Muchas gracias por los comentarios. Espero que la historia siga siendo de vuestro agrado. Ainss... siempre lo he dicho y siempre lo dire, adoro a DORIAN
Miro el cuaderno sobre el escritorio, lo había azotado la noche anterior cuando, agobiado, me acosté, tras pasarme horas frente a él escribiendo solo un par de renglones. ¡VAYA MIERDA DE INSPIRACIÓN QUE TENGO ÚLTIMAMENTE! Suspiro desesperado, camino hacia el armario y saco el uniforme. Poco a poco comienzo a vestirme, los pantalones, la camisa… prenda por prenda me preparo para un nuevo día de clases. ¡Y TRANSFORMACIONES A PRIMERA! Miro al cielo esperando una explicación para mi mala suerte.
-¡JODER! – Jason grita en el baño – ¡SERÁS CABRÓN!
- ¿Qué pasa ahora? – le digo acercándome a la puerta del baño.
- ¿Qué pasa ahora¡Maldito capullo¿Cómo se te ocurre poner un hechizo de agua congelada a la ducha¿Quieres que muera de una pulmonía? – grita haciendo movimientos con las manos desde dentro de la ducha.
- Se me olvidó quitarlo después de la ducha, lo siento.
- ¿Te duchas con el agua así? – pregunta mirándome a través del reflejo del espejo.
- Sí… a… ahhh… ¡ACHÚSSS!
- No me extraña que te pases el día resfriado. A ver don inteligente¿qué tiene de interesante e importante ducharse con el agua a cero grados?
- Nada, pero si no lo hago, el dolor de huevos me duraría todo el día – refunfuño saliendo del baño.
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! – las carcajadas de mi mejor amigo resuenan por toda la habitación.
Termino de vestirme y me siento de nuevo frente al cuaderno, lo abro despacio, veo los garabatos de notas y partituras en algunas páginas, después algunas canciones inconclusas, otras terminadas, pero la última, la que más he querido hacer, esa… esa sólo tiene cuatro líneas.
Vuela, vuela, vuela conmigo,
Cuélate dentro dime "chico",
Dame calor, sácame brillo,
Hazme el amor en nuestro nido.
Ruedo el boli entre los dedos y me concentro, tengo que acabar la canción como sea, pero esta maldita abstinencia forzosa va a acabar conmigo. ¡Joder, no es justo! Cuando por fin consigo al hombre al que amo, tengo que pasarme separado de él cuatro meses.
- ¡JAJAJAJAJAJAJA!
- No le veo la gracia – le digo sin mirarle.
- Pues… yo… jajaja… yo sí… jajaja – dice abalanzándose sobre la cama y tapándose la cara con la almohada para ahogar la risa – ¡JAJAJAJAJA…!
- Por lo menos yo tengo con quien tener fantasías y sueños húmedos, tú debes tener la polla marchita de no usarla.
- …. – Jason se levanta de un salto – Ahora entiendo tu humor de perros, claro, es que como es con lo único que piensas y con lo único que actúas, si no la usas te vuelves el amargado de siempre – comienza a vestirse.
- Por lo menos yo ya la he usado, no como otros…
- ¿Qué te importa a ti mi vida sexual?
- Tú no tienes vida sexual y eso es muy triste, amigo.
- ¿Tú qué coño sabes si tengo o no vida sexual? – se da la vuelta y me fulmina con la mirada.
- ¿La tienes? – pregunto levantando una ceja – vale, ven aquí y cuéntame.
- No tengo que contarte nada, es mi vida, no la tuya, yo no soy como Jess – si las miradas mataran, y Jess estuviera aquí, habría caído fulminado al suelo.
- ¿Qué tiene que ver Jess con todo esto?
- Que es un fanfarrón que va contando por ahí todo lo que hace, y buscando víctimas entre todas las chicas del colegio – recoge la toalla del suelo y camina hacia el baño – y la próxima será Mya.
- … - ¿es mi imaginación o esa frase tenía algo más implícito? creo que es hora de empezar a ayudar a mi hermana, y a este bruto que tengo por cuñado y mejor amigo – Mya ya es mayorcita, sabe cuidarse.
- ¿Cuidarse? – la cabeza de Jason asoma por la puerta del baño.
- Sí, he hablado con ella y tiene razón, sabe lo que se hace. Además Jess no es tan mal tío, y yo le estaré vigilando. Y me ha prometido que no le hará nada a mi hermana – la cara de Jason se vuelve más pálida de lo habitual – bueno, nada que ella no quiera…
- … - la boca se le abre tanto que pienso que no podrá volver a cerrarla.
PERFECTO. Si con esto no reacciona, mataré a Rorie, por sus descabellados planes. Espero que los demás pongan de su parte también.
▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬
Apoyado en la puerta de clase, espero hasta que la figura de Justin se perfila en el fondo del pasillo, avanzo unos pasos y le hago una seña, se disculpa con sus compañeros y se acerca hacia mí.
- Hola.
- ¿Me quieres explicar qué es esto? – le señalo un panfleto que Clark acababa de darme.
- Oh… ya lo has visto.
- Sí, ya lo he visto, ahora por favor dime que esto es un error o juro que te arrancaré las pelotas – le digo apretando los dientes.
- Vamos, Dori, no te pongas así.
- ¡NO ME LLAMES DORI! – le grito.
- Jeje… vale, vale. Es una oportunidad genial, si queremos hacer algo grande…
- Yo no quiero hacer nada grande.
- Oh… vamos, tus canciones son geniales.
- No, no lo son. Y por eso no quiero que nadie las escuche.
- Yo las he escuchado – me dice.
- Sí, y maldita la hora que te dejé subir a mi escondite. Retira los panfletos, no voy a actuar en El Refugio.
- Lo siento no puedo, he dado mi palabra. Además no estarás solo – pasa su brazo por mis hombros – yo estaré contigo, te acompañaré con la guitarra.
- No.
- Vamos, Dorian, formamos un buen equipo – me pone ojitos – anda, una vez nada más. Déjame saborear las mieles del éxito.
- ¡NO! – le grito dándome la vuelta – ¡RETIRA LOS PANFLETOS!
- Me lo debes – me paro en seco – , por lo de Madrid.
- … - trago saliva, mientras mis piernas tiemblan.
- Me lo prometiste, me dijiste "siempre estaré en deuda contigo", reclamo esa deuda Dorian.
- Justin… - me doy la vuelta y le miro suplicante – por favor, no puedo hacerlo…
- Sólo una vez Dorian, no te pido nada más. Una vez.
- …- releeo el panfleto que estrujaba entre mis manos "Este sábado, presentación de un nuevo grupo musical, Dorian Malfoy y Justin Preston. Te esperamos para su debut." – lo hago sólo porque te di mi palabra.
- ¡BIEN! – exclama a mi altura – esta tarde donde siempre¿de acuerdo?
- Sí… sí… vale – pasa por mi lado y se mete en clase.
- Señor Malfoy, creo que debería entrar en clase – la voz de Adam me hace pegar un brinco.
- Oh… sí, lo lamento profesor – camino hacia la clase y me siento en mi lugar junto a Jason.
- ¿Qué te pasa? Estás pálido – me pregunta mi mejor amigo al llegar.
- Nada.
- Creí que no te gustaba tocar en público – me enseña un panfleto que guardaba entre los libros.
-Y no me gusta – miro hacia Justin – pero tengo que pagar una deuda.
- ¿Una deuda?
- Déjalo… cosas mías.
- Está bien – guarda el panfleto entre los libros y se dispone a tomar notas – oye¿qué le pasa a mi hermano?
- … - elevo la vista y veo a Adam parado frente a la clase sin decir palabra con el gesto serio – No sé…
- Bien, hoy vamos a hacer un repaso de todo lo que hemos visto en estas seis semanas, espero que todos hayáis estado estudiando, porque os voy a evaluar, y esto contará como un veinte por ciento de la nota final del trimestre.
- ¿QUÉ? – grita toda la clase.
- Pero no puede hacer eso sin avisar – se queja un Ravenclaw.
- Les he instado a estudiar durante todo este tiempo, si no lo han hecho no es mi problema – se sienta en su silla tras el escritorio – bien¿algún voluntario? – todos agachamos las cabezas – bien de acuerdo¡PRESTON!
- ¿Sí? – mi amigo levanta lentamente la cabeza.
- ¿Podría acercarse hasta aquí, por favor?
- Sí, señor – Justin se levanta de su silla y se acerca hasta la tarima donde esta la mesa del profesor.
- Bien, convierta este libro en un animal – le cede un libro.
- Pero… - la mano de Justin tiembla.
- ¿Algún problema? – Adam fulmina con la mirada al muchacho.
- No, señor – Justin saca la varita de su túnica y apunta al libro, agita la varita y el libro se transforma en un pequeño gatito blanco, la clase entera alaba la transformación con un tímido aplauso.
- Perfecto – masculla entre dientes Adam con cara de poco amigos –. Puede sentarse, 5 puntos para Ravenclaw – anota algo en un pergamino – ¡MALFOY! – ruge.
- ¿Sí? – pregunto tímidamente.
- ¿Cómo que sí? Venga aquí, voy a examinarle.
- Oh… bien señor – me levanto y camino hacia él, me pongo a un lado de la mesa.
- De acuerdo – agita la varita sobre el gatito que se transforma en un cáliz con agua – una simple transfiguración de elementos. Quiero que el agua, sólo el agua, se transforme en fuego.
- ¿QUÉ? – le miro horrorizado ante la petición, el nivel de ese hechizo es por lo menos de primero de carrera, nosotros apenas hemos trabajado con las transformaciones de los elementos – Pero…
- ¿Algún problema? No creo que sea un hechizo tan difícil¿no? – le fulmino con la mirada.
- No, no lo es – levanto mi mano y el agua se agita dentro de la copa, después desaparece y da lugar a unas llamas rojas y vivas que se elevan varios centímetros por encima de la copa.
- ¡OHHHHH! – exclaman mis compañeros asombrados, orgulloso les regalo una gran sonrisa.
- Vaya, qué lastima, 10 puntos menos para Slytherin.
- ¿QUÉ? – le miro horrorizado.
- Y tiene usted un cero.
- ¿QUÉ? Pero si hice lo que me pidió…
- No, yo le pedí una transformación simple, nada de florituras sin varita, eso déjelo para impresionar a sus compañeros, pero yo no me dejo deslumbrar por esos trucos.
- ¿TRUCOS¿Quién coño te crees que eres para…? - Adam se levanta de golpe y de repente me siento muy pequeñito frente a él.
- 50 puntos menos para Slytherin por dirigirse hacia mi persona en ese tono, y está usted castigado.
- ¿CASTIGADO? Pero si yo no he hecho nada malo.
- Esta noche a las 8, y cierre la boca o el castigo se prolongara toda la semana.
- … - me muerdo con fuerza los labios para no gritarle y con una mirada asesina me encamino hacia mi sitio.
- ¿Qué fue todo eso? – pregunta Jason al llegar.
- No tengo ni puta idea, pero tu hermano me va a oír.
- Tranquilízate quieres – me dice poniendo su mano sobre mi brazo.
Apoyo la espalda contra el respaldo de la silla y golpeteo con mis dedos sobre la mesa, mientras uno por uno el resto de mis compañeros pasan por el examen, superándolo, la mayoría con éxito, y los que no lo consiguen se llevan un simple "debes estudiar más". Con lo que mi sangre hierve por sobre manera al saber que soy el único que ha recibido un trato tan desigual, pero como que me llamo Dorian James Malfoy Potter, que ese imbécil se va enterar.
- Se acabó – me dice Jason.
- ¿Eh?
- La clase se terminó, vamos tenemos pociones con tu papi ahora.
- Oh… sí.
- Malfoy – me llama Adam desde el fondo de la clase.
- ¿Sí, profesor? – le digo sin darme la vuelta.
- No lo olvide, tiene detención esta tarde a las 8. Le esperare aquí.
- Claro, profesor – con grandes zancadas llego hasta el pasillo – ¡JUSTIN!
- Dime – se da la vuelta y se acerca – no aceptaré un no, lo sabes.
- Ya… ya… sólo que esta noche no podré ir.
- Tenemos que ensayar, además tienes que traer un par de temas nuevos
- ¿Un par? – le miro arqueando una ceja – tocaremos una y listo.
- No, será un concierto.
- Justin, no me jodas, una y listo.
- Dos.
- ¡UNA!
- Dos, lo prometiste. Me lo debes.
- ¡AHGGG! Te odio.
- Sí… sí… en Madrid no dijiste lo mismo, jejeje – le sonrío de medio lado.
- Vale dos, esta noche tengo el castigo, así que mejor quedamos mañana¿vale?
- Bien, perfecto, pero espero dos grandes canciones¿eh?
- Haré lo que pueda.
- Eres un genio estoy seguro de que me traerás dos grandes obras de arte – besa mi mejilla y sale corriendo.
- ¡ESTÁS LOCO! – le grito, se da la vuelta.
- ¡APRENDÍ DEL MEJOR! – sonríe y sale corriendo.
▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬
Castigado. Castigado por mi novio, esto es genial, realmente genial. Te vas a enterar Adam, no sé qué cable se te cruzaría esta mañana, pero humillarme así delante de toda la clase, eso… eso no lo voy a olvidar.
Abro la puerta de la clase, todo está oscuro salvo la luz del despacho de Adam. Camino con paso firme, me planto en la puerta, y pico.
- ¿Sí?
- Soy Dorian Malfoy, profesor, estoy aquí por mi castigo.
- Pase – me adentro en la habitación y le observo, se levanta despacio y rodea el escritorio, trago saliva al verlo tan sexy, con el cabello alborotado, sin túnica y la camisa remangada por las mangas – Aquí tienes un par de libros de transformaciones que te servirán para cumplir con tu castigo, quiero que hagas una transformación de los elementos.
- Eh… está bien – dejo los libros sobre la mesilla auxiliar que hay en el despacho, acerco una silla y, tomando pergamino y pluma de mi mochila. comienzo a buscar en los libros.
No me dirige la palabra, ni siquiera me mira. ¿Quién diablos se cree que es para tratarme así¿Quiere indiferencia? La tendrá, a este juego podemos jugar los dos. Me concentro en buscar los datos que necesito, pero la concentración se desvanece cuando, por el rabillo del ojo, le veo pasarse la mano nervioso por lo nuca, corrige varios ensayos, fijando su vista en ellos, olvidándose de todo alrededor. La pluma levita a su lado y moviendo sus dedos la hace bailar en el aire, de vez en cuando la coge y corrige algo en el pergamino. Observo como frunce la nariz cuando algo no le gusta, o como sonríe complacido cuando algo lo hace.
El calor empieza acumularse en la estancia y es que las llamas de la chimenea dan un aire cálido demasiado asfixiante al lugar. Entiendo porque solo lleva la camisa; me quito despacio la túnica y el jersey, cuando termino de sacar la última prenda por mi cabeza me doy cuenta de que lleva un tiempo observándome.
- Tenía calor, espero que no le moleste, profesor.
- … - me mira de manera que no logro descifrar – está bien – retoma su tarea bajando la vista, y cogiendo de nuevo la pluma.
Si mis amigos dicen que yo soy algo rarito, no sé que van a pensar de él. Suspiro y vuelvo a la redacción, la concentración vuelve a fallarme cuando le oigo respirar fuerte, sus mejillas están coloreadas y una gota de sudor resbala por de su frente hacia el suelo. Agita con fuerza la cabeza y de nuevo se me queda mirándome.
- Vete – me dice.
- ¿Perdón?
- Que te vayas, el castigo ha terminado.
- Pero… – miro el reloj que hay en la pared – sólo llevo aquí 40 minutos, y no he terminado mi redacción.
- No importa, ya está, te levanto el castigo, vete.
- … - ¿qué carajo le pasa a este imbécil? – ¡NO!
- ¿Cómo que no?
- ¿Se puede saber qué te pasa?
- Señor Malfoy…
- A la mierda todo Adam, estamos solos, aquí no hay nadie más. Así que ya puedes explicarme a qué viene todo esto.
- A nada, vete, te he levantado el castigo, ya puedes correr junto a tu a amiguito.
- ¿AMIGUITO? – le miro intrigado – no sé de qué me hablas.
- Creo que tenías una cita con un Ravenclaw¿no? – me mira frunciendo el ceño.
- ¿Justin?
- Sí, Preston, eso oí en el pasillo.
- ¿Me espiabas?
- No, yo iba para mi clase, y vosotros estabais coqueteando en mitad de un pasillo.
- ¿Coqueteando? – Ah, no, eso sí que no¿todo esto es por celos? – Estabas celoso y por eso me castigaste¿no?
- No, te castigué porque hiciste mal lo que te pedí.
- ¡Y UN CUERNO! – le grito – te molestó verme con otro, y por eso te comportaste como un crío… eres patético – le escupo, Adam se levanta y se dirige con paso firme.
- ¿Me comporté como un crío¿Y cómo se supone que debo reaccionar si me entero de que mi novio esta quedando con otro "donde siempre", eh?
- Adam, no seas imbécil, Justin y yo sólo somos amigos.
- Ya claro… ¿y esa deuda que tenías con él?
- …- agacho la mirada – eso es algo entre él y yo.
- … - levanta una ceja – creí que sólo erais amigos.
- Y lo somos, pero eso no quita que no pueda tener cosas con él.
- ¿COSAS? Claro, por eso querías quedar con él¿no? Para hacer "tus cosas", cosas con él, como no puedes tener la polla guardada… Y claro, tu profesor te jodió los planes y por eso arrastras esa cara todo el día¿no?
- … - ¿cómo puede decirme eso? Tratarme así… contengo las lágrimas por un segundo, camino hacia la mesa, cojo mis cosas y me vuelvo a poner el jersey y la túnica, me dirijo hacia la puerta.
- ¿Dónde vas?
- Creo recordar, profesor, que mi castigo ya ha terminado, así que si me disculpa iré a cenar y a terminar el resto de mis deberes. Y quizás pueda irme con Justin, a hacer… como dijo usted… ah sí, mis cosas – me suelto del agarre.
- Dorian…
- Disculpe, profesor – remarco la palabra con énfasis – pero debo pedirle que no se tome ese tipo de confianzas conmigo.
- Dorian…
- Buenas noche, profesor Black.
▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬
Revoloteo nervioso por el backstage, de un lado a otro, moviendo las baquetas en mi mano, girándolas entre mis dedos.
- Cálmate, todo saldrá genial – me dice Mya a mi lado – aún no puedo creer que Justin te convenciera.
- Ni yo – le confieso – Mya no puedo, además de que odio que la gente me vea tocar, después de lo de Adam…
- Debiste hablar con él, explicarle.
- No, él me dijo cosas horribles, si cree que no soy capaz de serle fiel, no… no merece la pena.
- Eso no te lo crees ni tú – me dice con sinceridad mi hermana.
- ¿Listo, colega? – Justin aparece tras de mí.
- ¿YA? – le pregunto horrorizado
- Sí, el local está hasta los topes, hasta hay profesores.
- ¿PROFESORES?
- Sí, tus padres, también esta el director, su esposo, y también el profesor Black.
- …
- Justin, no debiste decirle eso – le dice mi hermana.
- Pero…
- Vete, yo intentaré arreglarlo – Mya me arrastra con ella – Tranquilo.
- Está aquí, no puedo hacerlo, ahora menos que nunca, si le miro a la cara el mundo se me caerá encima
- Anda ya, Dorian, deja el melodrama – me coge la cara entre las manos – ¿cuánto amas la música?
- Mucho.
- ¿Desde cuándo te has dedicado a ella?
- Desde siempre.
- Bien, pues, olvídate, eres muy bueno, nunca has tocado delante de mí, pero te he oído cientos de veces, y sé lo que te digo, todo el mundo va a quedar fascinado.
- Pero…
- No hay peros. Adam se merece una lección¿sí?, también que le pegues un buen coqui por tonto y celoso, pero ahora piensa en otra cosa que no sea él, tu música siempre te ha hecho libre – sonríe.
- ¡SERÁS COTILLA!
- ¿Qué…? La tarjetita estaba a la vista de cualquiera.
- ¡MYA! Esa tarjeta estaba guardada entre mis libros, no a la vista.
- Bueno, lo que sea, pero ese Paolo tenía razón¿no?
- Sí… - sonrío melancólico, llevo la mano izquierda sobre la muñequera y la aprieto con fuerza.
- Vale, pues sal ahí y demuéstrales a todos lo que vales, además así papá y papi verán que no has desperdiciado estos años.
- ¿Qué insinúas?
- Tu sal al escenario y demuéstrales lo que vales – me arrastra tras las cortinas junto a Justin y a Lucy Brown que nos acompañara al piano – ¡mucha mierda chicos!
- Bueno listos, yo saldré primero – dice Lucy, y os presentare¿de acuerdo?
- Bien – la rubia desaparece por la cortina y se oyen unos tímidos aplausos – bueno, Dorian, es el momento, todos verán lo bueno que eres, y espero que también se percaten de que yo también existo, jeje.
- No digas tonterías, Justin. Eres un genio con la guitarra.
- Sí pero las letras, la música y la voz son tuyas, yo sólo te acompaño.
- Eso vale por mucho, por lo menos para mí – le sonrío, me giro y hago aparecer un espejo, me coloco bien la camiseta negra con la frase LET IT BE, escrita en blanco¿por qué será que siempre termino escogiendo algo de los Beatles para estas cosas? Sonrío y de nuevo llevo la mano a la muñequera, me coloco bien el pelo sobre el ojo y reviso que los pantalones estén bien colocados. De fondo oigo a Lucy hablar por el micro.
- Bien, buenas noches a todos y bienvenidos a El Refugio, esta noche estoy encantada de acompañar a dos grandes músicos en su debut musical, espero que recibáis como se merece a Justin Preston y a Dorian Malfoy – los aplausos nos dan la señal para entrar, me dejo arrastrar por Justin hasta el escenario, la luz me ciega y apenas puedo ver las primera filas donde, en mesas redondas, mis compañeros de clase se agolpan – esta presentación constará de dos temas, ambos escritos y compuestos por Dorian, y por supuesto también interpretados por él, esperamos que disfrutéis.
Las manos y piernas me tiemblan cuando camino hacia el sillín tras la batería. Lucy coloca el micro a la altura de mi boca, respiro y lo oigo a través de los altavoces, siento mi corazón palpitar demasiado rápido, cierro los ojos e intento no pensar en nada. Aíslo mi mente de lo que hay alrededor y me sitúo en mi escondite donde no hay nadie y donde siempre toco en total tranquilidad.
- Un, un, dos, tres… - les indico el comienzo a Lucy y Justin.
El piano de Lucy empieza a sonar primero, marcando los primeros compases, después Justin se une a ella, yo marco el compás con el pedal sobre el bombo, y después de girar la baqueta una vez entre mis dedos, empiezo con un ritmo suave sobre los timbales y los platillos.
Vuela, vuela, vuela conmigo,
Cuélate dentro dime "chico",
Dame calor, sácame brillo,
Hazme el amor en nuestro nido.
La voz al principio me sale débil y en un susurro, me concentro e imagino que no hay nadie a mí alrededor.
No quiero nada, nada más,
Me sobra respirar.
Sube, sube, sube conmigo,
Déjalo todo, yo te cuido.
El rasgueo de Justin suena sobre el piano y mi voz se vuelve más firme.
Ven hacia mi, ten un descuido,
Haz cosas mientras yo te miro.
No tengo miedos, no tengo dudas,
Lo tengo muy claro ya.
Todo es tan de verdad
Que me acojono cuando pienso
En tus pequeñas dudas y eso,
Que si no te tengo reviento,
Quiero hacértelo muy lento.
Con confianza abro los ojos por fin y comienzo a disfrutar del momento único que estoy viviendo, aumento el ritmo sobre la batería y el estribillo sale de mis labios.
Todo, todo, todo, todo,
Yo quiero contigo todo.
Un poco, muy poco a poco, poco,
Que venga la magia y estemos
Solos, solos, solos, solos,
Yo quiero contigo sólo,
Solos rozándonos todo, sudando, cachondos,
Volviéndonos locos, teniendo cachorros,
Clavarnos los ojos, bebernos a morro.
Una oleada de confianza inunda mi cuerpo y dejando un hechizo sobre la batería para que continúe tocando, cojo el micro y me levanto, avanzo hacia el pie y coloco el micro sobre él, rozando con mis labios la superficie porosa prosigo con la canción.
Sueña, sueña, sueña conmigo,
Escríbeme luego un mensajito,
Dime hacia donde y yo te sigo,
Si tu te tiras yo me tiro.
No tengo miedos, no tengo dudas
Lo tengo muy claro ya.
Lo busco con la mirada y lo descubro mirándome fijamente sentado junto a mis padres, cierro los ojos y me concentro. En mi mente todo desaparece y sólo él permanece el lugar, ahora ya sólo canto para él.
Todo es tan de verdad
Que me acojono cuando pienso
En tus pequeñas dudas, y eso
Que si no te tengo reviento,
Quiero hacértelo muy lento
Vuelvo a abrir los ojos y le miro, cantando cada sílaba cada palabra para él y por él.
Todo, todo, todo, todo,
Yo quiero contigo todo.
Un poco, muy poco a poco, poco,
Que venga la magia y estemos
Solos, solos, solos, solos,
Yo quiero contigo sólo,
Un poco, muy poco a poco, poco,
Que venga la magia y estemos
Sudando, cachondos,
Volviéndonos locos, teniendo cachorros,
Clavarnos los ojos, bebernos a morro.
Saco el micro del pie, y con él entre las manos, comienzo a pasear por el escenario agachándome y cantándome para la gente, disfrutando de este gran momento.
Dame, que aún te queda, dame un poco más,
Dame que lo quiero todo.
Siento que cada vez más, tengo celos de todo.
Dame, que aún te llega y todo llegará,
Sólo a mi solo.
Siento que cada vez quiero más.
Le vuelvo a mirar y le sonrío con cariño antes de dar el último toque a la canción.
Todo, todo, todo, todo,
Yo quiero contigo todo.
Un poco, muy poco a poco, poco,
Que venga la magia y estemos
Solos, solos, solos, solos,
Yo quiero contigo sólo,
Camino hacia el pie, me vuelvo a colocar frente a él y termino el estribillo cerrando los ojos.
Solos rozándonos todo, sudando, cachondos,
Volviéndonos locos, teniendo cachorros,
Clavarnos los ojos, bebernos a morro.
Los abro despacio y vuelvo a fijarme en la mesa donde está sentado, pero su sitio esta vacío.
Vuela, vuela, vuela conmigo,
Cuélate dentro dime "chico",
Dame calor, sácame brillo,
Hazme el amor en nuestro nido.
Cuando la última sílaba sale de mi boca, y la gente estalla en un estruendoso aplauso, una lágrima abandona mis ojos para perderse por mi mejilla.
Nicolis Ainss... si yo tambien adoro a Dorian, cuando empece a escribir sobre él no pense que sería así, ni tan siquiera que a la gente le gustara, pero quienes han leido la historia completa, me han dejado tantas muestras de cariño a la historia, que ni me lo puedo creer. Jeje. Muchas gracias.
Por cierto la canción se la tomé prestada a Pereza, y se titula TODO
