"Sueños"
(Palabras: 590)
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Noin se giró hasta quedar boca a bajo y se cubrió con las sabanas hasta la cabeza en cuanto uno de los molestos rayos de sol se coló por una de las pocas rendijas que quedaban entre las cortinas de la ventana. Se sintió molesta al darse cuenta de que el trabajo de ocultar su rostro del sol, hubiera destruido algo que le sonaba muy agradable. Había estado soñando. Ella no solía soñar, al menos nada que recordara. Hacía años que no había pesadillas en sus noches, pero tampoco había habido demasiados sueños. Podría contarlos con una mano. Pero cuando estos inundaban las noches, ella despertaba feliz. Esa era una de las ocasiones.
Apretó los parpados con fuerza e intento recordar donde había quedado, él la abrazaba. Y era cálido. Y era reconfortante. Y era dulce, y fresco y erótico en una manera tan poco carnal que se hacía insoportable… Era indescriptible. Así que no puedo decir mucho más del sueño. Es complicado, demasiado, describir algo para lo que no existen palabras, y aunque lo intentara jamás llegaría a trasmitir exactamente lo que la embargaba a ella en esos momento.
Lucrezia amaba esos sueños. Por que lo amaba a él. Y por que él siempre estaba presente en su cabeza. Y sabía que aquellos momentos de fantasía, en los que era solo suyo, nadie podía quitárselo. Ni siquiera una guerra. Nada ni nadie.
Unos diez minutos más fueron suficientes para que Noin aceptara que una vez consiente, los sueños ya no parecían reales, si no eso, solo sueños. La inconsciencia era uno de los estados de la mente que embargaban más a Lucrezia en la curiosidad, por que ocultaban cosas que ni siquiera uno mismo conoce: deseos, anhelos, temores.
Abrió los ojos aún algo cansada anímicamente, y por un instante se sintió desorientada. Pero si el despertador no había sonado, y ya entraba la luz del día por las ventanas, estaba claro que era un domingo. El único día que el despertador no sonaba antes del amanecer. Un ruido de cerámicas chocando entre si le hizo recordar que no estaba sola en el apartamento.
Incorporándose en la cama caliente, Lucrezia recordó lo sucedido la noche anterior. Los recuerdos estaban mezclados con partes del sueño. Eran algo borroso, pero no lo suficiente. La noche anterior no había llegado a beber lo suficiente como para no recordar nada, pero el alcohol siempre deja cierta neblina sobre todas nuestras acciones. Sin embargo pudo separar muy bien el beso húmedo y caliente, pero real, de los abrazos y las caricias de los sueños.
Se sorprendió a si misma al sentirse cohibida y muy vergonzosa de salir de su cuarto y tener que encontrárselo. Jamás se habían besado. Aunque ambos lo hubieran deseado más de una vez. Pero ambos sabían que no podían, que no querían arriesgar tanto. Sin embargo, lo habían echo aquella noche. Lucrezia empezó a exprimirse la cabeza buscando una simple razón por lo que hubieran decidido hacer aquello. Le pareció ridículo. Pero recordándose que era una mujer practica, se dijo que siempre la mejor estrategia era el enfrentamiento, si se querían respuestas rápidas. No ganaba nada ocultándose en aquel cuarto caluroso, sino más que un gran dolor de cabeza.
No sin algo de pereza, bajo las piernas del colchón y se puso el pantalón piyama correspondiente a la remera que traía, y que no había soportado durante la noche debido al calor. Sacó una muda de ropa nueva, y salió de la habitación con claras intenciones de darse una larga ducha.
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Notas de la Autora: Bueno, por pedido, sigue el fic. En adelante, como acaban de ver serán drabbles, normalmente con relación al capitulo anterior, que contaran con entre 500 y 1000 palabras, ni más ni menos. Se centraran en la vida de nuestros protagonistas a partir de la confesión del primer capitulo. No contará con una trama demasiado profunda, simplemente descriptivo, con toques de humor y mucho romance. (Soy una cursi sin remedio )
Ya saben, cualquier critica, constructiva, es bienvenida, solo pido el mismo respeto con el que yo les trataré a ustedes . Peace and Love.
Atte. AnneNoir
