LAS GUERRERAS MAGICAS

CAPITULO 4 – EL PLAN DEL ENEMIGO

Después de la batalla contra la criatura en casa de Presea, donde Lucy usó su magia por primera vez, la princesa Esmeralda apareció en uno de los sueños de Lucy y le explicó la razón de su presencia en Céfiro.

Cuando Presea, Lucy y Ráfaga partieron hacia el castillo, tuvieron que luchar con varias criaturas en el Bosque del Silencio, y Lucy tuvo que volver a usar su magia con ayuda de la princesa. Al salir del bosque, Fyula, un pez volador gigante, había aparecido para llevarlos al castillo. Mientras se acercaban a su destino, los tres miraron preocupados que alguien estaba atacando el castillo.

Fyula descendió muy cerca de la entrada del castillo, y antes de que alcanzara el suelo, Ráfaga saltó y desenfundó su espada. Lucy hizo lo mismo pero Presea la detuvo y le pidió que esperara un poco para analizar la situación.

Cuando las nubes de humo y polvo que rodeaban el campo de batalla se disiparon, Lucy vio que una gran cantidad de criaturas mágicas se acercaba al castillo. Los soldados y guardias luchaban para detenerlas. De vez en cuando algunas criaturas lograban esquivarlos, pero al acercase al castillo, un escudo mágico les impedía seguir avanzando.

De entre todos los combatientes había dos que sobresalían por sus grandes habilidades y por que eran los únicos que usaban magia aparte de su espada. A juzgar por su aspecto parecían ser hermanos, lo que los diferenciaba era el largo de su cabello y la ropa que vestían. Uno de ellos llevaba una armadura negra que consistía en un peto y sus dos espaldarones. El otro usaba solo la parte superior de la armadura, y de ella colgaba una gran capa gris que cubría todo su cuerpo, únicamente salían sus dos manos que empuñaban su espada.

Ráfaga intervino aniquilando a varias criaturas, pero seguían apareciendo más y más. Mientras terminaba de eliminar a una criatura, Ráfaga pudo sentir una presencia detrás de él y dio media vuelta levantando su espada para detener el golpe de otra espada.

-¡Paris!- exclamó Ráfaga al reconocer a su atacante.- ¿Qué demonios crees que haces?

Paris era un muchacho de cabello verde y corto, pero lo suficientemente largo como para hacerse una pequeña coleta. En su rostro tenía dos cicatrices, una cruzaba su nariz y la otra en forma de x en su mejilla izquierda. A diferencia de los demás el no llevaba una armadura, solamente llevaba un traje blanco con una capa del mismo color.

-Eso no es de tu incumbencia.- respondió Paris sarcásticamente.

Paris desvió la espada de Ráfaga y lo pateó en el estómago, luego dio un gran salto hacia atrás y subió a la rama de un árbol.

-Ha sido un placer volver a vernos Ráfaga, pero la próxima vez no tendré compasión.- Paris dio un gran silbido y todas las criaturas comenzaron a retroceder, y poco a poco se alejaron.- Será mejor que entrenes Ráfaga, no quisiera tener que matarte sin una buena pelea.

Antes de que Paris se marchara, uno de los hermanos apuntó su espada en dirección a él y lanzó un gran rayo blanco que destruyó el árbol por completo, pero no alcanzó a tocar a Paris, quien se alejaba dando saltos entre las copas de los árboles.

Cuando la batalla terminó, Lucy y Presea se acercaron con Ráfaga para que les explicara que es lo que estaba sucediendo.

-¿Qué fue todo eso?- preguntó Lucy.

-No lo entiendo, las criaturas nunca antes habían atacado el castillo de esa forma.- dijo Presea.

Ráfaga lanzó una mirada desafiante a los hermanos esperando una explicación, pero ninguno de ellos habló.

-Será mejor que entremos.- opinó Ráfaga- Quizás GuruClef pueda explicarnos que esta ocurriendo.

Lucy, Presea y Ráfaga entraron primero al castillo, y detrás de ellos venían los dos hermanos. Lucy miraba asombrada el interior del castillo, grandes columnas bien decoradas, estatuas de cristal en cada esquina, y una alfombra roja en cada pasillo. El grupo llegó a un gran salón, no había nada en su interior, únicamente un trono el final del salón, en el cual estaba sentado un muchacho de estatura media, un poco más alto que Lucy, de cabello corto y color lila. Vestía un traje blanco con un manto negro encima y una tiara con una gema púrpura en su frente. Su mano derecha sujetaba un báculo de gran tamaño y con forma irregular, en la punta tenía un cristal azul marino. Cuando los hermanos llegaron ante él, ambos se inclinaron en señal de respeto. Lucy dedujo, por su comportamiento, que ese muchacho debía ser GuruClef.

-¿Qué ocurrió allá afuera Latiz?- le preguntó GuruClef al sujeto de cabello corto.

-Un gran número de criaturas estaba intentando llegar al castillo.- respondió.

-Eso es imposible. Las criaturas no pueden organizarse por si solas para lanzar un ataque de esta magnitud.

-No estaban solas.- interrumpió el sujeto de cabello largo.- Al parecer Paris era su líder.

-¿Paris?- preguntó GuruClef incrédulo.

-Así es. Opino que hay que estar alerta, estoy seguro de que regresaran para continuar el ataque.

-En ese caso…- dijo GuruClef mientras se levantaba de su asiento- Latiz, encárgate de preparar a los soldados en caso de que las criaturas vuelvan. Zagato, tú ve con la princesa y asegúrate de que este bien.

-Enseguida.- contestaron ambos.

Zagato y Latiz salieron por una puerta situada al otro lado del salón mientras GuruClef se acercaba al resto del grupo.

-Presea, bienvenida.- la recibió- Me alegra ver que estés bien. Espero que el viaje no haya sido complicado.

-De no haber sido por Fyula aún no estaríamos aquí.- sonrió.

-Vaya, veo que has traído a una amiga.- dijo GuruClef al ver a Lucy.

-Su nombre es Lucy, es una chica muy linda.- Lucy se sonrojo y no dijo nada.

-Deben estar cansados por el viaje, por que no van a una de las habitaciones para que descansen.

-Con tu permiso GuruClef, iré a ayudar al capitán a prepara a los soldados.- dijo Ráfaga haciendo una pequeña reverencia y luego salió por la misma puerta que Latiz y Zagato.

-Yo iré a buscar algo de comer, tengo mucha hambre.- sonrió Presea- ¿Vienes Lucy?

-¿Por qué no dejas que Lucy de un paseo por el castillo?- sugirió GuruClef- Así podrá acostumbrarse al lugar.

-¡Es una excelente idea!

-Tengo la ligera sospecha de que Lucy estará con nosotros varios días.

GuruClef miró a Lucy a los ojos y al parecer, por lo que había dicho, había descubierto algo que Lucy aún desconocía.

-¡Ven Lucy!- dijo Presea mientras la jalaba de la mano- Te llevaré a donde debes iniciar tu recorrido.

-Presea, necesito pedirte algo antes de que te marches.- la detuvo GuruClef- ¿Podrías llevar la espada a la habitación sagrada?- le pidió señalando el paquete que Presea llevaba consigo.

-En cuanto termine de comer, haré lo que me pides.

Presea y Lucy salieron por la misma puerta que entraron, caminaron por varios pasillos y llegaron a un pequeño cruce de tres caminos.

-Muy bien, puedes comenzar aquí. Hacia la derecha están las habitaciones, a la izquierda está el comedor, que es a donde me dirijo yo, y hacia el frente están los jardines del castillo. Tú decides que camino tomar. Si necesitas algo, estaré almorzando. Nos vemos luego.

Presea desapareció en el pasillo, dejando sola a Lucy. Las habitaciones le resultaban algo aburridas para empezar, y si iba al comedor, Presea podría pensar que Lucy no quería estar sola, así que la única opción eran los jardines.

Al final del pasillo, Lucy salió a un gran terreno techado que terminaba con las paredes que lo rodeaban. A donde quiera que mirara había plantas y flores de diversas especies, algunas grandes y con un aroma delicioso, otras eran pequeñas pero con colores muy llamativos. También había arbustos con pequeñas bayas rojas y azules. La luz del sol entraba por una gran ventana en el centro del techo.

Lucy admiraba cada una de las flores, y cuando se acercó a un arbusto llenó de flores amarillas para olerlas, el arbusto comenzó a agitarse. Lucy se acercó otro poco y de pronto una criatura asomó la cabeza entre las hojas del arbusto. El conejo, el mismo que había visto en casa de Presea era quien movía el arbusto. Permanecieron mirándose sin hacer otra cosa, luego el conejo salió del arbusto y se alejó dando pequeños saltos.

En ese momento, Lucy escuchó una dulce melodía que venía de algún lugar cercano. Revisó por todas partes para encontrar a la dueña de aquella hermosa voz. Sentada en una fuente, estaba una jovencita de la misma edad que Lucy, tenía el cabello rubio y rizado y largo hasta los hombros. Tenía un vestido color verde claro que contrastaba con el color de sus ojos, los cuales se escondían detrás de unos anteojos. Cuando Lucy se acercó la chica se dio cuenta de su presencia y detuvo la melodía.

-Lo siento, no fue mi intención interrumpirte.- se disculpó Lucy.

-No te preocupes, no sabía que había alguien más aquí.- le sonrió la chica.

-Tienes una hermosa voz.

-Gracias. A veces me gusta venir aquí y tararear esa melodía, me recuerda cuando era pequeña.- levantó la mirada y observó las nubes a través de la ventana del techo- Nunca antes te había visto por aquí. ¿Vienes de visita?

-No exactamente.

-¡Que olvidadiza soy! Así no es como se inicia una conversación.- se levantó y se acercó a Lucy- Mi nombre es Anaís, encantada de conocerte…

-Lucy, me llamo Lucy.

-Encantada de conocerte Lucy.- Lucy y Anaís se sentaron en la fuente para conversar.


-Las criaturas están ganando fuerza, señor. En un par de días más estaremos listos para atacar. le decía Paris a un hombre que se ocultaba en las sombras.

-Excelente.- contestó con una voz sombría y maligna.

-Mañana atacaré de nuevo el castillo, pero necesitaré que Ascot me brinde más criaturas.

-No, lo mejor será que esperemos un poco.

-Pero señor…

-No te precipites Paris. Hay que dejar que se confíen, que crean que no volveremos, y luego los atacaremos por sorpresa. Ni siquiera tendrán tiempo de defenderse. Por ahora, quiero que vayas al pueblo que está cerca del castillo, y permanezcas ahí para que vigiles los movimientos de Latiz y Zagato.

-Como ordene, señor.


-¿Quieres decir que no perteneces a Céfiro?- preguntó Anaís y Lucy respondió negando con la cabeza- ¿Entonces como es que llegaste aquí?

-No lo sé. Es como si me hubieran trasportado mágicamente.- Anaís se quedó pensativa.

-¡Ya sé! Seguramente la princesa Esmeralda sabe como es que llegaste aquí.

-¿La princesa Esmeralda esta aquí?- preguntó Lucy sorprendida.

-¿La conoces?

-No en persona.

-En ese caso, sígueme, te llevaré con ella.

Anaís guió a Lucy fuera de los jardines y a través de un largo pasillo hasta llegar a unas puertas de gran tamaño. En la entrada, dos guardias vigilaban que nadie pasara.

-Mi amiga Lucy y yo queremos ver a la princesa Esmeralda.- le pidió el permiso Anaís a los guardias.

-Lo siento señorita Anaís.- contesto uno de ellos.

-En este momento la princesa se encuentra conversando con Zagato.- dijo el otro guardia.

-¡Que mala suerte!- exclamó Anaís molesta.

Justo antes de que se marcharan, las puertas se abrieron lentamente y Zagato salió de la habitación.

-Buenos días Zagato.- lo saludó Anaís y él le respondió con una sonrisa, luego siguió caminando- Vamos Lucy, ahora podremos ver a la princesa.

Los guardias cerraron las puertas después de que Anaís y Lucy entraron. Frente a ellas había pequeño pasillo, rodeado por columnas, que llevaba a donde se encontraba la princesa Esmeralda. En lugar de un trono había una fuente. La princesa estaba sentada sobre sus piernas en una pequeña columna que apenas rebasaba el nivel del agua de la fuente, y detrás de ella había una pequeña cascada que mantenía llena la fuente. La habitación no tenía luz, solamente un cristal brillante situado arriba de la cascada iluminaba la fuente.

-Princesa Esmeralda.- Anaís se paró frente a ella e hizo una reverencia.

-Hola Anaís. Que gusto volver a verte.- sonrió la princesa.

-Lo mismo digo.

Lucy había permanecido atrás, estaba sorprendida de ver que la princesa Esmeralda en verdad existía, y eso significaba que su sueño había sido más que un simple sueño.

-¿Sucede algo Lucy?- le preguntó Anaís al ver la expresión en su rostro.

-No es nada.- contestó y se acercó a la princesa.

-Princesa, quiero presentarle a Lucy.

-No hace falta Anaís.- sonrió la princesa- Ya nos conocíamos¿verdad Lucy?

-Eh… si.

-Puedo ver que ustedes dos se han vuelto buenas amigas en muy poco tiempo.

-Así es.- afirmó Anaís convencida.

-Dime Anaís¿a que has venido? Ya sabes que estoy aquí para ayudarte.- sonrió la princesa.

-Pues Lucy quiere saber como es que llegó a Céfiro. No voy a negarlo, yo también tengo curiosidad por saberlo.

-Yo fui quien mandó llamar a Lucy del Mundo Místico.- comenzó la princesa.

-¿Del Mundo Místico?- preguntó Anaís un poco confundida y asombrada.

-Si. Dentro de poco se desatará una terrible guerra que terminará con la destrucción de Céfiro. Debemos hacer algo antes de que esa guerra comience, sino, todo estará perdido.

-Pero eso no explica el motivo por el cual trajiste a Lucy.

-Al igual que en la última guerra de Céfiro, mi deber como pilar es escoger a tres personas para que detengan a nuestro enemigo. Escogí a Lucy como la primera Guerrera Mágica, pero ahora es ella quien debe elegir a sus dos compañeras.

Anaís miró a Lucy sorprendida por lo que acababa de escuchar, y ella solo mantenía su mirada en el suelo.

-Mi poder se esta debilitando, no puedo ayudar a Lucy en su difícil misión de convertirse en Guerrera Mágica, pero estoy segura de que cuando las tres estén juntas, no habrá nada ni nadie que pueda detenerlas. Lucy…- Lucy levantó s rostro y miró a la princesa a los ojos- Se que tu no deseaste estar aquí, aún así te pido que nos ayudes a proteger nuestro mundo. Sin embargo, si quieres volver a tu hogar y olvidar lo que ha sucedido, puedo devolverte en este mismo instante.

Apenas terminó la princesa de hablar y se desmayó. Anaís entró a la fuente y levantó a la princesa pero estaba inconsciente. Lucy salió de la habitación y avisó a los guardias lo que había sucedido. Uno de ellos entró de inmediato para ver el estado de la princesa mientras el otro corría a avisarle a GuruClef.

-Parece que solo es un simple desmayo.- dijo Anaís más tranquila.

-¿Pero que pudo provocarlo?- preguntó uno de los guardias.

-No lo sé, quizás se encontraba cansada.


Lejos del castillo, más allá de los límites de Céfiro un hombre y una mujer entraban a una cueva oscura. Utilizando un poco de magia, el hombre creó una flama que iluminó la cueva. Al final de ésta, clavada en una roca, estaba una espada. Su hoja era ancha y gruesa, su empuñadura estaba hecha de oro, y tenía una gema negra en cada extremo. En la mitad de la hoja, tenía una pieza en forma de rombo, igualmente hecha de oro, y en su centro tenía un cristal redondo. Este cristal era opaco, pero se podía ver que de vez en cuando que ligeros rayos de luz lo iluminaban.

-Alanis ¿Cuánto tiempo falta para que la espada sea liberada?- le preguntó el hombre a su acompañante.

-Solo un par de días más. Cuando el cristal recupere su brillo, al pilar de Céfiro le quedará muy poca energía y la espada será liberada.

-¿Qué me dices de la leyenda de los guardianes de Céfiro y la espada Valis?

-No son más que eso, una leyenda.- respondió la mujer.

-Si, pero las leyendas tienden a ser verdad, la prueba esta justo frente a nosotros. Si alguien llegase a usar la espada Valis nos veríamos en una situación preocupante.

-Si la leyenda es cierta, no hay de que preocuparnos, no hay nadie en Céfiro capaz de empuñar la espada Valis.

-Alanis, debo recordarte que te olvidas de Latiz y Zagato. Ellos dos son muy fuertes y poseen la fuerza de voluntad necesaria. Es por eso que ordené Paris que los espiara.

-No te preocupes, ya he comenzado a diseñar un plan para deshacernos de ellos de una vez por todas. Donde está la destrucción del débil, el fuerte prospera.

El hombre se acercó a la espada y tocó su empuñadura.

-Continúa con tu trabajo, sigue absorbiendo la energía del pilar, y una vez que seas libre, yo, el emperador Megas, me convertiré en el ser más poderoso de todo el universo, no habrá nadie que pueda hacerme frente. ¡Ha ha ha ha ha!

(Fin del Capítulo)

Esta vez quise revelar la identidad del malo desde el principio para que no se quedaran con la duda. Pero bueno, como ven al equipo de los villanos? Un poco predecible, pero les aseguro que habrá muchas sorpresas en los capítulos siguientes.

Hikaru kaylu: Gracias por tus animos. No estaría mal ese triángulo amoroso, pero aún no estoy seguro de quien será la pareja de Lucy. Si, Lucy va a seguir siendo la protagonista, pero como dije antes, dedicare uno o dos capítulos a sus compañeras, para que todos los fans de Anaís y Marina no se queden con las ganas de verlas en acción.

Yuki-ona: Como ves, ahora si actualice pronto, espero que el capítulo haya sido de tu agrado.

Lucychan: Cuando me inicie en esto de los fanfics a mi no me gustaba que hicieran historias alternas, pero después de leer una de este tipo, me animé a escribirla, pero si te das cuenta, no se aleja mucho de la historia original, pero eso sí, habrá varios personajes nuevos y situaciones diferentes¡garantizado!.

Bueno, creo que por el momento es todo. Nos leemos después. Un saludo a todos los lectores.