VI

Porque todavía podemos decir "una vez más"

-¡Ginny!

La pelirroja Gryffindor se paralizó al escuchar su nombre, pronunciado por una voz que no escuchaba hace tiempo: Harry. Cuando el chico se hubo puesto a su lado, sintió como su corazón se aceleraba. ¿Qué estaba pasando¿Semanas sin hablar y de repente un día Harry volvía a ella?

- Harry... hola- dijo con el titubeo de una persona sorprendida -¿cómo...¿Cómo has estado?

El silencio le respondió. Harry no se atrevía a levantar la vista. Desde hacía tres días sin dormir, tratando de odiar a Ginny, se había rendido. No tenía fuerza de voluntad, al menos no para perderla. Le parecía que podía rescatar la relación, volver a sus brazos. Pero, eso sí, poniendo sus condiciones. Ya no iba a sufrir más. A sabiendas de que no podía ser feliz ni con ella ni sin ella, resolvió que prefería sufrir a su lado.

- Te necesito- le dijo -, te necesito como nunca he necesitado a nadie. Ginny, estoy dispuesto a perdonar todo lo que me hiciste... si me prometes amarme... por favor, te necesito y no puedo estar sin ti. Por favor... ¡Mírame! Te estoy rogando otra vez. Responde de una vez, no quiero rebajarme mas... no quiero volver a arrodillarme.

Te encantó el destrozarme

Mientras yo buscaba cosas sabias

Que decir en mi defensa

Pero no las aceptas, ya, ya, ya me cansé

El primer impulso que tuvo Ginny fue el de retroceder. Harry estaba fuera de sí, no era el mismo. La miraba y la penetraba, la leía, la desvestía y la asesinaba. Y sus palabras eran demasiado directas, bruscas, no era su voz. Pero, no obstante, ella también lo necesitaba. Estaba consciente de que había sido la causante de todo y si podía enmendar el error que tanto sufrimiento le había traído, pues mucho mejor.

No era aquella una sabia decisión, una vez que el lazo se rompe, cuando nadie quiere volver a dar todo, cuando se ponen condiciones y se ama en forma calculada lo mejor es la separación. Pero aquello era algo que Ginny y Harry aprenderían demasiado tarde. Igual que todos los errores que nos llevan al fracaso y que luego las convertimos en lecciones.

- Yo también te necesito- dijo ella acercándose a él. Harry sonrió de una forma extraña y su mano derecha recorrió la espalda de la muchacha, estremeciéndola por la fuerte presión.


Y volví a ella. Volví a pesar de todo lo que dije.

Ese día en el que nos reconciliamos se tornó más largo de lo esperado. Hablamos sin parar, nos besamos sin respirar y, por último, nos entregamos completamente. Fue algo inexperto, dos chicos de diecisiete y dieciséis respectivamente no pueden hacer gran cosa. Pero es el mejor recuerdo que tengo de ella. Su mirada suplicante, mi sudor mezclado con el de ella, el agotamiento que compartimos. El miedo a ser descubiertos. Todo se concentró en una sola noche...

Siente, siente, siente

Toda esa alegría otra vez

Siente, siente, siente

Toda la adrenalina otra vez

Ya será la última vez

La última vez

Empero, yo supe que no la amaba de la misma forma sana y pura de los primeros años. Al verla dormida a mi lado, con el largo cabello rojo sobre su espalda, su respiración tranquila y unísona me hicieron ver que le deseaba, que la quería para mí, que la necesitaba a diario. No iba a dejarla libre, la seguiría por siempre. Ya no era mi novia, era mi prisionera. Ella se había entregado a mí, lo había disfrutado y ahora debía pagar el precio.

Te juro que si estás en fuego

No te preocupas, me haré cargo

Grita mi nombre, yo te reto

Sofocarás el sentimiento

Es difícil olvidar el sufrimiento y yo no perdoné ni olvidé todo lo que había sufrido a su lado. Ya no era más un niño ingenuo.

-A partir de hoy, eres mía, mi prisionera. Solamente mía- susurré en su oído. Si me escuchó o no, lo ignoro. Sólo sé que fue una promesa que respeté hasta el día de su muerte.


Hermione fue la única que se percató de la rara relación que sostenían Ginny y Harry. A menudo los veía juntos, pero Ginny parecía siempre estar temerosa, bajo el poder del muchacho. Él la amaba, lo demostraba siempre, pero, al mismo tiempo la sometía, era demasiado posesivo con ella. Parecía que con cada mirada ella se volvía su propiedad.

Cierta noche, un mes antes de acabar el séptimo curso, Ginny regresó despeinada, pálida y con dos rojas marcas en sus brazos. Hermione no preguntó nada pero comenzó a sospechar. Sabía que Harry había sufrido mucho en los primeros meses pero eso no lo justificaba para maltratar a la muchacha.

Nunca nadie te va a ayudar

Pues opinan de ti igual

La castaña se debatía entre revelarle o no a Ron lo que estaba pasando. No tenía pruebas y podía causar un malentendido. Si había algo equiparable al amor que Ron sentía por Hermione (y esto la hacía sonrojar) era su protección por Ginny.

La inteligente Gryffindor resolvió dejar de entrometerse en otros asuntos. Estaba demasiado feliz al lado de Ron. Por supuesto, iba a hablar con Ginny, no podía dejar las cosas así... pero, por el momento no iba a actuar. No quería alterar la atmósfera de tranquilidad que por fin estaba a su alrededor.

Una atmósfera que era sospechosa... pero eso fue algo que decidió rehusarse a creer.


Que equivocados estábamos al

Pensar que la eternidad iba a ser

Para siempre estaré

Golpeé a Ginny muchas veces. ¿Razones? Tan estúpidas como triviales. Un retraso a la hora de llegar (paranoico, sentía que me engañaba), una mirada de libido que provocaba en un chico (aunque no fuera su intención), un rechazo de beso, abrazo o caricia. Fueron golpes leves, inconscientes. Pequeños empujones, presionando demasiado sus brazos, a veces obligándola incluso a ser mía. Pero me parecía que era lo correcto, si le soltaba las riendas ella me haría sufrir y yo no podía permitir eso. No de nuevo.

Recuerda que siempre

Tú fuiste quien me daba

Ganas de ser

Un hombre de bien

Después de maltratarla con miradas, palabras y manos, me rendía ante ella, le rogaba perdón, me rebajaba aun peor que en otros tiempos. La acariciaba, lloraba en su regazo. "No volverá a pasar" decía yo "Perdóname, por favor".

Y ella me perdonaba, era el mismo juego que había hecho conmigo: causar dolor y luego pedir perdón. Pero yo era extremista... rogaba demasiado su perdón. De esa manera era absuelto y podía volver a maltratarla. Tenía miedo de que me abandonara y por ello amenacé con suicidarme si lo hacía. Así, cumplía mi promesa: Ginny era mi prisionera.

Yo no sabía si me seguía queriendo, pero quería creerlo. Pocas eran las ocasiones en las que su mirada no reflejaba temor, sino amor, pocos eran sus abrazos tranquilos y no temblorosos, pocas eran las veces que me seducía sin haberla obligado.

Encaja esta espada en tu yugular

Experiencia tendrás

Muchas veces me encajaste tus promesas

Pero yo era feliz. O al menos, como siempre, creía que lo era. Ya no sufría a su lado, ella me quería (o lo fingía) y yo la tenía en mis manos.


Brian regresó a Hogwarts dos meses antes de que acabara el curso. Su llegada fue silenciosa, pasó desapercibida por todos. No quería llamar la atención aún. Además, tenía que ponerse al corriente con las clases y preparar sus Éxtasis: primordialmente aquellos que tuviesen que ver con el Ministerio. Su gran sueño era ser jefe, ser admirado por todos; mandar y que le obedecieran.

El Hufflepuff no trató de ponerse en contacto con Ginny, pero la seguía. En el desayuno y almuerzo se ocultaba tras un libro mientras la observaba. Se escondía tras columnas para verla caminar. Siempre la hallaba al lado de Harry.

Le preocupó encontrarla más pálida, más delgada y raras veces la vio sonreír espontáneamente. Todos sus gestos parecían forzados. Además, advirtió marcas en sus brazos. Pero lo que más le sorprendió fue el aspecto de Potter: de ser un chico enclenque, encorvado y de expresión amable pasó a ser un alto muchacho, parecía haber adquirido una nueva fuerza, más seguridad. Su rostro era adusto e inescrutable. Ginny parecía reducida ante la imponente figura del Gryffindor.

- El juego ha cambiado- musitó cierta noche, mientras terminaba un cuestionario sin poder apartar a Ginny de su mente -, Ginny es ahora quien se somete... debo averiguar que pasó...

"Debo averiguar que pasó"

Ojalá Brian jamás hubiese pensado eso; ojalá se hubiera quedado escondido en un rincón, sin entrometerse con nada y con nadie; pues no se debe cuestionar a alguien tan cambiado como en ese entonces lo era Harry. Alguien dispuesto a todo por ser fuerte y no volver a sufrir.


Muchísimas gracias por sus reviews anteriores!!!

Ya se viene lo perver de esta historia o.Ó

Espero sus comentarios, sigo en cuanto haya mensajitos D