido.
-¡Ron¡Hermione¿Están ahí?
Hermione despertó y se frotó los ojos al escuchar golpeteos fuertes en la puerta; entonces recordó todo, la carta del día anterior, su encierro con Ron, la larga plática y el enojo que sentía por Harry. Esto último la hizo apretar los puños y levantarse para abrir a Harry, quién no dejaba de gritar al otro lado.
Lo primero que hizo al abrir la puerta fue mirar a su amigo de la forma más cruel que pudo, éste, ante la mirada clavada en su rostro, sólo alcanzó a balbucear que despertara a Ron porque el partido comenzaría en cuestión de minutos. Hermione obedeció y zarandeó a Ron. Al verlo despertar y mirarla con una sonrisa, no pudo evitar sonrojarse. La noche anterior, entre pláticas y miradas, habían aclarado algo de lo que todos, excepto ellos, se habían dado cuenta.
-¡Tranquilo, Harry! No es gran cosa...
-¡¿No es gran cosa¡Era la Copa de Quidditch¡Slytherin no pudo haber ganado¡Es mentira! Hicieron trampa... no es posible. Todo es su culpa.
-¡No, Harry! Tú estuviste distraído... fue culpa de todos.
-¿Yo¿Distraído¡No, bromean! No fue mi culpa... no lo fue.
El último partido de Quidditch, el que otorgaba a una casa la copa, había sido llevado a cabo momentos antes. Y había declarado vencedor a Slytherin. Había sido un partido reñido y Gryffindor iba a la cabeza hasta que Draco Malfoy había atrapado la snitch. Todo el estadio se conmocionó e incluso Harry no quería creerlo. Porque, aunque lo negara, era su culpa. Desde lo sucedido el día anterior había estado distraído, sus pensamientos se concentraban en Ginny y en lo que le había hecho, en cuanto la amaba, en cuan decepcionado estaba, en que ya no había arreglo. Estaba molesto, triste, distraído y confundido. La amaba aun a pesar de que sabía que todo había terminado, quería odiarla, desearle lo peor, verla morir y revivirla en un segundo.
Quisiera poder odiarte
Vería las cosas más fácil
Quisiera poder, quisiera poder
Hermione y Ron, por su parte, no podían creer que todo lo impensable hubiera sucedido en un día. No podían creer que ya eran novios, no solo amigos, que Harry hubiera cortado con Ginny y que no se hubieran reconciliado. Jamás habían durado más de unas horas peleados. ¿Era aquella vez definitiva?
Draco Malfoy estaba más que insoportable, la Copa de Quidditch relucía sobre la chimenea de la sala común y las serpientes no se decidían si admirar a la copa o a Malfoy. El rubio se paseaba por todo Hogwarts, con un séquito de admiradores detrás de él y disfrutaba enormemente de contar lo fácil que había sido capturar la snitch. "Con Potter y su mirada perdida, la snitch hubiera podido ser atrapada por Goyle teniendo los ojos cerrados" ésa era su frase favorita y la que más risas causaban, sobretodo cuando era recitada cerca de los Gryffindor, especialmente de cierto trío.
Hermione les aconsejaba que los ignoraran, Ron debía ser sujetado por dos compañeros para no irse a golpes contra los Slytherin y Harry sólo apretaba los puños mientras murmuraba juramentos y maldiciones.
Sentía que todo era culpa de Ginny. Todo. La pérdida de la Copa de Quidditch, su distracción, su tristeza, su confusión, su falta de hambre, sus miedos. Y entonces, comenzó a odiarla o, por lo menos, a tratar de hacerlo. Dedicó cuerpo y alma a recordar todos aquellos momentos tristes, todas aquellas decepciones. Iba a aprender a odiarla, costara lo que costara.
Solamente necesito una oportunidad
Pues todas esas fuerzas, todo lo que yo
Sentía por ti, lo convertiré
En energía negativa
Más de una vez trató Ginny de acercarse a él, de hablarle y tratar de arreglar las cosas. Todavía lo quería y sabía que perderlo no era buena idea. Como estaba acostumbrada a ver sus peticiones y disculpas aceptadas en segundos, la indiferencia de Harry la volvió loca.
Lo necesitaba, no quería a nadie más que a él pero ¿Cómo recuperarlo¿Cómo explicarle que no podía estar sin él? Qué sentía todo lo que había hecho. Lo haría con todo, excepto con palabras. No iba a rebajarse y rogarle, si Harry no quería entender, era culpa del Gryffindor, ella había hecho mucho al acercársele, esperando la tradicional reacción de Potter: el perdón y olvido total de lo acontecido. Pero lo que obtenía en aquellas ocasiones no era perdón, sólo olvido y rechazo. Eso, a su parecer, era exageración.
Ya, no volveremos a hablar
No volveremos tampoco a ver
(Fue tu decisión)
Quise pedirte perdón
Por tantas cosas que ni realicé
Pero ya no, ya lo pensé
Me duele tanto decirlo
Gracias por leer!!
Pongo más en cuanto haya reviews
