LAS GUERRERAS MAGICAS

CAPITULO 3 – LA PRINCESA DE CEFIRO

Después de ser transportada desde la torre de Tokio, Lucy no comprendía muy bien lo que estaba sucediendo. Céfiro, los guardianes, el pilar y la espada Valis, todo aquello era desconocido y nuevo para ella. Después de una charla con Presea, Lucy tuvo que enfrentarse a una criatura para defender a Presea, y fue entonces que descubrió que en su interior estaba oculto un gran poder, y al usarlo para derrotar a la criatura, su cuerpo quedó exhausto sin fuerzas. Presea la llevó a su casa para que descansara mientras ella hacia lo mismo, pues al día siguiente, tendrían que salir de viaje.

-Lucy…

Entre las sombras y la incertidumbre, se podía escuchar la dulce voz de una mujer que llamaba suave y tiernamente a Lucy.

-¿Quién es?- preguntaba Lucy mientras daba vueltas en su lugar buscando a la persona que la estaba llamando.

-Lucy…- seguía diciendo la voz.

Lucy comenzó a caminar de un lado a otro, pero al poco rato se dio cuenta de que sus pies no tocaban el piso y que había estado caminando sin moverse.

-¿Qué es este lugar?- se decía a sí misma.

Cuando la voz la llamó por tercera vez, una tenue luz comenzó a brillar detrás de ella. Poco a poco el brillo se intensificó hasta que toda la oscuridad se disipó y, al desaparecer, las sombras revelaron el lugar en donde se encontraba Lucy, la orilla de un risco que se elevaba por encima de las nubes. Lucy miró asombrada su entorno, pero fue interrumpida por la voz que la llamaba nuevamente, y esta vez, la persona dueña de esa voz, estaba justo frente a ella.

-Lucy.- la mujer era de estatura media, igual que Lucy, tenía el cabello rubio y tan largo que tocaba el piso. Llevaba puesto un hermoso vestido blanco lleno de brillantes y en su frente tenía una tiara con una gema redonda color azul.

Lucy se quedó muda al ver a tan bella mujer, aunque a decir verdad parecía más una chica que una mujer adulta.

-Por fin nos conocemos Lucy.- inició la conversación.

-¿Quién eres? y ¿cómo sabes mi nombre?- preguntó, con más curiosidad que asombro.

-Sé muchas cosas de ti.- continuó diciendo tranquilamente- Pero no hay que preocuparnos por cosas así en este momento.

-Me eres familiar…- Lucy se acercó para verla mejor- ¡Eres la princesa de la pintura!- gritó sorprendida.

-Te equivocas.- contestó riendo ligeramente- La princesa de esa pintura es el antiguo pilar, yo soy el pilar actual de Céfiro.- sonrió.

Como era la primera vez que Lucy se encontraba frente a una persona de tan alto rango no sabía si debía hacer reverencia o llamarla su majestad, por lo que prefirió quedarse de pie sin moverse.

-No tienes por que estar tan seria.- le dijo al notar la expresión de seriedad de Lucy- Olvida lo que te he dicho sobre el pilar, no me gusta que la gente me trate con tanto respeto.

-Esta bien.- dijo Lucy apenada.

-Por el momento, tenemos asuntos más importantes que atender.

-¿A que te refieres?- le preguntó Lucy amablemente

-Céfiro es un planeta muy hermoso ¿no te parece? Lástima que eso vaya a cambiar.- dijo con un dejo de tristeza.

-¿Dices que va a cambiar?

-Así es.

-¿Pero que podría cambiar a un planeta entero?

La rubia guardó silencio durante unos instantes y cerró los ojos para meditar.

-Presea ya te habló de la historia de Céfiro ¿no es cierto?

-Si, recuerdo algo sobre una gran guerra.

-La energía de Céfiro se divide en la fuerza del corazón y el poder absoluto. En estos momentos, la fuerza del corazón, es decir, la energía del bien es la que rige Céfiro. Pero hay alguien que ha desentrañado oscuros secretos del pasado, y está utilizando la energía del poder absoluto, es decir, la energía del mal para crear un ejército, y así, apoderarse del planeta.

-¡Eso es terrible!

-Si, así es. Y lo peor de todo es que el enemigo ha encontrado el arma necesaria para llevar acabo su siniestro plan.

-Leethus…- murmuró Lucy.

-Veo que aparte de bonita eres muy inteligente.- sonrió.

-Gracias.- contestó Lucy sonrojada.

-Aún siendo el pilar, no cuento con los poderes suficientes para detener a ese ejército, es por eso que debo llamar a tres caballeros para que se enfrenten al enemigo. Solo que esta vez no serán caballeros, sino guerreras… Guerreras Mágicas.- volvió a sonreírle.

-Princesa ¿no estará pensando en que yo me convertiré en una guerrera mágica o sí?

-En tu corazón descansa un gran poder, pero aún debes demostrar que eres digna de llevarlo contigo.

-Pero princesa, yo no puedo pelear, soy muy débil y no conozco nada acerca de batallas.

-¿Qué me dices de la criatura que las atacó fuera de la casa de Presea?

Lucy no recordaba exactamente lo que había sucedido, pero lo que sí recordaba era una gran flama roja que la protegía y a la vez atacaba a la criatura.

Yo te he traído aquí, pero el aumento de la energía del poder absoluto me impide saber donde se encuentran las otras dos personas que te acompañaran en la lucha, por lo que tú tendrás que buscarlas.

-Espera…- dijo Lucy al ver que la princesa comenzaba a desaparecer.

-Esmeralda, mi nombre es Esmeralda.

Dicho esto, la princesa se desvaneció en el aire y Lucy permaneció pensando que camino debía tomar, renunciar antes de empezar o hacer lo que la princesa le había encomendado. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el resplandor de una luz que lastimaba sus ojos.

-Fue… solo un sueño.- dijo mientras despertaba y miraba la habitación en la que se encontraba.

Lucy intentó levantarse de la cama, pero los fuertes rayos del sol, provenientes de una ventana abierta, la deslumbraron obligándola a acostarse de nuevo y a cubrirse la cabeza con una almohada.

Antes de que se quedara dormida otra vez, Lucy sintió que algo daba unos pequeños saltos en la cama, así que se quitó la almohada y se sentó, pero no había nada. Mientras recorría la habitación con la mirada, un objeto cayó entre sus brazos, parecía una pequeña pelota blanca.

-¿Y esto?- Lucy levantó la pelota y la revisó con cuidado- Que curioso, es muy suave y peluda para ser una pelota.

De pronto, dos largas orejas le aparecieron a la pelota, luego pequeños brazos, una cola y dos patas. Lucy se sorprendió tanto que arrojó la pelota al final de la cama y se cubrió el cuerpo hasta la mitad de la cara con la sábana. Por último un par de ojos y una boca le aparecieron a la pelota, lo que dejaba claro que no era una pelota, más bien parecía un conejo redondo. Lucy no pudo resistir su curiosidad y cuidadosamente se acercó al conejo hasta que su rostro estuvo frente a él.

-No puede ser un conejo. Los conejos no tienen cristales en la frente.- dijo al ver una pequeña esfera de cristal rojo en la frente del conejo.

-Pupu pu pupu- gritó el animalito.

Lucy saltó hacia atrás al escuchar el sonido que hizo el conejo, pero algo en su interior le decía que era inofensivo y que no debía tenerle miedo. Cuando trató de acercarse otra vez, el conejo dio varios saltos por la habitación hasta que finalmente salió por la ventana

-¿Qué criatura tan extraña?

Mientras Lucy se lavaba las manos y su rostro con el agua de un jarrón de barro que estaba sobre una pequeña mesita, en el pasillo se podía escuchar un sonido muy fuerte, como si alguien estuviera utilizando un martillo. Aseada y limpia, Lucy saló a buscar el origen de aquel sonido. Caminó por varios pasillos y entró en varias habitaciones, hasta que llegó al taller de Presea.

-Buenos días Lucy.- la recibió Presea al ver que se acercaba- ¿Cómo te sientes?

-Me siento muy bien, gracias.

-¡Estupendo! Eso quiere decir que podremos partir cuanto antes.

Presea secó con un pañuelo blanco algunas gotas de sudor de su frente y apartó el martillo que llevaba en su mano derecha.

-¿Qué estabas haciendo Presea?- preguntó Lucy al percatarse de que Presea había sido quien había emitido aquel sonido.

-He estado trabajando desde muy temprano en algunas armas que vamos a necesitar para nuestro viaje al castillo. No podemos aventurarnos a cruzar el Bosque del Silencio sin armas.

-¿Acaso hay ladrones en el bosque?

-Ojalá así fuera.

Presea levantó la espada y observó su hoja para determinar sus cualidades y así poder agregar los últimos detalles.

-En este bosque solo habitamos las criaturas mágicas y yo. Es por eso que para atravesar el bosque vamos a necesitar armas para defendernos.

-Ya entiendo.

La espada que Presea recién había terminado de arreglar tenía la empuñadura roja, con una espiral que rodeaba el mango. También llevaba un rubí en la parte central. La hoja era muy delgada y, por los rápidos movimientos que Presea hacía con ella, parecía estar hecha de un material muy ligero.

-Creo que ya esta lista.

-Es hermosa.- dijo Lucy al admirar la espada.

-No te dejes engañar por su apariencia. Esta espada puede ser bonita, pero también es un arma de gran filo y posee poderes mágicos.

-¿Poderes mágicos?. ¿Qué clase de poderes mágicos?

-Digamos que la espada solo aumenta el poder de la magia de su portador.

Presea tomó otras dos espadas de un estante, una tenía la empuñadura gruesa al igual que la hoja, mientras que la otra parecía ser un espadín. Juntó las tres espadas amarrándolas con un lazo y envolviéndolas en un pedazo de tela, luego tomó un paquete idéntico pero de menor tamaño, como si llevara solo una espada.

-¡Ya esta todo listo! Lucy ¿podrías ir a buscar a Ráfaga mientras yo preparo el desayuno?- le pidió Presea, y ella afirmó con la cabeza- Gracias.

Fuera de la casa, Ráfaga había permanecido de pie toda la noche, y solo esperaba a que Presea estuviera lista para marcharse.

-Disculpa, tu debes ser Ráfaga.- dijo Lucy al acercarse- Presea me pidió que te dijera que si querías acompañarnos a desayunar antes de partir.

Ráfaga no dijo nada, y después de recorrer a Lucy con la mirada rompió el silencio.

-¿Cuál es tu nombre?

-Lucy.- respondió tímidamente.

-Tú debes ser la chica que mencionó Presea. Nunca antes había escuchado tu nombre.- sonrió.

-Pues yo tampoco había escuchado el nombre de Ráfaga.

Ambos se miraron mutuamente y comenzaron a reír sin razón aparente, aunque Lucy lo hacía para alejar los nervios que sentía por hablar con un extraño.

-Muy bien, será mejor que vayamos con Presea, no es muy amigable cuando alguien la deja esperando.

Una hora más tarde, Presea y Lucy se apresuraban a limpiar la mesa mientras Ráfaga terminaba de comer.

-No hay duda de que no solo eres la mejor forjadora de armas Presea.- dijo Ráfaga- También eres la mejor cocinera de todo Céfiro.

-Lo dices solo para halagarme.- contestó sonrojada- ¿Cómo pasaste la noche?

-Muy bien, hace tiempo que no dormía bajo el manto de las estrellas. Casi olvido lo hermoso que era el cielo nocturno de Céfiro.

-Eso es por que pasas mucho tiempo dentro del castillo.,

-Alguien tiene que hacerse cargo de la seguridad del castillo.

-Pues no creo que sea necesario cuidar el castillo. No hay criatura o hechicero que pueda entrar sin permiso.

-Supongo que sí.

Una vez que todos estaban listos, Presea abrió el paquete que tenía las tres espadas y las repartió. La espada de hoja gruesa era para Ráfaga, el espadín para Presea y la espada de empuñadura roja para Lucy.

-Ráfaga, espero que no te moleste el que haya tomado tu espada sin permiso. Sabes que no soporto ver una espada en mal estado.

-Desde luego que no, además estoy agradecido por lo que hiciste. Mi espada ya no era la misma, pero por lo que veo, quedó mucho mejor que antes.

Al pertenecer a la guardia real, Ráfaga era un magnífico espadachín y tenía una buena reputación por ello. Por otro lado, Presea había tenido que aprender a utilizar una gran variedad de armas antes de iniciarse como forjadora. Y Lucy practicaba kendo, lo que le daba una idea general sobre el uso de las espadas.

-Ya es hora Presea.- dijo Ráfaga mientras caminaba hacia la salida- Por cierto, GuruClef quiere que lleves la espada de regreso al castillo.

-Si, me lo imaginaba.- dijo Presea al mostrarle el otro paquete en donde llevaba una sola espada- ¡Vamos Lucy! Apuesto a que te va a gustar mucho el castillo cuando lo veas.- la animó.

Antes de marcharse, Lucy fue a buscar su mochila, no quería perder todas sus cosas de la escuela o el regalo que había comprado sus hermanos, aunque en ese momento, no estaba segura de si los volvería a ver.

Era casi medio día cuando el grupo iba a la mitad del Bosque del Silencio. La distancia que debían correr para salir del bosque no era mucha, sin embargo, la gran cantidad de monstruos que aparecían para atacarlos los retrasaba bastante.

Ráfaga fue quien acabó con la mayoría de las criaturas, mientras que Lucy y Presea peleaban juntas. Una criatura, similar a una serpiente gigante, atacó por sorpresa a Ráfaga y le quitó su espada. Presea trató de ayudarlo, pero fue golpeada por la cola de la criatura. Cuando Lucy quiso ayudarlos, volvió a escuchar una voz en su cabeza, la misma que había escuchado en la torre de Tokio y en su primer batalla cerca de la casa de Presea.

-Usa tu magia Lucy. No permitas que tus seres queridos sufran.

-Esa voz. ¡Ahora recuerdo! Tú eres la princesa Esmeralda.- dijo convencida.

-Que bueno es saber que recuerdas mi voz.

-La criatura sujetó a Presea con su cola y se acercó a Ráfaga para devorarlo.

-¡Presea!. ¡Ráfaga!- trató de correr nuevamente para ayudarlos, pero la princesa la detuvo.

-Usa tu magia, igual que la última vez.

-Pero si lo hago voy a lastimar a mis amigos.

-La magia que llevas dentro de tu corazón siempre obedecerá tus deseos. Si lo que quieres es destruir a la criatura sin lastimarlos, solo debes enfocar ese deseo en tu hechizo y todo saldrá bien.

-Pero...

-Confía en mi.

Lucy levantó su mano derecha frente a su rostro y recordó las palabras para lanzar su hechizo.

-Deseo... - pensaba- Deseo que mis amigos estén a salvo.- luego miró fijamente a la criatura e hizo lo que la princesa le había dicho- ¡Flecha de Fuego!

La gigantesca flama que surgió de la mano de Lucy envolvió a la criatura y sus amigos en una columna de fuego. Lucy aguardó a que el fuego se extinguiera y se alegró al ver que sus amigos estaban bien.

-¿Qué sucedió?- preguntó Presea mientras se levantaba del suelo.

-¿Hacia dónde se fue la criatura?- preguntó Ráfaga buscando en los alrededores con la vista.

-No se preocupen, yo derroté a la criatura.- contestó muy entusiasmada.

Ráfaga y Presea miraron a Lucy asombrados por lo que acaban de escuchar, pues en el Bosque del Silencio la magia no puede ser utilizada. Casi de inmediato reemprendieron su viaje, y a los pocos minutos llegaron a la salida del bosque, donde los esperaba una criatura mágica.

-¡Que lindo!- exclamó Lucy al ver al enorme pez volador que estaba frente a ellos.

-Veo que GuruClef necesita que lleguemos al castillo cuanto antes.- dijo Presea.

-Así parece. Supongo que el resto del viaje será más sencillo a partir de aquí.- dijo Ráfaga.

-¿Dónde está Lucy?- preguntó Presea- Hace un momento estaba junto a mí.

-Al parecer Lucy ha encontrado un nuevo amigo.- respondió señalando a Lucy, quien ahora estaba junto al pez gigante acariciando su cabeza.

Presea, Ráfaga y Lucy subieron al lomo del pez, y éste comenzó a aletear para elevarse, y luego avanzó suavemente entre las corrientes de aire. Desde esa altura, Lucy podía apreciar gran parte de Céfiro, desde las montañas y volcanes situados al norte hasta el océano que rodeaba la tierra por el este y el sur.

-No creí que Céfiro fuera un planeta tan hermoso.- dijo Lucy.

-Si, y eso es gracias a la fuerza de los corazones de todos los que habitamos aquí.

-No entiendo por que alguien querría destruir Céfiro.- se decía a sí misma.

-Tengo una duda Lucy¿dónde obtuviste esos poderes?

-Yo... bueno, la verdad es que... - Lucy no estaba segura de lo que debía responder, simplemente sujetó su brazo izquierdo y desvió la mirada.

-Debo decir que estoy impresionada. Eres la primera persona que es capaz de usar su magia en el Bosque del Silencio.

-¿De que hablas?

-El Bosque del Silencio es reconocido por la gran cantidad de criaturas que habitan en él.

-Es cierto.

-Pero lo que hace a este bosque tan especial es que la magia no funciona en su interior. No importa que tan buen hechicero o hechicera seas, es como si la magia abandonara tu cuerpo desde el momento en el que entras. Es por eso que me sorprende que tu magia haya sido tan eficaz en dos ocasiones.

-No tenía idea. Para serte sincera, es la primera vez que utilizó magia.

-¿Quieres decir que no tenías magia antes de venir a Céfiro?- Lucy negó con la cabeza y permaneció cabizbaja- Eso si que es extraño. Nunca había escuchado de alguien que recibiera semejantes poderes de forma tan repentina.

-Todo esto parece un cuento de fantasía, leyendas increíbles, poderes mágicos, armas y criaturas mágicas. Definitivamente me siento como si estuviera dentro de una historia maravillosa, llena de sorpresas y misterios.

-Lamento interrumpir su conversación, pero... - dijo Ráfaga- hemos llegado.

No muy lejos de su posición, Lucy divisó un bello castillo hecho de cristal. Era la primera vez que veía una estructura como esa. Varios prismas de cristal formaban la base que, unidos por un extremo, se extendían hacia fuera. En el centro, tres enormes torres de cristal se elevaban hasta tocar las nubes y estaban unidas por la mitad con un anillo hecho de un material dorado, similar al oro.

-Sin importar cuantas veces haya visto el castillo, su belleza no deja asombrarme.- dijo Ráfaga.

-Han pasado varios años desde mi última visita al castillo, pero parece que nada ha cambiado.

-Fyula- llamó Ráfaga al pez volador- ¿Podrías dejarnos un poco alejados del castillo? Quiero admirarlo desde el suelo antes de entrar.

-¡Miren!- gritó Lucy señalando una gran nube de humo que se había formado muy cerca de la entrada del castillo.

Ráfaga trató de adivinar que era lo que sucedía, entonces, una explosión creó una nube de humo similar a la primera, lo que dejó en claro que el castillo estaba siendo atacado.

-¡Date prisa Fyula! Hay que ir a ayudar.- le ordenó Lucy.

Fyula comenzó a agitar sus alas con mucha más fuerza para aumentar su velocidad. Lucy y Ráfaga mantenían la vista en aquella área, preocupados por saber que estaba sucediendo, mientras que Presea abrazaba contra su pecho la espada que llevaba envuelta en el trozo de tela.

(Fin del Capítulo)

¿Que les pareció este capítulo? Al menos ya salió a escenaEsmeralda. je je je je. Pero no se preocupen, les aseguro que en el siguiente capítulo aparecerán Latiz, Zagato, Esmeralda, GuruClef, y probablemente Anaís. Ahora los agradecimientos:

Luna: Como ya dije antes, los demás personajes apareceran en el siguiente capítulo. No he querido sacarlos a todos de un solo golpe por que eso disminuiría el tamaño del fic, y no creo que eso le agrade a muchos ¿o si?

LucyChan: Haré lo posible por cumplir tu petición, pero eso dependerá de como vaya evolucionando la historia.

Yukiona: Tomare en cuenta tu voto. Espero verte por aquí más seguido con más ideas para el fic (no es que yo no pueda imaginar mi propia historia, pero creo que si ustedes aportan algo, les gustará mucho más) y gracias por tus comentarios..

Mizaki Nekozuki Shidou: Vamos a seguir viendo a Lucy bastante en el fic como protagonista, aunque estoy pensando dedicar un capítulo a Anaís y uno a Marina. Tienes toda la razón, Lucy se merece un cambio de pareja, es un concepto nuevo e interesante, además, Aguila tambien se lo merece, pero la persona con quien se quede Lucy lo decidirá la mayoría de los que dejen reviews.