Huída

Palabras: 513

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

Lucrezia cerró la puerta del baño con suavidad, habría dejado muy claro que estaba huyendo si la hubiera azotado. Se dejó recostar con cierto alivio sobre la madera, pero al instante le invadió el enfado para consigo misma. ¿Qué no era que iba a actuar como si todo fuera normal? Pero eso no significaba obviar lo que había sucedido, significaba incorporarlo con normalidad a su vida diaria. Bien, no estaba haciendo las cosas bien. Se había comportado como una colegiala, lo cual no era, se repitió mentalmente. No quería imaginar lo que Zechs podía pensar de su actitud infantil. Pero lo compensaría. Un baño le refrescaría la cabeza y los pensamientos, y aclararía todo.

Quince minutos fue lo máximo que pudo estar dentro del baño. En cuanto salió con el cabello corto aún húmedo, y un conjunto fresco de verano, se sintió más tranquila.

Se sorprendió de encontrar a Zechs aún en la cocina. Sobre la mesa había un plato con un sándwich y una taza de café humeante. Con ojos agradecidos se abalanzó contra el desayuno tardío, mitad almuerzo.

Había pensado en proponerle a Zechs salir a comer fuera (Sinceramente no le gustaba cocinar y prefería no tener que hacerlo ese día) pero le gustó mucho más la idea de poder quedarse en casa.

Zechs la miraba medio sonriendo. Algo enfadada, le lanzó una mirada molesta y luego de tragar le dijo quejándose:

-Si no vas a comer conmigo no me mires mientras, sabes que me incomoda…-

-Por eso lo hago.-Susurró sin quitarle la vista de encima.

-Eres insufrible.-

Zechs sonrió más ampliamente, al comprobar que Noin estaba actuando bastante normal. Al principio se había tomado la huida al baño como personal, pero luego había decidió no hacerse mucho la cabeza, a fin de cuentas eso era lo que siempre complicaba las cosas. Siguiendo su curso las cosas se arreglaban solitas.

Cuando Lucrezia terminó la taza de café y el aperitivo. Un silencio inusual se apoderó del lugar dejándoles bastante desconcentrados. En el día a día ellos hablaban de muchas cosas: la Preventers, la Academia, el precio de los víveres, a quien le tocaría cocinar o limpiar, Reelena, algo de política de vez en cuando y muchas otras cosas solían invadir esos silencios, pero el silencio en si estaba bien también, era una situación muy cómoda entre los dos. Sin embargo no lo era en ese momento. Por el simple hecho de que había un tema de conversación que ninguno de los dos quería tocar primero. La guerra de miradas se prolongaba haciéndose eterna para ambos.

-Suficiente.-El repentino quiebre en el silencio mortuorio de la sala, por parte de Zechs alivió la tención entre ambos.

Lucrezia le sonrió con satisfacción y le preguntó:

-Bien, eso creo. ¿Qué quieres hacer¿Hablar?-Intentó tomárselo con la mayor calma, pero la sonrisa enigmática de Zechs la desconcertó.

-Tal vez más tarde. Ahora si me permites…-Comenzó rodeando la mesada de la cocina hasta llegar a ella.- Creo que voy a besarte…

-Ah…-Lucrecia no llego a decir el "Esta bien" que quedó ahogado entre ambas bocas.

Deseo cumplido.

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

Notas de la Autora: Sencillito Espero que guste, no es el peor pero ya vienen cosas mejores. No eh escrito nada pero todavía me quedan algunos capítulos listos ya me pondré a la carga en unos días. Así que ya sabéis, dejad consejos y quejas, que las espero. (Felicitaciones también si se diera el caso)

Cariños AnneNoir

PD: este capitulo con especial agradecimiento a Harumi. Quiero aclarar si no he actualizado antes es solo por que no recibí respuestas, no espero mucho, me alcanza con saber que una persona esté leenedo mi trabajo para actualizar.